La toma de refugio y los cinco preceptos en el Canon Páli, literalmente

Una persona me comentó hace algún tiempo que el Buddha nunca enseñó los cinco preceptos y que éstos no aparecen en ninguna parte en el Canon Páli. Yo aprendí los preceptos por tradición oral, escuchando a los bhikkhus, no los aprendí leyendo el Canon Páli. Pero resulta que los cinco preceptos, veo hoy, sí están en el Canon Páli. Y si asumimos que el canon contiene la verdadera enseñanza del Buddha entonces pienso que puedo decir ahora que el Buddha sí enseñó los cinco preceptos.

Los preceptos están en muchos discursos del Buddha, aunque el Maestro no los llame literalmente “cinco preceptos”. Yo por ejemplo los veo en todos esos discursos sobre el Noble Sendero Óctuple: los cinco preceptos están allí, aunque no son toda la ética que encontramos en el entramado moral de este Noble Sendero. Pero, ¿significa eso que el Buddha no enseñó los cinco preceptos sólo porque no los llamó de esa manera? Los que hemos leído el canon entendemos que hay enseñanzas explícitas y enseñanzas implícitas. El mismo Buddha incluso lo admite. En los suttas hay enseñanzas de Dhamma que deben encontrarse “entre líneas”, por decirlo de alguna manera, y también enseñanzas que tienen otros nombres y que nosotros adaptamos a nuestros lenguajes modernos. La misma palabra “renacimiento”, por ejemplo. Si nos ponemos estrictos, el Buddha nunca dijo “renacimiento”, el Buddha dijo bhava y sus derivados (eso es: devenir, transformación del ser, cuando algo muta y se convierte en otra cosa).

Uno no debe ponerse energúmeno o pedante por cuestiones del lenguaje. Uno debe extraer el sentido, el espíritu de la letra, la esencia de la enseñanza. Así también se practica el camino medio y el Dhamma. Los monjes saben que el Buddha no dijo literalmente “renacimiento”, pero entienden que esa palabra es adecuada para transmitir la idea de bhava, del devenir del ser, porque el Buddha también habló literalmente de que los seres mueren y vuelven a nacer, aunque no haya usado un término como “renacimiento” (que tampoco lo sé porque no he leído todo el Canon Páli: quizás haya algún sutta donde el Buddha sí utiliza una palabra que signifique literalmente eso). Entonces no hay contradicción entre la idea de bhava y renacimiento. Habiendo dicho esto, se entiende por qué toda la tradición Theraváda ha llamado “preceptos” a aquello que el Buddha llamó dones, y que es lo que leemos en el Abhisanda Sutta (AN 8.39), el discurso donde el Buddha enseña literalmente los cinco preceptos (o dones, como el Maestro los llama en este sutta). Quizás hay otros suttas donde el Buddha enseña estos mismos “dones” y los llama “preceptos”. No lo sé. Lo que sé es que leo este Abhisanda Sutta y sin duda alguna veo allí los cinco preceptos. Pero como digo, uno no debe ponerse energúmeno o pedante, porque si te pones energúmeno o pedante no verás los preceptos ni siquiera que el mismísimo Buddha se te aparezca y te repita todo el Dhamma en persona. El que no quiere ver algo, no lo verá nunca, aunque eso efectivamente esté allí.

En este sutta además el Buddha menciona la toma de refugio (que aquí llamada “recompensas de mérito” y “nutrimento de felicidad”, al igual que los preceptos). Esa es la estructura principal del sutta. Tenemos una lista de ocho recompensas de mérito o nutrimentos de felicidad que el Buddha divide en dos partes:

  • Tres cosas que son: ir al Buddha por refugio, ir al Dhamma por refugio, ir a la Sangha por refugio.
  • Cinco cosas que son: cinco grandes dones (los llamados cinco preceptos).

Yo creo que, si no somos energúmenos ni pedantes, aceptaremos que, aunque el Buddha no diga literalmente “la toma de refugio” o los “cinco preceptos”, podemos afirmar que el Buddha enseñó estas cosas y que estas cosas sí están en el Canon Páli. No son producto de la tradición (en la medida en que el Anguttara Nikáya pertenezca a la tradición oral del Primer Concilio) ni una interpretación tardía o un añadido posterior de generaciones cercanas a la nuestra, como podrían afirmar aquellos que niegan esta parte de la Enseñanza. Leamos el sutta en cuestión (mi versión en castellano*):

Abhisanda Sutta

“Monjes, están estas ocho recompensas de mérito, recompensas de habilidad, nutrimentos de felicidad, celestiales, que resultan en felicidad, que conducen al cielo, que llevan hacia lo deseable, placentero y atractivo, hacia el bienestar y la felicidad. ¿Cuáles ocho?

