Astrología: Venezuela de Fuego versus Venezuela de Tierra

Ciertamente una nación que tiene una o dos cartas astrales constitucionales es una nación que posee mayor coherencia social (con respecto a su evolución histórica) que aquellas que tienen muchas cartas astrales constitucionales. El ejemplo más icónico es el de EE.UU con su carta del 4 de julio (y si queremos añadir algunas otras, ahí están las cartas de las enmiendas). En el caso de Venezuela la abundancia de cartas constitucionales puede ser visto como un defecto más que como una ventaja. La ventaja de una compleja constitución astral es que los ciudadanos y el estado nacional poseerán cierta versatilidad, cierta flexibilidad para adaptarse a los retos y obstáculos. La desventaja es que las distintas cartas pueden “sabotearse” entre sí, y entonces tenemos esos países donde una parte de la población sabotea y destruye el resto de la nación porque no hay una sintonía con una coherencia a largo plazo sino con las pasiones del momento. En EE.UU por ejemplo a ningún ciudadano se le ocurriría sabotear la economía de la nación, por muy opositor o anti-gobierno que sea. Por sobre las pasiones que engendra la política, el ciudadano promedio estadounidense sabe, intuye y (pre)siente que lo último que se debe hacer por motivación política es sabotear la economía del país, porque eso sería algo que los dañaría a todos, no solamente a los que están “en el gobierno”. Este saber o intuición o (pre)sentimiento es el síntoma de esa coherencia de fondo que une a los ciudadanos en un mismo tono general de comportamiento, sin siquiera darse cuenta de que lo están haciendo. Y esa coherencia de fondo la da la simplicidad de la constitución astral de la nación.

Mira cómo he desentrañado el mecanismo de formación de esta nación. Mira como los Próceres de la Independencia de Venezuela, de Nueva Barcelona y de Nueva Granada, vitalizados por los signos de fuego, imprimieron ese fuego en las cartas astrales de Venezuela. Mira cómo funciona el fuego, con su necesidad de crear y avanzar y su defecto de no ocuparse mucho en afianzar lo creado y terminar lo comenzado. Mira cómo la tierra y los signos de tierra trataron de crear una nación estable, fuerte económicamente, una nación liberal materialista. Y mira cómo finalmente esta abundancia de cartas constitucionales, unas con fuerza de fuego, y otras con fuerza de tierra, luchan entre sí por imponer sus fisiologías, sus agendas, sus gustos, sus preferencias y puntos de vista sobre realidad.

El tema de la reforma agraria en Venezuela es el tema que me dio las pistas sobre esta “pelea” entre el fuego y la tierra. Es un tema muy complicado. Hugo Chávez impulsó una reforma agraria que en cierta medida rindió frutos pero luego se estancó. En la IV República también hubo reformas agrarias fallidas y cuando uno lee los recuentos históricos sobre la ganadería y el tema de la producción agrícola (incluso los comentarios de Alejandro de Humboldt son muy realistas y substanciosos) en la Provincia de Venezuela o en Nueva Barcelona (actualmente el oriente de Venezuela), se ve que el tema del uso de la tierra siempre fue crucial y fuente de conflicto. Es cierto que tenemos un problema de producción de tierras (lo cual nos lleva al problema de la dependencia en las importaciones de alimentos), pero no todo ha sido culpa del gobierno o del estado. Es un tema de cultura y de costumbre que hemos heredado desde la época de las grandes misiones de los monjes cristianos comenzando en el siglo XVI o XVII. Una de las cosas que yo hago y que no le gusta mucho a los opositores es ver en qué se equivoca el ciudadano, qué errores está cometiendo el ciudadano. No es realista decir que todo lo malo de un país viene del gobierno como si los ciudadanos no tuvieran vicios y maldades. Las reformas agrarias no han funcionado básicamente porque la gente en el campo está sometida a presiones y males culturales que no hemos podido superar, como por ejemplo la migración del campo a la ciudad. ¿Cómo se volverán productivos nuestros campos si la fuerza laboral sigue migrando en masa hacia las ciudades? Por un lado esto es bueno porque esos jóvenes pueden ir ahora al liceo y la universidad (que la Revolución Bolivariana puso al alcance de ellos), pero por otro lado los campos quedan descuidados. Otro problema psico-social es el problema de la bebida, del alcohol. Los ciudadanos en la provincia, en el campo, gastan mucho dinero en vicios como lotería y alcohol, y lo que pierden en esas actividades es dinero que no queda para invertir en maquinaria, en fertilizante, en fuerza laboral contratada, en vehículos de carga, etc. Los pequeños productores se quedan siempre entonces como pequeños productores durante toda su vida. Es un problema que tiene que ver con la cultura, con las costumbres, con lo que la gente ve en las ciudades y en la televisión y busca imitar. No se trata de culpar a la gente del campo, porque ellos tampoco tienen culpa de los contenidos culturales que los medios y la cultura bombardea sobre ellos todos los días. Pero es un problema mucho más grande que escribir una reforma agraria, que básicamente es algo que se queda en los papeles.

