Buddhismo: ¿quién o qué es Mára?

Mára el Oscuro, el Rey de la Muerte, el Terminador, el Tentador… es una figura muy relevante en los suttas (discursos) del Buddha en el Canon Páli. Sin embargo, la palabra tiene varios niveles de significado, incluso en los discursos del Buddha, y en ninguno de ellos los significados parecen ser excluyentes o contradictorios. Es decir, para Buddha la palabra representa varias cosas al mismo tiempo.

Es importante destacar que Mára como figura del mal en el pensamiento de Buddha no es equivalente a personajes similares de otras religiones: el Demonio, Satanás, Lucifer, etc. Es cierto que la tradición buddhista porta imágenes diabólicas que asemejan mucho a Mára con el demonio de los cristianos, judíos y musulmanes, pero cuando uno lee los suttas se hace evidente que Mára no es exactamente eso. Aunque también hay que reconocer que hay ciertas semejanzas entre las historias de Mára en el Canon Páli y ciertas narraciones de la Biblia, como por ejemplo cuando Mára trata de convencer al Buddha de que abandone la vida religiosa y se convierta en un Monarca Universal (SN 4.20: Rajja Sutta). O como cuando Mára le confiesa al Buddha que él (Mára) domina todo el mundo sensorial (SN 4.19: Kassaka Sutta), más o menos a la manera del “príncipe de este mundo” de los cristianos. A pesar de las semejanzas, hay que recordar que en el Buddhismo no se reconoce la figura de un Dios Creador o de un ser que sea el Bien Absoluto, y que por lo tanto no existe tampoco la figura de un ser que sea el Mal Absoluto. Aunque en los discursos del Buddha se mencione a un “Tentador” o un “Mára el Malvado”, también queda implícito que no existe en el universo ninguna personificación del mal absoluto ni del bien absoluto: los seres superiores que nos favorecen o nos oponen lo hacen simplemente por razones circunstanciales de diversa naturaleza, pero no hay en el universo una verdadera lucha épica entre el bien y el mal.

En el pensamiento de Buddha hay seres superiores que habitan en planos de existencia que para nosotros normalmente son invisibles. Todos los cuerpos de seres vivos en el universo irradian una luz, una radiación de energía, incluso nosotros. Esos seres superiores normalmente invisibles a nuestra visión, dice el Buddha, cuando se hacen visibles adquieren la apariencia de seres de luz muy brillante. Por eso el Buddha los llama de manera muy general devas: “los resplandecientes”. Ahora, hay muchas clases de devas, según Buddha. Mientras más superior sea el plano de existencia donde un deva habita, más grandes y esplendorosos son su luz y sus poderes. Aquel deva poderosísimo que se llama Gran Brahma, tiene un cuerpo gigante de luz que es como una nube resplandeciente que abarca todo un mundo según lo conocemos. Para semejante ser de luz no es ninguna dificultad viajar por el universo como un pájaro por el aire y sus días de vida se cuentan en eones de tiempo. Cuando las personas describen al Buddha en los discursos del Canon Páli, ellos dicen:

Una buena reputación de este Sublime Gotama se ha propagado así: Por esto el Sublime es un Arahant, perfectamente iluminado, dotado de visión y conducta, bien encaminado, conocedor del universo, incomparable líder de hombres capaces de ser domados, maestro de devas y humanos, iluminado, Sublime. Él, habiendo realizado por medio de su propio conocimiento directo este mundo, lo hace conocer junto con sus devas, Máras, Brahmas, este generación junto con sus ascetas y brahmanes, humanos y devas. Él expone el Dhamma que es bueno en el comienzo, bueno en el medio, bueno en el final, con significado y con palabras; revela la vida santa que es completamente pura.

