¿Qué nos mantiene esclavizados en samsára?

Muchos creen que la causa de nuestro vagar eterno en samsára es el kamma [karma]. En realidad el kamma sólo determina las condiciones de un renacimiento y de la vida pero el Despierto enseñó que lo que realmente causa nuestra esclavitud en el samsára son dos cosas: el deseo vehemente en tres tipos específicos, y el no-conocimiento.

El deseo vehemente o sed (tanha) en tres tipos específicos es:

  • Deseo vehemente por la sensualidad (kama-tanha).
  • Deseo vehemente por el devenir del ser (bhava-tanha).
  • Deseo vehemente por el no-devenir del ser (vibhava-tanha).

El no-conocimiento o ignorancia es el no-conocimiento específico (avijja) del camino y método para liberarnos del samsára.

Es el deseo vehemente (tanhá) lo que nos hace renacer constantemente en samsára, mientras que nuestras acciones intencionales (kamma) sólo dan forma y condición a ese renacimiento. Y cuando decimos aquí renacimiento nos referimos al término bhava, el devenir del ser, el transformarse continuo del ser. En samsára ocurre bhava todo el tiempo, en nibbána no ocurre bhava aunque siga habiendo existencia. La existencia en samsára es un devenir constante de formas y condiciones. La existencia en nibbána no deviene de ninguna manera. Esto es necesario explicarlo así para evitar la creencia incorrecta de que nibbána es no-existencia o muerte de algún tipo. En nibbána sigue habiendo existencia, sólo que de un tipo muy sutil, fuera del tiempo y del espacio.

El deseo vehemente por la sensualidad como un combustible para el renacimiento se entiende bien. Al apegarnos a los datos sensoriales agradables, placenteros, que causan placer y felicidad, nos volvemos adictos a ellos. Los deseamos constantemente y en todas sus formas. Esto es deseo vehemente por la sensualidad (todos los datos sensoriales adictivos, no sólo el sexo y el erotismo) que hace que volvamos a aparecer en samsára en alguna parte después de morir aquí.

Se podría decir que el problema del ser no es que no se cumplan sus deseos. El problema del ser es justamente todo lo contrario: debido a que se cumplen sus deseos (algunos de ellos), el ser se ve atado, esclavizado, pegado, engrilletado al samsára. El deseo vehemente por la sensualidad es uno de esos deseos que se cumple en la forma de volver a nacer en el “mundo” (los 31 planos de existencia de samsára). El problema es que este deseo no se cumple de acuerdo con nuestra imaginación o fantasía del momento sino de acuerdo al kamma que hemos sembrado. Este deseo vehemente hace que reaparezcamos en el mundo, pero es el kamma lo que determina cómo y dónde reaparecemos.

Ahora explicaré bhava-tanhá y vibhava-tanhá de acuerdo con lo que yo entiendo sobre ellos. No es quizás la explicación académica. Si esta interpretación mía de la Doctrina del Buddha está errada en alguna forma, la corregiré en el futuro.

El deseo vehemente por el devenir (bhava-tanhá) es menos grosero y mundano que el anterior pero también sigue siendo un deseo atado a la existencia mundana. Es el deseo de ser esto o aquello, de convertirse en tal forma o condición. Cuando somos viejos queremos volver a ser jóvenes. Cuando somos feos queremos ser atractivos. Cuando somos hombres queremos ser mujeres. Cuando somos mujeres queremos ser hombres. Cuando somos seres bajos queremos ser seres altos y poderosos. Cuando somos pobres queremos ser ricos. Cuando estamos en este mundo deseamos estar en aquel otro. Y así. Este es el otro tipo de deseo que se cumple y cuando se cumple nos vemos atados, esclavizados, pegados, engrilletados al samsára. Porque la única forma de que este deseo se haga realidad es que el ser vuelva a aparecer una y otra vez en el mundo. El problema es que este deseo no se cumple de acuerdo con nuestra imaginación o fantasía del momento sino de acuerdo al kamma que hemos sembrado. Igual que con kama-tanhá, este deseo vehemente de bhava-tanhá hace que reaparezcamos en el mundo, pero es el kamma lo que determina cómo y dónde reaparecemos.

La explicación oficial que he leído y escuchado sobre bhava-tanhá es que se trata del deseo de ser establemente, el deseo de existir de manera estable, eterna, sin fin. Esto se relaciona con la fantasía de que se puede vencer la impermanencia que caracteriza a todos los fenómenos condicionados. Si esta interpretación es correcta, entonces bhava-tanhá ocurre por ejemplo cuando somos jóvenes y queremos ser siempre jóvenes. O el deseo de ser humanos todo el tiempo. Los teósofos creen, por ejemplo, que los seres humanos siempre renacen como seres humanos, nunca como animales, fantasmas o demonios. Esto es una forma de la fantasía de la permanencia y del deseo vehemente de la estabilidad en el renacimiento. La verdad es que en samsára el ser no tiene forma fija, estable, definitiva.

