Buddhismo: ¿quién o qué es Mára?

Mára el Oscuro, el Rey de la Muerte, el Terminador, el Tentador… es una figura muy relevante en los suttas (discursos) del Buddha en el Canon Páli. Sin embargo, la palabra tiene varios niveles de significado, incluso en los discursos del Buddha, y en ninguno de ellos los significados parecen ser excluyentes o contradictorios. Es decir, para Buddha la palabra representa varias cosas al mismo tiempo.

Es importante destacar que Mára como figura del mal en el pensamiento de Buddha no es equivalente a personajes similares de otras religiones: el Demonio, Satanás, Lucifer, etc. Es cierto que la tradición buddhista porta imágenes diabólicas que asemejan mucho a Mára con el demonio de los cristianos, judíos y musulmanes, pero cuando uno lee los suttas se hace evidente que Mára no es exactamente eso. Aunque también hay que reconocer que hay ciertas semejanzas entre las historias de Mára en el Canon Páli y ciertas narraciones de la Biblia, como por ejemplo cuando Mára trata de convencer al Buddha de que abandone la vida religiosa y se convierta en un Monarca Universal (SN 4.20: Rajja Sutta). O como cuando Mára le confiesa al Buddha que él (Mára) domina todo el mundo sensorial (SN 4.19: Kassaka Sutta), más o menos a la manera del “príncipe de este mundo” de los cristianos. A pesar de las semejanzas, hay que recordar que en el Buddhismo no se reconoce la figura de un Dios Creador o de un ser que sea el Bien Absoluto, y que por lo tanto no existe tampoco la figura de un ser que sea el Mal Absoluto. Aunque en los discursos del Buddha se mencione a un “Tentador” o un “Mára el Malvado”, también queda implícito que no existe en el universo ninguna personificación del mal absoluto ni del bien absoluto: los seres superiores que nos favorecen o nos oponen lo hacen simplemente por razones circunstanciales de diversa naturaleza, pero no hay en el universo una verdadera lucha épica entre el bien y el mal.

En el pensamiento de Buddha hay seres superiores que habitan en planos de existencia que para nosotros normalmente son invisibles. Todos los cuerpos de seres vivos en el universo irradian una luz, una radiación de energía, incluso nosotros. Esos seres superiores normalmente invisibles a nuestra visión, dice el Buddha, cuando se hacen visibles adquieren la apariencia de seres de luz muy brillante. Por eso el Buddha los llama de manera muy general devas: “los resplandecientes”. Ahora, hay muchas clases de devas, según Buddha. Mientras más superior sea el plano de existencia donde un deva habita, más grandes y esplendorosos son su luz y sus poderes. Aquel deva poderosísimo que se llama Gran Brahma, tiene un cuerpo gigante de luz que es como una nube resplandeciente que abarca todo un mundo según lo conocemos. Para semejante ser de luz no es ninguna dificultad viajar por el universo como un pájaro por el aire y sus días de vida se cuentan en eones de tiempo. Cuando las personas describen al Buddha en los discursos del Canon Páli, ellos dicen:

Una buena reputación de este Sublime Gotama se ha propagado así: Por esto el Sublime es un Arahant, perfectamente iluminado, dotado de visión y conducta, bien encaminado, conocedor del universo, incomparable líder de hombres capaces de ser domados, maestro de devas y humanos, iluminado, Sublime. Él, habiendo realizado por medio de su propio conocimiento directo este mundo, lo hace conocer junto con sus devas, Máras, Brahmas, este generación junto con sus ascetas y brahmanes, humanos y devas. Él expone el Dhamma que es bueno en el comienzo, bueno en el medio, bueno en el final, con significado y con palabras; revela la vida santa que es completamente pura.

Ésta es como la tarjeta de presentación del Buddha para aquellos que no sabían nada sobre él. Dice que el Buddha hace conocer este mundo (es decir, el universo) con sus devas, Máras y Brahmas… Lo que esto significa es que en el universo hay varios Brahmas y varios Máras. Las palabras se tratan aquí de un título, el nombre general de un tipo de devas. Es como decir “ministros” y “presidentes”. Dice además que son varios de cada tipo. Hay varios Brahmas y varios Máras. Entre los Brahmas, hay uno que asume el rol de líder, de “gobernante”. En nuestro “universo” el Gran Brahma es el líder entre la generación de los Brahmas. Y Mára el Oscuro es el líder entre los Máras. Según los discursos del Canon Páli, el Gran Brahma vive en el plano número 14 (contando desde el más inferior hacia arriba) llamado Mahabrahma y Mára habita en el plano 11, que es el plano de los devas que tienen poder sobre la creación de otros seres (paranimmitavasavatti deva).

Algunas personas creen que Mára es el señor del primer plano, el plano del infierno, o del plano 4, la dimensión de los asuras (demonios o titanes iracundos), pero los suttas dejan en claro que esto no es así: los Máras, siendo devas superiores y muy poderosos, no pueden habitar en dimensiones de existencia tan inferior. Haciendo una comparación: el señor o gobernante del infierno, y el del plano de los asuras, son meros peones, meros “obreros” en las manos de Mára. Mára los puede dominar a su antojo como si fuera un “pequeño” dios que tiene una porción del universo a su disposición. Lo que se desprende este conocimiento es que Mára dista mucho de parecerse a la figura del demonio judeo-cristiano (que es más bien como una deidad menor ctónica), y se parece un poco más a la figura de Luzbel, el arcángel de luz refulgente que se convirtió en Lucifer al rebelarse contra Dios.

Mara.attacks
En esta ilustración vemos una representación típica de Mára tal cual como se ve en la tradición. Es el personaje sentado sobre el elefante con una daga en la mano.

Si tuviésemos que reconstruir la imagen de Mára según la información contenida en los suttas, tendríamos que pintar un ser de luz similar a los serafines o arcángeles de las tradiciones judeo-cristianas y musulmanas, o un ser similar a los “seres de luz” que encontramos en las sectas de Nueva Era:

Elohim de la Nueva Era.
Un Elohim (dios creador) de una secta de Nueva Era. Según los discursos del Buddha, la apariencia de Mára es más como la de un ser de este tipo.

¿Cómo es posible que un ser superior sea malo?

Si Mára es un deva superior, un ser de luz, ¿cómo es posible que sea malo? ¿Sus malas acciones (kamma oscuro) no deberían rebajarlo de nivel en la escala de los planos de existencia? Lo que se desprende de los suttas es lo siguiente. Ninguno de los devas es todopoderoso. Ninguno de ellos tiene vida eterna. Los Brahmas y los Máras han renacido como seres superiores debido a un montón de buenas acciones (kamma luminoso) realizado en un pasado remoto. Este kamma luminoso es la causa de que, en este eón, los Brahmas y los Máras sean devas poderosos que viven en planos superiores. Y al igual que todos los seres en el universo, cuando el fruto de ese kamma luminoso se agote, esas corrientes de vidas perecerán y renacerán en planos inferiores de existencia. Recuérdese que el ser no tiene forma fija, establecida. El ser cambia de forma cada vez que renace, y el ser puede renacer en cualquier plano de existencia, dependiendo del kamma hecho por esa corriente de vida. Un Gran Brahma, al final de su larga vida (que puede durar millones de años terrestres), puede morir y renacer luego en un plano inferior, incluso como un ser humano. A la inversa, un ser humano puede sembrar una gran cantidad de kamma luminoso que le permita renacer en un futuro como un Brahma. Cuando un Gran Brahma fallece, otro Brahma lo sustituye.

