Kamma y vipáka: acción intencional y resultado

Karma, karma… la gente usa a menudo esta palabra, pero ¿qué significa? ¿Cómo entender esto de la ley del karma o kamma, como se dice en páli? Es importante explicar la versión tradicional de esta enseñanza porque muchas personas no conocen esta información, y porque lo primero, antes de ir más allá, es entender lo que el Buddha enseñó sobre el kamma. Se dice que la ley del kamma es una ley de causa y efecto, y esto es cierto, pero no se refiere a todo tipo de causa y efecto. Hay procesos de causa y efecto en la naturaleza, procesos mecánicos, inconscientes, en los que no interviene ningún ser consciente. La ley del kamma no se refiere a ese tipo de causa y efecto. El kamma y el vipáka se refiere a los procesos de causa y efecto donde hay una intención y un “ser” que posee intencionalidad. Técnicamente, entonces, definimos el kamma como una acción intencional llevada a cabo por una entidad consciente, y el vipáka es el efecto o resultado de esa acción.

  1. kamma = acción intencional, acción con intención (cetana).
  2. vipáka = el resultado de esa acción.

Aquí hay entonces una causa y un efecto. La causa (el kamma) ocurre primero, luego el efecto (el vipáka). También, podemos entender la ley del kamma-vipáka desde dos puntos de vista:

  1. Desde el punto de vista de procesos obvios o evidentes.
  2. Desde el punto de vista de procesos que están más allá de lo obvio o evidente.

En el primer punto de vista tenemos causa y efectos que se ven, que ocurren en esta misma vida o que son evidentes por sí mismos. Por ejemplo, si una persona gasta todo su dinero, pierde su trabajo y todas sus posesiones, y no pide nada a nadie, como consecuencia vivirá en la pobreza. Esto es un efecto obvio, evidente, de una causa determinada; y todo el proceso se desarrolla en esta misma existencia. Otro ejemplo: una persona come comidas malsanas, consume drogas y substancias tóxicas, como consecuencia su salud empeora y enferma. Esto es una causa y un efecto obvio, evidente y que se desarrolla en esta misma vida. En este primer punto de vista la ley del kamma es cosa de sentido común, de una lógica que es natural e inherente a la comprensión del mundo y de la existencia. No se refiere a nada metafísico, ni a nada trascendental o espiritual ni a nada que va más allá de la muerte.

En el segundo punto de vista, la ley del kamma es diferente. Se refiere a una conexión entre causas y efectos que es difícil de comprobar de manera lógica o científica. Aquí la conexión entre causa y efecto está más allá de lo obvio o evidente, se refiere a procesos trascendentales que pertenecen a la dimensión de fuerzas invisibles y de una vida en el más allá. Por ejemplo, el Buddha dice que una persona que suele ser iracunda, rabiosa, violenta, renacerá como un ser físicamente feo en su siguiente existencia. O dicho de otro modo: un ser feo en esta existencia es un ser que en su existencia anterior fue un ser iracundo, rabioso, violento. En este caso, la conexión entre causa y efecto es misteriosa, no se puede comprobar de manera convencional, y tiene que ver con procesos trascendentales de la existencia como el renacimiento.

  • Causa: ser iracundo, rabioso, violento.
  • Efecto: renacer con fealdad física en la siguiente existencia.

El caso contrario de éste sería el de una persona que es pacífica y calmada. Esta persona, según el Buddha, renacerá con belleza física en su siguiente existencia. Es la misma explicación pero con los valores opuestos:

  • Causa: ser pacífico, calmado, tranquilo.
  • Efecto: renacer con belleza física en la siguiente existencia.

