Sobre los extraterrestres apunianos (del libro 170 horas con extraterrestres) Parte I

Me gustaría hacer una verdadera reseña sobre este libro pero confieso que eso sería muy difícil para mi, no por el aspecto formal y literario del mismo (que no da mucho para la reseña) sino por el contenido y las ideas que presenta. En realidad estoy convencido de que estos seres existen pero siempre me encuentro en mi mismo con las mismas preguntas y dudas que la mayoría de la gente, y sobre todo los escépticos, se hace cuando leen este tipo de historias. Quizás esa sea mi “misión” aquí: incluir a aquellos que tienen las mismas dudas y articular esas dudas en una especie de filtro que nos permita entender todo esto sin descartarlo completamente como mera fantasía.

Entonces, este “filtro escéptico” sería algo así como lo siguiente. Supondremos varias posibilidades lógicas (asumiendo un punto de partida positivo y no-negacionista) y cómo pueden combinarse entre sí:

  1. El autor del libro efectivamente entró en contacto con seres que no son terrícolas en el sentido tradicional del término. (Este es el punto de partida positivo.)
  2. Aunque lo anterior sea verdad, es posible que lo que el autor del libro dice sobre estos “extraños visitantes” no sea 100 cierto. Hay que buscar las posibilidades y razones para entender eso.
  3. Puede ser que la comunicación entre los visitantes y el autor se vio dificultada de alguna manera por varias razones. Por ejemplo, quizás los visitantes usaron expresiones que el autor no comprendió realmente y que interpretó de una manera en que no era la esperada por los visitantes. O puede ser que con el paso del tiempo (desde 1960 hasta el momento en que el autor escribió y publicó el libro) algunos detalles de la experiencia se hayan difuminado o distorsionado en la memoria del autor.
  4. Puede ser que los visitantes hicieron y dijeron exactamente lo que el autor narra en el libro. Esto no significa, sin embargo, que lo que dijeron los visitantes sea verdad o que lo que hicieron se debió exactamente a lo que ellos dijeron que se debía. En este caso el autor habrá actuado como un verdadero reportero que registró una experiencia real pero, que las afirmaciones hechas por los visitantes sean ciertas o falsas, eso es otra cosa. Si los visitantes dijeron algo que no era verdad (o que era no-verdad), en ese caso habría que investigar y entender las razones por las cuales los visitantes hicieron eso.
  5. Es posible que lo que el autor vio no fue realmente lo que parecía. Esta posibilidad la contempla el autor muchas veces a lo largo del libro. Visitantes que poseen una tecnología mucho más avanzada que la nuestra podrían sin duda alguna proyectar hologramas o imágenes tridimensionales de objetos y escenas para causar una impresión determinada en los observadores. Que esos objetos y escenas proyectadas sean reales o verdaderas, eso es otra cuestión.
  6. Finalmente, y esta es la opción que más me satisface, por varias razones, yo creo que el autor relató fielmente lo que vivió y escuchó (como han seguido haciendo otros contactados), pero lo que vivió y escuchó fue una especie de “escenificación” en la cual los visitantes muestran ciertos aspectos reales de su civilización y otros aspectos que son “escenificados”. El resultado es una narración que contiene parte de verdad y parte de no-verdad que sin embargo tiene un propósito en la agenda de contacto e interacción con nosotros. Con esta “escenificación” los visitantes buscan crear una reacción social determinada en nuestras culturas pero sin el inconveniente de revelar completamente toda la información sobre ellos mismos, lo cual obviamente una inteligencia superior tendría mucho cuidado de no hacer al entrar en contacto con seres salvajes y violentos como son los terrícolas.

Hay muchas otras posibilidades que podríamos incluir en este “filtro”, como aquellas posibilidades que surgen al combinar uno de estos números con otro de la misma lista. Pero yo creo que estas son siempre las posibilidades generales que muchas personas tienen en mente cuando leen los libros de contactados de este tipo. Yo personalmente quiero que las personas lean este libro y piensen cuál de estas posibilidades podría ser la realidad del caso, e incluso que consideren que, para algunas partes del libro aplica uno de los números de esa lista superior mientras que para otras partes aplica otro número de la lista. Es decir, es posible que varias de esas explicaciones sean válidas para distintas partes de la narración del autor.

Con eso en mente, a continuación citaré algunas partes del libro, las que me parecen más interesantes o que me llamaron más la atención, y anotaré algunos comentarios que son mi opinión personal. Quiero que esto sea un ejercicio libre de lectura e interpretación y no un intento de validar una creencia personal o de invalidar completamente (cosa que hacen los escépticos a priori o los escépticos negacionistas a posteriori, no somos ninguno de estos dos tipos) la experiencia y narración del autor. Una cosa más: estas citas las he tomado de una versión digital del libro (puesto que no tengo un ejemplar impreso) y por eso es posible que contenga errores. Abajo al final, más sobre esta versión digital.

