Algunos comentarios sobre la meditación de las 32 partes del cuerpo

Atención: no soy Maestro de Dhamma ni maestro de meditación. Todo lo que escribo en este blog sobre meditación son sólo comentarios y opiniones sobre mi experiencia personal con la meditación. No es una enseñanza acreditada. Puede contener equivocaciones o estar mal explicada. Si usted busca un maestro espiritual o un Maestro de Dhamma o de meditación, le sugiero buscar un bhikkhu (monje) o una bhikkhuní (monja), que en mi opinión son los únicos verdaderos maestros de Dhamma y de meditación.

Debo hacer algunos comentarios sobre esta meditación que es práctica habitual de todos los bhikkhus (monjes) y bhikkhunís (monjas) del Theraváda (Buddhismo Original o Doctrina de los Ancianos). La intención con esta meditación no es generar odio o desprecio hacia el cuerpo de uno. La intención es investigar el cuerpo tal cual como es, tanto en su exterior como en su interior, y observar el aspecto desagradable que posee el mismo. Lo explicaré en detalle porque puede generar confusiones o malentendido en los ciudadanos occidentales, acostumbrados como estamos a un bombardeo publicitario constante que nos condiciona casi a adorar el cuerpo.

El cuerpo posee aspectos agradables y desagradable. Ver las cosas tal como son significa estar consciente de los aspectos agradables y desagradables y de también de los aspectos neutros (que no generan ni agrado ni desagrado). Ahora, si sólo vemos el aspecto agradable del cuerpo, estaremos ignorando una parte de la realidad. Si sólo vemos el aspecto desagradable del cuerpo, también estaremos ignorando una parte de la realidad. La clave de la práctica buddhista o del Dhamma (Enseñanza del Buddha) es observar uno u otro aspecto dependiendo de lo que necesitemos lograr en términos de la sanidad de nuestra mente. Si por alguna razón nos enseñaron o condicionaron a maltratar nuestro cuerpo o a ser negligentes con él, entonces observar el aspecto agradable del cuerpo puede ayudarnos a valorarlo más y a cuidarlo más. Esta es la tarea mental que deben hacer las personas que han descuidado su cuerpo y ahora tienen problemas graves de salud. Deben entonces comenzar a hacer ejercicio, a comer más sano, a mirarse más en el espejo, etc. Esto es valorar y observar el cuerpo en sus aspecto agradable, en su capacidad de darnos placer emocional (por ejemplo, autoestima) y de resultar agradable también para otras personas.

Bien, en general en Occidente tenemos esa parte bien desarrollada. No estamos deficientes en ese sentido. Ahora explicaré la otra parte del asunto: el aspecto desagradable del cuerpo. ¿Por qué muchas personas no pueden estudiar medicina? Entre otras cosas, porque deben enfrentar el sentimiento natural de repulsión que causa todo lo que sale de dentro de nuestro cuerpo: la sangre, todos los fluidos, ver las carne cruda, los huesos, los tendones, el cerebro, etc. Hay personas que ni siquiera pueden ver un poco de sangre sin desmayarse. Esto es porque de manera normal y natural todo lo que esté dentro de la piel nos causa desagrado, repulsión. El Buddha descubrió que observar y concentrarse en este aspecto desagradable del cuerpo nos ayuda a destruir la tendencia a la lujuria. La lujuria nace del hecho de afincarnos en el aspecto agradable del cuerpo, sobre todo en la belleza superficial del mismo. Al volver nuestra mirada hacia dentro del cuerpo y observar todas sus partes, se cae, se destruye, se desarticula esta visión superficial, casi obsesiva, que tenemos sobre la belleza del cuerpo. Al caerse, al destruirse, al desarticularse esta visión superficial, esta obsesión (el Buddha lo llama “intoxicación, embriaguez”) con la belleza superficial del cuerpo, cortamos de raíz la lujuria que nace de esa visión.

Entonces, esa es la intención. Ver el aspecto desagradable de las distintas partes del cuerpo humano, no para odiarlo y despreciarlo, sino para obtener un beneficio de esa observación. Esta práctica es lo que le ha permitido a los monjes buddhistas (hay, por supuesto, casos fallidos, lo cual no quiere decir que la técnica no “funcione”) durante más de 2500 años poder vivir en celibato sin caer en problemas mentales como el onanismo, la pedofilia, y la adicción sexual. Si los hombres religiosos de otras religiones aprendieran y practicaran esta meditación de manera constante durante toda su vida de celibato, podrían eliminar de raíz la posibilidad de que la libido o energía sexual se desvíe, se deforme, se malogre, en formas que se consideran malsanas. Así de valiosa e importante es esta meditación para un mundo donde hay cada vez más pornografía, más pornografía infantil y todo tipo de estimulación sensorial (en televisión, internet, cine, en la calle, etc). Las personas laicas o seculares son, por supuesto, las más propensas a desarrollar trastornos sexo-mentales por el clima de excesiva liberalidad o morbosidad sexual que hay en nuestros países.

Estamos entonces “rescatando” esta tradición de los monjes theravadines no sólo para el beneficio de unos pocos sino también para que todo el que pueda beneficiarse de ella la ponga en práctica y pueda purificar, aunque sea un poco, su mente. ¿Ven cómo la religión y la tradición no es tan mala? Tiene cosas buenas que podemos tomar y promover, para nuestro beneficio y el de muchas personas.

¿Cómo se hace esta meditación?

En un artículo anterior expliqué un poco cómo se hace esta meditación. Añadiré aquí más detalles. Recuerde que en el estudio y práctica de estas cosas uno debe seguir siempre la secuencia de:

  1. pariyatti (estudio del tema, teoría). La sabiduría teórica.
  2. patipatti (práctica, ejercicio). La sabiduría práctica.
  3. pativedha (realización, logro, resultado). La sabiduría total o final.

Uno estudia primero el tema, la teoría; luego uno pone en práctica los ejercicios; y después uno llega a la realización, al logro, al resultado de la práctica. La meditación es patipatti, es un ejercicio, pero en realidad la capacidad de investigación que desarrollamos en la meditación lo abarca todo al final.

Esta meditación se puede hacer sentado o de pie. No hay realmente restricciones sobre la postura o el tiempo. Por ejemplo, uno se sienta y luego uno respira por unos minutos para que el cuerpo se calme y la respiración se vuelva rítmica. Esto dura los primeros cinco minutos, más o menos, cuando uno se sienta a meditar. Después que la respiración se ha vuelto regular y el cuerpo se quedó quieto, uno entonces comienza a hacer el ejercicio mental en sí de la meditación. Uno debe haber aprendido previamente el texto de la meditación. Recuerde que esta es una meditación “discursiva”, osea una meditación en la que entrenamos nuestra mente para que se concentre en una secuencia determinada de pensamientos. Estos pensamientos tienen forma de palabras. Es como darle una tarea a la mente: repasar en orden esta serie de pensamientos/palabras y concentrarse en cada uno de ellos durante un tiempo determinado.

Entonces, pariyatti primero, estudiar el texto de la meditación. Esto se hace antes de la meditación, fuera de la meditación, es una preparación previa a la meditación. El texto de esta meditación es el siguiente:

[En este cuerpo hay:] pelo de la cabeza, pelo del cuerpo, uñas, dientes, piel, músculos, tendones, huesos, médula ósea, bazo, corazón, hígado, membranas, riñones, pulmones, intestino largo, intestino corto, esófago, heces, bilis, flema, linfa, sangre, sudor, grasa, lágrimas, aceite, saliva, moco, aceite de las articulaciones, orina, cerebro.

Uno puede comenzar la meditación con ese primer pensamiento entre corchetes, pero con el tiempo ese pensamientos se vuelve implícito y uno ya no necesita pensarlo. Uno debe estudiar estas 32 partes del cuerpo, buscar imágenes, fotos, para ver cómo lucen y poder traerlas a la memoria durante la meditación. En los tiempos del Buddha, los bhikkhus iban a los cementerios a observar los cadáveres y así era cómo estudiaban anatomía, por decirlo de alguna manera. Observando los cadáveres, sobre todo los más “frescos”, los monjes aprendían cómo lucen los distintos órganos y fluidos del cuerpo. Ya conocemos bien algunos de esos fluidos, como la sangre, la orina, el sudor, las lágrimas, la flema, la saliva, el moco y las heces. Pero la mayoría de las personas no tienen idea de cómo se ve un bazo, o la médula ósea, o la linfa, etc.

