Kataññu Sutta: Discurso sobre la Gratitud y la Integridad

En el pensamiento de Buddha una persona grosera, sin integridad, no necesariamente es una persona ordinaria o sin educación o sin modales. Conocemos un montón de gente educada, muy fina, muy culta, que no poseen ni integridad ni gratitud para nada. En este sentido son personas ordinarias, aunque las apariencias externas parezcan decir todo lo contrario. El ser ordinario, la carencia de integridad de la persona grosera, es una cuestión de valores, no de modales externos o de cultura.

Kataññu Sutta: Discurso sobre la Gratitud y la Integridad 

Monjes, os enseñaré el nivel de una persona carente de integridad y el nivel de una persona de integridad. Escuchad y prestad mucha atención. Hablaré.

Como digáis, señor  – los monjes respondieron.

El Bienaventurado dijo:

Ahora, ¿cuál es el nivel de una persona carente de integridad? Una persona sin integridad es desagradecida, ingrata. Esta ingratitud, esta carencia de agradecimiento, es propia de personas groseras. Está totalmente en el nivel de las personas carentes de integridad. Una persona con integridad es agradecida, llena de gratitud. Esta gratitud, este agradecimiento, es propio de personas civilizadas. Está totalmente en el nivel de las personas de integridad. Os digo, monjes, hay dos personas a las cuales no resulta fácil pagarles [agradecerles con acciones]. ¿Cuáles dos? Vuestra madre y vuestro padre. Incluso si tuvierais que cargar a vuestra madre en un hombro y a vuestro padre en el otro hombro por cien años, y tuvierais que cuidarlos, atenderlos, masajearlos, bañarlos, frotar sus extremidades, y ellos tuvieran que defecar y orinar allí mismo [en vuestros hombros], no podríais de esa manera pagar, agradecer a vuestros padres. Si pudierais establecer a vuestra madre y padre en soberanía absoluta sobre esta gran tierra, abundante en los siete tesoros, no podríais de esa manera pagar, agradecer a vuestros padres. ¿Por qué es eso? La madre y el padre hacen mucho por sus hijos. Ellos los cuidan, los alimentan, ellos los introducen a este mundo. Pero quienquiera que eleve a su madre y padre carentes de fe, que los introduzca y establezca en la convicción [fe]; quienquiera que eleve a su madre y padre carente de virtud, que los introduzca y establezca en la virtud; quienquiera que eleve a sus tacaños madre y padre, y los introduzca y establezca en la generosidad; quienquiera  que eleve a su madre y padre carentes de conocimiento, y los introduzca y establezca en el discernimiento: de esta manera uno sí paga y agradece a su madre y padre.

Angutara Nikaya (2.31-32)

Convertir esta simple noción, “gratitud”, en una especie de mantra, de objeto de meditación, es algo poderosísimo. Es maravilloso porque te hace bajar la cabeza pero al mismo tiempo te sintoniza con el ritmo del bienpensar y del biensentir. Te pone en un estado mental de humildad pero no de humillación o de condescendencia contra ti mismo. Desde que leí este sutta me dedico a sentir gratitud por todo lo que recibo y todo lo que tengo. Incluso me regreso mentalmente al pasado para pensar y sentir gratitud por todo lo que tuve en el pasado y que nunca agradecí. No importa que le des las gracias audiblemente a las personas. Mientras piensas en la gratitud y la sientes, ya estarás completando las dos terceras partes del asunto (pensar, sentir, hablar). Con el tiempo, el pensamiento y el sentimiento de gratitud en cada momento del día van transformando tu actuación, las cosas que haces y dices.

En el materialismo en el que vivimos los hijos tienden a darle un regalo a los padres y con eso ya no tienen que hacer más nada por ellos (igual los padres tienden a hacer eso con los hijos cuando los están criando). Los padres entonces se van de este mundo sin haber evolucionado espiritualmente, porque esa es la falla de nuestro estilo de vida: evolucionamos materialmente en la vida, pero espiritualmente nos vamos de este mundo con muy poco aprendizaje. En la Enseñanza de Buddha, la manera de pagarlas a los padres no es con cosas materiales, es con cosas que se incorporan al ser y transforman la mente. Esas transformaciones son lo único que uno puede “llevarse” a la siguiente vida. Es lo único que se queda con uno más allá de la muerte.

Padres que se van de este mundo sin tener una fe, sin tener virtud, siendo tacaños y necios, son seres que probablemente renacerán en la siguiente vida en condiciones inferiores o desfavorables. Lo material se queda aquí, pudriéndose con el cadáver que dejamos. Lo que aprendemos y desarrollamos en términos de virtud, de generosidad, de conocimiento y de fe es lo único que trasciende este vida y nos beneficia y acompaña en la siguiente. Al principio de nuestra vida nosotros somos los niños y nuestros padres nos educan. Al final de su vida ellos son los niños y nosotros debemos educarlos. ¡El Buddha así lo comprendió!

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El citado sutta aparece en Angutara Nikaya (2.31-32). Esta versión en español la he producido a partir de la versión en inglés del Ven. Thanissaro Bhikkhu.

Lee también mi lista de Referencias del Canon Pali para que verifiques por ti mismo de dónde provienen las afirmaciones que hago en este blog acerca del Buddha-Dhamma (abrirá en otra ventana):

> Referencias del Canon Pali.

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Buddhismo Theravada para principiantes en una sola página (abrirá en otra ventana):

> Buddhismo Theravada para principiantes.

Libros sobre Buddhismo y meditación para leer en línea o descargar en PDF:

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Relación que existe entre física y biología, considerando a la química como ciencia-puente

Este trabajo fue escrito en febrero de 2004. Desde entonces me veo tentado a permitirme la posibilidad de creer que estoy capacitado para opinar sobre algunos científicos… :-)

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RELACIÓN QUE EXISTE ENTRE LA FÍSICA Y LA BIOLOGÍA, CONSIDERANDO A LA QUÍMICA COMO CIENCIA-PUENTE  ENTRE DICHAS CIENCIAS NATURALES

 

INTRODUCCIÓN

 

Todas las ciencias guardan cierta relación entre sí. Es una característica básica común que llamaremos relación fundamental: que todas ellas son un conjunto de conocimientos coherentes respecto a una realidad estudiada. Tal coherencia no sólo existe entre los conocimientos de una misma ciencia, sino que dichos conocimientos también tienen coherencia respecto a los de otras ciencias. La Química como ciencia relacionada íntimamente entre la Física y la Biología, funciona como agente actualizador, retroalimentador o puente entre ambas ciencias. De esta manera, la relación más básica que existe entre la Física, la Química y la Biología, consiste en que los conocimientos que las conforman a todas, tienen coherencia entre sí.