Ésta es como la tarjeta de presentación del Buddha para aquellos que no sabían nada sobre él. Dice que el Buddha hace conocer este mundo (es decir, el universo) con sus devas, Máras y Brahmas… Lo que esto significa es que en el universo hay varios Brahmas y varios Máras. Las palabras se tratan aquí de un título, el nombre general de un tipo de devas. Es como decir “ministros” y “presidentes”. Dice además que son varios de cada tipo. Hay varios Brahmas y varios Máras. Entre los Brahmas, hay uno que asume el rol de líder, de “gobernante”. En nuestro “universo” el Gran Brahma es el líder entre la generación de los Brahmas. Y Mára el Oscuro es el líder entre los Máras. Según los discursos del Canon Páli, el Gran Brahma vive en el plano número 14 (contando desde el más inferior hacia arriba) llamado Mahabrahma y Mára habita en el plano 11, que es el plano de los devas que tienen poder sobre la creación de otros seres (paranimmitavasavatti deva).

Algunas personas creen que Mára es el señor del primer plano, el plano del infierno, o del plano 4, la dimensión de los asuras (demonios o titanes iracundos), pero los suttas dejan en claro que esto no es así: los Máras, siendo devas superiores y muy poderosos, no pueden habitar en dimensiones de existencia tan inferior. Haciendo una comparación: el señor o gobernante del infierno, y el del plano de los asuras, son meros peones, meros “obreros” en las manos de Mára. Mára los puede dominar a su antojo como si fuera un “pequeño” dios que tiene una porción del universo a su disposición. Lo que se desprende este conocimiento es que Mára dista mucho de parecerse a la figura del demonio judeo-cristiano (que es más bien como una deidad menor ctónica), y se parece un poco más a la figura de Luzbel, el arcángel de luz refulgente que se convirtió en Lucifer al rebelarse contra Dios.

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En esta ilustración vemos una representación típica de Mára tal cual como se ve en la tradición. Es el personaje sentado sobre el elefante con una daga en la mano.

Si tuviésemos que reconstruir la imagen de Mára según la información contenida en los suttas, tendríamos que pintar un ser de luz similar a los serafines o arcángeles de las tradiciones judeo-cristianas y musulmanas, o un ser similar a los “seres de luz” que encontramos en las sectas de Nueva Era:

Elohim de la Nueva Era.
Un Elohim (dios creador) de una secta de Nueva Era. Según los discursos del Buddha, la apariencia de Mára es más como la de un ser de este tipo.

¿Cómo es posible que un ser superior sea malo?

Si Mára es un deva superior, un ser de luz, ¿cómo es posible que sea malo? ¿Sus malas acciones (kamma oscuro) no deberían rebajarlo de nivel en la escala de los planos de existencia? Lo que se desprende de los suttas es lo siguiente. Ninguno de los devas es todopoderoso. Ninguno de ellos tiene vida eterna. Los Brahmas y los Máras han renacido como seres superiores debido a un montón de buenas acciones (kamma luminoso) realizado en un pasado remoto. Este kamma luminoso es la causa de que, en este eón, los Brahmas y los Máras sean devas poderosos que viven en planos superiores. Y al igual que todos los seres en el universo, cuando el fruto de ese kamma luminoso se agote, esas corrientes de vidas perecerán y renacerán en planos inferiores de existencia. Recuérdese que el ser no tiene forma fija, establecida. El ser cambia de forma cada vez que renace, y el ser puede renacer en cualquier plano de existencia, dependiendo del kamma hecho por esa corriente de vida. Un Gran Brahma, al final de su larga vida (que puede durar millones de años terrestres), puede morir y renacer luego en un plano inferior, incluso como un ser humano. A la inversa, un ser humano puede sembrar una gran cantidad de kamma luminoso que le permita renacer en un futuro como un Brahma. Cuando un Gran Brahma fallece, otro Brahma lo sustituye.