Entonces, hay que tener una imagen mental de cada uno de los órganos y fluidos para visualizarlos, uno a uno, durante los pocos segundos que nuestra mente repase mentalmente el nombre del órgano o del fluido en cuestión durante la meditación. Cuando uno ya comenzó la meditación y uno piensa “pelo de la cabeza”, la mente debe visualizar ese objeto, debe concentrarse en él. Luego, al pasar al segundo objeto, la mente piensa “pelo del cuerpo”, visualizando el pelo de nuestro cuerpo. Uno puede visualizar cada uno de los objetos en el cuerpo de uno mismo (como si uno se estuviese viendo desde dentro de uno mismo) o también uno puede visualizarlos en frente de uno (como si hubiese una forma humana transparente, como de cristal, en frente de uno, en la cual se hace visible el órgano o fluido que estamos observando y luego eso desaparece y se hace visible el siguiente).

Como verán, hay que usar la imaginación y todos los recursos de la mente. Hay que traer a la memoria la imagen que uno tiene del objeto y fijar la mente en él durante cierto tiempo. ¿Cómo determinar el tiempo que fijamos nuestra atención en un objeto? Eso lo hacemos con la respiración.

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Seis sistemas del cuerpo humano. De izquierda a derecha: músculos, digestión, respiración, circulación de la sangre, nervios y esqueleto.

La ciencia de la respiración

Como ya estabilizamos el cuerpo y la respiración se volvió estable, rítmica, regular, durante esos primeros minutos iniciales de la meditación, la respiración debe estar ocurriendo según la siguiente secuencia de cuatro “eventos” corporales:

  1. inhalación,
  2. retención del aire,
  3. exhalación,
  4. momento sin aire.

La secuencia se repite sin cesar, naturalmente. Ahora, la mayoría de las personas que no meditan no conocen el momento en que los pulmones están llenos de aire y el diafragma (músculo ubicado debajo de los pulmones, encargado de llenar y vaciar los pulmones) se detiene por unos segundos. Tampoco conocen el momento, después de la exhalación, en que los pulmones están vacíos de aire y el diafragma también se detiene, antes de volver a inhalar aire nuevamente. Pero las personas que meditan, saben que la respiración durante la meditación son estos cuatro momentos y no solamente inhalación y exhalación. Ahora, hablemos de cuánto tiempo dura cada uno de estos eventos. Esto depende de cada persona y del estado físico de cada persona. También depende de otros factores que no es necesario explicar aquí. Basta decir que en algunas personas la inhalación y la exhalación pueden durar tiempos distintos (por ejemplo, tres o cuatro segundos) o pueden durar el mismo tiempo, y también los momentos 2 y 4 pueden durar menos o más que los momentos 1 y 3. No hay una forma correcta o incorrecta respecto a esto sino que el cuerpo busca la manera más sabia de hacerlo en una sesión determinada de meditación. Con el tiempo te darás cuenta que esto varía y que es el cuerpo el que decide estos detalles.

En mi experiencia personal, en mi práctica de meditación, casi siempre los cuatro momentos duran el mismo tiempo, que generalmente es cuatro segundos. Pero, dependiendo de la pureza del aire, hay sesiones de meditación en que retención del aire puede durar muy poco (un segundo), mientras que el momento sin aire puede durar incluso más que la inhalación o la exhalación. Como dije, el cuerpo decide estos ritmos por sí mismo y uno debe adaptarse y utilizarlos para meditar. Supongamos que en un caso ideal los cuatro momentos de la respiración duren el mismo tiempo. La descripción de la respiración quedaría entonces así:

  1. inhalación [diafragma se mueve, cuatro segundos]
  2. retención del aire [diafragma quieto, cuatro segundos]
  3. exhalación [diafragma se mueve, cuatro segundos]
  4. momento sin aire [diafragma quieto, cuatro segundos]

Habiendo logrado este ritmo en la meditación, uno entonces debe repasar un objeto mental determinado en la inhalación y otro objeto mental determinado en la exhalación. Los objetos mentales repasados serán los del texto de la meditación. Si describimos la meditación por medio de la respiración, entonces quedaría así:

  1. inhalación, pensando: “pelo de la cabeza
  2. retención del aire
  3. exhalación, pensando: “pelo del cuerpo
  4. momento sin aire
  5. inhalación, pensando: “uñas
  6. retención del aire
  7. exhalación, pensando: “dientes
  8. momento sin aire
  9. inhalación, pensando: “piel
  10. retención del aire
  11. exhalación, pensando: “músculos“…
  12. etc

Esto significa que la mente se detiene en el pensamiento “pelo de la cabeza” durante cuatro segundos, luego vienen cuatro segundos en los que no ocurre ningún pensamiento en la mente. Luego durante la exhalación ocurre el pensamiento “pelo del cuerpo” durante cuatro segundos, luego durante el momento sin aire no ocurre ningún pensamiento, y así sucesivamente. Siguiendo esta secuencia de eventos corporales y mentales, uno debe completar todo el texto de la meditación. Ahora, ¿por qué no fijamos también un pensamiento/palabra durante los momentos en que el diafragma se queda quieto? Porque los pensamientos ocurrirían entonces muy rápido y la mente no tendría tiempo de investigar o analizar cada uno de estos objetos mentales que estamos analizando. Debemos darle unos segundos a la mente para que se detenga en cada uno de los objetos mentales antes de pasar al siguiente, y esos momentos en los que el diafragma se queda quieto sirven para ese propósito. (Más adelante, cuando uno está más avanzado en esta meditación, uno puede incluso repasar cada objeto mental durante la inhalación solamente, lo que le deja a la mente muchos más segundos, por ejemplo doce, para concentrarse y quedarse fija en una imagen mental.)

Los momentos de retención del aire y los momentos sin aire son muy valiosos. Uno no debe hacer la meditación con el pensamiento de tener que vaciar la mente durante esos preciosos cuatro segundo. Si uno se fija esa intención, probablemente aparezca algún pensamiento en esos momentos en que la actividad discursiva de la mente debe detenerse. La idea es que nuestra mente “se detenga” en esos momentos de quietud del diafragma, pero esto se logra por sí solo, sin que tengamos que presionar o empujar nada. En realidad la mente nunca se detiene, lo que se detiene es el pensamiento discursivo. El pensamiento discursivo es como una voz que suena dentro de la mente. Esa “voz” va a sonar durante la inhalación y durante la exhalación, pero en los momentos intermedios no sonará: la mente se quedará “sin sonido”, sin voz mental. Esa experiencia de la mente “sin voz” nos interesa, porque es este tipo de estado mental el que debemos desarrollar para pasar al siguiente nivel de la meditación…

Un comentario sobre los jhanas: el primer jhana se logra con meditaciones discursivas, con “pensamiento dirigido”, como lo llama el Buddha. Luego, en el segundo jhana los pensamientos discursivos se han detenido por completo, han quedado atrás: la meditación del segundo jhana y las siguientes, son sin “pensamientos verbales”, como esos momentos de retención del aire y sin aire en esta meditación que estamos explicando. Primero uno entrena la mente para que piense en objetos mentales durante un tiempo determinado y según una secuencia fija, como en esta meditación. Así se logra el primer jhana. Luego, de manera espontánea, los momentos sin pensamientos verbales comienzan a ocurrir más frecuentemente hasta que logramos meditar completamente sin palabras, sin pensamientos en forma de palabras. Y así se logra el segundo jhana. Por eso el Buddha dice que para el segundo jhana y los siguientes ya no hay “pensamiento dirigido”, es decir pensamiento verbal o discursivo.

