Inflación en Venezuela: una posible reconversión monetaria, ¿otra vez?

Ya todos están al tanto en el resto del continente de la alta inflación que tenemos en Venezuela ahora. Bueno, no es algo que sorprende. Era el objetivo del saboteo económico que inició en 2011. Lamentablemente, de todas las cosas que la oposición antichavista ha planificado y llevado a cabo, la guerra económica es la única en la que han tenido éxito. Desearíamos que hubiera sido en otra cosa, pero no fue así. Y digo que es la única cosa en la que han tenido éxito porque, ni siquiera a largo plazo han tenido éxito en los cargos de elección popular que han ganado: por sus propios errores han desperdiciado todas las oportunidades que se han ganado por vía electoral. El ejemplo más impresionante es el de las elecciones legislativas del 2015. Una oportunidad como esa: ¡qué no darían muchas oposiciones en el mundo por tener la oportunidad de ganar la mayoría en el parlamento!

Los opositores les dicen a todo el mundo que son los chavistas o el gobierno nacional el que sabotea o bloquea a los opositores que han ganado cargos públicos por elección popular. Me gustaría aclararle a mis lectores en el extranjero que han sido ellos mismos los que se han saboteado y bloqueado, sin quererlo por supuesto. Vean por ejemplo el caso de esa conocida diputada opositora que perdió su puesto en la Asamblea Nacional por cometer el error gigantesco de permitirse ser juramentada como representante en un congreso extranjero. ¿Qué diputado en el mundo, en su sano juicio, comete semejante error, sabiendo que eso lo descalificará automáticamente como diputado de su propio país? O el caso de la auto-exterminada Asamblea Nacional misma de mayoría opositora que decidió desoír al resto de los poderes públicos del estado venezolano, ocasionando su propio status de ilegitimidad. Pregúntense si el Congreso de los Estados Unidos, por ejemplo, sería capaz de cometer semejante error táctico. Todos los que trabajan como congresistas o diputados en cualquier parlamento del mundo saben que eso no se hace porque sería como ponerse la soga al cuello uno mismo. Los diputados opositores en Venezuela lo hicieron.

Los opositores antichavistas en Venezuela todo el tiempo están cometiendo los errores que precisamente no deberían cometer, esos errores que uno sabe que lo sacan a uno del juego automáticamente.

Otro “ejemplo”: el de un alcalde opositor que ganó la dirección del municipio donde yo vivo. Para comenzar, ese candidato prometió construir un metro superficial para resolver el problema del tráfico en la ciudad de Maturín. Ganó las elecciones y no cumplió. Siendo alcalde, gastó todo el dinero que le llegaba desde Caracas en cosas totalmente superfluas, como esos diez o quince arboles de Navidad gigantes que mandó a construir en plazas y avenidas. ¿Cuántos millones habrá gastado en eso? Y lo peor de todo es que los opositores dicen que en Venezuela la Revolución Bolivariana prohibió las costumbres gringas como el arbolito de Navidad y los adornos con renos y nieve y muérdagos y campanas. (Para que sepan, la libertad en ese tema es tal, que incluso en escuelas y liceos públicos las maestras y profesores y personal administrativo tienen libertad de poner su arbolito y sus adornos de Navidad gringa. Nadie se los está prohibiendo.) Todavía aquí en Maturín se pueden ver los horrendos esqueletos metálicos de los arbolitos gigantes de Navidad del exalcalde Warner. Pero el peor error que cometió este alcalde opositor fue ignorar todos los documentos que le llegaban desde la gobernación del estado (presidida por una representante del chavismo). Este alcalde no firmaba nada que le mandaban desde la Gobernación. ¿Cómo puede funcionar una alcaldía que le da la espalda a la Gobernación a la cual le debe cuentas y responsabilidad y coordinación de planes conjuntos? En aquel entonces hubo un problema de recolección de basura en Maturín. La gobernadora ejecutó en plan a nivel de todo el estado para resolver el problema. Dicho plan se puso en práctica en otros municipios y funcionó sin ningún rollo. Pero aquí en el municipio Maturín el alcalde opositor se negó a firmar los papeles y entonces el plan de recolección de basura no se pudo implementar. Como en el caso de los arbolitos y los adornos de Navidad gringos, los opositores dijeron (y todavía lo dicen) que la Gobernación chavista no le estaba pasando el dinero al alcalde y que por eso el alcalde no pudo resolver el problema de la basura. Todo con la oposición en cargos públicos en este país ha sido así, desde hace años: ellos crean el problema y luego culpan al gobierno o a la Revolución de ese problema que ellos mismos crearon.