El mismo proceso le ocurre a los Máras. Un Mára, cuando llega al final de su vida, morirá y podría renacer incluso como un ser humano. Y un ser humano puede acumular kamma luminoso suficiente para renacer luego como un Mára. En una porción del universo, los Máras escogen entre sí a su líder quien es el ser particular que el Buddha llamó Mára el Oscuro, Rey de Muerte, el Terminador, etc. El Buddha dijo que los Máras se complacen con manipular la creación de los seres que están por debajo de ellos. Los Máras, y especialmente Mára el Oscuro (el líder de todos ellos), son seres que tienen poder sobre los pensamientos y las mentes de incontables seres vivos que habitan en los planos inferiores (del plano 11 hasta el 1). Pero para mantenerse en su larga vida y poder, los Máras no hacen daño directamente a los seres que manipulan y controlan. Los Máras utilizan imágenes y fantasías sugerentes para empujar a los seres a hacer determinado tipo de acciones. Pero son los seres los que toman la decisión de llevar a cabo esas acciones y por eso los Máras no cosechan el resultado de esas acciones. Los Máras son manipuladores expertos de la mente: utilizan sutilmente la ley del kamma a su favor, nunca poniendo su propia mano para hacer daño. Siempre consiguen convencer a otro ser para haga el daño por ellos.

La maldad de los Máras es un tipo de maldad tan sutil que apenas podemos distinguirla de una simple acción inocente. Es como cuando una persona te va llenando la cabeza de ciertas ideas, ideas indirectas, nunca explícitas, y esas ideas al final te llevan a tomar la decisión de hacer algo que no te conviene. Al final de todo tú fuiste el que llevó a cabo el kamma oscuro, y por lo tanto serás tú mismo quien coseche la consecuencia de ese kamma. La persona insidiosa, manipuladora, pone ciertas ideas en tu mente, pero ninguna de esas ideas contiene explícitamente la orden de “haz esto o aquello”. Al final, cuando tú cometes la mala acción, esa persona queda completamente inocente en todo el asunto, porque ella nunca te dijo explícitamente que hicieras esto o aquello y ella nunca lo hizo ella misma. Así es cómo Mára manipula a los seres para mantenerlos encerrados en samsára sin que por ello él tenga que cosechar las consecuencias de todo ese kamma oscuro sembrado por otros seres. Es como si todo este sistema solar fuera un video juego para Mára: el hace que las piezas se muevan, que millones y millones de seres hagan esto o aquello, pero nunca lo hace él mismo ni tampoco da la orden para que lo hagan. Es una forma de esclavitud mental tan sutil que los seres por debajo del plano 14 no se dan cuenta de que está ocurriendo. Y así es cómo Mára se mantiene en su plano de existencia sin precipitar su caída.

La lógica de esta información se descubre también en ciertas pistas de las narraciones en los suttas. Cuando el Buddha se sentó a meditar antes de lograr el Despertar, el famoso ataque de Mára no fue un ataque literal. Aquí el Buddha estaba hablando en lenguaje poético, metafórico. Cuando Mára le envía al futuro Buddha sus hijas para tentarlo, esto en realidad ocurrió en la mente de Gotama: las “hijas” de Mára en realidad son pensamientos, impulsos, pulsiones que aparecen en la mente del meditador porque Mára las pone allí. No se trata de que Mára físicamente se presentó ante el Buddha para lanzarle flechas y cuchillos. Así es cómo la tradición narra visualmente el episodio, pero los suttas contiene las claves para entender correctamente el asunto.

Otra de las claves que indican que Mára no puede hacer directamente un acto de maldad contra una persona (porque sembraría kamma oscuro y eso no le conviene) la encontramos en las narraciones donde aparece una persona “poseída” por Mára y entonces el Buddha lo descubre. Todos los episodios en el Canon Páli que contienen anécdotas de este tipo, algunas de las cuales el Buddha es el protagonista y en otras es alguno de los monjes o monjas, terminan de la misma manera: el Buddha o el monje o monja se da cuenta de que Mára está manipulando a un ser humano y con este conocimiento Mára queda derrotado. Es decir: basta con reconocer conscientemente la insidiosa presencia de Mára en la mente de algún otro ser vivo (sea un humano, un animal, un fantasma, un demonio, o incluso un deva) para que éste pierda su poder y tenga que retirarse.

Mára como personificación del mal en el universo

Todo lo anterior tiene que ver con el significado de la palabra Mára en tanto se trata de un ser individual con consciencia propia. Aparte de este significado, Mára representa la mecánica de esclavitud y muerte que reina en el samsára. Con este significado Mára es más bien una forma de vida samsárica en la cual nosotros los humanos estamos atrapados, junto con todos los seres vivos en el universo puesto que el samsára lo abarca todo, todos los 31 planos de existencia.

Cuando el Buddha habla de Mára con este sentido, está hablando más bien de un principio filosófico, una etiqueta que sirve para caracterizar lo doloroso y decepcionante que es la vida en samsára. Sorprende por ejemplo que el Buddha afirme que los cinco cúmulos de existencia son Mára o que pertenecen a Mára. En este caso lo que el Buddha quiere decir es que, el tipo de existencia que tenemos y los “cuerpos” o “substancias” en los que vivimos, son partes de un mecanismo universal de esclavitud y de muerte para el cual la palabra Mára sirve como etiqueta. Debido a que Mára también significa muerte, cuando el Buddha dice que los cinco agregados son “un estado de Mára” es como si estuviese diciendo que son un estado de muerte, caracterizado por la muerte. Por ejemplo:

Mára como un estado efímero, doloroso y de no-yo

En Savatthi, estando sentado, el Venerable Radha preguntó al Bienaventurado: Venerable señor, la gente dice: “Mára, Mára”… ¿Qué es este Mára el Malvado?

Radha, la forma, la sensación, la percepción, la construcción mental y la consciencia, es Mára, es un estado de Mára, es impermanente, es de una naturaleza impermanente, es sufrimiento, es de una naturaleza de sufrimiento, es no-yo, es de una naturaleza impersonal, es un estado de destrucción, es un estado de desvanecimiento, es un estado inestable, está siempre en un estado de cesación momentánea, desvaneciéndose justo allí… Radha, ¡deberías por tanto eliminar todo deseo, toda lujuria y toda atracción! Deberías abandonar todo deseo y lujuria por lo que sea que sea un estado de Mára, por lo que sea impermanente, por lo que sea meramente una apariencia impermanente, por lo que sea sufrimiento, por lo que sea de una naturaleza dolorosa, por lo que sea no-yo, por lo que sea de una naturaleza sin dueño, por lo que sea de un estado de destrucción, por lo sea que se encuentre en un estado de desvanecimiento, por lo que sea que esté en un estado de surgimiento, por lo que sea que esté en un estado de cesación… ¿Y qué, Radha, está en un estado de cesación? La forma está en un estado de cesación. La sensación… La percepción… Las construcciones mentales y la consciencia están también en un estado continuo de cesación… Entendiendo esto, Radha, ¡el bien instruido Noble Discípulo experimenta desagrado por la forma, desagrado por la sensación, desagrado por la percepción, desagrado por las construcciones mentales y desagrado por la consciencia misma! ¡Experimentando desagrado, se vuelve desilusionado! A través de la desilusión su mente se libera. Cuando está liberado, instantáneamente sabe: “Esta mente está liberada”. Y entiende: “El renacimiento se ha extinguido, esta Noble Vida está completa, hecho está lo que debería estar hecho, ya no hay otro estado de ser después de este…”

