Los Arahants (santos iluminados del Buddhismo)

La palabra arahant significa noble, digno, perfecto. Se refiere a los discípulos más avanzados en la práctica del Dhamma (Enseñanza del Buddha), casi siempre monjes o monjas (y muy muy pocas veces personas laicas). Los Arahants son seres que alcanzaron la iluminación, el Despertar, y en ese sentido son “Buddhas en miniatura”, por decirlo de alguna manera. Como son seres iluminados, totalmente puros, el Buddha se refiere a ellos con el mismo honor y deferencia con el que se referiría a otros Buddhas.

En la actualidad, decir que una persona es un Arahant equivaldría a decir que es un Buddha vivo en nuestro tiempo. Este logro espiritual, moral y mental es tan elevado que algunos buddhistas incluso opinan que actualmente un hay ni un solo Arahant vivo entre nosotros. Imposible saberlo. Sólo aquellos que han alcanzado también la iluminación pueden saber, con el poder de sus mentes, si acaso hay otro iluminado en el mundo en este momento o quién es.

Toda esta información hay que estudiarla y conocerla muy bien porque hay muchos farsantes que dicen estar iluminados o parcialmente iluminados y son personas que no califican para ser llamados nobles (ariya) ni siquiera a modo de chiste. A veces ni siquiera son el tipo más básico y simple de persona noble: el que entra en la corriente, el primer nivel (de cuatro) de la iluminación en el Buddhismo.

 

LOS ARAHANTS HAN PRACTICADO EL NOBLE SENDERO ÓCTUPLE Y LO HAN COMPLETADO EN SU TOTALIDAD, SIN QUE QUEDE NADA POR REALIZAR:

Monjes, poseyendo las tres cualidades, el monje es el mejor entre los devas y los seres humanos: alguien que ha alcanzado la última conclusión, ganó la última seguridad de la esclavitud, vivió la última vida espiritual y ganó la última consumación. Y ¿cuáles son esas tres?

El cúmulo de la conducta virtuosa (síla) de alguien que está más allá del entrenamiento, el cúmulo de la concentración (samadhi) de alguien que está más allá del entrenamiento, y el cúmulo de la sabiduría (pañña) de alguien que está más allá del entrenamiento. Poseyendo estas tres cualidades, monjes, el monje es el mejor entre los devas y los seres humanos: alguien que ha alcanzado la última conclusión, ganó la última seguridad de la esclavitud, vivió la última vida espiritual y ganó la última consumación.

Pathamamoraniva Sutta. Anguttara Nikáya 3.143.

 

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Aquí se menciona el Noble Sendero Óctuple en su forma resumida, es decir, en sus tres partes: síla (conducta virtuosa, componentes 3, 4, y 5); samadhi (concentración, componentes 6, 7 y 8); y pañña (sabiduría, componentes 1 y 2). El Arahant es el practicante del Dhamma que ya realizó y completó totalmente estos tres componentes, los llevó hasta su final. Ya no tiene más que aprender sobre ellos. Por eso el sutta dice: “está más allá del entrenamiento”. Las personas que llegan a este nivel y son iluminados, Arahants, están viviendo su última “encarnación” (“han alcanzado la última conclusión”, dice el sutta), están completamente libres del samsára (“ganó la última seguridad de la esclavitud”), etc.

 

LOS ARAHANTS POSEEN PODERES MENTALES INSUPERABLES:

Monjes, poseyendo las tres cualidades, el monje es el mejor entre los devas y los seres humanos: alguien que ha alcanzado la última conclusión, ganó la última seguridad de la esclavitud, vivió la última vida espiritual y ganó la última consumación. Y ¿cuáles son esas tres?

La maravilla del poder espiritual, la maravilla de la lectura de la mente y la maravilla de la instrucción. Poseyendo estas tres cualidades, monjes, el monje es el mejor entre los devas y los seres humanos: alguien que ha alcanzado la última conclusión, ganó la última seguridad de la esclavitud, vivió la última vida espiritual y ganó la última consumación.

Dutiyamoraniva Sutta. Anguttara Nikáya 3.144.

 

Comentarios

Una persona me escribió una vez diciendo que si hubiese iluminados en nuestro tiempo ellos usarían la Internet para comunicarse entre sí. Los iluminados, los Arahants, los Buddhas, no necesitan ni Internet ni teléfonos para comunicarse entre sí. Ellos poseen el poder de la telepatía y pueden comunicarse de mente a mente sin ninguna necesidad de aparatos o máquinas.

La maravilla del poder espiritual incluye ciertos poderes sobre la materia física y sobre las energías que existen en el mundo. La maravilla de la lectura de la mente es la telepatía cuando se la dirige a personas que no poseen ese don: es decir, telepatía aplicada sólo para “ver” los pensamientos de otras personas (sin Internet). La maravilla de la instrucción es la habilidad de enseñar el Dhamma de manera perfecta, sin equivocación, sin decir nada que confunda o dañe a la persona que escucha.

 

LOS ARAHANTS ESTÁN LIBRES DE TODO APEGO Y YA ALCANZARON EL NIBBÁNA EN ESTA VIDA:

Entre todos los seres humanos
son pocos los que cruzan a la lejana orilla.
La gran masa de ellos
se mantienen corriendo sólo por ésta, más cercana.
Pero aquellos que practican el Dhamma,
el Dhamma bien articulado,
el reino de la muerte, que es tan difícil de cruzar,
lo pasan por alto.
Abandonando los estados mentales impuros,
el sabio debe cultivar la pureza,
renunciando a la vida hogareña,
se instala en aquella liberación.
Tomando interés por esta liberación,
renuncia a los placeres y las posesiones.
el sabio se purifica a sí mismo
de los impedimentos mentales.
Aquellos que bien desarrollan
los factores de la iluminación,
deleitándose en la falta de apego,
no aferrándose a nada,
ellos son los que, sin impurezas y radiantes,
incluso en este mundo, alcanzan el Nibbána.

Sangarava Sutta. Anguttara Nikáya 10.117.

 

Comentarios

Son pocos los que cruzan a la lejana orilla”: es decir, los que alcanzan el Nibbána, lo Supremo, lo No-condicionado, la Lejana Orilla.

Pasar por alto el reino de la muerte”: liberarse del samsára, del ciclo de renacimientos.

