Buddhismo Theravada: Los Treinta-y-Un planos de existencia

Como aclaratoria inicial debo explicar que este tema NO ES METAFÍSICA. En un grupo de Buddhismo publiqué algo sobre esto y una persona me respondió: “El Buddha despreció la metafísica. El Buddha no habló nunca de estas cosas”. En primer lugar, el Buddha no despreció la metafísica: simplemente consideró que no era un tema de interés para los efectos prácticos de la emancipación del samsára y de la extinción de dukkha (el malestar, la insatisfacción en la existencia). En segundo lugar, en el pensamiento filosófico de  Buddha los treinta-y-un planos de existencia no son metafísica porque estos planos forman parte del mundo, de la existencia mundana, del samsára. POR ESO es que encontramos muchos suttas en los que el Buddha habla extensamente sobre estos planos. POR ESO es que en el Theravada no pensamos que estos suttas sean añadidos posteriores de la tradición o falsificaciones insertadas por los monjes compiladores.

Ninguna cosa ni ningún ser mencionados en estos niveles de existencia están “fuera del mundo” o “más allá del mundo” (eso es lo que significa metafísica literalmente). Nada en estos niveles es transmundano. La única realidad transmundana, el único fenómeno transmundano (y por tanto metafísico en términos occidentales) es el Nibbána. Es lo único que está más allá del mundo, más allá del tiempo y del espacio. Entonces, en términos REALES del lenguaje buddhista, en términos reales del pensamiento filosófico de Buddha, la única manera en que podemos hablar de metafísica es si discutimos sobre el Nibbána: que si es un objeto o no lo es, que si es un plano o no lo es, que si está físicamente en el mundo o no, que si es eterno o no, que si los seres dejan de existir en él o no, que si los seres se vuelven inmortales en el Nibbána o no… Todo esto es hablar de metafísica en términos del Buddha y POR ESO es que el Bienaventurado no respondió preguntas de este tipo ni se enganchó en discusiones para responder esas preguntas respecto al Nibbána.

Entonces: no, esto no es metafísica. Podemos hablar de ello y podemos decir con toda confianza que todo esto fue REALMENTE enseñado por el Buddha.

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No es lógico ni racional decir que los infiernos y los cielos de los que habla el Buddha en los suttas no existen, puesto que están constituidos por una materia que es imperceptible para los humanos. (La mente es invisible e intangible y sin embargo existe, ¿cierto?) Afirmar la no existencia del infierno es una creencia, igual que afirmar que existe. Es decir, por afirmar que algo invisible no existe, no somos automáticamente más inteligentes, más racionales y más informados que aquellos que afirman que ese algo invisible existe. No obstante, el Ven. Samahita opina (y me parece una explicación bastante lógica) que esos veintinueve planos o dimensiones de existencia que no percibimos podrían estar contenidos en ese 95% de materia oscura y energía oscura que no sabemos qué es exactamente. Sólo podemos ver y percibir el 5% de la materia y energía del universo: el resto es invisible e intangible. (Por cierto, cuando los científicos hablan de ese 95% de universo invisible e intangible, no están hablando de metafísica, están hablando de física, igual que el Buddha cuando hablaba de estos planos de existencia.) Hasta ahora no sabíamos que ese 95% de energía y materia existía. Sólo una persona de mente totalmente cerrada podría decir que ese 95% no existe o que en ese 95% no podría haber mundos y seres sintientes. Así se ven las personas que dicen que este tema de los 31 planos de existencia es cuestión de ignorancia y de superstición.

Otra cosa. Aquí en occidente algunos buddhistas tienen la extraña idea de que el renacimiento es algo metafórico, no literal, o que los seres humanos siempre renacen como seres humanos. En esta forma diluida, light, de Buddhismo, las personas rechazan la idea de renacer como fantasmas (petas), demonios (asuras), animales y devas (seres de luz). Dicen que es una tradición retrógrada, supersticiosa, ignorante. No se dan cuenta que todo es anicca (impermanencia, mutabilidad, cambio). Debido a que todo es anicca, ningún ser tiene una forma definida. No hay aquí un dios creador supremo que predeterminó, en el principio de los tiempos, que usted debía renacer como ser humano por toda la eternidad. No hay aquí ninguna identidad estable, fija, que se repita por eones y eones de tiempo. Ningún fantasma renace por siempre como fantasma, ningún demonio renace por siempre como demonio, ningún animal renace por siempre como animal, ningún humano renace por siempre como humana, ningún deva renace por siempre como deva. ANICCA EN TODO Y POR TODOS LADOS! Y es POR ESO que nosotros en el Theravada creemos que el Buddha sí enseñó el renacimiento en distintas formas y planos de existencia. No hay nada, absolutamente nada en el mundo (universo) que tenga un estado fijo, estable. Renacer sólo como seres humanos implica que hay “algo” en ti que es estable, fijo, algo que siempre asume la misma forma en el mundo. Y eso es una fantasía.

Puede ser que las descripciones en el Canon Pali sobre los detalles de la vida en los reinos celestiales o en los infiernos sea un añadido posterior, o una contribución de la imaginación de los monjes compiladores. También puede ser que los relatos sobre cómo tal persona renació en el infierno o reapareció como fantasma o como animal, sean contribuciones posteriores de la tradición. No somos fundamentalistas en la exégesis del Canon Pali. PERO el principio general de que existen distintos planos de existencia, de que todos estos planos de existencia conforman el samsára (es decir, no son transmundanos, metafísicos) y de que debido a anicca el ser muta, se transforma y renace con distintas formas en distintos planos… todo esto definitivamente fue la enseñanza verdadera del Buddha. Lo podemos decir porque esto tiene coherencia lógica, coherencia interna, con los temas del kamma y las otras dos características universales (dukkha y anattá). Dése cuenta que si introducimos la idea de que el ser humano renace siempre como ser humano, surgen preguntas como: ¿Quién determinó que así fuera? ¿Por qué sí hay una identidad estable en el ser humano y no en otras cosas del universo? ¿Por qué el kamma se limita a crear renacimiento en el plano humano y no en otros planos? Si el ser humano tiene una identidad fija como ser humano, ¿cómo podría entonces abandonar el samsára? Así, las personas que se permiten este tipo de fantasías tienen alojada en su cabeza una forma contradictoria de Buddhismo, una forma de Buddhismo que carece de coherencia lógica. Y nuestra forma de Buddhismo (el Theravada), que es juzgada como retrógrada, supersticiosa e ignorante, es realmente la que posee coherencia interna y lógica entre todas sus partes. Generalmente los corpus religiosos que son el producto de la tradición o de añadidos posteriores no poseen esta coherencia interna porque son el producto de muchas personas, de muchas mentes. Que el Canon Pali sea tan extenso (once veces más largo que la Biblia) y que posea tal coherencia interna es un indicio de que su fuente de información fue una sola persona, una sola mente: el Buddha. POR ESO nuestras razones (entre otras) para creer que el Canon Pali contiene las verdaderas Enseñanzas del Buddha, no es una cuestión de fe ciega o convicción ignorante: es la conclusión lógica, racional, a la que han llegado aquellos que lo han estudiado SIN PREJUICIOS y sin parcialidad ideológica.