Fuente: Los Dichos Agrupados del Buddha. Samyutta Nikáya 23:24-34 III 199

También hay fragmentos donde los dos niveles de significado de la palabra Mára se encuentran juntos, como si el Buddha estuviese hablando tanto de este deva que llamamos Mára como de la mecánica samsárica misma. Como dijimos más arriba, en estos casos no parece haber contradicciones o exclusiones entre los distintos significados de la palabra Mára. Aquí parece igualmente que estamos hablando de un ser con intenciones y conspiraciones propias como igualmente de las distintas trampas o lugares oscuros de la mente las cuales, si nos enganchamos a ellas, nos mantendrán atrapados en el ciclo de renacimientos sin fin…

El Buddha una vez habló directamente a Namucí, también llamado Mára el Malvado:

“El placer sensual es tu primer ejército, descontento es tu segundo ejército, mientras hambre y sed es tu tercer ejército. El cuarto es deseo vehemente, el quinto es letargo y flojera, miedo es el sexto, duda es el séptimo, hipocresía y terquedad es el octavo. Ganancia, renombre, honor, y cualquier fama falsamente recibida, es tu noveno ejército, tú Kanha, el de mente oscurecida. Aquel que no es un héroe no puede conquistar estos ejércitos, pero habiéndolos derrotado, uno gana una gran felicidad. Habiendo traído mi mente a un control total, bien establecida en una consciencia continua, vagaré a través de los reinos, entrenando muchos discípulos, quienes alertas y bien motivados, a pesar de tus tentaciones, ¡irán a donde, habiendo ido, uno no puede lamentarse!”

Dándose cuenta de tu derrota, Mára, el Malvado, respondió:

“Por siete largos años he seguido al Bendito, paso a paso, sin tener si quiera una sola oportunidad contra entre perfectamente Iluminado, quien está completamente despierto. Como un cuervo que vuela en círculos sobre una piedra amarilla, que parece un montículo de grasa, pensando: Quizás puedo encontrar algo suave y dulce allí… Pero, habiendo atacado la roca, sin obtener nada, se va tristemente decepcionado, así y exactamente así tendré que marcharme.”

Decepcionado, la flauta del demonio cayó de su axila y sobrecogido por la frustración, desapareció allí mismo…

Fuente: Sutta-Nipāta versos 436-449, editado.

Sobre los 31 planos de existencia:

> Buddhismo Theraváda: Los Treinta-y-Un planos de existencia.

Sobre Mára en el Canon Páli:

  • Los diez ejércitos de Mára: Sn 3.2
  • Māra (alias Namuci, “Pariente de los negligentes”): DN 16, DN 20, DN 32, MN 26, MN 34, MN 106, SN 6.2, SN 17.3, SN 22.63, SN 35.115, SN 35.189, SN 35.199, SN 35.202, SN 35.207, SN 47.6, SN 47.7, SN 56.11, AN 4.49, AN 7.63, Dhp 7, Dhp 34, Dhp 37, Dhp 40, Dhp 46, Dhp 57, Dhp 104, Dhp 175, Dhp 274, Dhp 337, Dhp 350, Iti 38, Iti 46, Iti 57, Iti 58, Iti 59, Iti 62, Iti 68, Iti 82, Iti 93, Sn 3.2, Sn 3.12, Sn 4.9, Sn 5.10, Thag 1.25, Thag 21, Thig 6.7, Thig 13.5
  • Mára y Buddha debaten si las posesiones son una fuente de gozo o de pena: SN 4.8

  • La visita no-bienvenida de Mára al Buddha: SN 4.13

  • Mára proclama su dominio sobre el mundo de los sentidos: SN 4.19

  • Mára trata de convencer al Buddha de que abandone la vida monástica y se convierta en un Gobernante Mundial: SN 4.20

  • Mára le dice a una monja: “¿Por qué molestarse en meditar? Relájate y disfruta de los placeres de la vida”: SN 5.1
  • La respuesta de la monja Soma a la pregunta de Mára sobre si las mujeres puede lograr el Despertar: SN 5.2
  • Mára a la monja Gotami: “¿Por qué sentarse a meditar en soledad en el bosque?”: SN 5.3
  • Mára a la monja Vijaya: Deja de meditar y ponte a bailar: SN 5.4
  • Mára a la monja Uppalavanna: SN 5.5
  • Mára: “¿cuál es el problema con renacer otra vez?”: SN 5.6
  • Mára dice: “¿Por qué no simplemente te conformas con un renacimiento entre los devas?”: SN 5.7
  • La monja Sisupacala le muestra a Mára cómo seguir el sendero del Dhamma no significa seguir una filosofía fija: SN 5.8
  • Mára trata de confundir a la monja Sela con cuestiones metafísicas: SN 5.9
  • ¿Algunas vez un pensamiento profundamente especulativo y atractivo te ha sacado de la meditación?: SN 5.10

Libros, ensayos y otros:

  • Turning the forces of Mara to our advantage: “The Demons of Defilement” (Lee)
  • The Buddha’s Encounters With Mara (Guruge)
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Astrología y Theraváda

Es interesante la relación entre Buddhismo y astrología. Todo depende, por supuesto, de las tradiciones. En el Theraváda, que no es tan dogmático o tan “mente cerrada” como la gente piensa, hay posturas a favor y en contra de la astrología. Lo que pasa es que en el Theraváda no hay una autoridad superior (como un Papa, un Dalai Lama, o un Patriarca Supremo) que le diga a la gente qué pensar o qué creer. Todo se reduce a lo que las personas entienden de los suttas (discursos en el Canon Páli) y a lo que sus maestros particulares (monjes de tal o cual linaje) les dicen. Entonces los buddhistas theravadines tienen su propia opinión al respecto, sobre la astrología, sin sentir la necesidad de formar una respuesta definitiva o consensuada, sea a favor o en contra.

Generalmente prestamos atención a las opiniones de los monjes y monjas, que son nuestros maestros espirituales después de ese Gran Maestro que es el Buddha. Yo personalmente he encontrado opiniones contrarias sobre la astrología en varios monjes. Algunos piensan que la astrología funciona, e incluso la utilizan. Otros piensan que la astrología funciona pero que no es tan útil como se cree. No he encontrado un monje o monja que diga que la astrología sea totalmente un fraude o que no “funcione”, como dicen los escépticos.

He leído por ejemplo que en países como Birmania o Tailandia, países donde predomina el Theraváda, era normal encontrar monjes con conocimientos escuetos o básicos de astrología, lo suficiente como para determinar el tiempo propicio para realizar determinados eventos, como mudarse a una casa nueva, comenzar a construir un edificio o casarse. Estos monjes astrólogos utilizan la astrología no como una ocupación principal (los monjes en el Theraváda no tienen permitido trabajar ni recibir sueldos y pagos de ningún tipo) sino como un conocimiento accesorio que utilizan para beneficiar a las personas laicas o para ayudarlas a tomar decisiones. No obstante, según me he enterado, esta costumbre se ha ido perdiendo en los últimos años, así como se han ido perdiendo otras costumbres ancestrales como recitar ciertos cantos en páli, etc. Y además, parece que esta tradición de los monjes astrólogos, contrario a lo que ocurriría por ejemplo en Occidente, abundaba más bien en las áreas rurales y aldeas, más que en los grandes monasterios y templos de las ciudades y capitales.

