La necesidad de corregir y construir

Ya comienza a ser un poco frecuente, en grupos de ovnis y contacto extraterrestre en redes sociales, en blogs de conspiración y otros medios, el cliché de que la humanidad es malvada, de que el ser humano es parásito en la Tierra, de que hemos traído el infierno al mundo, etc.

fuck life and planet earth_youtube.
“Que se pudra la vida y el planeta Tierra” Un comentario “pesimista” (para no llamarlo de otra manera) en un vídeo de ovnis en YouTube.

Sí, hay definitivamente un lado malvado, maquiavélico, destructivo, infernal en el ser humano y en la civilización global que apenas comienza en la Tierra… ¿Pero nos quedaremos en eso nada más? ¿No corregiremos, no construiremos, no cambiaremos nada?

Es muy cómodo sentarse en una poltrona de cinismo, de nihilismo, de abulia y derrotismo para sólo decir lo obvio, para sólo decir UNA PARTE de la verdad (porque es cierto que ni el mal ni el bien son absolutos y las humanidades en los planetas habitados nunca llegan a ser absolutamente buenas o absolutamente malas: siempre tenemos el bien y el mal mezclados en nosotros). Hay que corregir y construir, porque la balanza efectivamente se inclinará hacia donde nosotros queramos que se incline. Quizá nunca lleguemos a ser absolutamente buenos mientras vivamos en el mundo, pero podemos llegar a un 80 o 90 %, y eso sería muy bueno. Podríamos llegar incluso a un 95 o 99 % de bondad, de civilización superior, como otras humanidades lo han hecho. Mientras estamos en el mundo, la bondad y el bien quizás nunca será totales, 100%, pero sí podemos alcanzar casi un 100%.

Hay muchas maneras de corregir y construir la situación. La manera que yo he asumido, que yo he escogido y que difundo, es la manera de la conducta virtuosa y de la compasión y sabiduría que se pueden desarrollar al estudiar y poner en práctica la Enseñanza del Buddha. NO ES una agenda secreta para usar el tema de los ovnis y del contacto extraterrestre para difundir y defender una religión. Es una parte integral de la solución, de esa necesidad urgente de hacer que la humanidad cambie de rumbo.

¿Cómo se corrige la tendencia al mal en la mente del ser humano en el contexto de la conducta virtuosa (síla) enseñada por el Buddha? Para las personas laicas, que son la mayoría en la humanidad, eso se hace asumiendo un compromiso con los cinco preceptos. Al cumplir y defender los cinco preceptos en todo momento, todos los días, uno corrige el mal, uno establece el bien, uno se protege a sí mismo y protege a otros seres vivos. Te invito a levantarte del hueco del pesimismo, del nihilismo y del cinismo. Te invito a practicar los cinco preceptos. Son simples, son directos, funcionan, atacan la raíz del problema. Son adecuados, oportunos, hábiles, correctos, beneficiosos, favorables, fructíferos…

  1. Asumo el precepto de no tomar la vida de otros seres vivos.
  2. Asumo el precepto de no tomar lo que no me han dado.
  3. Asumo el precepto de no mentir, no hablar para dividir, de no hablar bruscamente, con ira, de evitar el chisme y la cizaña.
  4. Asumo el precepto de evitar el comportamiento sexual impropio.
  5. Asumo el precepto de evitar las bebidas alcohólicas y toda substancia que cause negligencia en mi mente.

¿Cómo funciona esto? ¿Por qué los preceptos construyen y corrigen? Porque mientras otros en la humanidad serán asesinos, exterminadores de seres humanos y animales, destructores de flora y fauna, nosotros no lo seremos. Con su comportamiento ellos aumentarán el mal en el mundo pero nosotros, cumpliendo este precepto, no lo haremos. Así construimos una civilización mundial superior y positiva. Primer precepto.

Mientras otros en la humanidad robarán y defraudarán, engañando para apropiarse de las cosas, de los recursos, de las riquezas que no les pertenecen, nosotros no lo haremos. Con su comportamiento ellos aumentarán el mal en el mundo pero nosotros, cumpliendo este precepto, no lo haremos. Así construimos una civilización mundial superior y positiva. Segundo precepto.