El mismo proceso le ocurre a los Máras. Un Mára, cuando llega al final de su vida, morirá y podría renacer incluso como un ser humano. Y un ser humano puede acumular kamma luminoso suficiente para renacer luego como un Mára. En una porción del universo, los Máras escogen entre sí a su líder quien es el ser particular que el Buddha llamó Mára el Oscuro, Rey de Muerte, el Terminador, etc. El Buddha dijo que los Máras se complacen con manipular la creación de los seres que están por debajo de ellos. Los Máras, y especialmente Mára el Oscuro (el líder de todos ellos), son seres que tienen poder sobre los pensamientos y las mentes de incontables seres vivos que habitan en los planos inferiores (del plano 11 hasta el 1). Pero para mantenerse en su larga vida y poder, los Máras no hacen daño directamente a los seres que manipulan y controlan. Los Máras utilizan imágenes y fantasías sugerentes para empujar a los seres a hacer determinado tipo de acciones. Pero son los seres los que toman la decisión de llevar a cabo esas acciones y por eso los Máras no cosechan el resultado de esas acciones. Los Máras son manipuladores expertos de la mente: utilizan sutilmente la ley del kamma a su favor, nunca poniendo su propia mano para hacer daño. Siempre consiguen convencer a otro ser para haga el daño por ellos.

La maldad de los Máras es un tipo de maldad tan sutil que apenas podemos distinguirla de una simple acción inocente. Es como cuando una persona te va llenando la cabeza de ciertas ideas, ideas indirectas, nunca explícitas, y esas ideas al final te llevan a tomar la decisión de hacer algo que no te conviene. Al final de todo tú fuiste el que llevó a cabo el kamma oscuro, y por lo tanto serás tú mismo quien coseche la consecuencia de ese kamma. La persona insidiosa, manipuladora, pone ciertas ideas en tu mente, pero ninguna de esas ideas contiene explícitamente la orden de “haz esto o aquello”. Al final, cuando tú cometes la mala acción, esa persona queda completamente inocente en todo el asunto, porque ella nunca te dijo explícitamente que hicieras esto o aquello y ella nunca lo hizo ella misma. Así es cómo Mára manipula a los seres para mantenerlos encerrados en samsára sin que por ello él tenga que cosechar las consecuencias de todo ese kamma oscuro sembrado por otros seres. Es como si todo este sistema solar fuera un video juego para Mára: el hace que las piezas se muevan, que millones y millones de seres hagan esto o aquello, pero nunca lo hace él mismo ni tampoco da la orden para que lo hagan. Es una forma de esclavitud mental tan sutil que los seres por debajo del plano 14 no se dan cuenta de que está ocurriendo. Y así es cómo Mára se mantiene en su plano de existencia sin precipitar su caída.

La lógica de esta información se descubre también en ciertas pistas de las narraciones en los suttas. Cuando el Buddha se sentó a meditar antes de lograr el Despertar, el famoso ataque de Mára no fue un ataque literal. Aquí el Buddha estaba hablando en lenguaje poético, metafórico. Cuando Mára le envía al futuro Buddha sus hijas para tentarlo, esto en realidad ocurrió en la mente de Gotama: las “hijas” de Mára en realidad son pensamientos, impulsos, pulsiones que aparecen en la mente del meditador porque Mára las pone allí. No se trata de que Mára físicamente se presentó ante el Buddha para lanzarle flechas y cuchillos. Así es cómo la tradición narra visualmente el episodio, pero los suttas contiene las claves para entender correctamente el asunto.

Otra de las claves que indican que Mára no puede hacer directamente un acto de maldad contra una persona (porque sembraría kamma oscuro y eso no le conviene) la encontramos en las narraciones donde aparece una persona “poseída” por Mára y entonces el Buddha lo descubre. Todos los episodios en el Canon Páli que contienen anécdotas de este tipo, algunas de las cuales el Buddha es el protagonista y en otras es alguno de los monjes o monjas, terminan de la misma manera: el Buddha o el monje o monja se da cuenta de que Mára está manipulando a un ser humano y con este conocimiento Mára queda derrotado. Es decir: basta con reconocer conscientemente la insidiosa presencia de Mára en la mente de algún otro ser vivo (sea un humano, un animal, un fantasma, un demonio, o incluso un deva) para que éste pierda su poder y tenga que retirarse.

Mára como personificación del mal en el universo

Todo lo anterior tiene que ver con el significado de la palabra Mára en tanto se trata de un ser individual con consciencia propia. Aparte de este significado, Mára representa la mecánica de esclavitud y muerte que reina en el samsára. Con este significado Mára es más bien una forma de vida samsárica en la cual nosotros los humanos estamos atrapados, junto con todos los seres vivos en el universo puesto que el samsára lo abarca todo, todos los 31 planos de existencia.