Los monjes que provienen de Occidente o que han tenido cierta formación científica o filosófica previa parecen ser los más críticas con respecto a la astrología. El Ven. Bhikkhu Samahita es un ejemplo de esto. Ven. Samahita fue médico y profesor de medicina en Dinamarca durante varios años antes de ordenarse como monje. Sus Discursos del Dhamma son espacios donde sus seguidores le hacen preguntas sobre cualquier tipo de tema. Las respuestas de este venerable son eruditas y contienen muchas referencias a la ciencia y la filosofía, como podría ocurrir con cualquier profesional científico o técnico crecido en Occidente. Quiero traducirte ahora una de las preguntas que le hicieron al Ven. Samahita sobre la astrología y sus respuestas. En general verás que su opinión sobre la astrología es inconfundiblemente negativa, pero tampoco queda claro si, cuando utiliza la palabra horóscopos, se refiere a las cartas natales o si se refiere a esas listas fraudulentas de periódicos y revistas que la gente comúnmente llama “horóscopo”…

Ven Bhikkhu Samahita.
Ven. Bhikkhu Samahita.

Pregunta N° 115: ¿Son la astrología y los horóscopos carentes de utilidad y kámmicamente dañinos?

Ven. Samahita: Sí, yo diría que sí. ¿Por qué? Hay una conexión entre todas las cosas, pero estas conexiones pueden ser muy débiles, y así con respecto a nuestras vidas y los planetas revolucionando… No hay ningún estado en el universo que pueda estar totalmente separado de cualquier otro estado. Así que, hay conexiones. Esta este punto, todo bien. Pero las conexiones son tan débiles que interpretarlas es muy muy difícil, cerca de lo imposible. Así que, uno está sujeto a hacer predicciones en base a estas conexiones muy débiles. Y entonces viene el segundo punto que es: aquellos que interpretan las conexiones hoy, los astrólogos de hoy, son en un 99% o bien casos fraudulentos o bien son amateurs. Esto significa que hay un 99% de chance de tomar una decisión equivocada si tomas esa decisión en base a las interpretaciones erróneas de los horóscopos o de la astrología. Y eso es un aroma muy débil. Es peor que el mero azar. Entonces, yo sí diría que carecen de utilidad. Uno debería abandonar esto de leer los horóscopos y la astrología.

¿Son los horóscopos perjudiciales aquí y ahora? Sí, yo también diría que sí. Sólo imagina que si eres rey o un oficial del gobierno y comienzas a tomar decisiones basado en los horóscopos y los astrólogos, entonces serías criticado por ello. Igual ocurriría con profesionales tales como doctores, abogados, jueces, otros tipos de profesiones, o los economistas por ejemplo, los banqueros, también serían muy criticados. E inmediatamente serían sacados de su negocio, de su ocupación, porque el público no acepta un porcentaje tan grande de error (en las interpretaciones) en aquellos que hacen su trabajo basándose en los horóscopos o la astrología. Entonces, es perjudicial aquí y ahora, definitivamente sí. Estos profesionales que toman sus decisiones basados en los horóscopos y en la astrología, no son respetados, y las personas buscarían alejarse de ellos, personas sensatas basadas en decisiones racionales.

¿Son perjudiciales kámmicamente para el futuro de uno mismo? Sí, yo diría que sí. Porque si confías en los horóscopos, y en la así llamada ciencia de la Luna y el Sol, etc, entonces comienzas a dejar de examinar las cosas. Cuando dejas de examinar las cosas, uno se vuelve ignorante. Y entonces habrá una tendencia habitual a ignorar, y así la ignorancia crece. Entonces, hablando kámmicamente, esto lo hace a uno más estúpido en el futuro. Y también está la cuestión de que, si uno se basa en los horóscopos, entonces esto nos llevará a la inacción, porque la gente dirá: “ah, esto es mi destino, es mi horóscopo. No podré hacerlo mejor porque, cualquiera que sea mi destino, ya está definido en las estrellas, entonces no puedo hacerlo ni peor ni mejor”. Y esto lleva a la inacción. Cuando uno no trata de mejorarse a uno mismo, uno tampoco trata de mejorar el mundo, porque ya está todo determinado por las estrellas. Y esto es un punto de vista incorrecto, porque la realidad no es así. Las conexiones (astrológicas) no son tan fuertes. Son extremadamente débiles. […] Y uno no está protegido contra la ruina financiera o los accidentes de tráfico por esa clase de “mal destino”. Entonces, yo diría, en todo respecto, hablando kámmicamente, en el aquí y ahora, y en el futuro, la astrología y los horóscopos son perjudiciales, no ventajosos. No sólo son neutros: son desventajosos.

(Del video Dhamma on Air #36: The 31 Levels of Existence, en YouTube).

Hay varios puntos de mucha utilidad aquí, independientemente de la opinión personal y negativa del Venerable Samahita sobre la astrología. Primero: ¿son las conexiones astrales realmente tan débiles o acaso hay otro fenómeno que explica esa aparente “debilidad” en las conexiones? Por una parte, sí creo que las conexiones astrales son ciertamente débiles, pero yo creo que los porcentajes de error en la interpretación de esas conexiones no se debe tanto a su debilidad sino más bien a que la astrología, como cualquier otra ciencia, no está acabada, no es un conocimiento acabado, agotado, lleno, completamente desarrollado. Ninguna ciencia lo es. Todas las ciencias tienen corpus de explicación teórica inacabados, no llenos, no completos. En otras palabras: siempre, en todas las ciencias, quedan preguntas por responder y teorías por proponer y poner a prueba. Que los astrólogos fallen en sus predicciones, suponiendo que sean excelentes en el conocimiento astrológico, puede deberse a que la teoría astrológica no está completa y por lo tanto no puede ser infalible a la hora de predecir o pronosticar. La otra cuestión es que el individuo puede “negociar” las influencias astrales y hay cierto nivel de “libre albedrío” que pone una barrera de imposibilidad ante el astrólogo a la hora de “predecir” qué es lo que cierta persona va a experimentar durante tal o cual evento astral.

Y así vamos a lo segundo: si esta dificultad es real y razonable en el astrólogo expertísimo, excelente en ciencia y arte, más aún lo es para ese 99% que es fraudulento o amateur. Yo por supuesto reduciría un poco ese 99% o lo dividiría en varios segmentos. Porque mucho de lo que llamamos fraude en realidad entra en la categoría de errores de los amateurs por lo mismo que he mencionado más arriba. Y todo esto nos lleva a algo que los astrólogos profesionales han venido discutiendo desde hace varias décadas (por ejemplo en ese excelente libro de Stephen Arroyo, Cosmos la conexión perdida, y para nada en libros confusos y tendenciosos como el de John Frawley, La verdadera astrología): que en la medida en que los astrólogos sean más profesionales en lo que hacen, la astrología será más útil para la gente en general, y no habría opiniones tan categóricas como que la astrología carece de utilidad.

Lo que viene después en la respuesta del Ven. Samahita es consecuencia o efecto de lo que ya he dicho. Si los astrólogos fueran más asertivos la astrología no supondría un perjuicio para la reputación o el renombre de las personas que recurren a ella, por no hablar de la reputación o renombre del astrólogo en sí. Pero hay algo interesante aquí también: el Ven. Samahita no dice que la astrología sea perjudicial kámmicamente en sí, es decir, la práctica astrológica, suponiendo que no se haga para engañar a otros o para engañarse uno mismo, no es perjudicial en sí. Lo que es perjudicial es el hecho del engaño. Pero cualquier cosa que se haga en base al proceso del engaño es perjudicial, incluso el hecho mismo de ser monje o hacer lo que sea como ocupación. La astrología en sí, el quehacer astrológico en sí, no crea kamma malo u oscuro (y por eso es que también hay monjes astrólogos y buddhistas astrólogos y buddhistas no-astrólogos que basan sus decisiones en la astrología).