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170 horas con los extraterrestres

Autor: Vitko Novi (Vlado Kapetanovic)

En nuestro idioma no hay palabra que exprese el egoísmo ni sus derivados; por ejemplo, “yo”, “mío”, “para mí”. […] Tratándose del “yo”, en el idioma de nuestro planeta existe esta palabra, pero sólo como pronombre y no tiene otro uso que pudiera tener un significado egoístico. Tú estás pensando que nosotros somos espías terrestres, no importa, sigue sosteniendo ese pensamiento hasta que tus células comprueben lo contrario, es tu derecho.

En la sociedad de los apunianos no hay egoísmo ni yoismo. Lo que yo leo en esta cita es que la sociedad de los apunianos funciona en base a un colectivismo en donde la propiedad (y cualquier tipo de capital, material o humano) es colectiva. Ni el autor ni los extraterrestres lo dicen, pero estamos hablando aquí de puro y mero comunismo. Pero uno piensa: ¿qué tiene más sentido: que una civilización extraterrestre avanzada que ha logrado sobrevivir miles de años sea capitalista-neoliberal o que sea comunista-socialista de algún tipo? Para mi lo lógico es suponer que cualquier civilización capitalista-neoliberal es (auto)destructiva por definición. Para mi no es extraño que la mayoría de las civilizaciones extraterrestres en la galaxia hayan evolucionado políticamente en alguna forma de comunismo o socialismo. Esto tiene que hacer pedazos el terrible prejuicio que existe en la Tierra con respecto a estas opciones ideológico-políticas.

Venimos del planeta llamado Apu, ubicado fuera de la galaxia Láctea. Somos protectores de la célula y la vida, por eso estamos viajando por el espacio para ayudar de modos diferentes a los demás seres, pero no para presionar con el fin de que crean en nuestra existencia y “poderes extraordinarios”.

Resulta un poco rara la terminología científica en la narración del autor. Lo que los extraterrestres quieren decir (¿o el autor?) con “galaxia” o con “planeta” no parece coincidir con lo que nosotros entendemos con esos términos. Es muy poco creíble que una civilización extraterrestre pueda viajar entre galaxias. Por otra parte la expresión “fuera de la galaxia Láctea” puede querer significar que el punto de origen de los apunianos se encuentra, hablando en términos bidimensionales, en una constelación que se ubica más allá del horizonte galáctico, y que eso no implica que tal constelación o sistema estelar se ubique fuera de la Vía Láctea. Otra cosa que desconcierta de esta narración es que los visitantes hablan del planeta Apu como si existiera y no existiera al mismo tiempo: en algunas partes dicen que el planeta Apu explotó y en otras partes hablan de él como si todavía existiera. ¿Puede ser que Vlado no haya entendido que Apu es el nombre de la civilización o sociedad en si de los visitantes y no un lugar físico en la forma de un planeta? Por ejemplo, los apunianos pueden tener ciudades en una luna de Júpiter y llamar Apu a ese lugar (el lugar donde ellos viven), que no es solamente ese lugar en específico. En este sentido Apu podría ser un término similar al de “espacio vital” de los alemanes o al espacio schengen de los europeos.

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Representación del uniforme de los apunianos, tal como Vitko Novi lo describe en sus libros. Esta ilustración es parte de la portada de su libro Galaxia X-9: Apu, un mundo sin dinero.

“Somos protectores de la célula y la vida”. Esta parte del mensaje de los apunianos me gusta especialmente. Yo creo que esta es la verdadera razón que ha atraído a los apunianos a la Tierra, en el pasado y en el presente. Independientemente de lo que ellos sean o de donde provienen en realidad, o cuáles otras razones tienen con respecto a nosotros, pienso que podemos aceptar este mensaje de respeto a la vida. Este mensaje de respeto a la vida suena como algo que todo ser humano bueno y civilizado puede aceptar y cumplir.

Tiene Ud. razón, señor, el cernícalo es muy pequeño y por eso el cóndor no lo puede atrapar. A veces “los grandes” se crean problemas por abusar demasiado de “los pequeños”. Pero cuando éstos se rebelan, aquéllos se alteran y hasta cometen errores graves– recalcó sonriente mi compañero. Comprendí la expresión de Quispe, que a pesar de su ingenuidad acababa de tocar el problema más negativo de la sociedad humana; “¿Vendrá el día en que los hombres reemplacen la palabra ‘discriminación’ por la de ‘fraternidad’?, pensé, y confiado en la pronta realización de ese anhelo de la humanidad, me puse de pie.

Esta parte sobre “los grandes” y “los pequeños”… He aquí una descripción verdaderamente encapsulada, con palabras simples, de toda nuestra humanidad en el presente.

–Su nombre parece ser de origen eslavo, suena bonito. ¿De qué país es usted?– le pregunté en tono cortés.
–No pertenezco a ningún país. Mi patria es el universo, soy ciudadana de todos los países y hermana de todos los seres que en él existen.

[…]
–Amigo, aún no he respondido a tus dudas sobre mi identificación; lo haré ahora. Te dije que soy ciudadana de todos los países del universo y hermana de todos los seres que en él existen. Soy ciudadana de Apu. El deber innato de todo apuniano es proteger la vida celular y ayudar a los seres en cualquier lugar donde nos encontrarnos. Nosotros no conocemos preferencias, privilegios, cobros, favoritismos ni el ventajismo. Nuestro cariño, amor y sabiduría, son para todos los seres por igual, por que somos parte de todo lo existente en el universo.