Este segundo enfoque de la ley del kamma es el que requiere algo de fe. Debido a que no se puede comprobar fácilmente o de manera convencional (por ejemplo, por el método científico), las personas deben decidir creer en él: es una elección, un credo, una creencia. Y en el caso del buddhismo, habiendo decidido creer en él, las personas modifican su comportamiento para evitar los efectos negativos. La mayor parte de la ley del kamma, tal como la entendemos en el buddhismo, se refiere a este segundo enfoque, y se conecta ideológicamente con otras partes de la filosofía del Buddha como la noción de renacimiento, la de samsára y la explicación de los 31 planos de existencia. En la Religión y Filosofía del Buddha todas estas “materias” o “temas” están conectados en un todo integrado que posee un sentido completo e integral. A este enfoque “religioso” o “espiritual” de la ley del kamma pertenecen afirmaciones del Buddha que requieren una porción de fe o creencia tal como la siguiente:

La intención, Bhikkhus, es lo que yo llamo acción [kamma], porque a través de la intención uno inicia estas acciones por la puerta del cuerpo, el habla o la mente.

Hay un kamma, Bhikkhus, que madura en el infierno…
Hay un kamma que madura en el mundo animal…
Hay un kamma que madura en el mundo de los humanos…
Hay un kamma que madura en el mundo divino…

Triple, sin embargo, es esta fruta madura del kamma: maduración aquí en esta vida o maduración en la siguiente vida de renacimiento, o maduración en incluso renacimientos posteriores.

Anguttara Nikaya 6:63.

En esta cita textual vemos que el Buddha habla de la ley del kamma pero la explica en relación con el renacimiento (“reencarnación” como dicen en otras tradiciones) y con la enseñanza de los planos de existencia. Aquí dice el Despierto que el vipáka (el resultado) de nuestras acciones puede manifestarse en el plano del infierno, o en el plano de los animales, o en el plano de los humanos o en el plano de los devas. Es decir, que el kamma y el vipáka no se limitan a un plano de existencia sino que operan en todos los planos de existencia, sin límite entre ellos. Así, es creencia de los buddhistas que una persona iracunda puede renacer como un animal feo, o como un habitante infernal feo, o incluso como un deva (ser luminoso) de apariencia vulgar. Analicemos ahora una cita textual en la cual el Buddha nos habla del vipáka en términos de renacimiento pero mencionando cualidades específicas y su resultado futuro:

El que mata y hace daño o irá al infierno o tendrá una vida muy breve en otra parte. El que atormenta a otros estará afligido con enfermedades o discapacidad. El furioso lucirá feo, el envidioso no tendrá ninguna influencia sobre otros. El tacaño será pobre, el terco tendrá un lugar bajo y será estúpido. El perezoso carecerá de conocimiento, comprensión y certezas. En el caso contrario, uno renacerá en el cielo o renacerá como ser humano. ¡Uno tendrá una vida larga, será hermoso, tendrá influencia sobre los demás, nacido en buena cuna e inteligente!

Majjhima Nikaya 135.

Estas citas son ejemplos de la manera en que el Buddha explicó la causa para muchas de las características de los seres humanos sin tener que recurrir a una noción de “destino”, de fatum o de plan divino predeterminado. En las religiones centradas en un dios creador, se cree que una persona muere pronto porque así lo quiere dios o porque eso es parte de un supuesto “plan divino”. El Buddha descarta esta explicación y utiliza la noción de kamma y vipáka para explicar por qué algunas personas mueren pronto y otras parecen estar dotadas de una cierta longevidad que parece estar predeterminada. La misma lógica se aplica para los otros ejemplos que vemos en la cita superior: personas afligidas con enfermedades o discapacidad, personas feas de nacimiento, personas que no tienen influencia sobre los demás, personas que nacen en la pobreza, personas que nacen en segmentos paupérrimos de la población, personas sin inteligencia y personas llenas de ignorancia y dudas. Todos estos casos, y sus contrarios, se explican, por medio de la ley del kamma-vipáka, como casos de los efectos cosechados por seres que hicieron determinadas acciones (kamma) en el pasado. Y esta explicación a veces invade ese primer enfoque que mencionamos arriba, porque hay casos en los que los vipáka de estas acciones mencionadas se manifiestan en la misma existencia. Es decir, no necesariamente se refieren a una existencia futura porque a veces el vipáka tarda sólo unas horas, semanas, meses o unos pocos años en manifestarse. El enfoque número 1 de la ley del kamma excluye al enfoque número 2, pero éste último no excluye necesariamente al primero.

kamma
Muchos efectos de nuestras acciones nos llegan en esta misma existencia. Otra parte de nuestras acciones madurará en el futuro, en una existencia futura.

