Los cinco agregados de existencia en distintas situaciones

Saludos. Quiero hacer un experimento aquí. Quiero explicar por medio de gráfico cómo funcionan los cinco agregados o cúmulos de existencia, o mejor dicho, qué tan activos están unos y otros en situaciones determinadas. Vamos paso a paso para incluir a aquellos lectores que no tienen mucho conocimiento sobre la teoría buddhista de los cinco agregados pero que quieren tener cierta comprensión del asunto.

Primero, explicaré en resumen qué son los cinco agregados de existencia. Los cinco agregados o cúmulos de existencia, también llamados cúmulos del apego (porque por medio de ellos nos apegamos a la existencia), en páli pañcakhanda, son las cinco entidades o grupos de procesos que en su conjunto forman lo que llamamos un ser humano. El Buddha utilizó esta propuesta para explicar cómo funciona el ser humano en su conjunto. Entonces, lo primero que podemos decir es que, en un nivel de verdad convencional o común, estos cinco agregados es lo que forma a una persona, es lo que somos, incluyendo tanto la mente (náma) como el cuerpo (rúpa).

Cinco agregados3.
khanda significa montón, montoncito, tronco. pañca significa cinco. Pañcakhanda son cinco motoncitos que forman un conjunto, un ser. Lo que el Buddha quiere decir con “montoncito” es que los agregados no son cosas simples y bien definidas: cambian de forma y pueden tener elementos más pequeños en ellos.

Los cinco agregados o cúmulos no son “cuerpos” en el sentido en que la Nueva Era maneja este término. En realidad los cinco agregados funcionan todos juntos y están interconectados, mientras que si los vemos como si fueran “cuerpos” individuales tenderemos a “cosificarlos”, y esa no es la idea. Podríamos decir, como a veces lo hacemos, que tenemos un cuerpo físico y un cuerpo mental, lo que en buddhismo llamamos rúpa (forma, cuerpo) y náma (nombre, mente), pero es preferible evitar esta terminología para no caer en el error de pensar que la mente es algo independiente o separada del cuerpo. En realidad todo esto forma una unidad que el Buddha llamó náma-rúpa, nombre-forma, es decir: corporalidad-mentalidad. Los cinco agregados en la manera en que explicamos en detalle esta unidad mente-cuerpo:

Cinco agregados2.
Las dos maneras de explicar la constitución del ser humano. La manera más fácil, a la izquierda, es decir que tenemos una forma (rúpa) o corporalidad, y un nombre (náma) o mentalidad. Ambos funcionan juntos y es lo que se conoce como náma-rúpa. Cada uno de nosotros es un náma-rúpa individual. La manera más detallada de explicarlo está a la derecha: son los cinco agregados de existencia. El cuerpo (rúpa) es el agregado visible, tangible y físico. Los otros cuatro agregados son invisibles e intangible, y juntos forman lo que llamamos “mente”.

Ahora, cada uno de los cinco agregados tiene su propia actividad. Cada uno de ellos es un flujo de procesos. No son cosas estáticas o sólidas o fijas o bien definidas: son como nebulosas que cambian de forma a cada momento. La que cambia de forma con más lentitud es el cúmulo rúpa, la forma. Los otros cuatro agregados se agitan y cambian de forma a una velocidad vertiginosa. La mente es mucho más rápida que el cuerpo.

El trabajo de investigación que hacemos durante la meditación, específicamente la meditación vipassana, es investigar todo esto en nuestro propio ser. No creemos en esto ciegamente sino que lo investigamos y comprobamos en nuestra propia persona que esto es así. La meditación sirve para hacer esta comprobación. Con el tiempo, y si has hecho la meditación de manera correcta, verás que esta teoría de los cinco agregados tiene sentido y es muy útil. Puede haber muchas maneras de dividir y explicar estos procesos, pero el Buddha escogió esta manera porque juzgó que era la más conveniente para ayudarnos a iniciar nuestra emancipación del samsára. Entonces, habiendo comprobado que los cinco agregados existen, y cómo funcionan relacionándose y afectándose entre sí, se me ocurrió que podía representar en gráficos la intensidad de la actividad de cada uno de los agregados en situaciones determinadas. El gráfico que se me ocurrió es el siguiente:

Cinco agregados_figura0.
Con cinco barras de colores representamos aquí cada uno de los agregados de existencia. Hay cinco niveles de actividad o intensidad de la actividad, que van desde el cero hasta el cinco, siendo cero ninguna actividad, y cinco la actividad máximo. A la derecha de las barras tenemos el nombre en idioma páli de los agregados y una traducción opcional en español.