Hay partes en la narración de Vitko que dejan claro lo siguiente: los apunianos aceptan en su sociedad a ciertos terrícolas que son rescatados en medio de ciertos peligros o desgracias. Los apunianos llevan a estos terrícolas a algún espacio de su sociedad fuera de la Tierra donde estos terrícolas asumen la “nacionalidad” o “identidad” apuniana. Desde el punto de vista de la exopolítica esto parecería ser una intervención en los asuntos terrícolas, pero si estas personas estaban siendo asesinadas o al borde del asesinato en manos de sus propios “hermanos terrícolas” y en sus propias “madres patrias”, ¿de qué tipo de intervención estamos hablando entonces? Si mis propios “hermanos terrícolas” llegan al punto de casi asesinarme, yo también querría ser asimilado a una sociedad como la apuniana, sin duda alguna. Entonces, según el libro hay apunianos que vienen del espacio, que no nacieron en la Tierra, y hay apunianos que son de otros planeta y de la Tierra también, que han sido asimilados a la sociedad apuniana.

–¿O sea que también pueden crear células?
–Sí, amigo. Hace billones de años, desde que los apunianos descompusieron el átomo a su mínima partícula. Con ese trabajo obtuvieron los más altos poderes, tales como la inmortalidad, el dominio sobre los iones positivos y muchos otros más.
–¿Cómo se llama esa partícula mínima del átomo? –pregunté en tono jocoso.
-Se llama Minius, según la traducción del idioma apuniano– respondió Ivanka enfáticamente.

El tema del minius se ha convertido en un punto central en el contacto con los apunianos. En los contactos con este autor los extraterrestres llegan a definir el minius como la partícula más pequeña que existe, cuya dimensión es un millón de veces menos que la de un átomo. Dicen que es la primera partícula, después de la nada, y la última partícula, la más pequeña, cuando descomponemos el átomo. Si nos metemos en cuestiones de ciencia, es posible que esto sea cierto. El Libro de Urantia, por mencionar un fraude obvio e impresionante, habla también de esta partícula mínima (la llama absolutum) y dice que es cien veces más pequeña que un electrón. Pero hay partículas que son más pequeñas que eso, lo que demuestra que los autores del Libro de Urantia no poseían un conocimiento científico verdadero. En el caso del minius, será sólo cuestión de tiempo antes que el hombre descubra por sí mismo si esta partícula existe. Otra cosa es que el dominio de esta partícula permita las hazañas técnicas increíbles que mostraron los visitantes al autor del libro. Sin embargo, no hay razones –todavía– para pensar que eso es imposible.

Un punto que me hace disonancia es el tema de la antiguedad de la sociedad apuniana: en esta parte la visitante dice que la sociedad apuniana tiene varios billones de años de antigüedad, pero en otra parte se habla de trillones y nunca queda claro cuántos años, más o menos, tiene la sociedad apuniana. Pero como esto lo dice Ivanka, que es una terrícola de nacimiento asimilada a la sociedad apuniana, es posible que se haya equivocado en los números. O acaso el mensaje entre líneas aquí es que no importa realmente cuántos millones, billones o trillones de años tenga la sociedad apuniana, cosa que hay no comprende cómo no podría importar.

–¡Qué alegre se siente uno cuando hace el bien a los demás y les alivia su sufrimiento!

–Durante mi infancia soporté todas las miserias que el egoísmo y el dinero originan, y que están manchando y torturando la vida en la tierra. Por eso sé de sobra lo suprema que es la labor en favor de los demás, eso lo aprendí en Apu y aquí en la Tierra lo sufrí personalmente. He dedicado bastante tiempo para determinar cuales son los fenómenos que hacen tan desagradable y difícil la vida terrestre. Descubrí que los hay de dos tipos: unos creados por el horrible […] y otros por la naturaleza; pero el más negativo de todos es el dinero, porque casi siempre es el origen del sufrimiento. ¡Es el creador de la guerra, del egoísmo y de la explotación! Esto retarda todos los adelantos, descubrimientos e investigaciones que el hombre pudiera desarrollar para corregir los fenómenos naturales que son sumamente dañinos para la vida celular. El hombre también conoce los daños que origina el dinero, pero está dominado por el egoísmo y se niega a hacer un sincero intento de extirpar o simplificar el sistema monetario de la vida terrestre. Al contrario, pretende justificar los sacrificios, los sufrimientos, las destrucciones y todo lo negativo que origina el dinero, atribuyéndolas al destino, a la mala suerte o al castigo prescrito por la omnipotencia, por un hecho cometido quién sabe por quién durante la formación del mundo. La vida terrestre pudiera ser tan bella como la de Apu o cualquier otra galaxia del universo, si los terrícolas se organizaran de manera positiva, fraternal, sin dinero, guerras ni explotación, formando una sola familia: la terrestre. Los habitantes de la Tierra sufrirán sacrificios, miserias y torturas por causa de fenómenos naturales, hasta que eliminen sus creaciones negativas y se den cuenta, por completo, que el destino de la humanidad lo tiene en sus manos el hombre mismo, y que sólo él debe y puede solucionar sus propios problemas, a base de la unión, la paz, el estudio, el trabajo colectivo y una firme confianza en sí mismo y en su esfuerzo. Sólo entonces tendrá tiempo y fuerza para corregir los fenómenos creados por la naturaleza, tales como las enfermedades, la muerte, la negatividad del Sol y otros. Hasta ahora conozco un millón diecinueve mil catorce civilizaciones en el universo, mas no he visto ninguna que haya podido subsistir sin su propio esfuerzo planeado positivamente. La evolución y adelantos de cada una de ellas, es exactamente proporcional a la unión, el trabajo y el estudio que practican.
–¿Y qué te parecen los adelantos terrestres, logrados hasta ahora?– pregunté irónicamente.
–Con el principio de este siglo ha empezado un desarrollo considerable de la vida terrestre, pero no se logrará por completo hasta que no se unan fraternalmente, lo que les permitirá organizar su trabajo, su estudio y un modo de vida sin discriminación. Mientras los terrestres sigan interrumpiendo las labores durante las dos terceras partes de cada día, encontrándose sin ocupación casi la mitad de las personas aptas para trabajar y la mayor parte de lo trabajado lo estén asignando para la guerra, la sociedad humana […] en la miseria– afirmó Ivanka mostrando en su rostro la preocupación. Luego prosiguió y narró episodios de su lucha para sobrevivir en la Tierra, desde que fue abandonada por sus padres antes de cumplir diez años de vida.