Para entender plenamente la relación que existe entre dos ciencias, y cómo una ciencia puede dar origen a otra, más especializada, debemos comenzar por conocer el origen y el carácter evolucionante del conocimiento científico. El propósito principal de la presente monografía es profundizar en esta relación primaria que hemos llamado relación fundamental, ampliar nuestra perspectiva considerando las distintas ramificaciones o implicaciones de dicha relación fundamental. Para cumplir con este propósito, hemos escogido analizar la relación entre la Física, la Química y la Biología desde dos puntos de vista:

  1. La relación histórica entre las ciencias: cómo el hombre ha ido ampliando su conocimiento preciso sobre las cosas hasta llegar a la ramificación y maduración de una ciencia, y cómo este proceso acentúa, de una manera u otra, la relación entre las ciencias mencionadas.
  2. La relación de contenido entre las ciencias: qué puntos de la realidad estudiada comparten dos a más ciencias, como consecuencia de esa ampliación y especialización que hemos mencionado anteriormente. Cómo los descubrimientos más importantes de ambas ciencias las ha retroalimentado y actualizado entre sí, matizando o fortaleciendo dicha relación fundamental

Ambos puntos de vista son, en realidad, las “dos caras de la misma moneda”, es decir, dos aspectos de la misma relación entre dos o más ciencias, o entre cualquiera de las ciencias que se escoja estudiar comparativamente. Esta forma de desglosar la relación entre las ciencias, en un aspecto externo (la relación histórica) y en un aspecto interno (la relación de contenido), es nuestro aporte más relevante en la presente monografía.

Debemos aclarar también, antes de entrar de lleno en la cuestión que nos ocupa, que no hemos establecido jerarquización alguna o valoración comparativa entre las ciencias estudiadas. Las tres (Física, Química y Biología) son mencionadas con igual consideración, no siendo –para nosotros– una más importante o útil que otra. La secuencia en que son mencionadas aquí y en el resto de esta monografía, obedece a razones lógicas y objetivas que serán aclaradas en el desarrollo de este estudio.

La estructura general de esta monografía es la siguiente: en el Capítulo I nos ocuparemos en analizar, en forma muy general, la evolución y maduración del conocimiento científico, lo que corresponde precisamente con el aspecto “a” o relación histórica entre las ciencias. El Capítulo II se compone principalmente de definiciones de las ciencias que nos ocupan, y una descripción más detallada de la relación fundamental que ya hemos definido. En elCapítulo III se describe el aspecto “b” o relación de contenido que existe entre la Física, la Química y la Biología. Finalmente, en las Conclusiones sintetizaremos los aspectos más importantes y los aprendizajes que se destilan de la presente monografía.

CAPÍTULO I

LA RELACIÓN HISTÓRICA

 

1.- LOS INICIOS DE LA CIENCIA.

Los inicios de la ciencia se remontan a las arcaicas civilizaciones de Egipto y Mesopotamia. Los primeros conocimientos de carácter científico derivan de las técnicas de construcción y las técnicas de agricultura de los egipcios principalmente. En aquellas eras pretéritas de la historia de la humanidad no había una ciencia en la forma en que existe ahora. El conocimiento científico, es decir, preciso, lógico y coherente, descriptivo de la realidad, se reducía a un pragmatismo utilitario. Lo que se conocía del mundo y la naturaleza permitía la subsistencia y florecimiento de un pueblo o civilización. Veamos un resumen de los conocimientos científicos de los egipcios que se remontan al siglo V antes de Cristo:

  • Empleaban un sistema decimal de numeración.
  • Conocían las operaciones aritméticas elementales y podían calcular áreas de cuadriláteros y ciertos volúmenes.
  • Determinaron con precisión la posición de los cuatro puntos cardinales.
  • Utilizaban un calendario con un año de 12 meses y 365 días.
  • Poseían amplios conocimientos farmacéuticos y médicos.

Los caldeos llegaron un poco más allá en astronomía y matemática. Lograron predecir varios eclipses lunares, las primeras predicciones astronómicas de la historia (de las que tengamos conocimiento). Dividieron el círculo en 360º, el día en 24 horas de 60 minutos cada una, y minutos de 60 segundos.

Así, gran parte del conocimiento primario elemental que se imparte a los individuos jóvenes en nuestra cultura occidental, son logros intelectuales científicos que hemos heredado de culturas muy antiguas, generalmente extintas. Conocimientos que han llegado hasta nosotros no sólo por las evidencias en piedra que nos han dejado, sino también por unos cuantos trazos hechos sobre papiro o tallados sobre piedra.

Estos conocimientos científicos, como ya hemos indicado, eran principalmente conocimientos matemáticos y astronómicos; las dos ciencias más antiguas de nuestra civilización global. La Física, la Química y menos aún la Biología, no se asomaban aún en el escenario cultural. Unos pocos siglos después de estos logros científicos incipientes, otra forma de sabio o conocedor, el filósofo (o el sacerdote, en muchos casos), fue el que se ocupó en responder las preguntas más difíciles: ¿de qué está hecho el mundo?, ¿de dónde proviene los seres vivos(animales y hombres)?, ¿qué son las estrellas?… etc. La humanidad estaba entonces lista para dar un paso hacia delante: el desarrollo exponencial de la racionalidad.

2.- LA RACIONALIZACIÓN DEL CONOCIMIENTO.

Las disertaciones y reflexiones de los griegos suponen un gran avance intelectual para la humanidad, que a partir de ellos, pasa de una representación mítica del mundo a una racionalización progresiva del conocimiento y de la forma en que se percibe la realidad. La racionalización de los procesos cognoscitivos se inició abiertamente con los filósofos Sócrates y Platón (siglo V a. C. aproximadamente).

Mientras que algunos célebres pensadores griegos ampliaron los conocimientos de las ciencias abstractas como la Matemática (Tales de Mileto, siglo VI-V a. C.), y la Metafísica (Aristóteles, siglo IV a. C.), otros disertaron sobre la naturaleza del mundo y de la materia. Fueron éstos los que abrieron el sendero inicial de las Ciencias Naturales, en un período de la humanidad en que aún no estaban claros los límites entre Ciencia (conocimiento exacto comprobable) y Filosofía (disertaciones, conjeturas). Aunque estos pensadores carecían de método científico, de microscopios electrónicos y aceleradores de partículas, sus descubrimientos no comprobables para aquel tiempo (entre los siglos VI y III a. C.) son considerables. Por ejemplo (sin orden cronológico):

  • Empédocles. Fundó su cosmología en cuatro elementos: el fuego, el aire, la tierra y el agua. Todas las cosas conocidas, incluido el cuerpo humano, están compuestas por los cuatro elementos, unidos en proporciones distintas.
  • Leucipo y Demócrito. Todos los cuerpos están formados por átomos, corpúsculos indestructibles de variadas formas que se asocian de distintas maneras.
  • Arquímedes de Siracusa. Fundó la estática basándose en el método euclídeo y descubrió el principio de la hidrostática, que explica el equilibrio de los sólidos flotantes.
  • Hipócrates. Creó una escuela de medicina a la que se han atribuido numerosos escritos médicos. Atribuía las enfermedades a causas naturales externas (frío, calor, humedad, etc.) o internas (los humores), y sin poseer una base fisiológica segura, era positiva por sus métodos de observación y diagnóstico.
  • Aristóteles. Fue el autor de gran número de tratados, entre ellos sobre física,  anatomía comparada y clasificación de los animales.
  • Heráclito. Creía que el fuego es el elemento básico con el cual se ha formado el universo. El mundo deviene, lo único constante es el cambio, la lucha entre los contrarios.