Mientras otros en la humanidad hablarán falsamente, con falsedad, con mentiras, diciendo cosas aquí para dividir a otras personas allá, y decir cosas allá para dividir a las personas aquí, hablando bruscamente, con ira, con rabia, difundiendo chismes y metiendo cizaña, nosotros no lo haremos. Con su comportamiento ellos aumentarán el mal en el mundo pero nosotros, cumpliendo este precepto, no lo haremos. Así construimos una civilización mundial superior y positiva. Tercer precepto.

Mientras otros en la humanidad tendrán relaciones sexuales con personas casadas o comprometidas con otros, nosotros no lo haremos. Nosotros no faltaremos el respeto de las personas que se han casado o comprometido, ni tendremos relaciones sexuales con menores, ni con personas discapacitadas, ni forzaremos a nadie a tener relaciones sexuales contra su voluntad, ni tendremos relaciones sexuales haciéndole daño a la otra persona en cualquier manera. Con su comportamiento, los que hagan estas cosas aumentarán el mal en el mundo pero nosotros, cumpliendo este precepto, no lo haremos. Así construimos una civilización mundial superior y positiva. Cuarto precepto.

Otros se embriagarán y llevados por un estado de negligencia cometerán todo tipo de actos dañinos contra otras personas pero nosotros no lo haremos. Nosotros evitaremos toda bebida alcohólica y toda substancia que destruya nuestro estado mental de vigilancia, de alerta, de consciencia presente, de responsabilidad. Porque conservando este estado mental de vigilancia, de alerta, de consciencia presente y de responsabilidad es la manera en que podemos dejar de multiplicar el mal en nosotros y en el mundo. Quinto precepto.

Los preceptos segundo, tercero y quinto son muy claros y fáciles de entender, pero el primero y el cuarto pueden generar ciertas preguntas. Aclararé las dudas que se han generado con respecto a estos dos preceptos.

Primer precepto: ¿Se puede vivir sin aniquilar absolutamente a ningún ser vivo?

Lamentablemente no. Es prácticamente imposible no causar la muerte a pequeños organismos como protozoarios y bacterias que viven en nuestra comida o en el agua. El primer precepto originalmente dice “seres sintientes”, y eso en el lenguaje de Buddha significa lo siguiente: seres humanos, mamíferos, reptiles, anfibios, peces, aves, insectos. Estos son los tipos de seres vivos que según el Buddha poseen: (a) la capacidad de sentir dolor y (b) algún grado de consciencia (si bien no es auto-consciencia [consciencia de sí mismo] en el resto de los mamíferos, en los reptiles, anfibios, insectos, aves, y peces, sí es un tipo de consciencia). Técnicamente esos son los seres vivos cuya vida debemos respetar (la razón “de doctrina” es que, estos seres vivos mencionados son la forma en que una corriente de vida puede renacer en nuestro mundo; las plantas o vegetales no son corrientes de vida renacidas.) Si hablamos de los hongos, que biológicamente no son ni animales ni plantas, podemos asumir por lógica que los podemos incluir en el grupo de las plantas. Los protozoarios y otros organismos unicelulares son técnicamente animales, pero son tan numerosos y están tan presentes en todo nuestro ambiente (incluso dentro de nuestro cuerpo), que nos resulta imposible vivir sin causarle la muerte a estos seres vivos. Lo importante aquí es que no le causamos la muerte a estos pequeños seres microscópicos con intención malvada sino con la intención de proteger nuestra propia vida, por ejemplo en caso de infecciones, amibiasis, etc.