El mensaje anti-dinero es uno de los rasgos más interesantes e impresionantes del mensaje de los apunianos. Ellos proponen y apuestan por una sociedad sin dinero y aseguran que tal sociedad es posible porque ellos mismos la han hecho posible. Conéctese esto con lo que escribimos más arriba sobre el rasgo de comunismo-socialismo que parece caracterizar a la sociedad apuniana. Sin duda alguna los “grandes” (grandes en mezquindad, irresponsabilidad y crueldad) centros de poder económico y político del mundo actual se opondrán a este mensaje, e incluso buscarán crear reacciones negativas en la sociedad contra este mensaje y contacto, como ya lo están haciendo en ciertos espacios de la red. El sistema basado en el dinero sirve para esclavizar a millones de seres humanos, y los que no sirven al propósito del dinero sin simplemente exterminados. Cuán diferente es la narrativa pro-capitalista que asegura que el dinero promueve el desarrollo y la evolución de la humanidad. Pero el mensaje apuniano es cierto, el dinero: “¡Es el creador de la guerra, del egoísmo y de la explotación! Esto retarda todos los adelantos, descubrimientos e investigaciones que el hombre pudiera desarrollar para corregir los fenómenos naturales que son sumamente dañinos para la vida celular.”

En esta parte y otras del libro encontramos varias veces la afirmación de que el sol tiene un efecto negativo sobre el ser humano. No queda claro si los visitantes se refieren a una influencia espiritual o a una netamente física. En otra parte del libro dicen que la radiación solar incremente la agresividad del ser humano. Esto es interesante: esto explica por qué los apunianos viven bajo tierra, ya sea aquí en la Tierra o en otros cuerpos celestes. De hecho, cuando hablan de su planeta de origen parecen insinuar que viven bajo tierra, lo que sugiere que la influencia negativa solar de la que hablan no es exclusiva de nuestro sol sino que es común, presuntamente, a todas las estrellas. ¿Será esto lo que finalmente llevará a la humanidad de este planeta a vivir bajo tierra? Quizás, pero es una idea interesante. La otra parte del discurso que habla de planificación positiva de la evolución (“Hasta ahora conozco un millón diecinueve mil catorce civilizaciones en el universo, mas no he visto ninguna que haya podido subsistir sin su propio esfuerzo planeado positivamente”) me hace pensar automáticamente en que los apunianos son apolíneos en comportamiento. Sobre lo apolíneo y lo dionisíaco puede leer usted varios artículos en este blog. La siguiente parte de la cita pinta un retrato preocupante pero realista de las sociedades terrícolas del presente, básicamente esto no ha cambiado en cincuenta años: “Mientras los terrestres sigan interrumpiendo las labores durante las dos terceras partes de cada día, encontrándose sin ocupación casi la mitad de las personas aptas para trabajar y la mayor parte de lo trabajado lo estén asignando para la guerra, la sociedad humana […] en la miseria”. Hay una palabra perdida allí.

–No, amigo. Los apunianos han desarrollado sus facultades al máximo; uno de los resultados es el dominio de la desgravitación. A esas piedras les quitaban su peso específico y luego las trasladaban sin dificultad a los lugares deseados. También se pueden transportar por medio de la desintegración e integración, mas ese sistema se usa sólo en casos especiales. El desgravitar es más conveniente. Observa– sugirió. Y mientras yo estaba viendo en la pantalla cómo montañas de piedra desgravitadas volaban por el aire de un lugar a otro como empujadas por el viento, mi compañero Quispe me informó que el fin de aquel día, 10 de julio, se estaba acercando. Miré mi reloj y vi que eran las dieciocho horas con catorce minutos. Me acordé que mi casa distaba más de diez kilómetros y para caminarlos, en la oscuridad de una noche con cielo nublado, tendría que enfrentarme a muchas dificultades.