¿Por qué las personas comunes rechazan la idea de que puedan renacer como fantasmas, demonios, animales o devas? Lo hacen porque necesitan aferrarse a la idea de algo estable. Necesitan creer que su identidad espiritual, final, última, está definida. El orgullo, la arrogancia de ser humano les hace sentir vergüenza y miedo de sólo pensar que puedan renacer como fantasmas, demonios o animales. Pero la persona que ha meditado, la persona que ha comprendido por sí misma los principios de anicca, dukkha y anattá (y yo he meditado y lo he comprendido), ya no se aferra a ninguna fantasía respecto a alguna estabilidad o “dignidad” de una forma de ser en específico. Esta fantasía, este auto-engaño de creer que siempre renacerás como un humano es la versión en aniccá así como la creencia en una chispa divina (alma inmortal, yo metafísico, ego-identidad permanente) es la fantasía correspondiente en anattá, en la negación de anattá.

Y así, cuando avanzas aún más en el Sendero, por medio de la meditación, descubres por ti mismo que ciertas personas iracundas, malvadas, depravadas, fueron asuras (espíritus iracundos o “titanes”) en su vida anterior. Aún queda un remanente del rasgo distintivo que los hizo renacer en ese plano en su existencia anterior. Y algunas personas que nacieron “cansadas”, con una pesadez, con un hastío que no comprenden, como si el hecho de ser humanos fuera una carga insoportable, son seres que fueron devas en su existencia anterior. Aferrados a la ligereza de la materia en los planos superiores, y a la falta de envejecimiento y enfermedad que caracteriza a los devas, sienten ahora que vivir como humanos es un castigo, una tribulación. Y muchos humanos que no sienten el más mínimo interés por el conocimiento y el aprendizaje, que sólo viven para comer, defecar y copular, son seres que vienen del reino animal. Et cetera…

Thus Have I Heard_fotograma_reino celestial.
Representación visual de uno de los reinos celestiales. Fotograma de la película animada “Thus Have I Heard”.

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Los Treinta-y-un planos de existencia están divididos en tres niveles principales.

  1. El mundo sensorial. Contiene once reinos o planos de existencia, de los cuales los cuatro más inferiores constituyen los estados de privación.
  2. El mundo de materia fina. Contiene dieciséis reinos o planos de existencia.
  3. El mundo inmaterial. Contiene cuatro reinos o planos de existencia.

He aquí un esquema de los treinta-y-un planos con sus nombres. Los planos se numeran comenzando desde abajo, desde el más inferior o bajo (traducido del libro “Teacher of the Devas”, de Susan Elbaum Jootla © 1999). Los nombres entre paréntesis están en idioma pali.

Treinta-y-un planos de existencia

  • Cuatro planos del Reino Brahmánico Inmaterial:
    • (31) Plano de Ni Percepción Ni No-Percepción
    • (30) Plano de la Nada
    • (29) Plano de la Consciencia Infinita
    • (28) Plano del Espacio Infinito
  • Dieciséis planos del Reino Brahmánico de Materia Fina:
    • Siete planos en los que se renace por medio del cuarto jhana:
      • Cinco Residencias Puras:
        • (27) Los Devas Más Elevados (Akanittha)
        • (26) Los de Clara Visión (Sudassi)
        • (25) Los Hermosos (Sudassa)
        • (24) Los Serenos (Atappa)
        • (23) Los Resistentes (Aviha)
      • (22) Plano de no-percepción, sólo materia, sin mente
      • (21) Los de Grandes Frutos
    • Tres planos en los que se renace por medio del tercer jhana:
      • (20) Por medio del tercer jhana en su grado más elevado
      • (19) Por medio del tercer jhana en su grado medio
      • (18) Por medio del tercer jhana en su grado más bajo
    • Tres planos en los que se renace por medio del segundo jhana:
      • (17) Por medio del segundo jhana en su grado más elevado (Abhassara)
      • (16) Por medio del segundo jhana en su grado medio
      • (15) Por medio del segundo jhana en su grado más bajo
    • Tres planos en los que se renace por medio del primer jhana:
      • (14) Por medio del primer jhana, plano del Gran Brahma
      • (13) Por medio del primer jhana, plano de los ministros de Brahma
      • (12) Por medio del primer jhana, la cohorte de Brahma
    • Once planos de Reinos Sensoriales :
      • Siete Planos Sensoriales de Felicidad:
        • Seis planos dévicos:
          • (11) Devas que controlan las creaciones de otros seres
          • (10) Devas que se regocijan en su propia creación
          • (9) El Reino Tusita — El Plano del Deleite
          • (8) El reino de Yama
          • (7) Reino de los Treinta-y-tres
          • (6) Catummaharajika — Plano de los Cuatro Reyes
        • (5) Plano de los seres humanos
      • Cuatro Reinos Inferiores de Sufrimiento:
        • (4) Plano de los fantasmas hambrientos (petas)
        • (3) Plano de los espíritus iracundos (asuras)
        • (2) Reino animal
        • (1) Reinos infernales (Niraya)

 

Ahora veamos en detalle los nombres de cada uno de los planos en idioma pali, algunos comentarios, la causa de renacimiento en ellos y las referencias en el Canon Pali que sustentan esta información (traducido del artículo “The Thirty-one Planes of Existence, editado por Access to Insight, ©2005):

 

Los Treinta-y-un planos de existencia

©2005 Access to Insight.

The Thirty-one Planes of Existence“, editado por Access to Insight. Access to Insight (Legacy Edition), 30 de noviembre de 2013, http://www.accesstoinsight.org/ptf/dhamma/sagga/loka.html .

I. El mundo inmaterial (arupa-loka)

Reino Comentarios Causa de renacimiento
(31) Ni-percepción-ni-no-percepción (nevasaññanasaññayatanupaga deva) Los habitantes de estos reinos están constituidos solo por una mente. Careciendo de un cuerpo físico son incapaces de escuchar la enseñanza del Dhamma. El cuarto jhana sin forma
(30) La Nada (akiñcaññayatanupaga deva) El tercer jhana sin forma
(29) Consciencia Infinita (viññanañcayatanupaga deva) El segundo jhana sin forma
(28) Espacio Infinito (akasanañcayatanupaga deva) El primer jhana sin forma

II. El mundo de materia fina (rupa-loka)

     
(27) Devas sin igual (akanittha deva) Estas son las cinco Residencias Puras (suddhavasa), que son accesibles sólo para los-que-no-vuelven (anagami) y los arahants. Seres que se convierten en los-que-no-vuelven en otros planos renacen aquí, donde alcanzan el arahantado.

Entre sus habitants se encuentra Brahma Sahampati, quien rogó al Buddha que enseñase el Dhamma al mundo (SN 6.1).