Cuando el Buddha habla de Mára con este sentido, está hablando más bien de un principio filosófico, una etiqueta que sirve para caracterizar lo doloroso y decepcionante que es la vida en samsára. Sorprende por ejemplo que el Buddha afirme que los cinco cúmulos de existencia son Mára o que pertenecen a Mára. En este caso lo que el Buddha quiere decir es que, el tipo de existencia que tenemos y los “cuerpos” o “substancias” en los que vivimos, son partes de un mecanismo universal de esclavitud y de muerte para el cual la palabra Mára sirve como etiqueta. Debido a que Mára también significa muerte, cuando el Buddha dice que los cinco agregados son “un estado de Mára” es como si estuviese diciendo que son un estado de muerte, caracterizado por la muerte. Por ejemplo:

Mára como un estado efímero, doloroso y de no-yo

En Savatthi, estando sentado, el Venerable Radha preguntó al Bienaventurado: Venerable señor, la gente dice: “Mára, Mára”… ¿Qué es este Mára el Malvado?

Radha, la forma, la sensación, la percepción, la construcción mental y la consciencia, es Mára, es un estado de Mára, es impermanente, es de una naturaleza impermanente, es sufrimiento, es de una naturaleza de sufrimiento, es no-yo, es de una naturaleza impersonal, es un estado de destrucción, es un estado de desvanecimiento, es un estado inestable, está siempre en un estado de cesación momentánea, desvaneciéndose justo allí… Radha, ¡deberías por tanto eliminar todo deseo, toda lujuria y toda atracción! Deberías abandonar todo deseo y lujuria por lo que sea que sea un estado de Mára, por lo que sea impermanente, por lo que sea meramente una apariencia impermanente, por lo que sea sufrimiento, por lo que sea de una naturaleza dolorosa, por lo que sea no-yo, por lo que sea de una naturaleza sin dueño, por lo que sea de un estado de destrucción, por lo sea que se encuentre en un estado de desvanecimiento, por lo que sea que esté en un estado de surgimiento, por lo que sea que esté en un estado de cesación… ¿Y qué, Radha, está en un estado de cesación? La forma está en un estado de cesación. La sensación… La percepción… Las construcciones mentales y la consciencia están también en un estado continuo de cesación… Entendiendo esto, Radha, ¡el bien instruido Noble Discípulo experimenta desagrado por la forma, desagrado por la sensación, desagrado por la percepción, desagrado por las construcciones mentales y desagrado por la consciencia misma! ¡Experimentando desagrado, se vuelve desilusionado! A través de la desilusión su mente se libera. Cuando está liberado, instantáneamente sabe: “Esta mente está liberada”. Y entiende: “El renacimiento se ha extinguido, esta Noble Vida está completa, hecho está lo que debería estar hecho, ya no hay otro estado de ser después de este…”

Fuente: Los Dichos Agrupados del Buddha. Samyutta Nikáya 23:24-34 III 199

También hay fragmentos donde los dos niveles de significado de la palabra Mára se encuentran juntos, como si el Buddha estuviese hablando tanto de este deva que llamamos Mára como de la mecánica samsárica misma. Como dijimos más arriba, en estos casos no parece haber contradicciones o exclusiones entre los distintos significados de la palabra Mára. Aquí parece igualmente que estamos hablando de un ser con intenciones y conspiraciones propias como igualmente de las distintas trampas o lugares oscuros de la mente las cuales, si nos enganchamos a ellas, nos mantendrán atrapados en el ciclo de renacimientos sin fin…

El Buddha una vez habló directamente a Namucí, también llamado Mára el Malvado:

“El placer sensual es tu primer ejército, descontento es tu segundo ejército, mientras hambre y sed es tu tercer ejército. El cuarto es deseo vehemente, el quinto es letargo y flojera, miedo es el sexto, duda es el séptimo, hipocresía y terquedad es el octavo. Ganancia, renombre, honor, y cualquier fama falsamente recibida, es tu noveno ejército, tú Kanha, el de mente oscurecida. Aquel que no es un héroe no puede conquistar estos ejércitos, pero habiéndolos derrotado, uno gana una gran felicidad. Habiendo traído mi mente a un control total, bien establecida en una consciencia continua, vagaré a través de los reinos, entrenando muchos discípulos, quienes alertas y bien motivados, a pesar de tus tentaciones, ¡irán a donde, habiendo ido, uno no puede lamentarse!”

