Sobre el Buddhismo Hinayana y Mahayana

En la historia de la evolución del Buddhismo se reconocen tres ramas principales del mismo: el Buddhismo Antiguo, el Buddhismo Mahayana (que llamó Hinayana al primero), y el Buddhismo Vajrayana o tantrismo. Al Buddhismo Sntiguo lo conocemos también como Theravada, Doctrina de los Ancianos. Y el famoso Buddhismo Tibetano es parte del Vajrayana. Hinayana significa “pequeño vehículo”, y fue la manera despectiva en que los creadores del Mahayana (“gran vehículo”) llamaron al Buddhismo de los Antiguos, con la intención de dejar en claro que la doctrina que enseñaban los ancianos era imperfecta y errónea. Vajrayana significa “vehículo del rayo”.

También hay muchas escuelas y subgrupos dentro de cada uno de los grupos principales, y en la actualidad la evolución de esta religión continúa con la aparición de nuevas escuelas, incluso en Europa y América. La variedad de escuelas o ramas o tendencias se debe en parte a la doble naturaleza social del Buddhismo: es una filosofía y también una religión. Desde el punto de vista de los elementos filosóficos y doctrinales, es posible resumir la clasificación (aunque no es recomendable) a los dos grupos principales del Hinayana y del Mahayana, puesto que casi todas las formas de Buddhismo que aparecieron después de los primeros siglos de nuestra era contienen semejanzas con las escuelas iniciales del Mahayana. De lo que se dio en llamarse Hinayana queda activo en la actualidad sólo un grupo o escuela, el Buddhismo Theravada, único representante actual de la tradición antigua del Buddhismo original. La otra costumbre que está pasando de moda es dejar de usar el término Hinayana para referirnos al Theravada, aunque los seguidores del Mahayana no se muestran muy dispuestos a abandonar el sobrenombre para el Buddhismo al que ellos adhieren.

La evolución del Buddhismo supone un conflicto o enfrentamiento de doctrinas entre grupos pasados y recientes. Es un tema complicado, como ocurre siempre en cualquier religión del mundo. Para entenderlo y llegar a una opinión justa es necesario entender primero las condiciones históricas de la evolución del Buddhismo. En la actualidad, y a diferencia de los siglos pasados en los cuales las distintas escuelas o ramas del Buddhismo compitieron ferozmente entre sí, se comienza a dar un acercamiento entre las distintas escuelas mediante la fundación de grupos mixtos o de federaciones que reúnen en una sola comunidad varias tradiciones. Los buenos buddhistas de hoy, a diferencia de épocas pasadas, ya no hablan mal de otras escuelas de Buddhismo (confieso que no siempre soy un buen buddhista en este caso), sino que más bien están buscando maneras de integrar las distintas tendencias en un solo grupo que vaya a lo esencial de la Doctrina, sin caer en enfrentamientos o críticas. Especialmente Europa y América tienen espacios donde se da fácilmente esta integración del Buddhismo, quizás por la falta de tradición milenaria al respecto o por el carácter abierto de nuestra mentalidad.

La siguiente cita expone muy resumidamente la historia de la evolución del buddhismo, hasta la aparición de las ramas principales. Se trata de un artículo escrito por André Bareau para Le Grand Atlas des Religions, que Jean Boisselier reproduce en la sección Testimonios y Documentos de su libro La Sabiduría de Buda (Ediciones B, S. A., 1998):

De cómo la comunidad se ramificó con el paso del tiempo

Ya en vida de Buda aparecieron tendencias marginales en el seno de algunas comunidades. Estas tendencias nacidas de la mezquindad o de los apetitos de poder de algunos, de la falta de vínculo entre los grupos dispersos, se incrementarían con la desaparición del Maestro, dando origen a los primeros concilios.

A falta de una autoridad suprema que definiera e impusiese la ortodoxia, la Sangha se dividió pronto en grupos (nikaya), escuelas o sectas que defendían ideas diferentes sobre la interpretación de las enseñanzas de Buda y su adaptación a nuevas circunstancias. De este modo se formaron, uno tras otro, una veintena de grupos en el seno del budismo antiguo, que no obstante se mantuvieron fieles a los principios de la doctrina. Sólo uno ha subsistido hasta hoy, el de los theravada, todavía próspero en Sri Lanka y en el sureste asiático. Entre los otros, los más importantes fueron los de los mahasamghika, los vatsiputriya, los sarvastivada, los sammatiya y los mahisasaka, los dharmagupta, los lokottaravada y los purvasaila. Todos desaparecieron hace ya más de diez siglos.