Sobre el significa del nombre de los agregados hay que hacer ciertos comentarios. El cúmulo rúpa es el más fácil de entender. Es nuestra parte física, formal, corporal. Pero con los cuatro agregados intangibles que forman la mente es fácil confundirse. Por ejemplo, el agregado vedaná a veces se traduce como “sentimientos”, y esto puede confundir un poco. El agregado vedaná en realidad se refiere al tono emocional de un evento mental en sentido de que puede ser (a) agradable, (b) desagradable, y (c) neutro. Por eso lo traduzco como “sensación” en vez de sentimiento. Todo el tiempo estamos sintiendo una sensación, que debe ser una de esas tres posibles mencionadas. Lo que llamamos un sentimiento en realidad es un evento mental complejo que posee una carga emocional elevada. Esto lo explicaré mejor más adelante. El agregado saññá se llama percepción pero los expertos en meditación nos dicen que tiene que ver con la capacidad de la mente de elaborar etiquetas mentales (signos) para comprender la realidad. Es la parte de nuestra mente que comprende y maneja las palabras, los signos lingüísticos. Y también es la que concierne a nuestra memoria en la medida en que usamos los signos para almacenar recuerdos, experiencias, ideas, definiciones, etc. Quizás el término “percepción” no sea el más adecuado pero es el que ha quedado por tradición.

El agregado sankhará se llama “fabricación” o más específicamente “fabricación mental” o “construcción mental”. Estos también tienden a ser confusos: este agregado en realidad se refiere a la actividad volitiva de nuestra mente, nuestra capacidad de poseer intención, voluntad. Todos los aspectos de volición o intencionalidad se generan en este agregado llamado sankhará. El Buddha lo llamó “fabricación” o “construcción” porque, desde el punto de vista del pensamiento buddhista, es mediante nuestra intención (cetana) y nuestros actos deliberados que construimos o fabricamos nuestra realidad. Este es el cúmulo mental que hace posible el kamma (acción intencional). Y nuestro kamma es lo que nos fabrica, nos construye, como seres que somos. Finalmente viññaná se traduce como consciencia y esto también genera confusión. Lo que nuestra psicología moderna llama “percepción” en realidad es éste cúmulo viññaná. Y lo que la psicología moderna llama “consciencia” es uno u otro agregado (o los cuatro agregados mentales juntos), dependiendo de las teoría y autores. Pero aquí consciencia se refiere a las seis esferas mentales de actividad que reciben y procesan los datos sensoriales: los cinco tipos de datos sensoriales de los cinco sentidos físicos más la mente como el sexto sentido. Es decir, en viññaná se reúnen y procesan todos los datos sensoriales y se conectan con los otros tres agregados mentales. El Buddha lo llamó “consciencia” porque en apariencia es en este agregado donde parece habitar un supuesto “yo” o “testigo” que es el sujeto pensante. Esta entidad pensante que dice “yo pienso” en realidad no existe como un ente en si, sino que son todos los agregados trabajando en conjunto lo que produce la sensación o impresión de que hay un “yo” o sujeto pensante. Sin embargo, el Buddha llamó “consciencia” a este agregado por una u otra razón.