Está el caso de cuando un discípulo de los nobles ha ido al Buddha por refugio. Esta es la primera recompensa de mérito, recompensa de habilidad, nutrimento de felicidad, celestial, que resulta en felicidad, que conduce al cielo, que lleva hacia lo deseable, placentero y atractivo, hacia el bienestar y la felicidad.

Más aún, está el caso de cuando un discípulo de los nobles ha ido al Dhamma por refugio. Esta es la segunda recompensa de mérito, recompensa de habilidad, nutrimento de felicidad, celestial, que resulta en felicidad, que conduce al cielo, que lleva hacia lo deseable, placentero y atractivo, hacia el bienestar y la felicidad.

Más aún, está el caso de cuando un discípulo de los nobles ha ido a la Sangha por refugio. Esta es la tercera recompensa de mérito, recompensa de habilidad, nutrimento de felicidad, celestial, que resulta en felicidad, que conduce al cielo, que lleva hacia lo deseable, placentero y atractivo, hacia el bienestar y la felicidad.

Ahora, están estos cinco dones [o tesoros o regalos], cinco grandes dones —originales, duraderos, tradicionales, ancestrales, no-adulterados, no-adulterados desde el principio— que no están sujetos a sospecha, nunca estarán sujetos a sospecha, y que están libres de culpa para los contemplativos y brahmanes de conocimiento. ¿Cuáles cinco?

Está el caso de cuando un discípulo de los nobles, abandonando el tomar la vida, se abstiene de tomar la vida. En hacerlo así, él otorga libertad contra el peligro, libertad contra la animosidad, libertad contra la opresión a innumerables números de seres. Al otorgar libertad contra el peligro, libertad contra la animosidad, libertad contra la opresión a innumerables números de seres, él gana una porción en la ilimitada libertad contra el peligro, libertad contra la animosidad y libertad contra la opresión. Éste es el primer don [o tesoro o regalo] —original, duradero, tradicional, ancestral, no-adulterado, no-adulterado desde el principio— que no está sujeto a sospecha, nunca estará sujeto a sospecha, y que está libres de culpa para los contemplativos y brahmanes de conocimiento. Y esta es la cuarta recompensa de mérito, recompensa de habilidad, nutrimento de felicidad, celestial, que resulta en felicidad, que conduce al cielo, que lleva hacia lo deseable, placentero y atractivo, hacia el bienestar y la felicidad.

Más aún, abandonando el tomar lo que no ha sido dado [robar], el discípulo de los nobles se abstiene de tomar lo que no es dado. En hacerlo así, él otorga libertad contra el peligro, libertad contra la animosidad, libertad contra la opresión a innumerables números de seres. Al otorgar libertad contra el peligro, libertad contra la animosidad, libertad contra la opresión a innumerables números de seres, él gana una porción en la ilimitada libertad contra el peligro, libertad contra la animosidad, y libertad contra la opresión. Éste es el segundo don [o tesoro o regalo] —original, duradero, tradicional, ancestral, no-adulterado, no-adulterado desde el principio— que no está sujeto a sospecha, nunca estará sujeto a sospecha, y que está libres de culpa para los contemplativos y brahmanes de conocimiento. Y esta es la quinta recompensa de mérito, recompensa de habilidad, nutrimento de felicidad, celestial, que resulta en felicidad, que conduce al cielo, que lleva hacia lo deseable, placentero y atractivo, hacia el bienestar y la felicidad.

Más aún, abandonando el sexo ilícito, el discípulo de los nobles se abstiene del sexo ilícito. En hacerlo así, él otorga libertad contra el peligro, libertad contra la animosidad, libertad contra la opresión a innumerables números de seres. Al otorgar libertad contra el peligro, libertad contra la animosidad, libertad contra la opresión a innumerables números de seres, él gana una porción en la ilimitada libertad contra el peligro, libertad contra la animosidad y libertad contra la opresión. Éste es el tercer don [o tesoro o regalo] —original, duradero, tradicional, ancestral, no-adulterado, no-adulterado desde el principio— que no está sujeto a sospecha, nunca estará sujeto a sospecha, y que está libres de culpa para los contemplativos y brahmanes de conocimiento. Y esta es la sexta recompensa de mérito, recompensa de habilidad, nutrimento de felicidad, celestial, que resulta en felicidad, que conduce al cielo, que lleva hacia lo deseable, placentero y atractivo, hacia el bienestar y la felicidad.