Cuatro tipos de kamma y vipáka

Según la Enseñanza del Buddha, hay cuatro tipos de kamma y de vipáka correspondientes:

  • Kamma malo u obscuro, que producirá un fruto (vipáka) malo u obscuro (carencias, enfermedad, accidentes, “mala suerte”, etc).
  • Kamma bueno o luminoso, que producirá un fruto (vipáka) bueno o luminoso (buenas circunstancias de vida, salud, belleza física, “buena suerte”, etc).
  • Kamma malo-y-bueno, obscuro y luminoso al mismo tiempo, que producirá un fruto (vipáka) que es igualmente malo y bueno, obscuro y luminoso (circunstancias buenas y malas al mismo tiempo).
  • Kamma que trasciende los tres anteriores, kamma que no es ni oscuro ni luminoso ni mixto. Con el cuarto tipo de kamma uno detiene la ronda de renacimientos en el samsára. Es el kamma que se crea por medio del Noble Sendero Óctuple. Este kamma no tiene fruto (vipáka) perceptible en el mundo: es el kamma que nos permite alcanzar el Nibbána. Se podría decir que este kamma y su vipáka son totalmente transparentes.

Esto matiza aún más la enseñanza buddhista sobre el kamma. En Occidente las personas normalmente piensan que el karma es algo malo únicamente, pero en realidad el karma puede ser malo y puede ser bueno, e incluso hay un karma mixto (malo y bueno al mismo tiempo) y un karma “transparente” (así lo llamo yo) que no se parece a ninguna de los otros tres. Ahora, usted se preguntará: ¿cómo una acción intencional puede ser mala y buena al mismo tiempo? Por ejemplo: usted dona dinero a la caridad pero lo hace con un sentimiento de odio hacia aquellos que se beneficiarán de esa donación. Algunas personas hacen eso. Dan dinero a la caridad pero piensan: “¿Por qué tengo que regalarle mi dinero a esta gente pobre y floja que no trabaja? ¿Por qué tengo que pagar las medicinas de esta gente enferma que ni siquiera es mi familia?” Y así, aunque la persona está donando algo que beneficiará a otros (he aquí la parte luminosa de su kamma), al mismo tiempo lo está haciendo con un sentimiento de odio, de molestia, de desprecio (he aquí la parte mala u obscura de su kamma). Este tipo de conducta se manifestará en una situación futura en la cual el ser recibirá algo material para su beneficio, pero al mismo tiempo ese beneficio vendrá con algo dañino, con una condición o circunstancia infeliz, como el caso de esas personas que nacen en familias acomodadas pero disfuncionales donde todo lo que tienen en términos materiales se ve arruinado por el ambiente malsano de la propia familia. Tiene casa, dinero y comodidades pero son infelices porque se hacen daño entre ellos mismos. Esto es un típico ejemplo de un vipáka oscuro-y-luminoso.

Por eso el Buddha hizo énfasis en el estado mental con el cual llevamos a cabo nuestras acciones. La buena acción en si no es suficiente: el estado mental también debe ser bueno, luminoso. Si la buena acción está acompañada de un estado mental malsano, entonces el kamma será oscuro-luminoso, y el resultado será oscuro-luminoso. ¿Y cuáles son los estados mentales malsanos? Los que están motivados o contaminados con las tres raíces del mal (lobha, dosa, moha), con una de ellas, con dos o con las tres raíces al mismo tiempo. Lobha, dosa y moha son el lado oscuro de la mente. Si el estado mental es malo, y la acción en sí es mala, entonces el kamma es completamente oscuro. Si el estado mental carece de las tres raíces del mal, y la acción en si es buena, entonces el kamma será completamente luminoso. Sin embargo, algo curioso ocurre con las malas acciones: algunas malas acciones pueden llevarse a cabo con un estado mental bueno o sin intención. En esos casos, el kamma puede ser mixto o incluso transparente. La tradición cuenta el caso de un monje que era un arahant, un Despierto, pero era ciego. Una vez, mientras caminaba, pisó y mató sin querer algunos insectos. Según los Comentarios (textos tardíos añadidos al Canon Páli), el Buddha explicó que en ese caso el monje no sembró ninguna mala acción porque pisó los insectos sin mala intención, sin un estado mental insano. El hecho de pisar los insectos es una mala acción en si, pero el estado mental de la persona estaba completamente libre de las tres raíces del mal, y por lo tanto no constituyó un kamma oscuro ni mixto. No hay que confundir estos casos con aquellos en los que está presente la raíz de la ignorancia (moha). Algunas personas tienen una buena intención pero las llevan a cabo con ignorancia, con falta de conocimiento, y por causa de esta ignorancia su acción es inhábil, defectuosa, dañina. En estos casos, aunque la intención sea buena, la mente está contaminada con una raíz del mal y por tanto el kamma será mixto.