En el tercer párrafo de la respuesta del Ven. Samahita hay una idea que me gusta mucho y me parece muy válida, y muchos astrólogos profesionales y conscientes lo han dicho también: la astrología se convierte en peligro cuando se usa como una muleta para dejar de examinar las cosas, como dice el venerable. “Cuando dejas de examinar las cosas, uno se vuelve ignorante. Y entonces habrá una tendencia habitual a ignorar, y así la ignorancia crece.” Y esto le ocurre incluso a los astrólogos que se meten la teoría astrológica en la cabeza como algo que hay que memorizar y nunca poner a prueba. Algo que nunca me ha gustado del quehacer del astrólogo moderno es la comodidad que se asume con el cliente “inercial”, automático, que quiere acudir al astrólogo sólo para que el astrólogo le diga qué hacer o cómo vivir. Este es el tipo de cliente que se vuelve ignorante porque deja de examinar su propia vida, su propia psique. ¿Es un fastidio o un dolor de cabeza (para ambos el cliente y el astrólogo) que el astrólogo quiera siempre enseñarle algo de astrología al cliente para que él mismo entienda su constitución astral y tome decisiones conscientes? Puede ser. Pero es la única manera en que los usuarios de la astrología no se vuelvan ignorantes sobre las cosas, sobre su propia vida y su constitución astral. Hay que despertar una sed de conocimiento en el cliente, una costumbre de auto-observación, incluso darle “tareas para el hogar”, que el cliente se observe a sí mismo y sus cosas y que anote qué ocurre durante tal tránsito o qué ocurrió durante tal período en su vida. Que observe sus sueños y los movimientos internos de su propia psique, porque en esos movimientos internos se refleja la energía astral que trata de salir, de manifestarse, de tomar forma. Que observe a las personas a su alrededor, porque gran parte de la influencia astral no se manifiesta en nosotros sino en los que nos rodean, como algo que los posee momentáneamente.

¿Y qué dijo nuestro Gran Maestro sobre la astrología? Hay un sutta donde el Buddha dice que los monjes no deben trabajar como astrólogos, entre otras cosas. En este sutta se da una larga lista de quehaceres que los discípulos monásticos del Buddha no deben hacer: leer las palmas de las manos, hacer adivinación con entrañas de animales o con signos en el cielo, astrología, lectura de los rasgos del rostro, y un largo et cetera. Este sutta es explotado por aquellos que promueven un tipo de buddhismo anti-astrología, y anti muchas cosas. Pasan por alto que el Buddha prohibió estas cosas por la razón predeterminada y simple de que los monjes y monjas no deben trabajar de nada, no deben percibir sueldos, salarios o pagos por ninguna razón. Un monje no debe trabajar como médico o arquitecto o físico experimental igual que no debe hacerlo como astrólogo, quiromántico o arúspice. Y los monjes astrólogos que usan la astrología en algunos lugares del Theraváda lo hacen sin cobrar nada por ello. Técnicamente no están rompiendo ninguna regla monástica, porque no están percibiendo dinero por ello.

Hay además otras interpretaciones de ese sutta en cuestión. El Buddha dice allí que los “renunciantes” (es decir, los monjes y contemplativos en la antigua India) no deben utilizar la astrología para engañar a las personas laicas. Y aquí algunos dicen que la palabra clave es engañar, que la intención del Buddha en ese discurso es dar una lista de cosas con las cuales los monjes no deben engañar a los laicos para apropiarse de su dinero. De lo que se desprende que, si un monje tiene conocimientos de astrología y supone que su “teoría” astrológica funciona y es correcta, entonces no está engañando a nadie al ponerla en práctica. Y si cumple esta condición y la condición de no cobrar por ello, entonces no está rompiendo ningún precepto o regla monástica. Y esta es la otra razón por la cual durante siglos ha habido una tradición de monjes astrólogos, no sólo en el Theraváda sino también en el Vajrayana por ejemplo.

No hay, sin embargo, un sólo sutta (hasta donde mi conocimiento alcanza) donde el Buddha afirme categóricamente que la astrología en sí sea un fraude, o que no “funcione”, que las conexiones astrológicas no existan o que no se puedan interpretar. Y sí hay fragmentos donde se menciona la influencia favorable o desfavorable de los planetas, lo cual hace pensar que los que fijaron el Canon Páli (y posiblemente el mismo Buddha) sí creían que hay una influencia astral de los signos y planetas. Hay un fragmento, el Abhaya Paritta (Protección Libre de Peligro), que es un canto en páli que los monjes recitan para protegerse de fuerzas invisibles. Dice así:

Cualesquiera portentos desafortunados y señales dañinas,
y cualesquiera cantos angustiantes de pájaros,
planetas malvados, pesadillas perturbadoras:
Que sean destruidos por el poder del Buddha (el Despierto).

Cualesquiera portentos desafortunados y señales dañinas,
y cualesquiera cantos angustiantes de pájaros,
planetas malvados, pesadillas perturbadoras:
Que sean destruidos por el poder del Dhamma (la Enseñanza).

Cualesquiera portentos desafortunados y señales dañinas,
y cualesquiera cantos angustiantes de pájaros,
planetas malvados, pesadillas perturbadoras:
Que sean destruidos por el poder de la Sangha (la Comunidad).

En este caso, la expresión “planetas malvados” o “planetas malos” se refiere a la influencia astral perjudicial de los planetas astrológicos y constituye una afirmación directa de la creencia en la existencia de la influencia astral. Este pasaje proviene de fragmentos del Canon Páli y se puede considerar que constituye parte del andamiaje filosófico o teórico del Buddhismo en su conjunto. Otros fragmentos como el Maha-samaya Sutta hacen pensar que la influencia positiva o negativa de los astros y estrellas pueda deberse incluso a los “habitantes celestiales” (devas, los “resplandecientes”) de ciertas regiones y astros del cielo. En el mencionado sutta el Buddha menciona por sus nombres una gran diversidad de devas que se hacían visibles en su presencia:

Vendu y Sahali,
Asama y los gemelos Yama,
los devas que dependen de la luna,
que rodean la luna, han venido.
Los devas que dependen del sol,
que rodean al sol, han venido.
Los devas que rodean las estrellas zodiacales
y los espíritus de las nubes han venido.
Sakka, líder de los Vasus, el dador ancestral, ha venido.
Estas huestes diez veces décuplas, todas de matiz variado,
poderosos, refulgentes,
glamorosos, prestigiosos,
regocijados, se han acercado
a esta reunión de monjes en el bosque.

