El labrador: Conversación entre el Despierto y Mára el malvado

En Sávatti, en una ocasión el Sublime [1] estaba instruyendo, iluminando, inspirando y exaltando a los monjes con un sermón sobre el Nibbána [2]. Y los monjes, con sus mentes enfocadas, atentos e interesados en el tema, estaban escuchando el Dhamma [3].

Entonces se le ocurrió a Mára [4], el malvado: “Este recluso Gotama [5] está instruyendo, iluminando, inspirando y exaltando a los monjes con un sermón sobre el Nibbána. ¿Qué tal si ahora me acerco al recluso Gotama con el propósito de vendarle los ojos?” Y así Mára, el malvado, asumiendo la apariencia de un labrador [6], portando un poderoso arado sobre su hombro, y llevando un aguijón para los bueyes en su mano, su cabello enmarañado, su vestimenta mojada, sus pies embarrados en barro, se acercó al Sublime y le dijo:

[Mára:] ¿Has visto mis bueyes, oh recluso?

[Buddha:] ¿Pero qué tienes tú que ver, oh malvado, con bueyes? [7]

[Mára:] Mío y sólo mío, recluso, es el ojo, mías son las formas visibles, mía es la esfera de consciencia del contacto del ojo. ¿A dónde, recluso, irás a escaparte de mi? Mío y sólo mío es el oído, recluso, míos son los sonidos, mía es la esfera de consciencia del contacto del oído. ¿A dónde, recluso, irás a escaparte de mi? Mía es la nariz, recluso, míos son los olores, mía es la esfera de consciencia del contacto de la nariz. ¿A dónde, recluso, irás a escaparte de mi? Mía es la lengua, recluso, míos son los sabores, mía es la esfera de consciencia de la lengua. ¿A dónde, recluso, irás a escaparte de mi? Mío es el cuerpo, recluso, mías son las sensaciones corporales, mía es la esfera de consciencia del contacto del cuerpo. ¿A dónde, recluso, irás a escaparte de mi? Mía es la mente, recluso, míos son los objetos mentales, mía es la esfera de consciencia del contacto mental. ¿A dónde, recluso, irás a escaparte de mi? [8]

[Buddha:] Tuyo y sólo tuyo, malvado, es el ojo, tuyas son las formas visibles, y tuya es la esfera de consciencia del contacto del ojo. Pero allí, oh malvado, donde no hay ojo, donde no hay formas visibles, donde no hay esfera de consciencia del contacto del ojo, allí oh malvado, no hay acceso para ti. Tuyo y sólo tuyo es el oído, malvado, tuyos son los sonidos, tuya es la esfera de consciencia del contacto del oído. Pero allí, oh malvado, donde no hay oído, donde no hay sonidos, donde no hay esfera de consciencia del contacto del oído, allí oh malvado no hay acceso para ti. Tuya y sólo tuya es la nariz, malvado, tuyos son los olores, tuya es la esfera de consciencia del contacto de la nariz. Pero allí, oh malvado, donde no hay nariz, donde no hay olores, donde no hay esfera de consciencia del contacto de la nariz, allí oh malvado no hay acceso para ti. Tuya y sólo tuya, malvado, es la lengua, tuyos son los sabores, tuya es la esfera de consciencia del contacto de la lengua, pero allí, oh malvado, donde no hay nariz, donde no hay olores, donde no hay esfera de consciencia del contacto de la nariz, allí oh malvado no hay acceso para ti. Tuya y sólo tuya es la lengua, malvado, tuyos son los sabores, tuya es la esfera de consciencia del contacto de la lengua, pero allí, oh malvado, donde no hay lengua, donde no hay sabores, donde no hay esfera de consciencia del contacto de la lengua, allí oh malvado no hay acceso para ti. Tuyo y sólo tuyo es el cuerpo, malvado, tuyas son las sensaciones corporales, tuya es la esfera de consciencia del contacto del cuerpo, pero allí, oh malvado, donde no hay cuerpo, donde no hay sensaciones corporales, donde no hay esfera de consciencia del contacto del cuerpo, allí oh malvado no hay acceso para ti. Tuya y sólo tuya es la mente, malvado, tuyos son los objetos mentales, tuya es la esfera de consciencia del contacto mental, pero allí, oh malvado, donde no hay mente, donde no hay objetos mentales, donde no hay esfera de consciencia del contacto mental, allí oh malvado no hay acceso para ti.

[Mára:] Cosas de las cuales dicen: “esto es mío”
Y aquellas gentes que dicen: “esto es mío”… [9]
Si te importan esas cosas y gentes
No escaparás de mi, oh recluso.

[Buddha:] Aquello sobre lo cual hablan, eso no es para mi.
Las gentes que hablan así, uno de ellos yo no soy.
Así deberías saber, oh malvado,
que no verás ni siquiera el lugar a donde yo voy.

Entonces Mára el malvado pensó: “¡El Sublime me conoce! ¡El Bendito me conoce!” Y triste y lleno de pesar, Mára se desvaneció allí mismo.

Samyutta Nikáya IV.2.9

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Notas

[1] El Sublime, uno de los epítetos del Buddha (el Despierto). Otros epítetos son: el Bendito, el Bienaventurado, el Maestro, Pariente del Sol, el que Bien se ha Ido, Tathágata, etc.

[2] Nibbána, extinción del fuego, fuego extinto. Símbolo y título de la meta última en el Buddhismo. Una esfera de existencia que se caracteriza por una dicha suprema y la extinción definitiva del ciclo de renacimientos y muertes. Al morir, los Buddhas y los Arahants (santos iluminados), desaparecen definitivamente en el Nibbána.

[3] Dhamma, Enseñanza del Buddha. La palabra también puede traducirse como Ley, Doctrina, Religión, Instrucción, Verdad.

[4] Mára, el Muerte, el Oscuro, Rey de la Muerte. Es un deva (ser de luz) que pretende gobernar sobre todos los planos de existencia que se extienden debajo del suyo. La intención de Mára es mantener a los seres por debajo de él encadenados a la existencia samsárica. Mára se opone al Buddha porque el Despierto enseña un método para liberarse de la existencia samsárica, lo cual no le conviene a Mára.

[5] Recluso. Otras traducciones ponen “contemplativo” o “renunciante”. El Buddha y sus monjes y monjas son monjes renunciantes que también se llaman contemplativos porque se dedican principalmente a la meditación y a ejercicios mentales que se conocen generalmente como “contemplación” de la realidad. También se les llama reclusos porque viven gran parte de su vida en un espacio cerrado y apartado del bullicio de la vida mundana. Gotama es como un apellido del Buddha. Es un nombre de familia que otros miembros varones de su familia también debían usar, por ejemplo el Ven. Ánanda, primo del Buddha, también era un Gotama. Para distinguir a este Buddha de otros a veces se le llama Buddha Gotama o Gotama Buddha.

[6] Mára es un deva poderoso y como tal puede aparecer y desaparecer en varios planos de existencia y cambiar de forma. También puede insertar pensamientos intrusos en la mente de los seres humanos y manipularlos para que lleven a cabo malas acciones. En este sutta (discurso) parece estar claro que Mára asume la apariencia de un labrador pero algunos lo interpretan de otra manera: Mára puede meterse en la mente de personas mentalmente débiles y actuar desde dentro de ellas.