Renunciando a la vida hogareña”: ¿Por qué los Arahants renuncian a la vida hogareña? ¿No puede haber Buddhas o Nobles Iluminados que vivan con su esposa, sus hijos, que tengan un trabajo, una casa, un carro, un perro, un gato, etc? Piénsalo de esta manera: supón que toda la vida quisiste ser un astronauta. Luego estudiaste para ello, te preparaste y lograste el más alto grado de entrenamiento en la carrera de astronauta. Luego te piden ir a Marte a colonizar el planeta, pero es un viaje sólo de ida. Entonces, comienzas a pensar en tu esposa, en tus hijos, que todavía están pequeños; estas personas te necesitan, tu casa te necesita. No los puedes abandonar. Entonces renuncias a tu sueño de ser astronauta porque tus posesiones y la vida hogareña de mantiene atado a la Tierra. Así ocurre con los Buddhas y los Arahants: son astronautas que van en un viaje sólo de ida hacia el Nibbána, un viaje último y definitivo a la esfera de lo Supremo. Ése es su sueño, su determinación, su “destino” fijado por ellos mismos. Nada podrá detenerlos y por eso renuncian a las posesiones (la familia es una forma de posesión y por tanto una atadura) y a la vida mundana (que está llena de placeres y esperanzas que son otro tipo de ataduras). Por eso el sutta dice: “[el Arahant] se instala en aquella liberación”. Es lo único que le interesa al Arahant, es su sueño último y supremo. Como el astronauta que va a Marte, nada podrá detenerlo.

Impedimentos mentales”: los cinco obstáculos o impedimentos. Tendencias que toda persona debe haber eliminado completamente para convertirse en Arahant. Si una persona posee alguno de estos impedimentos, tenlo por seguro que no es un verdadero iluminado, un Arahant.

Factores de la iluminación”: siete factores o cualidades que toda persona debe desarrollar completamente para poder decir con toda certeza que es un iluminado. Ningún verdadero Buddha o Arahant carece de alguno de estos siete factores. Otro criterio para saber quién es realmente un Arahant, un Iluminado.

Incluso en este mundo, alcanzan el Nibbána”: el Nibbána es algo transmundano, algo que está más allá del mundo. Sin embargo, una persona puede alcanzarlo en este mundo, estando todavía viva como un ser humano. Las causas que mantienen sujetos su cuerpo y su mente (sus cinco cúmulos de apego) a este mundo no se han agotado totalmente. La persona entonces debe esperar que esas causas se agoten, lo cual ocurre en el momento de su muerte física. Como ya no hay causas para la formación de un nuevo grupo de cúmulos, la persona ya no renace ni en este mundo ni en ningún otro. El ser entonces se ha ido definitivamente al Nibbána. Este es un proceso definitivo e irreversible. Esto significa en términos prácticos que los Buddhas y los Arahants, después de que se han ido finalmente al Nibbána cuando murieron físicamente, no reaparecen en el mundo para hablar e interactuar con la gente o para cambiar lo que enseñaron. El astronauta se fue a Marte y ya no vuelve a la Tierra. Esto debe poner un alto total a las doctrinas de Nueva Era que utilizan la imagen de algunos Arahants y Buddhas y los convierten en “maestros ascendidos” o “profetas” que todavía viven en la Tierra enseñando quién sabe qué cosas. Cuidado con eso.

 

LOS ARAHANTS NO PRODUCEN KAMMA NI BUENO NI MALO NI MIXTO

Los Buddhas y los Arahants son seres tan avanzados espiritualmente que ya no producen kamma (karma) ni bueno ni malo, es decir, han trascendido incluso la esfera de la moralidad humana, dual, en la cual hay bien y hay mal. Véalo de la siguiente manera:

  1. Los seres menos evolucionados espiritualmente siembran mucho kamma oscuro (negativo, malo).
  2. Los seres más o menos evolucionados, ordinarios, comunes, básicos, normales, siembran kamma oscuro, kamma luminoso (positivo, bueno), y un kamma que es oscuro-y-luminoso (una mezcla de positivo y negativo).
  3. Los seres un poco más evolucionados que los anteriores siembran casi exclusivamente kamma luminoso y kamma oscuro-y-luminoso.
  4. Los seres más evolucionados que los anteriores, los tipos nobles de entre las masas de gente en la Tierra, siembran sólo kamma luminoso y un cuarto tipo de kamma que es el más raro de todos.
  5. Los seres más evolucionados de todos, los más excelentes, los más nobles (Arahants y Buddhas) siembra sólo kamma del cuarto tipo (que no es ni bueno ni malo ni mixto).

Los seres del tipo 1 están totalmente dominados por el mal, por la oscuridad. Los seres del tipo 2 y 3 viven en una mezcla de bien y mal, luz y oscuridad. Los seres del tipo 4 viven en el bien, en la luz, pero ya tienen un pie puesto en el más allá (Nibbána) por decirlo de alguna manera. Los seres del quinto tipo ya trascendieron todo esto: el bien, el mal, la luz, la oscuridad y cualquier tipo de mezcla que se dé en esta dualidad. Ellos ya no pertenecen al mundo (ni al cielo). Están más allá. Son los seres que se van definitivamente al Nibbána.

Esto está basado en la enseñanza del Buddha sobre los cuatro tipos de kamma que podemos producir:

  1. Kamma malo u obscuro, producirá un fruto (vipaka) malo u obscuro (carencias, enfermedad, accidentes, “mala suerte”, etc).
  2. Kamma bueno o luminoso, producirá un fruto (vipaka) bueno o luminoso (buenas circunstancias de vida, salud, belleza física, “buena suerte”, etc).
  3. Kamma malo-y-bueno, obscuro y luminoso al mismo tiempo, producirá un fruto (vipaka) que es igualmente malo y bueno, obscuro y luminoso (circunstancias que son buenas y malas al mismo tiempo).
  4. Kamma que trasciende los tres anteriores. Con el cuarto tipo de kamma uno detiene la ronda de renacimientos en el samsára. Es el kamma que se crea por medio del Noble Sendero Óctuple. Este kamma no tiene fruto (vipaka) perceptible en el mundo: es el kamma que nos permite alcanzar el Nibbána.

¿Qué enseña el Buddha? El Buddha enseñó a las personas laicas a evitar el kamma oscuro para que el ser no renazca en estados de privación; enseñó también a producir kamma luminoso para que el ser pueda renacer en estados felices, donde el ser puede continuar el estudio del Dhamma y avanzar en el Sendero Noble. El Buddha también enseñó a evitar el kamma oscuro-y-luminoso ya que no es mejor que el kamma enteramente luminoso. Y finalmente, el Buddha enseñó a sus discípulos más avanzados, los monjes y monjas que apuntan hacia la Orilla Lejana, hacia el Nibbána, a producir el cuarto tipo de kamma. Sólo este tipo de kamma es el que permite detener completamente el renacimiento en el mundo y en los reinos celestiales, porque los discípulos más avanzados ya no desean ni siquiera renacer como devas (seres de luz). El Nibbána está más allá de todo esto.

