Cinco cualidades para enseñar el Buddha-Dhamma y cinco recompensar de escuchar el Buddha-Dhamma

Tiratana_las tres joyas_Dhamma.

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Cinco cualidades para enseñar la Dhamma (Udayi Sutta)

He estado leyendo los discursos del Anguttara Nikáya publicados en Access to Insight y hay verdaderas joyas allí. ¡Hay joyas de conocimiento por todo el Canon Páli! Anoche al acostarme no podía dejar de pensar: verdaderamente esta Enseñanza es excelente, esa Enseñanza es valiosa, profunda, pura, noble, una cosa maravillosa que vale la pena apreciar y atesorar.

En el Udayi Sutta el Buddha habla de cinco cualidades que debe poseer la persona que enseña la Dhamma, la Norma. Voy a traducir todo el sutta a partir de la versión inglesa (1997) del Venerable Thanissaro Bhikkhu.

Udayi Sutta (Anguttara Nikáya 5.159 / A iii 184)

He oído que en una ocasión el Bienaventurado esta residiendo en Kosambi, en el Parque de Ghosita. Ahora, en aquel tiempo el Venerable Udayin estaba sentado con una gran asamblea de amos de casa a su alrededor, enseñando la Dhamma. El Ven. Ánanda vio al Ven. Udayin sentado y rodeado de una gran asamblea de amos de casa, enseñando la Dhamma, y viéndolo fue hacia el Bienaventurado. Llegando, se postró ante el Bienaventurado y se sentó a un lado. Sentado a su lado, le dijo: “El Ven. Udayin, señor, está sentado con una gran asamblea de amos de casa a su alrededor, enseñando la Dhamma”.

[El Buddha:] “No es fácil enseñar la Dhamma a otros, Ánanda. La Dhamma debe ser enseñada a otros sólo cuando cinco cualidades están establecidas en la persona que enseña. ¿Cuáles cinco?

[1] La Dhamma debe ser enseñada con el pensamiento: “Hablaré paso a paso”.

[2] La Dhamma debe ser enseñada con el pensamiento: “Hablaré explicando la secuencia [de causa y efecto]”.

[3] La Dhamma debe ser enseñada con el pensamiento: “Hablaré por compasión”.

[4] La Dhamma debe ser enseñada con el pensamiento: “Hablaré no con el propósito de la recompensa material”.

[5] La Dhamma debe ser enseñada con el pensamiento: “Hablaré sin hacerme daño a mi mismo o a otros”.

No es fácil enseñar la Dhamma a otros, Ánanda. La Dhamma debe ser enseñada a otros sólo cuando cinco cualidades están establecidas en la persona que enseña.”


Sobre el quinto punto uno se pregunta cómo podría hacerse uno daño con la enseñanza de  Dhamma, o hacer daño a otros. Sobre este punto el Venerable Thanissaro añade en su traducción la siguiente nota:

De acuerdo con el Comentario: “hacerme daño” significa engrandecerse uno mismo. “Hacer daño a otros” significa menospreciar a otros.

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Reflexiones

Analizando este sutta (junto con muchos otros) se me ocurren las siguientes reflexiones. Ustedes saben que los filólogos generalmente han considerado que el estilo, la forma de los discursos en el Canon Páli se debe a una estandarización que ocurrió probablemente durante el Primer Concilio, que se llevó a cabo algunos meses después del fallecimiento del Buddha. Es decir, generalmente no se cree o no se asume, en las llamadas “academias”, que el Buddha realmente haya hablado como se muestra en los suttas. Se asume que la enseñanza del Buddha se dio de manera espontánea, más o menos desordenado, interrumpida por elementos del ambiente, con un discurso que normalmente es irregular, etc. Es decir, sería muy extraordinario y muy fuera de lo común que en la vida real una persona realmente hable como el Buddha que “escuchamos” en los suttas, porque se trata de un discurso muy estructurado, muy simétrico, muy regular, muy rítmico algo incluso “robótico”, que parece compuesto por una máquina. Se asume que este estilo “robótico” se debe a los monjes que participaron en el Primer Concilio y que por razones de nemotecnia imprimieron ese estilo a los discursos, para poder recordarlos y transmitirlos.