Los visitantes manejan la tecnología anti-gravedad, no sólo en los medios de transporte sino también en la construcción de edificios. Lo que llama la atención de esta parte de la narración es que los visitantes aseguran haber construido ciudades en el continente americano hace siglos, ciudades de las cuales quedan vestigios aún hoy. En la narración el autor asegura que los visitantes le mostraban escenas del pasado en pantallas que se conectaban directamente con el pensamiento de las personas, mostrando imágenes en respuesta directa a lo que las personas querían ver o saber.

–Amigo mío. Puedes gritar a todo el mundo y hablarle de nuestra presencia, pero nadie te creerá ahora y quizás por mucho tiempo, mas eso no interesa. Nadie debe aceptar nuestra existencia por persuasión. Por favor, nunca intentes convencer a una persona para que crea que existimos o que estamos visitando la Tierra o cualquier otro planeta.

–En el apuniano es congénito proteger las células y por lo tanto ayudar a los seres del universo, esa es la causa esencial de nuestra visita. Nosotros no podríamos existir sin cumplir este precepto. Estamos visitando todos los planetas y ayudamos a los que encontramos durante el viaje. La diferente frecuencia de nuestras visitas a ciertos lugares de la Tierra, guardan relación con la mayor o menor cantidad de obras que hay en cada lugar, hechas por apunianos. Estas obras datan de épocas anteriores y posteriores a la explosión de Apu. Es cierto que, como tú dices, nosotros podemos ver todo eso por las pantallas del tiempo, pero cuando ya estamos aquí, es positivo contactar con nuestras antiguas obras.

Aquí se menciona la famosa explosión del planeta Apu y se afirma que los visitantes han estado construyendo asentamientos en la Tierra antes y después de la mencionada explosión. Incluso se habla de un segundo poblamiento de la Tierra, como verás en la siguiente cita.

–¿Cómo se llamaba o se llama ahora esa ciudad? pregunté a Ivanka.
–Cuando terminó su construcción le dieron el nombre de Kutzak, porque así se llamaba el apuniano que dirigió la obra, palabra que con el transcurso del tiempo fue transformada en Qosqo o Cusco, nombres actuales de la ciudad. Esa fue una de las tres más importantes ciudades y centros de desembarque que hicieron los apunianos durante el segundo poblamiento de la Tierra. En aquella ciudad, Kutzak, los apunianos establecieron la primera industria química terrestre y fue una de las mejores del espacio hasta que el diluvio la destruyó.
–¿Dijiste diluvio?– pregunté sorprendido.
–Sí, amigo– respondió Zen. El egoísmo y la ambición originaron tempestades y cataclismos tan desastrosos que rompieron el equilibrio del planeta; así, la línea ecuatorial ocupó el lugar del meridiano y viceversa. Como consecuencia, se destruyeron las mejores construcciones que la Tierra ha tenido desde que se separó de Apu. Observa la pantalla –sugirió; le obedecí. Dirigí la mirada hacia el aparato y vi que una tremenda e increíble catástrofe atmosférica azotaba el planeta terrestre y lo envolvía en nubes. Extraños e indescriptibles huracanes, truenos, ciclones y vientos, empujaban la Tierra como si fuera hojarasca y cuando terminó aquel torbellino destructor, la superficie terrestre quedó despoblada de plantas, animales y humanos.

Esta idea de que Apu y la Tierra estuvieron unidas es una de las que no queda muy clara. Yo creo que lo que los visitantes quieren decir es que la sociedad apuniana en el espacio estaba unida a las poblaciones de la Tierra en esos tiempos remotos en que ellos fundaron poblaciones aquí en nuestro planeta. La unión de rompió cuando esas poblaciones apunianas dejaron de existir aquí (o cuando se fueron bajo tierra) y a eso se refiere la expresión “la Tierra se separó de Apu”. Es interesante que los apunianos crean que hay una relación entre el comportamiento del ser humano y el estado general del planeta. En realidad sabemos que la Tierra sufre cada cierto tiempo estas migraciones de los polos magnéticos y de los referentes de rotación. Por ahora, esto es lo único que podemos saber: que estas migraciones y desbalances ocurren. Que el egoísmo y la ambición del ser humano sean la causa de estos fenómenos, es lo más difícil de comprobar. Lo más que podemos decir aquí es que esto una creencia de los apunianos, o quizás del autor del libro.