No obstante, estamos explicando aquí cómo se hace la meditación y no debemos preocuparnos todavía por los jhanas. Nuestro objetivo en este caso es que la mente investigue los objetos citados en la meditación y así poder comenzar a destruir o erosionar cualquier tendencia a la lujuria que queramos eliminar. Entonces, esos dos elementos  fundamentales que el Buddha llama “pensamiento dirigido” y “evaluación” ocurren de manera programada, ordenada, durante la meditación. El pensamiento dirigido ocurre cuando nuestra mente piensa en la palabra y el objeto mental que la palabra representa (por ejemplo, “pelo de la cabeza”). La evaluación ocurre también en ese momento y además en los momentos en que se detiene el pensamiento discursivo (esos momentos de quietud del diafragma). La función de la mente que llamamos “evaluación” es la que nos va a permitir aprender algo sobre los objetos mentales que estamos repasando y observando. Por ejemplo: comenzaremos a ver con el ojo de la mente cómo el “pelo de la cabeza” es algo que está presente en millones de seres al mismo tiempo, no sólo en nosotros, veremos que es algo que parece sólido (posee cualidad sólida, es decir, no es líquido ni es gas ni es calor). Comenzaremos a darnos cuenta que algunas partes del cuerpo son más frágiles que otras, o podremos ver el flujo lento de la linfa, que se mueve más lentamente que la sangre, etc.

Con el tiempo (y recuerde que la meditación es algo que rinde frutos a muy largo plazo, después de muchos meses de práctica diaria o semanal), comenzaremos a ver el cuerpo como algo que no genera ni desagrado ni agrado. Comprenderemos que la lujuria y la repulsión son dos extremos de la misma cosa. Al trascender esos dos extremos (y eso es lo que se logra con la meditación), el cuerpo ya no será más algo que automáticamente genere atracción o enamoramiento ni tampoco nauseas o desgrado. Será simplemente “un cuerpo”, un conjunto de órganos o fluidos, una agrupación de cuatro elementos (tierra, agua, aire, calor) ocupando un espacio.

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Un monje buddhista meditando en el tema de la muerte y la impermanencia del cuerpo humano. Durante esta meditación el monje debe visualizar las distintas fases de descomposición del cuerpo humano, habiendo aprendido los detalles de estas fases observando cadáveres en descomposición en un cementerio o algún otro lugar.

Un truco… :-)

Habrá notado que esta meditación no es fácil. La lista es larga y la tarea previa no es fácil. Hay que tener en cuenta que es un entrenamiento mental para monjes y monjas. Es como hablar de un entrenamiento especial. Solo algunas personas pueden dibujar planos de edificios porque se prepararon y estudiaron para eso. Y practicaron. Esta meditación la enseñó el Buddha a sus discípulos avanzados (los monjes y monjas), no a las personas laicas. Pero como en nuestros tiempos modernos los laicos están tomando partes avanzadas del Dhamma para ponerlas en práctica sin abandonar la vida laica, se entiende que este tipo de entrenamiento especializado se enseñe ahora y las personas laicas lo pongan en práctica. Además, como dijimos, la necesidad de enseñar esta herramienta de entrenamiento es acuciante ahora, dado el estado mental y moral de nuestras sociedades.

Un truco para facilitar esta meditación es acortar la lista. Incluso muchos monjes y monjas lo hacen para poder meditar en momentos en que no se dispone de dos o tres horas para hacer esta meditación una o varias veces. Uno puede entonces aprender sólo los primeros cinco objetos de la lista: “pelo de la cabeza, pelo del cuerpo, uñas, dientes, piel”. Luego de varios meses meditando así, uno puede incorporar el siguiente objeto en la lista. Serán seis. Luego serán siete. Y así, en un lapso de uno o dos años, podrá aprenderse la meditación completa. No hay prisa. Tenemos toda la vida para practicarla. Lo importante es comenzar, aunque sea con los cinco primeros órganos de la lista. Pero recuerde que el Buddha diseñó esta meditación para hacerla completa y hay una sabiduría en ese diseño. Los primeros cinco objetos de la lista son “superficiales” y quizás no evocan ningún desagrado en el que medita. No habrá entonces ningún progreso en términos de erradicar la lujuria. Una modificación muy efectiva es escoger las partes más desagradables de la lista y meditar con eso: heces, bilis, flema, linfa, sangre, sudor, grasa, lágrimas, aceite, saliva, moco, aceite de las articulaciones, orina…

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Yendo más allá

Los que han practicado la meditación ya por un tiempo pueden ir más allá y hacerla en idioma páli. La utilidad de esto es que el idioma páli es muy compacto y con una sola palabra podemos pensar “pelo de la cabeza”. En vez de pensar “pelo de la cabeza”, pensamos: kesá. Eso significa “pelo de la cabeza” en páli. Los primeros cinco órganos de la lista son, en páli:

  • kesá (pelo de la cabeza),
  • lomá (pelo del cuerpo),
  • nakhá (uñas),
  • dantá (dientes),
  • taco (piel).

Todo se pronuncia como en español, excepto la c, que se pronuncia como ch. Meditar en páli es especialmente motivador para aquellos que necesitan sentirse conectados en cierto nivel verbal o cultural con el Buddha y con el Dhamma tal cual como se ha enseñado desde hace más de 2500 años. Si acaso el Buddha no habló el idioma páli, por lo menos habló un idioma muy parecido (lo más seguro es que el páli sea un dialecto del idioma que habló el Buddha), y eso nos da un sentimiento de maravilla y de cercanía con el Maestro.

Reflexión y contemplación también son bhavana

Lo que llamamos meditación en general en realidad es una práctica que el Buddha bhavana: cultivo mental o desarrollo mental. La meditación es un ejercicio específico del cultivo mental. Hay otros ejercicios. La reflexión y la contemplación son otros ejercicios de desarrollo mental (bhavana). Cuando estamos leyendo un sutta (un discurso del Canon Páli), estamos concentrados tratando de entender las palabras, las nociones, la narración, etc, en ese momento estamos reflexionando. Esto es una forma de meditación, de cultivo mental. Cuando estamos quietos por un momento y repetimos mentalmente algo que nos gusta, eso es una contemplación. Es otra forma de cultivo mental. Si sentimos que meditar es muy difícil (me refiero al ejercicio específico de observar la respiración y ordenar la mente como lo hemos explicado más arriba), podemos apelar por la reflexión y la contemplación para el desarrollo de nuestra mente. Si sentimos que no podemos meditar porque es muy difícil, la reflexión y la contemplación serán para nosotros una forma más fácil de meditación. Es más fácil porque las podemos hacer en cualquier momento, en cualquier lugar y en cualquier forma que nos resulte cómoda.

Por ejemplo, supongamos que no puede sentarme a hacer esta meditación de las 32 partes del cuerpo. Lo que sí puedo hacer es tomar un libro e anatomía y observar cómo son los órganos, tratar de imaginar cómo están los órganos dentro del cuerpo. Puedo ver películas o documentales que muestren los órganos y fluidos del cuerpo para saber cómo lucen, cómo son. Así, sin tener que sentarme a meditar, estoy cumpliendo con la parte del estudio que mi mente necesita. Luego, en mi tiempo libre, puedo dedicarme a recordar e imaginar cómo está un órgano determinado dentro de mi cuerpo y dentro del cuerpo de otras personas y sentir la repulsión que genera la imagen de los órganos en estado “crudo”. Esto es reflexión.

Otro ejemplo. Cuando veo una persona atractiva y siento que la lujuria comienza a formarse, a agitarse, puedo entonces cerrar los ojos un momento e imaginar una cubeta llena de sangre, una cubeta llena de saliva, una cubeta llena de heces, etc. Y pensar: “Estos fluidos asquerosos también los produce ese cuerpo atractivo que acabo de ver. Ese cuerpo atractivo que acabo de ver también está lleno de todo tipo de substancias sucias, impuras…” Inmediatamente la lujuria cederá, se apagará como un fuego sobre el cual arrojamos agua. Esto es contemplación. Utilizamos la imaginación para evocar la repulsión, el desagrado que producen los fluidos sucios del cuerpo para desmontar la lujuria que estaba comenzando a surgir al ver a una persona atractiva.

Otra forma de contemplación y reflexión es simplemente pensar: “Este cuerpo no es tan limpio y hermoso como parece. Este cuerpo produce todo tipo de suciedad e impureza todos los días. Este cuerpo está lleno de órganos húmedos, igual que los animales, etc.” Y mientras pensamos esto nos imaginamos los órganos y fluidos del cuerpo. Así comienza a “desinflarse” la lujuria o el libido que está fuera de control. Esto también es una forma de cultivo mental, de bhavana, aunque estrictamente no lo llamamos meditación.

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Hay miles de planetas como la Tierra

El universo es tan grande. La mayoría de las personas no tienen idea. Solamente pensar en nuestra galaxia, la Vía Láctea, da vértigo. Hace décadas, cuando los científicos discutían cómo se pudo haber formado la vida orgánica en la Tierra, la mayoría de ellos adhería a la teoría del caldo nutritivo. Ésta es más o menos la crónica resumida de cómo ha evolucionado la opinión científica general.