Así ha sido todo el proceder de los opositores en cargos públicos en los últimos años: desoyendo al resto de los poderes e instancias de gobierno, dándole la espalda a los colegas chavistas con los cuales tenían que trabajar codo a codo, gastando el dinero del estado en estupideces y luego echándole la culpa al gobierno nacional… Y así es como el alcalde opositor Warner perdió su cargo en este municipio. Los opositores dijeron que los chavistas habían secuestrado la alcaldía y que habían removida al alcalde de manera ilegal. Sinceramente les digo: hay que tener una paciencia infinita para convivir con gente que es así, y creo que a los chavistas en Venezuela hay que darles un premio por resistencia, aguante y paciencia al tener que lidiar con este tipo de opositores que tenemos.

Pero ese no era el tema… La guerra económica. No importa cómo lo llames. Da igual. Yo lo llamo saboteo planificado de la economía. Algunos dicen que no pueden creer que los líderes opositores venezolanos hayan sido tan maquiavélicos, tan malvados, y tan estúpidos al mismo tiempo como para planificar la destrucción de la economía de su propio país. Son esos mismos líderes que este año viajaron a Europa para convencer a ciertos mandatarios europeos de aplicar sanciones económicas contra Venezuela. ¿Así es como pretenden ayudar a su propio país? ¿Apuñalándolo por la espalda cuando ya tiene un puñal por el frente? ¿Así es cómo van a levantar la economía de Venezuela, por medio de sanciones CONTRA su propio país? Y así se ve que estos líderes efectivamente son personas maquiavélicas, malvadas y estúpidas al mismo tiempo. Yo quisiera que los opositores venezolanos fueran como los estadounidenses: a los estadounidenses jamás, JAMÁS, se les ocurriría sabotear la economía de su propio país para tumbar un gobierno. Lo último, LO ÚLTIMO, que un estadounidense haría, por muy opositor y muy de izquierda que sea, sería viajar al extranjero para pedir sanciones económicas y políticas contra su propio país. Yo admiro esa forma de patriotismo. Ojalá los opositores antichavistas venezolanos siguieran el ejemplo de los estadounidenses en este sentido.

Y ahora que tenemos una inflación monstruosa el único tema de conversación de los opositores es el precio de las cosas, de los productos y servicio. Pero ninguno de ellos habla de los precios que teníamos en 2007 y 2008, de los precios que tuvimos entre el 2007 y el 2011. Claro: la idea es borrar la historia, borrar esos años en que la Revolución Bolivariana logró recuperar la economía del país. Ninguno de ellos menciona al “bolívar viejo”, al bolívar fuerte y la reconversión monetaria del 2007. Para mis amigos en el extranjero lo explicaré, porque estoy seguro que ningún opositor hablará de este tema, y si lo hace lo tergiversará como siempre hacen. En el año 2007 a Hugo Chávez Frías se le ocurrió quitarle tres ceros a nuestra moneda. Lo que esto significa es que, al signo monetario con valor de 1000 bolívares, a partir de enero de 2008 sería igual a un bolívar. Esta nueva escala del signo monetario se le llamó “bolívar fuerte”, y estuvo en funcionamiento paralelo con la escala anterior durante el año 2007. Por ejemplo: yo tengo libros baratos, de esos de edición de bolsillo, sin ilustraciones, impresos en papel barato, que me costaron Bs 45000 (cuarenta-y-cinco mil), Bs 75000 (setenta-y-cinco mil), y Bs 95000 (noventa-y-cinco mil). Estos libros los compré antes de enero de 2008. Son los precios o escala del llamado “bolívar viejo”. Si esos mismos libros eran vendidos en 2008, entonces debían costar Bs.F 45, Bs.F 75, y Bs.F 95. Eso es: 45 bolívares fuertes, 75 bolívares fuertes y 95 bolívares fuertes.