Ahora veamos varias situaciones y cómo los agregados aumentan o disminuyen su actividad. Quiero decir que esto es enteramente mi opinión y no significa que sea la única manera de ver o de describir el asunto. La actividad mental es personal en el sentido de que es diferente para cada individuo, a pesar de que son las mismas actividades. Es decir, la actividad mental de dos personas que ven una película de terror puede ser muy parecida pero la experiencia detallada de cada agregado en una persona puede ser muy diferente al compararla con otra. En el primer ejemplo tenemos la situación de una persona que entra a una habitación y lo primero que hace es tratar de reconocer un objeto, digamos, sobre una mesa. Lo siguiente es cómo podría ser la actividad de los cinco agregados de esa persona en ese momento específico:

Cinco agregados_figura1..png

Este gráfico es como una fotografía de la actividad de la persona en un momento determinado. Es como la fotografía de un evento mental que puede durar apenas una fracción de segundo, una milésima de segundo o incluso menos. En este caso el agregado rúpa no está muy activo: la persona estaba caminando antes de entrar a la habitación y al entrar se queda de pie mirando el objeto. Le pongo un nivel 2 porque la persona está de pie y está usando activamente sus ojos. (En estos gráficos ningún agregado estará en el número cero porque eso significaría que no existe y no es posible que a una persona le falte algún agregado de existencia.) El agregado vedaná está en nivel 1 de actividad porque la persona no está experimentando ninguna sensación particular de agrado o de desagrado, de placer o de displacer. Podríamos decir que la sensación es neutra (ni agrado, ni desagrado). El agregado saññá es el que está más activo porque la persona está observando el objeto sobre la mesa y todo un torbellino de palabras y recuerdos aparecen en su mente. Quiere saber qué es exactamente el objeto que está sobre la mesa y es como si su mente contempla una serie de palabras con las que trata de etiquetar el objeto en cuestión: ¿libro? ¿revista? ¿caja? Esta actividad mental en signos verbales es la actividad del cúmulo saññá. El cúmulo sankhará está muy poco activo porque la persona no está generando ningún pensamiento intencional en ese momento. La persona está detenida, no está tomando ninguna decisión, está paralizada de pie mientras logra definir (saññá) el objeto que está observando. Por ello en este momento no hay una “fabricación” o acción intencional en particular. Por último, el cúmulo viññaná está más o menos activo: no tan pasivo como sería un nivel 1 pero tampoco tan activo como en el nivel 5. En este cúmulo o agregado la mente de la persona está manejando la información sensorial que viene de los ojos: el color del objeto, su tamaño, su ubicación, etc. Todos estos datos sensoriales ocurren en la “esfera de consciencia del ojo”, que es uno de los seis compartimientos de viññaná. El otro compartimiento que está activo en este agregado es el sexto sentido, el espacio interno de la mente como sexto sentido, donde toda la información mental “interna” está siendo procesada en conexión con los datos presentes en vedaná, saññá y sankhará.

Como escribí más arriba, estamos hablando de casos genéricos o hipotéticos, y como tales cuando se presentan en la realidad la actividad de los cúmulos puede ser diferente. Por ejemplo: una persona puede encontrarse en esta situación frente a un objeto feo o que produce temor por su apariencia. En ese caso el agregado vedaná estará más activo (digamos un nivel 3 o 4) porque la persona estará experimentando una sensación desagradable al ver el objeto, incluso sin saber qué es el objeto que está viendo sobre la mesa. Otra persona puede encontrarse en un estado alterado de consciencia donde el pensamiento verbal esté atenuado. En ese caso la persona entra a la habitación y su mente no trata de ponerle un nombre al objeto que está viendo: la persona sólo deja que los datos sensoriales entrar en la mente sin etiquetar lo que está viendo. Entonces el agregado saññá estará en un nivel inferior a cinco, incluso 2 o 1.

Veamos ahora otra situación:

Cinco agregados_figura2.