–Este es Amín y él es Dius– me dijo con afecto. Dius extendió su mano, yo le correspondí. Lo mismo hice con Amín. Los dos se sentaron y empezaron a contar lo que habían experimentado durante la excursión de la cual volvían. De pronto, Dius extrajo de su bolsillo un pequeño gorro confeccionado de piel de conejo. Me sorprendí al ver aquella prenda y me puse a pensar cómo la habría conseguido y por qué les interesaba tenerla. Ivanka comprendió mi pensamiento y mirándome atentamente dijo:

–La belleza de la vida terrestre está distorsionada por sus mismos habitantes. El hombre, por ser un ente inteligente y perfeccionado, muy poco se preocupa por facilitar la vida utilizando la sabiduría de crear y descubrir cosas sin que para ello tenga que sacrificar a otros seres. Al contrario, se cree con derecho a explotar y utilizar en su beneficio, a todos los seres que aquí viven, incluso a sus semejantes. Cría a los animales con esmero, como si fueran sinceros amigos; luego los somete a sufrimientos. De ellos utiliza sus fuerzas para el trabajo; su astucia para la diversión; sus sufrimientos le producen placer, y luego los mata para comer su carne, y hasta confecciona de su piel prendas caprichosas, sin pensar que todos los seres tienen igual derecho a vivir y que cada uno, por igual, es sensible al dolor, al maltrato o a la bondad. En la sociedad Apuniana es diferente. Allá todos los seres vivientes son los únicos dueños de sus existencias, hasta que terminan su ciclo de vida según las leyes de la naturaleza. Para los apunianos la vida de los demás seres está en primer lugar y en segundo la de ellos mismos. Las plantas, los animales y los humanos, son producto de una misma madre y todos tienen igual derecho a vivir su ciclo sin sufrimientos originados por otros- subrayó.

Como buddhista no puedo dejar de sentir simpatía por este mensaje de respeto absoluto a la vida, tanto vegetal como animal.

Te mostré la vez pasada, en la pantalla, los comedores y las reglas a que me sometí cuando comí por primera vez en Apu, –interrumpió Ivanka recordándome escenas de su vida, relatadas anteriormente–. Lo más negativo que los habitantes terrestres practican, es quitar la vida a otro ser para su alimentación u otros fines. Alimentarse de esta manera, conjuntamente con los rayos solares, es causa de la agresividad, el egoísmo y una enorme cadena de desequilibrios celulares de su organismo– subrayó.

Aquí los visitantes no nos dicen que son vegetarianos. En realidad de la narración de Vitko Novi se desprende que la alimentación de los apunianos es completamente artificial. Todo lo que comen, todos los nutrientes, son producidos artificialmente. Supongo que podríamos decir que esto es una forma de vegetarianismo. En esa cita vemos otra vez la mención de la influencia negativa de los rayos solares.

–¿Tú has vuelto a Apu desde que nos vimos la última vez?– pregunté a Ivanka como para cambiar de tema.
–Yo sí, regresé ayer; pero ellos vienen por primera vez a la Tierra. Hemos llegado juntos.
–¿Les ha gustado la vida terrestre? ¿Qué dicen? ¿Mejorará o continuará así?
–Lo fundamental, amigo, para la vida de los seres, aquí en la Tierra y en cualquier parte del universo, es la unión, el trabajo, el estudio y la paz; sin estos factores sólo hay sacrificios pero no vida. Para obtener esta esencia que alimenta la vida, los terrestres deben reemplazar el dinero, la agresión y el egoísmo por esos factores.

Unión, trabajo, estudio y paz. Cuatro palabras que se repiten frecuentemente en el mensjae de los apunianos.

Llegué a la conclusión que ningún terrícola se hubiera portado de tal manera, y que esa finura, tranquilidad y elogio, a mi actitud amenazadora, sólo podían mantenerla seres positivos, de poderes extraordinarios para conocer los pensamientos de los demás y un elevado concepto sobre el amor, el trabajo y el estudio. Por primera vez tomé en serio la posibilidad de que aquellos visitantes pudieran ser habitantes de un planeta lejano en el que no había egoísmo, miedo, agresividad ni malas intenciones, y sentí arrepentimiento por las actitudes que había tenido con ellos hasta ese momento.

El autor no lo dice de manera explícita en su libro, pero sí lo dice de varias maneras: los visitantes son telépatas, pueden leer la mente de las personas y comunicarse entre ellos mismos con el pensamiento. Esto coincide con la afirmación de los mismos contactados de que la mayoría (casi todos) los contactos que se han reportado con este grupo de extraterrestres, desde el siglo pasado, han ocurrido a nivel mental, como mensajes telepáticos. Sólo unos pocos casos como éste de Vitko Novi y otros, han tenido encuentros físicos cara a cara con los apunianos.

–Este es un apuniano que ha vivido en la Tierra en varias épocas, como terrícola, positivando a los terrestres. En una ocasión vivió bajo el nombre de Jesús.

Quispe se arrodilló.
–¿Acaso éste fue Jesucristo?– pregunté sorprendido.
–Sí, amigo– respondió Ivanka afirmativamente.

Esta es una de las partes que me genera más escepticismo. De lo que estamos hablando aquí, como más adelante queda claro en la narración, es de algún tipo de reencarnación o renacimiento. Es decir, el visitante que asegura haber sido Jesucristo aquí ha renacido, según la afirmación de los apunianos, varias veces en la Tierra. Podríamos decir que no importa realmente si esto es verdad o si es mentira. Lo que podríamos decir con toda seguridad es que esto es una creencia de los apunianos: algunos de ellos creen que han renacido en la Tierra como personajes clave de nuestra historia para “positivar”, como ellos dicen, la mentalidad de las masas. Como buddhista que soy, creo en el renacimiento de los seres, por lo que comparto con los apunianos esta creencia en general. Pero que un individuo haya sido tal o cual persona, ya eso es algo que no veo cómo podríamos comprobar de alguna manera.