Entonces, creemos que una interpretación racional, natural, del primer precepto es que se refiere a respetar la vida de seres humanos, mamíferos, reptiles, anfibios, peces, aves e insectos. El Buddha también dice que sus discípulos respetan las plantas y los granos. A lo que se refiere es que no debemos causar incendios forestales o la extinción de especies vegetales, tampoco quemar o destruir grandes cantidades de grano (algo que en la antigüedad se hacía durante tiempos de guerra para matar de hambre a los pueblos y ciudades asediadas). Aunque el primer precepto no incluya a los vegetales (y algas y hongos), porque necesariamente tenemos que alimentarnos de algún ser vivo, creemos que es racional, natural y en consonancia con la Enseñanza del Buddha respetar también la vida vegetal en su conjunto evitando daños masivos a las cosechas, las selvas y los bosques y a los depósitos de granos.

Cuarto precepto: ¿Qué es exactamente la conducta sexual impropia, según el Buddha?

Una interpretación errónea del cuarto precepto sería creer que se trata de la homosexualidad o bisexualidad. No se trata de eso. El Buddha enseñó muy claramente sobre lo que significa “conducta sexual impropia” desde el punto de vista de la sabiduría y compasión búddhicas: básicamente se refiere a la infidelidad. La lista completa de conductas a la que se refiere el cuarto precepto es la siguiente (incluye lo que está en el Canon Páli más lo que nos enseñan en la tradición oral del Theraváda):

  • Tener relación sexual con la pareja de otra persona.
  • Tener relación sexual con menores de edad (16 o 18 años, dependiendo del país donde uno vive).
  • Tener relación sexual que implique el riesgo de una enfermedad infecciosa.
  • Tener relación sexual con alguien comprometido o casado con otra persona.
  • Tener relación sexual con una persona encarcelada, forzada, o sometida por la ley.
  • Tener relación sexual con los propios hijos de uno o aquellos que están bajo la protección de otras personas.
  • Tener relación sexual con el propio padre, madre, hermano, hermana, tío o tía.
  • Tener relación sexual con aquellos que nos han sido dados para que los cuidemos en calidad de padres o responsables.
  • Tener relación sexual en lugares como escuelas, jardines de infancia, orfanatos, iglesias, templos, monasterios, organizaciones juveniles, instituciones mentales.
  • Tener relación sexual con animales, con excremento o con cadáveres.

Según mi conocimiento casi todos los puntos de esta lista se encuentran literalmente en el Canon Páli como Buddhavacana (“palabra de Buddha”). El resto forma parte de la tradición oral del Theraváda. O quizás todos estos puntos están en el Canon pero yo no los he encontrado para poder citarlos. El punto es que consideramos que esta lista está en concordancia con la compasión y la sabiduría de los Buddhas y por lo tanto es lo que incluimos en el cuarto precepto como definición de “conducta sexual impropia”.

Un juicio injusto contra la religión

Otra cosa que se está haciendo común en los círculos de ufología y contacto extraterrestre es el prejuicio destructivo contra las religiones. Se ha difundido la tendencia, creada en los círculos de escepticismo fanático a priori y del racionalismo radical cuasi-fascista, de que las religiones son “el veneno de la humanidad” o “la droga de las masas” o “sistemas de dogmas creados para dominar a las masas”, etc. Eso puede ser cierto para ciertas religiones y ciertas sectas, pero no se debe generalizar.

La religión es un fenómeno complejo. No es algo que se pueda tratar y analizar en términos simplistas, con generalizaciones y simplificaciones. Los escépticos fanáticos y los racionalistas radicales ateos que han dado origen a esta tendencia anti-religión explotan el mismo tipo de generalizaciones y simplificaciones que los fanáticos religiosos utilizan tanto para atacar a las religiones ajenas a la suya como para atacar a la ciencia y el avance del conocimiento científico. En ese sentido, el escepticismo fanático y el racionalismo ateo radical se encuentran en el mismo nivel mental que aquellos fanáticos religiosos que ellos mismos pretenden criticar y corregir. Es un estado mental de intolerancia y tergiversación intencional con el fin de menospreciar las ideas y culturas de otras personas.

“El escepticismo fanático y el
racionalismo ateo radical se
encuentran en un estado mental
de intolerancia y tergiversación
de los hechos con la intención de
menospreciar las ideas y culturas
de otras personas. ¿No es eso lo
mismo que hacen los fanáticos
religiosos de ciertas religiones?”

