La toma de refugio y los cinco preceptos en el Canon Páli, literalmente

Una persona me comentó hace algún tiempo que el Buddha nunca enseñó los cinco preceptos y que éstos no aparecen en ninguna parte en el Canon Páli. Yo aprendí los preceptos por tradición oral, escuchando a los bhikkhus, no los aprendí leyendo el Canon Páli. Pero resulta que los cinco preceptos, veo hoy, sí están en el Canon Páli. Y si asumimos que el canon contiene la verdadera enseñanza del Buddha entonces pienso que puedo decir ahora que el Buddha sí enseñó los cinco preceptos.

Los preceptos están en muchos discursos del Buddha, aunque el Maestro no los llame literalmente “cinco preceptos”. Yo por ejemplo los veo en todos esos discursos sobre el Noble Sendero Óctuple: los cinco preceptos están allí, aunque no son toda la ética que encontramos en el entramado moral de este Noble Sendero. Pero, ¿significa eso que el Buddha no enseñó los cinco preceptos sólo porque no los llamó de esa manera? Los que hemos leído el canon entendemos que hay enseñanzas explícitas y enseñanzas implícitas. El mismo Buddha incluso lo admite. En los suttas hay enseñanzas de Dhamma que deben encontrarse “entre líneas”, por decirlo de alguna manera, y también enseñanzas que tienen otros nombres y que nosotros adaptamos a nuestros lenguajes modernos. La misma palabra “renacimiento”, por ejemplo. Si nos ponemos estrictos, el Buddha nunca dijo “renacimiento”, el Buddha dijo bhava y sus derivados (eso es: devenir, transformación del ser, cuando algo muta y se convierte en otra cosa).

Uno no debe ponerse energúmeno o pedante por cuestiones del lenguaje. Uno debe extraer el sentido, el espíritu de la letra, la esencia de la enseñanza. Así también se practica el camino medio y el Dhamma. Los monjes saben que el Buddha no dijo literalmente “renacimiento”, pero entienden que esa palabra es adecuada para transmitir la idea de bhava, del devenir del ser, porque el Buddha también habló literalmente de que los seres mueren y vuelven a nacer, aunque no haya usado un término como “renacimiento” (que tampoco lo sé porque no he leído todo el Canon Páli: quizás haya algún sutta donde el Buddha sí utiliza una palabra que signifique literalmente eso). Entonces no hay contradicción entre la idea de bhava y renacimiento. Habiendo dicho esto, se entiende por qué toda la tradición Theraváda ha llamado “preceptos” a aquello que el Buddha llamó dones, y que es lo que leemos en el Abhisanda Sutta (AN 8.39), el discurso donde el Buddha enseña literalmente los cinco preceptos (o dones, como el Maestro los llama en este sutta). Quizás hay otros suttas donde el Buddha enseña estos mismos “dones” y los llama “preceptos”. No lo sé. Lo que sé es que leo este Abhisanda Sutta y sin duda alguna veo allí los cinco preceptos. Pero como digo, uno no debe ponerse energúmeno o pedante, porque si te pones energúmeno o pedante no verás los preceptos ni siquiera que el mismísimo Buddha se te aparezca y te repita todo el Dhamma en persona. El que no quiere ver algo, no lo verá nunca, aunque eso efectivamente esté allí.

En este sutta además el Buddha menciona la toma de refugio (que aquí llamada “recompensas de mérito” y “nutrimento de felicidad”, al igual que los preceptos). Esa es la estructura principal del sutta. Tenemos una lista de ocho recompensas de mérito o nutrimentos de felicidad que el Buddha divide en dos partes:

  • Tres cosas que son: ir al Buddha por refugio, ir al Dhamma por refugio, ir a la Sangha por refugio.
  • Cinco cosas que son: cinco grandes dones (los llamados cinco preceptos).

Yo creo que, si no somos energúmenos ni pedantes, aceptaremos que, aunque el Buddha no diga literalmente “la toma de refugio” o los “cinco preceptos”, podemos afirmar que el Buddha enseñó estas cosas y que estas cosas sí están en el Canon Páli. No son producto de la tradición (en la medida en que el Anguttara Nikáya pertenezca a la tradición oral del Primer Concilio) ni una interpretación tardía o un añadido posterior de generaciones cercanas a la nuestra, como podrían afirmar aquellos que niegan esta parte de la Enseñanza. Leamos el sutta en cuestión (mi versión en castellano*):

Abhisanda Sutta

“Monjes, están estas ocho recompensas de mérito, recompensas de habilidad, nutrimentos de felicidad, celestiales, que resultan en felicidad, que conducen al cielo, que llevan hacia lo deseable, placentero y atractivo, hacia el bienestar y la felicidad. ¿Cuáles ocho?

Está el caso de cuando un discípulo de los nobles ha ido al Buddha por refugio. Esta es la primera recompensa de mérito, recompensa de habilidad, nutrimento de felicidad, celestial, que resulta en felicidad, que conduce al cielo, que lleva hacia lo deseable, placentero y atractivo, hacia el bienestar y la felicidad.