[7] Debido a que el Buddha posee visión espiritual desarrollada siempre es capaz de reconocer a Mára a pesar de la apariencia que éste asuma para presentarse en el mundo.

[8] Este recuento que hace Mára abarca los cinco agregados de existencia, cada uno con sus “objetos” y la esfera de consciencia que les corresponde. Esta es una idea que aparece en otros suttas también: los cinco agregados o cúmulos de existencia (forma, sensación, percepción, intención o fabricación mental y consciencia) son el terreno donde Mára tiene poder sobre los seres. En su respuesta el Despierto reconoce que ésto es así pero menciona un lugar donde no existen estos cinco agregados y sus objetos y esferas de consciencia. Ese lugar es el Nibbána. Mára no tiene acceso al Nibbána. Los seres que se van al Nibbána quedan fuera del alcance de Mára.

[9] En estos versos queda expuesta una de las trampas psicológicas, filosóficas y espirituales más gigantescas de la existencia en samsára: aquí los seres creen que “poseen” esto o aquello cuando en realidad los cinco agregados de existencia y sus objetos y sus esferas de consciencia son sólo fenómenos que se forman por la presencia de una serie de causas. En realidad no hay un yo metafísico o entidad con carácter ontológico propio que sea dueño o poseedor de estos agregados y de estas esferas de consciencia. Esta es la doctrina de anattá (no-yo) enseñada por el Buddha. Esto queda reflejado en la respuesta en versos de Buddha a Mára.

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Sobre los 31 planos de existencia:

> Buddhismo Theraváda: Los Treinta-y-Un planos de existencia.

Sobre Mára en el Canon Páli:

  • Los diez ejércitos de Mára: Sn 3.2
  • Māra (alias Namuci, “Pariente de los negligentes”): DN 16, DN 20, DN 32, MN 26, MN 34, MN 106, SN 6.2, SN 17.3, SN 22.63, SN 35.115, SN 35.189, SN 35.199, SN 35.202, SN 35.207, SN 47.6, SN 47.7, SN 56.11, AN 4.49, AN 7.63, Dhp 7, Dhp 34, Dhp 37, Dhp 40, Dhp 46, Dhp 57, Dhp 104, Dhp 175, Dhp 274, Dhp 337, Dhp 350, Iti 38, Iti 46, Iti 57, Iti 58, Iti 59, Iti 62, Iti 68, Iti 82, Iti 93, Sn 3.2, Sn 3.12, Sn 4.9, Sn 5.10, Thag 1.25, Thag 21, Thig 6.7, Thig 13.5
  • Mára y Buddha debaten si las posesiones son una fuente de gozo o de pena: SN 4.8
  • La visita no-bienvenida de Mára al Buddha: SN 4.13
  • Mára proclama su dominio sobre el mundo de los sentidos: SN 4.19
  • Mára trata de convencer al Buddha de que abandone la vida monástica y se convierta en un Gobernante Mundial: SN 4.20
  • Mára le dice a una monja: “¿Por qué molestarse en meditar? Relájate y disfruta de los placeres de la vida”: SN 5.1
  • La respuesta de la monja Soma a la pregunta de Mára sobre si las mujeres puede lograr el Despertar: SN 5.2
  • Mára a la monja Gotami: “¿Por qué sentarse a meditar en soledad en el bosque?”: SN 5.3
  • Mára a la monja Vijaya: Deja de meditar y ponte a bailar: SN 5.4
  • Mára a la monja Uppalavanna: SN 5.5
  • Mára: “¿cuál es el problema con renacer otra vez?”: SN 5.6
  • Mára dice: “¿Por qué no simplemente te conformas con un renacimiento entre los devas?”: SN 5.7
  • La monja Sisupacala le muestra a Mára cómo seguir el sendero del Dhamma no significa seguir una filosofía fija: SN 5.8
  • Mára trata de confundir a la monja Sela con cuestiones metafísicas: SN 5.9
  • ¿Algunas vez un pensamiento profundamente especulativo y atractivo te ha sacado de la meditación?: SN 5.10

Libros, ensayos y otros:

  • Turning the forces of Mara to our advantage: “The Demons of Defilement” (Lee)
  • The Buddha’s Encounters With Mara (Guruge)
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Buddhismo: ¿quién o qué es Mára?

Mára el Oscuro, el Rey de la Muerte, el Terminador, el Tentador… es una figura muy relevante en los suttas (discursos) del Buddha en el Canon Páli. Sin embargo, la palabra tiene varios niveles de significado, incluso en los discursos del Buddha, y en ninguno de ellos los significados parecen ser excluyentes o contradictorios. Es decir, para Buddha la palabra representa varias cosas al mismo tiempo.

Es importante destacar que Mára como figura del mal en el pensamiento de Buddha no es equivalente a personajes similares de otras religiones: el Demonio, Satanás, Lucifer, etc. Es cierto que la tradición buddhista porta imágenes diabólicas que asemejan mucho a Mára con el demonio de los cristianos, judíos y musulmanes, pero cuando uno lee los suttas se hace evidente que Mára no es exactamente eso. Aunque también hay que reconocer que hay ciertas semejanzas entre las historias de Mára en el Canon Páli y ciertas narraciones de la Biblia, como por ejemplo cuando Mára trata de convencer al Buddha de que abandone la vida religiosa y se convierta en un Monarca Universal (SN 4.20: Rajja Sutta). O como cuando Mára le confiesa al Buddha que él (Mára) domina todo el mundo sensorial (SN 4.19: Kassaka Sutta), más o menos a la manera del “príncipe de este mundo” de los cristianos. A pesar de las semejanzas, hay que recordar que en el Buddhismo no se reconoce la figura de un Dios Creador o de un ser que sea el Bien Absoluto, y que por lo tanto no existe tampoco la figura de un ser que sea el Mal Absoluto. Aunque en los discursos del Buddha se mencione a un “Tentador” o un “Mára el Malvado”, también queda implícito que no existe en el universo ninguna personificación del mal absoluto ni del bien absoluto: los seres superiores que nos favorecen o nos oponen lo hacen simplemente por razones circunstanciales de diversa naturaleza, pero no hay en el universo una verdadera lucha épica entre el bien y el mal.

En el pensamiento de Buddha hay seres superiores que habitan en planos de existencia que para nosotros normalmente son invisibles. Todos los cuerpos de seres vivos en el universo irradian una luz, una radiación de energía, incluso nosotros. Esos seres superiores normalmente invisibles a nuestra visión, dice el Buddha, cuando se hacen visibles adquieren la apariencia de seres de luz muy brillante. Por eso el Buddha los llama de manera muy general devas: “los resplandecientes”. Ahora, hay muchas clases de devas, según Buddha. Mientras más superior sea el plano de existencia donde un deva habita, más grandes y esplendorosos son su luz y sus poderes. Aquel deva poderosísimo que se llama Gran Brahma, tiene un cuerpo gigante de luz que es como una nube resplandeciente que abarca todo un mundo según lo conocemos. Para semejante ser de luz no es ninguna dificultad viajar por el universo como un pájaro por el aire y sus días de vida se cuentan en eones de tiempo. Cuando las personas describen al Buddha en los discursos del Canon Páli, ellos dicen:

Una buena reputación de este Sublime Gotama se ha propagado así: Por esto el Sublime es un Arahant, perfectamente iluminado, dotado de visión y conducta, bien encaminado, conocedor del universo, incomparable líder de hombres capaces de ser domados, maestro de devas y humanos, iluminado, Sublime. Él, habiendo realizado por medio de su propio conocimiento directo este mundo, lo hace conocer junto con sus devas, Máras, Brahmas, este generación junto con sus ascetas y brahmanes, humanos y devas. Él expone el Dhamma que es bueno en el comienzo, bueno en el medio, bueno en el final, con significado y con palabras; revela la vida santa que es completamente pura.