Durante el período al cual pertenecen los filósofos que hemos mencionado, la Física y la Biología ya estaban tomando cuerpo, aunque de manera muy general, en forma de teoría e hipótesis. La relación entre ellas era muy débil, pues no estaba claro aún cuál era la naturaleza de la materia. Como la Física aún no llegaba al punto en el que logra describir la realidad de los átomos y las moléculas, la Biología se limitaba a describir y clasificar los seres vivos. Si alguien llegaba a la conclusión de que tanto la materia inerte como la “materia viva” eran la misma, sólo eran conjeturas.

La Química propiamente dicha aún no existía. Como hemos dicho, no había fronteras que delimitaran claramente los conocimientos, pues no se tenía aún la herramienta metodológica del método científico, ni las herramientas instrumentales como el microscopio, el telescopio, o los aceleradores de partículas.

Después de este período, durante el medioevo, no hubo gran progreso en el desarrollo de las tres ciencias que nos conciernen, hasta la aparición de Occam, Roger Bacon, Buridán y Oresme, entre otros, quienes reaccionaron contra la fidelidad a las ideas de Aristóteles y las conjeturas de la filosofía escolástica, y subrayaron la importancia de la experiencia como fuente del conocimiento científico, inaugurando así una nueva etapa de desarrollo y maduración de las Ciencias Naturales.

3.- EL RENACIMIENTO DE LA CIENCIA.

La invención de la imprenta, las ediciones de textos clásicos por los humanistas, los viajes y descubrimientos de nuevos países contribuyeron a la renovación del clima científico. La Mecánica se enriqueció con la aportación del holandés Stevinus. Los alquimistas, a pesar de sus extravagantes teorías, hicieron avanzar los conocimientos químicos; Paracelso, uno de ellos, concebía el universo como un inmenso organismo viviente. El astrónomo polaco Copérnico introdujo la revolucionaria hipótesis del movimiento de los planetas alrededor del Sol, incluida la Tierra, y de la rotación de ésta alrededor de sí misma, con lo que contribuyó decisivamente a que la humanidad se despojara de la ingenua imagen del cosmos vigente hasta entonces. Francis Bacon contribuyó al nacimiento de la nueva ciencia con sus investigaciones empíricas, ajustadas a la lógica inductiva. Vesalio, por otra parte, dio a la anatomía el carácter de ciencia positiva.

Es a partir de estos avances y descubrimientos, durante los siglos que precedieron a la explosión del Renacimiento de las Ciencias, que comienza una carrera ininterrumpida de acumulación y actualización de las antiguas ciencias y la aparición de nuevas disciplinas científicas, que aparecieron como respuesta a la diversificación y comparación exhaustiva de los conocimientos adquiridos, de las hipótesis del pasado y de las teorías arriesgadas de los más audaces. La configuración del método científico como lo conocemos en el presente, fue un hecho de gran importancia para la Ciencia. Gracias a esta herramienta metodológica, los hombres de ciencia lograron grandes avances en la comprensión de la naturaleza y del hombre mismo, al tiempo en que se definían claramente las fronteras entre Ciencia y Filosofía. Es a partir de este período, que la relación entre la Física, la Química y la Biología comienza a crecer exponencialmente a los descubrimientos científicos.

CAPÍTULO II

DESCRIPCIÓN DE LA CIENCIAS: FÍSICA, QUÍMICA Y BIOLOGÍA.

 

1.- DESCRIPCIÓN DE LA RELACIÓN.

La palabra relación proviene del latín relationem, término que significa: lo que hace referencia. Se define relación como: situación que se da entre dos cosas, ideas o hechos cuando por alguna circunstancia están unidos de manera real o imaginaria.

Cuando estudiamos la forma en que las neuronas transmiten impulsos eléctricos entre sí, como respuesta a un estímulo sensorial que ha recibido el organismo, necesariamente debemos manejar las nociones de electricidad y conocimientos afines. Estos conocimientos sobre la electricidad son netamente físicos. Por eso podemos decir que el fenómeno de transmisión neuronal de impulsos (un fenómeno biológico) hace referencia a una realidad física (es decir, una realidad que estudia la Física). Un proceso biológico puede hacer referencia a un fenómeno físico, y un fenómeno físico puede hacer referencia a un proceso biológico. Es de esta manera como se comprueba fácilmente la relación entre una ciencia y otra. Esa relación se define más completamente cuando entendemos que fenómenos físicos y fenómenos biológicos están unidos entre sí de manera real.

Una segunda definición de relación es la siguiente: correspondencia, trato o comunicación. Este significado de la palabra relación se aplica preferentemente a personas o entidades. Por ejemplo: dos personas que estén enamoradas entre sí, tienen un trato (un proceder o comportarse de cierta manera) y, necesariamente alguna forma de comunicación. Podemos decir entonces que están relacionadas. Incluso podemos decir que tienen una relación amorosa, si queremos describir o clasificar la relación. Pero también podemos afirmar: “Venezuela tiene tratos comerciales con España”; es otro ejemplo de relación entre dos cosas.

Este segundo significado de la palabra relación también puede aplicarse entre las ciencias. Por ejemplo: antes de que Watson y Crick elaboraran el modelo de la doble hélice del ácido desoxiribonucléico, no se conocía con precisión cómo se transmitía la información genética durante la división celular. En este caso la Química (Bioquímica más específicamente) comunicó cierta información a la Biología para que ésta pudiera ampliarse en el conocimiento de la genética. Esta forma de relación entre las ciencias, como comunicación o transmisión de información, es lo que llamamos retroalimentación.

La retroalimentación se define como: método consistente en mantener la acción o eficacia de un sistema mediante la continua revisión de los elementos del proceso y de sus resultados, con el fin de realizar las modificaciones que sean necesarias. La Ciencia en sí, es un gran sistema conformado por una gran cantidad de conocimientos que son coherentes entre sí. Y como se sustenta sobre la base de la experimentación, necesariamente está sometida a actualización. La retroalimentación del conocimiento científico es lo que asegura esta actualización constante de la Ciencia.

La retroalimentación del conocimiento científico es una prueba lógica, clara e irrefutable, de que existe unarelación directa entre las ciencias, no sólo entre la Física, la Química y la Biología, sino entre todas las ciencias. Si tal relación no existiera, los descubrimientos de la Física o de la Química no hubieran servido para actualizar a otras ciencias, entre ellas la Biología.

2.- DEFINICIÓN DE FÍSICA, QUÍMICA Y BIOLOGÍA.

FÍSICA

Ciencia que tiene por objeto el estudio de las propiedades de los cuerpos y la elaboración de las leyes según las cuales se modifica su estado o su movimiento sin que cambie su naturaleza.

Según la concepción tradicional, anterior al estudio de la estructura del átomo, la física estudia los fenómenos que presenta la materia y que modifican de forma pasajera el aspecto y las propiedades de los cuerpos, mientras que la Química se ocupa de aquellos otros fenómenos que producen modificaciones permanentes, resultantes de la acción recíproca de cuerpos que desaparecen en estas transformaciones para dar como resultado una materia distinta, dotada de propiedades físicas nuevas.

El estudio de la estructura del átomo ha revelado que los enlaces químicos dependen fundamentalmente de la última capa de electrones orbitales (electrones de valencia). Así, actualmente, la química puede concebirse como una parte de la física; la física de los electrones de valencia del átomo, la física del nivel atómico y molecular, y sus aplicaciones tecnológicas. Incluso en la concepción tradicional, esta distinción entre física y química no es completamente neta; algunos fenómenos, como la electrólisis, incluyen procesos químicos y físicos.

