Principios de astrología kámmica

Sólo unas notas, como borrador, para desarrollar después. Para sentar las bases de una astrología kámmica (del páli kamma, acción intencional), una astrología hermanada con la Doctrina del Buddha, diferente de la ya conocida astrología kármica (del sánscrito karma, astrología que se alimenta filosóficamente del vedismo/brahmanismo).

PRINCIPIOS DE ASTROLOGÍA KÁMMICA (borrador)

Los planetas, las estrellas y los signos son aspectos físicos del espacio, son elementos materiales del universo, no son realidades espirituales más allá de este plano. Son realidades mundanas, físicas, del sistema solar. La astrología es la descripción del mecanismo del sistema solar, pero todo esto es físico, mundano en el sentido de que pertenece a los asuntos del “mundo”, del universo en este plano y en este espacio reducido del nuestro sistema solar. En ese sentido, los astros como tal no deben ser venerados o adorados. Los astros y los signos representan arquetipos de la psique humana: no son modelos de conducta últimos o finales o perfectos. Cada signo y cada planeta y cada estrella tiene aspectos de luz y de oscuridad, de bien y de mal. No representan ni un bien absoluto ni un mal absoluto. La astrología kámmica pondrá siempre a un lado el idealismo que la astrología platónica-aristotélica y la astrología cristiana y esotérica han puesto sobre los astros y los signos. El enfoque de la astrología kámmica será siempre que los astros y los signos son cosas imperfectas, incompletas, no-acabadas, no-confiables, no son modelos maestros del mundo de las ideas sino piezas de un macromecanismo físico-psíquico que es mundano, imperfecto y no-maestro.

Toda la carta natal es producto del kamma de la persona. Todo lo que la persona es al momento de la concepción y del nacimiento es un evento kámmico, una consecuencia del kamma acumulado de vidas pasadas. La configuración del sistema solar al momento del nacimiento funciona como herramienta del kamma individual y como patrón de posibilidades y potencialidades tanto en seres renacidos como en entidades no-renacidas (las partes de Dasein que no son humanas-individuales, es decir: objetos, máquinas, edificios, empresas, asociaciones y naciones). En este sentido, en el caso de los seres humanos, la carta astral es un mapa de potencialidades sembradas en el pasado, no es un modelo divino de conducta o de forma de ser. La carta natal es algo accidental, incidental, no-planificado. La astrología kámmica dejará de asumir cualquier idealismo que la astrología platónica-aristotélica y la astrología cristiana y esotérica hayan puesto sobre la carta astral u horóscopo. El enfoque de la astrología kámmica ha de ser siempre que la carta astral u horóscopo, si bien puede describir en gran medida la fisiología del ser, en un lapso de tiempo determinado, no es de ninguna manera el designio o voluntad de un espíritu divino o de un ser sobrenatural (sea angélico, diabólico y dios supremo) sino simplemente el producto del kamma del individuo.

La astrología kámmica debe dar preferencia a la descripción más que a la predicción. Nos interesa más entender el mecanismo del sistema solar como herramienta descriptiva de la persona y de las entidades en el mundo (Dasein) que como herramienta para predecir el futuro. Nos interesa la descripción de la persona porque allí yace el conocimiento que permite el cambio y la evolución. Las predicciones sólo fijan la mente en posibles eventos futuros en detrimento del autoanálisis y de la posibilidad de evolución de la persona. Por ello la astrología kámmica debe dar preferencia al análisis del pasado y del presente y no dedicarse a pronosticar el futuro o hacer predicciones. Los pronósticos pueden derivarse como parte del estudio del movimiento de los astros en el presente pero no han de ser la finalidad principal o fundamental de esta astrología.