No veo nada malo en la interpretación oficial, académica, de bhava-tanhá. Pero cuando pienso en el término bhava-tanhá no puedo dejar de interpretarlo de manera literal. Como bhava significa devenir, transformación, cambio de forma, “volverse otra cosa siempre”, me resulta irresistible verlo como el deseo del ser de siempre transformarse en otra cosa, en otro tipo de ser, como ya expliqué más arriba.

El deseo vehemente por el no-devenir también lo veo de manera diferente a cómo me lo han enseñado. La interpretación oficial es que vibhava-tanhá es el deseo obsesivo de no-existencia, el deseo vehemente de dejar de existir. Resulta que hay unos pocos seres en samsára que están cansados del renacimiento en los 31 planos de existencia. Estos seres desean consciente o inconscientemente algún tipo de “muerte espiritual” o aniquilación del ser. La interpretación oficial de los que estudian el Canon Páli es que este deseo de aniquilación del ser es el vibhava-tanhá que menciona el Buddha.

Aquí también tiendo a interpretar la palabra vibhava-tanhá de manera literal. Sería lo contrario del bhava-tanhá. Si bhava-tanhá es el deseo de siempre transformarse en otra cosa, en otro tipo de ser, entonces vibhava-tanhá sería el deseo o sed de detener el devenir del ser, detener la transformación del ser. Esto no sería realmente un deseo de aniquilación del ser sino más bien un deseo de un estado fijo, estable, definitivo, permanente, del ser.

Es el deseo de que un estado presente determinado dure para siempre, que no acabe, que no se transforme. La ironía del funcionamiento del samsára es que para poder experimentar un estado placentero del ser (por ejemplo, ser joven), uno debe renacer en el mundo, pero como todo en samsára es transformación y devenir (bhava), el ser no puede permanecer joven para siempre. Cuando un ser determinado desea permanecer joven para siempre, la única manera de que su deseo se cumpla es renacer una y otra vez para poder ser joven una y otra vez en una infinidad de vidas sucesivas. Y esto funciona así para cualquier otra cosa: cuando el ser quiere ser atractivo para siempre, cuando quiere ser rico para siempre, cuando quiere ser alto y poderoso para siempre, etc. Y Aquí también nos encontramos con el mismo problema en los dos deseos anteriores: que el deseo vehemente por el no-devenir no se cumple de acuerdo con nuestra imaginación o fantasía del momento sino de acuerdo al kamma que hemos sembrado. Este deseo vehemente hace que reaparezcamos en el mundo, pero es el kamma lo que determina cómo y dónde reaparecemos.

El otro factor que nos mantiene esclavizados al samsára, el no-conocimiento (avijja), se explica de la siguiente manera. Aquí vuelvo a encarrilarme en la interpretación oficial, académica, de los estudiosos del Canon. El término vijja no se trata de un conocimiento omnisciente. No se trata de saberlo todo. Se trata específicamente del conocimiento sobre cómo emanciparse del samsára. Es un conocimiento o gnosis específica, utilitaria, como el entrenamiento especializado de un ingeniero químico o el de un físico teórico. Samsára es como un laberinto interminable, infinito. La única manera de “salir de aquí” es conociendo el camino correcto que ha permanecido oculto, desconocido, por mucho tiempo. Los seres que descubren o llegan a conocer ese camino correcto, esa ruta específica para “salir” del laberinto, son los seres que logran liberarse de la esclavitud. A esto se refiere el conocimiento específico (vijja) que produce la liberación. Naturalmente, lo contrario, es decir el no-conocimiento, la ausencia de ese conocimiento específico, será una condición previa para que el ser permanezca atrapado en samsára. Los que no poseen el mapa del samsára, la ruta de escape, obviamente no podrán emanciparse del samsára. No se trata de que avijja causa el renacimiento y la esclavitud como si fuera una entidad o un agente tangible: se trata de que en ausencia de su contrario (vijja) ningún ser puede emanciparse del samsára. Avijja es una condición previa para que pueda haber samsára-esclavitud. Vijja es la herramienta oportuna como condición activa para que pueda ocurrir samsára-emancipación.

Parte de ese conocimiento emancipador es todo esto que estamos explicando aquí, esta explicación de los tres deseos vehementes que producen renacimiento. No obstante, vijja no es un conocimiento teórico, superficial. Cualquiera puede aprenderse todo esto de memoria y recitarlo a la perfección. La gnosis liberadora, vijja, es un conocimiento experiencial, fenomenológico, de primera mano. Es como el conocimiento, de una persona que ya se ha quemado, de que el fuego quema. Hay una gran diferencia entre el conocimiento teórico de “el fuego quema” y el conocimiento directo, experiencial, de aquel que se ha quemado.