Comencemos con rúpa. Aquí la persona está agitada. La escena que está viendo la puso nerviosa, o angustiada o estresada. Los latidos del corazón están acelerados, la persona está sudando. Todo esto indica que los órganos del cuerpo están muy activos, a pesar de que la persona está sentada en un asiento en una sala de cine. Todos hemos visto una película de terror, sabemos cómo es la experiencia. Si la película es muy fuerte o muy fea, el agregado rúpa podría llegar incluso a un nivel 5 de actividad, que sería el caso de las personas que vomitan en una escena, o las que sufren un infarto, o las que se desmayan. Todo esto le ha ocurrido realmente a personas en salas de cine. El agregado vedaná está en su máximo nivel de actividad: la escena produce una profunda sensación de miedo, de desagrado, de incomodidad en la persona. De hecho ese es el propósito de las películas de terror: agitar el agregado de las sensaciones, especialmente con sensaciones negativas (miedo, horror, estrés, angustia, desesperación, impaciencia, dolor, etc). El agregado de la percepción también está en su pico. La mente del espectador se encuentra en un torbellino de palabras que describen mentalmente lo que está viendo: sangre, pistola, golpe, herida, muerte, etc. Este agregado también maneja la memoria: nuestra mente invariablemente trata de relacionar lo que estamos viendo con los recuerdos y otras historias que hemos visto en otras películas y en la realidad.

Uno pensaría que el agregado sankhará debería estar inactivo. Si uno está sentado en una sala de cine viendo una película, ¿qué pensamientos intencionales podría uno tener? Los pensamientos intencionales o fabricaciones mentales ocurren cuando queremos hacer algo, cuando tomamos una decisión, cuando nos movemos para llevar a cabo una acción. Lo que yo he notado en mi mente, y en otras personas, es que en una escena crítica de la película las personas normalmente tienen pensamientos del tipo: “¡Corre! ¡Sal de ahí! ¡Mátalo tú primero!”, etc. Nos ponemos en la situación de la pobre víctima y pensamos cómo sería si nosotros estuviésemos en esa situación. Y todo esto lo hace la mente en cuestión de milésimas de segundo. Es muy rápida. Estos pensamientos que están en modo imperativo, como una orden o una necesidad, son una forma de pensamiento intencional, pensamientos con carga volitiva. Es cierto que nadie va a realizar una acción en ese momento pero la película nos pone en la situación de sentir y vivir como si tuviésemos que hacer algo.

El otro agregado que veo muy activo es viññaná. En estos momentos de angustia en los que estamos “metidos en la historia”, todos nuestros sentidos están absorbiendo la mayor cantidad de datos sensoriales, sobre todo el ojo y el oído (porque los olores y sabores en una sala de cine no son muy relevantes, no les prestamos mucha atención). Las actividades del cuerpo también forman parte del sentido del tacto que deberíamos llamar más bien sentido corporal: el frío de la sala, la textura de los asientos, el peso de nuestro propio cuerpo sobre el asiento, la vibración del sonido (que es algo que en realidad sentimos en el cuerpo, en nuestra carne) en los momentos de mayor ruido, etc. Todo esto tiene al agregado viññaná inundado de información y actividad en este momento.

Siguiente ejemplo: en este caso tenemos a una persona que está viendo un concurso de belleza, digamos que en la televisión.

Cinco agregados_figura3.

En este caso el cuerpo no está en su nivel máximo de descanso o inactividad, porque generalmente cuando vemos algo que nos gusta el cuerpo muestra cierto nivel de agitación, especialmente en la respiración y la presión sanguínea. Por su puesto que estamos asumiendo que la persona está interesada en lo que está viendo. Si un hombre heterosexual ve un concurso de belleza femenino, probablemente se le acelerará el pulso y la respiración en ciertos momentos del concurso. Pero si un hombre heterosexual ve un concurso de belleza masculino, probablemente su cuerpo no reaccione de ninguna manera y puede estar totalmente en calma, corporalmente. En ese caso rúpa estaría en el nivel 1. El agregado vedaná también está muy activo porque, y suponiendo que a la persona le gusta lo que está viendo, seguramente habrá sensaciones de agrado o de placer en la mente de la persona. En realidad son muy pocas las personas que no sienten sensaciones de placer ante la visión de la belleza física de otras personas. Aquí como en otros casos, la intensidad de vedaná podría ser un poco menor, dependiendo de un caso en particular.