El cuarto jhana. (Ver por ejemplo: AN 4.123.)
(26) Devas de visión clara (sudassi deva)
(25) Devas hermosos (sudassa deva)
(24) Devas sin problemas (atappa deva)
(23) Devas que no se desvían (aviha deva)
(22) Seres inconscientes (asaññasatta) Sólo tienen un cuerpo; sin mente.
(21) Devas muy fructíferos (vehapphala deva) Los seres en estos planos disfrutan grados diversos de gozo producido por los jhanas.
(20) Devas de Gloria Refulgente (subhakinna deva) Tercer jhana, nivel avanzado. Ver por ejemplo: AN 4.123.)
(19) Devas de Gloria Ilimitada (appamanasubha deva) Tercer jhana (nivel medio)
(18) Devas of Gloria Limitada (parittasubha deva) Tercer jhana (nivel menor)
(17) Devas de Resplandor Fluyente (abhassara deva) Segundo jhana (nivel avanzado). (Ver por ejemplo: AN 4.123.)
(16) Devas de Resplandor Ilimitado (appamanabha deva) Segundo jhana (nivel medio)
(15) Devas de Resplandor Limitado (parittabha deva) Segundo jhana (nivel menor)
(14) Grandes Brahmas (Maha brahma) Uno de los habitantes más famosos de este reino es el Gran Brahma, una deidad cuyo auto-engaño le hace creer que es el todo-poderoso omnividente creador del universo (DN 11). Primer jhana (nivel avanzado)
(13) Ministros de Brahma (brahma-purohita deva) Los seres en estos planos disfrutan diversos grados de gozo producido por los jhanas. Primer jhana (nivel medio)
(12) Cohorte de Brahma (brahma-parisajja deva) Primer jhana (nivel menor). (Ver por ejemplo: AN 4.123.)

III. El mundo sensorial (kama-loka)

DESTINOS FELICES (sugati)    
(11) Devas que tienen poder sobre la creación de otros (paranimmita-vasavatti deva) Estos devas disfrutan de placeres sensuales creados por otros para ellos. Mára, la personificación del engaño y del deseo, vive aquí. Diez cursos de acción ventajosa (MN 41)

Generosidad.

El desarrollo de la virtud y sabiduría (AN 10.177)

(10) Devas que se deleitan en la creación (nimmanarati deva) Estos devas se deleitan en los objetos sensoriales de su propia creación.
(9) Devas Contentos o el Cielo Tusita (tusita deva) Un reino de puro deleite y alegría. Los Bodhisattas viven aquí antes de su último nacimiento humano. Aquí es donde el bodhisatta Metteya, el próximo Buddha, reside actualmente.
(8) Devas de Yama (yama deva) Estos devas viven en el aire, libres de toda dificultad.
(7) Los Treinta-y-tres Dioses (tavatimsa deva) Sakka, un seguidor del Buddha, preside este reino. Muchos devas que habitan este plano viven en mansiones en el aire.
(6) Devas de los Cuatro Grandes Reyes (catumaharajika deva) Hogar de los gandhabbas, los músicos celestiales, y de los yakkhas, espíritus de los árboles de diversa pureza ética. Estos últimos son análogos a los duendes, trolls, y hadas de los cuentos de hadas de Occidente.
(5) Seres humanos (manussa loka) Usted se encuentra aquí (por ahora).

El renacimiento como ser humano es extraordinariamente infrecuente (SN 56.48). Es también extraordinariamente precario debido a que su balance único entre placer y dolor (SN 35.135) facilita el desarrollo de la virtud y sabiduría al grado necesario para liberarlo a uno de todo el ciclo de renacimientos.

El desarrollo de virtud y sabiduría. (AN 10.177)

El logro de entrar-en-la-corriente (sotapatti) garantiza que todos los renacimientos futuros sean en el reino humano o en los reinos superiores.

 

ESTADOS DE PRIVACIÓN (apaya)

     
(4) Plano de los Asuras (asura) Los demonios — “titanes” — que habitan aquí están enganchados en un conflicto sin descanso entre ellos mismos. · Diez acciones desventajosas (MN 41)
(3) Plano de los fantasmas hambrientos (peta loka) Fantasmas y espíritus infelices vagan desesperanzadamente en este reino, buscando en vano la satisfacción de placeres sensuales.

Leer la descripción colorida de Ajaan Lee sobre este reino.

· Diez acciones desventajosas (MN 41)

· Carencia de virtud, sostener puntos de vista errados (AN 10.177)

(2) Plano de los animales (tiracchana yoni) Este reino incluye todas las formas de vida no-humanas que son visibles para nosotros en circunstancias ordinarias: animales, insectos, peces, aves, gusanos, etc. · Diez acciones desventajosas (MN 41)

· Carencia de virtud, sostener puntos de vista errados. Si uno es generoso con monjes y monjas, sin embargo, uno puede renacer como un animal “ornamentado” (por ejemplo: un ave con plumaje brillante, un caballo con rasgos atractivos, etc.; AN 10.177).

· Comportarse como un animal (MN 57)

(1) Infierno (niraya) Estos son reinos de un sufrimiento y angustia inimaginables (descritos con detalle gráfico en MN 129 y MN 130). No debe confundirse con el infierno eterno del que hablan otras religiones, ya que el tiempo de un ser en este plano  — así como en todos los otros — es temporal. · Diez acciones desventajosas (MN 41)

· Carencia de virtud, sostener puntos de vista incorrectos (AN 10.177)

· Asesinar a tus propios padres, asesinar a un arahant, causar heridas a un Buddha o crear un cisma en la Sangha (AN 5.129)

· Ser belicoso y molesto hacia otras personas (Snp II.6)

 

Fuentes:

  • Buddhist Dictionary, por Nyanatiloka Mahathera (Kandy: Buddhist Publication Society, 1980).
  • The Buddhist Religion: A Historical Introduction (cuarta edición), por R.H. Robinson y W.L. Johnson (Belmont, California: Wadsworth, 1997).
  • The Long Discourses of the Buddha (Introducción), traducido por Maurice Walshe (Boston: Wisdom Publications, 1987).
  • A Manual of Abhidhamma, por el Ven. Narada Thera (Kuala Lumpur: Buddhist Missionary Society, 1979).
  • The Middle Length Discourses of the Buddha (Introducción), traducido por Bhikkhu Ñanamoli y Bhikkhu Bodhi (Boston: Wisdom Publications, 1995).
  • Teacher of the Devas (Wheel Publication 414/416), por Susan Elbaum Jootla (Kandy: Buddhist Publication Society, 1997).
  • The Three Worlds (diagrama), compilado por el Ven. Acaro Suvanno (impreso para distribución gratuita por los devotos y Señor y Señora Lim Say Hoe y familia).

Puedes descargar esta información sobre los planos en formato PDF aquí (abrirá en otra ventana):

> Los Treinta y Un planos de existencia.

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Buddhismo Theravada para principiantes en una sola página (abrirá en otra ventana):

> Buddhismo Theravada para principiantes.

Libros sobre Buddhismo y meditación para leer en línea o descargar en PDF:

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La clave de la liberación.    Manteniendo presente la respiración.

El hombre que se llamaba a sí mismo Tathágata.      No Ajahn Chah.

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Con cada respiración.         Cómo meditar.       La fortaleza interior.

Bases de la moral buddhista.       Buddhismo en pocas palabras.

Buena pregunta, buena respuesta.

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Las tres características universales aplicadas a los cinco cúmulos de apego

He escrito antes sobre las tres características universales que es una parte esencial de la propuesta filosófica del Buddha. Como ya has de saber, se trata de tres cualidades que caracterizan a todos los fenómenos en el universo, sean objetos o sean seres, sean seres no autoconscientes o seres autoconscientes. El Buddha afirmaba que todas las cosas condicionadas o compuestas (sankhárá) se caracterizan por:

  1. Aniccá (del pali, impermanencia). Esto es, son impermanentes, mutables, nunca eternas.
  2. Dukkhá (del pali, insatisfactoriedad). Esto es, son imperfectas, insatisfactorias, generadoras de estrés, de angustia.