Más aún, abandonando el mentir, el discípulo de los nobles se abstiene de mentir. En hacerlo así, él otorga libertad contra el peligro, libertad contra la animosidad, libertad contra la opresión a innumerables números de seres. Al otorgar libertad contra el peligro, libertad contra la animosidad, libertad contra la opresión a innumerables números de seres, él gana una porción en la ilimitada libertad contra el peligro, libertad contra la animosidad y libertad contra la opresión. Éste es el cuarto don [o tesoro o regalo] —original, duradero, tradicional, ancestral, no-adulterado, no-adulterado desde el principio— que no está sujeto a sospecha, nunca estará sujeto a sospecha, y que está libres de culpa para los contemplativos y brahmanes de conocimiento. Y esta es la séptima recompensa de mérito, recompensa de habilidad, nutrimento de felicidad, celestial, que resulta en felicidad, que conduce al cielo, que lleva hacia lo deseable, placentero y atractivo, hacia el bienestar y la felicidad.

Más aún, abandonando el uso de intoxicantes, el discípulo de los nobles se abstiene de consumir intoxicantes. En hacerlo así, él otorga libertad contra el peligro, libertad contra la animosidad, libertad contra la opresión a innumerables números de seres. Al otorgar libertad contra el peligro, libertad contra la animosidad, libertad contra la opresión a innumerables números de seres, él gana una porción en la ilimitada libertad contra el peligro, libertad contra la animosidad y libertad contra la opresión. Éste es el quinto don [o tesoro o regalo] —original, duradero, tradicional, ancestral, no-adulterado, no-adulterado desde el principio— que no está sujeto a sospecha, nunca estará sujeto a sospecha, y que está libres de culpa para los contemplativos y brahmanes de conocimiento. Y esta es la octava recompensa de mérito, recompensa de habilidad, nutrimento de felicidad, celestial, que resulta en felicidad, que conduce al cielo, que lleva hacia lo deseable, placentero y atractivo, hacia el bienestar y la felicidad.

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Otra cosa que veo en este sutta es que contiene las dos cosas que los monjes y monjas nos dicen que debemos hacer para considerarnos verdaderos buddhistas (en el caso de las personas laicas): la toma de refugio y los cinco preceptos. Entonces, el Buddha sí consideró estas dos cosas como algo principal, como algo esencial para reconocer a aquellos que son discípulos de los nobles, sus discípulos. Volvemos al tema del lenguaje: por supuesto que el Buddha no dice en el sutta que “esto es lo que caracteriza a los buddhistas” o “esto es lo que deben hacer los verdaderos buddhistas”. Sin embargo, se entiende la lógica que ha aplicado la tradición a este respecto. Si los buddhistas somos discípulos de los nobles (o si eso es lo que queremos ser), entonces debemos considerar estas dos cosas (los tres refugios y los cinco preceptos) como algo esencial, algo que no puede faltar, algo que no podemos poner a un lado. Es lo más fundamental, lo mínimo que podemos hacer para considerarnos discípulos del Buddha.

Yo lo entiendo, así como millones y millones de personas desde hace más de 2560 años lo han entendido también.

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* Esta versión lo hago desde la versión inglesa del Ven. Thanissaro Bhikkhu (1997):

Abhisanda Sutta: Rewards” (AN 8.39), traducido desde el Pali por Thanissaro Bhikkhu. Access to Insight (Legacy Edition), noviembre 30 de 2013, http://www.accesstoinsight.org/tipitaka/an/an08/an08.039.than.html .

