Cinco preceptos, versión corta y larga, con comentarios

Amigos, ya ustedes tienen una idea de lo que es el kamma, o como se dice en sánscrito: el karma. Mucha gente habla de ello. Lo mencionan. Ya forma parte de nuestra cultura popular urbana. En realidad el kamma es la mitad de una ley o mecanismo de causa y efecto, semilla y fruto: el kamma es una causa, una semilla, el vipáka es el fruto, el efecto el resultado.

CAUSA   >>   EFECTO

kamma (acción)    >>   vipáka (resultado)

El kamma es lo que uno hace. El vipáka es lo que uno “cosecha”, lo que uno recoge. Cuando algo malo le ocurre a alguien y uno dice: “él está teniendo su karma” o “él está recogiendo karma”, en realidad lo que deberíamos decir es: “él está cosechando su vipáka“… En general aquí en Occidente las personas que hablan del karma no tienen una idea muy clara del asunto porque lo que han aprendido es una versión tergiversada, torcida, diluida, difundida por sectas de Nueva Era que, como sabemos, tienen la mala costumbre de distorsionarlo todo. Por ejemplo, una persona me dijo una vez que uno no debe hacer nada por otra persona o darle algo a otra personas si esa persona no nos da o nos hace algo equivalente a cambio: si uno lo hace sin recibir nada a cambio, entonces “se crea una deuda de karma” en la otra persona. Según esta distorsión de la ley del kamma uno debe convertirse en un calculador, siempre calculando todo lo que uno hace por los demás y todo lo que uno da otros para que la balanza no se exceda de nuestro lado. Este comportamiento es un freno totalmente innecesario: uno puede hacer buenas acciones por los demás sin ningún temor de crear una deuda en los otros, uno puede dar a otros todo lo que uno quiera sin temor a crear “deudas de karma“…

Lo mejor de la ley del kamma es ponerla a funcionar en tu beneficio. Haz todas las buenas acciones que quieras a otros seres: eso no creará ninguna deuda. No tienes que estar calculando ni poniendo límites a las buenas acciones que haces por los demás. ¡Imagínate! Ponerse a calcular estas cosas para no “pasarse de la raya”. Es el capitalismo que ha invadido la “espiritualidad moderna”. La forma más directa y efectiva de poner a funcionar la ley del kamma es por medio de los cinco preceptos. Otra persona, muy influida por las doctrinas de Nueva Era, me comentó que ella no quiere poner en práctica los preceptos porque los preceptos “son rituales vacíos” y para ella la espiritualidad no tiene nada que ver con rituales vacíos. Otra absurdidad. ¿Respetar la vida de otro ser humano es un ritual vacío? ¿Respetar el vínculo de fidelidad que una persona tiene con su pareja es un ritual vacío? Para mí estas cosas son la médula, la substancia de nuestros valores y principios. Y sin valores y principios dejamos de ser humanos. Hay una relación estrecha entre valores, principios y espiritualidad. ¿Has conocido alguna vez alguna forma de espiritualidad que carezca de valores y principios? Yo no he conocido ninguna.

Los cinco preceptos están diseñados para que no sembremos kamma oscuro o malo, pero también están diseñados desde el punto de vista de los valores y principios más elevados de los Seres Nobles: la compasión, la benevolencia, la tolerancia, la inofensividad. Puede ser que perdonarle la vida a un ser sintiente sea un ritual vacío, pero si lo haces como un acto de respeto, de benevolencia, de tolerancia y de inofensividad, entonces es un acto puro de espiritualidad. Verás esta misma lógica en todos los preceptos. Por esto es que toda persona laica que se considera buddhista de verdad asume voluntaria y conscientemente estos preceptos. No son mandamientos, no son órdenes. Sin embargo, no es necesario ser buddhista para asumirlos y cumplirlos. Cualquier persona que quiera ser inofensiva (ahimsa), amigable y benevolente (metta) con los otros seres vivos y compasiva (karuna), puede cumplirlos. No implican creencia en ningún dios, ni siquiera creencia u obedencia en el Buddha. No se trata solamente de poner a funcionar la ley del kamma a nuestro favor, se trata también de líneas de comportamiento humano de la más alta espiritualidad, que contiene los valores y principios morales más caros que la humanidad pueda abrazar y poner en práctica.

La versión corta de los cinco preceptos es la siguiente:

  • No mataré.
  • No robaré.
  • No mentiré.
  • No abusaré del sexo.
  • No consumiré intoxicantes.

La versión larga va más o menos de esta manera:

  • Acepto el precepto de no tomar la vida de otros seres sintientes (no matar ni torturar: mamíferos, reptiles, anfibios, aves, peces, insectos). Renunciaré a todo acto de violencia, tortura y daño hacia otros seres vivos. Viviré lleno de benevolencia y compasión hacia todos los seres vivos.
  • Acepto el precepto de no tomar lo que no me han dado. No robaré ni cometeré fraude para apoderarme de lo que no me pertenece. Seré generoso y desprendido de las cosas materiales, compartiendo todo lo que tengo, sin acaparar ni acumular.
  • Acepto el precepto de no hablar falsamente, evitar la charla vana, el chisme y la discusión iracunda. Seré honesto y diré siempre la verdad, no inventaré falsas noticias ni venderé información como un espía.
  • Acepto el precepto de evitar toda conducta sexual impropia. Respetaré el matrimonio o compromiso que hay entre otras personas. No tendré relaciones con personas menores de edad, ni con personas discapacitadas o enfermas.
  • Acepto el precepto de evitar substancias intoxicantes que nublen mi mente y produzcan negligencia. Viviré siempre atento y vigilante a todo lo que pienso, digo y hago. No dejaré de vigilarme y observarme a mí mismo para no hacerme daño y no hacer daño a otras personas.