Más aún, está el caso de cuando un discípulo de los nobles ha ido al Dhamma por refugio. Esta es la segunda recompensa de mérito, recompensa de habilidad, nutrimento de felicidad, celestial, que resulta en felicidad, que conduce al cielo, que lleva hacia lo deseable, placentero y atractivo, hacia el bienestar y la felicidad.

Más aún, está el caso de cuando un discípulo de los nobles ha ido a la Sangha por refugio. Esta es la tercera recompensa de mérito, recompensa de habilidad, nutrimento de felicidad, celestial, que resulta en felicidad, que conduce al cielo, que lleva hacia lo deseable, placentero y atractivo, hacia el bienestar y la felicidad.

Ahora, están estos cinco dones [o tesoros o regalos], cinco grandes dones —originales, duraderos, tradicionales, ancestrales, no-adulterados, no-adulterados desde el principio— que no están sujetos a sospecha, nunca estarán sujetos a sospecha, y que están libres de culpa para los contemplativos y brahmanes de conocimiento. ¿Cuáles cinco?

Está el caso de cuando un discípulo de los nobles, abandonando el tomar la vida, se abstiene de tomar la vida. En hacerlo así, él otorga libertad contra el peligro, libertad contra la animosidad, libertad contra la opresión a innumerables números de seres. Al otorgar libertad contra el peligro, libertad contra la animosidad, libertad contra la opresión a innumerables números de seres, él gana una porción en la ilimitada libertad contra el peligro, libertad contra la animosidad y libertad contra la opresión. Éste es el primer don [o tesoro o regalo] —original, duradero, tradicional, ancestral, no-adulterado, no-adulterado desde el principio— que no está sujeto a sospecha, nunca estará sujeto a sospecha, y que está libres de culpa para los contemplativos y brahmanes de conocimiento. Y esta es la cuarta recompensa de mérito, recompensa de habilidad, nutrimento de felicidad, celestial, que resulta en felicidad, que conduce al cielo, que lleva hacia lo deseable, placentero y atractivo, hacia el bienestar y la felicidad.

Más aún, abandonando el tomar lo que no ha sido dado [robar], el discípulo de los nobles se abstiene de tomar lo que no es dado. En hacerlo así, él otorga libertad contra el peligro, libertad contra la animosidad, libertad contra la opresión a innumerables números de seres. Al otorgar libertad contra el peligro, libertad contra la animosidad, libertad contra la opresión a innumerables números de seres, él gana una porción en la ilimitada libertad contra el peligro, libertad contra la animosidad, y libertad contra la opresión. Éste es el segundo don [o tesoro o regalo] —original, duradero, tradicional, ancestral, no-adulterado, no-adulterado desde el principio— que no está sujeto a sospecha, nunca estará sujeto a sospecha, y que está libres de culpa para los contemplativos y brahmanes de conocimiento. Y esta es la quinta recompensa de mérito, recompensa de habilidad, nutrimento de felicidad, celestial, que resulta en felicidad, que conduce al cielo, que lleva hacia lo deseable, placentero y atractivo, hacia el bienestar y la felicidad.

Más aún, abandonando el sexo ilícito, el discípulo de los nobles se abstiene del sexo ilícito. En hacerlo así, él otorga libertad contra el peligro, libertad contra la animosidad, libertad contra la opresión a innumerables números de seres. Al otorgar libertad contra el peligro, libertad contra la animosidad, libertad contra la opresión a innumerables números de seres, él gana una porción en la ilimitada libertad contra el peligro, libertad contra la animosidad y libertad contra la opresión. Éste es el tercer don [o tesoro o regalo] —original, duradero, tradicional, ancestral, no-adulterado, no-adulterado desde el principio— que no está sujeto a sospecha, nunca estará sujeto a sospecha, y que está libres de culpa para los contemplativos y brahmanes de conocimiento. Y esta es la sexta recompensa de mérito, recompensa de habilidad, nutrimento de felicidad, celestial, que resulta en felicidad, que conduce al cielo, que lleva hacia lo deseable, placentero y atractivo, hacia el bienestar y la felicidad.

Más aún, abandonando el mentir, el discípulo de los nobles se abstiene de mentir. En hacerlo así, él otorga libertad contra el peligro, libertad contra la animosidad, libertad contra la opresión a innumerables números de seres. Al otorgar libertad contra el peligro, libertad contra la animosidad, libertad contra la opresión a innumerables números de seres, él gana una porción en la ilimitada libertad contra el peligro, libertad contra la animosidad y libertad contra la opresión. Éste es el cuarto don [o tesoro o regalo] —original, duradero, tradicional, ancestral, no-adulterado, no-adulterado desde el principio— que no está sujeto a sospecha, nunca estará sujeto a sospecha, y que está libres de culpa para los contemplativos y brahmanes de conocimiento. Y esta es la séptima recompensa de mérito, recompensa de habilidad, nutrimento de felicidad, celestial, que resulta en felicidad, que conduce al cielo, que lleva hacia lo deseable, placentero y atractivo, hacia el bienestar y la felicidad.