Ésta es como la tarjeta de presentación del Buddha para aquellos que no sabían nada sobre él. Dice que el Buddha hace conocer este mundo (es decir, el universo) con sus devas, Máras y Brahmas… Lo que esto significa es que en el universo hay varios Brahmas y varios Máras. Las palabras se tratan aquí de un título, el nombre general de un tipo de devas. Es como decir “ministros” y “presidentes”. Dice además que son varios de cada tipo. Hay varios Brahmas y varios Máras. Entre los Brahmas, hay uno que asume el rol de líder, de “gobernante”. En nuestro “universo” el Gran Brahma es el líder entre la generación de los Brahmas. Y Mára el Oscuro es el líder entre los Máras. Según los discursos del Canon Páli, el Gran Brahma vive en el plano número 14 (contando desde el más inferior hacia arriba) llamado Mahabrahma y Mára habita en el plano 11, que es el plano de los devas que tienen poder sobre la creación de otros seres (paranimmitavasavatti deva).

Algunas personas creen que Mára es el señor del primer plano, el plano del infierno, o del plano 4, la dimensión de los asuras (demonios o titanes iracundos), pero los suttas dejan en claro que esto no es así: los Máras, siendo devas superiores y muy poderosos, no pueden habitar en dimensiones de existencia tan inferior. Haciendo una comparación: el señor o gobernante del infierno, y el del plano de los asuras, son meros peones, meros “obreros” en las manos de Mára. Mára los puede dominar a su antojo como si fuera un “pequeño” dios que tiene una porción del universo a su disposición. Lo que se desprende este conocimiento es que Mára dista mucho de parecerse a la figura del demonio judeo-cristiano (que es más bien como una deidad menor ctónica), y se parece un poco más a la figura de Luzbel, el arcángel de luz refulgente que se convirtió en Lucifer al rebelarse contra Dios.

Mara.attacks
En esta ilustración vemos una representación típica de Mára tal cual como se ve en la tradición. Es el personaje sentado sobre el elefante con una daga en la mano.

Si tuviésemos que reconstruir la imagen de Mára según la información contenida en los suttas, tendríamos que pintar un ser de luz similar a los serafines o arcángeles de las tradiciones judeo-cristianas y musulmanas, o un ser similar a los “seres de luz” que encontramos en las sectas de Nueva Era:

Elohim de la Nueva Era.
Un Elohim (dios creador) de una secta de Nueva Era. Según los discursos del Buddha, la apariencia de Mára es más como la de un ser de este tipo.

¿Cómo es posible que un ser superior sea malo?

Si Mára es un deva superior, un ser de luz, ¿cómo es posible que sea malo? ¿Sus malas acciones (kamma oscuro) no deberían rebajarlo de nivel en la escala de los planos de existencia? Lo que se desprende de los suttas es lo siguiente. Ninguno de los devas es todopoderoso. Ninguno de ellos tiene vida eterna. Los Brahmas y los Máras han renacido como seres superiores debido a un montón de buenas acciones (kamma luminoso) realizado en un pasado remoto. Este kamma luminoso es la causa de que, en este eón, los Brahmas y los Máras sean devas poderosos que viven en planos superiores. Y al igual que todos los seres en el universo, cuando el fruto de ese kamma luminoso se agote, esas corrientes de vidas perecerán y renacerán en planos inferiores de existencia. Recuérdese que el ser no tiene forma fija, establecida. El ser cambia de forma cada vez que renace, y el ser puede renacer en cualquier plano de existencia, dependiendo del kamma hecho por esa corriente de vida. Un Gran Brahma, al final de su larga vida (que puede durar millones de años terrestres), puede morir y renacer luego en un plano inferior, incluso como un ser humano. A la inversa, un ser humano puede sembrar una gran cantidad de kamma luminoso que le permita renacer en un futuro como un Brahma. Cuando un Gran Brahma fallece, otro Brahma lo sustituye.

El mismo proceso le ocurre a los Máras. Un Mára, cuando llega al final de su vida, morirá y podría renacer incluso como un ser humano. Y un ser humano puede acumular kamma luminoso suficiente para renacer luego como un Mára. En una porción del universo, los Máras escogen entre sí a su líder quien es el ser particular que el Buddha llamó Mára el Oscuro, Rey de Muerte, el Terminador, etc. El Buddha dijo que los Máras se complacen con manipular la creación de los seres que están por debajo de ellos. Los Máras, y especialmente Mára el Oscuro (el líder de todos ellos), son seres que tienen poder sobre los pensamientos y las mentes de incontables seres vivos que habitan en los planos inferiores (del plano 11 hasta el 1). Pero para mantenerse en su larga vida y poder, los Máras no hacen daño directamente a los seres que manipulan y controlan. Los Máras utilizan imágenes y fantasías sugerentes para empujar a los seres a hacer determinado tipo de acciones. Pero son los seres los que toman la decisión de llevar a cabo esas acciones y por eso los Máras no cosechan el resultado de esas acciones. Los Máras son manipuladores expertos de la mente: utilizan sutilmente la ley del kamma a su favor, nunca poniendo su propia mano para hacer daño. Siempre consiguen convencer a otro ser para haga el daño por ellos.

La maldad de los Máras es un tipo de maldad tan sutil que apenas podemos distinguirla de una simple acción inocente. Es como cuando una persona te va llenando la cabeza de ciertas ideas, ideas indirectas, nunca explícitas, y esas ideas al final te llevan a tomar la decisión de hacer algo que no te conviene. Al final de todo tú fuiste el que llevó a cabo el kamma oscuro, y por lo tanto serás tú mismo quien coseche la consecuencia de ese kamma. La persona insidiosa, manipuladora, pone ciertas ideas en tu mente, pero ninguna de esas ideas contiene explícitamente la orden de “haz esto o aquello”. Al final, cuando tú cometes la mala acción, esa persona queda completamente inocente en todo el asunto, porque ella nunca te dijo explícitamente que hicieras esto o aquello y ella nunca lo hizo ella misma. Así es cómo Mára manipula a los seres para mantenerlos encerrados en samsára sin que por ello él tenga que cosechar las consecuencias de todo ese kamma oscuro sembrado por otros seres. Es como si todo este sistema solar fuera un video juego para Mára: el hace que las piezas se muevan, que millones y millones de seres hagan esto o aquello, pero nunca lo hace él mismo ni tampoco da la orden para que lo hagan. Es una forma de esclavitud mental tan sutil que los seres por debajo del plano 14 no se dan cuenta de que está ocurriendo. Y así es cómo Mára se mantiene en su plano de existencia sin precipitar su caída.