Bien, eso puede ser cierto en alguna medida, pero yo realmente creo que hay un alto porcentaje de la personalidad real del Buddha en el estilo y forma de estos discursos. Yo realmente creo que, en cierta medida, el Buddha sí habló con este estilo estructurado, regular, simétrico, rítmico, este estilo “robótico” y repetitivo. En la actualidad hay personas que hablan así: se les etiqueta de autistas. Yo creo que realmente el Buddha pudo haber tenido cierta cualidad autista en su manera de enseñar y comunicarse. En otro artículo escribí sobre cómo el entrenamiento para lograr el Despertar es un entrenamiento que saca a la persona común y corriente de su modalidad neurotípica y la lleva a una forma de ser y de pensar que no es neurotípica. Por eso siempre encontramos la descripción del mismo Buddha de que aquellos que logran el Despertar o están cerca de lograrlo no son personas básicas, comunes, ordinarias. Este entrenamiento y este Noble Sendero en realidad modifican, alteran, subvierten (o supervierten, habría que decir) las maneras neurotípicas, convirtiendo a la persona en un ser especial, un ser fuera de lo común. Los Despiertos tienen este rasgo en común con los autistas, de manera que no es una idea muy alocada pensar que el Buddha pudo haber tenido ciertos rasgos autistas. Y con esto no estoy diciendo algo que reste valor a la persona del Buddha pero sí es algo que añade valor a las personas autistas, muy subvaloradas o malentendidas en nuestros días.

Entonces, los monjes del Primer Concilio seguramente estandarizaron y regularizaron los discursos que ya conocían, pero pienso que también lo hicieron para mantener la Enseñanza fiel a la manera en que el Buddha habló en vida, en persona. La estandarización y regularización del idioma páli y de los suttas del Canon Páli entonces pudo cumplir esa doble misión. En este sutta se puede ver algo del estilo de comunicación real del Buddha. En los dos primeros puntos de la lista tenemos una “confesión de estilo” que concuerda con la forma en que el Buddha “habla” en el resto de sus discursos en el Canon. El Bienaventurado está confesando primero que, él mismo, al enseñar la Dhamma, hablaba “paso a paso”. El Bienaventurado no exponía los elementos o partes de la Dhamma de manera desordenada o asimétrica como normalmente haría una persona neurotípica en su forma de hablar habitual y corriente. Cuando una persona típicamente normal enseña algo, es común que olvide algún elemento, o que vuelve a los primeros elementos mencionados para luego seguir con los otros elementos que no ha mencionado, o que haga reparos o enmiendas a lo que ya dijo, o que al final de su discurso añada algo que había olvidado mencionar al principio. Pero cuando una persona ordena su pensamiento y lo expone paso a paso, nada de lo anterior ocurre. Y esto es lo que vemos en los discursos del Buddha. Uno puede concluir entonces que esta manera ordenada, estructurada, de enseñar paso a paso, no fue un estilo comunicativo que los monjes del Primer Concilio añadieron a la personalidad del Buddha sino que era una parte real, orgánica, de su forma de ser y de hablar. Los monjes del Primer Concilio simplemente actuaron como buenos reporteros que recogieron fielmente la forma de hablar de su maestro.

El segundo punto de la lista tiene relación con el primero, pero se refiere más al contenido que a la forma. El hablar “paso a paso” hace que la forma del discurso sea ordenada, estructurado, simétrica. El “explicar la secuencia” tiene más que ver con el contenido de lo que se dice, los elementos mismos de la Dhamma y qué significan. Esto es otro nivel del rasgo ordenado, estructurado, simétrico del hablar búddhico. Estoy convencido de que todos los Seres Despiertos en el universo, especialmente los Buddhas, se comunican de esta manera. No son seres neurotípicos, no son seres comunes, ordinarios, básicos. Esta característica de no ser común, no ser ordinario, no ser básico, se refleja sin duda alguna en la manera de hablar, porque el habla y la comunicación son expresiones directas e claras del pensamiento. Si el pensamiento de una persona es cristalino, simétrico, hermosamente tallado como un diamante, así será su manera de hablar, de comunicarse. El pensamiento del Buddha era como un diamante tallado, como una joya, y por eso su lenguaje, su discurso, su comunicación fueron también simétricos y hermosamente tallados, como un diamante.

