El mito moderno de los reptilianos

El mito de los reptilianos dice que hay una raza de extraterrestres con forma de lagartos que viven en cavernas subterráneas de la Tierra. Se supone que tienen poderes mentales y que controlan los gobiernos de la Tierra desde hace miles de años para sus propósitos malvados. Les gusta comer seres humanos y trabajan con algunas personas que supuestamente se han vendido al plan de los reptilianos. Esos humanos “vendidos”, traidores de su especie, son los iluminatis, que supuestamente ocupan los cargos más poderosos de la Tierra en política y en el conglomerado industrial-militar. Como todo mito, éste también tiene varias versiones o “corrientes”. Algunos dicen que los reptilianos pueden cambiar de forma y aparecer como humanos normales, etc.

Hay una tendencia que viene ocurriendo desde el siglo XIX: la tendencia de ciertos sectores de la humanidad de decidir que ciertas obras de ficción son verdad o que contienen alguna verdad encubierta. Esta tendencia dio origen al mito de los reptilianos pero también está reviviendo otros mitos. Ahora con la televisión y el cine, el gusto o adicción de algunas personas por estos mitos y leyendas está, se podría decir, un poco fuera de control.

La primera aparición literaria de los reptilianos la encontramos en el libro “En el corazón de la Tierra” (At the Earth´s Core, 1914) del escritor Edgar Rice Burroughs. (No confundir con “Viaje al centro de la Tierra”, de Julio Verne.) Sí, Edgar Rice Burroughs, el mismo que creó a Tarzan y a John Carter. Esta novela narra la aventura fantástica de unos humanos en un mundo subterráneo llamado Pellucidar (en esta misma novela al parecer también nació el mito de la Tierra hueca, que también reúne a unos cuantos creyentes en la actualidad), donde lagartos gigantes inteligentes viven y esclavizan a otros humanos.

At the earths core_book cover_original.
“En el corazón de la Tierra”, de Edgar Rice Burroughs, publicado originalmente por segmentos como cuentos cortos en una revista. Portada original del libro.

Para que el mito tomase la forma actual que posee, otro escritor tuvo un papel crucial: el autor David Icke. Este autor fue el primero en tomar la leyenda de reptiles inteligentes subterráneos y convertirlos en los extraterrestres-lagartos del mito moderno de los reptilianos-iluminatis.

David Icke_iluminati.
David Icke resucitó el mito de los lagartos parlantes subterráneos y lo fusionó con el nombre de una desaparecida secta ocultista llamada Iluminati: así nació el mito moderno de los reptilianos.

Los creyentes convencidos de este mito aseguran que hay evidencias en toda la historia universal y en todas las culturas de esta supuesta hegemonía reptil desde cavernas subterráneas. Sus “pruebas” son las pinturas, los frescos y los mitos religiosos antiguos en los que aparecen serpientes, cocodrilos y dragones. En su creencia olvidan que todas las culturas de la Tierra poseen mitos y arte en los que encontramos también pájaros míticos, insectos, animales fantásticos de todo tipo, y algunos de estos mitos se repiten, con ciertas diferencias, en distintos lugares de la Tierra. ¿Significa eso que los vampiros existen sólo porque hay distintas tradiciones de un hombre-murciélago o de un dios-murciélago o criaturas que beben sangre? ¿Significa que el ave fénix es real? ¿Significa que la esfinge es real? No es correcto ni racional interpretar las obras de arte de la antigüedad forzando sus significados para que calcen con nuestras creencias personales: así, el mito de la serpiente no es exactamente correspondiente con el mito de lagartos gigantes inteligentes; el mito de los dragones tampoco; tampoco el mito de una tortuga cósmica, etc… Cada uno de estos mitos es su propia historia, su propia narrativa, no cuadran entre sí cuando uno trata de presentarlos como evidencia de la existencia de una sola criatura en específico. Hay que forzar los mitos originales y re-interpretarlos para que puedan servir como una supuesta evidencia de que existen los reptilianos de David Icke.