Los Buddhas y los Arahants son seres que dejaron de producir kamma oscuro, kamma luminoso y kamma oscuro-y-luminoso. Son seres que se acostumbraron a producir sólo kamma del cuarto tipo. El estilo de vida que permite producir ese kamma es el estilo de vida del monje renunciante que practica rigurosamente el Noble Sendero Óctuple.

GreatSariputtaThero
El Arahant Sariputta, uno de los venerables discípulos Despiertos del Buddha. Entre otros Arahants están: Ánanda, el discípulo-servidor del Buddha y Mahamogallana.

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La clave de la liberación.    Manteniendo presente la respiración.

El hombre que se llamaba a sí mismo Tathágata.      No Ajahn Chah.

Estrategia Noble.       En las palabras del Buddha.       Dhammapada.

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Escepticismo y la mente no-iluminada

Creo en la posibilidad de la mente iluminada, en la posibilidad de la iluminación, del Despertar (bodhi), tal como está definido en los discursos del Canon Páli. Según esta tradición (Theraváda: Doctrina de los Ancianos), hay cuatro niveles de iluminación gradual: tres niveles de iluminación parcial y un último nivel de Despertar total y definitivo. Los cuatro tipos de personas en estos cuatro niveles son llamados nobles (ariya) en general, pero tienen sus nombres específicos en páli:

  1. Primer nivel de iluminación: el nivel del sotápanna, el que entra en la corriente (de la liberación). Es la persona que obtiene un primer chispazo de iluminación al escuchar y entender el Dhamma, la Doctrina del Buddha. Se dice que el sotápanna renacerá siete veces más para poder alcanzar la iluminación total y definitiva. En resumen, el sotápanna ha trascendido tres impedimentos: el impedimento de la creencia en un yo fijo (sakkáya-ditthi), el impedimento de la duda escéptica a priori (vicikicchá), y el impedimento del apego ciego a prácticas y rituales (sílabbata-parámáso).
  2. Segundo nivel de iluminación: el nivel del sakadagami, el que regresa una vez más (a la existencia mundana en el plano humano). Es la persona que, habiendo trascendido los tres impedimentos ya mencionados, también logra debilitar el cuarto y el quinto impedimento: apego a los deseos sensuales (kámmachando) y mala voluntad o desprecio (vyápádo, byápádo). Se dice que este ariya deberá renacer una vez más para lograr el Despertar final y definitivo.
  3. Tercer nivel de iluminación: el nivel del anágámí, el que no regresa (a la existencia del plano humano). Es la persona que ha trascendido completamente, sin remanente alguno, los cinco impedimentos antes mencionados. Este ser renacerá en planos superiores de existencia (como un deva, un ser luz), y allí logrará el Despertar final y definitivo.
  4. El cuarto y último nivel de iluminación: el nivel Arahant, el Perfecto. Es el mismo nivel del Buddha, por lo que en el Canon la palabra arahant muchas veces es sinónimo de Buddha, aunque no a la inversa. Este es el nivel de la iluminación final, total, definitiva. La persona en este nivel no volverá a renacer nunca más, ni como humano, ni como deva, ni como ningún otro ser del samsára. El Arahant ha destruido completamente los diez impedimentos, ha purificado completamente su mente, ha consumido completamente su kamma oscuro, su kamma oscuro-y-luminoso y su kamma luminoso. Es un ser que comprende completamente el Dhamma, al mismo nivel que un Buddha, y que vive el Noble Sendero Óctuple igual que un Buddha.

He aquí la lista completa de los diez impedimentos que se usan de manera general para definir esos cuatro niveles de iluminación (los Arahants y los Buddhas los trascienden todos):

  1. La creencia en una personalidad permanente o yo metafísico (sakkáya-ditthi).
  2. Duda irracional, escepticismo extremo (vicikicchá).
  3. Apego a ritos, rituales y ceremonias (sílabbata-parámáso).
  4. Apego a los deseos sensuales (kámacchando).
  5. Mala voluntad, odio, desprecio, rabia (vyápádo o byápádo).
  6. Deseo vehemente por la existencia en las dimensiones con forma [incluyendo los reinos celestiales inferiores] (rúparágo).
  7. Deseo vehemente por la existencia en las dimensiones sin forma [reinos celestiales superiores] (arúparágo).
  8. Engaño, complejos mentales, mentalidad malsana (mána).
  9. Intranquilidad (uddhacca).
  10. Ignorancia (avijjá).

He visto últimamente que hay varias personas que dicen ser iluminados. Algunos dicen que son sotápanna, pero hablan de sí mismos con orgullo, con arrogancia intelectual, con complejo de superioridad. Tales personas no son realmente sotápanna, porque el orgullo, la arrogancia intelectual, el complejo de superioridad sólo son posibles en personas contaminadas con el primer impedimento: la creencia en un ego permanente o yo metafísico. El pensamiento “soy un sotápanna, soy superior, soy mejor”, es el pensamiento engañado, fantasioso, iluso, de una persona atrapada en la creencia del yo, del ego, la creencia que insiste en la comparación y en establecer diferencias del tipo superior/inferior. Otros están peor aún: dicen que son Buddhas o Paccekabuddhas (Buddhas solitarios), pero son personas vulgares, ordinarias, groseras, arrogantes, pretenciosas. Personas que no saben lo que realmente son o que deliberadamente engañan a sus lectores y amigos por quién sabe qué razones. Tales personas están atrapadas en el octavo y en el décimo impedimentos, por lo menos. Conozco una de estas personas que en todo lo que escribe y dice hay odio, desprecio, menosprecio. Eso es el quinto impedimento (odio, mala voluntad, rabia). Está tan llena de rabia y mala voluntad esa persona que ni siquiera puede fingir el estilo refinado, educado, civilizado, amable, pacífico, de los verdaderos Buddhas y Arahants. Su odio, su rabia, su desprecio le impide si quiera fingir la amabilidad, la cordialidad de los seres verdaderamente iluminados.