El agregado saññá está más o menos activo. Aunque la persona probablemente esté absorta en la apariencia física de los o las concursantes, lo cual no requiere mucha actividad verbal, generalmente tiende a haber ciertos pensamientos verbales como “muy bonita” o “es perfecta”, o “qué fea, ¿por qué está concursando?”… Este parloteo mental y verbal es la actividad de saññá. Sankhará también estará más o menos activo, como en el caso de la película de terror, porque nuestra mente casi siempre genera deseos e intenciones cuando vemos cosas muy atractivas. Estos deseos e intenciones son los que ponemos en palabras cuando pensamos o decimos “quisiera tenerla” o “ojalá fuera mi novia” o pensamientos similares. Aunque no estamos tomando una decisión real, estos deseos son pensamientos intencionales en semilla, porque hay que recordar que la intención existe siempre primero en la mente, en el pensamiento, independientemente de que se realice o materialice en una acción concreta en el futuro. Sólo una persona que esté completamente desapegada emocionalmente de la visión de las personas hermosas que está viendo en la pantalla, carecerá de estos pensamientos intencionales.

Y finalmente, me parece que como en el caso de la película de terror, cuando las personas están observando algo con mucha atención, el agregado viññaná estará muy activo, sobre todo en la esfera de la consciencia del ojo, en este caso. Aquí también la actividad podría ser menos en la medida en que la persona esté menos interesada en lo que está viendo.

Ahora veamos una situación muy interesante y muy mundana al mismo tiempo, el caso de una persona que está teniendo relaciones sexuales. Supongamos que es una situación totalmente normal entre dos personas que se gustan y están teniendo sexo consensuado de la manera más tradicional.

Cinco agregados_figura4.

Aquí el agregado rúpa está en su máximo nivel de actividad porque la persona obviamente está usando todo su cuerpo. Se dice que la actividad de una persona que está teniendo relaciones sexuales es equivalente a la de una que está haciendo un ejercicio definido como correr o hacer gimnasia. Muchos órganos del cuerpo están funcionando al máximo, la respiración está agitada, el corazón también, etc. Esto se entiende perfectamente. El agregado vedaná también estará en su nivel máximo y, es de suponer, inundado con una sensación agradable, de placer. Esto es lo normal en una situación como ésta. El agregado saññá puede estar más o menos activo, dependiendo de la persona en cuestión. Hay personas que tienen mucha actividad verbal durante el coito, mientras que hay otras que lo hacen en silencio. Y de aquellas que lo hacen en silencio, son una minoría las que no tienen pensamientos verbales de ningún tipo durante el coito. Pero, normalmente, lo común es que la mente en esta situación esté etiquetando los objetos de la realidad, buscando parecidos, haciendo conexiones mentales con recuerdos en la memoria, etc.

Aquí el agregado sankhará también puede estar en su máximo nivel. Obviamente, en una situación normal, el acto sexual es llevado a cabo voluntariamente y la fabricación mental de la persona está activa más o menos durante todo el proceso. Esto siempre ocurre cuando hacemos algo que queremos hacer mucho o que nos otorga un gran placer. También se refiere a los pensamientos que tenemos en momentos particulares del acto sexual cuando le decimos a nuestra pareja que haga esto o aquello, o que se ponga en esta posición o en esta otra. Estos pedidos son fabricaciones mentales de la volición, son movimientos de la intención de la persona. El cúmulo viññaná también puede estar en su máximo, normalmente, porque en el acto sexual todos nuestros sentidos están absorbiendo datos sensoriales, incluso más que en los ejemplos 2 y 3. Aquí todos los datos sensoriales cuentan: las imágenes, los sonidos, los olores, los sabores y las sensaciones corporales de la piel y la carne. La sexta esfera, la del sexto sentido, está conectando y procesando también todos estos datos.

Con estos ejemplos ya vamos viendo que en las situaciones más intensas de la vida los agregados tiene mucha actividad, mientras que en los momentos más sosegadas y tranquilos, los agregados tienen menos actividad. El siguiente ejemplo es un caso en el que casi todos los agregados están en un nivel mínimo de actividad.