¿Podría ser ésta la clave para explicar la influencia astral? ¿Podría ser la influencia astral la obra de seres conscientes que habitan ciertas regiones del espacio, así como nosotros, aquí confinados a la Tierra, podríamos ser también la causa de la influencia astral de la Tierra sobre el resto del sistema solar? Podría ser. En fin, es un tema que da para escribir volúmenes. Lo que a mí me queda de todo esto, y que me gustaría transmitir a otros, es que no hay un rechazo categórico contra la astrología en las escrituras buddhistas, y que a medida que avanzamos en el conocimiento de las cosas, precisamente por no dejar de examinarlas, como nos recuerda el Ven. Samahita, los grandes hitos de piedra, aparentemente inamovibles, del escepticismo radical se hacen añicos. Y que si la astrología se perderá o no en la inundación de la infamia, en la marea de la negligencia y la conflagración de la calumnia, será esencialmente por causa de los mismos astrólogos y no por la palabra del escéptico.

Hay tres cosas que no es posible ocultar por mucho tiempo:
el sol, la luna, y la verdad.

Buddha

Si la influencia astral existe, si acaso esto es verdad, en algún momento será demostrado sin duda alguna. Porque la verdad no permanece oculta por tiempo infinito.

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Publicado originalmente aquí.

Buddhismo Theravada: Los Treinta-y-Un planos de existencia

Como aclaratoria inicial debo explicar que este tema NO ES METAFÍSICA. En un grupo de Buddhismo publiqué algo sobre esto y una persona me respondió: “El Buddha despreció la metafísica. El Buddha no habló nunca de estas cosas”. En primer lugar, el Buddha no despreció la metafísica: simplemente consideró que no era un tema de interés para los efectos prácticos de la emancipación del samsára y de la extinción de dukkha (el malestar, la insatisfacción en la existencia). En segundo lugar, en el pensamiento filosófico de  Buddha los treinta-y-un planos de existencia no son metafísica porque estos planos forman parte del mundo, de la existencia mundana, del samsára. POR ESO es que encontramos muchos suttas en los que el Buddha habla extensamente sobre estos planos. POR ESO es que en el Theravada no pensamos que estos suttas sean añadidos posteriores de la tradición o falsificaciones insertadas por los monjes compiladores.

Ninguna cosa ni ningún ser mencionados en estos niveles de existencia están “fuera del mundo” o “más allá del mundo” (eso es lo que significa metafísica literalmente). Nada en estos niveles es transmundano. La única realidad transmundana, el único fenómeno transmundano (y por tanto metafísico en términos occidentales) es el Nibbána. Es lo único que está más allá del mundo, más allá del tiempo y del espacio. Entonces, en términos REALES del lenguaje buddhista, en términos reales del pensamiento filosófico de Buddha, la única manera en que podemos hablar de metafísica es si discutimos sobre el Nibbána: que si es un objeto o no lo es, que si es un plano o no lo es, que si está físicamente en el mundo o no, que si es eterno o no, que si los seres dejan de existir en él o no, que si los seres se vuelven inmortales en el Nibbána o no… Todo esto es hablar de metafísica en términos del Buddha y POR ESO es que el Bienaventurado no respondió preguntas de este tipo ni se enganchó en discusiones para responder esas preguntas respecto al Nibbána.

Entonces: no, esto no es metafísica. Podemos hablar de ello y podemos decir con toda confianza que todo esto fue REALMENTE enseñado por el Buddha.

constitucion-material-del-universo1
No es lógico ni racional decir que los infiernos y los cielos de los que habla el Buddha en los suttas no existen, puesto que están constituidos por una materia que es imperceptible para los humanos. (La mente es invisible e intangible y sin embargo existe, ¿cierto?) Afirmar la no existencia del infierno es una creencia, igual que afirmar que existe. Es decir, por afirmar que algo invisible no existe, no somos automáticamente más inteligentes, más racionales y más informados que aquellos que afirman que ese algo invisible existe. No obstante, el Ven. Samahita opina (y me parece una explicación bastante lógica) que esos veintinueve planos o dimensiones de existencia que no percibimos podrían estar contenidos en ese 95% de materia oscura y energía oscura que no sabemos qué es exactamente. Sólo podemos ver y percibir el 5% de la materia y energía del universo: el resto es invisible e intangible. (Por cierto, cuando los científicos hablan de ese 95% de universo invisible e intangible, no están hablando de metafísica, están hablando de física, igual que el Buddha cuando hablaba de estos planos de existencia.) Hasta ahora no sabíamos que ese 95% de energía y materia existía. Sólo una persona de mente totalmente cerrada podría decir que ese 95% no existe o que en ese 95% no podría haber mundos y seres sintientes. Así se ven las personas que dicen que este tema de los 31 planos de existencia es cuestión de ignorancia y de superstición.

Otra cosa. Aquí en occidente algunos buddhistas tienen la extraña idea de que el renacimiento es algo metafórico, no literal, o que los seres humanos siempre renacen como seres humanos. En esta forma diluida, light, de Buddhismo, las personas rechazan la idea de renacer como fantasmas (petas), demonios (asuras), animales y devas (seres de luz). Dicen que es una tradición retrógrada, supersticiosa, ignorante. No se dan cuenta que todo es anicca (impermanencia, mutabilidad, cambio). Debido a que todo es anicca, ningún ser tiene una forma definida. No hay aquí un dios creador supremo que predeterminó, en el principio de los tiempos, que usted debía renacer como ser humano por toda la eternidad. No hay aquí ninguna identidad estable, fija, que se repita por eones y eones de tiempo. Ningún fantasma renace por siempre como fantasma, ningún demonio renace por siempre como demonio, ningún animal renace por siempre como animal, ningún humano renace por siempre como humana, ningún deva renace por siempre como deva. ANICCA EN TODO Y POR TODOS LADOS! Y es POR ESO que nosotros en el Theravada creemos que el Buddha sí enseñó el renacimiento en distintas formas y planos de existencia. No hay nada, absolutamente nada en el mundo (universo) que tenga un estado fijo, estable. Renacer sólo como seres humanos implica que hay “algo” en ti que es estable, fijo, algo que siempre asume la misma forma en el mundo. Y eso es una fantasía.

Puede ser que las descripciones en el Canon Pali sobre los detalles de la vida en los reinos celestiales o en los infiernos sea un añadido posterior, o una contribución de la imaginación de los monjes compiladores. También puede ser que los relatos sobre cómo tal persona renació en el infierno o reapareció como fantasma o como animal, sean contribuciones posteriores de la tradición. No somos fundamentalistas en la exégesis del Canon Pali. PERO el principio general de que existen distintos planos de existencia, de que todos estos planos de existencia conforman el samsára (es decir, no son transmundanos, metafísicos) y de que debido a anicca el ser muta, se transforma y renace con distintas formas en distintos planos… todo esto definitivamente fue la enseñanza verdadera del Buddha. Lo podemos decir porque esto tiene coherencia lógica, coherencia interna, con los temas del kamma y las otras dos características universales (dukkha y anattá). Dése cuenta que si introducimos la idea de que el ser humano renace siempre como ser humano, surgen preguntas como: ¿Quién determinó que así fuera? ¿Por qué sí hay una identidad estable en el ser humano y no en otras cosas del universo? ¿Por qué el kamma se limita a crear renacimiento en el plano humano y no en otros planos? Si el ser humano tiene una identidad fija como ser humano, ¿cómo podría entonces abandonar el samsára? Así, las personas que se permiten este tipo de fantasías tienen alojada en su cabeza una forma contradictoria de Buddhismo, una forma de Buddhismo que carece de coherencia lógica. Y nuestra forma de Buddhismo (el Theravada), que es juzgada como retrógrada, supersticiosa e ignorante, es realmente la que posee coherencia interna y lógica entre todas sus partes. Generalmente los corpus religiosos que son el producto de la tradición o de añadidos posteriores no poseen esta coherencia interna porque son el producto de muchas personas, de muchas mentes. Que el Canon Pali sea tan extenso (once veces más largo que la Biblia) y que posea tal coherencia interna es un indicio de que su fuente de información fue una sola persona, una sola mente: el Buddha. POR ESO nuestras razones (entre otras) para creer que el Canon Pali contiene las verdaderas Enseñanzas del Buddha, no es una cuestión de fe ciega o convicción ignorante: es la conclusión lógica, racional, a la que han llegado aquellos que lo han estudiado SIN PREJUICIOS y sin parcialidad ideológica.