Sobre la Física nos explica Feynman: “La física es la más fundamental y general de las ciencias […] es el equivalente actual de lo que se acostumbraba a llamar filosofía natural, de la cual provienen la mayoría de nuestras ciencias modernas.” A continuación mostramos un cuadro-síntesis de las principales divisiones de esta ciencia.

relación entre física y biología1.

QUÍMICA

Ciencia empírica que estudia la naturaleza, la estructura y las transformaciones de la materia en las que no se alteran los elementos que la componen.

El punto de partida de la Química lo constituyen las nociones de elemento simple, elemento compuesto y sus constituyentes: átomos y agregados atómicos; su objeto es la determinación de la estructura y propiedades de aquellos, de las leyes que rigen sus combinaciones y, en particular, de las transformaciones llamadas reacciones químicas, que los afectan. Los procesos radioactivos, que implican la transformación de unos átomos en otros, son objeto de la Física Nuclear.

Química Inorgánica: que estudia los elementos, las propiedades en relación con su estructura electrónica y las moléculas que forman y sus reacciones; los compuestos minerales, naturales y sintéticos.

Química Orgánica: que investiga los compuestos derivados del carbono e hidrógeno, obtenidos por síntesis o existentes en la naturaleza.

Química Analítica: que estudia los métodos para determinar la composición y la pureza de las diferentes especies químicas, tanto cualitativa como cuantitativamente.

Química Física: que analiza los fenómenos químicos usando teorías físico-matemáticas para interpretar los hechos; emplea la termodinámica y la mecánica cuántica para el análisis del átomo y la molécula y sus mutuas interacciones en una variación química.

BIOLOGÍA

Ciencia que estudia los fenómenos vitales (génesis, nutrición, desarrollo, reproducción, patogenia) y la estructura y la dinámica funcional comunes a todos los seres vivos con el fin de establecer las leyes generales que rigen la vida orgánica y los principios explicativos fundamentales de ésta.

Cabe distinguir  entre una Biología general o básica y un número considerable de ciencias o disciplinas biológicas que son otras tantas ramas de aquella. La Biología general, punto de partida, de encuentro y de referencia de las Ciencias Biológicas, recoge los datos y experiencias que aporta cada una de éstas con vistas a constituir, mediante un esfuerzo permanente de síntesis interpretativa, una teoría general del fenómeno de la vida.

La Zoología y la Botánica centran su estudio en la diversidad de formas animales y vegetales, su distribución sobre la tierra (Zoogeografía y Fitogeografía) y el ambiente en que viven (Ecología), e intentan ordenar sistemáticamente el material objeto de análisis en una clasificación que respete y manifieste la afinidad existente entre los diversos grupos y que tenga en cuenta los procesos evolutivos que han conducido a la actual multiplicidad de formas.

La Morfología se ocupa tanto de la forma como de la estructura de los seres vivos; su interés en cuanto a objeto de la investigación se manifiesta a diferentes niveles: macroscópico, microscópico y submiscroscópico. El primero consiste en la descripción de la forma externa del organismo o de la disposición de sus órganos internos, y el segundo es el análisis descriptivo de la célula y de sus componentes, tendiendo a aclara el significado de las estructuras y a destacar cuáles son las causas que has determinado la característica de la forma.

La Fisiología estudia los mecanismos de funcionamiento de los seres vivos, investiga cómo éstos transforman en energía o en materiales propios los alimentos ingeridos, analiza los complejos procesos mediante los cuales las plantas son capaces de transformar la energía solar en energía química y sintetizar sustancias orgánicas a partir de carbono inorgánico. Los límites entre Fisiología y Bioquímica (ciencia que estudia los componentes químicos del protoplasma viviente y las reacciones químicas en las que éstos intervienen) están tan difuminados que una y otra ciencias se confunden muy estrechamente al llegar a la explicación de los fenómenos fisiológicos a nivel molecular.

También la investigación morfológica alcanza el nivel submicroscópico y llega al nivel bioquímico con la interpretación de las estructuras en términos de macromoléculas.

El problema de la heredabilidad de los caracteres, es decir, cómo un ser vivo transmite a sus descendientes las características de la especie a la que pertenecen y que lo diversifican en el conjunto de la población, es estudiado por la Genética.

3.- IMPLICACIONES DE LA RELACIÓN FUNDAMENTAL.

Como hemos explicado al principio de este estudio, existe una relación fundamental entre todas las ciencias: que los conocimientos propios de alguna de ellas son coherentes (o tienden a serlo) con los conocimientos particulares propio de las otras. Esta coherencia se explica por el hecho de que las ciencias comprenden conocimientos lógicos, racionales, comprobables o demostrables, respecto a una realidad o fenómeno en particular. Ésa es la característica principal del conociendo científico: un compendio de conocimientos exactos y precisos que se han obtenido como consecuencia de la racionalización progresiva de la percepción de la realidad.

Si definimos la Física como la ciencia que tiene por objeto el estudio de las propiedades de los cuerpos y la elaboración de leyes según las cuales se modifica su estado o su movimiento, entonces, su relación con la Biología sería en un principio servir como plataforma o base teórica para dar explicación  a ciertos fenómenos que ocurren en los seres vivos, los cuales, por estar constituidos de materia, están sometidos a las mismas fuerzas y leyes que el resto de los cuerpos.

Si entendemos la Física como la ciencia que estudia la materia y la energía, nuevamente podemos decir que su relación con la Biología es la que existe entre una ciencia cuyos conocimientos son más generales respecto a los conocimientos que constituyen a otra, más especializada en el estudio de la realidad que la primera. Ambas tienen por objeto de estudio las propiedades y composición de los cuerpos, más la Biología restringe su estudio a los cuerpos orgánicos o seres vivos y sus interacciones con los cuerpos inertes o sustancias inorgánicas.

La Química como ciencia derivada de la Física, con los conocimientos que ha aportado sobre el átomo, las moléculas y los elementos químicos, también a alimentado a las Ciencias Biológicas (a la Genética, por ejemplo) contribuyendo a la resolución de incógnitas sobre ciertos procesos biológicos complejos (como la transmisión de los caracteres hereditables), sirviendo así como plataforma inductiva de conocimientos para la Biología.

4.- LA CADENA MATERIA-VIDA.

Un científico que se proponga estudiar la realidad de la materia, realiza un recorrido a través de lo que hemos llamado la Cadena Materia-vida. Este recorrido comienza con la Física y termina con la Biología. En medio de estas dos grandes ciencias se extienden los distintos estratos o gradaciones de la Química. Resumiendo este recorrido o sendero del estudio científico de la materia a la vida, lo representamos de la siguiente manera:

relación entre física y biología2.

Este esquema o cadena materia-vida nos ayuda a entender las gradaciones que nos llevan desde un estudio netamente físico a un estudio netamente biológico. Algunos consideran que las divisiones entre estas disciplinas científicas son imaginarias y prácticamente imposibles de puntualizar. Reconocemos que tal punto de vista es genuino y realista en esencia. La idea que subyace en este esquema es aún más importante para nosotros: la relación directa que existe entre las partículas subatómicas y los organismos. Pero para representar esta segunda idea procedemos a construir un segundo esquema, análogo al anterior, que represente dicha relación directa unidireccional. Este segundo esquema, superpuesto al anterior nos ayudará a entender la relación que existe entre la Física, la Química y la Biología.

relación entre física y biología3.