Más aún, abandonando el uso de intoxicantes, el discípulo de los nobles se abstiene de consumir intoxicantes. En hacerlo así, él otorga libertad contra el peligro, libertad contra la animosidad, libertad contra la opresión a innumerables números de seres. Al otorgar libertad contra el peligro, libertad contra la animosidad, libertad contra la opresión a innumerables números de seres, él gana una porción en la ilimitada libertad contra el peligro, libertad contra la animosidad y libertad contra la opresión. Éste es el quinto don [o tesoro o regalo] —original, duradero, tradicional, ancestral, no-adulterado, no-adulterado desde el principio— que no está sujeto a sospecha, nunca estará sujeto a sospecha, y que está libres de culpa para los contemplativos y brahmanes de conocimiento. Y esta es la octava recompensa de mérito, recompensa de habilidad, nutrimento de felicidad, celestial, que resulta en felicidad, que conduce al cielo, que lleva hacia lo deseable, placentero y atractivo, hacia el bienestar y la felicidad.

Dhammapada_79

Otra cosa que veo en este sutta es que contiene las dos cosas que los monjes y monjas nos dicen que debemos hacer para considerarnos verdaderos buddhistas (en el caso de las personas laicas): la toma de refugio y los cinco preceptos. Entonces, el Buddha sí consideró estas dos cosas como algo principal, como algo esencial para reconocer a aquellos que son discípulos de los nobles, sus discípulos. Volvemos al tema del lenguaje: por supuesto que el Buddha no dice en el sutta que “esto es lo que caracteriza a los buddhistas” o “esto es lo que deben hacer los verdaderos buddhistas”. Sin embargo, se entiende la lógica que ha aplicado la tradición a este respecto. Si los buddhistas somos discípulos de los nobles (o si eso es lo que queremos ser), entonces debemos considerar estas dos cosas (los tres refugios y los cinco preceptos) como algo esencial, algo que no puede faltar, algo que no podemos poner a un lado. Es lo más fundamental, lo mínimo que podemos hacer para considerarnos discípulos del Buddha.

Yo lo entiendo, así como millones y millones de personas desde hace más de 2560 años lo han entendido también.

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* Esta versión lo hago desde la versión inglesa del Ven. Thanissaro Bhikkhu (1997):

Abhisanda Sutta: Rewards” (AN 8.39), traducido desde el Pali por Thanissaro Bhikkhu. Access to Insight (Legacy Edition), noviembre 30 de 2013, http://www.accesstoinsight.org/tipitaka/an/an08/an08.039.than.html .

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La necesidad de corregir y construir

Ya comienza a ser un poco frecuente, en grupos de ovnis y contacto extraterrestre en redes sociales, en blogs de conspiración y otros medios, el cliché de que la humanidad es malvada, de que el ser humano es parásito en la Tierra, de que hemos traído el infierno al mundo, etc.

fuck life and planet earth_youtube.
“Que se pudra la vida y el planeta Tierra” Un comentario “pesimista” (para no llamarlo de otra manera) en un vídeo de ovnis en YouTube.

Sí, hay definitivamente un lado malvado, maquiavélico, destructivo, infernal en el ser humano y en la civilización global que apenas comienza en la Tierra… ¿Pero nos quedaremos en eso nada más? ¿No corregiremos, no construiremos, no cambiaremos nada?

Es muy cómodo sentarse en una poltrona de cinismo, de nihilismo, de abulia y derrotismo para sólo decir lo obvio, para sólo decir UNA PARTE de la verdad (porque es cierto que ni el mal ni el bien son absolutos y las humanidades en los planetas habitados nunca llegan a ser absolutamente buenas o absolutamente malas: siempre tenemos el bien y el mal mezclados en nosotros). Hay que corregir y construir, porque la balanza efectivamente se inclinará hacia donde nosotros queramos que se incline. Quizá nunca lleguemos a ser absolutamente buenos mientras vivamos en el mundo, pero podemos llegar a un 80 o 90 %, y eso sería muy bueno. Podríamos llegar incluso a un 95 o 99 % de bondad, de civilización superior, como otras humanidades lo han hecho. Mientras estamos en el mundo, la bondad y el bien quizás nunca será totales, 100%, pero sí podemos alcanzar casi un 100%.

Hay muchas maneras de corregir y construir la situación. La manera que yo he asumido, que yo he escogido y que difundo, es la manera de la conducta virtuosa y de la compasión y sabiduría que se pueden desarrollar al estudiar y poner en práctica la Enseñanza del Buddha. NO ES una agenda secreta para usar el tema de los ovnis y del contacto extraterrestre para difundir y defender una religión. Es una parte integral de la solución, de esa necesidad urgente de hacer que la humanidad cambie de rumbo.