La reforma agraria y la producción agropecuaria enfrenta ahora en Venezuela un reto mayor: el problema del cambio climático. De verdad, de verdad el clima está afectando la producción de vegetales y frutas en Venezuela. Esto no es una excusa para defender o legitimar la explicación del gobierno. Yo mismo he visto como las estaciones están cambiando con el paso de los años y los árboles frutales ya no dan frutos según su ritmo natural. Y son los países tropicales los que están sufriendo esto con más intensidad primero porque son los países que dependen de la temporada de lluvia y de sequía para poder sembrar y cosechar según un orden. Esto se irá poniendo peor en los siguientes años hasta que todos los países en los trópicos vean reducida al mínimo su producción vegetal (y la producción animal depende de la vegetal). Y luego le sucederá lo mismo a los países al norte y al sur de los trópicos. Otro problema es el tema de la biodiversidad. Mis padres (que son opositores) hablan de cuando ellos eran pequeños y que todos los venezolanos en aquella época comían carne todos los días. Pero esa fue una época en la que Venezuela tenía 4 o 6 millones de habitantes. Producir carne y vegetales para 4 o 6 millones de personas no es igual que para 30 millones de personas. Venezuela creció en población pero es uno de los pocos países en el mundo que ha dejado grandes partes de su territorio en estado virgen, sin tocar. Solamente los estados Bolívar, Amazonas y Delta Amacuro son casi el 50% del territorio y son selva virgen en su totalidad. Si quisiéramos ser 100% independientes con respecto a la comida, tendríamos que deforestar y cultivar una gran parte de las selvas y bosques vírgenes, y eso sería un ecocidio. Los opositores no entienden eso, y tanto la Revolución Bolivariana como la Constitución de 1999 plantean la protección absoluta y sin excusas de todas estas zonas vírgenes del país. Entonces, el problema de producción animal y vegetal eficiente en áreas muy reducidas es un reto técnico y organizacional que no hemos logrado resolver. Este es otro aspecto del elemento tierra que ha fallado en el desenvolvimiento sano de sus aspiraciones, comenzando por el siglo XVI en que se establecieron las “misiones” de los monjes cristianos.

Venezuela_population_density_2011
Este mapa de Venezuela muestra la densidad de población según datos del 2011. La mayor parte del territorio tiene menos de dos habitantes por kilómetro cuadrado. Las manchas amarillas son las ciudades más pobladas.