La tercera característica se refiere a todos los fenómenos (dhammá), lo cual incluye tanto a las cosas condicionadas o compuestas como a las que no lo son (el Nibbána):

  1. Anattá (del pali, no-yo). Esto es, que carecen de un ser divino permanente y perfecto, de un yo-objeto, de un ser que sea una “cosa en sí”.

Es importante señalar siempre que anattá no es la negación de la existencia de un yo o ser convencional sino la negación de la existencia de un yo o ser metafísico (alma inmortal, espíritu divino, chispa divina, mónada eterna, aliento divino, etc). Entonces, yo como individuo, como ser, sí existo pero carezco de un yo metafísico que sea eterno, perfecto y portador de mi identidad “espiritual”. Esto es lo que significa la teoría de anattá. El Nibbána está incluido en esta tercera característica para implicar que en el estado Supremo, más allá del tiempo y del espacio y de los cúmulos de apego, tampoco hay un ser metafísico eterno e indestructible.

Ahora explicaré la teoría buddhista de los cinco cúmulos de apego. El Buddha estudió –como un excelente filósofo fenomenológico que fue– toda la experiencia humana y la clasificó o dividió en cinco compartimentos de experiencia que llamó los cinco cúmulos o cinco agregados. Los cinco cúmulos o agregados no son objetos en sí, no son cosas fijas, sino flujos de procesos. Por eso cada uno de ellos es un “cúmulo”, una “pila” de varios items. Los items del mismo tipo se reúnen en grupos reconocibles. Cada uno de esos grupos es un cúmulo o agregado de existencia. Los cinco cúmulos o agregados de existencia son:

  • El cúmulo de la forma (los cuerpos o entidades físicas).
  • El cúmulo de las sensaciones (o sentimientos).
  • El cúmulo de las percepciones (etiquetas perceptuales).
  • El cúmulo de las construcciones mentales (pensamientos intencionales).
  • El cúmulo de la consciencia (el espacio o “estructura” psíquica).

Estos cinco cúmulos son generales para todos los seres sintientes. Todos nosotros compartimos algo dentro de este universo quíntuple de flujos de procesos. Ellos son nuestro “mundo”, lo que llamamos mundo en filosofía.

En particular cada ser vivo tiene su propia parcela “privada” en cada uno de los cinco cúmulos. Es como decir que los cinco cúmulos forman todo el universo conocido y experimentable, de todos los seres en su conjunto, pero que cada ser particular tiene una pequeña porción de todo este conjunto. Esa pequeña porción, “mi” pequeña porción, son “mis” cinco cúmulos de apego. Mis agregados de apego o existencia son esos mismos cinco mencionados arriba, pero ahora se trata de mi forma, mis sensaciones, etc. A los cinco cúmulos como dimensiones de la existencia mundana los llamamos simplemente así: cinco cúmulos. Pero a los cúmulos individuales los llamamos cinco cúmulos de apego, porque el ser los utiliza para aferrarse a la existencia. Los cinco cúmulos o agregados de apego de una persona:

  • El cúmulo de la forma (su cuerpo).
  • El cúmulo de las sensaciones (sus sentimientos).
  • El cúmulo de las percepciones (sus etiquetas perceptuales).
  • El cúmulo de las construcciones mentales (sus pensamientos intencionales).
  • El cúmulo de la consciencia (su espacio o “estructura” psíquica).

Ahora bien, el Buddha aplicó la reflexión de las tres características universales a los cinco agregados de existencia o apego y de eso extrajo una meditación excelente, que es un hito fundamental de la consciencia buddhista. Nótese que el pensamiento buddhista alcanza en este punto un tono totalmente opuesto a cualquier forma de platonismo, neoplatonismo o metafísica aristotélica, un tono de percepción en que lo más impresionante quizás, para nosotros occidentales, es la noción de que ninguno de los cúmulos es portador de nuestro ser final o es nuestro ser final (ese yo metafísico negado en la descricpión de anattá).

Habiendo negado la existencia de un yo metafísico (que, como tal debía existir fuera del mundo o más allá del cuerpo), el iniciado en la Doctrina de Buddha podía llegar a pensar que su ser o yo definitivo está entonces en alguno de los cinco cúmulos de apego o que algunos de los cinco cúmulos de apego es el ser o yo definitivo de la persona. Con esta meditación la persona llega a comprender que, aunque los cúmulos de apego representen su yo o ser convencional (mundano), en última instancia no son ningún ser esencial o definitivo.

Hay que darse cuenta de que en esta reflexión/meditación las características universales tienen un efecto acumulativo o de secuencia:

  1. primero admitimos que un cúmulo o agregado en cuestión es inestable, temporal, impermanente (esto es aniccá);
  2. luego admitimos que por causa de ello el cúmulo en cuestión es frágil, molesto, frustrante, causa de malestar y que por tanto no tiene sentido pensar que es perfecto o buscar satisfacción en él (eso es dukkhá);
  3. y en tercer lugar, debido a lo anterior, es imposible que el cúmulo en cuestión sea un yo final o definitivo o que pueda portar dentro de sí un ser final y definitivo (eso es anattá).

Uno debe reflexionar así en primera persona, pensando en los cúmulos de apego de uno mismo:

Esta forma [cuerpo] es inestable, temporal, momentánea, transitoria, fugaz y evanescente. Por tanto esta forma es frágil, molesta, frustrante, causa de angustia, causa de malestar y en última instancia decepcionante. Por tanto esta forma no es “mía”, no es ningún “yo”, no es lo que “yo soy”.

Estos sentimientos [sensaciones] son inestables, temporales, momentáneos, transitorios, fugaces y evanescentes. Por tanto estos sentimientos son frágiles, molestos, frustrantes, causa de angustia, causa de malestar y en última instancia decepcionantes. Por lo tanto estos sentimientos no son “míos”, no son ningún “yo”, no son lo que “yo soy”.

Estas percepciones son inestables, temporales, momentáneas, transitorias, fugaces y evanescentes. Por tanto estas percepciones son frágiles, molestas, frustrantes, causa de angustia, causa de malestar y en última instancia decepcionantes. Por tanto estas percepciones no son “mías”, no son un “yo”, no son lo que “yo soy”.

Estas construcciones mentales [pensamientos intencionales] son inestables, temporales, momentáneas, transitorias, fugaces y evanescentes. Por tanto estas construcciones mentales son frágiles, molestas, frustrantes, causa de angustia, causa de malestar y en última instancia decepcionantes. Por tanto estas construcciones mentales no son “mías”, no son un “yo”, no son lo que “yo soy”.

Esta consciencia es inestable, temporal, momentánea, transitoria, fugaz y evanescente. Por tanto esta consciencia es frágil, molesta, frustrante, causa de angustia, causa de malestar y en última instancia decepcionante. Por tanto esta consciencia no es “mía”, no es un “yo”, no es lo que “yo soy”.

El yo convencional y el yo metafísico

Como afirmamos más arriba, el Buddha no niega la existencia de un yo o ser convencional. Por eso, cuando le preguntaban si existía el ser o el yo, él no respondía. ¿Y por qué no responder que sí existe? Porque el que preguntaba interpretaría esa respuesta como la afirmación de la existencia de un yo metafísico o un ser final y definitivo. Recuerde que estamos hablando de hombres que vivieron hace más de 2500 años y que, igual que para nosotros, el lenguaje impedía muchas veces explicar las ideas en vez de ayudar a aclararlas.