Amigos, aprendan todo esto, porque esta información contiene claves valiosísimas para que ustedes juzguen por ustedes mismos y no se dejen engañar por personas confundidas que están buscando seguidores desesperadamente. Cuando le dije a una de estas personas confundidas (o deliberadamente engañadoras) que, si hubiera un Paccekabuddha (un Buddha solitario) en nuestro tiempo, tal ser no utilizaría la Internet ni tendría un blog para enseñar el Dhamma, me respondió que los seres iluminados utilizarían la Internet para comunicarse entre sí. Esta persona es tan ignorante del Dhamma, de la Enseñanza, que ni siquiera sabe que los (pacceka)Buddhas se comunican entre sí mentalmente, de mente a mente, por telepatía: ¡Los Buddhas y Paccekabuddhas no necesitan Internet ni teléfonos celulares para comunicarse entre sí! Y son esos pequeños fragmentos de locura, de ignorancia, los que delatan a esas personas confundidas, a esas personas no-iluminadas que por alguna razón están diciendo que son Buddhas y Paccekabuddhas. Tenemos que estudiar la mente iluminada y la mente no-iluminada, no sólo para no engañarnos a nosotros mismos sino también para que otros no nos engañen con sus locuras, con sus fantasías.

Amigos, yo no escribo esto como un iluminado. Si acaso soy un ariya, un parcialmente iluminado… si acaso, soy un sotápanna, uno que ha entrado en la corriente. Pero si realmente lo soy no voy a utilizar eso como un “adorno”, como un “argumento” para enseñarle algo a alguien o para convencer a alguien de algo. Alguien que realmente ha entrado en la corriente no necesita ufanarse de ello, menos aún aquellos que están en el segundo, tercer y cuarto nivel de la iluminación. Basta decir que todo lo que escribo aquí lo conozco porque estudié los suttas, estudié el Dhamma, lo puse en práctica, medité y entendí por mí mismo, con mi propio discernimiento. Puedo escribir sobre la mente no-iluminada y sus trampas no porque sea yo un iluminado sino porque estudié mi propia mente no-iluminada y descubrí sus trampas, sus excusas, sus métodos de disuasión y manipulación y presión. No habré descubierto todos sus métodos todavía, pero por lo menos me encuentro un poco más cerca del Despertar y por eso puedo escribir con la autoridad de uno que ha visto esto con sus propios ojos, que lo ha vivido en su propia mente. Yo he destruido en mi mismo tantas fantasías, tantas locuras, tantos auto-engaños, que eso me permite explicarlo a otros, en nuestro lenguaje moderno, a aquellos que no tienen acceso a los suttas o que no pueden digerir el estilo antiguo de los suttas. De aquí en adelante en este texto sólo me queda apelar a tu razón y a tu capacidad de ser objetivo. No voy a mentirte. No voy a engañarte como otros que dicen ser iluminados, Buddhas o Paccekabuddhas. No lo soy. Pero eso no importa. Tú mismo sabrás por ti mismo, en algún momento.

El escepticismo y la mente no-iluminada

El escepticismo y la duda razonable en sí no son algo malo. Todo lo contrario. Parte de nuestra inteligencia consiste en dudar y en razonar. Pero… La mente no-iluminada es astuta, es perezosa por naturaleza, desconfiada y no-confiable, experta en filtrar el Dhamma, rechazar el Dhamma, para no tener que cambiar nada, para no tener que comprometerse, para no tener que hacer ningún esfuerzo. Verás que en muchas personas la mente no-iluminada utiliza el escepticismo como instrumento, como palanca, para no tener que poner un pie en el Sendero, para no tener que hacer ningún sacrificio, ninguna purificación. Por eso es que el Buddha señaló la duda escéptica como uno de los impedimentos que obstaculizan el avance en el sendero del Dhamma, en el camino al Nibbána y nuestra liberación del samsára. El Maestro no se refería a la forma sana, prudente, de escepticismo: se refería al escepticismo a priori, al escepticismo “ciego y cerrado”, que es el instrumento que las contaminaciones mentales utilizan para establecerse cómodamente en el nicho de la mente para toda la vida.

Así la persona escéptica a priori no tiene que creer ni siquiera que el Buddha existió en primer lugar. No tiene que creer que el Buddha enseñó algo útil y verdadero. No tiene que creer que, si el Buddha existió y enseñó algo útil y verdadero, esa enseñanza está disponible para nosotros ahora. Y así, el escéptico a priori, ciego y cerrado en su duda automática (tan ciega y tan carente de inteligencia como la fe ciega del creyente), va descartando una a una todas las posibilidades de llegar a la verdad. El Camino Medio Buddhista también consiste en apartarse de estos dos extremos: ni duda escéptica a priori, ni creencia ciega en la tradición y las escrituras.

Así dice la mente no-iluminada:

“Eso el Buddha nunca lo dijo… El Buddha nunca enseñó eso… La tradición está corrompida… La verdad no está en los suttas. Todo el Canon Pali es una falsificación, una creación de los monjes, una tradición retrógrada, ignorante, supersticiosa…”

Tanto en grupos de Buddhismo en Facebook como en Google Plus he leído comentarios de escépticos automáticos que dicen que en 2500 años NADIE ha logrado la iluminación, el despertar (bodhi) porque la enseñanza verdadera del Buddha se perdió para siempre y NADIE más ha logrado poner en práctica su método original de liberación. ¿Y cómo saben ellos que nadie se ha iluminado en 2500 años? Sólo una persona iluminada puede sondear 2500 años de historia universal en este mundo para poder saber si alguien más se ha iluminado o no. Las personas que hacen comentarios como esos están diciendo entre líneas que ellos sí son iluminados, que ellos sí saben la verdad, pero nadie más lo sabe, nadie más se ha iluminado. Es la megalomanía, la arrogancia absoluta y absurda de la persona no-iluminada que en su ignorancia, en su auto-engaño, cree ella ser un iluminado sin realmente serlo. Esto es la tercera raíz del mal (moha: auto-engaño) en todo su “esplendor”.

Así es cómo la mente no-iluminada se sale con la suya, así es experta en evadirse de la realidad, y en el proceso también engaña a otros con sus fantasías y delirios de grandeza.

La mente no-iluminada también dice así:

“El renacimiento no es literal, es metafórico… El kamma no es como lo dicen los suttas… No existe ni el cielo ni el infierno… El cielo y el infierno son estados mentales, estados de consciencia. Siempre hemos renacido como humanos, siempre renaceremos como humanos… Nunca cambiamos de forma (animales, petas, asuras, devas)…”

Estas son las excusas, las generalizaciones, las tergiversaciones, las falacias, las suposiciones, las simplificaciones de la mente no-iluminada para no tener que asumir los preceptos (pañcasíla), para no tener que purificarse, para no tener que asumir la conducta virtuosa (síla), para no tener que ser generosa (dána) y desprenderse de lo material. Porque si una persona cree que siempre renacerá como humano, en el plano de los humanos, entonces puede dejar el estudio y la meditación para después… “Será en la próxima vida, en la próxima existencia… tengo tiempo de sobra”. En su auto-engaño la persona cree que por toda la eternidad renacerá como ser humano y que por tanto no tiene sentido esforzarse mucho.