Dándose cuenta de tu derrota, Mára, el Malvado, respondió:

“Por siete largos años he seguido al Bendito, paso a paso, sin tener si quiera una sola oportunidad contra entre perfectamente Iluminado, quien está completamente despierto. Como un cuervo que vuela en círculos sobre una piedra amarilla, que parece un montículo de grasa, pensando: Quizás puedo encontrar algo suave y dulce allí… Pero, habiendo atacado la roca, sin obtener nada, se va tristemente decepcionado, así y exactamente así tendré que marcharme.”

Decepcionado, la flauta del demonio cayó de su axila y sobrecogido por la frustración, desapareció allí mismo…

Fuente: Sutta-Nipāta versos 436-449, editado.

Sobre los 31 planos de existencia:

> Buddhismo Theraváda: Los Treinta-y-Un planos de existencia.

Sobre Mára en el Canon Páli:

  • Los diez ejércitos de Mára: Sn 3.2
  • Māra (alias Namuci, “Pariente de los negligentes”): DN 16, DN 20, DN 32, MN 26, MN 34, MN 106, SN 6.2, SN 17.3, SN 22.63, SN 35.115, SN 35.189, SN 35.199, SN 35.202, SN 35.207, SN 47.6, SN 47.7, SN 56.11, AN 4.49, AN 7.63, Dhp 7, Dhp 34, Dhp 37, Dhp 40, Dhp 46, Dhp 57, Dhp 104, Dhp 175, Dhp 274, Dhp 337, Dhp 350, Iti 38, Iti 46, Iti 57, Iti 58, Iti 59, Iti 62, Iti 68, Iti 82, Iti 93, Sn 3.2, Sn 3.12, Sn 4.9, Sn 5.10, Thag 1.25, Thag 21, Thig 6.7, Thig 13.5
  • Mára y Buddha debaten si las posesiones son una fuente de gozo o de pena: SN 4.8

  • La visita no-bienvenida de Mára al Buddha: SN 4.13

  • Mára proclama su dominio sobre el mundo de los sentidos: SN 4.19

  • Mára trata de convencer al Buddha de que abandone la vida monástica y se convierta en un Gobernante Mundial: SN 4.20

  • Mára le dice a una monja: “¿Por qué molestarse en meditar? Relájate y disfruta de los placeres de la vida”: SN 5.1
  • La respuesta de la monja Soma a la pregunta de Mára sobre si las mujeres puede lograr el Despertar: SN 5.2
  • Mára a la monja Gotami: “¿Por qué sentarse a meditar en soledad en el bosque?”: SN 5.3
  • Mára a la monja Vijaya: Deja de meditar y ponte a bailar: SN 5.4
  • Mára a la monja Uppalavanna: SN 5.5
  • Mára: “¿cuál es el problema con renacer otra vez?”: SN 5.6
  • Mára dice: “¿Por qué no simplemente te conformas con un renacimiento entre los devas?”: SN 5.7
  • La monja Sisupacala le muestra a Mára cómo seguir el sendero del Dhamma no significa seguir una filosofía fija: SN 5.8
  • Mára trata de confundir a la monja Sela con cuestiones metafísicas: SN 5.9
  • ¿Algunas vez un pensamiento profundamente especulativo y atractivo te ha sacado de la meditación?: SN 5.10

Libros, ensayos y otros:

  • Turning the forces of Mara to our advantage: “The Demons of Defilement” (Lee)
  • The Buddha’s Encounters With Mara (Guruge)
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