¿Cómo se corrige la tendencia al mal en la mente del ser humano en el contexto de la conducta virtuosa (síla) enseñada por el Buddha? Para las personas laicas, que son la mayoría en la humanidad, eso se hace asumiendo un compromiso con los cinco preceptos. Al cumplir y defender los cinco preceptos en todo momento, todos los días, uno corrige el mal, uno establece el bien, uno se protege a sí mismo y protege a otros seres vivos. Te invito a levantarte del hueco del pesimismo, del nihilismo y del cinismo. Te invito a practicar los cinco preceptos. Son simples, son directos, funcionan, atacan la raíz del problema. Son adecuados, oportunos, hábiles, correctos, beneficiosos, favorables, fructíferos…

  1. Asumo el precepto de no tomar la vida de otros seres vivos.
  2. Asumo el precepto de no tomar lo que no me han dado.
  3. Asumo el precepto de no mentir, no hablar para dividir, de no hablar bruscamente, con ira, de evitar el chisme y la cizaña.
  4. Asumo el precepto de evitar el comportamiento sexual impropio.
  5. Asumo el precepto de evitar las bebidas alcohólicas y toda substancia que cause negligencia en mi mente.

¿Cómo funciona esto? ¿Por qué los preceptos construyen y corrigen? Porque mientras otros en la humanidad serán asesinos, exterminadores de seres humanos y animales, destructores de flora y fauna, nosotros no lo seremos. Con su comportamiento ellos aumentarán el mal en el mundo pero nosotros, cumpliendo este precepto, no lo haremos. Así construimos una civilización mundial superior y positiva. Primer precepto.

Mientras otros en la humanidad robarán y defraudarán, engañando para apropiarse de las cosas, de los recursos, de las riquezas que no les pertenecen, nosotros no lo haremos. Con su comportamiento ellos aumentarán el mal en el mundo pero nosotros, cumpliendo este precepto, no lo haremos. Así construimos una civilización mundial superior y positiva. Segundo precepto.

Mientras otros en la humanidad hablarán falsamente, con falsedad, con mentiras, diciendo cosas aquí para dividir a otras personas allá, y decir cosas allá para dividir a las personas aquí, hablando bruscamente, con ira, con rabia, difundiendo chismes y metiendo cizaña, nosotros no lo haremos. Con su comportamiento ellos aumentarán el mal en el mundo pero nosotros, cumpliendo este precepto, no lo haremos. Así construimos una civilización mundial superior y positiva. Tercer precepto.

Mientras otros en la humanidad tendrán relaciones sexuales con personas casadas o comprometidas con otros, nosotros no lo haremos. Nosotros no faltaremos el respeto de las personas que se han casado o comprometido, ni tendremos relaciones sexuales con menores, ni con personas discapacitadas, ni forzaremos a nadie a tener relaciones sexuales contra su voluntad, ni tendremos relaciones sexuales haciéndole daño a la otra persona en cualquier manera. Con su comportamiento, los que hagan estas cosas aumentarán el mal en el mundo pero nosotros, cumpliendo este precepto, no lo haremos. Así construimos una civilización mundial superior y positiva. Cuarto precepto.

Otros se embriagarán y llevados por un estado de negligencia cometerán todo tipo de actos dañinos contra otras personas pero nosotros no lo haremos. Nosotros evitaremos toda bebida alcohólica y toda substancia que destruya nuestro estado mental de vigilancia, de alerta, de consciencia presente, de responsabilidad. Porque conservando este estado mental de vigilancia, de alerta, de consciencia presente y de responsabilidad es la manera en que podemos dejar de multiplicar el mal en nosotros y en el mundo. Quinto precepto.

Los preceptos segundo, tercero y quinto son muy claros y fáciles de entender, pero el primero y el cuarto pueden generar ciertas preguntas. Aclararé las dudas que se han generado con respecto a estos dos preceptos.

Primer precepto: ¿Se puede vivir sin aniquilar absolutamente a ningún ser vivo?

Lamentablemente no. Es prácticamente imposible no causar la muerte a pequeños organismos como protozoarios y bacterias que viven en nuestra comida o en el agua. El primer precepto originalmente dice “seres sintientes”, y eso en el lenguaje de Buddha significa lo siguiente: seres humanos, mamíferos, reptiles, anfibios, peces, aves, insectos. Estos son los tipos de seres vivos que según el Buddha poseen: (a) la capacidad de sentir dolor y (b) algún grado de consciencia (si bien no es auto-consciencia [consciencia de sí mismo] en el resto de los mamíferos, en los reptiles, anfibios, insectos, aves, y peces, sí es un tipo de consciencia). Técnicamente esos son los seres vivos cuya vida debemos respetar (la razón “de doctrina” es que, estos seres vivos mencionados son la forma en que una corriente de vida puede renacer en nuestro mundo; las plantas o vegetales no son corrientes de vida renacidas.) Si hablamos de los hongos, que biológicamente no son ni animales ni plantas, podemos asumir por lógica que los podemos incluir en el grupo de las plantas. Los protozoarios y otros organismos unicelulares son técnicamente animales, pero son tan numerosos y están tan presentes en todo nuestro ambiente (incluso dentro de nuestro cuerpo), que nos resulta imposible vivir sin causarle la muerte a estos seres vivos. Lo importante aquí es que no le causamos la muerte a estos pequeños seres microscópicos con intención malvada sino con la intención de proteger nuestra propia vida, por ejemplo en caso de infecciones, amibiasis, etc.