Cinco agregados_figura5.

El cuerpo y las sensaciones están aquí en un nivel mínimo. El cuerpo está relajado. Digamos que la persona está sentada o recostada en un sofá mientras lee. La respiración es suave y la persona no se está moviendo. Está usando sólo sus ojos para leer. El agregado de las sensaciones tendrá un nivel muy bajo en la medida en que la persona no esté experimentando ni mucho placer ni mucho desagrado en ese momento. Podríamos decir que la sensación que prevalece aquí es una sensación neutra (ni agradable ni desagradable). Las sensaciones neutras también pueden ser muy intensas, pero eso es un tema avanzado que dejaré para otro artículo. Sólo digamos aquí que, en el caso de que a la persona le guste mucho lo que está leyendo, entonces el agregada vedaná estará más activado con una sensación de placer.

El cúmulo de la percepción (saññá) naturalmente estará muy activo. La persona está leyendo, está ejercitando su capacidad de reconocer y manejar signos lingüísticos. El cúmulo sankhará estará en un nivel mínimo en la medida en que la persona no tiene ningún pensamiento intencional particular en ese momento. Notarán con este ejemplo que, generalmente cuando vedaná está tranquilo, sankhará tiende a estar tranquilo también. Cuando vedaná se activa con alguna sensación, generalmente sankhará también se activa con algún deseo o intención. No son muy comunes las ocasiones en las que estamos sintiendo intensamente una sensación determinada de placer o displacer y que al mismo tiempo no tengamos un pensamiento intencional o volitivo de hacer algo relacionado con esa sensación. Estos casos raros ocurren durante la meditación, donde podemos tener el agregado vedaná muy activo y el agregado sankhará inactivo (por ejemplo cuando estamos en jhana); o a la inverso, el agregado vedaná inactivo y el agregado sankhará muy activo (como en la meditación metta).

En este ejemplo viññaná quizá no esté tan activo como lo he puesto en la figura. De las seis esferas de consciencia las que estamos usando aquí con especial intensidad son la esfera de la consciencia del ojo (porque estamos leyendo), y la esfera mental (porque estamos pensando con cierta intensidad). Esta situación número 5 se parece mucho a lo que experimentamos durante la meditación. Y en realidad lo que en buddhismo llamamos bhávana, que generalmente se traduce como “meditación”, significa cultivo mental y abarca otras actividades mentales como la contemplación, la reflexión y el estudio. Por esto esta actividad se parecerá mucho a la meditación en si. De hecho cuando estudiamos un sutta o contemplamos una idea determinada, la actividad de los agregados es muy similar a esta actividad de leer un libro y de meditar, a veces tanto así que, en ciertas ocasiones, no hay diferencia alguna entre meditar y estudiar un pasaje de un libro, en términos de la actividad de los agregados.

Sin embargo, puede haber diferencias. En la siguiente situación vemos un ejemplo de un tipo de meditación en la que los agregados no están en su mínimo. Más bien pueden estar en su máximo nivel, dependiendo de la persona. Es el caso de una persona que se encuentra inmersa en meditación de benevolencia o meditación metta. Hay muchas maneras de hacer esta meditación, por supuesto, así que imaginaremos un caso específico de una persona que lo hace de la siguiente manera.

Cinco agregados_figura6.

En este caso, esta persona está muy relajada físicamente. El cúmulo rúpa está en su mínimo. El cúmulo vedaná está más o menos activo porque la persona está experimentando una sensación más o menos intensa de placer al irradiar sus buenos deseos a otros seres vivos. Esta irradiación de metta o benevolencia no se hace como un deber, como una tarea, como algo fastidioso que hay que realizar. Esto se hace con un deseo genuino de que otros seres tengan bienestar. Este deseo genuino (que en realidad se ubica en sankhará), activa las sensaciones en vedaná con una sensación de agrado o placer. Ya dijimos que hay una conexión muy fuerte entre vedaná y sankhará. Esto lo puede verificar cada quien en su experiencia personal. Cuando la irradiación de la consciencia imbuida de benevolencia (mettá) se hace correctamente y sinceramente, la persona no puede dejar de experimentar un tipo de gozo que nace de la mente.

