Pensamientos buddhistas contra la depresión

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La depresión es uno de los problemas de salud mental más frecuentes de nuestro tiempo. Es paradójico que, viviendo como vivimos en una era tecnológica, con tantas comodidades materiales y tantos avances técnicos y científicos, haya tantas personas sintiendo un profundo sufrimiento o malestar en sus vidas. Y esto le ocurre especialmente a las personas que viven en entornos urbanos, curiosamente. Yo creo que la primera actitud o comportamiento buddhista que una persona debe asumir frente a la depresión es investigar y determinar el problema en ella misma. Me refiero a que si usted sufre de depresión, consulte un especialista certificado para determinar las causas de su estado. Podría ser una depresión pasajera, circunstancial, lo cual es totalmente normal y sano bajo ciertas condiciones, pero si se trata de depresión endógena entonces hablamos de algo mucho más peligroso que debe ser tratado médicamente.

Los siguientes pensamientos o reflexiones que presento a continuación son específicamente para los casos de depresión endógena, que son los casos más severos y persistentes. No quiere decir que estos pensamientos no sirvan también para el otro tipo de depresión. Pero nos enfocamos aquí en la depresión endógena porque es la que siempre tiene causas kármicas, en vidas pasadas, y por lo tanto es una afección que requiere un profundo aprendizaje y práctica de las Enseñanzas del Buddha si la persona quiere aprender a vivir con su condición. Aprender y poner en práctica los profundos principios de la filosofía y psicología buddhista también ayudarán a que el ser que en esta vida sufre de depresión pueda tener una existencia más feliz y satisfactoria en su siguiente nacimiento, además de lograr una parte de esa felicidad o satisfacción en esta misma vida. Algunos dicen que la depresión endógena no se cura, que la persona tiene que aprender a vivir con ella. Desde una actitud buddhista ante la vida, si sufrimos una condición de salud que no podemos eliminar completamente, por lo menos aprendemos a vivir con ella; aceptar la enfermedad elimina la angustia adicional de la lucha personal y del carácter decepcionante que es inherente a la existencia en el mundo.

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Esto es dukkha

Un pensamiento que ayuda mucho es la enseñanza del Buddha de que el sufrimiento es inherente a la vida humana. Entiéndase sufrimiento (dukkha, en idioma páli) como todo el espectro de pensamientos-sentimientos que podríamos etiquetar como malestar: la angustia, el estrés, la ansiedad, el malestar físico o mental, infelicidad, tristeza, decepción, la insatisfacción, el dolor, el sufrimiento. Todo esto es lo que significa dukkha. La depresión, sea leve, circunstancial o aguda es una forma de sufrimiento, por lo tanto es dukkha.

Nosotros los buddhistas creemos que algunas personas tienen una porción mayor de dukkha en sus vidas ahora dependiendo de lo que hayan hecho en vidas anteriores. Así, algunas personas pueden ser muy felices (es decir, sus momentos de felicidad son más numerosos o más duraderos que sus momentos de infelicidad) a lo largo de sus vidas, mientras que otras van a ser muy infelices por causa de cosas que hicieron en vidas pasadas. Lo que ocurre es que cuando sembramos acciones oscuras en el pasado, cosechamos efectos negativos en el presente. Muchas personas se deprimen por sus condiciones actuales de vida, por el lugar donde viven o la familia en las que le tocó nacer. Todo esto está determinado por el kamma, las acciones intencionales pasadas de esa misma persona. Así, si la persona nació en condiciones de vida muy negativas o deplorables, nosotros creemos que eso se debe a las acciones pasadas de ese mismo ser en sus existencias anteriores. Esas condiciones de vida actuales que le causan sufrimiento a la persona tienen sus causas en ella misma. No es como algunas personas piensan: que el kamma es como una especie de castigo. El efecto del kamma no es un castigo por las cosas malas que uno hace, es simplemente la consecuencia automática, impersonal, individual, de las cosas que uno hizo en el pasado.

Habiendo entendido esto, y comprendiendo también que el malestar es inherente a la vida, podemos entonces ver que la depresión es simplemente una forma de dukkha, de angustia o insatisfacción profunda. Pero si nos enfocamos en la idea general de que es imposible existir en el mundo sin experimentar dukkha de alguna manera y muchas veces, y que todas las personas también están sujetas a esto, entonces podemos ver que nuestro caso es simplemente uno más entre todos los seres sintientes. La única diferencia es la manera o la intensidad en que experimentamos este sufrimiento y los temas o procesos específicos que lo ponen en movimiento.