Entonces, creemos que una interpretación racional, natural, del primer precepto es que se refiere a respetar la vida de seres humanos, mamíferos, reptiles, anfibios, peces, aves e insectos. El Buddha también dice que sus discípulos respetan las plantas y los granos. A lo que se refiere es que no debemos causar incendios forestales o la extinción de especies vegetales, tampoco quemar o destruir grandes cantidades de grano (algo que en la antigüedad se hacía durante tiempos de guerra para matar de hambre a los pueblos y ciudades asediadas). Aunque el primer precepto no incluya a los vegetales (y algas y hongos), porque necesariamente tenemos que alimentarnos de algún ser vivo, creemos que es racional, natural y en consonancia con la Enseñanza del Buddha respetar también la vida vegetal en su conjunto evitando daños masivos a las cosechas, las selvas y los bosques y a los depósitos de granos.

Cuarto precepto: ¿Qué es exactamente la conducta sexual impropia, según el Buddha?

Una interpretación errónea del cuarto precepto sería creer que se trata de la homosexualidad o bisexualidad. No se trata de eso. El Buddha enseñó muy claramente sobre lo que significa “conducta sexual impropia” desde el punto de vista de la sabiduría y compasión búddhicas: básicamente se refiere a la infidelidad. La lista completa de conductas a la que se refiere el cuarto precepto es la siguiente (incluye lo que está en el Canon Páli más lo que nos enseñan en la tradición oral del Theraváda):

  • Tener relación sexual con la pareja de otra persona.
  • Tener relación sexual con menores de edad (16 o 18 años, dependiendo del país donde uno vive).
  • Tener relación sexual que implique el riesgo de una enfermedad infecciosa.
  • Tener relación sexual con alguien comprometido o casado con otra persona.
  • Tener relación sexual con una persona encarcelada, forzada, o sometida por la ley.
  • Tener relación sexual con los propios hijos de uno o aquellos que están bajo la protección de otras personas.
  • Tener relación sexual con el propio padre, madre, hermano, hermana, tío o tía.
  • Tener relación sexual con aquellos que nos han sido dados para que los cuidemos en calidad de padres o responsables.
  • Tener relación sexual en lugares como escuelas, jardines de infancia, orfanatos, iglesias, templos, monasterios, organizaciones juveniles, instituciones mentales.
  • Tener relación sexual con animales, con excremento o con cadáveres.

Según mi conocimiento casi todos los puntos de esta lista se encuentran literalmente en el Canon Páli como Buddhavacana (“palabra de Buddha”). El resto forma parte de la tradición oral del Theraváda. O quizás todos estos puntos están en el Canon pero yo no los he encontrado para poder citarlos. El punto es que consideramos que esta lista está en concordancia con la compasión y la sabiduría de los Buddhas y por lo tanto es lo que incluimos en el cuarto precepto como definición de “conducta sexual impropia”.

Un juicio injusto contra la religión

Otra cosa que se está haciendo común en los círculos de ufología y contacto extraterrestre es el prejuicio destructivo contra las religiones. Se ha difundido la tendencia, creada en los círculos de escepticismo fanático a priori y del racionalismo radical cuasi-fascista, de que las religiones son “el veneno de la humanidad” o “la droga de las masas” o “sistemas de dogmas creados para dominar a las masas”, etc. Eso puede ser cierto para ciertas religiones y ciertas sectas, pero no se debe generalizar.

La religión es un fenómeno complejo. No es algo que se pueda tratar y analizar en términos simplistas, con generalizaciones y simplificaciones. Los escépticos fanáticos y los racionalistas radicales ateos que han dado origen a esta tendencia anti-religión explotan el mismo tipo de generalizaciones y simplificaciones que los fanáticos religiosos utilizan tanto para atacar a las religiones ajenas a la suya como para atacar a la ciencia y el avance del conocimiento científico. En ese sentido, el escepticismo fanático y el racionalismo ateo radical se encuentran en el mismo nivel mental que aquellos fanáticos religiosos que ellos mismos pretenden criticar y corregir. Es un estado mental de intolerancia y tergiversación intencional con el fin de menospreciar las ideas y culturas de otras personas.

“El escepticismo fanático y el
racionalismo ateo radical se
encuentran en un estado mental
de intolerancia y tergiversación
de los hechos con la intención de
menospreciar las ideas y culturas
de otras personas. ¿No es eso lo
mismo que hacen los fanáticos
religiosos de ciertas religiones?”