  1. Primero se pensó que la vida en la Tierra era única. Tan única que no podía existir otro planeta en el universo que pudiera tener seres inteligentes como nosotros. Científicos tan célebres y eruditos como Issac Asimov parecen haber preferido esta tesis (en sus novelas de La Fundación el planeta Tierra es el lugar de origen de los seres humanos en toda esta galaxia).
  2. Luego los científicos se dieron cuenta de que, si la materia es igual en todo el universo (los mismos elementos químicos y las mismas fuerzas físicas), y si el universo es tan grande como parece (de hecho es más grande de lo que parece), entonces lo lógico es suponer que hay varios planetas como la Tierra y que en esos planetas se puede formar la vida biológica igual que como se formó aquí. Esta posición parece prevalecer durante la primera mitad del siglo XX y primeras décadas de la segunda mitad del siglo XX, y acepta la teoría del caldo de aminoácidos en los mares y océanos de la Tierra primitiva (la teoría de que los relámpagos y actividad eléctrica formaron los aminoácidos simples y luego estos se aglutinaron formando las estructuras básicas de los virus y bacterias). Aunque esta opinión se aleja de la posición 1, en la mayoría de los casos no admitía la probabilidad de que la aparición de vida biológica ocurriera en muchos planetas. Sólo unos pocos en nuestra galaxia.
  3. Luego se descubrió que los meteoritos y cometas que caen en los planetas portan grandes cantidades de material orgánico. Algunos de estos fragmentos puede contener incluso muestras de material biológico. Aunque no se responde todavía la pregunta de dónde provienen esas muestras, se asumió que el intercambio de materia orgánica entre los distintos cuerpos de un sistema solar era un hecho frecuente. Y en efecto hasta el día de hoy se sabe que este intercambio de materia entre los planetas, asteroides y lunas dentro de un sistema solar efectivamente ocurre con mucha frecuencia. La aparición de la vida en un planeta no depende entonces de que los primeros organismos se formen por mero azar: basta que haya vida en un planeta en un sistema solar para que ese planeta sea capaz de “contagiar” con vida biológica a los otros cuerpos del sistema. Entonces, aunque haya pocos planetas que hayan dado origen a la vida biológica en una galaxia, esa vida biológica probablemente se “contagia” de ese planeta o muchos otros cuerpos por mera acción de meteoritos, asteroides y cometas.
  4. A lo anterior se añade el descubrimiento de grandes cantidades de animoácidos y compuestos de hidrógeno flotando libres en algunas nebulosas. Antes se pensaba que no podía haber materia orgánica flotando en el espacio, que ese tipo de materia sólo podía formarse en la superficie de un planeta terroso como la Tierra, Venus o Marte. Si las nebulosas planetarias son fábricas de aminoácidos o compuestos orgánicos que quedan flotando en el espacio, entonces las probabilidades de que los planetas absorban ese material y den origen a vida biológica se incrementa.
  5. Al combinar la información en 2, 3 y 4, llegamos al momento presente: muchos científicos ahora reconocen que, siendo la galaxia tan grande, con tan inmensa cantidad de estrellas parecidas al sol, es probable entonces que no sólo haya unos pocos planetas como la Tierra sino que haya miles de planetas como la Tierra, solamente en nuestra galaxia. Nos referimos a planetas llenos de vida biológica, ya sea auto-consciente (como nosotros) o no-auto-consciente.
  6. Algunos pocos añaden a lo anterior la posibilidad de que las civilizaciones tecnológicamente avanzadas en la galaxia se den a la tarea de diseminar la vida biológica (ya sea no-auto-consciente como vegetales y animales, ya sea auto-consciente como seres homínidos). Puede ser que lo hagan simplemente como “servicio” a la vida biológica en sí, o como consecuencia de la expansión territorial (una característica que bien puede ser inherente a todos los homínidos en el universo). En ese caso el número de planetas habitados por seres inteligentes se multiplica en la galaxia. Podría hablar incluso de un millón (o más) de planetas, planetoides, lunas y asteroides que contengan alguna forma de vida biológica.
  7. Finalmente, al combinar el número 5 y 6, que básicamente se refieren a nuestra galaxia, tendríamos que admitir la realidad de que el universo hay (o ha habido) literalmente billones de planetas habitados como la Tierra, en base a la cantidad extraordinariamente grande de galaxias parecidas a la nuestra.

Lo que yo quiero resaltar de este recuento es lo siguiente: la galaxia está “desbordante” de vida biológica y esa visión extraña de Asimov de una galaxia donde toda la vida proviene de la Tierra es totalmente inverosímil. También quiero decir que la Tierra no juega ningún rol especial en la historia de la vida biológica en la galaxia. Nuestro planeta no es ni el génesis ni el apocalipsis de la vida en la galaxia. Esto es algo que hay que decirlo para contrarrestar un poco los mitos y fantasías (que vienen del ámbito religioso) que pretenden otorgarle a la Tierra un rol protagónico en la galaxia, así como antaño las religiones deístas enseñaron que la Tierra era el centro del universo. Yo creo que a medida que analizamos las cosas de manera racional, los diversos mitos y leyendas se deben ir disipando.

Es mi conocimiento personal, y estoy seguro que esto se va a “descubrir” y comprobar en el futuro, que la vida biológica tiende a ser igual en todos los planetas donde ella surge. Así como la materia es la misma en todas partes y las leyes físicas son las mismas, y las condiciones para que un planeta de origen a la vida biológica son las mismas en todo el universo, lo que se desprende como consecuencia lógica es que la vida biológica siga el mismo curso en todas partes. Hay protozoarios y todos son iguales en todo el universo. Luego hay vegetales, luego animales marinos. Estos últimos evolucionan y dan origen a reptiles, luego anfibios, luego mamíferos. Todo se da igual en millones y millones de planetas en el universo. Hay dinosaurios en planetas que tienen ciertas condiciones. Algunos especies que conocemos pueden faltar en algunos planetas, y algunos otros puede haber especies que no tenemos aquí, pero de manera general las líneas de la evolución son las mismas.

¿Y qué con la forma humana? Estoy convencido de que la forma humanoide (primates y homínidos) es la meta, el punto de llegada, del juego de la evolución biológica en todo el universo. Las galaxias producen planetas terrosos adecuados para la vida. Dichos planetas producen vida biológica, que básicamente es la misma en todo el universo. Esta vida biológica evoluciona lentamente, ya sea sin ayuda o con ayuda (de civilizaciones avanzadas), y finalmente producen lo que deben producir: un ser vivo que posee las características físicas que nosotros poseemos. La forma humana no es única de la Tierra, ni siquiera única de nuestra galaxia: es el mismo tipo de ser biológico que toda la materia en el universo se afana en producir. Es un modelo universal. Los detalles pueden variar, pero el “diseño” general es el mismo.

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Estructura del universo observable en un gráfico.

La bendición de tener un lugar donde vivir

A la pregunta de si la humanidad (esta humanidad) tiene acceso a alguno de esos planetas, la respuesta es categórica: no. Con nuestra tecnología actual apenas somos capaces de llegar a Marte (uno de los planetas más cercanos a nosotros en este sistema solar) y eso sería un viaje de (mínimo) cinco años y de no retorno. Además, eso se podría hacer sólo si ocurriese un milagro económico: debido a la inestabilidad inherente al capitalismo globalizado, la economía de las naciones no permite hacer semejante gasto. De hecho, por eso es que ni Norteamérica ni Eurasia han podido continuar viajes a la luna. Si no tenemos dinero ni siquiera para continuar la exploración de la luna, menos aún para viajar a Marte.