Muchos problemas de la vida terrestre estarían resueltos si se hubiera podido venir sin dificultades. Uno de los motivos de nuestras actuales frecuentes visitas, es el de positivar la mente de los hombres para que mediten y solucionen sus problemas con la razón y no con la guerra. Con muchas dificultades he venido a la Tierra en diversas épocas, después del diluvio, para colaborar con los terrícolas– subrayó.
–¿Cuántas veces has vivido en la Tierra con nombres terrícolas?– le pregunté.
–Quinientas cuatro, amigo– respondió él y empezó a contarme la historia de algunas…

Aquí se habla de la misión personal de los apunianos de “positivar” a los terrícolas y se aclara que están hablando de renacimiento. Esto es diferente a lo que narran otros contactados que aseguran que, por ejemplo Jesucristo fue un extraterrestre en el sentido literal del término, es decir, no un terrícola o una persona nacida como terrícola sino un extraterrestre puesto sobre la Tierra con una misión. Aunque el apuniano en esta parte de la narración no dice que ha reencarnado o renacido como terrícola, su forma de explicar el asunto parece dar a entender que está hablando de renacimiento. Aun así, la expresión en ambigua y no queda claro si estamos hablando de lo mismo. Porque el narrador le pregunta: “¿cuántas veces has vivido en la Tierra?”. No le pregunta: “¿cuántas veces has encarnado o renacido en la Tierra?”. Las quinientas cuatro veces que el apuniano afirma haber vivido en la Tierra pueden ser quinientas cuatro vidas distintas (en distintos cuerpos, cada uno con su propio nacimiento), o pueden ser quinientas cuatro ocasiones en que, con el mismo cuerpo que ahora posee, vivió en la Tierra. Dentro de la narrativa del autor esto es una posibilidad ya que algunos de los visitantes afirman haber vivido varios miles de años en el mismo cuerpo.

Observa los sucesos del futuro. Mira éste, por ejemplo– dijo señalándome la pantalla. Miré hacia allá y vi un suceso no menos sorprendente que el primero: los hombres en sus máquinas volaron hacia la Luna y se posaron en su superficie. A continuación vi ciudades volantes dirigidas por los hombres para explorar el espacio, la visita, descenso y poblamiento de otros planetas, viajes por las galaxias, la lucha de clases en la Tierra, la desorganización del trabajo y del estudio, originada por la negatividad del dinero, y también vi una nueva organización de la sociedad terrestre, que puso fin al sufrimiento y lo convirtió en bienestar positivamente y radiado por la unión, igualdad y armonía entre todos los seres. La difícil vida terrestre se transformó de repente en un poderoso generador que iluminaba con sabiduría a nuestra galaxia y al universo.

proteger la celula viva2.“…y también vi una nueva organización de la sociedad terrestre”. Podríamos decir que esta es la misión y el deseo íntimo de los apunianos. Esta es la razón de por qué están entrando en contacto con nosotros, otra vez. Todo lo que los apunianos dicen apuntan a varios cambios profundos de paradigmas, y no son cosas que tengan que ver con metafísica o con filosofía o con cosas abstractas: son cosas que tienen que ver con una profunda revolución social y política de la humanidad. Transformar las bases de la vida humana en la Tierra, trascender el sistema materialista-capitalista basado en el dinero, asumir una espiritualidad pragmática, práctica, realista, de respeto a la vida, que no contiene nada de cultos a ninguna divinidad ni devoción a ninguna figura mítica; la organización de las culturas de la Tierra en un estilo de vida de trabajo colectivo, estudio, fraternidad y paz. Todas estas cosas se pueden lograr sólo por medio de una nueva organización de la sociedad terrestre.

A continuación desfilaron los cataclismos que había soportado esa zona en el pasado, desde la explosión del planeta Apu que originó la formación de muchas galaxias. Después de hacernos ver las catástrofes pasadas, la pantalla del tiempo nos mostró las alteraciones que aquella región sufriría en el futuro.

Esta es una de las partes del libro que habla de la explosión del planeta Apu, y añade que se formaron muchas galaxias a partir de esa explosión. Esta es una de las partes de la narración donde el lenguaje científico no coincide con el uso de los términos que nosotros empleamos. Un planeta no puede originar la formación de muchas galaxias, lo que nos lleva a suponer que la palabra “galaxia” aquí se refiere a otra cosa. ¿O es simplemente una muestra del desconocimiento científico del contactado? Es posible. En otras partes del libro se dice que el sol y nuestro planeta nacieron de la explosión del planeta Apu. ¿Qué significa exactamente tal afirmación? Desde el punto de vista de la ciencia no queda claro a qué se refiere, porque, como dijimos, un planeta no puede dar origen a un sistema solar entero, a menos que “planeta” aquí sea usado como sinónimo de “estrella” o algo similar. Lo que queda aquí entonces del lenguaje del autor es que no hay consecuencia o claridad en el significado de los términos astronómicos empleados. ¿Se trata de que esto no es del todo importante para los visitantes y la vigencia de su mensaje? Quizás. Como dijimos el mensaje de los apunianos es más una cuestión humana, social, de que dimensiones y cosas del espacio.