¿Por qué las personas comunes rechazan la idea de que puedan renacer como fantasmas, demonios, animales o devas? Lo hacen porque necesitan aferrarse a la idea de algo estable. Necesitan creer que su identidad espiritual, final, última, está definida. El orgullo, la arrogancia de ser humano les hace sentir vergüenza y miedo de sólo pensar que puedan renacer como fantasmas, demonios o animales. Pero la persona que ha meditado, la persona que ha comprendido por sí misma los principios de anicca, dukkha y anattá (y yo he meditado y lo he comprendido), ya no se aferra a ninguna fantasía respecto a alguna estabilidad o “dignidad” de una forma de ser en específico. Esta fantasía, este auto-engaño de creer que siempre renacerás como un humano es la versión en aniccá así como la creencia en una chispa divina (alma inmortal, yo metafísico, ego-identidad permanente) es la fantasía correspondiente en anattá, en la negación de anattá.

Y así, cuando avanzas aún más en el Sendero, por medio de la meditación, descubres por ti mismo que ciertas personas iracundas, malvadas, depravadas, fueron asuras (espíritus iracundos o “titanes”) en su vida anterior. Aún queda un remanente del rasgo distintivo que los hizo renacer en ese plano en su existencia anterior. Y algunas personas que nacieron “cansadas”, con una pesadez, con un hastío que no comprenden, como si el hecho de ser humanos fuera una carga insoportable, son seres que fueron devas en su existencia anterior. Aferrados a la ligereza de la materia en los planos superiores, y a la falta de envejecimiento y enfermedad que caracteriza a los devas, sienten ahora que vivir como humanos es un castigo, una tribulación. Y muchos humanos que no sienten el más mínimo interés por el conocimiento y el aprendizaje, que sólo viven para comer, defecar y copular, son seres que vienen del reino animal. Et cetera…

Thus Have I Heard_fotograma_reino celestial.
Representación visual de uno de los reinos celestiales. Fotograma de la película animada “Thus Have I Heard”.

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Los Treinta-y-un planos de existencia están divididos en tres niveles principales.

  1. El mundo sensorial. Contiene once reinos o planos de existencia, de los cuales los cuatro más inferiores constituyen los estados de privación.
  2. El mundo de materia fina. Contiene dieciséis reinos o planos de existencia.
  3. El mundo inmaterial. Contiene cuatro reinos o planos de existencia.

He aquí un esquema de los treinta-y-un planos con sus nombres. Los planos se numeran comenzando desde abajo, desde el más inferior o bajo (traducido del libro “Teacher of the Devas”, de Susan Elbaum Jootla © 1999). Los nombres entre paréntesis están en idioma pali.

Treinta-y-un planos de existencia

  • Cuatro planos del Reino Brahmánico Inmaterial:
    • (31) Plano de Ni Percepción Ni No-Percepción
    • (30) Plano de la Nada
    • (29) Plano de la Consciencia Infinita
    • (28) Plano del Espacio Infinito
  • Dieciséis planos del Reino Brahmánico de Materia Fina:
    • Siete planos en los que se renace por medio del cuarto jhana:
      • Cinco Residencias Puras:
        • (27) Los Devas Más Elevados (Akanittha)
        • (26) Los de Clara Visión (Sudassi)
        • (25) Los Hermosos (Sudassa)
        • (24) Los Serenos (Atappa)
        • (23) Los Resistentes (Aviha)
      • (22) Plano de no-percepción, sólo materia, sin mente
      • (21) Los de Grandes Frutos
    • Tres planos en los que se renace por medio del tercer jhana:
      • (20) Por medio del tercer jhana en su grado más elevado
      • (19) Por medio del tercer jhana en su grado medio
      • (18) Por medio del tercer jhana en su grado más bajo
    • Tres planos en los que se renace por medio del segundo jhana:
      • (17) Por medio del segundo jhana en su grado más elevado (Abhassara)
      • (16) Por medio del segundo jhana en su grado medio
      • (15) Por medio del segundo jhana en su grado más bajo
    • Tres planos en los que se renace por medio del primer jhana:
      • (14) Por medio del primer jhana, plano del Gran Brahma
      • (13) Por medio del primer jhana, plano de los ministros de Brahma
      • (12) Por medio del primer jhana, la cohorte de Brahma
    • Once planos de Reinos Sensoriales :
      • Siete Planos Sensoriales de Felicidad:
        • Seis planos dévicos:
          • (11) Devas que controlan las creaciones de otros seres
          • (10) Devas que se regocijan en su propia creación
          • (9) El Reino Tusita — El Plano del Deleite
          • (8) El reino de Yama
          • (7) Reino de los Treinta-y-tres
          • (6) Catummaharajika — Plano de los Cuatro Reyes
        • (5) Plano de los seres humanos
      • Cuatro Reinos Inferiores de Sufrimiento:
        • (4) Plano de los fantasmas hambrientos (petas)
        • (3) Plano de los espíritus iracundos (asuras)
        • (2) Reino animal
        • (1) Reinos infernales (Niraya)

 

Ahora veamos en detalle los nombres de cada uno de los planos en idioma pali, algunos comentarios, la causa de renacimiento en ellos y las referencias en el Canon Pali que sustentan esta información (traducido del artículo “The Thirty-one Planes of Existence, editado por Access to Insight, ©2005):

 

Los Treinta-y-un planos de existencia

©2005 Access to Insight.

The Thirty-one Planes of Existence“, editado por Access to Insight. Access to Insight (Legacy Edition), 30 de noviembre de 2013, http://www.accesstoinsight.org/ptf/dhamma/sagga/loka.html .

I. El mundo inmaterial (arupa-loka)

Reino Comentarios Causa de renacimiento
(31) Ni-percepción-ni-no-percepción (nevasaññanasaññayatanupaga deva) Los habitantes de estos reinos están constituidos solo por una mente. Careciendo de un cuerpo físico son incapaces de escuchar la enseñanza del Dhamma. El cuarto jhana sin forma
(30) La Nada (akiñcaññayatanupaga deva) El tercer jhana sin forma
(29) Consciencia Infinita (viññanañcayatanupaga deva) El segundo jhana sin forma
(28) Espacio Infinito (akasanañcayatanupaga deva) El primer jhana sin forma

II. El mundo de materia fina (rupa-loka)

     
(27) Devas sin igual (akanittha deva) Estas son las cinco Residencias Puras (suddhavasa), que son accesibles sólo para los-que-no-vuelven (anagami) y los arahants. Seres que se convierten en los-que-no-vuelven en otros planos renacen aquí, donde alcanzan el arahantado.

Entre sus habitants se encuentra Brahma Sahampati, quien rogó al Buddha que enseñase el Dhamma al mundo (SN 6.1).