La lógica de esta información se descubre también en ciertas pistas de las narraciones en los suttas. Cuando el Buddha se sentó a meditar antes de lograr el Despertar, el famoso ataque de Mára no fue un ataque literal. Aquí el Buddha estaba hablando en lenguaje poético, metafórico. Cuando Mára le envía al futuro Buddha sus hijas para tentarlo, esto en realidad ocurrió en la mente de Gotama: las “hijas” de Mára en realidad son pensamientos, impulsos, pulsiones que aparecen en la mente del meditador porque Mára las pone allí. No se trata de que Mára físicamente se presentó ante el Buddha para lanzarle flechas y cuchillos. Así es cómo la tradición narra visualmente el episodio, pero los suttas contiene las claves para entender correctamente el asunto.

Otra de las claves que indican que Mára no puede hacer directamente un acto de maldad contra una persona (porque sembraría kamma oscuro y eso no le conviene) la encontramos en las narraciones donde aparece una persona “poseída” por Mára y entonces el Buddha lo descubre. Todos los episodios en el Canon Páli que contienen anécdotas de este tipo, algunas de las cuales el Buddha es el protagonista y en otras es alguno de los monjes o monjas, terminan de la misma manera: el Buddha o el monje o monja se da cuenta de que Mára está manipulando a un ser humano y con este conocimiento Mára queda derrotado. Es decir: basta con reconocer conscientemente la insidiosa presencia de Mára en la mente de algún otro ser vivo (sea un humano, un animal, un fantasma, un demonio, o incluso un deva) para que éste pierda su poder y tenga que retirarse.

Mára como personificación del mal en el universo

Todo lo anterior tiene que ver con el significado de la palabra Mára en tanto se trata de un ser individual con consciencia propia. Aparte de este significado, Mára representa la mecánica de esclavitud y muerte que reina en el samsára. Con este significado Mára es más bien una forma de vida samsárica en la cual nosotros los humanos estamos atrapados, junto con todos los seres vivos en el universo puesto que el samsára lo abarca todo, todos los 31 planos de existencia.

Cuando el Buddha habla de Mára con este sentido, está hablando más bien de un principio filosófico, una etiqueta que sirve para caracterizar lo doloroso y decepcionante que es la vida en samsára. Sorprende por ejemplo que el Buddha afirme que los cinco cúmulos de existencia son Mára o que pertenecen a Mára. En este caso lo que el Buddha quiere decir es que, el tipo de existencia que tenemos y los “cuerpos” o “substancias” en los que vivimos, son partes de un mecanismo universal de esclavitud y de muerte para el cual la palabra Mára sirve como etiqueta. Debido a que Mára también significa muerte, cuando el Buddha dice que los cinco agregados son “un estado de Mára” es como si estuviese diciendo que son un estado de muerte, caracterizado por la muerte. Por ejemplo:

Mára como un estado efímero, doloroso y de no-yo

En Savatthi, estando sentado, el Venerable Radha preguntó al Bienaventurado: Venerable señor, la gente dice: “Mára, Mára”… ¿Qué es este Mára el Malvado?

Radha, la forma, la sensación, la percepción, la construcción mental y la consciencia, es Mára, es un estado de Mára, es impermanente, es de una naturaleza impermanente, es sufrimiento, es de una naturaleza de sufrimiento, es no-yo, es de una naturaleza impersonal, es un estado de destrucción, es un estado de desvanecimiento, es un estado inestable, está siempre en un estado de cesación momentánea, desvaneciéndose justo allí… Radha, ¡deberías por tanto eliminar todo deseo, toda lujuria y toda atracción! Deberías abandonar todo deseo y lujuria por lo que sea que sea un estado de Mára, por lo que sea impermanente, por lo que sea meramente una apariencia impermanente, por lo que sea sufrimiento, por lo que sea de una naturaleza dolorosa, por lo que sea no-yo, por lo que sea de una naturaleza sin dueño, por lo que sea de un estado de destrucción, por lo sea que se encuentre en un estado de desvanecimiento, por lo que sea que esté en un estado de surgimiento, por lo que sea que esté en un estado de cesación… ¿Y qué, Radha, está en un estado de cesación? La forma está en un estado de cesación. La sensación… La percepción… Las construcciones mentales y la consciencia están también en un estado continuo de cesación… Entendiendo esto, Radha, ¡el bien instruido Noble Discípulo experimenta desagrado por la forma, desagrado por la sensación, desagrado por la percepción, desagrado por las construcciones mentales y desagrado por la consciencia misma! ¡Experimentando desagrado, se vuelve desilusionado! A través de la desilusión su mente se libera. Cuando está liberado, instantáneamente sabe: “Esta mente está liberada”. Y entiende: “El renacimiento se ha extinguido, esta Noble Vida está completa, hecho está lo que debería estar hecho, ya no hay otro estado de ser después de este…”

Fuente: Los Dichos Agrupados del Buddha. Samyutta Nikáya 23:24-34 III 199

También hay fragmentos donde los dos niveles de significado de la palabra Mára se encuentran juntos, como si el Buddha estuviese hablando tanto de este deva que llamamos Mára como de la mecánica samsárica misma. Como dijimos más arriba, en estos casos no parece haber contradicciones o exclusiones entre los distintos significados de la palabra Mára. Aquí parece igualmente que estamos hablando de un ser con intenciones y conspiraciones propias como igualmente de las distintas trampas o lugares oscuros de la mente las cuales, si nos enganchamos a ellas, nos mantendrán atrapados en el ciclo de renacimientos sin fin…

El Buddha una vez habló directamente a Namucí, también llamado Mára el Malvado:

“El placer sensual es tu primer ejército, descontento es tu segundo ejército, mientras hambre y sed es tu tercer ejército. El cuarto es deseo vehemente, el quinto es letargo y flojera, miedo es el sexto, duda es el séptimo, hipocresía y terquedad es el octavo. Ganancia, renombre, honor, y cualquier fama falsamente recibida, es tu noveno ejército, tú Kanha, el de mente oscurecida. Aquel que no es un héroe no puede conquistar estos ejércitos, pero habiéndolos derrotado, uno gana una gran felicidad. Habiendo traído mi mente a un control total, bien establecida en una consciencia continua, vagaré a través de los reinos, entrenando muchos discípulos, quienes alertas y bien motivados, a pesar de tus tentaciones, ¡irán a donde, habiendo ido, uno no puede lamentarse!”

Dándose cuenta de tu derrota, Mára, el Malvado, respondió:

“Por siete largos años he seguido al Bendito, paso a paso, sin tener si quiera una sola oportunidad contra entre perfectamente Iluminado, quien está completamente despierto. Como un cuervo que vuela en círculos sobre una piedra amarilla, que parece un montículo de grasa, pensando: Quizás puedo encontrar algo suave y dulce allí… Pero, habiendo atacado la roca, sin obtener nada, se va tristemente decepcionado, así y exactamente así tendré que marcharme.”