Buddhismo: cuidado con los engañados y los reformadores a priori

Amigos, ciertas personas dicen que son iluminados, que son “paccekabuddhas” (buddhas solitarios) etc, para obtener seguidores, para engrandecerse en su propio ego. Tienen blogs y publican toda clase de locuras y tergiversaciones de la Enseñanza del Buddha. Tengan cuidado. Los peores enemigos del Buddhismo están aquí en los círculos buddhistas, desviando a la gente, contaminando las enseñanzas, atacando a aquellos que defienden la tradición y presentan el Dhamma tal cual como lo hemos aprendido. Los peores enemigos del Buddhismo no son los cristianos o los judíos o los musulmanes o los seguidores de la Nueva Era. Los peores enemigos del Buddhismo son aquellos que no aprenden bien el Dhamma y en su arrogancia pretenden reformarlo cuando ni siquiera han leído el Canon Páli en su totalidad. ¡Quieren reformar aquello que ni siquiera han estudiado en profundidad! Es una lástima.

He conocido una persona tan arrogante que ha llegado a afirmar que, del Canon Páli sólo vale la pena leer ocho o nueve discursos, y que hay que quemar el resto. ¿Qué clase de persona es capaz de decir algo tan intolerante, algo tan retrógrado, algo tan estilo Inquisición Católica? En el cristianismo hay un dicho muy bueno: “por sus frutos los conoceréis”. Eso se puede aplicar también para los buddhistas (o pseudo-buddhistas) y los que tienen pretensiones reformadoras pseudo-iluminadas. Pero aquí cuadra más decir: “por sus palabras los conoceréis”. Cuando una persona dice cosas como esas que mencioné arriba, uno sabe que se trata de una persona profundamente confundida, profundamente dañada mentalmente. No lo digo para atacar o ridiculizar a esa persona: lo escribo para alertar a aquellos que están cayendo en esas redes.

Fíjense en lo siguiente: esa persona no ha leído todo el Canon Páli por la simple razón de que todo el Canon no ha sido publicado en español. De hecho, sólo una pequeña parte ha sido publicada en español. ¿Cómo puede saber entonces que el resto del Canon Páli debería ser quemado, despreciado, desechado? Es cosa de tontos, de necios, despreciar aquello que no se ha leído, que no se ha estudiado, aquello que no se conoce. Así uno sabe que la persona está profundamente contaminada, llena de impurezas, atrapada en su propia ignorancia.

Otro “ejemplo”. Una persona en Google Plus escribió en un grupo de budismo que la orden de monjes y monjas no sirve para nada porque nadie ha alcanzado la iluminación en 2500 años, después de la desaparición del Buddha. Como “argumento” para sustentar sus afirmaciones esa persona dice que durante muchos años ha estado estudiando todas las filosofías orientales y que sólo él y su padre conocen el verdadero Dhamma, el Dhamma que sí funciona, básicamente una enseñanza que nadie más (excepto ellos dos) conocen. Ahora, la persona incauta puede caer en estas carnadas de ego y morder el anzuelo. Pero deténgase usted un momento y piense esto: ¿cómo puede saber esa persona que nadie ha logrado el despertar en este planeta desde hace 2500? ¿Está implicando esta persona que él es un iluminado, un despierto (puesto que sólo los iluminados pueden saber a ciencia cierta quién se iluminó y quién no)? El tipo no lo dice. No se atreve a proferir una mentira tan gruesa. O quizás lo hizo en otro lugar y yo no me enteré.

De vez en cuando se va a encontrar usted con estos “sacos de ego” que creen tener la enseñanza verdadera (que casualmente sólo ellos lograron “descubrir”, al igual que el Buddha, en poco más de 2500 años de historia de este mundo), que se creen ellos mismos iluminados y sólo ellos y el Buddha. ¡Vaya pretensión! Y cuando uno lee las cosas que escriben, sus comentarios, todo es desprecio, sorna, odio, arrogancia, complejo de superioridad. Todo lo que ese tipo de personas publican contiene el mismo meta-mensaje: yo soy especial, yo soy diferente, yo estoy iluminado, yo soy siempre MEJOR que los que me leen y contestan, yo tengo la verdad absoluta en mis manos, yo he venido a reformar la historia universal, he venido a iluminar a millones con mi brillante luz y conocimiento, etc. Ego, ego y puro ego. La forma más básica de ignorancia.

