El peligro de la tecnología antigravedad

Hay un par de visiones, de escenas, de “paquetes de datos sensoriales” como yo los llamo que he recibido de Ellos y que tienen que ver específicamente con el tema de la tecnología antigravedad. Esto tiene que ver con lo que escribí en la nota anterior (El frío y negro vacío del espacioEl frío y negro vacío del espacio), pero en este caso estas escenas no provienen de los “grises” (que yo llamo “ellos”) sino de los altos nórdicos que se hacen llamar apunianos y que yo llamo “Ellos”, así con mayúscula.

Como las dos escenas o visiones se parecen, he llegado a la conclusión, también por el contenido de otras escenas o visiones, que Ellos quisieron dármelas conscientemente, no como el caso de lo que describí en la nota anterior.

Hay una advertencia implícita en estas dos visiones de los apunianos y sin embargo siempre sentí que se trata de eventos reales que ellos (o sus antepasados) vivieron. No son imágenes o escenas (a menos que me hayan engañado) fabricadas como una película para transmitir un mensaje implícito. No. Son cosas que Ellos sufrieron en un pasado lejano y que no quieren que nosotros las vivamos aquí en la Tierra.

Hay mucho que quiero escribir sobre lo que vi en estas escenas, pero por ahora sólo las voy a describir.

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En la primera escena mi punto de consciencia o percepción aparece en la superficie de un planeta en otro sistema solar. Se parece bastante a la Tierra, pero “algo” me dice que es más grande. Es de día y el cielo es azul, sin nubes. Tan hermoso y azul como aquí en la Tierra.

Estoy de pie en una ciudad, en una especie de calle o avenida. Hay edificios. Hay personas de este mundo caminando aquí y allá. Hay edificios altos de hermoso diseño, de superficie de cristal y algo que parece roca blanca. La superficie de las calles, el “pavimento” también es como una piedra muy blanca. Todo es hermoso, limpia, muy bien diseñado. La gente se mueve con gracia, pacíficamente.

Luego aparecen sobre el cielo varias naves. Levitan o se mueven lentamente por un mecanismo de antigravedad (el mismo que utilizan los ovnis que vemos aquí en la Tierra). Las personas en la superficie de la ciudad comienzan a moverse, a correr, buscando refugio. Aquí, en este tiempo y mundo, no entiendo lo que ocurre. Quizás estoy viendo lo que vio un niño de ese mundo lejano.

Hay una batalla en el cielo. Las naves se atacan. No bombardean la ciudad sino que se atacan entre sí. Las naves dañadas gravemente comienzan a caer sobre la ciudad. Veo una, dos, tres, cayendo lentamente. Una cae sobre un edificio muy cerca de mi. Todo comienza destruirse. Estoy distraído viendo esta nave a mi izquierda cayendo sobre una torre-edificio muy alto cerca de mi y entonces otra nave cae justo sobre el lugar donde estoy.

El pesado objeto cae. Grandes piezas de algo caen sobre la avenida rasgando las lozas de piedra blanca. Me tiro al suelo hacia el borde de la avenida. El borde forma un vértice en ángulo recto en el que me acuesto para sobrevivir del impacto del objeto inmenso que cae lentamente. Me parece que no sobreviviré. Todo se rompe. Luego todo se obscurece y salgo de la visión.

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La segunda visión o escena la recibí otro día. Se parece a la anterior pero en ésta estoy más bien en un lugar abierto, con suelo de tierra y mucha vegetación. Una especie de parque o sitio al aire libre. No sé si esta visión corresponde al mismo planeta de la visión anterior, pero lo que siento es que estos humanos son del mismo grupo o de la misma raza que los de la visión anterior.

Básicamente aquí ocurre lo mismo que en la escena anterior. Hay naves inmensas, alargadas, que flotan y se mueven lentamente en el cielo por un mecanismo de antigravedad. Aquí también ocurre una batalla, pero esta vez las personas que están en tierra comienza a atacar a las naves que sobrevuelan. Hay puntos o equipos de personas en la distancia que lanzan misiles o proyectiles hacia las naves. Luego las naves dañadas comienzan a caer.

En esta visión es que como si fuera un adulto de esa humanidad que no participa activamente del conflicto. Soy aquí como periodista que observa todo. Aquí no sé si alguna nave me aplasta en la caída. No recibí más información. Despierto.

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He mencionado una advertencia implícita. Ellos se comunican con imágenes y muy pocas veces utilizan palabras de nuestro idioma. No lo necesitan. ¿Sabías que hay pensamientos no-verbales? Hay pensamientos que no tienen la forma de palabras, de signos lingüísticos. Ellos se comunican entre si con esos pensamientos. Básicamente no necesitan idiomas. Los han trascendido.