Pero todo es anicca, cambiante, mutable, impermanente. Nuestra forma humana no es una forma permanente de ser. No seremos siempre humanos. No hay nada fijo, estable, en el universo. POR ESO cambiamos de forma cuando renacemos. POR ESO podemos tener otras formas en otros planos de existencia. No se puede sostener la creencia de que siempre renaceremos como humanos sin contradecir lo que el Buddha enseñó sobre anicca: que todo cambia, que todo muta, que todo se transforma en otra cosa. Y así las personas que sostienen esa creencia errónea de que su forma humana es fija para toda la eternidad no se dan cuenta que eso no es coherente con TODO lo demás que enseñó el Buddha. Así la mente no-iluminada escoge lo que le gusta, lo que le causa placer, y desecha lo que le incomoda, lo que le causa desagrado. “Anicca me desagrada. Lo desecharé. Los planos de existencia me desagradan. Lo desecharé. Eso de que puedo renacer como fantasma, como demonio, como animal, como deva, no me gusta. Lo desecharé…”

La mente no-iluminada es traicionera. O se aferra tercamente a una opinión durante toda la vida, o cambia de opinión a conveniencia de un momento a otro. Una persona cita los suttas de la manera más fanática, y a la semana siguiente está diciendo que los suttas son una falsificación, una tradición supersticiosa e ignorante. Otra persona, profundamente confundida y llena de ignorancia dice que sólo nueve suttas valen la pena y que hay que quemar todos los demás, y esa persona ni siquiera ha leído los otros suttas (porque no han sido traducidos al español), ¿cómo esa persona sabe que lo demás no vale nada si no lo conoce? Así es la mente no-iluminada: no sólo está confundida, es altanera, arrogante, pretenciosa, pedante.

Así vive atrapada la persona no-iluminada en su propia mente. Y por eso el Buddha nunca le dijo a una persona laica “sé tu propio refugio”. Eso se lo dijo el Buddha a sus bhikkus y bhikkunís, monjes y monjas que ya habían renunciado al mundo, que ya se habían purificado en cierta medida. Una persona confundida, perdida, llena de impurezas, dominada por su propia mente no-iluminada, no puede ser su propio refugio. Sólo los que se han purificado por medio de la renuncia (nekkhamma), por medio de la conducta virtuosa (síla) y de la meditación (samadhi) pueden ser su propio refugio. ¡Y cuánto desprecio siente la mente no-iluminada por los bhikkhus y por la Sangha! ¡Cuánta sorna, cuánto menosprecio, cuánta indiferencia! ¿Ves como todo tiene sentido? Lee esos blogs de esas personas

Un consejo de una persona que estuvo atrapada en el lado oscuro de su mente durante muchos años y que gracias a la Doctrina del Buddha logró salir de ese laberinto (por lo menos parcialmente): sigue confiando y creyendo ciegamente en tu propia mente no-iluminada y nunca avanzarás en el Noble Sendero, ni en esta vida ni en ninguna. Si la duda escéptica, ciega y cerrada, a priori, es tu contaminación mental, tienes que admitirlo y darte cuenta. Si la raíz de la fantasía y del auto-engaño es la mayor impureza de tu mente, tienes que admitirlo y darte cuenta. Estas cosas son como la drogadicción y el alcoholismo: mientras haya negación de tu parte, cualquier posibilidad de sanación, de mejora, de emancipación, será imposible de llevar a cabo.

Tienes que ser firme u decirle a tu mente: “No seguirás engañándome. No seguirás mintiéndome. No quiero más excusas. No quiero más manipulaciones, más mentiras, más engaños, fantasías, ilusiones… Tienes que decirme la verdad. Tienes que ver la verdad. Estás contaminada. Estás llena de impurezas. Tienes que purificarte. Tienes que limpiarte.” Y entonces toma refugio en la Triple Joya, para que tu sendero comience bien, comience con buen pie. Y luego asume los Cinco Preceptos para que la purificación mental, moral y espiritual comience. Así es como se hace. Esta es la manera correcta. Así es como los monje y las monjas han logrado la emancipación definitiva a lo largo de estos 2500 años. Así es como la Enseñanza se ha puesto en práctica y ha rendido fruto. Así es como muchos se han liberado ya.

Y cuando tomes refugio en la Triple Joya y cuando asumas los preceptos, tienes que pensar lo siguiente, establecerte en lo siguiente: “Por medio de esta práctica me purifico a mi mismo, por medio de esta Doctrina, de esta Disciplina, de esta Enseñanza, esta mente se purifica. Por medio de estos preceptos y este refugio, se destruyen estas impurezas, estas fantasías, estos engaños, esta ignorancia…” Y te aferras a esto con toda tu fuerza, porque esto es lo mejor, lo más grande, lo más valioso, lo más elevado que, como persona laica, puedas hacer en esta preciosa vida humana.

> Tomar refugio en la Triple Joya.

> Los Cinco Preceptos.

> La enseñanza gradual del Buddha en seis etapas.

Codicia.

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Buddhismo Theravada: Los Treinta-y-Un planos de existencia

Como aclaratoria inicial debo explicar que este tema NO ES METAFÍSICA. En un grupo de Buddhismo publiqué algo sobre esto y una persona me respondió: “El Buddha despreció la metafísica. El Buddha no habló nunca de estas cosas”. En primer lugar, el Buddha no despreció la metafísica: simplemente consideró que no era un tema de interés para los efectos prácticos de la emancipación del samsára y de la extinción de dukkha (el malestar, la insatisfacción en la existencia). En segundo lugar, en el pensamiento filosófico de  Buddha los treinta-y-un planos de existencia no son metafísica porque estos planos forman parte del mundo, de la existencia mundana, del samsára. POR ESO es que encontramos muchos suttas en los que el Buddha habla extensamente sobre estos planos. POR ESO es que en el Theravada no pensamos que estos suttas sean añadidos posteriores de la tradición o falsificaciones insertadas por los monjes compiladores.