Hacia comienzos de la era cristiana aparece una nueva forma de budismo que inmediatamente adquiere gran amplitud. Se denomina mahayana o “Gran Vehículo”, que llama peyorativamente hinayana o “Pequeño Vehículo” al budismo de tipo antiguo. Despreciando el ideal del arhat, al que considera egoísta, aconseja por el contrario al adepto a seguir el ejemplo de Buda convirtiéndose, ya en esta vida, en un bodhisattva, que se esfuerza, durante innumerables existencias, en llevar a la perfección (paramita) la práctica de las grandes virtudes, en especial la generosidad (dana) y la de la sabiduría (prajña). Colmado de infinita compasión, el bodhisattva está siempre dispuesto a acudir presto en auxilio de todos los seres, abandonando si ello fuere preciso todos sus bienes y su propia vida, para conducir a aquéllos a la liberación, renunciando a la suya propia, que pondría un límite a su acción salvadora. Debido a su profunda sabiduría, comprende la verdadera naturaleza de las cosas y de los seres, es decir, la vacuidad (sunyata) propia de su naturaleza. A diferencia del arhant, no es en absoluto necesario convertirse en monje para ser un bodhisattva. Sin dejar de venerar a Buda, la multitud de fieles profesa un culto ferviente por los bodhisattvas y apela a ellos en caso de necesidad. Los más célebres de estos salvadores son Avalokitesvara, el todocompasivo, y Maitreya, que será el siguiente Buda.

La búsqueda de “la perfección de la sabiduría” (prajña-paramita) lleva rápidamente a los eruditos del mahayana a profundizar en la doctrina en este nuevo sentido.

Hacia 200 d. C., Nagarjuna otorga bases sólidas a la tesis de la vacuidad universal, combatiendo toda nación de sustancia por medio de una dialéctica extremadamente sutil; así quedó establecida la época de las madhyamaka. Dos siglos después, Abanga fundó la de los yogacara o vijñanavada, instaurando un sistema complejo que tenía como base un idealismo absoluto, no siendo todo más que pensamiento, de lo que era posible llegar a convencerse mediante la práctica asidua de ejercicios especiales de yoga.

En el sgilo VII aparece otra forma de budismo, conocido como vajrayana (“Vehículo de Diamante o del Rayo”) o, con mayor frecuencia, como tantrismo debido a que sus libros sagrados se denominan tantra. Combinaba la práctica del yoga con un ritual sumamente complicado, mezclado con magia y veneración hacia una multitud de divinidades, de budas y de bodhisattvas. Su doctrina, esotérica, se apoyaba en la de Asanga, de la que extraía las consecuencias más atrevidas, enseñadas por diversas sectas que prosperaron hasta la desaparición del budismo en la India.

Ésta se produjo hacia el siglo XIII, cuando los ejércitos musulmanes invadieron Bengala, último baluarte del budismo. De hecho, éste vegetó todavía algo más después de una larga decadencia debida a distintas causas, mal conocidas todavía, entre las que cabe citar sobre todo la gran progresión del hinduismo, que fue extendiendo poco a poco su influencia sobre toda la civilización india, incluido el budismo tardío, y privando a las comunidades monásticas del sostenimiento necesario de sus fieles laicos.

André Bareau, en Le Grand Atlas des Religions.

El Buddhismo en números

Es difícil decir con total seguridad cuántos buddhistas hay en el mundo y cuál es la distribución exacta entre los tres grupos principales. Para comenzar, con el crecimiento de la población mundial y la penetración del Buddhismo en Occidente, las cifras más optimistas hablan ahora de 1,6 billones de buddhistas en el mundo. Eso es, en otras palabras, 1600 millones. Como lógicamente asumen algunos, lo mejor es ubicar una cifra intermedia entre ese fantástico 1,6 billones y la cifra oficial del 2010 que habla de 500 millones. La razón es que el Buddhismo en varios países se mezcla con otras religiones y creencias (incluso con el ateísmo duro), mientras que al cambiar los criterios que se utilizan para considerar quién es realmente ser buddhista, los número cambian drásticamente.