Ahora, esos precios no tienen nada de extraordinario. Quiero decir que comprar un libro por 95 mil bolívares en 2006 no era una cosa del otro mundo. La economía se había recuperado gracias a la inteligencia administrativa de Hugo Chávez y los venezolanos tenían más poder adquisitivo que antes del año 2005. Desde aquel momento los opositores antichavistas repetían el mismo cuento de siempre: que Venezuela estaba pobre, que nos estábamos muriendo de hambre, que los chavistas habían destruido la economía, etc. Fíjate que yo recuerdo cuando se comenzó a vender la Hummer en EEUU. En poco tiempo se anunció que también se venderían esos vehículos aquí en Venezuela. En el año 2007 yo recuerdo que se comenzó a vender la Hummer en 250 mil bolívares fuertes. Eso eran 250 millones del bolívar viejo. (Por cierto, cuando la empresa que importó la Hummer se dio cuenta que en Venezuela había dinero para pagar un vehículo tan costoso, lo aumentaron de precio. En pocos meses pasé a 300 mil bolívares y luego a 350 mil.) Pero el poder adquisitivo del venezolano promedio era tan alto que, incluso ese año, en las primeras tandas de vehículos de esa marca que se enviaron a Venezuela, tres mil personas se anotaron para comprarlos. Aquí en la ciudad donde vivo, que es una simple capital de provincia, también se vendieron varias Hummers. Es decir, había gente con dinero para comprarlas. Lee por ejemplo los comentarios en la siguiente página en la que los opositores se quejan de que “sólo enviaron tres mil camionetas” y de que el gobierno nacional tuvo la culpa de que no se enviaran más porque no quiso darle dólares a la transnacional que estaba importando las Hummers:

> Hummer se vende en Venezuela en 250 mil bolívares (año 2007).

También se quejan allí de que las Hummers que se vendieron fueron las más baratas. Opositores antichavistas quejándose de que no pueden comprar la Hummer más cara. Esa era la Venezuela del 2007, la Venezuela que los opositores decían que tenía la economía destruida y que la moneda estaba devaluada. Ahora, ¿qué culpa tiene el gobierno de que sólo se vendiera la versión barata de la Hummer y de que sólo se vendieran 3000 ese año? Eso lo decidió la transnacional que importó los vehículos y un gobierno revolucionario no tiene por qué darle dólares a una transnacional estadounidense para que venga a vender sus productos aquí. Volviendo a la reconversión monetaria… Yo recuerdo que un Nescafé costaba 5 bolívares fuertes en el 2007. Una hora de conexión a internet en un cyber café costaba 2,5 bolívares. Un paquete de tres jabones de baño marca Safeguard, y también Prótex, costaba 7 bolívares. Y el champú Pantene ProV, la botella grande, costaba más o menos 20 bolívares. El combo más barato en McDonalds costaba 12 o 13 bolívares, y luego lo aumentaron a 19. A finales de 2006 y principios de 2007 yo ganaba un sueldo mínimo y eso me alcanzaba para pagar todos mis gastos, incluso podía almorzar en la calle en cualquier restaurante casi todos los días de la semana. Incluso en 2010, cuando comparé los precios de los servicios público aquí en Venezuela (agua, gas, electricidad) con una persona que estaba viviendo en España, esa persona me dijo que el costo de servicios en España era mucho mayor, incluso más del doble. Lo que quiero decir es que la economía no estaba destruid como decían los opositores. La moneda no se había devaluado. Todo lo contrario. Esto fue en Revolución. Esto lo hizo la Revolución Bolivariana. Esto lo hizo Hugo Chávez Frías. Por eso es tan importante para los opositores hoy no hablar de esto, no recordar el pasado reciente, porque si lo hacen entonces tendrán que admitir que la Revolución Bolivariana sí había funcionado, que Hugo Chávez Frías y los chavistas no habían empobrecido al país sino todo lo contrario.