Ninguna cosa ni ningún ser mencionados en estos niveles de existencia están “fuera del mundo” o “más allá del mundo” (eso es lo que significa metafísica literalmente). Nada en estos niveles es transmundano. La única realidad transmundana, el único fenómeno transmundano (y por tanto metafísico en términos occidentales) es el Nibbána. Es lo único que está más allá del mundo, más allá del tiempo y del espacio. Entonces, en términos REALES del lenguaje buddhista, en términos reales del pensamiento filosófico de Buddha, la única manera en que podemos hablar de metafísica es si discutimos sobre el Nibbána: que si es un objeto o no lo es, que si es un plano o no lo es, que si está físicamente en el mundo o no, que si es eterno o no, que si los seres dejan de existir en él o no, que si los seres se vuelven inmortales en el Nibbána o no… Todo esto es hablar de metafísica en términos del Buddha y POR ESO es que el Bienaventurado no respondió preguntas de este tipo ni se enganchó en discusiones para responder esas preguntas respecto al Nibbána.

Entonces: no, esto no es metafísica. Podemos hablar de ello y podemos decir con toda confianza que todo esto fue REALMENTE enseñado por el Buddha.

constitucion-material-del-universo1
No es lógico ni racional decir que los infiernos y los cielos de los que habla el Buddha en los suttas no existen, puesto que están constituidos por una materia que es imperceptible para los humanos. (La mente es invisible e intangible y sin embargo existe, ¿cierto?) Afirmar la no existencia del infierno es una creencia, igual que afirmar que existe. Es decir, por afirmar que algo invisible no existe, no somos automáticamente más inteligentes, más racionales y más informados que aquellos que afirman que ese algo invisible existe. No obstante, el Ven. Samahita opina (y me parece una explicación bastante lógica) que esos veintinueve planos o dimensiones de existencia que no percibimos podrían estar contenidos en ese 95% de materia oscura y energía oscura que no sabemos qué es exactamente. Sólo podemos ver y percibir el 5% de la materia y energía del universo: el resto es invisible e intangible. (Por cierto, cuando los científicos hablan de ese 95% de universo invisible e intangible, no están hablando de metafísica, están hablando de física, igual que el Buddha cuando hablaba de estos planos de existencia.) Hasta ahora no sabíamos que ese 95% de energía y materia existía. Sólo una persona de mente totalmente cerrada podría decir que ese 95% no existe o que en ese 95% no podría haber mundos y seres sintientes. Así se ven las personas que dicen que este tema de los 31 planos de existencia es cuestión de ignorancia y de superstición.

Otra cosa. Aquí en occidente algunos buddhistas tienen la extraña idea de que el renacimiento es algo metafórico, no literal, o que los seres humanos siempre renacen como seres humanos. En esta forma diluida, light, de Buddhismo, las personas rechazan la idea de renacer como fantasmas (petas), demonios (asuras), animales y devas (seres de luz). Dicen que es una tradición retrógrada, supersticiosa, ignorante. No se dan cuenta que todo es anicca (impermanencia, mutabilidad, cambio). Debido a que todo es anicca, ningún ser tiene una forma definida. No hay aquí un dios creador supremo que predeterminó, en el principio de los tiempos, que usted debía renacer como ser humano por toda la eternidad. No hay aquí ninguna identidad estable, fija, que se repita por eones y eones de tiempo. Ningún fantasma renace por siempre como fantasma, ningún demonio renace por siempre como demonio, ningún animal renace por siempre como animal, ningún humano renace por siempre como humana, ningún deva renace por siempre como deva. ANICCA EN TODO Y POR TODOS LADOS! Y es POR ESO que nosotros en el Theravada creemos que el Buddha sí enseñó el renacimiento en distintas formas y planos de existencia. No hay nada, absolutamente nada en el mundo (universo) que tenga un estado fijo, estable. Renacer sólo como seres humanos implica que hay “algo” en ti que es estable, fijo, algo que siempre asume la misma forma en el mundo. Y eso es una fantasía.

Puede ser que las descripciones en el Canon Pali sobre los detalles de la vida en los reinos celestiales o en los infiernos sea un añadido posterior, o una contribución de la imaginación de los monjes compiladores. También puede ser que los relatos sobre cómo tal persona renació en el infierno o reapareció como fantasma o como animal, sean contribuciones posteriores de la tradición. No somos fundamentalistas en la exégesis del Canon Pali. PERO el principio general de que existen distintos planos de existencia, de que todos estos planos de existencia conforman el samsára (es decir, no son transmundanos, metafísicos) y de que debido a anicca el ser muta, se transforma y renace con distintas formas en distintos planos… todo esto definitivamente fue la enseñanza verdadera del Buddha. Lo podemos decir porque esto tiene coherencia lógica, coherencia interna, con los temas del kamma y las otras dos características universales (dukkha y anattá). Dése cuenta que si introducimos la idea de que el ser humano renace siempre como ser humano, surgen preguntas como: ¿Quién determinó que así fuera? ¿Por qué sí hay una identidad estable en el ser humano y no en otras cosas del universo? ¿Por qué el kamma se limita a crear renacimiento en el plano humano y no en otros planos? Si el ser humano tiene una identidad fija como ser humano, ¿cómo podría entonces abandonar el samsára? Así, las personas que se permiten este tipo de fantasías tienen alojada en su cabeza una forma contradictoria de Buddhismo, una forma de Buddhismo que carece de coherencia lógica. Y nuestra forma de Buddhismo (el Theravada), que es juzgada como retrógrada, supersticiosa e ignorante, es realmente la que posee coherencia interna y lógica entre todas sus partes. Generalmente los corpus religiosos que son el producto de la tradición o de añadidos posteriores no poseen esta coherencia interna porque son el producto de muchas personas, de muchas mentes. Que el Canon Pali sea tan extenso (once veces más largo que la Biblia) y que posea tal coherencia interna es un indicio de que su fuente de información fue una sola persona, una sola mente: el Buddha. POR ESO nuestras razones (entre otras) para creer que el Canon Pali contiene las verdaderas Enseñanzas del Buddha, no es una cuestión de fe ciega o convicción ignorante: es la conclusión lógica, racional, a la que han llegado aquellos que lo han estudiado SIN PREJUICIOS y sin parcialidad ideológica.

¿Por qué las personas comunes rechazan la idea de que puedan renacer como fantasmas, demonios, animales o devas? Lo hacen porque necesitan aferrarse a la idea de algo estable. Necesitan creer que su identidad espiritual, final, última, está definida. El orgullo, la arrogancia de ser humano les hace sentir vergüenza y miedo de sólo pensar que puedan renacer como fantasmas, demonios o animales. Pero la persona que ha meditado, la persona que ha comprendido por sí misma los principios de anicca, dukkha y anattá (y yo he meditado y lo he comprendido), ya no se aferra a ninguna fantasía respecto a alguna estabilidad o “dignidad” de una forma de ser en específico. Esta fantasía, este auto-engaño de creer que siempre renacerás como un humano es la versión en aniccá así como la creencia en una chispa divina (alma inmortal, yo metafísico, ego-identidad permanente) es la fantasía correspondiente en anattá, en la negación de anattá.