Entonces, cuando pienso en mi cuerpo, anattá no quiere decir que, en un contexto inmediato y práctico este cuerpo no existe o que no es mío. Lo es en el sentido de que hay un ser aquí que en cierta medida lo comanda o lo utiliza. Pero lo que anattá y la meditación del Buddha pretenden lograr es hacerme entender que este cuerpo [forma] no es realmente un yo o un ser definitivo, tampoco que este cuerpo no envuelve o cubre un yo o ser metafísico que de alguna manera esté escondido dentro de este cuerpo. Por lo tanto:

  1. debo entender plenamente que este cuerpo es impermanente, mutable (y esto es cierto)…
  2. y que por ello este cuerpo es insatisfactorio, causa de angustia (y esto es cierto)…
  3. y que por ello no me conviene creer que el ser o el yo es este cuerpo, o que este cuerpo es portador de este ser o este yo.

Y así debemos seguir la línea de investigación con los otros cuatro cúmulos de apego. El propósito de este ejercicio mental y espiritual es eliminar la causa del sufrimiento, del malestar, de la angustia, del estrés, que tienen su origen en la creencia de que somos estos cúmulos de apego, o que estos cúmulos de apego son permanentes, satisfactorios y portadores de un yo definitivo. El Buddha descubrió que mientras las personas creen o viven como si los cúmulos (especialmente la forma, el cuerpo) fueran inmutables, eternos, sufren en gran medida al descubrir, con la vejez, que en realidad no lo son. Que mientras las personas viven en base al placer o felicidad (sukham) que obtienen de los cúmulos, sufren en gran medida cuando los mismos cúmulos les dan sufrimiento y angustia (dukkham), por ejemplo cuando enfermamos. Es como una relación tóxica de amor y odio: nos dan placer pero también nos dan sufrimiento. Entonces, para eliminar tanto el sufrimiento que nos dan como la relación tóxica en sí que tenemos con ellos, debemos entender que los cúmulos son insatisfactorios, causa de angustia, de malestar. El tercer descubrimiento del Buddha es quizás el más trágico o difícil de comprender: ¿Que yo no soy mi cuerpo? ¿Que yo no soy mis sentimientos, mis pensamientos, mi consciencia? El problema aquí es que los cúmulos de apego son temporales, nacen y mueren, y después de la muerte, con el renacimiento, adquieren otras formas, otras características, otros detalles. Yo no soy igual a la persona que fui en existencias anteriores, tampoco seré igual en existencias futuras. De hecho no seré la misma persona, seré otra. Entonces, ¿cuál es mi verdadera identidad, mi identidad duradera, definitiva? No la poseo. No tenemos una identidad duradera, definitiva. Ese es el punto de anattá.

Con la muerte llega el sufrimiento más grande para la persona que comete los errores de creer en la permanencia, la satisfactoriedad y el ego-identidad de los cúmulos de apego, porque con la muerte queda demostrado que los cúmulos de apego en realidad son temporales e insatisfactorios, y que además no poseen ni son un yo final o definitivo. Habiendo eliminado todos estos errores, todos estos puntos de vista incorrectos, inoportunos, inconvenientes, inhábiles, la persona elimina la causa del sufrimiento que viene con la enfermedad, la vejez y la muerte. Por esto es que se dice cientos de veces en el Canon Pali que esta Enseñanza consiste en ver la cosas tal como realmente son, comprender la realidad tal como es. Desconocer las tres características universales es una forma de ilusión, de fantasía, de autoengaño.

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La persona que vive ignorante de las tres características universales o que no las aplica a su comprensión de los cúmulos de apego, son como estas figuras que llevan el sufrimiento sobre sí mismas todo el tiempo. El sufrimiento (dukkha) nace de los cinco agregados de apego pero también nace del hecho de no ver las cosas tal como realmente son (tres características universales).

Meditar constantemente en las tres características universales

Así nos lo enseñó nuestro Maestro:

TRANSITORIEDAD (ANICCÁ)

He aquí, monjes, alguna persona mora contemplando la transitoriedad en todos los fenómenos condicionados, percibiendo la transitoriedad, experimentando la transitoriedad, constante, continua e ininterrumpidamente, centrándose en ella con la mente, sondeándola con sabiduría. Con la destrucción de las impurezas ha descubierto por sí misma, con el conocimiento directo, en esta presente vida, la inmaculada liberación de la mente, la liberación a través de la sabiduría y,habiendo entrado en ella, permanece así. Esta es la primera clase de personas que son dignas de recibir ofrendas, dignas de hospitalidad, dignas de donativos y reverenciales saludos, que se convierten en un insuperable campo de méritos para el mundo.

Aniccanupassi Sutta. Anguttara Nikáya 7.16.

INSATISFACCIÓN (DUKKHÁ)

He aquí, monjes, alguna persona mora contemplando la insatisfacción en todos los fenómenos condicionados, percibiendo la insatisfacción, experimentando la insatisfacción, constante, continua e ininterrumpidamente, centrándose en ella con la mente, sondeándola con sabiduría. Con la destrucción de las impurezas ha descubierto por sí misma, con el conocimiento directo, en esta presente vida, la inmaculada liberación de la mente, la liberación a través de la sabiduría y,habiendo entrado en ella, permanece así. Esta es la primera clase de personas que son dignas de recibir ofrendas, dignas de hospitalidad, dignas de donativos y reverenciales saludos, que se convierten en un insuperable campo de méritos para el mundo.

Dukkhanupassi Sutta. Anguttara Nikáya 7.17.

SIN EGO-IDENTIDAD METAFÍSICA (ANATTÁ)

He aquí, monjes, alguna persona mora contemplando el no-ego en todos los fenómenos condicionados, percibiendo el no-ego, experimentando el no-ego, constante, continua e ininterrumpidamente, centrándose en ello con la mente, sondeándola con sabiduría. Con la destrucción de las impurezas ha descubierto por sí misma, con el conocimiento directo, en esta presente vida, la inmaculada liberación de la mente, la liberación a través de la sabiduría y,habiendo entrado en ella, permanece así. Esta es la primera clase de personas que son dignas de recibir ofrendas, dignas de hospitalidad, dignas de donativos y reverenciales saludos, que se convierten en un insuperable campo de méritos para el mundo.

Anattanupassi Sutta. Anguttara Nikáya 7.18.

Introducción al Buddhismo: Las Cuatro Nobles Verdades

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La Rueda del Dhamma, símbolo secular del Buddhismo y de la Enseñanza del Buddha. Sus ocho radios evocan los componente del Noble Sendero Óctuple, que es en sí mismo la substancia de la Cuarta Noble Verdad.

En la tradición filosófica y legalista de la antigua India se usaba una forma de discurso que se llama “rueda”. Consiste en exponer un tema o dar una explicación en base a dos factores que se multiplican entre sí. En el sutta (discurso) donde el Venerable Buddha explica por primera vez las Cuatro Nobles Verdades, se utiliza este tipo de exposición. Por eso el discurso en cuestión se llama “Puesta en Movimiento de la Rueda del Dhamma” (en pali: Dhammacakkappavattana Sutta). Aquí los dos factores que se multiplican son, por un lado las Cuatro Nobles Verdades, y por otro el conocimiento-y-visión que el Buddha experimentó con respecto a cada una de ellas. Esto es, por lo tanto, un tres por cuatro que da origen a doce permutaciones. El mismo Buddha lo explica al final del discurso*:

Y, monjes, en tanto que esto –mi conocimiento y visión de tres rondas y doce permutaciones concerniente a estas cuatro nobles verdades como han venido a ser– no estuvo puro, no aseguré yo haber despertado directamente al total auto-despertar insuperable en el cosmos con su deidades, Máras y Brahmas, con sus contemplativos y brahmanes, su realeza y su gente común. Pero tan pronto como ésto –mi conocimiento y visión de tres rondas y doce permutaciones concerniente a estas cuatro nobles verdades como han venido a ser– estuvo en verdad puro, entonces sí aseguré yo haber despertado directamente al total auto-despertar insuperable en el cosmos con su deidades, Máras y Brahmas, con sus contemplativos y brahmanes, su realeza y su gente común. Conocimiento y visión surgió en mi: “Invencible es mi liberación. Éste es mi último nacimiento. Ya no hay ahora más devenir.”