Otro error muy común es creer que un símbolo determinado demuestra la existencia de una supuesta sociedad oculta. Los seguidores de Icke aseguran que los iluminatis se identifican entre sí mostrando el símbolo del ojo en alguna parte. Parecen olvidar que el símbolo del ojo está presente desde hace milenios en todas las culturas de la Tierra por la simple y mundana razón de que TODOS TENEMOS OJOS EN LA CARA. Es absurdo pensar que el ojo es un símbolo especial de comunicación entre miembros de una secta secreta. Sería como decir que en todo lugar y en toda cultura donde aparezca el círculo, eso es una evidencia de la existencia de una élite oculta que utiliza ese símbolo como emblema. Sería absurdo porque el círculo ha sido objeto de culto en prácticamente todas las culturas de la Tierra debido a que es una figura que el ser humano ha visto en toda la naturaleza, en la forma de la Luna y del Sol, en piedras y huevos, en algunos órganos de los animales, etc. Igual ha ocurrido con otros símbolos: el ojo, el triángulo, el rectángulo, la espiral, el corazón, la pluma, el árbol, etc.

Con el caso de lo que escribió David Icke en sus libros ocurrió lo siguiente: una de sus lectoras, después de haber leído sobre los reptilianos en un libro de Icke, soñó con ellos. Esta señora decidió que lo que había soñado era evidencia de que los reptilianos del libro de Icke existían y entonces se convirtió en “testigo” de que lo que había escrito Icke era verdad. Otras personas, seguidoras todas de las teorías de Icke, también soñaron con los reptiles, y así una masa de supuestos testigos se fue formando. Pero ¿un sueño es una verdadera prueba de algo? ¿Ves cómo los mitos nacen por decisiones irracionales que las personas toman? ¿Por qué las personas que no han leído los libros de Icke o las teorías de conspiración no sueñan con reptiles humanoides? ¿Por qué no puede ser esto último una “prueba” de que los reptilianos no existen? Algunas personas simplemente deciden creer que algo es verdad y después comienzan una campaña para convencer al resto del mundo de que sus creencias son la verdad. Y así es como hoy hay miles y miles de personas que realmente creen todo lo que está escrito en los libros de David Icke.

Lo más extraño de las teorías de conspiración es que sus seguidores dicen que todo el que no acepte estas “verdades” es un borrego, un becerro, una oveja engañada por los iluminatis-reptilianos. ¿Y acaso leer un libro DE FICCIÓN y decidir creer ciegamente que lo que está escrito allí no es una forma de engaño? La peor forma de engaño, de hecho: el auto-engaño. Lea usted su blog favorito de teorías de conspiración pero también investigue todo lo que se afirma allí, cuestione, busque las fuentes alternativas, contraste la información. No se quede con lo que lee en una sola parte, o en una sola persona o grupo de personas. Yo investigo, yo dudo, yo contrasto la información, yo busco las fuentes, yo encuentro incoherencias en los testimonios, en las historias, yo busco las falacias lógicas en los argumentos (en los míos y en los de los demás), yo dudo hasta de mis propios sueños y fantasías. Y así llego a la verdad. Así voy exterminando las fantasías, en mi propia mente primero. No decido que lo que soñé una noche es “evidencia” de que tal cosa es real o que tal cosa existe.

Yo opino que para ser lo que algunos llaman un “borrego” hay que hacer lo siguiente:

  • Leer una novela, una historia, y decidir irracionalmente que lo que está allí es verdad. Muchos hacen esto con novelas y libros de ficción como Caballo de Troya y otros. La fantasía, la ficción, y por tanto la mentira, siempre es mayor que la verdad, que la descripción de la realidad. Es mayor la cantidad de libros que contienen fantasías, ficciones, y mentiras, que los que no las contienen.
  • Ver una película o una serie de televisión y creer ciegamente que eso debe ser verdad. El cine y la televisión son una extensión de la literatura, de las novelas, de la ficción literaria. No hay ninguna razón para que haya más verdad en el cine y la televisión de lo que la hay en los libros.
  • Leer su blog favorito de conspiración y creer ciegamente todo lo que está escrito allí. Si voy a cuestionar la ciencia convencional, la historia universal enseñada en libros y academias y las versiones oficiales del mundo actual, TAMBIÉN voy a cuestionar lo que los teóricos de la conspiración escriben. Porque la capacidad default de engañar y de auto-engañarse es común a todos los seres humanos.
  • No tener criterio ni opinión propia: “copiar y pegar” en su cerebro los criterios y las opiniones de su autor favorito. Dudar de todo es sólo el PRIMER paso: luego viene el estudio, la investigación, un proceso largo, tedioso, difícil, durante el cual y al final del cual uno forma una opinión propia. A veces las personas que siguen teorías de conspiración no hacen esto. Los más viejos han copiado a David Icke, a Zecharia Sitchin y a otros, y los más jóvenes han copiado a los más viejos.
  • Leer sólo dos o tres libros y creer sólo en una o dos fuentes de información. El que duda de todo e investiga por su cuenta, durante años y de manera exhaustiva, termina poseyendo toda una biblioteca personal de libros, enciclopedias, diccionarios y revistas. Y aún así, todos los libros son leídos con cierto grado de sospecha, de duda inteligente. Nada es aceptado a priori, sin contrastar.

No me malentiendas: estoy de acuerdo con muchas de las críticas sociales que David Icke y otros hacen a la sociedad moderna. De hecho, sí hay una élite de personas que dominan el mundo político y económico. Pero son sólo eso: personas, humanos, simples mortales como tú y como yo. No siento ninguna simpatía o preferencia por reyes o príncipes o monarcas de ningún tipo. Y por supuesto que hay un complejo industrial-militar que ha convertido la guerra en un negocio para dominar y destruir naciones. Y por supuesto que hay corporaciones y transnacionales cuyo principal interés es mantener a las masas aletargadas, adictas al consumismo de sus productos y servicios. Pero uno tiene que tener los pies en la Tierra y entender que todo esto lo están haciendo los humanos, los terrícolas. Nosotros mismos somos la fuente del mal en la Tierra: no necesitamos que seres fantásticos vengan de abajo o de arriba a crear caos y destrucción en este planeta. Nosotros mismos lo estamos haciendo. Eso que afirma David Icke, por ejemplo, que toda la tecnología actual “nos fue dada” por los reptilianos para dominarnos y destruirnos… No me lo creo: el ser humano es el que ha creado y utilizado esta tecnología.

Cuando crees que es un “agente extranjero” el causante de todos los males, sea un extraterrestre, un reptil, un demonio, un comunista o socialista, o lo que sea, estás evadiendo la realidad y refugiándote en una fantasía en la que tú eres completamente inocente, libre de culpa, y “el otro” es el malvado, el culpable, el que hay que destruir. Lo que hay que destruir es toda fantasía, toda ficción, toda novela en la mente de uno mismo. Despertar a la realidad. Hacerse consciente de todo. No tengas miedo. Deshazte de todo estado mental de miedo y de odio. Estos dos estados mentales debilitan y embrutecen. Si realmente quieres encontrar la verdad y tomar las decisiones más sabias para ti y para la humanidad, entonces entrénate para eliminar el miedo y el odio en tu propia mente. Tu propia mente es tu mejor amigo o tu peor enemigo.

***

Por favor lea también los siguientes artículos:

> La Humanidad Intraterrena y el mensaje de paz mundial.

> Significado de las ciudades intraterrenas.

> En la frontera de una Confederación de Mundos.

> Un gobierno mundial: ¿una verdadera conspiración?

> Sobre los extraterrestres apunianos (del libro 170 horas con extraterrestres) Parte I.

> La migración extraterrestre que la Tierra no puede evitar.

> ¿Por qué nos visitarían los extraterrestres?

> Zecharia Sitchin se equivocó.

> Agrogramas (círculos de las cosechas): Muestras del año 2002 (fotos de Lucy Pringle).

> Evidencias de vida extraterrestre y contacto extraterrestre.

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