Menos aún para salir del sistema solar. Podría haber un planeta similar a la Tierra en el vecindario de estrellas alrededor de nuestro sistema, pero un viaje tal es impensable en las condiciones económicas, políticas y espirituales presentes de la humanidad. Por eso, el mejor camino, el único camino que nos queda, es comenzar a sentirnos bendecidos por tener un planeta donde vivir. Hay humanidades en el espacio que en este momento están viviendo en planetas contaminados, en planetas más sucios y enfermos que la Tierra, planetas que esas mismas humanidades convirtieron en un infierno de contaminación y guerra. Tratan de salir de esos planetas pero no pueden porque no tienen recursos. ¡Ojalá esta humanidad no tome ese camino! ¡Estamos a tiempo de darnos cuenta de que la Tierra todavía puede limpiarse, sanearse, ser curada! ¡Pero tenemos que actuar rápido! Hay aún otras humanidades que ni siquiera tienen un planeta donde vivir. Vagan en el espacio en sus naves, refugiándose en lunas y asteroides, como nómadas, como gitanos del espacio, buscando un lugar donde asentarse. Es el caso de los llamados “grises” (sintamos compasión por ellos). Ese es el futuro de las humanidades que se ven forzadas a abandonar sus planetas (por diversas razones) y tener que vivir en el espacio como colonias flotantes. Y deben entonces modificarse genéticamente para poder viajar grandes distancias y poder vivir durante décadas encerrados en sus naves. ¡Ojalá la humanidad de esta Tierra tampoco tome ese camino!

Tenemos que actuar rápido pero hacerlo bien, hacerlo correctamente. El primer paso correcto es mental y espiritual. Cada día, al levantarnos por la mañana, debemos sentir la bendición de tener un lugar donde vivir. Cada vez que salgamos al aire libre, que pisemos tierra, que bebamos agua, debemos pensar en la Tierra y en lo bendecidos que somos al tener un lugar donde vivir. Estos pensamientos de gratitud debemos irradiarlos todos los días, con pureza, con intensidad, con constancia. Sólo así podremos “contagiar” la energía de consciencia que los líderes políticos, económico y militares no poseen ahora, y contagiar también a las masas que no tienen conocimiento de nada de lo que está ocurriendo. Sólo manteniendonos puros y llenos de gratitud podemos manifestar el cambio de paradigma. Por supuesto que hay que actuar con acciones concretas, pero el primer paso es éste. Se comienza con el pensamiento, con la gratitud, con la consciencia de saber que uno es afortunado por tener lo que tenemos ahora.

Aquellos que vienen de afuera y de arriba, los buenos que nos quieren ayudar y que ya viven aquí entre nosotros, ellos también sienten la gratitud, la bendición de tener un lugar hermoso donde vivir. No seamos avaros. No seamos egoístas. Compartamos la Tierra con ellos. La Tierra ademas no nos pertenece: los planetas le pertenecen a la vida, sean plantas, animales o seres humanos, sean humanos nativos o “extranjeros”. Nos conviene darle la bienvenida a aquellos que son más avanzados que nosotros, a aquellos que son más civilizados, más evolucionados cultural y tecnológicamente. Nos conviene aliarnos con ellos, trabajar con ellos, sintonizarnos con ellos. Nuestra mente y pensamiento debe ser entonces uno de pureza, de gratitud, de generosidad y de voluntad de compartir. Porque así también es cómo abriremos las puertas para que ellos puedan ayudarnos a limpiar y cuidar la Tierra. ¡Son muchos los beneficios que podremos recibir en el futuro si lo hacemos!

¡Es una bendición tener un lugar donde vivir!
¡Es una bendición tener un planeta hermoso donde vivir!
¡Estoy lleno de gratitud por poder vivir en este planeta!
¡Haré lo que sea para limpiarlo, cuidarlo, protegerlo!

Que puedan todos los seres vivos en este planeta vivir en paz.
Que puedan todos los seres vivos en este planeta vivir con felicidad y salud, libres de todo daño, libres de todo sufrimiento, libres de toda hostilidad.

Tero.

Por cierto, ayer vi una película sobre tornados en EE.UU. y me pregunto: ¿por qué siguen construyendo casas y pueblos en la rutas anuales de los tornados? ¿Y por qué siguen construyendo edificios tan débiles? ¿Por qué no han comenzado a construir bajo tierra? Si saben que cada año pasan decenas de tornados por el mismo lugar, ¿por qué siguen construyendo ahí y en las mismas condiciones? Si construyeran ciudades y pueblos parcialmente bajo tierra (no es necesario en ese casi irse muy profundo, unos cuantos metros sería suficiente), se ahorraría mucho dinero porque no perderían esas construcciones cada año. Y más importante aún, reducirían las pérdidas humanas causadas por tornados.

Otro motivo para añadir a mi lista de por qué debemos comenzar a construir bajo tierra:

> Significado de las ciudades intraterrenas.

Relación que existe entre física y biología, considerando a la química como ciencia-puente

Este trabajo fue escrito en febrero de 2004. Desde entonces me veo tentado a permitirme la posibilidad de creer que estoy capacitado para opinar sobre algunos científicos… :-)

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RELACIÓN QUE EXISTE ENTRE LA FÍSICA Y LA BIOLOGÍA, CONSIDERANDO A LA QUÍMICA COMO CIENCIA-PUENTE  ENTRE DICHAS CIENCIAS NATURALES

 

INTRODUCCIÓN

 

Todas las ciencias guardan cierta relación entre sí. Es una característica básica común que llamaremos relación fundamental: que todas ellas son un conjunto de conocimientos coherentes respecto a una realidad estudiada. Tal coherencia no sólo existe entre los conocimientos de una misma ciencia, sino que dichos conocimientos también tienen coherencia respecto a los de otras ciencias. La Química como ciencia relacionada íntimamente entre la Física y la Biología, funciona como agente actualizador, retroalimentador o puente entre ambas ciencias. De esta manera, la relación más básica que existe entre la Física, la Química y la Biología, consiste en que los conocimientos que las conforman a todas, tienen coherencia entre sí.

Para entender plenamente la relación que existe entre dos ciencias, y cómo una ciencia puede dar origen a otra, más especializada, debemos comenzar por conocer el origen y el carácter evolucionante del conocimiento científico. El propósito principal de la presente monografía es profundizar en esta relación primaria que hemos llamado relación fundamental, ampliar nuestra perspectiva considerando las distintas ramificaciones o implicaciones de dicha relación fundamental. Para cumplir con este propósito, hemos escogido analizar la relación entre la Física, la Química y la Biología desde dos puntos de vista:

  1. La relación histórica entre las ciencias: cómo el hombre ha ido ampliando su conocimiento preciso sobre las cosas hasta llegar a la ramificación y maduración de una ciencia, y cómo este proceso acentúa, de una manera u otra, la relación entre las ciencias mencionadas.
  2. La relación de contenido entre las ciencias: qué puntos de la realidad estudiada comparten dos a más ciencias, como consecuencia de esa ampliación y especialización que hemos mencionado anteriormente. Cómo los descubrimientos más importantes de ambas ciencias las ha retroalimentado y actualizado entre sí, matizando o fortaleciendo dicha relación fundamental

Ambos puntos de vista son, en realidad, las “dos caras de la misma moneda”, es decir, dos aspectos de la misma relación entre dos o más ciencias, o entre cualquiera de las ciencias que se escoja estudiar comparativamente. Esta forma de desglosar la relación entre las ciencias, en un aspecto externo (la relación histórica) y en un aspecto interno (la relación de contenido), es nuestro aporte más relevante en la presente monografía.

Debemos aclarar también, antes de entrar de lleno en la cuestión que nos ocupa, que no hemos establecido jerarquización alguna o valoración comparativa entre las ciencias estudiadas. Las tres (Física, Química y Biología) son mencionadas con igual consideración, no siendo –para nosotros– una más importante o útil que otra. La secuencia en que son mencionadas aquí y en el resto de esta monografía, obedece a razones lógicas y objetivas que serán aclaradas en el desarrollo de este estudio.

La estructura general de esta monografía es la siguiente: en el Capítulo I nos ocuparemos en analizar, en forma muy general, la evolución y maduración del conocimiento científico, lo que corresponde precisamente con el aspecto “a” o relación histórica entre las ciencias. El Capítulo II se compone principalmente de definiciones de las ciencias que nos ocupan, y una descripción más detallada de la relación fundamental que ya hemos definido. En elCapítulo III se describe el aspecto “b” o relación de contenido que existe entre la Física, la Química y la Biología. Finalmente, en las Conclusiones sintetizaremos los aspectos más importantes y los aprendizajes que se destilan de la presente monografía.

CAPÍTULO I

LA RELACIÓN HISTÓRICA

 

1.- LOS INICIOS DE LA CIENCIA.