El mensaje, la advertencia implícita es algo así como esto: “Cuidado con esta tecnología. Tener esta tecnología y no haber trascendido la guerra, es una combinación peligrosa. Esto podría ocurrir en la Tierra. Si los humanos de la Tierra no se pacifican, usarán esta tecnología para el mal, para destruirse entre ellos mismos, así como nosotros lo hicimos”.

Amigos, me siento agradecido que una humanidad del espacio me permita conocer una parte de su historia. Me siento tan pequeño, tan innoble. Siento que no merezco esto. Siento que no soy digno. Se me salen las lágrimas. Ellos lo saben. ¿Por qué habría de saber esto yo? ¿Qué me hace digno de recibir esta información? No lo sé. Me expongo al ridículo. Me expongo a la crítica y a la persecución sólo por escribir estas cosas. Pero no me importa, porque si Ellos decidieron que yo merecía saber esto, entonces lo voy a comunicar. Lo voy a comunicar porque la advertencia, el mensaje es para la humanidad. Es para salvar vidas humanas, para salvar terrícolas en el presente y en el futuro.

Hay personas que creen que, por el hecho de poseer la tecnología antigravedad, que es la misma que permite los viajes espaciales casi a la velocidad de la luz, las civilizaciones que las poseen son necesariamente pacíficas y espiritualmente evolucionadas. No todas lo son. Mírenos a nosotros mismos los terrícolas. Estamos a medio camino de los secretos íntimos del átomo, del ADN y del espacio, y aún así somos tan salvajes, tan primitivos.

He pensados mucho en estas dos escenas o visiones y creo, como dije, que se trata del pasado lejano de los apunianos. Ellos vivían en uno o varios planetas como el nuestro y protagonizaron guerras entre ellos mismos. Utilizaron esta tecnología para el mal pero han evolucionado y ahora no lo hacen. Otra posibilidad es que me hayan mostrado lo que ocurrió en un mundo ajeno a la cultura de Ellos. Es verdad que hay miles de planetas como la Tierra solamente en esta galaxia. Esas escenas podrían ser parte de la historia de muchas otras humanidades que han pasado por eso. Es posible.

¿Y nosotros qué haremos? ¿Qué camino tomaremos? ¿Seguiremos utilizando la tecnología para el asesinato? ¿Seguiremos utilizando la ciencia y la tecnología para someternos y destruirnos entre nosotros mismos? ¿Cuando entenderán aquellos que ostentan el poder económico y político que en la guerra NADIE gana? Cuando hay una guerra, todos los que participan pierden. Sólo hay un perdedor que llega en primer lugar y uno que llega en segundo lugar, pero AMBOS son perdedores. No existe ni existirá la guerra pacífica, la guerra inofensiva, sin daños, sin destrucción. Eso no existe.

La humanidad corre peligro si la tecnología antigravedad cae en nuestras manos. Esto es algo que muchos entusiastas de la exoplítica y del fenómeno ovni  no entienden. Que por qué los extraterrestres no descienden masivamente y comienzan un contacto cultural abierto, público, masivo con nosotros. No lo hacen porque somos un peligro. NO SOMOS CONFIABLES, NO SOMOS DE CONFIANZA. Ellos deben protegerse a Ellos mismos de nosotros y también deben protegernos a nosotros de nosotros mismos. Este es el deber y la prerrogativa del que es mayor, del que es más civilizado, más evolucionado. Y en esta historia nosotros somos el menor, el menos civilizado, el menos evolucionado.

Amigo, este es el sentido, la importancia, la necesidad del mensaje, de la meta, de la misión a la cual me adhiero, de la meta y misión que Ellos me han pedido como un favor y que nos conviene a todos, sobre todo a nosotros mismos:

Cuidar y proteger a todos los seres vivos en la Tierra.
Cuidar y proteger la Tierra.
Detener todo conflicto bélico.
Detener toda guerra.
Crear un estado de paz mundial permanente e irreversible en la Tierra.
Dejar de usar la tecnología para el mal, para el asesinato.
Valorar y respetar la vida.

El frío y negro vacío del espacio

La mente es un campo físico, un campo de fuerza, un “force field” como se dice en inglés. Las líneas de fuerza salen del centro y se extienden hacia el espacio, sin límites, fin. Tienden al infinito, hablando en términos matemáticos. Tu mente no es “tu” mente. Es sólo un foco, un vórtice, de toda la mente. Es por eso que “tu” mente se conecta con todas las “otras” mentes.

Ellos, los que vienen de afuera y de arriba, los que llamamos “buenos” y los que llamamos “malos”… Ellos también participan de la mente y por eso pueden leer las “nuestras” y comunicarnos cosas como una computadora que envía mensajes por wi-fi.

Este “paquete de datos” fue recibido en algún momento entre el año 2010 y 2014. No sé porqué lo recibí y no sé qué hacer con él, excepto comunicarlo. Siento compasión por los seres que me lo enviaron. Mientras más se de ellos, más compasión siento por ellos.