Todo esto se puede investigar y corroborar. En el último ejemplar de la revista PRODUCTO que yo leí (fue en 2010, si no me equivoco), la editorial se extiende en críticas venenosas contra Hugo Chávez y la Revolución Bolivariana, pero el interior de la revista admite que varias empresas transnacionales y empresas privadas y públicas extranjeras habían invertido en Venezuela billones de dólares en expansión y actividades de diverso tipo. Había confianza por parte de los inversores, lo cual contradecía EN LOS HECHOS la historia opositora omnipresente de que la Revolución Bolivariana había minado la confianza en los inversores nacionales y extranjeros. Investigue usted cuántos millones de dólares invirtió por ejemplo Movistar en Venezuela en los años anteriores al 2011. Cuántos millones invirtió la Procter & Gamble para construir su tercera planta en suelo venezolano para poder vender sus productos aquí en Venezuela (antes muchos de sus productos se importaban desde Colombia y México). Por cierto, la P&G fue una de las transnacionales que participó en la guerra económica del 2011 y lo hizo al cesar su producción en sus plantas aquí en Venezuela. El argumento era que el gobierno nacional no quería darle dólares subsidiados para seguir produciendo sus productos. ¿Y en cuál mundo una Revolución socialista tiene que subsidiarle dólares a una transnacional (de un país ultra neoliberal capitalista, además) para que puedan seguir produciendo sus productos, productos que además nosotros mismos compraríamos contribuyendo así a las ganancias de esa empresa? Yo creo que el parasitismo extremo que la P&G puso en práctica en Venezuela debería ser una vergüenza infinita para esa transnacional.

Otro hecho que corrobora el crecimiento de la economía hasta el año 2011 fue el aumento del turismo emisor. Gracias al sistema CADIVI creado por Hugo Chávez Frías, el turismo emisor en Venezuela aumentó en más de un 65% entre el año 2007 y 2011. Venezolanos, chavistas y opositores por igual, que nunca habían tenido la oportunidad de turistear en el extranjero una vez al año, pudieron hacerlo gracias a dólares subsidiados por la Revolución Bolivariana. Para los lectores extranjeros, dólares subsidiados significa aquí que la Revolución Bolivariana pagaba el 75% del precio de cada dólar para que el ciudadano tuviera acceso al mismo. Se le daba al ciudadano una cantidad 2500 dólares en crédito y 500 dólares en efectivo para el viaje, dependiendo del propósito del viaje. Los aeropuertos y agencias de viaje nunca pudieron negar las cifras publicadas por el gobierno sobre la cantidad de venezolanos que lograron viajar al extranjero gracias al sistema CADIVI y al dólar revolucionario. ¿Y los opositores antichavistas alguna vez agradecieron este sistema y este invento de Chávez? Nunca.

Toda esta reflexión la detonó un episodio que viví recientemente en un mercado popular de la ciudad. Un vendedor de hortalizas anunciaba sus precios quitándole tres ceros al bolívar, tal como si hizo en la reconversión monetaria del 2007. El producto cuesta ocho mil bolívares el kilo y el vendedor decía: “a ocho el kilo”. Muchos están haciendo lo mismo. Sin ninguna intención política. Sólo por la comodidad de la economía del lenguaje. Y esto me llevó a preguntarme: ¿será que estamos ante la posibilidad, otra vez, de una reconversión monetaria como la del 2007? Aunque usted no lo crea, este tipo de cosas influye psicológicamente en las personas y mucho. Decir que algo cuesta cinco bolívares en vez de cinco mil bolívares, es un impacto psicológico positivo tremendo. Sí, ya sé que la escala del signo monetario es una cosa y el poder adquisitivo es otra. Pero, aparte de que sería una buena idea otra reconversión monetaria como la del 2007, desde el punto de vista de la psicología, estoy consciente de que es algo muy costoso de llevar a cabo. Y además, la economía debe estabilizarse un poco antes de hacer una reconversión de ese tipo, de lo contrario todo será en vano: en poco tiempo, con el aumento de los precios, lo que cuesta ocho bolívares pronto volverá a costar ocho mil, si no se desacelera la inflación.