La astrología kámmica se alimenta, en el aspecto filosófico, de la Doctrina del Buddha tal como está registrada en el Canon Páli. Esto implica que reconocemos las tres características universales (aniccá, dukkhá, anattá) en los objetos y elementos de la astrología (signos, planetas, estrellas) así como en los sujetos de la misma (personas, cosas y entidades sociales). Esto significa que los signos y los planetas no son eternos y no son perfectos, al igual que el ser humano tampoco lo es. Los signos y los planetas son más o menos estables en comparación con la corta vida de un ser humano, pero no han sido siempre iguales. Esto es la teoría de que los signos y los planetas astrológicos también evolucionan con el paso del tiempo, si bien lo hacen en períodos muy extensos de tiempo (miles y millones de años). Los signos y los planetas no son perfectos y en ese sentido no pueden ser fuente de satisfacción o un modelo de perfección humana. La satisfacción o perfección que puedan manifestar es sólo relativa y el ser humano no debe apegarse a ella. El ser humano puede tomar como modelo las virtudes que pueda encontrar en el significado de los signos y los planetas pero debe entender que la perfección o satisfacción de tales virtudes puede ser sólo relativa, limitada. En cuanto al aspecto anattá (no-yo, sin-ego-identidad), la astrología kámmica ha de seguir estrictamente la no-creencia en la existencia de un yo metafísico, alma inmortal, espíritu divino o mónada permanente en el ser humano o en cualquier otro tipo de ser. Las corrientes de vida pueden renacer y tener muchas vidas o existencias pero siempre han carecido y siempre carecerán de alguna substancia eterna o indestructible que sea portadora de un ego-identidad individual.

La astrología kámmica debe ser una astrología más científica que sus predecesoras. La observación estadística debe ser fundamental. Como ciencia, la astrología debe entenderse como un sistema de conocimiento no-completo, no-acabado (igual que el resto de las ciencias; sólo las artes son conocimientos completos, acabados). Sin embargo, en su aspecto de arte (la teoría astrológica y la interpretación), la astrología kámmica también deberá entenderse como un sistema de conocimiento en evolución, puesto que los datos del aspecto científico irán alimentando y modificando los datos del aspecto artístico de esta astrología. La astrología kámmica se sustentará en principio en la astrología occidental moderna basada en el zodíaco tropical, puesto que hacer a un lado los planetas trans-saturninos y seguir usando un horóscopo cuadrado son anacronismos claramente anti-científicos. A futuro la astrología kámmica deberá desarrollarse en un estudio de los movimientos de los planetas del sistema solar tal como se dan en la realidad (heliocéntricos y representados a escala), lo cual implica la creación de una nueva forma de representación bidimensional, o incluso tridimensional (una nueva carta astral y horóscopo) que sea más coherente con la realidad física del sistema solar.

La astrología kámmica debe mantenerse desvinculada de las tradiciones espiritistas, espiritualistas y esotéricas a las que las anteriores astrologías se han visto vinculadas siempre. Brujería, espiritismo, esoterismo, alquimia, teosofía, cábala, etc, no han de ser practicadas como accesorios o complementos de la astrología kámmica, la cual debe mantenerse limpia de tales ideologías o tradiciones. Sólo hay dos cosas que deben entenderse contenidas en la astrología kámmica: un suelo de astrología moderna occidental (de zodíaco tropical) y la Doctrina del Buddha. Se podrá incluir, sin embargo, como accesorio o complemento la filosofía del daoísmo (o alguna parte de ella), considerando las relaciones semánticas o prácticas que ésta tiene con el Buddhismo de los Ancianos.

Continuará…

It_Shoots_Further_Than_He_Dreams

Publicado originalmente en Astrólogos del Mundo:

> Principios de astrología kámmica.

Esto tiene relación con otro artículo que escribí. El siguiente.

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Afirmaciones y doctrinas incómodas

¿Y cómo decirle al cliente que la carta natal, que la “constitución astral” de la persona no es la construcción de un plan divino, de una inteligencia superior gobernante (llámese Dios, el Uno, el Yo Superior, Yo soy, Brahma, YHWH, etc) sino solamente la manifestación de su propio kamma (karma) pasado? ¿Cómo decirle que efectivamente hay una correlación entre la carta astral y la estructura de la psique pero que esa constitución astral no es divina, no es de procedencia divina sino totalmente mundana, una cosa del mundo, una cosa material y de la energía material? ¿Cómo lograr la des-deificación de la carta natal, cómo hacer que deje de ser un fetiche espiritualista o espiritista o metafísico? ¿Cómo hacerle entender al cliente que no hay nada “divino” en ella y que por lo tanto sus detalles y configuraciones no son un mandato, un plan preestablecido?