Es imposible existir en el mundo sin experimentar alguna forma de malestar o sufrimiento. Todos estamos sujetos a esto. Todo lo sufrimos en un grado u otro, de alguna manera u otra.

Sin embargo el Buddha en realidad no dijo que “la vida es sufrimiento”. Esta es una de las muchas frases falsamente atribuidas al Buddha. Lo que el Buddha dijo fue que:

  1. El nacimiento es malestar, el envejecimiento es malestar, la muerte es malestar…
  2. La tristeza, la lamentación, el dolor, el estrés y la desesperación son malestar…
  3. La asociación con lo que no se ama es malestar, la separación de lo que se ama es malestar, no obtener lo que se quiere es malestar…
  4. En resumen, los cinco cúmulos del apego son malestar.

Hay que fijarse que estas cosas parecen muy esotéricas o profundas pero en realidad son cosas muy obvias de la existencia. Cuando un bebé nace, tanto el niño como la madre sufren en el proceso. Ningún niño nace riendo de alegría. El nacimiento es una experiencia dolorosa para el niño, e incluso más dolorosa para la madre. Esto es una verdad tan natural y tan obvia que la gente la ha olvidado. Envejecer también duele, literalmente. Y la muerte, no hay ni que explicarlo.

Pero fíjate que en el número 2 de la lista el Buddha literalmente define la depresión. ¿Qué es la depresión? La depresión es tristeza, lamentación, dolor, estrés, desesperación… Todo esto junto es la depresión y es tan importante y tan común que el Buddha lo menciona en segundo lugar. En el número 3 de la definición de dukkha tenemos algunas de las causas de la depresión, los detonantes de la depresión. Es totalmente natural y normal y común deprimirse cuando uno está asociado, atado, a lo que no se ama. Puede ser un lugar, una persona, un grupo. Lo que sea. Si no lo amas y están atado a ello, experimentarás algún grado de malestar. Lo contrario también ocurre: si de pronto te ves separado de aquello que amas, experimentarás dukkha también. No obtener lo que queremos, que no se cumplan nuestros deseos, es dukkha también, dice el Buddha. Si uno analiza todo esto, uno entiende que el malestar en realidad es algo muy común en la vida. Y la depresión no es otra cosa que una forma específica de malestar.

El malestar en realidad es algo muy común en la vida. Y la depresión no es otra cosa que una forma específica de malestar.

La última parte de la lista, el número 4, es lo que podríamos calificar como la parte más filosófica del asunto. Los cinco agregados del apego son los cinco cúmulos de procesos que en su conjunto constituyen un ser humano. Lo que el Buddha está diciendo aquí es que dukkha es inseparable de nuestra propia constitución del ser. Todo esto que somos (o que creemos que somos), el cuerpo, las sensaciones, las percepciones, los pensamientos intencionales y la consciencia… todo esto está tan íntimamente relacionado con el malestar que el Buddha dice que todo esto es dukkha.

También es una cuestión de probabilidades: mientras más kamma malo u oscuro hayamos hecho en vidas pasadas, hay más probabilidades de que tengamos dukkha en esta vida como consecuencia.

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Cuidado con los deseos y las fantasías…

Muchas veces nos deprimimos por causa de los deseos y fantasías que tenemos en nuestra mente. Esto es importante comprenderlo, porque no siempre el kamma es la causa de nuestro malestar o sufrimiento. Por ejemplo, si queremos que una persona esté viva con nosotros hasta el fin de nuestros días y por algún accidente esa persona fallece, y eso nos causa depresión, en este caso la causa del sufrimiento es nuestro propio deseo de estar siempre unido a algo que amamos. Si no tuviésemos ese deseo, no experimentaríamos sufrimiento con la muerte de esa personas. ¿Cuántas personas que no conocemos mueren diariamente y no sentimos absolutamente nada por ello? No sentimos nada por esas muertes porque no tenemos ningún deseo asociado con esas personas. Entonces, a veces no es la muerte de una persona lo que nos causa sufrimiento sino el deseo que teníamos de estar siempre unidos a esa persona. Y ese deseo es un contenido mental, un proceso en nuestra mente.

De alguna u otra manera seré separado de algo que amo. De alguna u otra manera me veré unido a algo que odio. De alguna u otra manera no podré obtener lo que deseo… Todos estamos sujetos a esto.