Pero para que eso ocurra, los líderes opositores tienen que dejar de sabotear su propio país. Tienen que dejar de complotar en el extranjero para traerle sanciones al país o al gobierno. Tienen que sacarse de la cabeza que podrán tumbar un gobierno popular, que cuenta con el apoyo de la mayoría como se acaba de demostrar en las elecciones de gobernaciones y alcaldías este año. Los opositores antichavistas tienen que sacarse de la cabeza la fantasía de que todavía son mayoría electoral, y ese maquiavelismo, esa maldad, esa estupidez de querer tumbar a los representantes legítimamente electos. Deben meterse en la cabeza que un país con una economía delicada y frágil no necesita más golpes y saboteos y guerra: lo que necesita es estabilidad y paz. La economía nunca se va a recuperar a menos que los líderes de la oposición se rindan y dejen de sabotear a todo el que no les dé la razón o a todo el que no quiera obedecerles. Y si la economía no se estabiliza, la inflación no va a desacelerar. Todo es una cadena interdependiente de eventos, de causas y efectos que están conectados entre sí. Aquellos terroristas de cuello blanco que gobiernan en cierto país y que planifican estas cosas y ayudan a los opositores venezolanos a llevarlas a cabo deberían saber que todo esto se les va a devolver en algún momento, en su propio país. Porque todo se devuelve, de una manera u otra.

> Sobre la reconversión monetaria del 2007.

> Documento del Banco Central de Venezuela sobre la reconversión monetaria del año 2007-2008.

Bolivar fuerte_republica bolivariana de venezuela.

El aprendizaje de la guerra económica

Antes de terminar esta nota, quiero apuntar aquí lo que creó que es el aprendizaje principal que nos ha dejado la guerra económica. Lo que debemos hacer, lo que tenemos que hacer, tarde o temprano. Las transnacionales y los empresarios privados ya han demostrado con suficiente claridad que no les interesa el país. Les interesa únicamente su propio beneficio y cómo sacarle el jugo a todo lo que tocan. Lo que Industrias Polar hizo, o la Procter & Gamble, podemos verlo como una traición al país, pero en el fondo tenemos que estar conscientes que estas empresas no le deben ninguna lealtad al país. Es la naturaleza de la empresa privada capitalista: no le debe lealtad a nada y a nadie, sólo al dinero y a la ganancia.

Lo que Venezuela tiene que hacer ahora es producir sus propios productos. Todos esos maravillosos productos que produce la P&G, nosotros deberíamos ya estar produciéndolos, para no tener que depender de ninguna transnacional y de ningún otro país. Ahora estamos importando productos de Asia y de Medio Oriente para sustituir esos productos que las transnacionales gringas nos daban. Esa tampoco es la solución. La solución es crear y producir nuestros propios productos de calidad, y en eso creo que el presidente actual se ha quedado algo dormido. Ojalá el siguiente presidente electo de Venezuela entienda este aprendizaje y lo lleve a la práctica. Sueño con ese futuro. Un futuro en que todos los productos de la P&G queden completamente EXECRADOS de Venezuela, que ningún venezolano se vea en la necesidad de tener que comprar un producto importado, a menos que sea por puro gusto o por capricho. Pero que no sea por NECESIDAD. Así como las transnacionales estadounidenses no le deben ninguna lealtad a ningún país (excepto a EEUU), nosotros no deberíamos creer que le debemos lealtad a ninguna transnacional estadounidense.

Y con respecto a las empresas privadas que iniciaron y participaron en la guerra económica, los venezolanos deberían crear otras empresas alternativas para que no tengamos que comprar en el futuro los productos de una empresa privada que fue lo suficientemente audaz para sabotear la economía nacional pero no para reconocer ahora su responsabilidad en la devaluación y la inflación de nuestra moneda. Que en el futuro los venezolanos que detestan la guerra y las tácticas de saboteo de la oposición antichavista no tengan que comprar ningún producto de Industrias Polar, o de cualquier otra empresa que se descubra que participó en la guerra económica. No estoy hablando de boicot ni de venganza. Estoy diciendo que no es justo que tengamos que depender de una sola versión de un producto o de una única marca. Debemos tener varias opciones de donde elegir. Debemos tener la opción de enseñarle al empresario privado opositor antichavista y saboteador que con la economía no se juega, que si el empresario usa su poder para tumbar un gobierno legítimo, entonces la gente tenga la opción de no compara sus productos. Esto es lo que tuvimos que haber aprendido de la guerra económica. Yo creo que aún no es tarde y, además, la tarea es necesaria.

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