Y así, cuando avanzas aún más en el Sendero, por medio de la meditación, descubres por ti mismo que ciertas personas iracundas, malvadas, depravadas, fueron asuras (espíritus iracundos o “titanes”) en su vida anterior. Aún queda un remanente del rasgo distintivo que los hizo renacer en ese plano en su existencia anterior. Y algunas personas que nacieron “cansadas”, con una pesadez, con un hastío que no comprenden, como si el hecho de ser humanos fuera una carga insoportable, son seres que fueron devas en su existencia anterior. Aferrados a la ligereza de la materia en los planos superiores, y a la falta de envejecimiento y enfermedad que caracteriza a los devas, sienten ahora que vivir como humanos es un castigo, una tribulación. Y muchos humanos que no sienten el más mínimo interés por el conocimiento y el aprendizaje, que sólo viven para comer, defecar y copular, son seres que vienen del reino animal. Et cetera…

Thus Have I Heard_fotograma_reino celestial.
Representación visual de uno de los reinos celestiales. Fotograma de la película animada “Thus Have I Heard”.

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Los Treinta-y-un planos de existencia están divididos en tres niveles principales.

  1. El mundo sensorial. Contiene once reinos o planos de existencia, de los cuales los cuatro más inferiores constituyen los estados de privación.
  2. El mundo de materia fina. Contiene dieciséis reinos o planos de existencia.
  3. El mundo inmaterial. Contiene cuatro reinos o planos de existencia.

He aquí un esquema de los treinta-y-un planos con sus nombres. Los planos se numeran comenzando desde abajo, desde el más inferior o bajo (traducido del libro “Teacher of the Devas”, de Susan Elbaum Jootla © 1999). Los nombres entre paréntesis están en idioma pali.

Treinta-y-un planos de existencia

  • Cuatro planos del Reino Brahmánico Inmaterial:
    • (31) Plano de Ni Percepción Ni No-Percepción
    • (30) Plano de la Nada
    • (29) Plano de la Consciencia Infinita
    • (28) Plano del Espacio Infinito
  • Dieciséis planos del Reino Brahmánico de Materia Fina:
    • Siete planos en los que se renace por medio del cuarto jhana:
      • Cinco Residencias Puras:
        • (27) Los Devas Más Elevados (Akanittha)
        • (26) Los de Clara Visión (Sudassi)
        • (25) Los Hermosos (Sudassa)
        • (24) Los Serenos (Atappa)
        • (23) Los Resistentes (Aviha)
      • (22) Plano de no-percepción, sólo materia, sin mente
      • (21) Los de Grandes Frutos
    • Tres planos en los que se renace por medio del tercer jhana:
      • (20) Por medio del tercer jhana en su grado más elevado
      • (19) Por medio del tercer jhana en su grado medio
      • (18) Por medio del tercer jhana en su grado más bajo
    • Tres planos en los que se renace por medio del segundo jhana:
      • (17) Por medio del segundo jhana en su grado más elevado (Abhassara)
      • (16) Por medio del segundo jhana en su grado medio
      • (15) Por medio del segundo jhana en su grado más bajo
    • Tres planos en los que se renace por medio del primer jhana:
      • (14) Por medio del primer jhana, plano del Gran Brahma
      • (13) Por medio del primer jhana, plano de los ministros de Brahma
      • (12) Por medio del primer jhana, la cohorte de Brahma
    • Once planos de Reinos Sensoriales :
      • Siete Planos Sensoriales de Felicidad:
        • Seis planos dévicos:
          • (11) Devas que controlan las creaciones de otros seres
          • (10) Devas que se regocijan en su propia creación
          • (9) El Reino Tusita — El Plano del Deleite
          • (8) El reino de Yama
          • (7) Reino de los Treinta-y-tres
          • (6) Catummaharajika — Plano de los Cuatro Reyes
        • (5) Plano de los seres humanos
      • Cuatro Reinos Inferiores de Sufrimiento:
        • (4) Plano de los fantasmas hambrientos (petas)
        • (3) Plano de los espíritus iracundos (asuras)
        • (2) Reino animal
        • (1) Reinos infernales (Niraya)

 

Ahora veamos en detalle los nombres de cada uno de los planos en idioma pali, algunos comentarios, la causa de renacimiento en ellos y las referencias en el Canon Pali que sustentan esta información (traducido del artículo “The Thirty-one Planes of Existence, editado por Access to Insight, ©2005):

 

Los Treinta-y-un planos de existencia

©2005 Access to Insight.

The Thirty-one Planes of Existence“, editado por Access to Insight. Access to Insight (Legacy Edition), 30 de noviembre de 2013, http://www.accesstoinsight.org/ptf/dhamma/sagga/loka.html .

I. El mundo inmaterial (arupa-loka)

Reino Comentarios Causa de renacimiento
(31) Ni-percepción-ni-no-percepción (nevasaññanasaññayatanupaga deva) Los habitantes de estos reinos están constituidos solo por una mente. Careciendo de un cuerpo físico son incapaces de escuchar la enseñanza del Dhamma. El cuarto jhana sin forma
(30) La Nada (akiñcaññayatanupaga deva) El tercer jhana sin forma
(29) Consciencia Infinita (viññanañcayatanupaga deva) El segundo jhana sin forma
(28) Espacio Infinito (akasanañcayatanupaga deva) El primer jhana sin forma

II. El mundo de materia fina (rupa-loka)

     
(27) Devas sin igual (akanittha deva) Estas son las cinco Residencias Puras (suddhavasa), que son accesibles sólo para los-que-no-vuelven (anagami) y los arahants. Seres que se convierten en los-que-no-vuelven en otros planos renacen aquí, donde alcanzan el arahantado.

Entre sus habitants se encuentra Brahma Sahampati, quien rogó al Buddha que enseñase el Dhamma al mundo (SN 6.1).

