Metalengua del español: Algunos sintagmas completos (siguiendo la Gramática Larousse)

Lenguaje formal del espanol_1.
Metalengua del español, código de etiquetas. (c) Ramón Morales Castel.

Bien, pensaba exponer los elementos de la lengua en forma progresiva (como ya comencé a hacer en aquí y aquí), pero conseguí la Gramática Práctica de la Lengua Española Larousse, de Irma Munguía Zatarain, Martha Elena Munguía Zatarain y Gilda Rocha Romero, y decidí seguir la exposición con los sintagmas de ese librito (a partir del capítulo Morfología). Iré haciendo algunas consideraciones en la marcha.

Codificaremos en nuestro lenguaje formal, según nuestro catálogo de monemas, seis palabras que aparecen como ejemplos en la mencionada gramática: niño, casa, librero, rojos, comió, deportista. Las autoras las analizan así:

niñ-o           cas-a               libr-ero

roj-os          com-ió           deport-ista

Según nuestro análisis, en “rojos” y en “comió” hay tres monemas en vez de dos. En nuestra metalengua las estructuras son éstas:

niño = (ras.finsm)

casa = (ras.finsf)

librero = (ras.suf)

rojos = (raa.finam.finapl)

comió = (rav.finvpret.finvp3)

deportista = (ras.suf)

En el caso de la palabra “librero”, el código (ras.suf) implica que asumimos que el sufijo -ero es un morfema en sí mismo y que cuando declinamos la palabra en femenino (“librera”, en caso de que nos refiramos a una persona: el librero, la librera), el morfema final finsf se amalgama con el sufijo para formar el elemento -era. Pero si asumimos que el sufijo en realidad es -er-, y que luego necesita un morfema final de masculino o substantivo, entonces las palabras “librero” y “librera” tienen una estructura (e.e.e):

librero = (ras.suf.finsm)

librera = (ras.suf.finsf)

La amalgama del último morfema final se manifiesta en la -o y la -a: -o para el morfema finsm, y -a para el morfema finsf, como suele ocurrir en español. A mi particularmente me convence más este último análisis.

En el caso de la palabra “rojos”, se trata en realidad de una estructura de tres monemas, como ya se ve en la fórmula de nuestra metalengua:

roj-o-s = (raa.finam.finapl)

Esta estructura es verdadera porque existe su par femenino “rojas”:

roj-a-s = (raa.finaf.finapl)

Con respecto al morfema de número plural -s, podríamos asumir que se trata de un morfema más “genérico” que podríamos escribir con el código pl. Este morfema aparecería en los códigos de substantivos y masculinos indistintamente. En ese caso el código de “rojos” y “rojas” sería éste:

rojos = (raa.finam.pl)

rojas = (raa.finaf.pl)

Esa notación quizá sea mejor por ser más económica y elegante.

Con respecto a la palabra “comió”, en el código ya se refleja que se trata de una palabra de tres monemas. Como se trata de un verbo, ya explicamos anteriormente que la terminación -ió en realidad es una amalgama de varios morfemas. En nuestra metalengua el código muestra los elementos de la amalgama por separado:

comió = (rav.finvpret.finvp3)

Aquí la amalgama -ió está constituida por el sintagma interno finvpret.finvp3. El primero es el morfema verbal de declinación del tiempo presente de indicativo, y el segundo es el morfema verbal de persona gramatical (para la tercera persona del número singular: él, ella, ello).

El caso de la palabra “deportista” es diferente al de “librero”, porque aquí el sufijo -ista se usa indistintamente para el género masculino y el femenino (no existe en español, normalmente, el substantivo “deportisto” como expresión de la declinación masculina para “deportista”). Aquí entonces se trata de un sufijo que sirve igual para ambos géneros o que está vacío de información de género, por lo que el artículo determinado cargará la información de género en un sintagma completo:

el deportista = [1(partm) + (ras.suf)]

la deportista = [1(partf) + (ras.suf)]

***

En la mencionada gramática se acepta la idea de que hay palabras en español, incluidos algunos substantivos, constituidos por un monema. Pone como ejemplo las siguientes palabras:

mar          sol           así            mil

por           no           col            pan

En esta metalengua hemos asumido eso para los adverbios, numerales y preposiciones sin ninguna observación adicional:

así = (nadv), adverbio no-derivado.

mil = (num), numeral.

por = (prep), preposición.

no = (nadv), adverbio no-derivado.