Los inicios de la ciencia se remontan a las arcaicas civilizaciones de Egipto y Mesopotamia. Los primeros conocimientos de carácter científico derivan de las técnicas de construcción y las técnicas de agricultura de los egipcios principalmente. En aquellas eras pretéritas de la historia de la humanidad no había una ciencia en la forma en que existe ahora. El conocimiento científico, es decir, preciso, lógico y coherente, descriptivo de la realidad, se reducía a un pragmatismo utilitario. Lo que se conocía del mundo y la naturaleza permitía la subsistencia y florecimiento de un pueblo o civilización. Veamos un resumen de los conocimientos científicos de los egipcios que se remontan al siglo V antes de Cristo:

  • Empleaban un sistema decimal de numeración.
  • Conocían las operaciones aritméticas elementales y podían calcular áreas de cuadriláteros y ciertos volúmenes.
  • Determinaron con precisión la posición de los cuatro puntos cardinales.
  • Utilizaban un calendario con un año de 12 meses y 365 días.
  • Poseían amplios conocimientos farmacéuticos y médicos.

Los caldeos llegaron un poco más allá en astronomía y matemática. Lograron predecir varios eclipses lunares, las primeras predicciones astronómicas de la historia (de las que tengamos conocimiento). Dividieron el círculo en 360º, el día en 24 horas de 60 minutos cada una, y minutos de 60 segundos.

Así, gran parte del conocimiento primario elemental que se imparte a los individuos jóvenes en nuestra cultura occidental, son logros intelectuales científicos que hemos heredado de culturas muy antiguas, generalmente extintas. Conocimientos que han llegado hasta nosotros no sólo por las evidencias en piedra que nos han dejado, sino también por unos cuantos trazos hechos sobre papiro o tallados sobre piedra.

Estos conocimientos científicos, como ya hemos indicado, eran principalmente conocimientos matemáticos y astronómicos; las dos ciencias más antiguas de nuestra civilización global. La Física, la Química y menos aún la Biología, no se asomaban aún en el escenario cultural. Unos pocos siglos después de estos logros científicos incipientes, otra forma de sabio o conocedor, el filósofo (o el sacerdote, en muchos casos), fue el que se ocupó en responder las preguntas más difíciles: ¿de qué está hecho el mundo?, ¿de dónde proviene los seres vivos(animales y hombres)?, ¿qué son las estrellas?… etc. La humanidad estaba entonces lista para dar un paso hacia delante: el desarrollo exponencial de la racionalidad.

2.- LA RACIONALIZACIÓN DEL CONOCIMIENTO.

Las disertaciones y reflexiones de los griegos suponen un gran avance intelectual para la humanidad, que a partir de ellos, pasa de una representación mítica del mundo a una racionalización progresiva del conocimiento y de la forma en que se percibe la realidad. La racionalización de los procesos cognoscitivos se inició abiertamente con los filósofos Sócrates y Platón (siglo V a. C. aproximadamente).

Mientras que algunos célebres pensadores griegos ampliaron los conocimientos de las ciencias abstractas como la Matemática (Tales de Mileto, siglo VI-V a. C.), y la Metafísica (Aristóteles, siglo IV a. C.), otros disertaron sobre la naturaleza del mundo y de la materia. Fueron éstos los que abrieron el sendero inicial de las Ciencias Naturales, en un período de la humanidad en que aún no estaban claros los límites entre Ciencia (conocimiento exacto comprobable) y Filosofía (disertaciones, conjeturas). Aunque estos pensadores carecían de método científico, de microscopios electrónicos y aceleradores de partículas, sus descubrimientos no comprobables para aquel tiempo (entre los siglos VI y III a. C.) son considerables. Por ejemplo (sin orden cronológico):

  • Empédocles. Fundó su cosmología en cuatro elementos: el fuego, el aire, la tierra y el agua. Todas las cosas conocidas, incluido el cuerpo humano, están compuestas por los cuatro elementos, unidos en proporciones distintas.
  • Leucipo y Demócrito. Todos los cuerpos están formados por átomos, corpúsculos indestructibles de variadas formas que se asocian de distintas maneras.
  • Arquímedes de Siracusa. Fundó la estática basándose en el método euclídeo y descubrió el principio de la hidrostática, que explica el equilibrio de los sólidos flotantes.
  • Hipócrates. Creó una escuela de medicina a la que se han atribuido numerosos escritos médicos. Atribuía las enfermedades a causas naturales externas (frío, calor, humedad, etc.) o internas (los humores), y sin poseer una base fisiológica segura, era positiva por sus métodos de observación y diagnóstico.
  • Aristóteles. Fue el autor de gran número de tratados, entre ellos sobre física,  anatomía comparada y clasificación de los animales.
  • Heráclito. Creía que el fuego es el elemento básico con el cual se ha formado el universo. El mundo deviene, lo único constante es el cambio, la lucha entre los contrarios.

Durante el período al cual pertenecen los filósofos que hemos mencionado, la Física y la Biología ya estaban tomando cuerpo, aunque de manera muy general, en forma de teoría e hipótesis. La relación entre ellas era muy débil, pues no estaba claro aún cuál era la naturaleza de la materia. Como la Física aún no llegaba al punto en el que logra describir la realidad de los átomos y las moléculas, la Biología se limitaba a describir y clasificar los seres vivos. Si alguien llegaba a la conclusión de que tanto la materia inerte como la “materia viva” eran la misma, sólo eran conjeturas.

La Química propiamente dicha aún no existía. Como hemos dicho, no había fronteras que delimitaran claramente los conocimientos, pues no se tenía aún la herramienta metodológica del método científico, ni las herramientas instrumentales como el microscopio, el telescopio, o los aceleradores de partículas.

Después de este período, durante el medioevo, no hubo gran progreso en el desarrollo de las tres ciencias que nos conciernen, hasta la aparición de Occam, Roger Bacon, Buridán y Oresme, entre otros, quienes reaccionaron contra la fidelidad a las ideas de Aristóteles y las conjeturas de la filosofía escolástica, y subrayaron la importancia de la experiencia como fuente del conocimiento científico, inaugurando así una nueva etapa de desarrollo y maduración de las Ciencias Naturales.

3.- EL RENACIMIENTO DE LA CIENCIA.

La invención de la imprenta, las ediciones de textos clásicos por los humanistas, los viajes y descubrimientos de nuevos países contribuyeron a la renovación del clima científico. La Mecánica se enriqueció con la aportación del holandés Stevinus. Los alquimistas, a pesar de sus extravagantes teorías, hicieron avanzar los conocimientos químicos; Paracelso, uno de ellos, concebía el universo como un inmenso organismo viviente. El astrónomo polaco Copérnico introdujo la revolucionaria hipótesis del movimiento de los planetas alrededor del Sol, incluida la Tierra, y de la rotación de ésta alrededor de sí misma, con lo que contribuyó decisivamente a que la humanidad se despojara de la ingenua imagen del cosmos vigente hasta entonces. Francis Bacon contribuyó al nacimiento de la nueva ciencia con sus investigaciones empíricas, ajustadas a la lógica inductiva. Vesalio, por otra parte, dio a la anatomía el carácter de ciencia positiva.

Es a partir de estos avances y descubrimientos, durante los siglos que precedieron a la explosión del Renacimiento de las Ciencias, que comienza una carrera ininterrumpida de acumulación y actualización de las antiguas ciencias y la aparición de nuevas disciplinas científicas, que aparecieron como respuesta a la diversificación y comparación exhaustiva de los conocimientos adquiridos, de las hipótesis del pasado y de las teorías arriesgadas de los más audaces. La configuración del método científico como lo conocemos en el presente, fue un hecho de gran importancia para la Ciencia. Gracias a esta herramienta metodológica, los hombres de ciencia lograron grandes avances en la comprensión de la naturaleza y del hombre mismo, al tiempo en que se definían claramente las fronteras entre Ciencia y Filosofía. Es a partir de este período, que la relación entre la Física, la Química y la Biología comienza a crecer exponencialmente a los descubrimientos científicos.

CAPÍTULO II

DESCRIPCIÓN DE LA CIENCIAS: FÍSICA, QUÍMICA Y BIOLOGÍA.

 

1.- DESCRIPCIÓN DE LA RELACIÓN.

La palabra relación proviene del latín relationem, término que significa: lo que hace referencia. Se define relación como: situación que se da entre dos cosas, ideas o hechos cuando por alguna circunstancia están unidos de manera real o imaginaria.