Hay varias tareas aquí que tenemos que realizar. Por un lado analizar nuestra propia mente para identificar los deseo que tenemos con respecto a las personas y las cosas que nos rodean. Y por otro lado comprender que todo en la vida es transitorio, impermanente. La muerte nos asecha a todos a cada momento. Es un posibilidad tan omnipresente que no tiene sentido buscarla. Ella vendrá cuando sea el momento. Entendiendo esto se anula el efecto negativo de los deseos que tenemos de estar unido a los seres y cosas que amamos. Los seguimos amando pero siempre teniendo en mente que ellos pueden desaparecer en cualquier momento así como yo también.

Todos somos impermanentes, transitorios. La existencia en este mundo es efímera, dura poco tiempo. La muerte nos asecha a todos, en todo momento. No tiene sentido buscarla. Ella vendrá a nosotros cuando sea el momento.

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Todo es impermanente (anicca)…

El pensamiento de que todo es impermanente (aniccá) también te ayudará mucho. Por un lado está la idea de que la depresión endógena es una fatalidad, un fatum, una predeterminación que no puedes eliminar o cambiar, y por otro lado está la idea, muy sana y muy realista, de que esta condición también es transitoria. Incluso si has de sufrir de depresión durante toda esta existencia, eso no significa que en la siguiente existencia también vaya a ser así. Además, la depresión es algo latente que se manifiesta en los bajones, como ya uno sabe. Es imposible vivir perpetuamente en “el bajón” de la depresión. Es algo que va y viene. Incluso en esto la depresión es algo inconstante, cambiante, impermanente. Eso es lo que significa aniccá: ningún fenómeno condicionado es eterno. Todos y cada uno de los malestares o sufrimientos que experimentamos son un fenómeno que surge y luego desaparece. El fenómeno se puede repetir, es decir puede volver a surgir, muchas veces incluso, pero siempre cesa después de surgir.

La persona que sufre de depresión puede entonces aprender a aprovechar y disfrutar de los momentos en que no está deprimida, los momentos en que no está “en el bajón” de la depresión. Sabemos que en esos momentos la persona puede ser muy feliz y experimentar satisfacciones tan placenteras y grandes como cualquier otro ser humano. Así es cómo se puede aprender a vivir con la depresión. Quizás no puedas evitar que los bajones vengan en algún momento, pero mientras no estás en el bajón puedes hacer lo que quieras y ser feliz. Sin obsesionarnos por ser felices todo el tiempo, y comprendiendo que tampoco somos infelices (deprimidos, en el bajón) todo el tiempo, aprendemos a aprovechar los momentos en que no nos sentimos mal. Podemos respetar la depresión, respetar y aceptar los momentos en que el bajón ocurre. Pero también podemos experimentar felicidad y satisfacción en esas ventanas de tiempo en que el bajón no está ocurriendo. Esto es sacarle provecho a anicca, al carácter transitorio de todos los fenómenos.

Todo es transitorio, impermanente, incluso el bajón de la depresión.

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Todo esto es impersonal…

Ese pensamiento de que todo esto es transitorio en el contexto del renacimiento, de que morimos y renacemos una y otra vez, le quita una gran parte de gravedad a la depresión endógena. Cuando pensamos en la depresión endógena nos sentimos como si estuviésemos condenados. Es como tener una maldición. Pensamos que no podemos hacer nada, que no podemos tener vidas normales. Pensar en que ésta no es la única existencia que hemos vivido y que no es la única que viviremos hace que pongamos las cosas en una perspectiva mucho mayor. Uno deja de sentirse como una “víctima condenada” cuando uno comienza a cultivar este pensamiento sobre la transitoriedad (aniccá) y el renacimiento (bhava). A las personas que no sufren de depresión les parecerá extraño que el hecho mismo de saber que uno sufre de depresión endógena genera combustible para la propia depresión. Es como si te dijeran que estás condenado. Este pensamiento de que “estoy condenado” es como una profecía auto-cumplida, es una auto-condenación en sí mismo. El pensamiento mismo de condenación hace que estés condenado. Pero la condenación nace del pensamiento de condenación: en realidad no hay aquí ninguna condena, ninguna maldición. La persona deprimida tiende a sentir que la vida tiene algo en contra de ella, pero no es cierto. La vida es totalmente impersonal, la vida no tiene nada personal contra nadie. Se trata simplemente de que la existencia mundana es imperfecta, sujeta a enfermedad, a nacimiento y muerte. No es nada personal de la vida contra uno. Todo esto es impersonal.