No se puede corregir un error o una impostura con el mismo tipo de error o impostura. No se puede corregir el mal añadiendo el mismo tipo de mal. Las religiones pueden ser muy diferentes y no se pueden meter en el mismo saco. El Buddhismo es una religión que rechaza la idea de un dios creador supremo: ¿cómo podría entonces decirse que el Buddhismo es lo mismo que el cristianismo, el judaísmo o el Islam? En el Buddhismo se acepta la existencia de seres espirituales superiores, algunos de los cuales son tan grandes y poderosos que se les llama “dioses”, pero se acepta que ninguno de estos seres es eterno ni perfecto ni creador del mundo y del ser humano. ¿Cómo podría eso ser igual a las doctrinas creacionistas y a las religiones que piden una sumisión a un dios creador? En el Buddhismo se habla de cielos y de infiernos, es cierto, pero se les define como planos de existencia temporales en los cuales uno renace por causa de las propias acciones del individuo. ¿Cómo puede eso ser igual a la doctrina del cielo como premio eterno y del infierno como castigo eterno de un dios que te coloca allí por haberle desobedecido o por haber rechazado sus mandamientos? No es igual.

Estos cinco preceptos que hemos tratado aquí no son mandamientos de un dios. Ni siquiera son requisitos para satisfacer al Buddha. Son un modelo de conducta para que la persona no siembre causas (kamma) para su propio sufrimiento en el futuro. Uno mismo construye su futuro. Uno mismo cosechará las consecuencias de lo que uno haga. Los preceptos son buenos simplemente porque nos conviene no sembrar kamma oscuro o malo. Pero los preceptos también están diseñados para que no le hagamos daño a los otros seres en el universo, todo esto para poner en práctica el principio búddhico de no-violencia o inofensividad (ahimsa), que es algo esencial que enseñan todos los Buddhas en todos los mundos del universo.

Buda protegiendo el mundo.
Los Buddhas y Arahants son protectores de los mundos donde temporalmente viven. Más específicamente: son protectores de los seres vivos de esos mundos.

Hay una relación fundamental, indestructible, entre la capacidad de hacer el bien y el principio de ahimsa: los seres que hacen el mal son ofensivos, destructivos (himsa significa literalmente herida, daño, golpe); los seres que hacen el bien son inofensivos, constructivos, no-violentos (ahimsa significa literalmente no-daño, no-herida, no-golpe). Puedes ver los preceptos desde el punto de vista “egoísta” o “individualista” de que “esto me conviene” para crear las condiciones luminosas de un futuro feliz para tu propia corriente de vida. Y también puedes verlos desde el punto de vista del servicio espiritual que podemos realizar para los otros seres en el universo, como una manera práctica, real, efectiva, funcional, orgánica, de actuar con compasión y sabiduría en el universo.

A los que atacan todas las religiones en paquete como si todas fueran iguales y lo mismo, y a los que afirman, con gran error, que el Buddhismo también fue creado para manipular y dominar a las masas, valdría la pena preguntarles: ¿es entonces un camino elevado imitar a los malvados, a los malos, a los violentos, a los destructivos, a los ofensivos? ¿Creen realmente que es así como va a evolucionar positivamente la humanidad? No lo creemos. La humanidad puede evolucionar positivamente sólo si toma un camino positivo, constructivo, sólo si dejamos de imitar a los malos, sólo si dejamos de defender, justificar y reproducir la violencia, el maquiavelismo, las conductas dañinas, los comportamientos que hieren y golpean (himsa) a otros.