Dhammacakkappavattana Sutta. Samyutta Nikáya 56.11.

Expliquemos entonces, en qué consisten las Cuatro Nobles Verdades y los tres conocimientos y visiones.

Las Cuatro Nobles Verdades

1. La noble verdad del sufrimiento

La existencia es sufrimiento. Nacer, enfermarse, envejecer y morir es sufrimiento. Estar unido a lo que se desprecia es sufrimiento. Estar lejos de lo que se aprecia o se ama es sufrimiento. La palabra utilizada en idioma pali es dukkha, que significa literalmente malestar, insatisfacción. Aquí debemos insertar una nota sobre el significado de dukkha. Durante muchas décadas, y en la mayorías de las publicaciones se ha traducido dukkha como sufrimiento, lo cual quizás sea una traducción exagerada. Su antónimo es sukkha (bienestar, satisfacción). Como casi siempre se ha traducido dukkha como dolor o sufrimiento, esto nos ha hecho pensar, a los occidentales, solamente en la parte más dramática o trágica de la vida, pero dukkha también es angustia, estrés, malestar. Debido a esta traducción exagerada de dukkha, los occidentales en general no ven por qué darle tanta importancia a dukkha en la vida. Nos acostumbramos a creer que dukkha es solamente cuando uno tiene un accidente trágico o cuando se muere alguien amado, y esto no es todos los días, ni siquiera es todos los años. Pero dukkha es también esa decena de malestares fastidiosos que sufrimos todos los días.

Dukkha es el malestar de cuando uno está enfermo con una simple gripe o con un dolor de cabeza. Dukkha es el estrés de esperar algo importante en una sala de espera. Dukkha es la insatisfacción que sentimos cuando algo no es lo que esperábamos o deseábamos que fuese. Dukkha es la decepción dolorosa que uno siente cuando una persona te traiciona o te engaña. Dukkha es la angustia que una persona siente cuando le hacen bullying o cuando se burlan de ella. Dukkha es la náusea existencial de Sartre, muy sutil, casi imperceptible, ese leve dolor de “¿por qué existo?”. Dukkha es el asco que uno siente por uno mismo cuando uno odia a alguien o cuando uno planifica una venganza contra alguien. Dukkha son todos estas pequeñas y medianas insatisfacciones que plagan la existencia humana cada día.

Por eso el Buddha dijo que dukkha (malestar) es inherente a la existencia, incluso si eres una persona perfectamente feliz y no te falta nada. Esta afirmación, “dukkha es inherente a la existencia”, cuando la traduces correctamente, no es exagerada, no es pesimista. Es un comentario descriptivo, objetivo, de la realidad. La insatisfacción, el malestar, es inherente a la existencia. Es imposible existir y no experimentar dukkha todos los días en algún momento.

El Buddha se refiere a todo esto cuando habla de las cuatro nobles verdades, las cuales quedaron registradas en el famoso Primer Sermón o Sermón de Benarés, que también es llamado la Puesta en Movimiento de la Rueda de la Ley. En este sermón, la primera noble verdad es explicada de la siguiente manera (recuerde que, donde dice dolor [dukkha], debemos pensar también en malestar, insatisfacción, estrés, angustia):

Ahora, monjes, esta es la noble verdad del malestar: el nacimiento es causa de malestar, envejecer es causa de malestar, la muerte es causa de malestar; tristeza, lamentación, dolor, estrés y desesperanza son causa de malestar; asociación con lo que no se ama es causa de malestar, separación de lo que se ama es causa de malestar, no obtener lo que se desea es causa de malestar. En resumen, los cinco cúmulos del apego son causa de malestar. 

La visión surgió, la introspección surgió, el discernimiento surgió, el conocimiento surgió, la iluminación surgió dentro de mí con respecto a cosas nunca antes oídas: “Esta es la noble verdad del malestar“. La visión surgió, la introspección surgió, el discernimiento surgió, el conocimiento surgió, la iluminación surgió dentro de mí con respecto a cosas nunca antes oídas: “Esta noble verdad del malestar debe ser comprendida“. La visión surgió, la introspección surgió, el discernimiento surgió, el conocimiento surgió, la iluminación surgió dentro de mí con respecto a cosas nunca antes oídas: “Esta noble verdad del malestar ha sido comprendida [por mi]”. 

En este Primer Sermón, Buddha concluye, al hablar sobre la primera santa verdad del sufrimiento, que “los cinco agregados son causa de malestar”. Este es otro aspecto de la propuesta filosófica de Buddha con respecto al tema de la constitución psíquica y espiritual del ser humano: nuestro ser está constituido por cinco agregados o componentes, uno físico (nuestro cuerpo) y cuatro intangibles (llamados mente o mentalidad para simplificar). También se les llama los cinco agregados de la existencia o cinco cúmulos del apego. Sólo es posible experimentar dukkha a través de los agregados de existencia.

> Sobre los cinco agregados del apego.

2. La noble verdad del origen del sufrimiento

El origen del malestar es el deseo, la lujuria, la avaricia. La sed constante de querer ser, de querer poseer, de querer hacer.

Y esta, monjes, es la noble verdad del origen del malestar: el deseo vehemente que tiene que ver con el devenir subsiguiente –acompañado de pasión y deleite, disfrutando ahora aquí, ahora allá–, es decir, deseo vehemente por los placeres sensuales, deseo vehemente por el devenir, deseo vehemente por el no-devenir. 

La visión surgió, la introspección surgió, el discernimiento surgió, el conocimiento surgió, la iluminación surgió dentro de mí con respecto a cosas nunca antes oídas: “Esta es la noble verdad del origen del malestar“. La visión surgió, la introspección surgió, el discernimiento surgió, el conocimiento surgió, la iluminación surgió dentro de mí con respecto a cosas nunca antes oídas: “Esta noble verdad del origen del malestar debe ser abandonada“. La visión surgió, la introspección surgió, el discernimiento surgió, el conocimiento surgió, la iluminación surgió dentro de mí con respecto a cosas nunca antes oídas: “Esta noble verdad del origen del malestar ha sido abandonada [por mi]”. 