Esto que estoy sintiendo ahora no es nada personal de la vida contra mi. La vida es totalmente impersonal. Esta condición no es ninguna condenación, ningún castigo. Es el efecto de acciones pasadas o de los deseos y fantasías alojados en mi propia mente.

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Calmar el parlamento de la mente…

Según el buddhismo podemos ver la mente como una especie de parlamento o mesa redonda: hay varios “personajes” en nuestra mente que están hablando y discutiendo todo el tiempo. A veces están de acuerdo pero otras veces es un griterío loco que no lleva a ninguna parte. Por eso la meditación y el cultivo mental son tan importantes, porque con ellos el “parlamento” que es la mente se calma, se tranquiliza. Incluso para los que avanzan en la meditación, el “parlamento” se calla completamente por varios minutos, incluso por horas. Y este estado mental de calma y silencio interno permite ver las cosas con más claridad, tomar decisiones más hábiles.

En la depresión el “parlamento” que tenemos en nuestra mente pierde completamente el control. Aparecen allí pensamientos insanos, negativos, destructivos. Esto también ocurre porque en general nadie nos enseña a poner orden ese griterío de voces que llevamos todos en la cabeza. Está comprobado que la práctica de la meditación, en los momentos en que la persona está fuera del “bajón” de la depresión, ayudan mucho a que el griterío de voces fuera de control durante la depresión se reduzca. Cuando tenemos bajones en los cuales el griterío de voces está reducido, minimizado, la depresión se hace  totalmente soportable, manejable. En este sentido la meditación puede ser una herramienta muy útil para entrenar nuestra mente y calmar el parlamento que tenemos en la cabeza. Si lo practicamos y desarrollamos cuando nos sentimos bien, parte de ese desarrollo se verá reflejado en los momentos del bajón de la depresión. Se sentirá menos confuso, menos intenso, menos caótico. La persona puede incluso meditar cuando está deprimida, pero en ese caso el ejercicio de meditación debe ser uno muy específico y eso tendríamos que explicarlo en otro artículo. Por ahora sólo resaltaremos los beneficios físicos y psicológicos que la práctica constante de la meditación puede aportar para el mejoramiento de la calidad de vida de las personas que sufren de depresión.

meditacion

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> La meditación puede proteger al cerebro contra la pérdida de materia gris.

> La meditación consciente a corto plazo mejora la atención y reduce el estrés.

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Si todo es imperfecto, no es tan malo que yo también lo sea…

La noción de dukkha también tiene que ver con la idea de que todo en la vida mundana es imperfecto. El Buddha descubrió que todo lo que es condicionado es transitorio, perecedero, impermanente (aniccá) y que por causa de ello todo es también insatisfactorio, imperfecto, causa de malestar (dukkha). Decimos “el sufrimiento (dukkha) es inherente a la vida”, pero eso también podría decirse así: “la imperfección es inherente a la vida”. Hay dos maneras en que esto te puede ayudar: una es que, si aplicas este pensamiento a tu propia persona, verás que no tiene nada de malo ser una persona “defectuosa”. No tiene sentido evadir este pensamiento: soy defectuoso, soy imperfecto, estoy enfermo… O dicho de una manera más buddhista: este cuerpo-mente es defectuoso, este cuerpo-mente es imperfecto, este cuerpo-mente está enfermo. Lo dices no como algo trágico sino como una descripción impersonal de la realidad.

Este cuerpo-mente es defectuoso, este cuerpo-mente es imperfecto, este cuerpo-mente está enfermo. Todos son imperfectos, defectuosos, decepcionantes de alguna manera: no es tan malo que yo también lo sea.

Nuestras vidas modernas contienen una presión excesiva para que seamos funcionales, exitosos, efectivos, eficientes… En la familia, en la escuela, en el trabajo… En todas partes todo es una competencia despiadada. Es como si alguien nos dijera que hay que ser siempre más grande, más fuerte, más hermoso, más perfecto, todo el tiempo. Esta presión es la causa de muchos casos de depresión en las personas que viven en las ciudades. Fíjate que las personas que viven en el campo o en lugares apartados de la ciudad, no tienen esta presión social y psicológica sobre ellos y por eso se deprimen mucho menos que las personas que viven en la ciudad.