Ni siquiera necesitamos atacar y vengarnos de aquellos que tienen el poder económico y político y que lo utilizan para el mal. Ellos mismos caerán por las consecuencias de sus propias acciones, sin que nosotros tengamos que mover un dedo. El que está en el poder político o económico ahora y lo utiliza para someter a otros, para apoderarse de los recursos y las riquezas, ese renacerá luego en la pobreza, sometido a la avaricia y maldad de otros que serán así como él fue. Los plutócratas, los acumuladores de riqueza y poder, están sembrando ellos mismos un futuro donde otros plutócratas y acumuladores de riqueza y de poder serán sus “amos”, sus victimarios. Nosotros de hecho adquiriremos poder espiritual al practicar los preceptos. La conducta inofensiva, compasiva, practicada a largo plazo, produce luz y poder en aquellos que la practican. ¡Ojalá pudiéramos aprender y practicar estos preceptos en esta vida y en las siguientes! ¡Ojalá pudiéramos crear una cultura mundial basada en estos preceptos, en el principio de ahimsa!

Que aquellos que dudan lo mediten y lo pongan en práctica… Eventualmente verán que este camino es más razonable, más civilizado, un camino en sintonía con la luz y no con la oscuridad. Asumiendo este camino es como nos vincularemos con aquellos (que vienen de “afuera” y de “arriba”) que son mejores que nosotros, más civilizados y compasivos y sabios que nosotros. Lo que es similar, se atrae, se vincula, se ayuda mutuamente. Así ha sido siempre.

tigre y hombre.
Los inofensivos, los mansos, los compasivos, serán tratados con inofensividad, con mansedumbre y con compasión. Los violentos, los dañinos, los ofensivos serán tratados con violencia y con agresión. Recibirás lo que en el pasado diste.

El peligro de la tecnología antigravedad

Hay un par de visiones, de escenas, de “paquetes de datos sensoriales” como yo los llamo que he recibido de Ellos y que tienen que ver específicamente con el tema de la tecnología antigravedad. Esto tiene que ver con lo que escribí en la nota anterior (El frío y negro vacío del espacioEl frío y negro vacío del espacio), pero en este caso estas escenas no provienen de los “grises” (que yo llamo “ellos”) sino de los altos nórdicos que se hacen llamar apunianos y que yo llamo “Ellos”, así con mayúscula.

Como las dos escenas o visiones se parecen, he llegado a la conclusión, también por el contenido de otras escenas o visiones, que Ellos quisieron dármelas conscientemente, no como el caso de lo que describí en la nota anterior.

Hay una advertencia implícita en estas dos visiones de los apunianos y sin embargo siempre sentí que se trata de eventos reales que ellos (o sus antepasados) vivieron. No son imágenes o escenas (a menos que me hayan engañado) fabricadas como una película para transmitir un mensaje implícito. No. Son cosas que Ellos sufrieron en un pasado lejano y que no quieren que nosotros las vivamos aquí en la Tierra.

Hay mucho que quiero escribir sobre lo que vi en estas escenas, pero por ahora sólo las voy a describir.

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En la primera escena mi punto de consciencia o percepción aparece en la superficie de un planeta en otro sistema solar. Se parece bastante a la Tierra, pero “algo” me dice que es más grande. Es de día y el cielo es azul, sin nubes. Tan hermoso y azul como aquí en la Tierra.

Estoy de pie en una ciudad, en una especie de calle o avenida. Hay edificios. Hay personas de este mundo caminando aquí y allá. Hay edificios altos de hermoso diseño, de superficie de cristal y algo que parece roca blanca. La superficie de las calles, el “pavimento” también es como una piedra muy blanca. Todo es hermoso, limpia, muy bien diseñado. La gente se mueve con gracia, pacíficamente.

Luego aparecen sobre el cielo varias naves. Levitan o se mueven lentamente por un mecanismo de antigravedad (el mismo que utilizan los ovnis que vemos aquí en la Tierra). Las personas en la superficie de la ciudad comienzan a moverse, a correr, buscando refugio. Aquí, en este tiempo y mundo, no entiendo lo que ocurre. Quizás estoy viendo lo que vio un niño de ese mundo lejano.

Hay una batalla en el cielo. Las naves se atacan. No bombardean la ciudad sino que se atacan entre sí. Las naves dañadas gravemente comienzan a caer sobre la ciudad. Veo una, dos, tres, cayendo lentamente. Una cae sobre un edificio muy cerca de mi. Todo comienza destruirse. Estoy distraído viendo esta nave a mi izquierda cayendo sobre una torre-edificio muy alto cerca de mi y entonces otra nave cae justo sobre el lugar donde estoy.