El cuarto jhana. (Ver por ejemplo: AN 4.123.)
(26) Devas de visión clara (sudassi deva)
(25) Devas hermosos (sudassa deva)
(24) Devas sin problemas (atappa deva)
(23) Devas que no se desvían (aviha deva)
(22) Seres inconscientes (asaññasatta) Sólo tienen un cuerpo; sin mente.
(21) Devas muy fructíferos (vehapphala deva) Los seres en estos planos disfrutan grados diversos de gozo producido por los jhanas.
(20) Devas de Gloria Refulgente (subhakinna deva) Tercer jhana, nivel avanzado. Ver por ejemplo: AN 4.123.)
(19) Devas de Gloria Ilimitada (appamanasubha deva) Tercer jhana (nivel medio)
(18) Devas of Gloria Limitada (parittasubha deva) Tercer jhana (nivel menor)
(17) Devas de Resplandor Fluyente (abhassara deva) Segundo jhana (nivel avanzado). (Ver por ejemplo: AN 4.123.)
(16) Devas de Resplandor Ilimitado (appamanabha deva) Segundo jhana (nivel medio)
(15) Devas de Resplandor Limitado (parittabha deva) Segundo jhana (nivel menor)
(14) Grandes Brahmas (Maha brahma) Uno de los habitantes más famosos de este reino es el Gran Brahma, una deidad cuyo auto-engaño le hace creer que es el todo-poderoso omnividente creador del universo (DN 11). Primer jhana (nivel avanzado)
(13) Ministros de Brahma (brahma-purohita deva) Los seres en estos planos disfrutan diversos grados de gozo producido por los jhanas. Primer jhana (nivel medio)
(12) Cohorte de Brahma (brahma-parisajja deva) Primer jhana (nivel menor). (Ver por ejemplo: AN 4.123.)

III. El mundo sensorial (kama-loka)

DESTINOS FELICES (sugati)    
(11) Devas que tienen poder sobre la creación de otros (paranimmita-vasavatti deva) Estos devas disfrutan de placeres sensuales creados por otros para ellos. Mára, la personificación del engaño y del deseo, vive aquí. Diez cursos de acción ventajosa (MN 41)

Generosidad.

El desarrollo de la virtud y sabiduría (AN 10.177)

(10) Devas que se deleitan en la creación (nimmanarati deva) Estos devas se deleitan en los objetos sensoriales de su propia creación.
(9) Devas Contentos o el Cielo Tusita (tusita deva) Un reino de puro deleite y alegría. Los Bodhisattas viven aquí antes de su último nacimiento humano. Aquí es donde el bodhisatta Metteya, el próximo Buddha, reside actualmente.
(8) Devas de Yama (yama deva) Estos devas viven en el aire, libres de toda dificultad.
(7) Los Treinta-y-tres Dioses (tavatimsa deva) Sakka, un seguidor del Buddha, preside este reino. Muchos devas que habitan este plano viven en mansiones en el aire.
(6) Devas de los Cuatro Grandes Reyes (catumaharajika deva) Hogar de los gandhabbas, los músicos celestiales, y de los yakkhas, espíritus de los árboles de diversa pureza ética. Estos últimos son análogos a los duendes, trolls, y hadas de los cuentos de hadas de Occidente.
(5) Seres humanos (manussa loka) Usted se encuentra aquí (por ahora).

El renacimiento como ser humano es extraordinariamente infrecuente (SN 56.48). Es también extraordinariamente precario debido a que su balance único entre placer y dolor (SN 35.135) facilita el desarrollo de la virtud y sabiduría al grado necesario para liberarlo a uno de todo el ciclo de renacimientos.

El desarrollo de virtud y sabiduría. (AN 10.177)

El logro de entrar-en-la-corriente (sotapatti) garantiza que todos los renacimientos futuros sean en el reino humano o en los reinos superiores.

 

ESTADOS DE PRIVACIÓN (apaya)

     
(4) Plano de los Asuras (asura) Los demonios — “titanes” — que habitan aquí están enganchados en un conflicto sin descanso entre ellos mismos. · Diez acciones desventajosas (MN 41)
(3) Plano de los fantasmas hambrientos (peta loka) Fantasmas y espíritus infelices vagan desesperanzadamente en este reino, buscando en vano la satisfacción de placeres sensuales.

Leer la descripción colorida de Ajaan Lee sobre este reino.

· Diez acciones desventajosas (MN 41)

· Carencia de virtud, sostener puntos de vista errados (AN 10.177)

(2) Plano de los animales (tiracchana yoni) Este reino incluye todas las formas de vida no-humanas que son visibles para nosotros en circunstancias ordinarias: animales, insectos, peces, aves, gusanos, etc. · Diez acciones desventajosas (MN 41)

· Carencia de virtud, sostener puntos de vista errados. Si uno es generoso con monjes y monjas, sin embargo, uno puede renacer como un animal “ornamentado” (por ejemplo: un ave con plumaje brillante, un caballo con rasgos atractivos, etc.; AN 10.177).

· Comportarse como un animal (MN 57)

(1) Infierno (niraya) Estos son reinos de un sufrimiento y angustia inimaginables (descritos con detalle gráfico en MN 129 y MN 130). No debe confundirse con el infierno eterno del que hablan otras religiones, ya que el tiempo de un ser en este plano  — así como en todos los otros — es temporal. · Diez acciones desventajosas (MN 41)

· Carencia de virtud, sostener puntos de vista incorrectos (AN 10.177)

· Asesinar a tus propios padres, asesinar a un arahant, causar heridas a un Buddha o crear un cisma en la Sangha (AN 5.129)

· Ser belicoso y molesto hacia otras personas (Snp II.6)

 

Fuentes:

  • Buddhist Dictionary, por Nyanatiloka Mahathera (Kandy: Buddhist Publication Society, 1980).
  • The Buddhist Religion: A Historical Introduction (cuarta edición), por R.H. Robinson y W.L. Johnson (Belmont, California: Wadsworth, 1997).
  • The Long Discourses of the Buddha (Introducción), traducido por Maurice Walshe (Boston: Wisdom Publications, 1987).
  • A Manual of Abhidhamma, por el Ven. Narada Thera (Kuala Lumpur: Buddhist Missionary Society, 1979).
  • The Middle Length Discourses of the Buddha (Introducción), traducido por Bhikkhu Ñanamoli y Bhikkhu Bodhi (Boston: Wisdom Publications, 1995).
  • Teacher of the Devas (Wheel Publication 414/416), por Susan Elbaum Jootla (Kandy: Buddhist Publication Society, 1997).
  • The Three Worlds (diagrama), compilado por el Ven. Acaro Suvanno (impreso para distribución gratuita por los devotos y Señor y Señora Lim Say Hoe y familia).

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> Los Treinta y Un planos de existencia.

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La clave de la liberación.    Manteniendo presente la respiración.

El hombre que se llamaba a sí mismo Tathágata.      No Ajahn Chah.

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Con cada respiración.         Cómo meditar.       La fortaleza interior.

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