No tengo que ser tan funcional, tan efectivo, tan exitoso como otros quieren que sea. Seré feliz en la manera en que quiero serlo, sin tomar parte en la competencia y la comparación que los demás hacen.

En la ciudad las personas nos están observando y comparando todo el tiempo. Hay una cultura de la competencia, de la comparación y una especie de obsesión con ser perfectos, ser siempre más de algo, tener más, etc. En este contexto, las personas que sufren de depresión tienen una carga emocional adicional, un estigma, por no poder ser tan efectivos, tan exitosos, o lo que sea que las personas esperan de ellos. Pero en realidad todos somos imperfectos. Nadie logra nunca llegar a ser el más grande, el más exitoso, el más hermoso, el más rico, etc. Y el que lo logra, se muere en el proceso. El proceso de la competencia despiadada termina matándolo, aunque no sufra de depresión.

Tenemos que aceptar que no existe la perfección, que todos somos imperfectos y decepcionantes en alguna manera. Todos los cuerpos y mentes son decepcionantes, son cosas no-confiables. Por muy perfecta que te parezca una persona, créeme, no lo es. No existe tal cosa. No existe la persona perfecta, completamente satisfactoria, completamente confiable. Por eso no tiene sentido cargar con esta presión, con este estigma que tienen las personas que sufren de depresión. No tiene nada de particular tener un defecto o una enfermedad o una deficiencia de algún tipo. De hecho todos tenemos defectos y deficiencias de varios tipos. Entonces la realidad y la aceptación de la realidad de que este cuerpo-mente que tengo ahora es imperfecto, decepcionante, no-confiable, es una realidad dura de aceptar, pero al aceptarlo te sentirás mejor contigo mismo. Y así como yo mismo soy decepcionante, imperfecto, no-confiable, insatisfactorio, así también son las otras personas. La única diferencia es en qué somos imperfectos y en cuál medida, pero todos lo somos sin excepción.

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La meditación metta (benevolencia)…

Desde el punto de vista práctico, además de la práctica de los cinco preceptos, la meditación metta es una de las prácticas más efectivas contra la depresión. No lo describo como un pensamiento buddhista en el sentido de que no es solamente un pensamiento: es algo que se hace. La meditación metta es una práctica, es la práctica de irradiar una energía específica, un pensamiento/sentimiento específico, un estado de consciencia de benevolencia, de buena voluntad. Para comprender de qué se trata la meditación metta y cómo hacerla, escribí el siguiente artículo (abrirá en otra ventana):

> Meditación Metta.

Yo pienso que la meditación metta funciona muy bien contra la depresión básicamente por dos razones:

  • Es una práctica que te ayuda a distanciarte un poco de los pensamientos que rodean al yo, al ego. Todo el tiempo estamos pensando en nosotros mismos, revolviendo nuestras ideas y recuerdos y opiniones sobre nosotros mismos, y esto se comporta como un ambiente interno negativo para la persona que sufre de depresión. Al practicar la emanación de energía metta hacia los otros seres vivos nos olvidamos por unos momentos de esta cosa defectuosa que es nuestro cuerpo-mente. Esto ayuda tanto como dedicarse a hacer trabajo voluntario a favor de otras personas, dedicarse al bienestar de otras seres vivos. Aparte del kamma luminoso que estamos sembrando para nosotros mismos, el simple hecho de olvidarnos de nuestro propio yo nos ayuda a quitarle poder a la depresión.
  • Y a nivel de la energía y del kamma, la práctica de la meditación metta funciona también como la práctica de los cinco preceptos: al hacerlo estamos causando un kamma luminoso que nos ayuda a soportar los efectos del kamma oscuro que estamos cosechando en esta vida. Es como cuando arrojas un poco de hielo en agua muy caliente: la temperatura baja un poco y el agua se vuelve soportable. Pero si no generas kamma luminoso de ninguna manera en esta vida, entonces el agua siempre está caliente o hirviendo. La meditación metta y los cinco preceptos arrojan un poco de hielo al agua caliente de la depresión y hace que sea soportable. No elimina los efectos del kamma oscuro pero sí hace que sea soportable.

Para finalizar, si todo lo que he escrito te parece muy abstracto o muy difícil de digerir, comienza entonces por la parte práctica del asunto: aprende los cinco preceptos y cúmplelos todos los días sin falta y trata de hacer también la meditación metta. Debes hacerlo frecuentemente para que comiences a ver los efectos, así que no hay tiempo que perder.

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