En las cartas de Venezuela el problema de la reforma agraria se ve claramente en los planetas en Tauro, Virgo y Capricornio, en las ubicaciones conflictivas de Saturno en una y otras cartas. Por eso hay que analizar todas las cartas como si fuesen capas que se van agregando una sobre otra. Por un lado tenemos la Venezuela de Fuego (con puntos fuertes en Aries, Leo y Sagitario), y por otro lado tenemos la Venezuela de Tierra (con puntos fuertes en Tauro, Virgo, y Capricornio). Es la vieja lucha del Fuego y la Tierra que tratan de resolver cada uno sus temas. El fuego prefiere el tema de la política internacional, la creación de nuevas sociedades y la revolución, mientras que la tierra prefiere el tema de la agricultura, la propiedad de la tierra y las cosas materiales que dan prestigio. Por eso, históricamente (desde la llamada conquista), hemos tenido siempre esta lucha entre idealismo política liberador y materialismo/capitalismo simple y rampante. Mira los triángulos de fuego y de tierra en las cartas astrales de Venezuela:

TIERRA

  • Saturno en Tauro, Júpiter y Neptuno en Capricornio, en la carta del descubrimiento de Venezuela (1498).
  • Plutón en Capricornio, Marte y Saturno en Tauro, en la carta de la Provincia de Venezuela.
  • Plutón en Capricornio, Sol y Neptuno en Virgo, en la carta de la Capitanía General de Venezuela.
  • Venus, Marte, Júpiter en Tauro, en la carta de la Junta Suprema de Caracas.
  • Nodo Lunar Norte en Virgo en la carta de la Firma del Acta de Independencia.
  • Quirón y Sol en Tauro, Nodo Lunar Norte en Virgo, Júpiter y Neptuno en Capricornio, en la carta de la Separación de Venezuela de la Gran Colombia.
  • Quirón en Tauro, Venus y Sol y Nodo Norte en Virgo, Júpiter y Neptuno en Capricornio, en la carta de la Constitución de Venezuela de 1830.
  • Saturno en Tauro en la carta de la Constitución de 1999.

FUEGO

  • Sol, Mercurio, Venus, Marte en Leo, en la carta del descubrimiento de Venezuela.
  • Sol en Aries, Nodo Norte en Sagitario, en la carta de la Provincia de Venezuela.
  • Quirón en Aries, Venus y Júpiter en Leo, en la carta de la Capitanía General de Venezuela.
  • Sol y Mercurio en Aries, Júpiter y Neptuno en Sagitario, en la carta de la Junta Suprema de Caracas.
  • Saturno y Neptuno en Sagitario en la carta de la Firma del Acta de Independencia.
  • Sol y Plutón en Aries, Saturno en Leo, en la carta de la Separación de Venezuela de la Gran Colombia.
  • Plutón en Aries, Saturno en Leo, en la carta de la Constitución de 1830.
  • Júpiter en Aries, Nodo Norte en Leo, Sol y Mercurio y Quirón y Plutón en Sagitario, en la carta de la Constitución de 1999.

Cuando uno superpone estas cartas, uno ve los triángulos de fuego y tierra que siempre son dos elementos que están compitiendo entre sí. En este momento histórico determinado, como yo lo veo, los revolucionarios chavistas y de izquierda en general son los que han decidido canalizar la energía y los temas del fuego, mientras que la oposición y la derecha se decidió por los temas y la energía de tierra, aunque también es cierto que esto viene así desde los tiempos de Simón Bolívar. Y unos cuantos han renacido y han continuado lo que venían haciendo desde hace dos o tres siglos, ya del lado del fuego ya del lado de la tierra. Ahora, sinceramente era mi deseo que la ANC redactase una nueva constitución, y si el referendum consultivo para aprobar esa nueva constitución se daba también este año, eso significaría que la Sexta República tendrá a Urano en Aries, Saturno en Sagitario, y Plutón en Capricornio. Y como la tendencia de los revolucionarios chavistas es consultar estas cosas en el mes de Sagitario, entonces la nueva constitución tendría a Sol, Mercurio y Venus en Sagitario. Si se tardan un poco más, Sol y Venus y Saturno quedarán en Capricornio. Así estaríamos otra vez en la competencia entre fuego y tierra.

Esto es sólo una muestra de cómo se puede analizar el conflicto entre fuego y tierra. Los dos elementos tocan, por decirlo de alguna manera, el 50% del universo de las actividades humanas. No es poca cosa.

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