El cúmulo saññá puede estar muy activo o menos activo dependiendo de cómo haga uno la meditación para irradiar metta. La meditación metta generalmente es una meditación discursiva, es decir que se hace con palabras, con signos verbales. Uno memoriza una fórmula que puede ser una simple oración, o una serie de oraciones, y luego uno se concentra mentalmente en ellas y las va repasando en secuencia. Esto supone una actividad más o menos intensa en saññá. Sólo los meditadores más expertos o avanzados, los Buddhas y los Arahants (pero en general cualquiera que haya ido más allá del primer jhána) pueden sentarse a irradiar benevolencia en una meditación sin palabras, sin pensamiento discursivo. En ese caso el cúmulo saññá estará en su nivel mínimo de actividad. Sin embargo, cualquier meditación en la cual uno concentre la mente en un signo lingüístico (por ejemplo la palabra buddho), activará el cúmulo saññá durante la meditación. Esto no es malo, porque la meditación no siempre requiere que los cúmulos bajen a su nivel mínimo de actividad: hay meditaciones que requieren que los cúmulos sean usados de manera concentrada en una actividad definida que es beneficiosa.

Sankhará también está más o menos activo aquí porque, como ya dijimos, los pensamientos que son un deseo de que algo ocurra son pensamientos que contienen intencionalidad insipiente, contienen volición de algún tipo. Y durante la meditación metta nosotros nos concentramos en el deseo sincero de que a los otros seres no les ocurra nada malo, que sean felices, que tengan bienestar, etc. Todo esto es una fabricación mental que contiene intención. De hecho creo que es imposible hacer esta meditación metta sin generar en algún grado esta fabricación mental (la meditación vipassana, por ejemplo, carece de ella). El cúmulo viññaná quizás no esté muy activo en este ejemplo. Si hacemos la meditación con los ojos cerrados, las cinco esferas de la consciencia de los cinco sentidos estarán o deberían estar en su actividad mínima, pero siempre algunos sentidos permanecen alerta durante la meditación, el sexto sentido (la mente en si), está activo durante esta meditación, o por lo menos esa es mi experiencia personal. El sentido corporal también está activo, registrando las sensaciones del cuerpo cuando uno comienza la meditación. En fin, que hay tantas maneras de hacer esta meditación que los cúmulos pueden estar más o menos activos, pero invariablemente habrá siempre alguna actividad en vedaná, en saññá, en sankhará y en viññaná.

Comparemos ahora lo anterior con lo que ocurre durante la experiencia meditativa del primer jhána. Hay que aclarar que, cuando se logra el primer jhána la primera vez, la experiencia es muy fugaz. Puede durar incluso menos de un segundo de tiempo. Luego, cuando el meditador vuelve en otras ocasiones al primer jhána, la experiencia se va transformando en los agregados y la estadía en el jhána se va haciendo más duradera. Cuando el meditador lograr calmar al máximo el cúmulo saññá, es la señal de que está transitando hacia el nivel del segundo jhána. Este ejemplo es, por tanto, el de una persona que está en la primera fase de haber logrado el primer jhána:

Cinco agregados_figura7.

La forma está en calma. Las sensaciones están activas con una sensación muy intensa y cristalina de gozo o dicha. La percepción está fija en un signo o etiqueta mental que es la que el meditador ha usado para lograr el jhána. Esto es la actividad del cúmulo de la percepción. El cúmulo de la fabricación mental está en calma porque en este tipo de meditación el meditador generalmente no produce algún tipo de intención o deseo sino la concentración mental profunda en el signo que es el objeto de la meditación. El cúmulo de la consciencia está más o menos activo en la medida que la esfera interna de la mente está ocupada con lo que está ocurriendo en vedaná y saññá. Por esta actividad en viññaná el meditador podrá recordar (saññá) luego cómo fue que accedió al jhána y lo que estaba sintiendo (vedaná) mientras estuvo absorto en el jhána. De cualquier manera, lo que describo aquí es sólo mi experiencia personal al igual que en el siguiente caso.