Pero hablemos de los números que podemos conocer específicamente del Mahayana, el Vajrayana y del Theravada. Del Theravada podemos hablar de unos 135 millones de seguidores, específicamente en los países tradicionales del Theravada (Tailandia, Myanmar, Sri Lanka, Cambodia, Laos), lo cual deja por fuera a los theravadines de Europa, de América, y de cualquier otro país en el cual son minoría. El Mahayana por su parte tiene cifras ligeramente superiores al Theravada: unos 185 millones de adherentes, y es dominante en China, Japón, Corea, Taiwan, Singapur y Vietnam. Mientras que el tantrismo tiene unos 20 millones de seguidores, siendo realmente el “pequeño vehículo” del Buddhismo, dominante en países como Tibet, Bhután y Mongolia. Esto rompe los prejuicios o esquemas mentales que algunas personas tienen sobre las tres ramas principales del Buddhismo.

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Estas cifras se basan en el estimado del año 2010 sobre un total de 500 millones de buddhistas en todo el mundo. En el presente se estima que la cifra total de buddhistas en el mundo se ubica entre los 500 millones y los 1600 millones.

En todas partes leemos “Hinayana, Hinayana, Pequeño Vehículo, Pequeño Vehículo”… sin embargo, el así llamado “Pequeño Vehículo”, el Theravada, no es tan pequeño después de todo. Al menos no según el número de seguidores:

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Claro que eso de “pequeño” o “gran” vehículo no se refiere al número de adherentes. Se refiere a que los creadores del Mahayana (reformadores del Buddhismo Original), estaban convencidos de que su versión del Dhamma sería como una gran barca que llevaría a miles y miles de seres al Nibbána, mientras que el Hinayana (de hecho, la Doctrina de sus propios maestros) era como una pequeña balsa, ineficiente y lenta.

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En verdad muy pocos son los seres que se anotan en el Sendero al Nibbána. La gran mayoría de los seres se anotan en el samsára, para volver a renacer una y otra vez. Incluso dentro del Mahayana mismo, muy pocos son los que se anotan en el Sendero al Nibbána; la mayoría de ellos toman el voto del Bodhisattva: abandonar el camino al Nibbána para renacer en el mundo una y otra vez, para enseñar el Dhamma a los “dormidos”.

¿Realmente el Mahayana es una Gran Vehículo que conduce al Nibbána? Hay muchas contradicciones en el Mahayana. Una de ellas es el voto del Bodhisattva. Este voto significa que las personas deciden hacer lo posible para retrasar el logro del Nibbána con el propósito de renacer una y otra vez en el mundo para enseñarle el Dhamma a los seres dormidos. Pero si los mahayanistas no están tomando el camino hacia el Nibbána, ¿entonces de qué sirve que se publicite el Mahayana como un Gran Vehículo hacia el Nibbána? En realidad, a fin de cuentas, el voto del Bodhisattva no conduce al Nibbána: conduce de vuelta al samsára, y voluntariamente además.

Dos excelentes ensayos sobre cómo se dio la ruptura ideológica entre el Hinayana y el Mahayana son los siguientes (abrirán en otra ventana):

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Como usted se habrá dado cuenta, si ha leído entre líneas, mi postura es a favor del Theravada o Hinayana. Defender o explicar las razones de esta preferencia requeriría mucho espacio aquí. Para resumir, no sólo se trata de que el Mahayana, en mi opinión contiene muchas contradicciones lógicas. Se trata de que, habiendo estudiado cómo nació el Mahayana, uno llega a sentir ese sentimiento de vergüenza por la arrogancia, la pedantería y el orgullo intelectual de los creadores del Mahayana. La manera despectiva cómo trataron a sus propios maestros, es algo que me origina repulsa. Y cuando pienso en el Mahayana, no puedo evitar pensar en la forma como nació.