cuatro tipos de kamma y vipaka.

El kamma y vipáka más difícil de entender es el cuarto tipo, el que llamo kamma transparente. Estas acciones son todas buenas en si, correctas en sí, y se hacen sin ninguna de las tres raíces del mal. Además, la persona se ha desprendido completamente de todo deseo sobre el resultado. No hay ni una traza de tanha (deseo vehemente), ni apego por el vipáka de su acción. Estas acciones, aunque sean beneficiosas para los otros seres (por lo cual deberían ser luminosas o mixtas), no dan ningún fruto perceptible en samsára porque la persona las lleva a cabo totalmente exenta de todo estado mental que produce fruto en samsára, es decir, estados mentales de deseo sobre el resultado, de ignorancia o de apego. En el buddhismo, el Noble Sendero Óctuple, la parte más profunda o avanzada de la Enseñanza del Buddha, es el protocolo de comportamiento para sembrar kamma transparente. Las personas que se comportan según lo prescrito en el Noble Sendero Óctuple, y con los estados mentales que hemos mencionado, son personas que no están sembrando kamma oscuro, luminoso, ni oscuro-luminoso; sólo están sembrando kamma transparente. Esta kamma no produce ninguna condición asociada al renacimiento y por tanto es el kamma que “conduce”, por decirlo de alguna manera, a lo Supremo (nibbána).

No todo lo malo que nos ocurre es un vipáka

No todo lo malo que nos ocurre es efecto de un kamma pasado. Hay muchas cosas malas que ocurren simplemente porque son inherentes a la existencia mundana. Todo el samsára (los 31 planos de existencia) posee algún grado de peligro, de inestabilidad, de imperfección. Y este peligro, inestabilidad, imperfección, producen efectos malos o negativos de mayor o menos grado en todos los seres atrapados en samsára. El envejecimiento natural y la enfermedad que viene con ello no son producto de un kamma pasado, no son vipáka: son efectos inherentes al rasgo de transitoriedad y de imperfección en la existencia mundana. Envejecemos y enfermamos y morimos no porque alguien nos haga algo o porque nosotros le hicimos algo a alguien. Envejecemos y enfermamos y morimos simplemente porque eso es parte de la existencia mundana. Es anicca, que es un rasgo universal en todo lo que somos y nos rodea. Los desastres naturales hechos por los cuatro grandes constituyentes (tierra, agua, aire y fuego) como terremotos, inundaciones, huracanes, relámpagos, volcanes, etc, no son el efecto de un kamma particular: son parte natural de dichos elementos. Si morimos durante alguno de estos eventos naturales es por falta de previsión o por negligencia al no cuidarnos bien o estar atentos a lo que nos rodea. Es parte del peligro natural que es inherente al samsára. Si morimos o si sufrimos por causa de esos eventos naturales, no es porque le hayamos hecho algo a alguien en el pasado o porque algún ser natural o sobrenatural nos esté haciendo algo malo intencionalmente. En el buddhismo no tiene cabida esa idea cristiana de que los huracanes y desastres naturales se deben a la orientación sexual de la gente o al libertinaje. A los cuatro elementos no les importan esas cosas. Los elementos, la materia, no tiene voluntad ni consciencia. No es un ser.