El Buddha enseñó que aquellos que entran en la corriente, los sotápanna, es decir el nivel más bajo, más pequeño y humilde de logro en el Noble Sendero, son personas que han trascendido el engaño del ego, el engaño de la creencia en un yo fijo, un yo permanente y especial. Fíjense que estas personas auto-engañadas, ignorantes, que creen ser iluminados, ni siquiera son sotápanna, ni siquiera son personas que han entrado en la corriente, ni siquiera son personas que han pisado el primer peldaño, el peldaño más bajo y fácil de la iluminación buddhista. Es como si una persona que apenas sabe sumar y restar, y nada más, dijese que sabe tanto como Einstein, incluso más que Einstein. Es una cosa ridícula, lamentable. Un sotápanna ya no alberga creencias sobre su propio ego. Un sotápanna no se cree especial, superior, mejor que los demás. Esos son pensamientos que sólo son posible en la persona intoxicada con el engaño del ego. Un sotápanna sabe lo pequeño y humilde de su condición y no pisotea a otros que se atreven a contradecirle. Pero estos pseudo-iluminados que he conocido… Si ustedes pudieran leer las cosas lamentables, groseras, vulgares, llenas de ego que me han escrito…

Yo no seré como esas personas. Yo no soy un iluminado, ni un paccekabuddha. No me interesa engrandecerme ni cosechar seguidores. De hecho, este es mi deseo: que yo JAMÁS llegue a ser una persona tan confundida, tan intoxicad con el ego como estos pseudo-iluminados y reformadores trasnochados. Que yo ya NUNCA MÁS caiga en la ignorancia de la creencia del ego, de la persona que se enamora de sí misma, que acaricia su propio ego como si fuera la cosa más hermosa del mundo. Que yo jamás caiga en ese estado mental. Así como he escrutado, vigilado, escaneado, sopesado, y desmontado el engaño y la impostura de esas personas, así lo hago conmigo mismo. Así es como se practica el Dhamma. Así como uno vigila y somete las obras y palabras y pensamientos de los demás a un examen riguroso, así uno debe hacerlo con uno mismo, todos los días, en cada momento… Esto es appamada (vigilancia)… Uno debe pensar:

¿Estoy siendo pretencioso? ¿Estoy albergando pensamientos de superioridad, un complejo de superioridad? ¿Me creo especial, me creo mejor que los demás? ¿Creo estar lleno de luz cuando en realidad estoy lleno de tinieblas? ¿Me creo capaz de guiar a otros cuando en realidad no he sido capaz ni siquiera de guiarme a mí mismo? ¿Tengo derecho a ser maestro de otros cuando ni siquiera he llegado a ser mi propio maestro? ¿He cuestionado adecuadamente las conclusiones e ideas que he formado en mi adolescencia, en mi adultez, o simplemente he seguido ciega y tercamente las ideas que me dan placer, que me dan vanagloria? ¿He destruido realmente la ignorancia en mi propia mente?

Amigos, sólo soy una persona laica que ayuda un poco en la difusión de esta hermosa Religión y Filosofía. No soy un iluminado. A veces aquí y allá escribo cosas como estas: que soy una persona deficiente, soy deficiente como hijo, como hermano, como tío… Apenas hay unas cuantas cosas que sé hacer bien. Para el resto soy mediocre, incluso deficiente. Confieso cosas como estas para matar la posibilidad de creerme mejor que los demás, para que los demás sepan que no me creo maestro de nadie. Que todo lo que publico aquí son opiniones, pareceres, las opiniones y pareceres de una persona defectuosa, tan defectuosa y deficiente como cualquier otra de la base de la humanidad. No cosecho seguidores ni pretendo crear alguna nueva “escuela” o tendencia de nada.

Si acaso soy algo en el Sendero de los Nobles, eso sería sotápanna, uno que entra en la corriente. Si acaso. Pero eso sólo lo puedo saber yo y aquellos que están realmente iluminados. Lo que uno es o no es, en términos de iluminación, eso es asunto de cada quien. No son cosas que uno deba publicitar. Los que publicitan su propia iluminación (o supuesta iluminación), probablemente están atrapados en su propio ego, en su propia confusión. Los seres realmente iluminados no son arrogantes, pretenciosos, presumidos, con complejos de superioridad. Todas estas cualidades negativas, inhábiles, son síntomas precisamente de que la persona NO está iluminada. Estén alertas y les deseo que puedan crecer en sabiduría y conocimiento para que puedan comprender el verdadero Dhamma, para que puedan ser inmunes a las manipulaciones y tergiversaciones de aquellos que están confundidos, atrapados en su propia fantasía, en su propia ignorancia. Ni siquiera crean o aprendan ciegamente las cosas que publico aquí. Busquen otras fuentes también, otras traducciones, otros autores, etc. Comparen, contrasten, profundicen, lleguen al fondo de las cosas. Cada quien se libera a sí mismo. Cada quien se purifica a sí mismo. Cada quien crece en sabiduría por sí mismo.