Ellos en este caso son los “grises”. Los pequeños. Los telépatas. Los que durante décadas raptaron ciudadanos estadounidenses para realizar experimentos clínicos de hibridación. Lo siguiente es lo que ellos me permitieron saber. ¿O fue “mi” mente curiosa que se coló hacia la de ellos sin permiso, sin invitación? Ni siquiera esto lo sé.

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El punto de consciencia apareció en algún lugar del espacio, dentro de una nave o vehículo. El escánner de la intuición me dijo que este lugar del espacio era algún lugar fuera del sistema solar, de “nuestro” sistema solar.

No veo nada. Todo se ve negro. Un espacio inmenso, negro y vacío. Sin embargo veo o percibo algo. Percibo el aire del espacio cerrado de la nave. Percibo en frente de mi una parte del casco de la nave que se ha vuelto como invisible. Puedo ver a través de ella. ¿O son ellos que me dejan ver a través de ella?

No hay nadie en frente de mi. Pero siento la presencia de ellos detrás de mi. Están tranquilos, casi inmóviles. Estamos en un viaje de larga distancia entre sistemas de mundo. Y lo que veo delante de nosotros es un inmenso espacio vacío y negro, el frío y negro vacío del espacio exterior.

Pero allá en el horizonte, muy muy lejos, mi consciencia percibe algo. Es un conglomerado de cosas, de cuerpos estelares, un sistema de mundos hacia el cual nos dirigimos. Mas, hay algo que me inquieta. Una especie de tristeza, de desesperanza, de vacío moral, anímico. Es lo que ellos sienten.

Yo, en este punto de consciencia, viendo lo que estoy describiendo aquí, siento esa tristeza, esa desesperanza. El espacio negro y vacío que la nave recorre es inmenso. No tienes idea, terrícola, de lo extenso que es este espacio en kilómetros, en millas. La nave se mueve casi a la velocidad de la luz y sin embargo pareciera que levitara estática en el mismo punto. No se percibe ningún movimiento, ningún desplazamiento, ningún temblor. Nada. Y sin embargo sé que la nave se está moviendo hacia delante, y que lo hace a una velocidad que nosotros no somos capaces de imaginar.

En este momento, viendo lo que veo y percibiendo lo que percibo en esta nave, siento un terror indescriptible, un horror que para mi es la verdadera substancia de las pesadillas. No hay monstruos aquí pero hay peligro de muerte. Cualquier cosa podría ocurrir en medio de este vacío inmenso y desolado. Si la nave se daña por alguna razón, si algo falla por alguna razón, la nave quedará a la deriva con todos sus tripulantes en un espacio donde no hay refugio de ningún tipo. Aquí no hay lunas, no hay planetas, no hay asteroides, no hay cometas ni soles. No hay estaciones espaciales ni naves nodrizas. Ellos están solos. Ellos son unos parias. Si la nave se descompone y se detiene aquí en este espacio negro y vacío y frío, nadie vendrá a repararla. Sus tripulantes morirán aquí lentamente, flotando en esta burbuja metálica.

¿Eso eso lo que significa esta visión? ¿Es la transmisión de último momento de una nave de los “grises” que quisieron mostrarme esto antes de morir? ¿O simplemente quisieron que yo supiera el terror que ellos experimentan cada vez que viajan de un mundo a otro?

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Esta visión, esta percepción duró apenas unos segundos. Pero en la dimensión interna de la mente, sin límites, un segundo basta para que uno pueda ver y saber todo esto.

El espacio exterior es peligrosísimo. ¿Te miedo imaginarte una situación como la de la protagonista en la película Gravedad? Imagínate tener que recorrer cuatro o diez años luz en una pequeña nave, sin amigos en el espacio con los que contar. Imagínate ser un paria, un nómada, un “gitano” del espacio, vagando de mundo en mundo sin un lugar fijo donde vivir, sin un planeta como el nuestro donde vivir.

Es una bendición tener un lugar donde vivir. No estoy abogando por lo que ellos hicieron o quisieron hacer. Simplemente quise compartir un fragmento del mundo interno de ellos, para que sepas que hay algo de humano en ellos, que son robots o androides. Que ellos también sienten temor y desean vivir, igual que nosotros, igual que las otras razas.

Sólo puedo sentir compasión por ellos y eso es lo que quiero que tú sientas también.

Porque eso es lo que nos hace humanos.

En el momento en que dejes de sentir compasión por otros seres vivos, serás un inhumano más en el universo.

Ahora verás cuál es el sentido, la importancia, la necesidad del mensaje, de la meta, de la misión a la cual me adhiero, de la meta y misión que Ellos me han pedido como un favor:

Cuidar y proteger a todos los seres vivos en la Tierra.
Cuidar y proteger la Tierra.
Detener todo conflicto bélico.
Detener toda guerra.
Crear un estado de paz mundial permanente e irreversible en la Tierra.
Dejar de usar la tecnología para el mal, para el asesinato.
Valorar y respetar la vida.