–La sociedad apuniana practica dos maneras de procreación: una por el coito, en la Tierra considerado placer individual, y otra es por procedimiento artificial, mediante las células procreativas producidas en laboratorio. En sus dos formas, la procreación es lo más sagrado para los apunianos, porque es una creación celular –subrayó–. Sigue viendo la pantalla, amigo– prosiguió Zay. Yo obedecí. En ella apareció un laboratorio equipado con unos aparatos para mí desconocidos. Un hombre de aspecto agradable, manipulaba instrumentos y mezclaba ingredientes en un envase de un material parecido a la esponja, que tenía la forma de un enorme riñón posicionado horizontalmente, y luego lo depositó en otro aparato de paredes transparentes.
–¿Para qué sirve este artefacto?– dije de repente.
–Es la máquina acondicionada para la gestación de los futuros bebés– respondió Zay. Estos aparatos –continuó– se encuentran impregnados densamente de iones positivos y son mucho más efectivos para el perfecto desarrollo del feto que el útero– subrayó.
–¡Mire, señor!– exclamó Quispe de repente, señalándome la pantalla. Le obedecí y vi que el operador del laboratorio extraía de aquella rara bolsa un hermoso bebé. A continuación, los hombres y mujeres empezaron a entrar al laboratorio rindiendo un afectuoso saludo, con sonrisas, besos y otras muestras de cariño al nuevo ciudadano. “¡Qué tal costumbre de recibir al recién nacido”, medité en silencio.
–Así recibimos a los niños cuando nacen –dijo Zay como respondiendo a mi pensamiento. Un niño en Apu es considerado hijo de todos por igual– subrayó.
–Te estás refiriendo, amigo, ¿a los que nacen procreados artificialmente?– pregunté.
–A todos; la forma de procreación no influye en este sentir– respondió él.
–¿O sea que allá no existe amor paternal?– interrogué con énfasis.
–Sí, amigo, existe con mucha intensidad: cada apuniano, mujer o varón, quiere y acaricia con idéntico afecto a cualquier niño, porque él es el más tierno ciudadano de la sociedad y ésta le brinda su afecto imparcial– terminó.

Hermosa lección para las gentes de la Tierra. Si pudiésemos tratar a todos los niños nacidos en nuestra humanidad como hijos de todos… sin distinción. Fíjate que no sorprende que los apunianos puedan procrearse artificialmente. Lo que sorprende es el respeto y el cuidado con el que tratan a todos los miembros recién nacidos de su sociedad. Esto habla de una profunda humanidad y pinta verdaderamente una utopía gigantesca para la humanidad de esta Tierra.

Al darme cuenta que mis relatos eran considerados como producto de una mente desequilibrada y que nadie me daría crédito, me puse de pie y antes de despedirme del juez le dije:
–Ojala que no haya motivo que le recuerde la sugerencia de este “borracho loco”; ojala, pues, que eso no suceda, pero temo que es inevitable. Le ruego me disculpe por la molestia y adiós.
–Adiós y que le vaya bien, no olvide ir donde un psiquiatra, eso se lo recomiendo en serio, amigo subrayó.

Ah, las burlas y el desrespeto con que son tratados los contactados. Vitko Novi lo supo en la década de 1960. Yo creo que las cosas no han cambiado mucho. Hoy hay más programas y más cobertura mediática dedicada a los verdaderos contactados, pero lamentablemente por cada verdadero contactado que hay, hay quince locos que desacreditan todo el asunto del contacto extraterrestre. Y también hay fanáticos (y los hay que están a favor y los que están en contra) que no entienden lo que hay de verdadero y de importante en el mensaje, y creen que este tema del contacto extraterrestre es un circo donde el contactado tiene que entretener al público mostrando fotografías y “revelando” detalles de la vida íntima de los extraterrestres

Para mí todos los seres tienen igual derecho a la vida y merecen ser respetados según su género. Sé que todos los que viven dentro del sistema solar son agresivos, puesto que el Sol mismo contribuye a esa negatividad. Mas eso no quita al animal el derecho de ser respetado como un ente que debe cumplir su ciclo de vida sin segregación ni desprecio de los otros.

CONTINÚA EN LA PARTE II…

Si quieres leer el libro completo, he aquí la versión digital que tengo disponible. Como ya escribí más arriba, no puedo asegurar que sea una copia fiel del original. Lo puedes abrir aquí y leerlo en línea o descargarlo en PDF (abrirá en otra ventana):

> 170 horas con los extraterrestres – Vitko Novi

También lo puedes leer en línea aquí (el mismo archivo PDF):

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Galaxia-x-9-Vitko – Novi

Ellos los seres extraterrestres – Fabio Zerpa

La-Vida-Empezo-en-America – Vitko-Novi

Los-Grandes-Contactados – Manuel Navas Arcos

Miseria-Del-Dinero – Vitko Novi

 

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