Cuando estudiamos la forma en que las neuronas transmiten impulsos eléctricos entre sí, como respuesta a un estímulo sensorial que ha recibido el organismo, necesariamente debemos manejar las nociones de electricidad y conocimientos afines. Estos conocimientos sobre la electricidad son netamente físicos. Por eso podemos decir que el fenómeno de transmisión neuronal de impulsos (un fenómeno biológico) hace referencia a una realidad física (es decir, una realidad que estudia la Física). Un proceso biológico puede hacer referencia a un fenómeno físico, y un fenómeno físico puede hacer referencia a un proceso biológico. Es de esta manera como se comprueba fácilmente la relación entre una ciencia y otra. Esa relación se define más completamente cuando entendemos que fenómenos físicos y fenómenos biológicos están unidos entre sí de manera real.

Una segunda definición de relación es la siguiente: correspondencia, trato o comunicación. Este significado de la palabra relación se aplica preferentemente a personas o entidades. Por ejemplo: dos personas que estén enamoradas entre sí, tienen un trato (un proceder o comportarse de cierta manera) y, necesariamente alguna forma de comunicación. Podemos decir entonces que están relacionadas. Incluso podemos decir que tienen una relación amorosa, si queremos describir o clasificar la relación. Pero también podemos afirmar: “Venezuela tiene tratos comerciales con España”; es otro ejemplo de relación entre dos cosas.

Este segundo significado de la palabra relación también puede aplicarse entre las ciencias. Por ejemplo: antes de que Watson y Crick elaboraran el modelo de la doble hélice del ácido desoxiribonucléico, no se conocía con precisión cómo se transmitía la información genética durante la división celular. En este caso la Química (Bioquímica más específicamente) comunicó cierta información a la Biología para que ésta pudiera ampliarse en el conocimiento de la genética. Esta forma de relación entre las ciencias, como comunicación o transmisión de información, es lo que llamamos retroalimentación.

La retroalimentación se define como: método consistente en mantener la acción o eficacia de un sistema mediante la continua revisión de los elementos del proceso y de sus resultados, con el fin de realizar las modificaciones que sean necesarias. La Ciencia en sí, es un gran sistema conformado por una gran cantidad de conocimientos que son coherentes entre sí. Y como se sustenta sobre la base de la experimentación, necesariamente está sometida a actualización. La retroalimentación del conocimiento científico es lo que asegura esta actualización constante de la Ciencia.

La retroalimentación del conocimiento científico es una prueba lógica, clara e irrefutable, de que existe unarelación directa entre las ciencias, no sólo entre la Física, la Química y la Biología, sino entre todas las ciencias. Si tal relación no existiera, los descubrimientos de la Física o de la Química no hubieran servido para actualizar a otras ciencias, entre ellas la Biología.

2.- DEFINICIÓN DE FÍSICA, QUÍMICA Y BIOLOGÍA.

FÍSICA

Ciencia que tiene por objeto el estudio de las propiedades de los cuerpos y la elaboración de las leyes según las cuales se modifica su estado o su movimiento sin que cambie su naturaleza.

Según la concepción tradicional, anterior al estudio de la estructura del átomo, la física estudia los fenómenos que presenta la materia y que modifican de forma pasajera el aspecto y las propiedades de los cuerpos, mientras que la Química se ocupa de aquellos otros fenómenos que producen modificaciones permanentes, resultantes de la acción recíproca de cuerpos que desaparecen en estas transformaciones para dar como resultado una materia distinta, dotada de propiedades físicas nuevas.

El estudio de la estructura del átomo ha revelado que los enlaces químicos dependen fundamentalmente de la última capa de electrones orbitales (electrones de valencia). Así, actualmente, la química puede concebirse como una parte de la física; la física de los electrones de valencia del átomo, la física del nivel atómico y molecular, y sus aplicaciones tecnológicas. Incluso en la concepción tradicional, esta distinción entre física y química no es completamente neta; algunos fenómenos, como la electrólisis, incluyen procesos químicos y físicos.

Sobre la Física nos explica Feynman: “La física es la más fundamental y general de las ciencias […] es el equivalente actual de lo que se acostumbraba a llamar filosofía natural, de la cual provienen la mayoría de nuestras ciencias modernas.” A continuación mostramos un cuadro-síntesis de las principales divisiones de esta ciencia.

relación entre física y biología1.

QUÍMICA

Ciencia empírica que estudia la naturaleza, la estructura y las transformaciones de la materia en las que no se alteran los elementos que la componen.

El punto de partida de la Química lo constituyen las nociones de elemento simple, elemento compuesto y sus constituyentes: átomos y agregados atómicos; su objeto es la determinación de la estructura y propiedades de aquellos, de las leyes que rigen sus combinaciones y, en particular, de las transformaciones llamadas reacciones químicas, que los afectan. Los procesos radioactivos, que implican la transformación de unos átomos en otros, son objeto de la Física Nuclear.

Química Inorgánica: que estudia los elementos, las propiedades en relación con su estructura electrónica y las moléculas que forman y sus reacciones; los compuestos minerales, naturales y sintéticos.

Química Orgánica: que investiga los compuestos derivados del carbono e hidrógeno, obtenidos por síntesis o existentes en la naturaleza.

Química Analítica: que estudia los métodos para determinar la composición y la pureza de las diferentes especies químicas, tanto cualitativa como cuantitativamente.

Química Física: que analiza los fenómenos químicos usando teorías físico-matemáticas para interpretar los hechos; emplea la termodinámica y la mecánica cuántica para el análisis del átomo y la molécula y sus mutuas interacciones en una variación química.

BIOLOGÍA

Ciencia que estudia los fenómenos vitales (génesis, nutrición, desarrollo, reproducción, patogenia) y la estructura y la dinámica funcional comunes a todos los seres vivos con el fin de establecer las leyes generales que rigen la vida orgánica y los principios explicativos fundamentales de ésta.

Cabe distinguir  entre una Biología general o básica y un número considerable de ciencias o disciplinas biológicas que son otras tantas ramas de aquella. La Biología general, punto de partida, de encuentro y de referencia de las Ciencias Biológicas, recoge los datos y experiencias que aporta cada una de éstas con vistas a constituir, mediante un esfuerzo permanente de síntesis interpretativa, una teoría general del fenómeno de la vida.

La Zoología y la Botánica centran su estudio en la diversidad de formas animales y vegetales, su distribución sobre la tierra (Zoogeografía y Fitogeografía) y el ambiente en que viven (Ecología), e intentan ordenar sistemáticamente el material objeto de análisis en una clasificación que respete y manifieste la afinidad existente entre los diversos grupos y que tenga en cuenta los procesos evolutivos que han conducido a la actual multiplicidad de formas.

La Morfología se ocupa tanto de la forma como de la estructura de los seres vivos; su interés en cuanto a objeto de la investigación se manifiesta a diferentes niveles: macroscópico, microscópico y submiscroscópico. El primero consiste en la descripción de la forma externa del organismo o de la disposición de sus órganos internos, y el segundo es el análisis descriptivo de la célula y de sus componentes, tendiendo a aclara el significado de las estructuras y a destacar cuáles son las causas que has determinado la característica de la forma.

La Fisiología estudia los mecanismos de funcionamiento de los seres vivos, investiga cómo éstos transforman en energía o en materiales propios los alimentos ingeridos, analiza los complejos procesos mediante los cuales las plantas son capaces de transformar la energía solar en energía química y sintetizar sustancias orgánicas a partir de carbono inorgánico. Los límites entre Fisiología y Bioquímica (ciencia que estudia los componentes químicos del protoplasma viviente y las reacciones químicas en las que éstos intervienen) están tan difuminados que una y otra ciencias se confunden muy estrechamente al llegar a la explicación de los fenómenos fisiológicos a nivel molecular.

También la investigación morfológica alcanza el nivel submicroscópico y llega al nivel bioquímico con la interpretación de las estructuras en términos de macromoléculas.

El problema de la heredabilidad de los caracteres, es decir, cómo un ser vivo transmite a sus descendientes las características de la especie a la que pertenecen y que lo diversifican en el conjunto de la población, es estudiado por la Genética.

3.- IMPLICACIONES DE LA RELACIÓN FUNDAMENTAL.

