Depresión y ser tu propio amigo

capibara y gato.
Un chigüire (carpincho, capibara) haciendo buenas migas con un felino. Aquí nadie se quiere comer a nadie…   :-)

Es importante tener un amigo. Incluso los animales tienen amigos. Pero a diferencia de los animales, el ser humano puede ser su propio amigo. Si no tienes ningún amigo, entonces conviértete tú mismo en tu único amigo.

En un estudio científico reciente se descubrió que las personas que hablan consigo mismas tienden a ser más inteligentes que el promedio. Habla contigo mismo. Puedes decirte a ti mismo las palabras de aliento que necesitas escuchar de otras personas. Puedes decirte por ejemplo:

Voy a resistir esto. Puedo resistir esto. Soy más fuerte de lo que creo. Hoy puedo estar caído pero no me rendiré. Hoy puedo estar solo pero me tengo a mí mismo. Hoy esto me duele demasiado pero esto también pasará. Nada dura para siempre. Lo malo tampoco. El dolor no dura para siempre. Voy a cuidar de mi mismo. Voy a protegerme a mi mismo…

Esto es doblemente inteligente. Puedes darte fuerza a ti mismo y al mismo tiempo eso te ayudará a tomar las decisiones correctas cuando estés en “el bajón”. Casi siempre esperamos que alguien venga a ayudarnos, que alguien venga a cuidar de nosotros. ¿Y si nadie viene? ¿Y si nadie aparece? Aprende a cuidar de ti mismo. Aprende a ser tu mejor amigo, tu propio guardián, tu propio protector. Aprende a no esperar que la ayuda venga de afuera, de otra persona. Es bueno pedir ayuda a otros, pero mejor que eso es cuando yo mismo me ayudo a superar algo malo. Tú mismo puedes ser tu peor enemigo o tu mejor amigo. Estudia y memoriza y pon en práctica esto cuando no estés deprimido, cuando no estés en el bajón. Si lo conviertes en una costumbre estarás preparado para cuando venga el bajón de la depresión.

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