El ego, los egos… son sólo fantasmas, espectros, cosa pasajera y sin substancia. Pero si los escuchas (incluido el tuyo), te desviarán y te engañarán. Esta advertencia es la principal utilidad de todo esto que escribo en esta nota.

El error de criticar a priori la tradición

Un error común en los reformadores pseudo-ilumiandos o pseudo-semi-iluminados es criticar la tradición de una manera intelectualmente fascista. Son como esos escépticos fanáticos que hay ahora en los círculos de ateísmo y racionalismo que hablan de quemar iglesias y quemar la Biblia y el Corán, etc. El error de criticar la tradición de manera fascista es que no se dan cuenta que uno debe PRIMERO tener la tradición completa, intacta, SEGUNDO estudiarla bien a profundidad para LUEGO poder criticarla y si acaso reformarla. Uno tiene que tener primero todos los datos, los registros, los discursos, los comentarios y subcomentarios de la tradición, los tratados filosóficos, los libros interpretativos de los monjes y monjas y de las personas laicas… uno debe tener PRIMERO todo este material y conocerlo bien para luego tener derecho a criticarlo y reformarlo.

El que no conoce TODA la tradición y no la conoce EN PROFUNDIDAD comete un error al criticar a priori la tradición. Es como si alguien le diera a usted la tarea de reformar o “corregir” el cristianismo. Pero usted no conoce el cristianismo y en su ignorancia cree que el cristianismo es como la Wicca. Su crítica y su reforma serán entonces injustas, inadecuadas, desfasadas de la realidad, fuera de foco, sólo por el hecho de que su tarea comenzó con ignorancia y confusión. Esto es criticar y reformar a priori una tradición: los chances de que su crítica y su reforma por casualidad sean justas, adecuadas, en concordancia con la realidad son como de 1 contra 1 billón. Igual, para criticar y reformar la tradición buddhista, o la Theravada en específico, hay que conocerla bien primero. Las únicas críticas y reformas justas, adecuadas y en concordancia con la realidad son aquellas que se producen a posteriori, y eso suponiendo que posea usted la sabiduría y la honestidad intelectual para manejar bien los datos, la información, los registros.

Entonces, vemos que estos reformadores trasnochados que aparecen de vez en cuando cometen dos errores: por un lado critican a priori la tradición (como cuando dicen que hay que quemar el 99% del Canon Páli, 99% que no han leído), y por otro lado carecen de la sabiduría y de la honestidad intelectual para realizar una crítica y una reforma que sea justa, adecuada, en concordancia con la realidad. De hecho un error tiene relación con el otro porque generalmente es la persona necia, tonta, ignorante, intelectualmente deshonesta, la que lleva a cabo críticas y reformas a priori. Y eso se ve en sus comentarios despectivos, burlones, llenos de sorna, de desprecio a todo aquello que ellos no “aprueban”, sus burlas, insultos y groserías a todo el que se atreva a llevarles la contraria. Así todas las piezas encajan y uno va descubriendo las imposturas una a una. Uno va descubriendo el tipo de pensamiento que hay en la mente de otros.

Entonces sí, por supuesto que podemos criticar y reformar las tradiciones. El mismo Buddha nos enseñó que no debemos seguir tradiciones ciegamente. Pero incluso si alguien llega a producir una crítica justa y una reforma adecuada de la tradición, aun así las instituciones que protegen y transmiten la tradición (la Sangha, los centros de Dhamma, las universidades, los libros, etc) deben quedar intactas. La transmisión de la tradición debe continuar porque el resto de las personas en la humanidad TIENEN DERECHO al acceso a la información primaria que el reformador utilizó para producir su reforma. El resto de las personas tienen derecho a estudiar ellas mismas la tradición que ha sido criticada o reformada. Uno tiene derecho a estudiar la tradición y contrastar las críticas, las reformas, para decidir por uno mismo cuáles críticas son justas y cuáles no lo son. ¿O es que acaso debemos seguir ciegamente las críticas y reformas que una o dos personas produzcan por su propia cuenta? ¿No sería eso lo mismo que seguir ciegamente una tradición?

