El cielo y el infierno (según el Buddhismo)

El cielo y el infierno forman parte de la Enseñanza del Buddha, si bien hay notables diferencias en comparación con las creencias equivalentes en las religiones deístas. En el Judaísmo, Cristianismo y el Islam, el cielo es una recompensa eterna y el infierno un castigo eterno. En el Buddhismo no es así.

Según la Religión y Filosofía del Buddha, una “corriente de vida”, lo que llamamos un “ser”, puede renacer en el cielo debido a sus acciones meritorias (buen kamma), pero cuando esa energía se agote la corriente de vida volverá a renacer en estados inferiores de existencia. Esos estados o mundos inferiores son: el mundo de los humanos, el plano de los espíritus iracundos, el plano de los fantasmas hambrientos, el plano de los animales y finalmente el infierno o purgatorio. Es decir, ni el cielo ni el infierno son definitivos. Desde hace incontables eones de tiempo, los seres han estado renaciendo y muriendo en todos estos planos de existencia que el Buddha enumera en 31 planos.

Todo esto ocurre por causa del kamma (acción intencionada). No es un dios o un demonio (ni tampoco el Buddha) quien determina en cuál plano de existencia renacerás. Eres tú mismo, con tus acciones intencionales, el que determinará si vas a renacer en un plano superior o en uno inferior. Por ejemplo: acumular mucho kamma oscuro te llevará a renacer en planos inferiores de existencia, incluidos los llamados infiernos. Cuando el fruto de ese kamma oscuro se agote, entonces morirás en ese plano y renacerás en un plano superior (suponiendo que tengas kamma luminoso acumulado de algún tiempo remoto de existencia).

En la dirección contraria ocurre igual: una corriente de vida renacida en un cielo o plano superior, por causa de mucho kamma luminoso, al cabo de un tiempo morirá allí y renacerá en un plano inferior por causa de algún kamma oscuro que tenga acumulado de algún tiempo muy remoto. Y así están los seres vagando constantemente, muriendo en un plano y renaciendo en ese mismo plano, o en un plano inferior o en un plano superior, dependiendo de sus acciones. El Buddha llama esto el “devenir”, el “convertirse en”, que nosotros traducimos como renacer.

Lo que esto implica es que, básicamente los seres no tienen forma preestablecida o definida. Una corriente de vida que aparece en un plano inferior como un demonio o espíritu demoníaco eventualmente renacerá, cambiando de forma, en un plano superior, apareciendo luego como animal, como humano o incluso como un deva (un ser de luz). Igual un ser de luz puede desaparecer de los reinos celestiales y reaparecer en el mundo de los humanos, y luego en el mundo de los animales, y aún más abajo en un infierno o purgatorio. Cada una de estas “apariciones” es una vida o existencia en un plano determinado.

Lo que el Despierto nos enseña con esto es que no hemos sido creados con una forma o destino fijo sino que nosotros mismos determinamos nuestra forma y destino futuro dependiendo de nuestras acciones intencionales, dependiendo de nuestro kamma. Y esto tiene toda una eternidad ocurriendo, desde tiempo infinitos en el pasado. Hemos cambiado de forma millones y millones de veces. Hemos sido todo esto que es posible ser: espíritus atormentados en el infierno, demonios, fantasmas, animales, humanos y devas. Los planos celestiales incluso son más numerosos que los planos inferiores, por lo cual podemos deducir que una gran cantidad de seres han sido o siguen siendo devas, seres de luz. Pero también es cierto que (nos dice el Buddha) a medida que nos movemos hacia los planos inferiores, los seres tienen formas cada vez más pequeñas y viven cada vez más hacinados (los infiernos son los lugares más “superpoblados” del universo, los seres allí existen como “sardina en lata”), por lo cual es muchos seres sufriendo en los planos inferiores.

Para tener una comprensión completa de todo este modelo de 31 planos de existencia, te invito a leer el siguiente artículo:

> Los 31 planos de existencia.

Por supuesto que es importante no creer ciegamente todo esto. Pero también hay que estudiar PRIMERO la tradición, las escrituras, para ENTENDER el mensaje original, la fuente textual de donde ha salido toda esta información, para poder DESPUÉS criticarla, o negarla. Cada quien puede creer lo que quiera creer, sin embargo los sabios siempre estudian primero y tratan de comprender antes de criticar y despreciar la información.

En el Theraváda por supuesto hay personas que creen ciegamente en esto, pero también hay muchos otros que son escépticos, e incluso algunos que interpretan toda esta información como una mera metáfora. Estos últimos dicen por ejemplo que el infierno es un estado de existencia que experimentamos aquí mismo mientras existimos en forma humana, y que el cielo es igualmente una forma de vida cómoda y muy favorable que algunos personas disfrutan en este mismo plano. Ellos no creen que el cielo y el infierno sean plano de existencia como otras dimensiones que son invisibles para nosotros. Por ejemplo: para ellos una persona que está en el “infierno” es una persona que vive en la pobreza extrema o que sufre las calamidades de la guerra, mientras que una persona en el “cielo” es una persona que vive en la riqueza, que es bella físicamente y no le falta nada en la vida.

Yo prefiero pensar que los 31 planos de existencia son dimensiones propias que tienen sus propios habitantes, tal cual como el Buddha los describió. Yo pienso que el Buddha pudo ver todo esto y entender este mecanismo de la existencia. Después de su despertar él pudo recordar todas sus vidas anteriores. Otros seres humanos que no han logrado el Despertar (Bodhi) también han recordado detalles de sus vidas anteriores, sobre todo de sus vidas humanas, siendo testigos de la verdad del renacimiento o reaparición del ser en diversos planos de existencia.

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En otro artículo escribiré más en detalle sobre los distintos planos celestiales. Aquí te dejaré por ahora algunas imágenes que la tradición ha elaborado sobre los distintos infiernos que se mencionan en las escrituras buddhistas. Es interesante que muchas de estas descripciones coinciden con otras tradiciones y otras religiones. ¿Será que no sólo los buddhistas han podido ver o visitar estos planos de existencia? Las imágenes son de la tradición japonesa pero ésta parece coincidir bastante con la Theraváda en este tema en específico.

Algunas referencias en el Canon Páli sobre el cielo (sagga) y los seres celestiales (deva):

Un destino muy raro: Dhp 174
Causas del renacimiento en el cielo: Iti 71
El uso apropiado de las riquezas conduce al renacimiento en el cielo: SN 3.19
La conversación de Citta en su lecho de muerte con algunos devas: SN 41.10
Algunos devas se reúnen para ver al Buddha en su lecho de muerte: DN 16
Una gran multitud de devas visitan al Buddha: DN 20
Conversaciones con los devas como una base para la fe: DN 11
Ocasiones en que los devas vitorean por causa de un meditador: Iti 82
Señales que aparecen cuando un deva está a punto de morir: Iti 83
El infierno es el destino de aquellos que no tienen discernimiento: Dhp 137
Capítulo llamado “Infierno” en el Dhammapada: Capítulo XXII
Cinco acciones graves que conducen al renacimiento en el infierno: AN 5.129
Causas del renacimiento en el infierno: Iti 70

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> Buddhismo Theravada para principiantes.

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