Resumiendo los contenidos y las implicaciones de ambos esquemas: si nos proponemos como objeto de estudio la materia, indiferentemente de que iniciemos nuestro estudio en uno u otro de los seis escalafones de la cadena materia-vida, necesariamente llegaremos al punto en que establezcamos esta relación lineal como resumen o conclusión básica de nuestras investigaciones. Por ejemplo: Si escogemos estudiar a los seres vivos, descubriremos que todos, sin excepción (según nuestros conocimientos científicos actuales), están constituidos por células. Comprobaremos que dentro de algo tan pequeño y delicado como un célula, ocurren reacciones químicas muy complejas que podemos resumir en dos palabras: metabolismo celular.  Luego quedará clara la distinción entre aquellas sustancias que produce la célula (sustancias orgánicas) y aquellas que toma del medio exterior (sustancias inorgánicas), que no hayan sido sintetizadas por otras células.  El estudio de ambas sustancias nos llevará a la conclusión de que ambas están constituidas indistintamente por moléculas y átomos. Finalmente descubriremos que éstos no son indivisibles como su nombre sugiere ( del griego a-tomo = indivisible), que más bien son “galaxias en miniatura”, compuestas por enjambres vibrantes (partículas subatómicas) de partículas yenergía.

CONCLUSIONES

La relación que existe entre dos o más ciencias es un vínculo que puede ser estudiado desde distintos puntos de vista. La relación histórica entre la Física, la Química y la Biología, como hemos señalado en el Capítulo I, obviando por un momento la relación fundamente que pueda existir, es un vínculo relativamente reciente: es a partir del Renacimiento, cuando comienza a definirse el perfil de lo que es ciencia, estableciéndose claramente las fronteras entre verdad científica y conjetura o hipótesis. La conclusión inicial que se destila de nuestro análisis de la relación histórica entre Física, Química y Biología, es que la relación entre ellas era débil e indirecta antes de los tiempos modernos. Es durante los últimos tres siglos de nuestro tiempo cuando la relación se ha ido engrosando y definiéndose, convirtiéndose en una relación directa, como consecuencia de los últimos descubrimientos y del proceso de retroalimentación con el cual se logra la actualización constante del conocimiento científico.

Una vez comprendido cómo el conocimiento científico ha evolucionado, cómo a partir de la Filosofía (que es por ello la madre de la ciencia) has nacido las Ciencias Naturales, y cómo éstas han crecido y madurado dando origen a ciencias más especializadas, como la Bioquímica, la Física Cuántica y la Genética, entonces pasamos a analizar la relación de contenido entre las ciencias. A este respecto, la idea de relación fundamental ha sido nuestra principal conclusión. A partir de ella se ramifican implicaciones de carácter teórico: lo que hemos llamado la relación de contenido entre las ciencias. Procesos biológicos que hacen referencia a fenómenos físicos y químicos, y la manera en que del estudio de la materia se deriva una relación lineal física-química-biología, directa y graduada, que hemos escogido llamar Cadena Materia-vida.

La relación histórica y la relación de contenido, como ya hemos explicado en la Introducción, son dos aspectos de una misma relación. La primera es un análisis externo de la relación, y la segunda es un análisis interno de la relación, en consideración a los contenidos, conceptos y definiciones implicadas directamente en la relación existente entre las tres ciencias consideradas. Del análisis de todos estos aspectos de la relación se desprenden las siguientes conclusiones:

  • Las ciencias con compendios evolucionantes, cambiantes, de conocimientos precisos demostrables y comprobables experimentalmente.
  • Existe una relación fundamental entre las ciencias: los conocimientos científicos tienen todos coherencia (o tienden a tener coherencia) entre sí. Es por esto que la Ciencia es un sistema y todas las ciencias que las componen se relacionan entre sí, basadas en dicha relación fundamental.
  • Unas ciencias tienen relación más estrecha y directa entre sí que otras. Es ejemplo de este tipo de relación directa la que existe entre la Física, la Química y la Biología.
  • Descubrimientos específicos en una ciencia en particular, deben servir para actualizar otra ciencia que esté relacionada directamente con aquella.
  • Este proceso de retroalimentación de la Ciencia es el que permitió definir y matizar la relación fundamental que existe entre la Física, la Química y la Biología, de lo cual se desprende que estas tres ciencias tengan una relación más estrecha y definida en el presente con relación al pasado.
  • La definición de la relación entre estas ciencias ha permitido el surgimiento de disciplinas científicas más especializadas, como la Bioquímica, la Física Cuántica, la Genética, entre otras.

FUENTES CONSULTADAS

BIOQUÍMICA. J. J. Hicks. McGrow-Hill Interamericana, S. A. de C. V. México D. F. México. 2001.

 

DICCIONARIO ENCICLOPÉDICO SALVAT. Tomos 4, 7, 12 y 22. Salvat Ediciones, S. A. Barcelona, España. 1985.

EL PEQUEÑO LAROUSSE ILUSTRADO 2000. Ediciones Larousse, S. A. de C. V. Santafé de Bogotá, D.C. Colombia. 1999.

ENCICLOPEDIA AUTODIDÁCTICA OCÉANO. Tomos 3, 4 y 5. Ediciones Océano, S. A. Barcelona, España. 1988.

FÍSICA FEYNMAN. Volumen I. Feynman, Leighton y Sands. Addison-Wesley Iberoamericana, S. A. Wilmington, Delaware, E.U.A. 1987.

Fenomenología del conocimiento

Otro trabajo que encontré en un disco viejo. Es de junio de 2004. Lo publico aquí para que queda en esta “nube” que es Internet. Quizás a alguien pueda serle de utilidad o entretenimiento.

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Fenomenología del conocimiento

INTRODUCCIÓN

El significado de la palabra conocimiento está íntimamente ligado al significado y la esencia del ser humano. Conocimiento expresa una serie de realidades y un fenómeno (entre otros), que definen nuestra naturaleza. Los significados comunes de la palabra conocimiento son los siguientes:

1.- Acción y efecto de conocer.
2.- Entendimiento, inteligencia, razón natural.
3.- Conciencia de la propia existencia.
4.- Noción, ciencia, sabiduría.

Estos cuatro significados de la palabra conocimiento expresan aquella parte de nuestra realidad como seres humanos, como Homo sapiens (criatura humana razonadora, sabia, razonable) que más claramente nos define y nos distingue del resto de los seres vivos. Conocimiento es un proceso en cuanto es acción y efecto de conocer. Es una capacidad, una habilidad en cuanto es entendimiento e inteligencia. Es un estado del sujeto, un aspecto del individuo en cuanto es conciencia de la propia existencia, y de los objetos de la existencia. Y finalmente, conocimiento es un producto en cuanto es noción, ciencia, y sabiduría. A lo largo de nuestro estudio haremos uso de uno u otro significado, dependiendo de la cuestión en particular que estemos tratando.