No se puede corregir un error o una impostura con el mismo tipo de error o impostura. No se puede corregir el mal añadiendo el mismo tipo de mal. Las religiones pueden ser muy diferentes y no se pueden meter en el mismo saco. El Buddhismo es una religión que rechaza la idea de un dios creador supremo: ¿cómo podría entonces decirse que el Buddhismo es lo mismo que el cristianismo, el judaísmo o el Islam? En el Buddhismo se acepta la existencia de seres espirituales superiores, algunos de los cuales son tan grandes y poderosos que se les llama “dioses”, pero se acepta que ninguno de estos seres es eterno ni perfecto ni creador del mundo y del ser humano. ¿Cómo podría eso ser igual a las doctrinas creacionistas y a las religiones que piden una sumisión a un dios creador? En el Buddhismo se habla de cielos y de infiernos, es cierto, pero se les define como planos de existencia temporales en los cuales uno renace por causa de las propias acciones del individuo. ¿Cómo puede eso ser igual a la doctrina del cielo como premio eterno y del infierno como castigo eterno de un dios que te coloca allí por haberle desobedecido o por haber rechazado sus mandamientos? No es igual.

Estos cinco preceptos que hemos tratado aquí no son mandamientos de un dios. Ni siquiera son requisitos para satisfacer al Buddha. Son un modelo de conducta para que la persona no siembre causas (kamma) para su propio sufrimiento en el futuro. Uno mismo construye su futuro. Uno mismo cosechará las consecuencias de lo que uno haga. Los preceptos son buenos simplemente porque nos conviene no sembrar kamma oscuro o malo. Pero los preceptos también están diseñados para que no le hagamos daño a los otros seres en el universo, todo esto para poner en práctica el principio búddhico de no-violencia o inofensividad (ahimsa), que es algo esencial que enseñan todos los Buddhas en todos los mundos del universo.

Buda protegiendo el mundo.
Los Buddhas y Arahants son protectores de los mundos donde temporalmente viven. Más específicamente: son protectores de los seres vivos de esos mundos.

Hay una relación fundamental, indestructible, entre la capacidad de hacer el bien y el principio de ahimsa: los seres que hacen el mal son ofensivos, destructivos (himsa significa literalmente herida, daño, golpe); los seres que hacen el bien son inofensivos, constructivos, no-violentos (ahimsa significa literalmente no-daño, no-herida, no-golpe). Puedes ver los preceptos desde el punto de vista “egoísta” o “individualista” de que “esto me conviene” para crear las condiciones luminosas de un futuro feliz para tu propia corriente de vida. Y también puedes verlos desde el punto de vista del servicio espiritual que podemos realizar para los otros seres en el universo, como una manera práctica, real, efectiva, funcional, orgánica, de actuar con compasión y sabiduría en el universo.

A los que atacan todas las religiones en paquete como si todas fueran iguales y lo mismo, y a los que afirman, con gran error, que el Buddhismo también fue creado para manipular y dominar a las masas, valdría la pena preguntarles: ¿es entonces un camino elevado imitar a los malvados, a los malos, a los violentos, a los destructivos, a los ofensivos? ¿Creen realmente que es así como va a evolucionar positivamente la humanidad? No lo creemos. La humanidad puede evolucionar positivamente sólo si toma un camino positivo, constructivo, sólo si dejamos de imitar a los malos, sólo si dejamos de defender, justificar y reproducir la violencia, el maquiavelismo, las conductas dañinas, los comportamientos que hieren y golpean (himsa) a otros.

Ni siquiera necesitamos atacar y vengarnos de aquellos que tienen el poder económico y político y que lo utilizan para el mal. Ellos mismos caerán por las consecuencias de sus propias acciones, sin que nosotros tengamos que mover un dedo. El que está en el poder político o económico ahora y lo utiliza para someter a otros, para apoderarse de los recursos y las riquezas, ese renacerá luego en la pobreza, sometido a la avaricia y maldad de otros que serán así como él fue. Los plutócratas, los acumuladores de riqueza y poder, están sembrando ellos mismos un futuro donde otros plutócratas y acumuladores de riqueza y de poder serán sus “amos”, sus victimarios. Nosotros de hecho adquiriremos poder espiritual al practicar los preceptos. La conducta inofensiva, compasiva, practicada a largo plazo, produce luz y poder en aquellos que la practican. ¡Ojalá pudiéramos aprender y practicar estos preceptos en esta vida y en las siguientes! ¡Ojalá pudiéramos crear una cultura mundial basada en estos preceptos, en el principio de ahimsa!

Que aquellos que dudan lo mediten y lo pongan en práctica… Eventualmente verán que este camino es más razonable, más civilizado, un camino en sintonía con la luz y no con la oscuridad. Asumiendo este camino es como nos vincularemos con aquellos (que vienen de “afuera” y de “arriba”) que son mejores que nosotros, más civilizados y compasivos y sabios que nosotros. Lo que es similar, se atrae, se vincula, se ayuda mutuamente. Así ha sido siempre.

tigre y hombre.
Los inofensivos, los mansos, los compasivos, serán tratados con inofensividad, con mansedumbre y con compasión. Los violentos, los dañinos, los ofensivos serán tratados con violencia y con agresión. Recibirás lo que en el pasado diste.