El pesado objeto cae. Grandes piezas de algo caen sobre la avenida rasgando las lozas de piedra blanca. Me tiro al suelo hacia el borde de la avenida. El borde forma un vértice en ángulo recto en el que me acuesto para sobrevivir del impacto del objeto inmenso que cae lentamente. Me parece que no sobreviviré. Todo se rompe. Luego todo se obscurece y salgo de la visión.

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La segunda visión o escena la recibí otro día. Se parece a la anterior pero en ésta estoy más bien en un lugar abierto, con suelo de tierra y mucha vegetación. Una especie de parque o sitio al aire libre. No sé si esta visión corresponde al mismo planeta de la visión anterior, pero lo que siento es que estos humanos son del mismo grupo o de la misma raza que los de la visión anterior.

Básicamente aquí ocurre lo mismo que en la escena anterior. Hay naves inmensas, alargadas, que flotan y se mueven lentamente en el cielo por un mecanismo de antigravedad. Aquí también ocurre una batalla, pero esta vez las personas que están en tierra comienza a atacar a las naves que sobrevuelan. Hay puntos o equipos de personas en la distancia que lanzan misiles o proyectiles hacia las naves. Luego las naves dañadas comienzan a caer.

En esta visión es que como si fuera un adulto de esa humanidad que no participa activamente del conflicto. Soy aquí como periodista que observa todo. Aquí no sé si alguna nave me aplasta en la caída. No recibí más información. Despierto.

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He mencionado una advertencia implícita. Ellos se comunican con imágenes y muy pocas veces utilizan palabras de nuestro idioma. No lo necesitan. ¿Sabías que hay pensamientos no-verbales? Hay pensamientos que no tienen la forma de palabras, de signos lingüísticos. Ellos se comunican entre si con esos pensamientos. Básicamente no necesitan idiomas. Los han trascendido.

El mensaje, la advertencia implícita es algo así como esto: “Cuidado con esta tecnología. Tener esta tecnología y no haber trascendido la guerra, es una combinación peligrosa. Esto podría ocurrir en la Tierra. Si los humanos de la Tierra no se pacifican, usarán esta tecnología para el mal, para destruirse entre ellos mismos, así como nosotros lo hicimos”.

Amigos, me siento agradecido que una humanidad del espacio me permita conocer una parte de su historia. Me siento tan pequeño, tan innoble. Siento que no merezco esto. Siento que no soy digno. Se me salen las lágrimas. Ellos lo saben. ¿Por qué habría de saber esto yo? ¿Qué me hace digno de recibir esta información? No lo sé. Me expongo al ridículo. Me expongo a la crítica y a la persecución sólo por escribir estas cosas. Pero no me importa, porque si Ellos decidieron que yo merecía saber esto, entonces lo voy a comunicar. Lo voy a comunicar porque la advertencia, el mensaje es para la humanidad. Es para salvar vidas humanas, para salvar terrícolas en el presente y en el futuro.

Hay personas que creen que, por el hecho de poseer la tecnología antigravedad, que es la misma que permite los viajes espaciales casi a la velocidad de la luz, las civilizaciones que las poseen son necesariamente pacíficas y espiritualmente evolucionadas. No todas lo son. Mírenos a nosotros mismos los terrícolas. Estamos a medio camino de los secretos íntimos del átomo, del ADN y del espacio, y aún así somos tan salvajes, tan primitivos.

He pensados mucho en estas dos escenas o visiones y creo, como dije, que se trata del pasado lejano de los apunianos. Ellos vivían en uno o varios planetas como el nuestro y protagonizaron guerras entre ellos mismos. Utilizaron esta tecnología para el mal pero han evolucionado y ahora no lo hacen. Otra posibilidad es que me hayan mostrado lo que ocurrió en un mundo ajeno a la cultura de Ellos. Es verdad que hay miles de planetas como la Tierra solamente en esta galaxia. Esas escenas podrían ser parte de la historia de muchas otras humanidades que han pasado por eso. Es posible.