Las propuestas filosóficas del escepticismo y del dogmatismo nos introducen en una discusión necesaria. Antes de poder considerar cualquier planteamiento acerca del conocimiento es necesario exponer los distintos puntos de vista. Los partidarios de la filosofía de Pirrón de Elis, el fundador del escepticismo filosófico, sostienen que se debe ser atético, es decir, no afirmar ni negar nada; dudar de todo y sólo aceptar la existencia de los fenómenos. Arquesilao, un filósofo de la Academia de Platón, es partidario de la duda universal: “sólo sé que no sé nada; y esto tampoco lo sé a ciencia cierta.” Esto parece un contrasentido, y, sin embargo, se aproxima a la duda metódica cartesiana. Carneades no niega que se pueda conocer algo, pero afirma que el conocimiento es relativo y personal, es decir, que son opiniones, pareceres, aproximaciones a la verdad. Según este filósofo no hay verdad absoluta e integral.

El escepticismo dialéctico (con Enesidemo y Agripa) adquiere carácter de sistema y coincide con el de Carneades en la negación de una verdad absoluta e integral. A partir de aquí, el escepticismo se radicaliza: no se dice que no se pueda conocer algo, más bien los conocimientos serían opiniones. Pero al afirmarse que ninguna afirmación puede ser cierta se cae en un contrasentido: un enunciado que niega toda veracidad, es un agujero negro sospechoso que obstaculiza el empeño del hombre por tener y desarrollar una visión lógica de la realidad, lo cual es filosofía. Es por esta razón que se dice que esta forma de escepticismo está en contradicción consigo misma.

Los filósofos escépticos posteriores a las primeras etapas del escepticismo sistemático, al darse cuenta de la contradicción en esa postura radicalizada, debieron conseguir un punto medio, debieron permitirse ciertas concesiones; matizar los enunciados para que no rayaran en la radical y contradictoria afirmación “nada es cierto.” De esta manera, el escepticismo moderno no niega la posibilidad del conocimiento, sólo niega la posibilidad de conocer la realidad objetiva.

Por otro lado, en el dogmatismo (con Platón, por ejemplo) se da importancia al ejercicio de la razón y a la habilidad lógica del pensamiento humano. Se crece con esto el racionalismo. Pero el conocimiento se convierte en la contemplación de los modelos ideales de las cosas. Se dota a las ideas de una cualidad espiritual, un mundo metafísico. Lo más importante es que en otras formas de dogmatismo y en posturas intermedias o reconciliadoras del escepticismo y el dogmatismo, se afirma la posibilidad del conocimiento, la existencia de conocimientos ciertos. O por lo menos se le concede el beneficio de la duda al afirmar la posibilidad de la veracidad de los pensamientos.

Este es un estudio en esencia epistemológico, pues partimos desde el enunciado de una teoría del conocimiento para poder explicar y dilucidar las cuestiones planteadas. Esta teoría del conocimiento es un sistema que explica las relaciones entre el pensamiento y los objetos, y entre el hombre y el mundo.

A partir de estos significados, de estas afirmaciones y de una teoría del conocimiento que, virtual y razonablemente aceptamos como válidas, construiremos nuestras descripciones y afirmaciones, desde un punto de vista filosófico, respecto a los cuatro puntos que nos ocupan aquí, a saber: a) la cuestión de la producción del conocimiento; b) el conocimiento en cuanto producto cultural; c) la problemática del conocimiento: su esencia, origen y posibilidad; y d) evolución a la luz de la neurociencia.

Es en consideración de estas cuatro cuestiones a tratar y de la naturaleza epistemológica de este estudio, que hemos decidido titularlo “Fenomenología del Conocimiento”, es decir, un estudio filosófico del fenómeno del conocimiento; una descripción parcial y muy puntualizada del conocimiento como fenómeno y como producto, y una breve descripción de la estructura de la conciencia involucrada en ello.

1.- ANALIZAR LA PRODUCCIÓN DEL CONOCIMIENTO

La cuestión de la producción del conocimiento había sido estudiada primero por la filosofía. Le correspondía específicamente a la lógica elaborar una teoría del conocimiento, responder a las preguntas: ¿qué es el pensamiento?, ¿qué es el conocimiento?, ¿cuál es la relación entre pensamiento y objeto pensado? De esta manera la lógica define los pensamientos como enunciados del objeto, y el conocimiento como el producto del pensamiento.

Descartes abrió la brecha clara y profunda entre filosofía –como ciencia arcaica del conocimiento de las cosas–, y la ciencia como la conocemos en el presente. Con la revolución filosófica del método científico introducido por Descartes, y muchos siglos después de que la psicología tomara cuerpo como ciencia independiente y respetable, se abordó la cuestión de la fenomenología del conocimiento, de la teoría del conocimiento desde el punto de vista de los “pensamientos como vivencias del yo”. Sin embargo, y sorprendentemente, esta teoría del conocimiento que tiende a la interpretación psicológica de la cuestión del conocimiento fue asomada de alguna manera por el mismo Descartes. Citamos su célebre enunciado: cogito, ergo sum. Pienso, luego existo.

Aunque básicamente hay implicaciones de orden ontológico en tal afirmación –la existencia de un yo pensante–, también hay implicaciones de orden epistemológico. Nuevas y más profundas consideraciones sobre la naturaleza del pensamiento, del yo pensante, y por consiguiente de la cuestión de la producción del conocimiento fueron elaboradas a partir de la afirmación cartesiana.

Desde ese punto de vista, asumiendo que la conclusión cartesiana cogito, ergo sum sea cierta, la res cogitans (sustancia pensante, el yo pensante) es la fuente, el productor de los pensamientos, y por tanto, del conocimiento. Lo principal en la lógica cartesiana es que el pensamiento y el conocimiento son el producto por excelencia de la res cogitans. Las implicaciones epistemológicas del enunciado cartesiano dominan en el presente las teorías sobre el conocimiento, y la cuestión de la producción del mismo.

Partiendo de lo anterior, existe una relación directa, primaria, entre conocimiento y pensamiento. El proceso del origen y producción del pensamiento define al conocimiento como fenómeno. El pensamiento es la correlación entre sujeto cognoscente y objeto. Cuando el pensamiento define o coincide, según Morente, con un objeto real (en oposición a objeto imaginario o subjetivo), entonces se torna en objeto conocido, pues se ha producido un conocimiento: el producto del proceso de pensamiento veraz. Pero la ecuación sujeto cognoscente-pensamiento-objeto conocido, define también al conocimiento. Conocimiento como proceso, como acción.

El fenómeno de la producción, transformación e interacción relativo al pensamiento, tiene su sede en nosotros. El ser humano es, de una manera u otra, sujeto cognoscente. Todo ser humano normalmente sano e íntegro como sujeto cognoscente, es una “fábrica de pensamientos”. Pero éstos no surgen de la nada, sino de la interacción y correlación entre sujeto cognoscente y objeto. Sin embargo, ciertos requisitos debe cumplir un pensamiento o grupo de pensamientos para que pueda ser considerado como conocimiento (producto).