Decepcionado, la flauta del demonio cayó de su axila y sobrecogido por la frustración, desapareció allí mismo…

Fuente: Sutta-Nipāta versos 436-449, editado.

Sobre los 31 planos de existencia:

> Buddhismo Theraváda: Los Treinta-y-Un planos de existencia.

Sobre Mára en el Canon Páli:

  • Los diez ejércitos de Mára: Sn 3.2
  • Māra (alias Namuci, “Pariente de los negligentes”): DN 16, DN 20, DN 32, MN 26, MN 34, MN 106, SN 6.2, SN 17.3, SN 22.63, SN 35.115, SN 35.189, SN 35.199, SN 35.202, SN 35.207, SN 47.6, SN 47.7, SN 56.11, AN 4.49, AN 7.63, Dhp 7, Dhp 34, Dhp 37, Dhp 40, Dhp 46, Dhp 57, Dhp 104, Dhp 175, Dhp 274, Dhp 337, Dhp 350, Iti 38, Iti 46, Iti 57, Iti 58, Iti 59, Iti 62, Iti 68, Iti 82, Iti 93, Sn 3.2, Sn 3.12, Sn 4.9, Sn 5.10, Thag 1.25, Thag 21, Thig 6.7, Thig 13.5
  • Mára y Buddha debaten si las posesiones son una fuente de gozo o de pena: SN 4.8

  • La visita no-bienvenida de Mára al Buddha: SN 4.13

  • Mára proclama su dominio sobre el mundo de los sentidos: SN 4.19

  • Mára trata de convencer al Buddha de que abandone la vida monástica y se convierta en un Gobernante Mundial: SN 4.20

  • Mára le dice a una monja: “¿Por qué molestarse en meditar? Relájate y disfruta de los placeres de la vida”: SN 5.1
  • La respuesta de la monja Soma a la pregunta de Mára sobre si las mujeres puede lograr el Despertar: SN 5.2
  • Mára a la monja Gotami: “¿Por qué sentarse a meditar en soledad en el bosque?”: SN 5.3
  • Mára a la monja Vijaya: Deja de meditar y ponte a bailar: SN 5.4
  • Mára a la monja Uppalavanna: SN 5.5
  • Mára: “¿cuál es el problema con renacer otra vez?”: SN 5.6
  • Mára dice: “¿Por qué no simplemente te conformas con un renacimiento entre los devas?”: SN 5.7
  • La monja Sisupacala le muestra a Mára cómo seguir el sendero del Dhamma no significa seguir una filosofía fija: SN 5.8
  • Mára trata de confundir a la monja Sela con cuestiones metafísicas: SN 5.9
  • ¿Algunas vez un pensamiento profundamente especulativo y atractivo te ha sacado de la meditación?: SN 5.10

Libros, ensayos y otros:

  • Turning the forces of Mara to our advantage: “The Demons of Defilement” (Lee)
  • The Buddha’s Encounters With Mara (Guruge)

Dhammapada Ilustrado: Capítulo 5: Balavagga: Los necios

Si apenas está comenzando a aprender Buddhismo, tenga en cuenta que el Dhammapada no es lo más recomendable para leer como primera lectura. Hay que manejar el contexto de los versos (si se refiere a laicos o a renunciantes), el vocabulario, los distintos niveles de significado, etc. Si está comenzando en el estudio del Dhamma (Enseñanza del Buddha), lea primero esta nota sobre la enseñanza gradual (anupubbi-katha) del Buddha en seis etapas (abrirá en otra ventana):

Enseñanza Gradual del Buddha en seis etapas.

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Dhammapada Ilustrado:

Capítulo 5: Balavagga (Los necios)

Ilustraciones: P. Vickramanayaka.
Versión en español: Ramón Morales Castel, en base a las versiones inglesas del Ven. Thanissaro Bhikkhu, el Ven. Weragoda Sarada Maha Thero y de Buddharakkhita.

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Namo Tassa Bhagavato Arahato Sammásambuddhassa.

Homenaje al Bienaventurado, Noble y Digno, Total y Completamente Auto-Iluminado.

Dhammapada (versos del Dhamma): Palabras del Buddha.

Dhammapada Ilustrado_capítulo5.

Dhammapada_v60.

El Ven. Buddharakkhita traduce “samsára” como “existencia mundana” (worldly existence) y “Dhamma verdadero” como “Verdad Sublime” (Sublime Truth). En cuanto al tema principal de este capítulo, en páli bála, necios, la palabra puede traducirse también como ignorantes y tontos. En inglés casi siempre se utiliza el término fool (tonto, necio).

Nota del Ven. Bhikkhu Nandisena:

Donde dice “largo es el samsára”, el Ven. Nandisena traduce: “largo es el ciclo” y añade la siguiente nota: “La continuación ininterrumpida de los agregados de una existencia a otra”.

Comentario sobre la ilustración:

Nuevamente vemos varios planetas como representación de los muchos “mundos” en los cuales la corriente de vida renace una y otra vez, ya sea que se trate literalmente del mismo planeta en tiempos distintos, de varios planetas o como metáfora general de la vida en el samsára en el universo. En el centro la corriente de vida es el vagabundo que, anciano y cansado lleva sobre sí el peso de las existencias repetidas sin saber a dónde le dirigen. Arriba a la izquierda, para la corriente de vida que no tiene sueño, el paso del tiempo es largo y produce hastío. La persona está “despierta” o “no tiene sueño” y por eso le parece larga la noche. A la derecha, la corriente de vida indaga cuál es el camino y hacia dónde conduce. El que no conoce el camino que conduce fuera de todo esto, está perdido en samsára como este vagabundo. Es el mismo vagabundo que vemos en la ilustración del verso 1. Vea el verso 29, donde se habla también de los dormidos y de los despiertos. En los versos 44 y 45 el ilustrador usa también el recurso de los planetas como representación del mundo o del universo en general.

Dhammapada_v61.

Comentario sobre la ilustración:

La figura luminosa representa a la persona que tiene cierto logro en síla (conducta virtuosa) o cierto nivel de conocimiento. Esta persona se aleja de aquellos que no son ni iguales a él ni mejores que él. En el fondo vemos la representación tradicional de las personas que carecen de síla (virtud, moral): hombres jugando a los gallos y apostando dinero, hombre emborrachándose, un hombre bailando con una mujer (que probablemente no sea su esposa o es la esposa de otro hombre) y otro hombre en actividad erótica o sexual con una mujer (que probablemente no es su esposa o es la esposa de otro hombre). Así el ilustrador trata de resumir algunas de las conductas inhábiles que vemos mencionadas, por ejemplo, en los cinco preceptos.

Dhammapada_v62.

Comentario sobre la ilustración:

La ilustración representa muy bien la idea del verso. Arriba a la izquierda en el fondo vemos al protagonista del verso con su esposa e hijos. Es un hombre rico y exitoso en términos mundanos. La idea del verso funciona igual si en vez de decir “así el necio se preocupa” decimos “así el necio se vanagloria” o “así el necio se enorgullece”. La idea es que, ya sea preocupación u orgullo, tormento o vanagloria, en realidad no poseemos nada porque ni siquiera nos pertenecemos a nosotros mismos. Si la muerte nos puede tomar en cualquier momento (esta es la imagen principal de la ilustración: la mano de Mára, el Rey de la Muerte, llevándose a la corriente de vida) y ni siquiera nuestro cuerpo es realmente “nuestro”, entonces tampoco los hijos, la esposa y las riquezas materiales.