Cinco agregados_figura8.

Durante la meditación vipassana, a diferencia de la meditación samatha y la irradiación de metta o karuna, el meditador busca calmar al máximo la actividad discursiva de la mente. Si lo logra, el cúmulo saññá bajará a su mínimo de actividad como se representa en la figura superior. Si usted ha realizado la meditación vippasana, comprenderá que esto no significa que la mente “se pone en blanco”, sino que la mente se observa a sí misma y toda actividad en ella es pura experiencia interna en forma no-verbal. La mayoría de las personas no lo saben (porque no meditan), que la actividad de la mente puede dividirse en actividad verbal y no-verbal. La mayoría de las personas tiende a creer que los pensamientos discursivos son los únicos que existen. Con la meditación vipássana descubrimos que esto no es cierto.

En este ejemplo vemos el cúmulo vedaná en estado de calma. No necesariamente será así siempre. Algún meditador puede experimentar una sensación placentera, e incluso una sensación negativa durante la meditación vipassana. Lo que yo he observado en mi propia mente es que, cuando se calman los cúmulos saññá y sankhará, se calma también vedaná, porque este cúmulo tiende a activarse por causa de otros procesos en saññá y sankhará, como explicamos en el ejemplo de la meditación metta. En la meditación vipassana, si el meditador logra calmar saññá y sankhará, probablemente se calma también el cúmulo vedaná. Aquí sankhará está en calma porque el meditador no busca en esta meditación generar una intención o deseo particular. Puede ser que eso surja en la mente durante la meditación, al principio, pero con la práctica el meditador logra observar cómo esos deseos o intenciones surgen y desaparecen. El meditador no los recoge ni los sostiene, y de esa manera el cúmulo sankhará se calma. Si todo esto se logra, el único cúmulo que estará más activo es viññaná, procesando y observando todo lo que ocurre en las esferas internas de la consciencia. En este cúmulo es donde parece “habitar” ese “testigo silencioso” que todos creemos tener en la mente, este supuesto “sujeto pensante” que observa todo lo que ocurre en los cinco agregados. No obstante, como el mismo meditador descubrirá con la práctica de esta meditación, tal “sujeto” no existe como una entidad en sí: es sólo la mente que se observa a sí misma, como una computadora que lleva un registro de toda la actividad que se lleva a cabo en el sistema.

El último ejemplo es todo lo contrario de lo que experimentamos durante la meditación: un ataque de rabia.

Cinco agregados_figura9.

Aquí todos los cúmulos están agitados, muy activos. Pero no sólo muy activos: es una actividad negativa, destructiva, perjudicadora. Estos gráfico sólo muestran el nivel de actividad. No muestran la calidad o cualidad de la actividad. Durante un ataque de rabia el cúmulo vedaná está en su pico pero no con una sensación placentera, agradable, sino con una sensación desagradable. Esta sensación es la que siempre está presente en los sentimientos que calificamos de negativos: el odio, la ira, la decepción, la desesperanza, el encono, etc. Saññá puede estar muy activo o un poco menos, en la medida en que la mente de la persona se aferra a un pensamiento verbal. Todos los que hemos tenido un ataque de rabia sabemos que nuestra mente se queda atascada en una mala palabra, o en un pensamiento de maldición, de odio hacia el objeto que causó la rabia. Este atascamiento de la mente en ese pensamiento verbal ocurre en saññá. Sankhará también podrá estar en su pico por causa de un deseo o intención maligna que surge durante el ataque de rabia. En verdad es muy raro que una persona tenga un ataque de rabia sin un deseo o intención destructiva hacia el objeto de la rabia, especialmente si se trata de una persona. El cúmulo de la consciencia también está inundado, generalmente con una abundante actividad en la esfera de consciencia de uno de los sentidos físicos.

Anuncios