¿Cómo hacerle entender que el hecho de nacer con el Sol en tal signo es un accidente en el sentido de que no es la acción de una divinidad, ni de un yo superior? ¿Cómo hacerle entender que son sus propias acciones intencionales (kamma) en el pasado lo que han hecho que este ser renazca en tal momento, con el Sol y la Luna y los planetas en tales y cuales signos? ¿Cómo decirle que es mentira que escogemos el momento en que vamos a nacer? ¿Cómo explicarle que ese momento es un suceso más, entre muchos, dictaminados por nuestro propio kamma pasado? ¿Cómo hacerle entender que, sí, efectivamente la carta natal dice mucho, describe mucho, pero que lo que tenemos allí no es un destino, no es un plan, no es el efecto de un comportamiento inteligente, conscientemente edificado, sino sola y únicamente el efecto de nuestro comportamiento en existencias anteriores? ¿Cómo decirle que sólo unos pocos seres humanos (muy pocos, uno entre varios millones) han sembrado suficiente mérito como para poder determinar previamente dónde renacerán y en qué condiciones renacerán, y que sólo de esos pocos seres humanos podemos afirmar que han “escogido” donde nacer y cuándo nacer?

¿Cómo decirle que sus acoplamientos y su eje nodal tiene mucho más de “consecuencia ciega” que de “consecuencia planificada, conscientemente dirigida”? ¿Cómo decirle que no tiene que habitar constantemente en su casa 2 o en casa 6 o en la 10, sólo porque su stelium principal de planetas está allí en su carta natal? ¿Cómo hacerle entender que uno puede en parte renunciar a algo de esto, que uno se puede rebelar contra una parte de esto, que los planetas y los signos no son dioses que hay que obedecer o seguir ciegamente? ¿Cómo hacerle ver que todo esto es un asunto mundano, una cuestión del mundo, un asunto de mundanidad y de la vida en el mundo? ¿Cómo decirle que la maravilla, el sentido de maravilla que se siente por la carta natal no solamente es producto de que ella en sí sea algo precioso (en parte lo es) sino también por el hecho de que la persona no está consciente de que esto ocurre una y otra vez, existencia tras existencia? ¿Cómo hacerle ver que mientras crea que el ser vive una sola vez, la carta natal se convierte en un objeto preciado, precioso, demasiado valioso, pero que cuando el ser se da cuenta de que estamos aquí renaciendo miles y miles de veces sin parar, entonces la carta natal pierde parte de su brillo, parte de su magia, se vuelve algo menos impresionante?

¿Cómo llamar a la astrología que sostenga estas ideas? La astrología kármica que existe en el presente en realidad es una mezcla conveniente de teosofía, hinduísmo y doctrinas de Nueva Era. No posee prácticamente ninguna de las ideas anteriores. Yo la llamaría astrología kámmica (del páli kamma) para distinguirla de la otra, y porque estas ideas están sustentadas en las doctrinas contenidas en el Canon Páli. Creo que no ha existido nunca una astrología de este tipo. No ha existido un astrólogo que le explique al cliente las ideas mencionadas arriba, básicamente porque el cliente moderno quiere soluciones rápidas, quiere afirmaciones que den esperanza y consuelo (aunque esas afirmaciones estén basadas en fantasías). Es un cliente que no quiere que le den “tarea para la casa”. Es un cliente que quiere que el astrólogo haga la tarea por él. Es un cliente que busca seguridad perpetua y ese sentido de maravilla divina que otorga la fantasía de creer que la constitución astral es un diseño divino y un portento de destino celestialmente planificado. Es un cliente que quiere dilucidar y construir su identidad psicológica basándose en la carta natal, mientras que este tipo de astrólogo quiere decirle que toda identidad es pasajera, transitoria, perecedera, impermanente, esencialmente insustancial en el sentido de que no posee nada eternamente definido y estable. Tampoco divino. Es un cliente que busca con desesperación, o con candidez, o con ingenuidad, las pruebas de un yo metafísico, portador de una identidad espiritual perfecta, y este astrólogo es uno que le dice que no existe ningún yo metafísico, que no somos portadores de una identidad espiritualmente perfecta y que nunca lo seremos. Que esta identidad mundana (incluida la identidad astral) es una cosa como la espuma: sin solidez, sin estabilidad permanente, sin indestructibilidad, sin sustancia propia. Una cosa que se hace y se deshace, una y otra vez, casi sin que todo esto tenga algún sentido trascendente.

Publicado originalmente aquí.

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Más sobre las diferencias entre una astrología kármica y una astrología kámmica:

> Astrología kármica: karma y kamma, dharma y dhamma, reencarnación y renacimiento…

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