Y no solamente eso. La gnosis liberadora es un conocimiento que se debe poner en práctica para revertir y desmontar una situación que viene ocurriendo desde todo el pasado-eternidad. Es como el proceso largo, duro, tedioso, de un adicto a la drogas, de limpiarse y emanciparse de su adicción. No sólo sabemos, de manera teórica y práctica, que el fuego quema, sino que además nos damos cuenta que somos adictos a quemarnos, que durante incontables eones de tiempo nos hemos estado quemando y esta situación nos gusta, nos excita, nos embriaga, nos intoxica. Es como si los seres en samsára están continuamente quemándose y no pueden dejar de hacerlo, lo desean, lo buscan, constantemente crean las condiciones para que la quemadura ocurra una y otra vez.

Entre saber esto y lograr detener esta locura, esta adicción loca al quemarse una y otra vez, hay un largo largo trecho. Por eso el Buddha tuvo paciencia y no enseñó la Dhamma como algo a lo que todo el mundo se sentiría atraído. No es una Enseñanza para las masas. Sólo muy pocos seres desean realmente liberarse del samsára. Y sólo muy pocos de aquellos que tienen el conocimiento teórico realmente desearán liberarse del samsára. Al final, los que poseen la gnosis verdadera, los que adquieren este conocimiento experiencial, son una minoría dentro de una minoría dentro de una minoría. ¿Y qué es lo que dijo el Despierto sobre aquellos que logran entrar en la corriente? La soberanía sobre todo el mundo es incluso inferior al logro de aquellos que entran en la corriente. Si hubiese en este mundo un monarca universal, un gobernador o emperador supremo de todas las naciones, incluso esa soberanía mundial suprema, ese poder política inaudito, sería inferior al logro de una sola persona que ha entrado en la corriente, de uno que es un sotápanna.

Y es por esto que el Bienaventurado muchas veces en sus discursos expone tantas condiciones para esa liberación o emancipación suprema. Todo vuelve a las Cuatro Nobles Verdades y al Noble Sendero Óctuple, pero el Buddha lo explica de distintas maneras en distintas situaciones. Todo son distintos nombres para la misma cosa:

Es por causa de no entender y no penetrar cuatro cosas que hemos vagado y transmigrado durante tanto tanto tiempo, ustedes y yo. ¿Cuáles cuatro?

Es por causa de no entender y no penetrar la noble virtud que hemos vagado y transmigrado durante tanto tanto tiempo, ustedes y yo.

Es por causa de no entender y no penetrar la noble concentración que hemos vagado y transmigrado durante tanto tanto tiempo, ustedes y yo.

Es por causa de no entender y no penetrar el noble discernimiento que hemos vagado y transmigrado durante tanto tanto tiempo, ustedes y yo.

Es por causa de no entender y no penetrar la noble liberación que hemos vagado y transmigrado durante tanto tanto tiempo, ustedes y yo.

Pero cuando la noble virtud es entendido y penetrada, cuando la noble concentración es entendido y penetrada… cuando el noble discernimiento es entendido y penetrado… cuando la noble liberación es entendida y penetrada, entonces el deseo vehemente por el devenir es destruido, la guía para el devenir (deseo vehemente y apego) es destruida, ya no hay más devenir.

Anubuddha Sutta: Entendimiento. AN 4.1 / PTS: A ii 1

La noble virtud es todo el comportamiento noble que se ve tangiblemente en la forma de los preceptos o moralidad virtuosa (síla). Imposible liberarse del samsára si uno no se vuelve noble en comportamiento. Síla es parte del Noble Sendero.

La noble concentración es el entrenamiento mental y los estados mentales del cultivo de la mente (bhávaná), samadhi y jhána. Imposible liberarse del samsára si uno no cultiva la propia mente de esa manera. Samadhi y jhána son parte del Noble Sendero.

El noble discernimiento es pañña, la sabiduría que está antes y también después del Despertar. Imposible liberarse del samsára sin este discernimiento que está conectado con vijja, la gnosis liberadora. Pañña es parte del Noble Sendero.

Y la noble liberación son los logros reales, experienciales, de aquellos que han entrado en la corriente y más allá, es decir, el Despertar en cualquiera de sus cuatro fases (sotápanna, sakadagami, anágamí, y arahant). Esto último es ya la emancipación del samsára en marcha, imposible de detener, irreversible y definitiva. Esto es el Noble Sendero ya completado, ya realizado, ya recorrido, la vida santa completa, acabada, sin que quede nada más por hacer.

Los 31 planos de existencia segun Buddha1.

 

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