El punto cuatro es muy relevante en la actualidad, especialmente en el mundo angloparlante. En los círculos buddhistas y espiritualistas de Norteamérica, de Europa y de Australia, se discute si es correcto que personas laicas cobren por enseñar el Buddha-Dhamma. Hay personas laicas que se presentan como Maestros de Dhamma o Maestros de Meditación, dan cursos, talleres, charlas, y cobran por este servicio. Todas las entrevistas de los monjes y monjas que he leído en inglés sobre este tema dicen lo mismo: que no es ético cobrar por enseñar el Buddha-Dhamma, ni siquiera por enseñar las técnicas de meditación que enseñó el Buddha. Porque el Buddha dijo claramente que la Dhamma no debe enseñarse para obtener un beneficio material o económico. No es correcto tampoco vender la Dhamma, vender los libros de Dhamma o el Canon Páli. Hay una gran tradición altruista en el buddhismo de publicar los discursos del Buddha de manera gratuita, o de ponerlos en la internet para que todos puedan leerlos sin costo alguno. Por supuesto que hay libros que se venden. La edición completa del Canon Páli en inglés se vende, pero esto se hace para pagar los costos de impresión. Ninguna persona particular se hace con ese dinero. En cualquier lugar de la Tierra es costoso imprimir una colección de 41 volúmenes: pagar por lo que cuesta la impresión y envío del libro no cuenta como una ganancia personal a costa del Buddha-Dhamma.

estudiando el Dhamma

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Cinco recompensas de escuchar la Dhamma (Dhammassavana Sutta)

Este pequeño sutta del Anguttara Nikáya parece no decir mucho, pero en realidad dice algo importante. Muchas personas que leen los discursos del Buddha o que escuchan los discursos de Dhamma no están conscientes de los beneficios, no ven qué obtienen de ello de manera inmediata y real. En este sutta se nos dice qué obtenemos de manera inmediata y real al escuchar el Buddha-Dhamma. Esta versión también es mi traducción de la versión inglesa (1997) del Ven. Thanissaro Bhikkhu.

Dhammassavana Sutta (Anguttara Nikáya 5.202 / A iii 248)

Hay cinco recompensas por escuchar la Dhamma. ¿Cuáles cinco?

[1] Uno escucha lo que uno no ha escuchado antes.

[2] Uno aclara lo que uno ha escuchado antes.

[3] Uno se deshace de la duda.

[4] Los puntos de vista de uno son corregidos.

[5] La mente de uno se vuelve serena.

Estas son las cinco recompensas por escuchar la Dhamma.


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Reflexiones

Voy a comentar ahora lo que entiendo de cada uno de estos cinco puntos. El primer punto parece muy obvio o muy esotérico. Lo que significa simplemente es que al escuchar la Dhamma uno aprende algo nuevo y también significa que la Dhamma generalmente es algo extraordinario que la gente común no dice. Las cosas que el Buddha enseñó no son cosas que uno encuentra en cualquier parte, en la calle, en las plazas públicas, en la televisión, en los periódicos y revistas. Era así hace 2500 años y es así ahora aquí en el hemisferio occidental. Los buddhistas por lo menos han estado escuchando estas cosas por 2500 años, pero nosotros aquí en Occidente, salvo pocas excepciones, estamos escuchando esto por primera vez en muchas vidas.

El Buddha-Dhamma contiene muchas cosas que uno no sabía, incluso esas cosas que parecen ser muy obvias como por ejemplo administrar el dinero o cómo saber quienes son nuestros verdaderos amigos. Y también están las partes más profundas y trascendentes de la Enseñanza: cómo sacudir y limpiar las capas profundas de la mente, cómo lograr estados sublimes de penetración mental que son estados que generan una transformación profunda en la psique, cómo exterminar las raíces del mal dentro de uno mismo, cómo ser un santo viviente por medio de valores y principios reales y no por medio de mitos y fantasías, cómo alcanzar lo Supremo en esta misma vida… Estas son cosas que, por lo menos en esta vida, uno generalmente no ha escuchado antes.

Y por medio de todo esto que uno aprende, uno aclara los conocimientos que uno ya tenía. Este es el segundo punto. Fíjate cómo el Buddha menciona primero la información nueva que entra en la mente (“lo que uno no ha escuchado antes”) y cómo reconoce que esa información modifica la información vieja que ya está en la mente (“lo que uno ha escuchado antes”). Así es cómo funciona la mente, siempre, en todo momento. Esto contiene una observación fenomenológica y epistemológica del funcionamiento de la mente. También expresa una cualidad especial y extraordinaria de la Dhamma: es como un jabón, como un detergente, un limpiador, un agente purificador. Cuando la Enseñanza entra en tu mente, comienza a limpiar la suciedad que hay allí, comienza a lavarlo todo allí, a purificarlo. Es imposible no escuchar el Buddha-Dhamma sin que este proceso de limpieza se lleve a cabo. Y el proceso se intensifica a medida que uno se dedica más a la Enseñanza. No hay aquí ningún fuego mágico, ninguna brujería, ninguna alquimia esotérica, ningún ángel o arcángel de espada llameante: es el proceso de aprendizaje, es el conocimiento que entra y purifica exterminando la ignorancia y la fantasía en la mente de uno. ¿Quién no quiere lograr esto? ¿Quién no quisiera esta recompensa?