Los reformadores trasnochados, pseudo-iluminados que yo he conocido, en el mundo hispanohablante y en el angloparlante, cometen todos la misma desfachatez: actúan como si las críticas que ellos producen deban ser aceptadas ciegamente, sin contra-argumentos, sin contestaciones. Atacan y ridiculizan a aquellos que siguen la tradición, que difunden la tradición, demostrando que son personas tiránicas, déspotas, anti-democráticas. Bueno, así es el ego. El ego habla y pretende que todo el mundo calle cuando él habla. El ego no conoce el diálogo, el intercambio de opiniones. Frente al ego uno debe escuchar, callar y obedecer. Así es el ego. Por eso a estos reformadores trasnochados pseudo-iluminados se le vuelan los tapones de rabia y se le inyectan los ojos de ira cada vez que alguien los corrige o les responde. Ellos quieren siempre ser la única y la última palabra.

Como dijimos arriba: “por sus palabras los conoceréis”.

Entonces, lo que hacemos no tiene nada de malo: proteger y transmitir la tradición tal cual como la hemos recibido de hecho es un procedimiento hábil, necesario, importante. Es lo que se ha hecho en el Theravada desde hace siglos y es correcto. ¿Qué ocurrió con las otras ramas del Buddhismo? Cada generación que recibía la información, los textos, los cambiada, los reformaba. El Mahayana y el Vajrayana hicieron esto. Luego, las generaciones sucesivas siguieron criticando y reformando la tradición reformada que habían recibido. Lo que tenemos ahora en el Mahayana y Vajrayana es en muchos puntos una reforma de una reforma de una reforma. La consecuencia de esto es que las generaciones actuales que siguen estas tradiciones no tienen la información original que dio origen a sus tradiciones (o muy pocos la tienen). Entonces siguen ciegamente su tradición porque no tienen otra opción. No tienen cómo contrastar y comparar la tradición reformada con la tradición original. Y eso hubiera ocurrido también en el Theravada si los monjes y monjas no hubieran conservado y transmitido la tradición tal cual como la habían recibido desde el Primer Concilio.

En el Theravada los textos se han conservado prácticamente sin ningún cambio desde el siglo VI de la Era Común (si hablamos de textos escritos), o desde el Primer Concilio (si hablamos de los textos orales). Así, los que han estado a favor de alguna forma de heterodoxia han fallado en ver la utilidad vital, la importancia vital, la necesidad de que la tradición se conservara tal cual como había quedado registrada. Incluso el hecho de utilizar el idioma páli durante siglos para conservar la tradición ha sido un acierto infinitamente importante para poder tener la INFORMACIÓN PRIMARIA para que todos y cada uno podamos estudiarla y contrastarla y criticarla si eso queremos. Los reformadores a priori que se burlan de la Sangha, que desprecian a los monjes y monjas y el Canon Páli, en su ingratitud y falta de integridad no alcanzan a comprender que gracias a la Sangha, a los monjes y al Canon Páli ellos mismos tiene algo que criticar y reformar. Si la Sangha theravadín no hubiera conservado el Canon Páli intacto durante siglos, esos reformadores no tendrían la información primaria, base, que están criticando y pretendiendo reformar.

Nosotros no seremos así. Nosotros no seguiremos ciegamente una tradición o un maestro, pero tampoco seremos ingratos con la Sangha, con los miles de monjes y monjas que cumplieron su deber al conservar y transmitir la tradición tal cual como los Ancianos la registraron en los primeros Concilios. (Y mucho menos seguiremos ciegamente a los reformadores de turno con sus críticas a priori y sus mentes llenas de odio, de desprecio, sedientos de crear escuelas, de cosechar seguidores, de ser el centro de atención… porque eso es todo lo que quiere el ego.) Nosotros tendremos integridad y gratitud hacia aquellos (los monjes y monjas) que nos han dado algo que estudiar, algo que aprender, algo que analizar y contrastar, y criticar y reformar A POSTERIORI si es lo que queremos hacer. Nosotros no hablaremos de quemar ningún sutta, ningún libro, ninguna iglesia. Nosotros iremos hacia la modestia, la humildad y la mansedumbre, que son realmente las cualidades que conducen a y permiten la verdadera iluminación, el verdadero despertar. Esto es lo que haremos.