¿Y nosotros qué haremos? ¿Qué camino tomaremos? ¿Seguiremos utilizando la tecnología para el asesinato? ¿Seguiremos utilizando la ciencia y la tecnología para someternos y destruirnos entre nosotros mismos? ¿Cuando entenderán aquellos que ostentan el poder económico y político que en la guerra NADIE gana? Cuando hay una guerra, todos los que participan pierden. Sólo hay un perdedor que llega en primer lugar y uno que llega en segundo lugar, pero AMBOS son perdedores. No existe ni existirá la guerra pacífica, la guerra inofensiva, sin daños, sin destrucción. Eso no existe.

La humanidad corre peligro si la tecnología antigravedad cae en nuestras manos. Esto es algo que muchos entusiastas de la exoplítica y del fenómeno ovni  no entienden. Que por qué los extraterrestres no descienden masivamente y comienzan un contacto cultural abierto, público, masivo con nosotros. No lo hacen porque somos un peligro. NO SOMOS CONFIABLES, NO SOMOS DE CONFIANZA. Ellos deben protegerse a Ellos mismos de nosotros y también deben protegernos a nosotros de nosotros mismos. Este es el deber y la prerrogativa del que es mayor, del que es más civilizado, más evolucionado. Y en esta historia nosotros somos el menor, el menos civilizado, el menos evolucionado.

Amigo, este es el sentido, la importancia, la necesidad del mensaje, de la meta, de la misión a la cual me adhiero, de la meta y misión que Ellos me han pedido como un favor y que nos conviene a todos, sobre todo a nosotros mismos:

Cuidar y proteger a todos los seres vivos en la Tierra.
Cuidar y proteger la Tierra.
Detener todo conflicto bélico.
Detener toda guerra.
Crear un estado de paz mundial permanente e irreversible en la Tierra.
Dejar de usar la tecnología para el mal, para el asesinato.
Valorar y respetar la vida.

El frío y negro vacío del espacio

La mente es un campo físico, un campo de fuerza, un “force field” como se dice en inglés. Las líneas de fuerza salen del centro y se extienden hacia el espacio, sin límites, fin. Tienden al infinito, hablando en términos matemáticos. Tu mente no es “tu” mente. Es sólo un foco, un vórtice, de toda la mente. Es por eso que “tu” mente se conecta con todas las “otras” mentes.

Ellos, los que vienen de afuera y de arriba, los que llamamos “buenos” y los que llamamos “malos”… Ellos también participan de la mente y por eso pueden leer las “nuestras” y comunicarnos cosas como una computadora que envía mensajes por wi-fi.

Este “paquete de datos” fue recibido en algún momento entre el año 2010 y 2014. No sé porqué lo recibí y no sé qué hacer con él, excepto comunicarlo. Siento compasión por los seres que me lo enviaron. Mientras más se de ellos, más compasión siento por ellos.

Ellos en este caso son los “grises”. Los pequeños. Los telépatas. Los que durante décadas raptaron ciudadanos estadounidenses para realizar experimentos clínicos de hibridación. Lo siguiente es lo que ellos me permitieron saber. ¿O fue “mi” mente curiosa que se coló hacia la de ellos sin permiso, sin invitación? Ni siquiera esto lo sé.

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El punto de consciencia apareció en algún lugar del espacio, dentro de una nave o vehículo. El escánner de la intuición me dijo que este lugar del espacio era algún lugar fuera del sistema solar, de “nuestro” sistema solar.

No veo nada. Todo se ve negro. Un espacio inmenso, negro y vacío. Sin embargo veo o percibo algo. Percibo el aire del espacio cerrado de la nave. Percibo en frente de mi una parte del casco de la nave que se ha vuelto como invisible. Puedo ver a través de ella. ¿O son ellos que me dejan ver a través de ella?