Para que haya una acción intencional, debe haber un “ser” con capacidad de volición o voluntad. Los cuatro grandes constituyentes no son un ser, no tienen voluntad propia. El cuerpo no es un ser, no tiene voluntad propia. El espacio, el campo mental universal (lo que el Buddha llama la infinitud de la consciencia), la nada, no son un ser, no tienen voluntad propia. El universo en su conjunto no es un ser, no tiene voluntad propia. Los cuatro grandes constituyentes no quieren que ocurra esto o aquello porque no poseen voluntad propia, no son un ser.

El vipáka necesita un agente, un ejecutor

Para que los frutos de nuestras acciones luminosas y mixtas se manifiesten, hace falta que otros seres actúen como agentes o ejecutores de nuestro vipáka. Si nuestro kamma pasado dicta que debemos ser hermosos en una existencia determinada, necesitaremos nacer de padres que pongan las condiciones para que eso ocurra. Si nacemos con belleza física, nuestros padres son los agentes, los ejecutores de ese vipáka. Igual a lo que se refiere a nacer en una familia acomodada, o con una tendencia física a la longevidad. Si el kamma oscuro de una persona dicta que esa persona deba nacer y morir pronto en una siguiente existencia, deberá hacer condiciones y seres que hagan posible la manifestación de ese vipáka oscuro. Ocurrirá entonces que ese ser será concebido en una madre que, por sus propias razones o motivos, decidirá abortar o abandonar su bebé, y de esa manera esa mujer será el agente o ejecutora del kamma oscuro de ese ser que renace en su bebé.

La decisión de ser un agente del kamma oscuro o mixto de otros seres es nuestra. Nosotros decidimos si hacemos el mal a otros seres. Por eso el Buddha nos enseñó las tres raíces del mal, para que nos vigilásemos nosotros mismos en todo momento, y así impidamos que nuestras propias tendencias malsanas en la mente nos lleven a ser ejecutores del vipáka oscuro de otros seres. Porque al ser agentes del mal, sembramos a nuestra vez un kamma oscuro para nosotros mismos. La madre que decide abortar, está siendo ejecutora del kamma oscuro de ese ser que iba a nacer, pero ella al tomar esa decisión está sembrando su propio kamma oscuro porque el aborto es un asesinato. No hay un plan o un destino predeterminado que diga que debe ser ella específicamente quien ejecute ese vipáka oscuro del bebé. Debemos entender que no hay un “plan divino” o fatum o predeterminación de hacer el mal a otros seres, y sí hay un libre albedrío relativo que nos permite decidir que ejecutemos o no el vipáka oscuro de otros seres. Esta es una manera de hacer que nuestra existencia en samsára sea más cómoda y feliz: disponerse uno mismo a no ejecutar o ser el agente ejecutor del vipáka oscuro o mixto de otros seres, de ningún otro ser. Si nos entrenamos para no hacerle daño a ningún otro ser en samsára, entonces dejaremos de sembrar kamma oscuro y mixto que nos hace renacer en planos inferiores de existencia. Esto también está incorporado en la Enseñanza del Buddha por medio de los preceptos (síla): cumplir los preceptos es una manera de impedirnos a nosotros mismos ser agentes ejecutores del kamma negativo de otros seres y de sembrar nuevo kamma oscuro para nosotros mismos.

El kamma y el vipáka en una línea de tiempo

 

Para entender el kamma y su vipáka imaginemos una línea de tiempo. La línea comienza en la izquierda con el presente y va hacia la derecha, el futuro, que es “otro presente” o un “presente siguiente”, porque en realidad ni el pasado ni el futuro existen, sólo existe el momento presente. Ahora imaginemos un ser humano como lo describe el Buddha: un conglomerado de cinco agregados. En el presente actual, este “ser” lleva a cabo una acción intencional (kamma). Tal acción se puede hacer por medio de una de tres puertas: el pensamiento, la palabra, la obra corporal. Estas son las tres puertas del kamma. El kamma se hace en el momento presente y sólo existe en el momento presente. Luego, en el futuro, esa acción intencional madurará manifestándose como un resultado, un efecto, una fruta, un vipáka:

kamma y vipaka1.