Como hemos explicado al principio de este estudio, existe una relación fundamental entre todas las ciencias: que los conocimientos propios de alguna de ellas son coherentes (o tienden a serlo) con los conocimientos particulares propio de las otras. Esta coherencia se explica por el hecho de que las ciencias comprenden conocimientos lógicos, racionales, comprobables o demostrables, respecto a una realidad o fenómeno en particular. Ésa es la característica principal del conociendo científico: un compendio de conocimientos exactos y precisos que se han obtenido como consecuencia de la racionalización progresiva de la percepción de la realidad.

Si definimos la Física como la ciencia que tiene por objeto el estudio de las propiedades de los cuerpos y la elaboración de leyes según las cuales se modifica su estado o su movimiento, entonces, su relación con la Biología sería en un principio servir como plataforma o base teórica para dar explicación  a ciertos fenómenos que ocurren en los seres vivos, los cuales, por estar constituidos de materia, están sometidos a las mismas fuerzas y leyes que el resto de los cuerpos.

Si entendemos la Física como la ciencia que estudia la materia y la energía, nuevamente podemos decir que su relación con la Biología es la que existe entre una ciencia cuyos conocimientos son más generales respecto a los conocimientos que constituyen a otra, más especializada en el estudio de la realidad que la primera. Ambas tienen por objeto de estudio las propiedades y composición de los cuerpos, más la Biología restringe su estudio a los cuerpos orgánicos o seres vivos y sus interacciones con los cuerpos inertes o sustancias inorgánicas.

La Química como ciencia derivada de la Física, con los conocimientos que ha aportado sobre el átomo, las moléculas y los elementos químicos, también a alimentado a las Ciencias Biológicas (a la Genética, por ejemplo) contribuyendo a la resolución de incógnitas sobre ciertos procesos biológicos complejos (como la transmisión de los caracteres hereditables), sirviendo así como plataforma inductiva de conocimientos para la Biología.

4.- LA CADENA MATERIA-VIDA.

Un científico que se proponga estudiar la realidad de la materia, realiza un recorrido a través de lo que hemos llamado la Cadena Materia-vida. Este recorrido comienza con la Física y termina con la Biología. En medio de estas dos grandes ciencias se extienden los distintos estratos o gradaciones de la Química. Resumiendo este recorrido o sendero del estudio científico de la materia a la vida, lo representamos de la siguiente manera:

relación entre física y biología2.

Este esquema o cadena materia-vida nos ayuda a entender las gradaciones que nos llevan desde un estudio netamente físico a un estudio netamente biológico. Algunos consideran que las divisiones entre estas disciplinas científicas son imaginarias y prácticamente imposibles de puntualizar. Reconocemos que tal punto de vista es genuino y realista en esencia. La idea que subyace en este esquema es aún más importante para nosotros: la relación directa que existe entre las partículas subatómicas y los organismos. Pero para representar esta segunda idea procedemos a construir un segundo esquema, análogo al anterior, que represente dicha relación directa unidireccional. Este segundo esquema, superpuesto al anterior nos ayudará a entender la relación que existe entre la Física, la Química y la Biología.

relación entre física y biología3.

Resumiendo los contenidos y las implicaciones de ambos esquemas: si nos proponemos como objeto de estudio la materia, indiferentemente de que iniciemos nuestro estudio en uno u otro de los seis escalafones de la cadena materia-vida, necesariamente llegaremos al punto en que establezcamos esta relación lineal como resumen o conclusión básica de nuestras investigaciones. Por ejemplo: Si escogemos estudiar a los seres vivos, descubriremos que todos, sin excepción (según nuestros conocimientos científicos actuales), están constituidos por células. Comprobaremos que dentro de algo tan pequeño y delicado como un célula, ocurren reacciones químicas muy complejas que podemos resumir en dos palabras: metabolismo celular.  Luego quedará clara la distinción entre aquellas sustancias que produce la célula (sustancias orgánicas) y aquellas que toma del medio exterior (sustancias inorgánicas), que no hayan sido sintetizadas por otras células.  El estudio de ambas sustancias nos llevará a la conclusión de que ambas están constituidas indistintamente por moléculas y átomos. Finalmente descubriremos que éstos no son indivisibles como su nombre sugiere ( del griego a-tomo = indivisible), que más bien son “galaxias en miniatura”, compuestas por enjambres vibrantes (partículas subatómicas) de partículas yenergía.

CONCLUSIONES

La relación que existe entre dos o más ciencias es un vínculo que puede ser estudiado desde distintos puntos de vista. La relación histórica entre la Física, la Química y la Biología, como hemos señalado en el Capítulo I, obviando por un momento la relación fundamente que pueda existir, es un vínculo relativamente reciente: es a partir del Renacimiento, cuando comienza a definirse el perfil de lo que es ciencia, estableciéndose claramente las fronteras entre verdad científica y conjetura o hipótesis. La conclusión inicial que se destila de nuestro análisis de la relación histórica entre Física, Química y Biología, es que la relación entre ellas era débil e indirecta antes de los tiempos modernos. Es durante los últimos tres siglos de nuestro tiempo cuando la relación se ha ido engrosando y definiéndose, convirtiéndose en una relación directa, como consecuencia de los últimos descubrimientos y del proceso de retroalimentación con el cual se logra la actualización constante del conocimiento científico.

Una vez comprendido cómo el conocimiento científico ha evolucionado, cómo a partir de la Filosofía (que es por ello la madre de la ciencia) has nacido las Ciencias Naturales, y cómo éstas han crecido y madurado dando origen a ciencias más especializadas, como la Bioquímica, la Física Cuántica y la Genética, entonces pasamos a analizar la relación de contenido entre las ciencias. A este respecto, la idea de relación fundamental ha sido nuestra principal conclusión. A partir de ella se ramifican implicaciones de carácter teórico: lo que hemos llamado la relación de contenido entre las ciencias. Procesos biológicos que hacen referencia a fenómenos físicos y químicos, y la manera en que del estudio de la materia se deriva una relación lineal física-química-biología, directa y graduada, que hemos escogido llamar Cadena Materia-vida.

La relación histórica y la relación de contenido, como ya hemos explicado en la Introducción, son dos aspectos de una misma relación. La primera es un análisis externo de la relación, y la segunda es un análisis interno de la relación, en consideración a los contenidos, conceptos y definiciones implicadas directamente en la relación existente entre las tres ciencias consideradas. Del análisis de todos estos aspectos de la relación se desprenden las siguientes conclusiones:

  • Las ciencias con compendios evolucionantes, cambiantes, de conocimientos precisos demostrables y comprobables experimentalmente.
  • Existe una relación fundamental entre las ciencias: los conocimientos científicos tienen todos coherencia (o tienden a tener coherencia) entre sí. Es por esto que la Ciencia es un sistema y todas las ciencias que las componen se relacionan entre sí, basadas en dicha relación fundamental.
  • Unas ciencias tienen relación más estrecha y directa entre sí que otras. Es ejemplo de este tipo de relación directa la que existe entre la Física, la Química y la Biología.
  • Descubrimientos específicos en una ciencia en particular, deben servir para actualizar otra ciencia que esté relacionada directamente con aquella.
  • Este proceso de retroalimentación de la Ciencia es el que permitió definir y matizar la relación fundamental que existe entre la Física, la Química y la Biología, de lo cual se desprende que estas tres ciencias tengan una relación más estrecha y definida en el presente con relación al pasado.
  • La definición de la relación entre estas ciencias ha permitido el surgimiento de disciplinas científicas más especializadas, como la Bioquímica, la Física Cuántica, la Genética, entre otras.

FUENTES CONSULTADAS

BIOQUÍMICA. J. J. Hicks. McGrow-Hill Interamericana, S. A. de C. V. México D. F. México. 2001.

 

DICCIONARIO ENCICLOPÉDICO SALVAT. Tomos 4, 7, 12 y 22. Salvat Ediciones, S. A. Barcelona, España. 1985.

EL PEQUEÑO LAROUSSE ILUSTRADO 2000. Ediciones Larousse, S. A. de C. V. Santafé de Bogotá, D.C. Colombia. 1999.

ENCICLOPEDIA AUTODIDÁCTICA OCÉANO. Tomos 3, 4 y 5. Ediciones Océano, S. A. Barcelona, España. 1988.

FÍSICA FEYNMAN. Volumen I. Feynman, Leighton y Sands. Addison-Wesley Iberoamericana, S. A. Wilmington, Delaware, E.U.A. 1987.