Dhammapada_v63.

Comentario sobre la ilustración:

Arriba en segundo plano vemos un necio o tonto que tiene cierto conocimiento de su ignorancia. Este hombre, por estar consciente de su propia ignorancia, recurre a un hombre sabio (un bhikkhu) para discutir sus ideas y adquirir conocimiento. Abajo, en primer plano, vemos al necio que se cree sabio. Está sentado a la mesa con un libro entre las manos predicando cosas que ni siquiera comprende realmente. Sus amigos y vecinos se apartan de él tapándose los oídos. Esto es una imagen popular que encontramos en casi todas las culturas. El ignorante que está consciente de su ignorancia, calla y escucha a aquellos que saben. El ignorante que se cree sabio habla y habla sin parar y lo que dice es todo incorrecto o desviado.

Dhammapada_v64.

El Ven. Bhikkhu Nandisena escribe una nota sobre la palabra Dhamma en este verso en su traducción: “Se refiere a tres cosas: (1) Textos (pariyatti), (2) práctica (patipatti) y (3) realización (pativedha).”

Comentario sobre la ilustración:

En la ilustración anterior el necio es una persona laica. En esta ilustración el necio es un bhikkhu, un monje. Esto es importante porque resalta el hecho de que cualquier persona puede ser un necio o vivir con ignorancia. El hecho de que una persona haya tomado los hábitos de monje no implica que se vuelve sabio automáticamente y sin ningún esfuerzo de su parte. En la imagen el joven bhikkhu sufre fastidio o molestia al tener que estudiar las escrituras. Vive con un monje mayor (el sabio en el verso) pero no sabe nada sobre el Dhamma. Esto es como la cuchara que, aunque entra en contacto miles de veces con la sopa, no tiene idea de su sabor. Así nosotros mismos podríamos haber estado en contacto miles de veces con una persona aparentemente común que en realidad era un sabio y no teníamos idea de ello. Sin embargo, la idea del verso no es que la necedad o la ignorancia sean una cualidad fija en la vida de una persona, un estado que nunca cambiará o que nunca puede ser cambiado. La idea del verso es que, si una persona tiende a la necedad y no hace ningún esfuerzo por cambiar su condición, seguirá siendo un necio toda su vida, aunque viva con un sabio, aunque entre en contacto miles de veces con uno o muchos sabios. El ejemplo contrario lo tenemos en el siguiente verso.

Dhammapada_v65.

El Ven. Thanissaro Bhikkhu utiliza la expresión “persona perceptiva” (perceptive person) donde he puesto “persona inteligente”. El Ven. Buddharakkhita utiliza la expresión “persona que discierne” (discerning person). Ven. Nandisena pone “sabio” en esa línea. El verso original en páli tiene el substantivo viññu, que el Ven. Weragoda Sarada traduce como “sabio” (wise), mientras que para el segundo sabio del verso tiene el substantivo pandita, lo cual Ven. Weragoda Sarada traduce como “el hombre de sabiduría madura” (the man of mature wisdom). Si traducimos el verso según la versión literal del Ven. Weragoda Sarada, tendríamos:

El sabio, aunque se asocie incluso por un momento
con el hombre de sabiduría madura,
instantáneamente la Doctrina aprende,
así como la lengua el sabor de la sopa.

Lo que entendemos de esto es que, la persona que no es necia o ignorante (bálo, en páli) ya posee cierto grado de sabiduría en sí como para ser llamado “sabio” (viññu), aunque hay otros que poseen un grado de sabiduría mucho mayor (pandita) que ella. Así como hay diversos grados de necedad o ignorancia, hay diversos grados de sabiduría o conocimiento. En sus comentarios el Ven. Weragoda Sarada explica que viññu es literalmente “aquel que posee viññana (cognición)”. Su comentario sigue así:

“Aquí viññana implica inteligencia. La cognición es uno de los cinco agregados, uno de los cuatro nutrimentos, el tercer vínculo en la originación dependiente, el quinto en una división séxtuple de los elementos. Vista como uno de los cinco grupos [agregados], está inseparablemente vinculada con los otros tres grupos mentales (sensación, percepción y formaciones) y cubre la cognición general del objeto, mientras que los otros tres contribuyen a funciones más específicas. Su carácter ético y kámmico, y su grado mayor o menos de intensidad y claridad están principalmente determinados por las formaciones mentales asociadas con ella. Precisamente como los otros grupos de existencia, la consciencia es un flujo y no constituye una substancia mental residente, ni tampoco es una entidad que transmigra o un alma. Las tres características, impermanencia, sufrimiento y no-ego, son frecuentemente aplicadas a ella en los textos.”

Comentario sobre la ilustración:

Aquí el ilustrador vuelve a mostrar una persona laica como protagonista del verso. Arriba en segundo plano el hombre laico inteligente o sabio se dirige a un monje (modelo de sabiduría madura) para recibir y estudiar el Dhamma, la Doctrina. Abajo en primer plano, el mismo hombre estudia el Dhamma y rápidamente lo aprende así como la lengua el sabor de la comida. La palabra páli súparasa no siempre se traduce como “sopa”. En los comentarios del Ven. Weragoda Sarada Maha Thero aparece a veces como “sopa”, otra vez como “comida” y otra vez como “deliciosos platos”.

Dhammapada_v66.

El Ven. Thanissaro Bhikkhu pone “haciendo el mal” (doing evil) donde yo pongo “sembrando mal kamma”. Ven. Buddharakkhita pone “haciendo malas acciones” (doing evil deeds). Ven. Nandisena traduce “la mala acción”. El original en páli dice: karontá pápakam kammam, literalmente: “haciendo mal kamma, haciendo mala acción”. Al principio del verso el original páli pone bálá dummedhá, que significa literalmente “necio ignorante”. Las dos palabras significan más o menos lo mismo por lo cual la expresión bála dummedhá es reiterativa: es el necio muy necio, el ignorante muy ignorante. Por razones estéticas me pareció mejor la expresión “los necios, con su débil sabiduría”, aunque esto no contiene el matiz reiterativo de la expresión original.

Comentario sobre la ilustración:

Aquí el ilustrador vuelve a los temas más universales de las acciones que constituyen mal kamma, aunque la lista es mucho más larga: el hombre se dedica y se aferra a los placeres sensuales (representados por la mujer), la bebida, los juegos de azar (el dado), el matar seres vivos (el ciervo atado, el arco y las flechas), las riquezas materiales (el cofre). Detrás de todo esto el mismo hombre estalla en una nube de fuego al cosechar el resultado de su propio kamma. La muerte se lo lleva así de este mundo. Esto es el “fruto amargo”.

Dhammapada_v67.