Comentarios

Sobre el primer precepto. Las personas laicas pueden destruir plantas y animales microscópicos y esto no se considera una falta al primer precepto. Los monjes y monjas no pueden destruir ni animales ni plantas. Desde el punto de vista biológico, los protozoarios, bacterias, virus y hongos no se consideran seres sintientes y por tanto matarlos no es una falta contra el primer precepto. El Buddha por supuesto no utiliza términos como mamífero, anfibio, bacteria, virus, protozoarios, etc, pero de la mención de las especies específicas que se consideran “seres sintientes” se han inferido todas las especies mencionadas (mamíferos, reptiles, anfibios, aves, peces, insectos). Estos son los tipos de animales que tienen la capacidad de sentir sufrimiento.

Sobre el segundo precepto. Cobrar altos porcentajes por un producto o servicio se considera robo desde el punto de vista del segundo precepto. Trabajar en los medios de vida incorrecto se considera una forma de romper los preceptos. Tales trabajos que producen kamma oscuro son: vender drogas y alcohol, vender armas de fuego y veneno, tráfico y trata de personas, trabajos que impliquen la muerte o tortura de seres sintientes (carnicería, cacería, pesca, experimentos con animales), milicia y fuerza armada (a menos que no implique alguna forma de asesinato ni tortura). Utilizar software pirata también se considera robo. Apropiarse de la propiedad intelectual de otras personas para sacarle provecho también se considera robo, a menos que uno cuente con el consentimiento del autor de la propiedad.

Sobre el tercer precepto. Las llamadas “mentiras blancas” son una falta a este precepto. Las llamadas “medias verdades” o mentiras disfrazadas también son una falta a este precepto. También dar falso testimonio o negar la verdad de algún hecho. Romper un juramento sin una justificación racional se considera una mentira.

Sobre el cuarto precepto. La homosexualidad y la bisexualidad no se consideran una falta a este precepto. La infidelidad, la prostitución y la promiscuidad en cualquier contexto (heterosexual, bisexual u homosexual) es una falta a este precepto y no la orientación sexual en si. También es una falta al precepto tener sexo con animales, con cadáveres, y con personas inconscientes o en estado de coma, y con personas que sean susceptibles de ser engañadas o forzadas (autistas, personas con Síndrome de Down, personas bajo el efecto de medicamentos y similares). Formas obsesivas y dañinas de sexualidad también se considera un abuso del sexo: adicción sexual, adicción a la masturbación, sadomasoquismo, adicción a la pornografía, y las parafilias que se consideran enfermedad psico-sexuales.

Sobre el quinto precepto. Originalmente se refería sólo a las bebidas alcohólicas, pero debido a que con el paso del tiempo la humanidad ha encontrado e inventado nuevas formas de intoxicarse, los buddhistas han ampliado este precepto a las drogas y cualquier substancia que cause negligencia. Sobre los medicamentos psicotrópicos y otros tipos de medicamentos (que técnicamente son drogas legales) la diferencia no está muy clara: el precepto queda a juicio de la persona.

Cinco preceptos.

En estos momentos cruciales de la humanidad en que tantos peligros amenazan nuestra vida en este planeta, he venido aquí a compartir esto porque lo he puesto en práctica yo mismo y comprobado que funciona. Cuando los buddhistas decimos que el Dhamma (la Enseñanza del Buddha) es visible aquí y ahora, para ser comprobado, experimentada por nosotros mismos en esta vida, nos referimos a esto. Si sigues estas líneas de comportamiento verás que estarás más protegido de peligros, verás que tendrás menos miedo, menos temor. Los que hacen el bien en todo momento carecen de temor y pueden viajar a cualquier parte sin encontrar peligro alguno. Esto es así porque el kamma que hacemos ahora comienza a rendir frutos en esta misma vida. No tendrás que esperar a la siguiente existencia. Si no me crees, ponlo a prueba: haz todo lo que estos preceptos proscriben y observa lo que comienza a ocurrirte en tu vida… Pero si haces esta prueba, amárrate los pantalones para aguantar el vipáka oscuro que te caerá encima. Míralo de la siguiente manera:

kamma

Muchos quieren protegerse con brujería, con mantras, con amuletos, con toda clase de rituales, de magia, de esoterismo… Nada de eso funciona como estos cinco preceptos, te lo aseguro. Ninguna brujería protege más que estos preceptos. Ningún mantra, ningún amuleto te cubrirá de luz como lo hacen estos preceptos, créeme. Ninguna invocación a ángeles, arcángeles, profetas, espíritus y dioses de todo tipo, te protegerán tan bien y tan efectivamente como estos preceptos, porque nuestro presente y nuestro futuro está hecho de lo que hacemos, de lo que pensamos y de lo que decimos. Esta es la verdadera substancia de nuestros seres y de nuestras vidas. Y el kamma luminoso que creamos con estos preceptos como línea de conducta es un poder que ningún otro ser o espíritu en el universo puede violentar o violar. Por eso el Despierto dijo que somos herederos de lo que hacemos (kamma), somos propietarios de nuestro kamma:

Soy el propietario de mi acción [kamma], el heredero de mi acción, la acción es mi germen [de dónde provengo], la acción es mi familia, la acción es mi protector. Cualquier acción que haga, buena o mala, de ella seré su heredero.

Y por eso los Nobles Sabios discípulos del Buddha también dijeron:

De acuerdo con las semillas diseminadas,
tales cosechas serán cosechadas.
Hacedores virtuosos cosecharán virtud.
Hacedores del mal cosecharán el mal.
Disemina tus semillas y
serás tú el que disfrutará la cosecha correspondiente.

Te invito a leer también la explicación sobre los cuatro tipos de kamma que hay:

> Hay cuatro tipos de kamma.

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