Otra cosa que me parece absurda es lo siguiente: en el Mahayana se dice que los monjes y monjas en el Theravada son egoístas, demasiado centrados en sí mismos. El Mahayana ciertamente tiene un rasgo “evangelizante”: sus seguidores desean propagar la doctrina de una manera más activa. En el Theravada la cosa es más discreta: el Dhamma no es para las masas. El Buddha enseñó el Dhamma sólo para unos pocos que tienen “poco polvo en los ojos”. El resto de los seres humanos, que tienen mucho polvo en los ojos, no querrán estudiar el Dhamma. Y si entran en contacto con el Dhamma, lo encuentran ridículo, irreal, fantasioso, retrógrado… Esto ocurre por causa del “polvo en los ojos”, las propias contaminaciones mentales de la persona. En ese sentido, en el Theravada no le damos un enfoque evangélico a la propagación del Dhamma. Al que quiera aprenderlo, se lo enseñamos, y ya. Pero, lo que quería apuntar en esta párrafo es que, la esencia del voto del Bodhisattva mahayanista es este deseo evangelizante de “liberar a todos los seres”, y para los mahayanistas una persona que no posea esta deseo (es decir, los adherentes al Theravada, tanto laicos como monásticos), es básicamente una mala persona, una persona deficiente.

Te digo lo siguiente: Nadie tiene derecho a juzgarte si tú decides tomar el camino al Nibbána o si decides volver al mundo una y otra vez. Aquí no hay dios supremo alguno que te condene o te critique por tomar una opción o la otra. Lo que cada corriente de vida decide para su futuro, eso es asunto de esa corriente de vida y de nadie más. La mente no-iluminada es la única que se deleita en esos juicios y menosprecios: que si fulano de tal no quiere ser un Bodhisattva, que si fulano de tal es egoísta porque se fue a vivir en el bosque y no le importa enseñar el Dhamma, que si fulano de tal está encerrado en sí mismo y carece de compasión porque quiere lograr el Nibbána lo antes posible… Todo esto es ruido de la mente no-iluminada. Los Buddhas y los Arahants, los santos y sabios iluminados, no juzgan a nadie de esa manera. A ellos no les interesa si tú quieres ser un Bodhisatta o si te quieres ir al Nibbána de una vez. ESTO ES ASUNTO DE UNO MISMO Y DE NADIE MÁS. NADIE ES MEJOR O PEOR POR QUERER LOGRAR EL NIBBÁNA LO ANTES POSIBLE. ¿Lo entiendes? ¿Lo puedes entender? En ese sentido, es completamente innecesaria lo lógica mahayanista de que los que toman el voto del Bodhisattva son mejores o tienen más compasión. ESTAS COMPARACIONES NO EXISTEN EN LA MENTE ILUMINADA. NINGÚN SER ILUMINADO HACE ESTAS COMPARACIONES O JUICIOS.

Entonces, fíjate que los que crearon el Mahayana estaban en ese estado mental de juicio, de menosprecio. Eran personas no-iluminadas que creyeron que tenían suficiente sabiduría para reformar la Enseñanza Original. ¿Y qué derecho tienen personas no-iluminadas a reformar el Dhamma de un Buddha? Ninguno. Ergo: prefiero el Hinayana, que no es la creación de personas no-iluminadas sino la Enseñanza Original de una persona iluminada: el Buddha Gotama. Por supuesto que la tradición del Canon Pali no es perfecta, pero es la más antiguo, y por lo tanto, lógicamente, es la que más probablemente contiene las verdaderas palabras del verdadero Buddha. No creo que haya nada mejor que eso.

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En la lista de Referencias del Canon Pali puede usted verificar por sí mismo de dónde provienen las afirmaciones que hago en este blog acerca del Buddha-Dhamma (abrirá en otra ventana):

> Referencias del Canon Pali.

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> Buddhismo Theravada para principiantes.

Libros sobre Buddhismo y meditación para leer en línea o descargar en PDF (abrirá en otra ventana):

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El conocer sucede ahora.

Las cuatro nobles verdades.

La clave de la liberación.

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El hombre que se llamaba a sí mismo Tathágata.

No Ajahn Chah.

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En las palabras del Buddha.

Dhammapada.

Con cada respiración.

Cómo meditar.

La fortaleza interior.

Bases de la moral buddhista.

Buddhismo en pocas palabras.

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