2.- EXPLICAR EL CONOCIMIENTO EN CUANTO PRODUCTO CULTURAL

El producto conocimiento tiende a ser, en un principio, una elaboración individual, un producto del sujeto. Pero la realidad que llamamos humanidad es una agrupación cambiante y creciente de individuos. No nos corresponde aquí entrar en la discusión o análisis de la cuestión metafísica, religiosa o psicológica, de si cada ser humano es un sujeto cognoscente individual, condicionado o no condicionado, o si cada ser biológico es una manifestación particular de un único sujeto cognoscente, o si el sujeto cognoscente es de naturaleza biológica o de otra índole. Sólo diremos que, para efectos de un estudio fenomenológico del conocimiento, cada ser humano es en sí mismo un sujeto cognoscente, capaz de producir pensamientos y, por tanto, producir conocimiento. De la interacción de varios sujetos con un objeto u objetos comunes, y de la capacidad de comunicar las ideas y conceptos, viene a existencia la cultura como producto; el conocimiento se torna en producto cultural incluso. De hecho, en esencia, la cultura es la expresión en masa del fenómeno de la producción individual del conocimiento, y de la mezcla y síntesis diversa y relativa de pensamientos y conocimiento.

El conocimiento en cuanto producto cultural refiere al cuarto significado de la palabra: noción, ciencia, sabiduría. Todo ello es un ingrediente importante de la cultura, cualquiera de que se trate. Si definimos cultura como un conjunto de conocimientos científicos, literarios y artísticos, también como un conjunto de estructuras sociales, religiosas, etc., y de manifestaciones intelectuales, artísticas, etc., que caracterizan una sociedad, entonces la cultura es, en esencia, conocimiento como producto de un grupo de sujetos, adquirido y transmitido de generación en generación.

La dimensión social del proceso de conocer comienza cuando los individuos de una sociedad producen conocimientos, ya sea sobre el mismo objeto o varios objetos, o sobre objetos reales o imaginarios, y luego tratan de comunicar, de expresar esos conocimientos, principalmente por medio del lenguaje. Los pensamientos, ideas, conceptos y conocimientos generados en base a conocimientos previos, generalmente adquiridos, son sometidos a un proceso de comparación, examinación, evaluación y cuestionamiento. Esto sucede debido a que, si bien todo conocimiento es un pensamiento o sistema de pensamientos (a lo cual se llama noción, ciencia, sabiduría), no todo pensamiento o grupo de pensamientos se puede llamar conocimiento. La diferencia radica en la veracidad con la que un pensamiento representa o coincide con el objeto pensado. El conocimiento como producto cultural es el conjunto de pensamientos de una colectividad, sociedad o grupo, que ha sido sometido a ese proceso de comprobación y validación, por medio del criterio de veracidad, el cual varía de una civilización a otra, de un tiempo a otro, y de un pueblo a otro. El criterio de veracidad de un grupo, un pueblo o una sociedad y los conocimientos que éstos o aquella acepta como conocimiento común a tal colectividad, definen en gran parte a la cultura como tal.

El conocimiento es producto cultural no sólo en el sentido de que es la elaboración intelectual de un grupo, la visión y definición de la verdad y de la realidad de un pueblo, incluso de toda la humanidad, sino que también es producto cultural en cuanto es la herencia del saber, el alimento de la mente que damos a cada ser humano que viene al mundo, para que éste a su vez lo digiera, lo utilice, lo evalúe, lo transforme y finalmente aporte nuevos conocimientos, pensamientos más veraces. Por ello, el conocimiento como producto cultural es un sistema común de ideas y pensamientos, sistemas de creencias y conceptos que definen y otorgan identidad a las sociedades e individuos.

El pensamiento es, por excelencia, un producto individual, y por extensión es un producto cultural en la medida en que los individuos interactúan y conviven. Sin embargo, el conocimiento tiende a ser más un producto grupal, y por lo tanto social y cultural, que sólo un producto individual. Y si bien la cultura se compone principalmente de conocimientos generados por una sociedad o grupo social, una gran parte de ella (la más propiamente particular y que caracteriza a tal grupo), constituye pensamientos, ideas, deseos, esperanzas, temores, supersticiones, maneras y, en fin, su idiosincrasia. Esa dimensión de la cultura tiende a ser individualista y personalista, mientras que el conocimiento como producto cultural tiende a ser más universal e impersonal.

3.- ANALIZAR LA PROBLEMÁTICA DEL CONOCIMIENTO:
ESENCIA, ORIGEN Y POSIBILIDAD

La problemática del conocimiento es casi tan antigua como la filosofía misma. Fue posible ese planteamiento sólo después de las disertaciones y reflexiones sobre la naturaleza y origen de las ideas y los pensamientos. Una vez que fueran delineados los significados y conceptos referentes a las ideas y los pensamientos (su naturaleza y origen), en sistemas o posturas gnoseológicas o epistemológicas, se trajo ampliamente a la palestra la problemática del conocimiento.

En la introducción expusimos la dicotomía filosófica respecto al conocimiento que se manifestó en las posturas opuestas del escepticismo y el dogmatismo. Una vez resuelta la discusión al haberse demostrado la contradicción lógica del escepticismo clásico, se dio por hecho la posibilidad del conocimiento, aunque tampoco se han aceptado plenamente las afirmaciones de la filosofía dogmática o realista. Ahora aceptamos como verosímil la afirmación “el conocimiento es posible, podemos conocer: hay conocimiento”. Si bien esta es una afirmación esencial del dogmatismo y del realismo metafísico, ese enunciado gnoseológico ha sido sustraído (desde la propuesta epistemológica de Descartes), de una gran cantidad de sistemas filosóficos con matices de misticismo, mitología y espiritualismo. Es decir, que, una vez aceptada –con toda validez, decimos– la posibilidad del conocimiento, la problemática referente al mismo se reduce o se enfoca en determinar su esencia y origen.

La cuestión de la esencia y origen del conocimiento se concentra en la dicotomía filosófica que encontramos en empirismo versus racionalismo. Ya hemos expuesto el núcleo epistemológico del racionalismo al explicar los significados e implicaciones primarios de la afirmación cartesiana cogito, ergo sum. Ahora bien, el empirismo es opuesto a esta propuesta epistemológica porque se afirma que las experiencias o empiria son la fuente y el origen de todo saber, de todo conocimiento. La mente del hombre produce los pensamientos e ideas, y por ende el conocimiento a partir del contacto con aquello que se puede palpar, manipular, percibir, en fin: el “mundo exterior”.

De estas ideas se desprende que el conocimiento sea, en esencia, pensamientos o sistemas de pensamientos, entendiendo por pensamiento como la más básica operación mental que somos capaces de experimentar como sujetos. Conocimiento es un producto mental, y un procesamiento cognoscitivo de información, de ideas, en esencia. Y aquí se inicia otra discusión: John Locke nombra al ente productor del pensamiento como “espíritu”, en el cual se origina el conocimiento como “reacción” a lo que sentimos y percibimos, y también como resultado de una experiencia reflexiva. Leibniz utiliza la expresión “espíritu embrional”, el cual debe someterse a experiencia para desarrollarse plenamente. “Es el espíritu el que hace posible todo conocimiento”. Para Bonnot de Condillac, las ideas no son más que haces o complejos de sensaciones.