Comentario sobre la ilustración:

La ilustración es suficientemente clara. Vemos nuevamente las imágenes que icónicamente se asocian con la idea de mal kamma en los países del Theraváda. Abajo a la izquierda, un carnicero mata una vaca. Arriba a la izquierda, un hombre se dedica a la bebida, descuidando a su mujer e hijo. Arriba, un ladrón. Arriba a la derecha, un hombre con dos mujeres (que probablemente son las esposas de otros hombres). Abajo a la derecha, un hombre lleva palabras falsas a otro para engañarlo o para ponerlo en contra de otras personas. Esta es otra manera de resumir los cinco preceptos, aunque de manera incompleta por razones de espacio. En el centro el hacedor de estas acciones llora y se lamenta habiendo cosechado el resultado de las mismas.

Dhammapada_v68.

Comentario sobre la ilustración:

Este verso es la corrección del anterior, el ejemplo positivo. Aquí vemos un catálogo de las acciones que son buenas, aunque tampoco se representan todas las buenas acciones posibles que se mencionan en los textos. Es un cuadro bastante lleno. El protagonista de la ilustración está en el centro. Abajo en primer plano vemos que el hacedor de buen kamma es generoso, da donativos a la gente pobre, a los necesitados. A la izquierda vemos al hacedor de buen kamma bañando a una persona pobre o enferma (la idea es ayudar a aquellos que necesitan ayuda). Arriba a la izquierda el hacedor de buen kamma presenta homenaje al Maestro, el Buddha. A la derecha, regala comida a un bhikkhu. Arriba a la derecha, presenta sus respetos a un Maestro de Dhamma, un bhikkhu que predica el Dhamma. Y arriba en el centro vemos a Sakka, Rey de los devas, sentado en su trono sobre las nubes. La inclusión de esta figura se debe a que, incluso el Rey de los devas es tal debido a las buenas acciones que realizó en sus existencias anteriores cuando era un humano. La abundancia de buenas acciones (buen kamma), pueden causar el renacimiento de una corriente de vida en los cielos de los devas, incluso como Rey de los devas.

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En este verso la palabra pápam aparece sola (en el verso 66 aparece como adjetivo de la palabra kamma, formando el sintagma pápakam kammam: mala acción, acción malvada). Hablamos entonces aquí de “lo malo” o “el mal”, por lo cual la traducción literal debería ser:

En tanto el mal no ha madurado,
el necio cree que es dulce como la miel.
Pero cuando el mal madura,
el necio cosecha sufrimiento.

He decidido sin embargo poner “mal kamma” para establecer la idea de que “el mal” o “lo malo” es un tipo de acción y no algo platónico o metafísico. Este parece haber sido también el criterio del Ven. Weragoda Sarada Maha Thero al traducir de la misma manera con la expresión “evil kamma” (kamma malvado). El Ven. Weragoda Sarada Maha Thero escribe sobre la palabra pápam:

pápam: acción insana (no-integra). A veces este tipo de acción se caracteriza como akusala. Akusala implica carencia de integridad. Son las voliciones kámmicas y la consciencia y concomitantes mentales asociadas a ella, que están acompañadas ya sea por la codicia o el odio o el mero engaño; y todos estos fenómenos son causas de resultados kámmicos desfavorables y contienen la semilla de destinos o renacimientos infelices.

Hay que recordar también que, aunque dukkha se traduce como sufrimiento, abarca todo un rango de estados negativos que podemos traducir como angustia, estrés, dolor, aflicción, insatisfacción.

Comentario sobre la ilustración:

La ilustración es bastante elocuente y repite varios temas gráficos que ya hemos visto en ilustraciones anteriores. Aquí el hacedor del mal es un glotón que vemos mientras la acción está teniendo lugar y después de que ha tenido lugar (en el centro de la imagen). En segundo plano vemos imágenes tradicionales del mal comportamiento típicas en la cultura buddhista: un hombre matando una res, un ladrón robando en la noche, un hombre seduciendo a una mujer (que no es su esposa o es la esposa de otro hombre), un hombre metiendo cizaña en el oído de otra persona y un bebedor. Estos cinco ejemplos representan las malas acciones proscritas en los cinco preceptos.

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He puesto “lo No-condicionado” allí donde el Ven. Thanissaro Bhikkhu y el Ven. Nandisena ponen “Dhamma”. El Ven. Buddharakkhita pone “Verdad” (Truth) en esa línea. El verso original en páli pone el compuesto sankhatadhammánam que el Ven. Weragoda Sarada traduce como “del logro de lo no-condicionado”. Ven. Nandisena pone una nota en su traducción sobre este Dhamma que dice: “Aquí Dhamma se refiere a la realización de las Cuatro Nobles Verdades.”

Comentario sobre la ilustración:

Tanto el verso como la ilustración se refieren al extremismo de los ascetas hindúes que proliferaban en los tiempos del Buddha. En aquella época, las personas que buscaban un sendero espiritual abandonaban la vida hogareña para vivir como mendigos en parques, bosques, selvas o al margen de pueblos y ciudades. Muchos de ellos creían que podían alcanzar una introspección de la verdad por medio de prácticas dolorosas que resultaban humillantes para el cuerpo. Algunas de esas prácticas ascéticas extremas consistían en comer muy poca comida al día. Incluso el Buddha practicó estos mismos ejercicios extremos varios años antes de lograr el Despertar, pero luego se dio cuenta que no lograría nada con estas formas extremas de ascetismo. Lo que el Buddha enseñó es que estas prácticas no conducen a la comprensión de la verdad y por tanto son completamente innecesarias. En la ilustración vemos un asceta que lleva la práctica a un extremo casi mortal: se alimenta sólo una vez al mes con la punta de una hoja de hierba. Esto es como tratar de escalar una montaña con las uñas. Esta persona nunca llegará a la cima de la comprensión verdadera de la realidad última (el sankhatadhamma, lo no-condicionado). Al fondo, arriba, los nobles bhikkhus, sin practicar tales austeridades extremas, vuelan directo hacia la comprensión de lo No-condicionado.

Dhammapada_v71.

Comentario sobre la ilustración:

Vemos al necio (bálo) quemándose con el fuego del resultado de sus propias acciones malas (pápam kámmam). Abajo, en las cenizas que arden, algunas de las imágenes tradicionalmente asociadas con el mal kamma: dos amantes en la infidelidad, una botella de bebida alcohólica, una espada (símbolo del asesinato), y cartas de juegos de azar…

Dhammapada_v72.

“Lo aprendido”: literalmente ñattam en páli. El verso hace una diferencia entre conocimiento y sabiduría. Conocimiento se refiere aquí a una habilidad que puede ser usada en beneficio o en detrimento del hacedor, mientras que la sabiduría es otra cosa. Sabiduría es un meta-conocimiento, es la habilidad de saber usar correctamente el resto de la habilidades o conocimientos aprendidos. Sobre esto el Ven. Weragoda Sarada Maha Thero escribe la siguiente nota:

ñattam: conocimiento. Este verso enfatiza que incluso el conocimiento de la persona necia traer su propia destrucción. El conocimiento necesita otros refinamientos como una capacidad para usarlo de manera que ningún daño sea hecho a uno mismo o a otros. Aunque la persona necia pueda adquirir alguna habilidad, carece de la sabiduría para usarla apropiadamente.