NUESTRA GRATITUD Y RESPETO INFINITOS HACIA LA SANGHA: SIN ESTOS VENERABLES HOMBRES Y MUJERES, PRACTICANTES DEL DHAMMA, PORTADORES VIVOS DEL DHAMMA… SIN ELLOS NO TENDRÍAMOS NADA PARA ESTUDIAR Y APRENDER Y CRITICAR Y CUESTIONAR.

SIN EL TRABAJO Y DEDICACIÓN Y FE DE ESTOS VENERABLES HOMBRES Y MUJERES, LOS REFORMADORES Y CRITICADORES A PRIORI (Y A POSTERIORI) NO TENDRÍAN HOY NADA QUE REFORMAR Y CRITICAR. GRACIAS A LA SANGHA TENEMOS LA INFORMACIÓN PRIMARIA, LOS REGISTROS BASE MÁS ANTIGUOS Y CONFIABLES, LA “MATERIA PRIMA” DEL DHAMMA.

SIN ESTOS Y ESTAS VENERABLES EL DHAMMA MÁS CONFIABLE, EL DHAMMA MÁS FIDEDIGNO SE HUBIERA PERDIDO PARA SIEMPRE. NUESTRO GRATITUD Y RESPETO INFINITO HACIA ELLOS TAMBIÉN PORQUE TUVIERON LA HONESTIDAD Y LA CORRECCIÓN DE NO ALTERAR LO QUE HABÍAN RECIBIDO, DE NO REFORMAR Y DEFORMAR EL DHAMMA SEGÚN SUS GUSTOS PERSONALES SINO DE TRANSMITIRLO EN SU PUREZA ORIGINAL.

SIN LA HONESTIDAD Y LA CORRECCIÓN DE LOS MILES DE BHIKKHUS Y BHIKKUNÍS QUE HAN CONSERVADO Y TRANSMITIDO EL DHAMMA DURANTE MÁS DE 2500 AÑOS SIN ALTERARLO, NO TENDRÍAMOS HOY UNA HERMOSA TRADICIÓN CUYA PRINCIPAL CARACTERÍSTICA ES LA PUREZA PRÍSTINA DE SU CANON. GRACIAS A ELLOS HOY TENEMOS NOSOTROS LA POSIBILIDAD DE DECIDIR POR NOSOTROS MISMOS QUÉ ES LA VERDAD Y QUÉ NO ES. 

Bhikkhuni Sangha.

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¡SADHU! ¡SADHU! ¡SADHU!

Joya Triple1.

Contemplación y meditación sobre los elementos

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El Buddha a su hijo Ráhula:

Desarrolla una mente imperturbable como los elementos

Ráhula, desarrolla una mente como la tierra. Entonces el contacto del agrado y del desagrado surgidos no obsesionarán tu mente… Ráhula, sobre la tierra son arrojados tanto lo puro como lo impuro: heces, orina, saliva, pus, sangre, pero la tierra no detesta nada de esto… Incluso y exactamente de esta manera, haz tu mente estable como la tierra.

Ráhula, desarrolla una mente como el agua. Entonces el contacto del placer y del dolor surgidos no capturarán tu mente. Ráhula, con el agua tanto lo puro como lo impuro son lavados… Lavados con agua son las heces, la orina, la saliva, el pus y la sangre, sin embargo el agua no detesta nada de esto… Incluso así haz que tu mente sea fluida y adaptable como el agua.

Ráhula, desarrolla una mente como el fuego. Entonces el contacto con cualquier atracción y aversión surgidos no consumirán ni se aferrarán a tu mente… Ráhula, el fuego quema tanto lo puro como lo impuro: heces, orina, saliva, pus y sangre, sin embargo el fuego no desprecia nada de esto… De la misma manera refina la mente y conviértela en un instrumento que sea como un fuego purificador y todo-consumidor.

Ráhula, desarrolla una mente similar al espacio. Entonces el contacto de la delicia y de la frustración surgidos no se agarrarán ni permanecerán en tu mente. El espacio no se asienta en ninguna parte… De manera similar haz tu mente no-asentada y no-establecida, como el espacio abierto. Cuando expandes la mente como el espacio, el contacto del deleite y la frustración no serán capaz ni de dominar ni de obsesionar tu mente.

Majjhima Nikáya 62.