El tercer punto me parece que se refiere a dudas específicas sobre el Buddha, sobre la Enseñanza y sobre la Sangha. Las personas que no conocen la Dhamma pero que han oído hablar del Buddha generalmente tienen muchas dudas en su mente: no están seguros de que el Despierto haya existido realmente, no están seguros de que haya logrado un Despertar, no están seguros de que haya sido realmente sabio y puro… Incluso albergan creencias monstruosas como que el Buddha era un demonio o la encarnación de alguna deidad. Recientemente una persona de esas que adhiere a doctrinas de Nueva Era me dijo que Jesucristo fue una encarnación del Buddha, que Jesucristo y el Buddha eran el mismo ser. Estas son fantasías que albergan las personas que no conocen la Enseñanza. Si conocieran la Enseñanza, no creerían esas cosas. Quien ha leído el Canon Páli, y quien ha escuchado el Buddha-Dhamma difícilmente albergará una duda sobre la existencia real del Buddha. Que el Bienaventurado fue una persona que realmente existió y que enseñó una Doctrina. Y quien ha puesto en práctica el Buddha-Dhamma sabe que existe un Despertar, que el samsára y el nibbána son reales, que existen. No son meras nociones o ideas. Y sabe que el Buddha y otro con él lograron ese Despertar, que ese Despertar es posible. Sabe que la Doctrina, la Norma, es realmente lo que se dice de ella:

Svakkhato Bhagavata Dhammo Sanditthiko Akaliko Ehi-passiko Opanayiko Paccattam editabbo vinnuhiti.

Bien expresada es la Enseñanza del Buddha, experimentable, independiente del tiempo, verificable, introspectiva, para ser experimentada personalmente por los sabios.

El que conoce el Buddha-Dhamma y lo ha puesto en práctica sabe que esto es así. No son sólo palabras o dogmas. Es una experiencia real, confirmada, verificada, conocida en primera persona. Así ya no hay dudas respecto a esto. Las dudas respecto a la Sangha pueden ser más relativas y objetivamente naturales. Si pensamos en la Sangha como el conjunto de todos los monjes y monjas, obviamente podemos tener dudas sobre el conocimiento, la virtud, la pureza y la práctica de ciertos monjes y monjas. Algunos de ellos nos decepcionan. Normal. Son personas, son seres humanos. No son infalibles. Estas dudas son razonables. Con toda razón uno puede dudar de la pureza y de la virtud de ciertos monjes. Pero cuando hablamos de la Sangha como el conjunto de los Discípulos Despiertos, es decir, específicamente de aquellos monjes y monjas que lograron alguno de los cuatro niveles del Despertar, entonces ya la posibilidad de duda razonable se reduce bastante. Incluso desaparece. En este caso, no habrá dudas sobre lo que se dice de esta Sangha (la que está conformada por Discípulos Despiertos):

Supatipanno Bhagavato savaka sangho Uju patipanno Bhagavato savaka sangho Naya patipanno Bhagavato savaka sangho Samici patipannon Bhagavato savaka sangho. Yadidam cattari purisa yugani Attha purisa puggala Esa Bhagavato savaka sangho Ahuneyyo pahuneyyo Dakkhinayo anjali karaniyo Anuttaram punnak-khattam lokassati.

De buena conducta es la Comunidad de los Discípulos del Buddha: de la conducta recta es la Comunidad de los Discípulos del Buddha; de conducta lícita es la Comunidad de los Discípulos del Buddha. En esta Comunidad de Discípulos están los cuatro pares de sujetos, los ocho tipos de sujetos. Esta Comunidad de Discípulos del Buddha es digna de donaciones, digna de la hospitalidad, digna de saludo reverencial. Esta Comunidad de Discípulos es un campo sin igual para sembrar méritos en este mundo.