Comentario sobre la ilustración:

Una imagen bastante gráfica. Unas manos bestiales (símbolo ya sea de Mára, el Oscuro, o de la persona que tiende tercamente al mal) retiran de una cabeza una flor de loto (símbolo de la meditación y del logro espiritual) y una rueda de ocho radios (símbolo del Dhamma, la Doctrina del Buddha). En su lugar colocan todo tipo de armas e instrumentos de crápula. Abajo un hombre estudia las escrituras buddhistas mientras otro, con los ojos vendados, aprende a utilizar la espada. A la derecha, lo cual parece ser una escena futura de estos dos mismos seres, el que estudió las escrituras se convirtió en monje (bhikkhu), mientras que el otro es muerto por las armas (como consecuencia de haber matado a otros de la misma manera). Se representan así dos caminos: el camino de la paz y del bien, en la figura del practicante del Dhamma, y el camino del asesinato y del mal, en la figura del espadachín.

Dhammapada_v73.

El Ven. Thanissaro Bhikkhu traduce los versos 72, 73 y 74 dentro del mismo espacio, asumiendo que los tres se refieren a la misma persona o que posiblemente fueron dichos en referencia a una misma persona. El Ven. Bhikkhu Nandisena hace igual con los versos 73 y 74. El Ven. Weragoda Sarada Maha Thero también traduce como un par estos dos versos. Puede ser que los tres mencionados versos hayan tenido como protagonista al mismo sujeto, pero también es cierto que el verso 72 es muy general (pudiendo referirse a un monje o a una persona laica, lo cual nunca sabremos con certeza), mientras que los versos 73 y 74 se refieren indudablemente a un bhikkhu o a los bhikkhus en general. Esto se infiere del contenido de los versos.

En los tiempos de Buddha ya había monjes codiciosos que se unían a la Orden (Sangha) con la intención de obtener reconocimiento público y poder mundano de algún tipo. En estos versos el Buddha corta de raíz cualquier pretensión que un monje o una monja puedan tener a este respecto: tal comportamiento es indigno de un monje buddhista y demuestra que la persona aún posee una terrible impureza mental, lo cual es normal encontrar en una persona laica pero inaceptable en un monje o monja. En la actualidad algunos monjes en los países del Theraváda pueden sin duda alguna sentirse aludidos por estos versos. También dentro del Theraváda, los monjes de la tradición del bosque van en dirección opuesta: renuncian a la vida en los grandes monasterios y en las ciudades precisamente para eliminar todo resto de codicia o sed de poder mundano que pueda quedar en ellos.

Comentario sobre la ilustración:

Aquí vemos un bhikkhu codicioso que trata de acaparar con las manos los distintos honores y reconocimientos mundanos que refiere el verso. En primer lugar, dentro de su cuenco para la comida vemos un monasterio, una lámpara, libros y otros objetos. Lo que esto significa es que, incluso con pocas posesiones, el monje puede tratar de aferrarse a los pocos objetos que cree son suyos. Abajo a la izquierda, se aferra a los honores rendidos a él por sus hermanos en la Sangha. Arriba a la izquierda, se aferra a los homenajes y regalos de la comunidad laica. Arriba a la derecha, recibe el reconocimiento de los monjes ancianos y Maestros del Dhamma (considerada la parte más madura y noble de la Sangha buddhista). Y abajo a la derecha se aferra a los honores presentados por las mejores familias de la región. Todo esto está rodeado por la sombra gris de la codicia, la avaricia y la ilusión del poder mundano.

Dhammapada_v74.

Continuación del verso anterior, asumiendo el criterio que hemos explicado en la nota del verso 73. Aquí el sujeto del verso vuelve a ser literalmente bálo, un necio. Los substantivos “deseo” y “orgullo” al final del verso provienen del páli icchá, que el Ven. Weragoda Sarada traduce como “deseo vehemente”, y máno, orgullo. El Ven. Nandisena traduce estos como “deseo” y “vanidad” respectivamente. Algunas traducciones ponen “laicos y monjes” al principio del verso. Otras ponen “laicos y renunciantes”. El original en páli no pone el término bhikkhu sino pabbajitá. La diferencia no es muy relevante en el sentido de que los monjes buddhistas son renunciantes (aunque no todos los renunciantes en el tiempo de Buddha fueron monjes de su Orden).

Nota del Ven. Weragoda Sarada Maha Thero:

Estos dos versos [73 y 74] tratan sobre varias formas del egoísmo experimentado en la vida monástica. Estas formas de egoísmo afectan grandemente a aquellos monjes y ascetas que no están muy avanzados en el progreso espiritual. En tanto no han comenzado a valorar los verdaderos valores de la vida monástica, están enamorados de los regalos brillantes, las ofrendas, el liderazgo prestigioso, etc. Estas búsquedas egotistas son actividades mezquinas de aquellos que están todavía en la base del sendero espiritual. Estos ignorantes tienden a acumular estos bienes de la vida laica que han dejado atrás. Estar rodeados de seguidores y buscar la manera de recibir regalos especiales son importantes para ellos. Se sienten heridos si perciben que son puestos a un lado. Comienzan a buscar los requisitos (regalos) de familias que no son la suya, para ampliar el círculo de sus admiradores. Estas actitudes arruinan sus logros espirituales.

Comentario sobre la ilustración:

Otra vez el bhikkhu engreído que busca la aprobación y reconocimiento tanto de los laicos como de sus hermanos monjes. El abanico en Tailandia y Birmania es el símbolo de los monjes que enseñan el Dhamma, predicándolo o dando discursos. Generalmente estos son los monjes que con el tiempo llegan a recibir muchos honores y reconocimiento por parte de la Sangha buddhista. Este monje en la ilustración está intoxicado con su propio “sueño” de ser una autoridad definitiva y de apoderarse del monasterio.

Dhammapada_v75.

Este verso parece ser una conclusión del tema tratado en los dos versos anteriores. Aquí el Buddha explica claramente que el camino noble que conduce al Nibbána es uno, y el camino de las ganancias mundanas es otro. Esto es una aclaratoria general para todo practicante del Dhamma pero especialmente para el bhikkhu (monjes) y bhikkhuní (monjas) de la Sangha buddhista, literalmente Buddhassa sávako, seguidor del Buddha. El original páli pone la palabra viveke, que he traducido con “entregarse a la soledad”. La palabra significa literalmente “desprendimiento” y “reclusión” y así ha sido traducida por Ven. Thanissaro y Ven. Buddharakkhita en sus versiones inglesas. El Ven. Nandisena lo traduce como “aislamiento”.

Comentario sobre la ilustración:

Dos caminos, dos estilos de vida. A la izquierda la vida laica, pero sobre todo la vida de la persona laica que no cumple los preceptos y no se restringe de ninguna manera. Vemos allí todo lo que hemos visto en otras ilustraciones sobre los placeres y excesos de la vida laica: bebidas alcohólicas, placer sexual, bailes y música, juegos de azar… El bhikkhu, persona que ha renunciado a todo esto (y por ello se le llama renunciante), lo aparta con su mano. A la derecha el noble bhikkhu se dedica a la meditación y al logro del Nibbána (simbolizados por la flor y el halo de luz). En su aura su propia figura se cubre los ojos, los oídos y la boca como metáfora de las restricciones que el monje buddhista se impone para superar la adicción de los sentidos.

Dhammapada Ilustrado. Índice.