Un realidad, el vipáka puede ser tan inmediato que puede manifestarse un segundo después de realizada la acción intencional, incluso una milésima de segundo después. Pero como la mayorías de los vipáka se manifiestan algún tiempo después, decimos que se producen en un futuro que puede ser en esta misma existencia o en una existencia siguiente. Este vipáka o resultado siempre recae sobre la misma “corriente de vida” que llevó a cabo su causa correspondiente. Es decir, si un ser X hace un kamma Z, el vipáka de ese kamma Z se manifestará sobre el “heredero” en el futuro de ese ser X. Ahora, el ser está cambiando en todo momento, de manera que esta expresión “ser X” en realidad es un símbolo, una etiqueta, un concepto mental. Podríamos decir que en cada momento sucesivo hay un ser X1, luego un ser X2, X3, X4, X5, etc. Cada uno de ellos es continuador del anterior. Son diferentes y al mismo tiempo son el mismo. Un vipáka Z de alguna manera “sabe” cómo rastrear y encontrar la estructura heredera (ser X5) que proviene de la estructura precedente (ser X4 o anteriores) que llevó a cabo el kamma Z. Este fenómeno de rastreo y continuidad individual entre kamma y vipáka es una de las razones por las cuales llegamos a pensar que existe un ser individual (atta) que es como una entidad, como una cosa metafísica. Pero en realidad, esos X1, X2, X3, X4, X5, etc, son sólo fotogramas de una película, imágenes que se suceden. ¿Quién piensa que en una pantalla, viendo una película, existen allí real y literalmente los seres y cosas que vemos allí? Sabemos que lo que estamos viendo son imágenes de un fenómeno cambiante. Así es este supuesto “ser”: imágenes cambiantes que se suceden tan rápido que llegamos a creer que tienen continuidad absoluta, que con una cosa, una entidad.

Los efectos o resultados de las acciones intencionales se manifiestan en tiempos distintos. Algunos son inmediatos, otros tardan un poco más en manifestarse, y otros más aún, etc. No podemos saber con exactitud cuándo se manifestarán algunos vipáka. El tiempo de manifestación de algunos resultados es obvio o predecible, otros no tanto. En este sentido ciertas partes de todo el proceso es un misterio.

kamma y vipaka2.

Y así como no podemos predecir en muchos casos el tiempo de manifestación de un vipáka, tampoco podemos ubicar en el pasado el kamma del cual proviene muchos vipáka. Ese último gráfico en el cual vemos dos vipáka manifestándose en tiempos distintos, lo podemos voltear hacia el pasado. Viendo desde el presente hacia el pasado, hay vipáka que son resultado de un kamma del pasado cercano pero hay otros que son el resultado de un kamma del pasado más remoto o lejano:

kamma y vipaka3.

Así como no podemos ubicar en el futuro el momento exacto en que se producirá un resultado, tampoco podemos ubicar, en muchos casos, el momento exacto en el pasado del cual procede determinado vipáka. Esta incapacidad se debe a dos factores:

  • Por un lado no poseemos la visión sobrenatural o “psíquica” para poder ver todos nuestros kammas y vipákas con el ojo de la mente, por lo cual nos encontramos en un estado de ignorancia sobre nuestro propio proceso de kamma-vipáka. (Nosotros creemos que los seres totalmente despiertos, los Buddhas y los Arahants, sí poseen esta visión.)
  • Y por otro lado, los distintos vipáka que esperan por manifestarse “compiten” entre sí para hacerlo, empujándose unos a otros, por decirlo de alguna manera, antes de manifestarse, por lo cual no hay un plan o diseño o patrón definido de cuándo debe manifestarse un resultado determinado. Por eso el Buddha explicó que la manifestación de los resultados del kamma se puede alterar en el momento presente por medio de la creación de determinado tipo de kamma en específico.