Los puntos de vista de uno son corregidos. Esto se refiere al primer factor del Noble Óctuple Sendero: el entendimiento correcto (samma-ditthi). Esto también se puede traducir como visión correcta o puntos de vista correctos. Visión en el sentido de perspectiva, de cómo vemos la realidad, de opiniones. Muchas veces las personas creen que la Dhamma no tiene nada que ver con opiniones o que uno debe eliminar todas las opiniones. No es cierto. Todo el Noble Óctuple Sendero comienza con la necesidad de tener las opiniones correctas, los puntos de vista correctos. Si albergas opiniones o puntos de vista incorrectos, no podrás avanzar en el Sendero. Cuando uno escucha el Buddha-Dhamma y lo estudia y lo pone en práctica, los puntos de vista incorrectos, la visión incorrecta, el entendimiento incorrecto se va disipando. Por ejemplo, esa creencia de que Jesucristo fue una encarnación de Buddha, eso es una opinión incorrecta, un entendimiento incorrecto. Lo es porque no es cierto, Jesucristo no fue una encarnación de Buddha. Todos los entendimientos u opiniones incorrectas están basados en mentiras, engaños, fantasías, ignorancia. En algunas sectas de Nueva Era dicen que el Buddha Gotama es un “maestro ascendido” y que es algo así como el presidente o el director de una supuesta hermandad de espíritus inmortales llamada Gran Hermandad Blanca. Nada de eso existe. Son mentiras, fantasías, engaños. La persona que alberga esas opiniones o visiones está albergando un entendimiento incorrecto de la realidad. En tal persona, el primer factor del Sendero está torcido, está dañado, está malogrado. La persona debe corregirlo. La persona que estudia el Buddha-Dhamma corrige todos estos puntos de vista incorrectos y ya no alberga esas creencias erróneas que están basadas en fantasías, mentiras, engaños, ficciones. Este es un beneficio extraordinaria de escuchar la Dhamma, porque ¿quién quiere vivir engañado? ¿Quién quiere estar extraviado, alejado del primer peldaño del Noble Sendero? Si tu entendimiento de la realidad es incorrecto, entonces ni siquiera has comenzado a pisar los peldaños del Noble Sendero. Puede ser que medites cuatro horas todos los días. No servirá de nada. Primero tienes que limpiar la entrada, primero tiene que poner el pie en el camino correcto. Así es como comienza el Sendero. No hay atajos. No te puedes colar por la ventana o por la puerta trasera. Hay una sabiduría infalible en todo esto.

Por eso en este blog dedico un espacio a explicar y aclarar las visiones erróneas que ciertas sectas de Nueva Era han difundido en Occidente, sobre todo las tergiversaciones y distorsiones que han fabricado en base a las enseñanzas del Buddha y la figura del Buddha. Algunos piensan que lo hago por odio, o por desprecio, o más inaudito aún: porque supuestamente creo en esas doctrinas en un nivel subconsciente y por eso trato de “tumbarlas” (¡…!). Nada de eso. Lo hago simplemente porque cuando ves que están engañando a otras personas en tu cara, en tu presencia, y tú sabes cuál es la verdad y sabes que hay una mentira deliberada allí, y algunas de esas personas te preguntan qué piensas del asunto, qué opinas, uno no debe quedarse callarse. Uno debe compartir lo que uno sabe. Uno debe explicar lo que uno conoce. El conocimiento es algo que se debe compartir, no es algo que se debe acaparar. Así evoluciona la humanidad. Si las personas acapararan y escondieran el conocimiento positivo y útil que poseen, entonces la evolución de la humanidad se detendría.

El quinto punto de la lista es fácil de entender y se comprueba sin duda alguna en la práctica. Las personas que estudian y conocen el Buddha-Dhamma y lo ponen en práctica son personas tranquilas, pacíficas, calmadas, serenas, contentas. Esto es así no por dictado de un dogma. Es así porque cuando algo funciona de verdad, funciona sin duda alguna. Cuando algo purifica de verdad, purifica sin duda alguna. Cuando algo calma, tranquiliza, pacifica de verdad, lo hace sin duda alguna. Y lo hace de manera irreversible y permanente. Los verdaderos discípulos del Buddha son personas pacíficas (santo, en idioma páli), tranquilas, calmadas, serenas, gracias a la Enseñanza. Los verdaderos discípulos del Buddha no viven en este mundo peleando, discutiendo, haciendo la guerra, atacando, dañando, destruyendo, viviendo luego angustiados y llenos de miedo por haber actuado de manera malvada, de manera oscura, negligente. Si tienen que hacer una revolución, la hacen de manera pacífica, calmada, tranquila, silenciosa, sin golpes, sin daños. Tampoco viven resentidos por no tener esto o aquello, envidiosos, codiciosos, movidos frenéticamente por ambiciones personalistas, egoístas, individualistas. El Buddha no enseña nada de esto. El Buddha enseña todo lo contrario. Si entiendes el Buddha-Dhamma, si lo pones en práctica, inevitablemente serás una persona serena. Créeme, te lo digo por experiencia personal. No estoy repitiendo cosas como un loro. Estoy escribiendo aquí de cosas experimentadas, confirmadas, verificados por mí mismo y por muchos otros.

Sabbadanam Dhammadanam jinati.

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