Fortalecer la mente para no ser instrumentos del kamma y de Mára el Oscuro

La importancia de fortalecer la mente por medio de la meditación y de los Cinco Preceptos no es simplemente una cuestión de religión. Es parte de la enseñanza fundamental de los Buddhas y los Arahants:

Abstenerse del mal.
Hacer el bien.
Purificar la mente.
Esta es la enseñanza
……….del Tathágata.

Algunos dicen: “No quiero tomar los preceptos. Eso es religión y para mi el Buddhismo no es religión, es filosofía… Por lo tanto, yo no necesito los preceptos”. Los Cinco Preceptos fueron ideados por el Maestro no sólo para que la persona se purifique y se proteja a sí misma: fueron ideados por el Maestro para que la persona no se convierta en instrumento del kamma negativo de otras personas. ¿Sabes que: para que el vipaka* negativo (el fruto) del kamma negativo de una persona se manifieste en su mundo, alguien tiene que servir de instrumento, de ejecutor de ese kamma? Por ejemplo, alguien en el pasado maltrató injustamente a una persona. La persona que cometió el maltrato sembró un kamma obscuro que en el futuro deberá manifestarse. Esa persona luego estará en una posición en la cual recibirá un maltrato como el que ella cometió en el pasado contra otra persona. Eso significa que, en el futuro alguien más deberá maltratarla injustamente así como ella lo hizo en el pasado. Para que eso ocurra, el vipaka obscuro “busca” una persona o ser que se preste como instrumento para ese maltrato. Puede ser cualquier persona en esa vida: su padre, su madre, un hermano o hermana, su pareja, un compañero de trabajo, el presidente de la nación, un rey, un maestro de escuela, etc. Quien sea, no importa. Alguien deberá hacer ese trabajo sucio.

Ahora, ¿quiénes hacen el trabajo sucio de manifestar los frutos malos del kamma malo de otras personas? Ese trabajo sucio obviamente lo hacen las personas que tienen maldad y malicia en sus mentes, pero también lo hacen las personas negligentes, las personas que viven en la ignorancia y que están inconscientes de las cosas que hacen, dicen y piensan. Por eso, una parte fundamental de la filosofía búddhica es estar siempre conscientes de lo que pensamos, decimos y hacemos. Siempre conscientes, siempre atentos, siempre alertas, vigilándonos a nosotros mismos. Así como vigilamos a los demás para encontrar sus fallas y defectos más mínimos y más grandes, así debemos vigilarnos a nosotros mismos. Ese es el sentido de la palabra vigilancia que tanto aparece en el Dhammapada. Es la cualidad contraria a la negligencia. Por un lado, para evitar todo lo que nos contamina y nos aprisiona debemos vigilarnos a notros mismos, pero por otra lado, para que no seamos nosotros el instrumento, el ejecutor del kamma oscuro de otros seres también debemos vigilarnos a nosotros mismos y suprimir la mala voluntad que surgen, la malicia que surgen a cada momento. ¿Cómo los suprimimos? Por medio del compromiso voluntario y consciente que hacemos para cumplir con los Cinco Preceptos.

Y estar conscientes, estar conscientes todo el tiempo de lo que pensamos, decimos y hacemos. Las tres puertas por las que creamos kamma nuevo cada segundo. La primera parte de este estar consciente es SABIDURÍA, la segunda parte es COMPASIÓN. Y ambos, sabiduría y compasión, son los pilares fundamentales de la Filosofía de Buddha, de la Doctrina de Buddha y de la Religión de Buddha. Si te interesa el Buddhismo como filosofía, ten en cuenta que estos dos pilares, sabiduría y compasión, forman el Buddhismo como tal, forman el Dhamma, incluso si eres una persona laica que no está interesada en la religión. No los puedes separar. No se puede decir que el Buddha enseñó solamente sabiduría y que no enseñó compasión. No se puede decir que enseñó solamente compasión y no sabiduría. El Buddha enseñó las dos cosas juntas.

Fortalecer la mente implica desarrollar la habilidad de estar siempre conscientes de nuestros actos, de nuestros pensamientos, de nuestras palabras. Y como ya dijimos, los Cinco Preceptos fueron enseñados por el Maestro como un seguro, como una barrera para impedir que el fruto obscuro de otras personas se manifieste a través de nosotros. Son reglas de entrenamiento para no crear nuevo kamma oscuro, pero también son reglas de entrenamiento para que yo no sea el que ejecute el kamma oscuro de las personas con las que entro en contacto. Es un seguro tanto para mí, para mi presente y mi futuro, como para las personas que me rodean.

Los Cinco Preceptos:

Acepto la regla de entrenamiento de no tomar la vida de otros seres vivos.

Acepto la regla de entrenamiento de no tomar lo que no se me ha dado.