La sed de la que habla Buddha es el deseo vehemente de existir y de experimentar placer. En nuestro sistema filosófico, el origen del nacimiento es esa sed asociada a los placeres de los sentidos. Estamos hablando entonces de que el ser nace una y otra vez por causa de esta sed, este deseo asociado al placer de los sentidos, que es lo que produce el renacimiento (devenir, bhava) del ser una y otra vez. Esto se parece a la teoría de la reencarnación pero no es lo mismo. En el Buddhismo hablamos de renacimiento no de reencarnación. La reencarnación es una teoría anterior al Buddhismo, una teoría asociada a la creencia de que nuestro ser espiritual es inmortal y fue creado por un dios (Brahma). En dicha teoría nuestro ser inmortal “viaja” de un cuerpo a otro. En la teoría buddhista del renacimiento no hay un ser inmortal ni un ser supremo creador: los elementos que nos constituyen, los cinco agregados, se separan y se “reciclan” una y otra vez, haciendo que el ser renazca en un nuevo cuerpo. Nótese que Buddha instruye: “Esta noble verdad del origen del malestar debe ser abandonada.” Aquí la palabra verdad significa no sólo la afirmación veraz, correcta de un hecho, sino también el hecho mismo. Lo que debe ser abandonado no es la afirmación veraz sobre el origen del malestar sino el hecho mismo de aquello que origina el malestar, verbigracia, el deseo vehemente, la sed, la lujuria, la adicción asociada a los placeres sensuales y al anhelo de existir o de no-existir.

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Según la teoría buddhista, no poseemos alma inmortal o un yo metafísico. Hablamos entonces de “devenir del ser” (bhava), de renacimiento del ser. No hablamos aquí de reencarnación, lo cual se refiere a la existencia de una chispa divina o alma inmortal. Según Buddha, los seres desaparecen con la muerte y luego reaparecen en otro lugar, los seres se transforman, devienen.

3. La noble verdad de la extinción del sufrimiento

Al acabar con el deseo vehemente, la lujuria, la avaricia, la sed por los placeres sensuales y el devenir, se acaba con el origen de dukkha. Abandonar el deseo, la sed, la lujuria, la avaricia, produce la cesación del malestar de la existencia.

Y esta, monjes, es la noble verdad de la extinción del malestar: la extinción y disolución sin restos, la renuncia, el abandono, el soltar y dejar ir de ese mismo deseo vehemente. 

La visión surgió, la introspección surgió, el discernimiento surgió, el conocimiento surgió, la iluminación surgió dentro de mí con respecto a cosas nunca antes oídas: “Esta es la noble verdad de la extinción del malestar“. La visión surgió, la introspección surgió, el discernimiento surgió, el conocimiento surgió, la iluminación surgió dentro de mí con respecto a cosas nunca antes oídas: “Esta noble verdad de la extinción del malestar debe ser directamente experimentada“. La visión surgió, la introspección surgió, el discernimiento surgió, el conocimiento surgió, la iluminación surgió dentro de mí con respecto a cosas nunca antes oídas: “Esta noble verdad de la extinción del malestar ha sido directamente experimentada [por mi]”. 

Al saber que el deseo asociado al placer de los sentidos produce los renacimientos y el dolor asociado a la existencia, podemos lógicamente suprimir esa sed, ese deseo, para obtener ulteriormente la cesación del sufrimiento de la existencia. El Buddhismo es una religión existencialista. Siglos antes de que Sarte “descubriera” la náusea existencial, Buddha ya la había conocido y elaborado un método para extinguirla. La relación interna entre las cuatro nobles verdades es completamente lógica:

  1. La primera verdad es la identificación del problema existencial: existir conlleva malestar, insatisfacción, angustia, estrés, sufrimiento y dolor.
  2. La segunda verdad identifica la causa de dukkha (que también está asociado al renacimiento precario del ser).
  3. La tercera verdad consiste, lógicamente, en eliminar la causa para que el efecto no se siga produciendo.

La Religión y Filosofía del Buddha está diseñada para ayudar a las personas a abandonar la sed asociada a los placeres de los sentidos, cesar la lujuria, el deseo que produce renacimientos indefinidos por toda la eternidad (tal sucesión de renacimientos se llama samsára). Es un proceso que la persona debe experimentar en sí misma, con su propia mente y esfuerzo: “debe ser directamente experimentada“, instruye el Maestro. Nadie puede eliminar por ti tu propia sed, tu propio deseo, tu lujuria asociada al placer de los sentidos y al renacimiento. Tú mismo debes hacerlo. En la práctica del Dhamma, cada quien se “salva” a sí mismo. La salvación buddhista no es ir al cielo o evitar el infierno o evitar el castigo de un dios: la salvación buddhista consiste en liberarse de la ignorancia del samsára, liberarse del samsára mismo.

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Casi todos los seres sintientes se anotan en el samsára. Desean el renacimiento, desean volver a experimentar una y otra vez la vida en el mundo. Sólo unos pocos se dirigen en la dirección contraria hacia la Orilla Lejana, el Nibbána. La Doctrina de Buddha es un entrenamiento mental, moral y espiritual para salir definitivamente del samsára y penetrar definitivamente en el Nibbána. Es un destino raro para unos pocos que aplican un esfuerzo supremo, durante muchas vidas o existencias.

4. La noble verdad del Noble Sendero Óctuple

El Noble Sendero Óctuple es la Doctrina (Dhamma), la Disciplina (Vinaya), la Religión-y-Filosofía diseñada por el Venerable Buddha para lograr la purificación de la mente y la extinción del malestar. Son ocho componentes de entrenamiento mental, moral y espiritual. Es un programa de desarrollo personal, de transformación personal, de excelencia moral y mental. La meta es el Nibbána: la extinción de dukkha, la purificación definitiva de la consciencia, el desapego total del mundo, la erradicación de las tres raíces del mal…

Y esta, monjes, es la noble verdad del camino de la práctica que conduce a la extinción del malestar: precisamente este Noble Sendero Óctuple –entendimiento correcto, intención correcta, habla correcto, acción correcta, modo de vida correcto, esfuerzo correcto, vigilancia correcta, concentración correcta.

La visión surgió, la introspección surgió, el discernimiento surgió, el conocimiento surgió, la iluminación surgió dentro de mí con respecto a cosas nunca antes oídas: “Esta es la noble verdad del camino de la práctica que conduce a la extinción del malestar“. La visión surgió, la introspección surgió, el discernimiento surgió, el conocimiento surgió, la iluminación surgió dentro de mí con respecto a cosas nunca antes oídas: “Esta noble verdad del camino de la práctica que conduce a la extinción del malestar debe ser desarrollada“. La visión surgió, la introspección surgió, el discernimiento surgió, el conocimiento surgió, la iluminación surgió dentro de mí con respecto a cosas nunca antes oídas: “Esta noble verdad del camino de la práctica que conduce a la extinción del malestar ha sido desarrollada [por mi]”. 

El cuarto punto de la secuencia lógica que mencionamos arriba es la medicina, la solución del problema:

4. La cuarta noble verdad explica el camino, la vía, el sendero que conduce a la extinción definitiva del malestar, a la liberación del ser del yugo de samsára y del renacimiento sucesivo en ignorancia y sufrimiento.

Aquí comienza en detalle la Religión-y-Filosofía del Buddha, su entrenamiento mental y moral para que puedas lograr la Iluminación (bodhi, el despertar). A este camino se le llama también Camino Medio, porque se aleja siempre de todos los extremos: ni exceso de ascetismo ni indulgencia en los placeres. En el Buddhismo no debe haber fanatismo de ningún tipo porque eso sería un extremo de la fe. Pero tampoco puedes ser buddhista sin fe en el Buddha y en su Doctrina, puesto que eso sería otro extremo. No debe haber crítica, juicio e intolerancia hacia ti mismo y hacia otros, pero tampoco debe haber una práctica vacía en la que uno se llama a sí mismo buddhista sin poner en práctica los preceptos y sin dedicarse al entrenamiento espiritual (meditación).