El cuarto jhana. (Ver por ejemplo: AN 4.123.)
(26) Devas de visión clara (sudassi deva)
(25) Devas hermosos (sudassa deva)
(24) Devas sin problemas (atappa deva)
(23) Devas que no se desvían (aviha deva)
(22) Seres inconscientes (asaññasatta) Sólo tienen un cuerpo; sin mente.
(21) Devas muy fructíferos (vehapphala deva) Los seres en estos planos disfrutan grados diversos de gozo producido por los jhanas.
(20) Devas de Gloria Refulgente (subhakinna deva) Tercer jhana, nivel avanzado. Ver por ejemplo: AN 4.123.)
(19) Devas de Gloria Ilimitada (appamanasubha deva) Tercer jhana (nivel medio)
(18) Devas of Gloria Limitada (parittasubha deva) Tercer jhana (nivel menor)
(17) Devas de Resplandor Fluyente (abhassara deva) Segundo jhana (nivel avanzado). (Ver por ejemplo: AN 4.123.)
(16) Devas de Resplandor Ilimitado (appamanabha deva) Segundo jhana (nivel medio)
(15) Devas de Resplandor Limitado (parittabha deva) Segundo jhana (nivel menor)
(14) Grandes Brahmas (Maha brahma) Uno de los habitantes más famosos de este reino es el Gran Brahma, una deidad cuyo auto-engaño le hace creer que es el todo-poderoso omnividente creador del universo (DN 11). Primer jhana (nivel avanzado)
(13) Ministros de Brahma (brahma-purohita deva) Los seres en estos planos disfrutan diversos grados de gozo producido por los jhanas. Primer jhana (nivel medio)
(12) Cohorte de Brahma (brahma-parisajja deva) Primer jhana (nivel menor). (Ver por ejemplo: AN 4.123.)

III. El mundo sensorial (kama-loka)

DESTINOS FELICES (sugati)    
(11) Devas que tienen poder sobre la creación de otros (paranimmita-vasavatti deva) Estos devas disfrutan de placeres sensuales creados por otros para ellos. Mára, la personificación del engaño y del deseo, vive aquí. Diez cursos de acción ventajosa (MN 41)

Generosidad.

El desarrollo de la virtud y sabiduría (AN 10.177)

(10) Devas que se deleitan en la creación (nimmanarati deva) Estos devas se deleitan en los objetos sensoriales de su propia creación.
(9) Devas Contentos o el Cielo Tusita (tusita deva) Un reino de puro deleite y alegría. Los Bodhisattas viven aquí antes de su último nacimiento humano. Aquí es donde el bodhisatta Metteya, el próximo Buddha, reside actualmente.
(8) Devas de Yama (yama deva) Estos devas viven en el aire, libres de toda dificultad.
(7) Los Treinta-y-tres Dioses (tavatimsa deva) Sakka, un seguidor del Buddha, preside este reino. Muchos devas que habitan este plano viven en mansiones en el aire.
(6) Devas de los Cuatro Grandes Reyes (catumaharajika deva) Hogar de los gandhabbas, los músicos celestiales, y de los yakkhas, espíritus de los árboles de diversa pureza ética. Estos últimos son análogos a los duendes, trolls, y hadas de los cuentos de hadas de Occidente.
(5) Seres humanos (manussa loka) Usted se encuentra aquí (por ahora).

El renacimiento como ser humano es extraordinariamente infrecuente (SN 56.48). Es también extraordinariamente precario debido a que su balance único entre placer y dolor (SN 35.135) facilita el desarrollo de la virtud y sabiduría al grado necesario para liberarlo a uno de todo el ciclo de renacimientos.

El desarrollo de virtud y sabiduría. (AN 10.177)

El logro de entrar-en-la-corriente (sotapatti) garantiza que todos los renacimientos futuros sean en el reino humano o en los reinos superiores.

 

ESTADOS DE PRIVACIÓN (apaya)

     
(4) Plano de los Asuras (asura) Los demonios — “titanes” — que habitan aquí están enganchados en un conflicto sin descanso entre ellos mismos. · Diez acciones desventajosas (MN 41)
(3) Plano de los fantasmas hambrientos (peta loka) Fantasmas y espíritus infelices vagan desesperanzadamente en este reino, buscando en vano la satisfacción de placeres sensuales.

Leer la descripción colorida de Ajaan Lee sobre este reino.

· Diez acciones desventajosas (MN 41)

· Carencia de virtud, sostener puntos de vista errados (AN 10.177)

(2) Plano de los animales (tiracchana yoni) Este reino incluye todas las formas de vida no-humanas que son visibles para nosotros en circunstancias ordinarias: animales, insectos, peces, aves, gusanos, etc. · Diez acciones desventajosas (MN 41)

· Carencia de virtud, sostener puntos de vista errados. Si uno es generoso con monjes y monjas, sin embargo, uno puede renacer como un animal “ornamentado” (por ejemplo: un ave con plumaje brillante, un caballo con rasgos atractivos, etc.; AN 10.177).

· Comportarse como un animal (MN 57)

(1) Infierno (niraya) Estos son reinos de un sufrimiento y angustia inimaginables (descritos con detalle gráfico en MN 129 y MN 130). No debe confundirse con el infierno eterno del que hablan otras religiones, ya que el tiempo de un ser en este plano  — así como en todos los otros — es temporal. · Diez acciones desventajosas (MN 41)

· Carencia de virtud, sostener puntos de vista incorrectos (AN 10.177)

· Asesinar a tus propios padres, asesinar a un arahant, causar heridas a un Buddha o crear un cisma en la Sangha (AN 5.129)

· Ser belicoso y molesto hacia otras personas (Snp II.6)

 

Fuentes:

  • Buddhist Dictionary, por Nyanatiloka Mahathera (Kandy: Buddhist Publication Society, 1980).
  • The Buddhist Religion: A Historical Introduction (cuarta edición), por R.H. Robinson y W.L. Johnson (Belmont, California: Wadsworth, 1997).
  • The Long Discourses of the Buddha (Introducción), traducido por Maurice Walshe (Boston: Wisdom Publications, 1987).
  • A Manual of Abhidhamma, por el Ven. Narada Thera (Kuala Lumpur: Buddhist Missionary Society, 1979).
  • The Middle Length Discourses of the Buddha (Introducción), traducido por Bhikkhu Ñanamoli y Bhikkhu Bodhi (Boston: Wisdom Publications, 1995).
  • Teacher of the Devas (Wheel Publication 414/416), por Susan Elbaum Jootla (Kandy: Buddhist Publication Society, 1997).
  • The Three Worlds (diagrama), compilado por el Ven. Acaro Suvanno (impreso para distribución gratuita por los devotos y Señor y Señora Lim Say Hoe y familia).

Puedes descargar esta información sobre los planos en formato PDF aquí (abrirá en otra ventana):

> Los Treinta y Un planos de existencia.

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Buddhismo Theravada para principiantes en una sola página (abrirá en otra ventana):

> Buddhismo Theravada para principiantes.

Libros sobre Buddhismo y meditación para leer en línea o descargar en PDF:

El brillo de la vida.     El conocer sucede ahora.     Las cuatro nobles verdades.

La clave de la liberación.    Manteniendo presente la respiración.

El hombre que se llamaba a sí mismo Tathágata.      No Ajahn Chah.

Estrategia Noble.       En las palabras del Buddha.       Dhammapada.

Con cada respiración.         Cómo meditar.       La fortaleza interior.

Bases de la moral buddhista.       Buddhismo en pocas palabras.

Buena pregunta, buena respuesta.

Para leer en línea (catálogo de librosbudistas.com):