Acepto la regla de entrenamiento de no hablar falsamente, de evitar la charla vana, el chisme, la cizaña y la discusión rabiosa.

Acepto la regla de entrenamiento de evitar toda conducta sexual impropia.

Acepto la regla de entrenamiento de evitar substancias tóxicas que nublen mi mente y me conduzcan a la negligencia.

¿Te diste cuenta que el último precepto trata precisamente sobre el tema de la negligencia, del no estar conscientes de lo que hacemos? Así de importante es este estar conscientes todo el tiempo, esta vigilancia de uno mismo. Cuando eres negligente, ignorante de ti mismo y de lo que ocurre en tu mente, le haces todo tipo de daños a los seres que te rodean, igual que un borracho o un drogadicto que no tienen control sobre si mismos. Por eso también los Buddhas y los Arahants están Despiertos en contraposición a los hombres ordinarios que continúan dormidos (esto es: negligentes, ignorantes, insensibles).

La negligencia y la ignorancia también permiten que Mára, el Oscuro, te pueda manipular a su antojo. Mára es una potencia invisible que reina sobre el imperio de los sentidos y de los placeres sensuales. Míralo como un espíritu gigante que se mueve sobre nosotros, moviéndonos como pequeñas fichas en un tablero. El interés de este espíritu es mantener al ser humano atado a la vida mundana, atado a la ignorancia, a la ronda de renacimientos. Se complace en introducir todo tipo de pensamientos insidiosos en nuestras mentes. Su placer es observar cómo millones de seres humanos se mueven a su indicación como marionetas perfectamente dispuestas y obedientes. A Mára le complace ver al ser humano hacerse esclavo del sexo, de la comida, de la bebida, de la ira, del odio, del letargo, de la indiferencia, de la ignorancia. No le tengas miedo: Mára no puede tocarte él mismo, no puede hacerte daño directamente. Si lo hiciera, perdería su poder. Para mantenerte bajo su dominio le basta manipular tu mente o la mente de las personas que te rodean.

Esta es la otra razón por la cual es tan importante fortalecer nuestra mente. Al hacerlo, Mára pierde poder sobre nosotros. El conocimiento destruye a Mára, le quita poder. Y hay una relación imposible de romper entre conocimiento y fortalecimiento de la mente. Al igual que el kamma obscuro de otras personas, Mára quiere utilizarnos como instrumentos para dañar y esclavizar a otros seres también. Y para poder hacerlo necesita que seamos ignorantes, que no tengamos conocimiento de lo que ocurre. He aquí un punto más sobre la importancia de la meditación y del estudio del Dhamma, ni siquiera como religión sino como parte esencial de la Filosofía del Buddha. Esta es la verdad filológica que se desprende del Canon Pali. Imposible negarlo.

Incluso si no quieres meditar y estudiar el Dhamma, incluso si te limitas sólo mecánicamente a cumplir los Cinco Preceptos, le quitarías a Mára un espacio muy grande de acción en tu mente. No obstante, hay que ir más allá de los preceptos. Hay que meditar frecuentemente. La meditación es el ejercicio que prepara la mente para hacerla más fuerte, para que la vigilancia de uno mismo sea imperturbable, impenetrable. La meditación prepara a la persona para que pueda evitar nuevas contaminaciones y deshacerse de las contaminaciones que vienen de otras existencias. Desde todo punto de vista, la meditación es necesaria para el fortalecimiento de la mente. Los preceptos cumplidos mecánicamente pueden detener la posibilidad de hacer cierta cantidad de daño a otros seres vivos, pero si tu mente sigue siendo salvaje, sin control, sin entrenamiento, Mára tendrá siempre por donde agarrarte.

Algunos buddhistas creen que este tema de Mára es algo accesorio, algo que la tradición añadió después a la Enseñanza Original del Budda. No es así. La instrucción sobre Mára y sus artimañas es parte del pensamiento del Buddha, parte de su filosofía de vida. Es algo que forma parte importante del Dhamma como filosofía y como religión. Si no el Maestro no hubiera mencionado tantas veces, como ha quedado evidenciado en el Canon:

Vosotros mismos tenéis que esforzaros.
El Tathágata sólo indica el camino.
El que entra en el Sendero y cultiva la meditación
Se libera de las garras de Mára.

Dhammapada 276.

History Of Buddhism

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* El kamma es la semilla, el vipaka es el fruto, la cosecha. Lo que uno siembra es el kamma (acción intencionada). Lo que uno cosecha o recoge es el vipaka (el fruto del kamma).

  • Del kamma malo u obscuro, uno cosecha un fruto malo u obscuro.
  • Del kamma bueno o luminoso, uno cosecha un fruto bueno o luminoso.
  • Del kamma malo y bueno, obscuro y luminoso al mismo tiempo, uno cosecha un fruto que es igualmente malo y bueno, obscuro y luminoso.
  • Con el cuarto tipo de kamma, que trasciende los tres anteriores, uno detiene la ronda de renacimientos en samsara.

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