No se podría dar una definición más satisfactoria y veraz acerca de la esencia del conocimiento mientras no se deje atrás el empeño de explicar el conocimiento como producto o emanación de algún ente abstracto o “espíritu”, o de alguna luz o chispa divina en el hombre, o fuera de él. A pesar de que se afirma que Kant “resolvió” la discusión racionalismo versus empirismo, tendemos a pensar que la filosofía (hasta Kant y Henri Bergson) ha agotado todo recurso discursivo para dar respuesta veraz a la problemática del conocimiento, y especialmente a la cuestión de su origen y esencia. Es así que resulta oportuno dar espacio a las teorías propuestas desde la plataforma de la ciencia (en especial la neurociencia), que tratan de dar una explicación científica –materialista, podemos decir– a la problemática del conocimiento.

4.- EVOLUCIÓN A LA LUZ DE LA NEUROCIENCIA

Las teorías del conocimiento que se han elaborado desde la plataforma de la filosofía, tienen su valor como una primera aproximación lógica a la problemática del conocimiento. Los puntos de vista epistemológicos y gnoseológicos de los filósofos, desde la Grecia clásica hasta el presente, han evolucionado salvando obstáculos: una visión mitificadora de la realidad, prejuicios, las inclinaciones del temperamento propio, etc. Ahora es una ciencia, la neurociencia, la que lleva la antorcha, como el discípulo que ha superado al maestro.

La neurociencia explica la cuestión del conocimiento desde el punto de vista bioquímico: la forma normal o anormal en que las neuronas se conectan químicamente entre sí (pues la sinapsis no es conexión física), el tráfico de sustancias químicas (hormonas, enzimas, proteínas, radicales libres, etc.) entre las neuronas y dentro de ellas, de la fisiología y morfología de las mismas y la de esa espectacular estructura biológica que es el cerebro humano. El conocimiento, básicamente, no es más que el producto y el resultado del correcto funcionamiento de nuestro cerebro.

Según los neurocientíficos, somos capaces de conocer y de generar y transmitir conocimientos principalmente gracias a nuestro cerebro; gracias a los billones de reacciones electroquímicas y bioquímicas que ocurren en ese órgano de cien mil millones de células que es el cerebro. Se ha dicho (y la exageración en esta afirmación es aceptable) que el cerebro humano es la estructura más compleja e impresionante que hemos estudiado y conocido hasta ahora. Los procesos y productos del conocimiento son descritos por la neurociencia como una serie de procesos y productos químicos y eléctricos, que se producen a nivel de las neuronas del cerebro (sobre todo en la corteza cerebral), todo como resultado de la natural y correcta interacción entre el cerebro y la totalidad del cuerpo, y de la interacción de éste con el medio que le rodea. ¿Qué ha hecho posible este “milagro” biológico? La evolución biológica de los seres vivos.

El estudio integral de todas las especies vivas, incluso aquellas ya extintas, ha llevado a biólogos y neurocientíficos a una conclusión unánime: nuestro cerebro es el resultado de millones de años de evolución, la última y más compleja versión de una infinidad de “experimentos” realizados en el seno de la naturaleza, comenzando por la primera clase de célula viva sobre el planeta. Pero esto no significa que el hombre sea la pieza culminante de la evolución, la cúspide perfecta de la pirámide de la naturaleza. Aún aquí afirmamos que la perfección es relativa. Otras especies han alcanzado un desarrollo extraordinario en distintos aspectos de su anatomía. Algunos animales poseen órganos motores más efectivos que los nuestros, mecanismos químicos de defensa de los cuales carecemos, órganos sensoriales de mayor alcance y efectividad, una gran fuerza física o abrigo seguro ante la intemperie, etc., pero ninguno de ellos posee un cerebro tan extraordinario como el nuestro. Y gracias a la complejidad y competencia de este órgano, nos hemos procurado mecanismos de defensa y depredación más efectivos y peligrosos, hemos conseguido la manera de poblar cualquier rincón del planeta, y hemos construido una civilización más rica y mucho más compleja e intrincada que las sociedades de hormigas o abejas. Biológicamente, y considerando los puntos fuertes y débiles de nuestros cuerpos, no parecemos ser perfectamente superiores a los otros animales, mas, nuestro cerebro y todo lo que poseerlo y usarlo implica (conciencia, lenguaje, conocimiento, cultura, etc.), nos otorga la orgullosa pretensión de sentirnos y creernos superiores.

Ha sido el conocimiento (el proceso de conocer y el producto conocimiento), transmitido, compartido, evaluado y empleado por cada generación sucesiva, lo que nos ha permitido erigir estas civilizaciones, estas sociedades y culturas maravillosas. La explicación neurocientífica del conocimiento como proceso y producto del cerebro, gracias a los mecanismos de la evolución de las especies, es un enfoque netamente materialista.

CONCLUSIONES

Un estudio fenomenológico del conocimiento implica un análisis exhaustivo del cual pueden obtenerse muchas y muy diversas conclusiones, y éstas tienden a ser más un resumen o síntesis de la información ya expuesta. Las conclusiones a las que hemos llegado no significan necesariamente un aporte filosófico a la gnoseología o a los estudios epistemológicos, para lo cual necesitaríamos más extensión en texto y más argumentos que desplegar. Estas conclusiones son más de tipo expositivo, algunas indican el valor pragmático que pueda tener algún punto en particular tratado en este estudio. Las presentamos según el orden que les corresponde en el desarrollo y no según una jerarquía de importancia. Sin embargo, consideramos las conclusiones número uno, seis y ocho, las más resaltantes.

1.- Cualquier enunciado que niegue toda veracidad (como forma de escepticismo), significa un obstáculo para el empeño del hombre por tener y desarrollar una visión lógica y racional de la realidad, lo cual define a la filosofía.
2.- La teoría del conocimiento es un sistema que explica las relaciones entre el pensamiento y los objetos, y entre el hombre y el mundo.
3.- El pensamiento es la correlación entre sujeto cognoscente y objeto. Cuando el pensamiento define o coincide con un objeto real (denominado así en oposición a objeto imaginario o subjetivo), entonces se torna en objeto conocido, pues se ha producido un conocimiento: el producto del proceso de pensamiento veraz.
4.- La cultura es la expresión en masa del fenómeno de la producción individual del conocimiento, y de la mezcla y síntesis diversa y relativa de pensamientos y conocimiento.
5.- El conocimiento como producto cultural es un sistema común de ideas y pensamientos, sistemas de creencias y conceptos que definen y otorgan identidad a las sociedades e individuos.
6.- Tendemos a pensar que la filosofía ha agotado todo recurso discursivo para dar respuesta veraz a la problemática del conocimiento, y especialmente a la cuestión de su origen y esencia.
7.- El conocimiento, básicamente, no es más que el producto y el resultado del correcto funcionamiento de nuestro cerebro.
8.- El estudio integral de todas las especies vivas, incluso aquellas ya extintas, han llevado a biólogos y neurocientíficos a una conclusión unánime: nuestro cerebro es el resultado de millones de años de evolución; la última y más compleja versión de una infinidad de “experimentos” realizados en el seno de la naturaleza, comenzando por la primera clase de célula viva sobre el planeta.

BIBLIOGRAFÍA

Ignacio Burk. (1998) FILOSOFÍA, UNA INTRODUCCIÓN ACTUALIZADA.
Editorial Buchivacoa, C.A. Capatárida, Estado Falcón, Venezuela.

A. Morente. (1983) LECCIONES PRELIMINARES DE FILOSOFÍA. Editores Mexicanos Unidos, S.A. México D.F., México.