Aprender los otros nombres que se le da a los componentes del Noble Sendero ayuda a entender de qué se trata cada uno de ellos:

1. Entendimiento Correcto, Opinión Correcta, Visión Correcta (sammaditthi). Tener las opiniones o puntos de vista correctos, la visión (perspectiva) correcta acerca de lo que se debe hacer y no hacer. Entender correctamente la realidad y los comportamientos que son hábiles e inhábiles. Por ejemplo, creer que poseemos una chispa divina y que el Buddhismo se practica para alcanzar la inmortalidad del yo es una visión o entendimiento incorrecto.

2. Pensamiento Correcto, Intención Correcta (sammasankappa). Tener la intención correcta, realizar las acciones motivado por la intención buena de purificarnos y ayudar a todos los seres vivos. Por ejemplo, utilizar el Dhamma del Buddha para adquirir fama y renombre es una intención incorrecta. O utilizar las escrituras buddhistas para pavonearse intelectualmente ante otros es una intención incorrecta.

3. El Habla Correcto (sammavaca). Evitar el discurso falso, decir mentiras, la charla frívola y vana, la discusión iracunda, el chisme y la cizaña. Todo esto lo agrupamos en uno de los Cinco Preceptos porque todos tienen que ver con el proceso de formación verbal.

4. La Acción Correcta (sammakammanta). Evitar matar o dañar a otros seres vivos, no robar las posesiones de otros, evitar el comportamiento sexual impropio. En los Cinco Preceptos, estos son tres preceptos individuales dada la carga importante que cada uno de ellos tiene.

5. Sustento Correcto de vida (sammaajiva). Evitar los trabajos y profesiones que dañan a otros seres vivos y nos crean kamma oscuro a nosotros mismos (trabajar en mataderos, fábricas de venenos, con tráfico de armas y de drogas, y tráfico de personas).

6. Esfuerzo Correcto (sammavayama).

7. Consciencia Correcta, Atención Correcta, Vigilancia Correcta (sammasati).

8. Concentración Correcta (sammasamadhi).

Generalmente, para entenderlo mejor, el Noble Sendero se divide en tres partes principales:

  1. Una parte llamada sabiduría o discernimiento (pañña). Son los dos primeros componentes: Entendimiento Correcto e Intención Correcta.
  2. Una parte llamada virtud o conducta virtuosa (síla). Son los siguientes tres componentes: Habla Correcto, Acción Correcta y Medios de vida Correctos.
  3. Y una parte llamada concentración (samadhi), que abarca los últimos tres componentes. Son los componentes que tienen que ver específicamente con la meditación y todos los ejercicios de entrenamiento mental (samadhi, samatha, vipassaná, jhanas, etc). Es la parte más avanzada del Noble Sendero.

Los ocho componentes deben practicarse en una secuencia específica: hay un orden en la secuencia. Esto no quiere decir que no se puedan poner en práctica al mismo tiempo, es decir, avanzar en cada uno de ellos al mismo tiempo. Pero sí significa que sin una base sólida en pañña (los dos primeros componentes), uno no puede completar la siguiente parte, síla (los siguientes tres componentes). Y sin haber avanzado en pañña y en síla, será imposible avanzar en la tercera y última parte del Sendero.

La lógica de ésto es la siguiente: para comenzar a poner en práctica una disciplina o entrenamiento (y el Dhamma es eso), uno debe primero tener las ideas correctas sobre lo que se debe hacer, uno debe tener las opiniones correctas, el punto de vista correcto. Esto es el primer componente (sammaditthi). Si esto no está bien, todo lo demás saldrá mal, porque es como comenzar con el pie incorrecto. Por ejemplo, aclarar el asunto de la reencarnación es una tarea del primer componente, porque los que practican el Noble Sendero deben saber desde el principio que no poseemos un yo metafísico o un alma inmortal, lo cual es una opinión o punto de vista incorrecto. Si alguien pretende practicar el Noble Sendero para alcanzar la inmortalidad del alma, ya está comenzando mal todo el entrenamiento. Entonces, en la primera fase del Sendero, hay que corregir todas las ideas erradas que la persona pueda tener sobre la realidad.

Luego de tener el punto de vista correcto, uno debe tener la intención correcta (sammasankappa). Esto es: practicar por las razones debidas, por las razones adecuadas. Uno no se pone en el Noble Sendero para volverse popular y rico. Eso sería una intención incorrecta. Uno no sigue el Dhamma del Buddha para alcanzar la inmortalidad o para obtener poderes psíquicos. Eso sería también intenciones incorrectas. Entonces, habiendo comprendido el Dhamma, uno lo practica por las razones correctas, con la motivación o intención correcta.

Teniendo este principio adecuado, correcto, los dos primeros componentes que son como el pie derecho y el pie izquierdo con los cuales uno va a caminar en el Sendero, entonces uno se dedica a la virtud o comportamiento correcto (síla). Esto es los tres componentes siguientes: el tercero, el cuarto y el quinto (sammavaca, sammakammanta, sammaajiva). Esta parte del Sendero es tan importante como las otras. Es el entrenamiento que nos permite purificarnos, nos permite dejar de seguir sembrando kamma oscuro, nos permite destruir todas las raíces del mal en nuestra mente. Esta parte del Sendero está dedicada a la tarea de limpiarnos y desvincularnos de todas las cosas malas y oscuras que nos atan al mundo y al samsára. ¿Cómo podríamos lograr el Despertar, la Iluminación y el Nibbána si todavía estamos sucios, impuros, contaminados, atados a todas las cosas del mundo? Eso es imposible. Primero tenemos que desatarnos, desvincularnos, romper cadenas, limpiar impurezas. Todo esto se hace con síla, conducta o comportamiento virtuoso, para el cual el Buddha enseñó a las personas laicas los Cinco Preceptos.

Habiendo practicado la primera y la segunda parte del Sendero, la persona puede entonces dedicarse a la tercera parte, de la cual la meditación y la contemplación son las prácticas más mencionadas. Sin una base de paññá y sin síla, LA PERSONA JAMÁS AVANZARÁ EN LA MEDITACIÓN O EL DESARROLLO MENTAL. Esta es la razón por la cual el Buddha insistió en que las personas estudiasen el Dhamma, primero, y luego asumieran los Cinco Preceptos, y luego de todo eso, dedicarse a la meditación o concentración mental. Muchas personas aquí en Occidente aprenden todo esto de la manera incorrecta: aprenden primero a meditar, sin haber cultivado un suelo de conducta virtuosa y sin haber comprendido el Dhamma. Es decir, quieren desarrollarse en la parte más avanzada del Sendero sin haber practicado primero las dos primeras partes, que son necesarias para la tercera. El resultado es que intentan meditar durante años y no logran avanzar nada. O logran algún avance pero se estancan. La razón es que sin conducta virtuosa no podrán avanzar en la meditación. Otros tienen cierta base de conducta virtuosa, pero no les interesa estudiar el Dhamma. Dicen que no les interesa el Buddhismo como religión sino como filosofía. Y entonces no tienen una base de Entendimiento Correcto y de Intención Correcta, que son los pies con los que comenzamos a caminar en el Sendero.

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* Todas las citas textuales del sutta son mi versión en castellano de la versión inglesa del Venerable Thanissaro Bhikkhu.

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