Explicaré un poco más ese segundo factor, porque es muy importante para la práctica del Dhamma y la purificación del ser. Supongamos que un ser tiene una gran cantidad de kamma oscuro en el pasado. Eso significa que tiene una gran cantidad de vipáka oscura esperando manifestarse. Ahora, parte de esos vipáka se manifestará en esta vida y otra parte se manifestará en la siguiente, o en las siguientes. Como dijimos, los vipáka “pelean entre sí” de una manera sin orden o plan para manifestarse por lo cual en parte es imposible (para seres que no poseen Visión) predecir cuándo se manifestarán. Pero si ese mismo sujeto modifica su conducta en el presente, sembrando kamma luminoso, su “conteo” de los vipáka totales que tiene esperando para manifestarse comenzará a incluir aquellos vipáka luminosos que está creando en esta vida. Así, en los últimos años o momentos de esta vida, este sujeto tendrá menos vipákas oscuros que manifestarse y por eso su vida será un poco más feliz que si no hubiera dejado de sembrar kammas oscuros.

Ese segundo factor que hemos explicado como una ausencia de plan o de orden en la manifestación del vipáka parecerá a algunos algo irracional. No obstante, si consideramos que no hay en el universo una inteligencia total o suprema que rija todo este proceso, entonces entenderemos que tiene sentido y es lógico que todo el proceso de manifestación del vipáka sea así, sin orden definido, sin plan, sin una predeterminación inteligente. Son los mismos vipáka en número muy grande los que se van acumulando sobre nosotros, antes de manifestarse, los que “compiten entre sí”, por decirlo de alguna manera, para manifestarse.

Otros citas textuales del Canon

Hay diez cursos de acción ventajosa. Esto reduce el vipáka oscuro y el vipáka luminoso-y-oscuro, y aumenta el vipáka luminoso y el vipáka transparente:

Las tres acciones corporales correctas: evitar el matar, el robo, y la sexualidad abusiva.

Las cuatro acciones verbales correctas: evitar el mentir, la difamación, el habla vacía y el habla iracunda.

Las tres acciones mentales correctas: apartarse/abstenerse, buena voluntad y puntos de vista correctos.

Fuente: Majjhima Nikaya 9.

Mucho vipáka luminoso se produce por medio de la práctica de la benevolencia o buena voluntad (mettá):

Soy un amigo y un ayudante de todos. Siento simpatía por todos los seres vivos. Desarrollo una mente llena de buena voluntad. ¡Siempre me deleito en ser inofensivo! Suavizo mi mente, la lleno de gozo y la hago inamovible e inalterable. Desarrollo estos estados mentales divinos que no son cultivados por las personas ordinarias.

Theragáthá (648-9)

Soy un amigo de los seres que no tienen pie, por eso los seres que no tienen pie no me hacen daño. Soy un amigo de los bípedos, por eso los bípedos no me hacen daño. Soy un amigo de los cuadrúpedos, por eso los cuadrúpedos no me hacen daño. Soy un amigo de los seres que tienen muchos pies, por eso los seres que tienen muchos pies no me hacen daño.

Anguttara Nikáya, II 72.

Hay cinco cosas en las que todas las personas deberían contemplar frecuentemente –sean hombres o mujeres, laicos o monjes–:

1. Envejeceré. No puedo evitar el envejecer en algún momento.

2. Enfermaré. No puedo evitar el enfermarme en algún momento.

3. Moriré. No puedo evitar la muerte.

4. Seré separado y desvinculado de aquello que me gusta y amo.

5. Soy el propietario de mi acción [kamma], el heredero de mi acción, la acción es mi germen [de dónde provengo], la acción es mi familia, la acción es mi protector. Cualquier acción que haga, buena o mala, de ella seré su heredero.

Ningún dios o demonio determina tu futuro. Tú mismo, por medio de tus acciones (kamma), determinas el tipo de ser que serás en el futuro y tus condiciones de vida.

De acuerdo con las semillas diseminadas,
tales cosechas serán cosechadas.
Hacedores virtuosos cosecharán virtud.
Hacedores del mal cosecharán el mal.
Disemina tus semillas y
serás tú el que disfrutará la cosecha correspondiente.

Samyutta Nikaya.

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