No hay nadie en frente de mi. Pero siento la presencia de ellos detrás de mi. Están tranquilos, casi inmóviles. Estamos en un viaje de larga distancia entre sistemas de mundo. Y lo que veo delante de nosotros es un inmenso espacio vacío y negro, el frío y negro vacío del espacio exterior.

Pero allá en el horizonte, muy muy lejos, mi consciencia percibe algo. Es un conglomerado de cosas, de cuerpos estelares, un sistema de mundos hacia el cual nos dirigimos. Mas, hay algo que me inquieta. Una especie de tristeza, de desesperanza, de vacío moral, anímico. Es lo que ellos sienten.

Yo, en este punto de consciencia, viendo lo que estoy describiendo aquí, siento esa tristeza, esa desesperanza. El espacio negro y vacío que la nave recorre es inmenso. No tienes idea, terrícola, de lo extenso que es este espacio en kilómetros, en millas. La nave se mueve casi a la velocidad de la luz y sin embargo pareciera que levitara estática en el mismo punto. No se percibe ningún movimiento, ningún desplazamiento, ningún temblor. Nada. Y sin embargo sé que la nave se está moviendo hacia delante, y que lo hace a una velocidad que nosotros no somos capaces de imaginar.

En este momento, viendo lo que veo y percibiendo lo que percibo en esta nave, siento un terror indescriptible, un horror que para mi es la verdadera substancia de las pesadillas. No hay monstruos aquí pero hay peligro de muerte. Cualquier cosa podría ocurrir en medio de este vacío inmenso y desolado. Si la nave se daña por alguna razón, si algo falla por alguna razón, la nave quedará a la deriva con todos sus tripulantes en un espacio donde no hay refugio de ningún tipo. Aquí no hay lunas, no hay planetas, no hay asteroides, no hay cometas ni soles. No hay estaciones espaciales ni naves nodrizas. Ellos están solos. Ellos son unos parias. Si la nave se descompone y se detiene aquí en este espacio negro y vacío y frío, nadie vendrá a repararla. Sus tripulantes morirán aquí lentamente, flotando en esta burbuja metálica.

¿Eso eso lo que significa esta visión? ¿Es la transmisión de último momento de una nave de los “grises” que quisieron mostrarme esto antes de morir? ¿O simplemente quisieron que yo supiera el terror que ellos experimentan cada vez que viajan de un mundo a otro?

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Esta visión, esta percepción duró apenas unos segundos. Pero en la dimensión interna de la mente, sin límites, un segundo basta para que uno pueda ver y saber todo esto.

El espacio exterior es peligrosísimo. ¿Te miedo imaginarte una situación como la de la protagonista en la película Gravedad? Imagínate tener que recorrer cuatro o diez años luz en una pequeña nave, sin amigos en el espacio con los que contar. Imagínate ser un paria, un nómada, un “gitano” del espacio, vagando de mundo en mundo sin un lugar fijo donde vivir, sin un planeta como el nuestro donde vivir.

Es una bendición tener un lugar donde vivir. No estoy abogando por lo que ellos hicieron o quisieron hacer. Simplemente quise compartir un fragmento del mundo interno de ellos, para que sepas que hay algo de humano en ellos, que son robots o androides. Que ellos también sienten temor y desean vivir, igual que nosotros, igual que las otras razas.

Sólo puedo sentir compasión por ellos y eso es lo que quiero que tú sientas también.

Porque eso es lo que nos hace humanos.

En el momento en que dejes de sentir compasión por otros seres vivos, serás un inhumano más en el universo.

Ahora verás cuál es el sentido, la importancia, la necesidad del mensaje, de la meta, de la misión a la cual me adhiero, de la meta y misión que Ellos me han pedido como un favor:

Cuidar y proteger a todos los seres vivos en la Tierra.
Cuidar y proteger la Tierra.
Detener todo conflicto bélico.
Detener toda guerra.
Crear un estado de paz mundial permanente e irreversible en la Tierra.
Dejar de usar la tecnología para el mal, para el asesinato.
Valorar y respetar la vida.