En el caso de los substantivos, tiendo a ver un morfema final de género gramatical que no se manifiesta en la forma. Si esto es cierto, estos substantivos que aparentemente tienen la estructura simple (e), en realidad tienen una estructura (e.e):

mar = (ras.finsm), (ras.finsf)

sol = (ras.finsm)

col = (ras.finsf)

pan = (ras.finsm)

Esto parece un enfoque irracional y acepto esa objeción. Si descartamos este enfoque, entonces estas palabras se parecen a la palabra “deportista” en el sentido de que es el uso y el artículo determinado los que determinan el género gramatical de las mismas. Si esto es así, los códigos para los sintagmas con artículos serían estos:

el mar = [1(partm) + (ras)]

la mar = [1(partf) + (ras)]

el sol = [1(partm) + (ras)]

la col = [1(partf) + (ras)]

el pan = [1(partm) + (ras)]

***

En los ejemplos de flexión del libro que hemos mencionado hay algunos casos de estructura (e.e.e) y (e.e.e.e) que aparecen como estructuras (e.e). Son las siguientes palabras (las escribimos ya con el código de esta metalengua):

grandote = (raa.suf.finam)

pequeñito = (raa.suf.finam)

delgaducho = (raa.suf.finam)

facilísimo = (raadv.suf)

dulcísimo = (raa.suf.finam)

compraste = (rav.finvpret.finvp2)

regresará = (rav.finvfut.finvp3)

La palabra “grandote” tiene el homólogo “grandota” para el femenino. La palabra “pequeñito” tiene el homólogo “pequeñita”, “delgaducho” tiene “delgaducha” y “dulcísimo” tiene “dulcísima”. La palabra “facilísimo” es un adverbio y por tanto no tiene información de género. La palabra “compraste” tiene morfema de tiempo verbal de indicativo pretérito (finvpret) y el morfema de la segunda personal singular (finvp2, correspondiente a tú, usted). La palabra “regresará” tiene el morfema verbal del futuro de indicativo (finvfut) y el morfema de tercera persona gramatical número singular (finvp3, correspondiente a él, ella, ello).

Como dijimos antes, con las palabras “grandote” y “grandota”, “pequeñito” y “pequeñita”, “delgaducho” y “delgaducha”, “dulcísimo” y “dulcísima”, podríamos asumir que los sufijos cargan en sí información de género gramatical (-ote para el masculino, -ota para el femenino, etc), pero yo prefiero descartar ese enfoque y ver la información de género en un morfema independiente. La palabra “facilícimo”, si se usa como adjetivo, puede recibir información de género gramatical y convertirse en “facilísima”. En ese caso las estructuras son:

facilísimo (adjetivo) = (raadv.suf.finam)

facilísima (adjetivo) = (raadv.suf.finaf)

Aquí vemos en el código que la raíz de la palabra no cambia de naturaleza o tendencia (sigue siendo una raíz adverbial), y que la información de género aparece en el morfema final, cambiando así la categoría gramatical de la palabra (de adverbio a adjetivo). Sin embargo, sí hay sufijos en español que cambian la categoría gramatical de las palabras (o mejor dicho, la constituyen), como en los ejemplos que vemos en la sección de Derivación del libro:

El morfema -ción se agrega a raíces verbales para formar sustantivos: traduc-ción, produc-ción, reten-ción.

El morfema -ble se agrega a raíces verbales para formar adjetivos: lava-ble, compra-ble, recomenda-ble.

El morfema -mente se agrega a raíces adjetivas para formar adverbios: fácil-mente, rápida-mente, loca-mente.

En este lenguaje formal distinguiremos los distintos tipos de sufijo para tener una descripción más detallada de las estructuras. He aquí las estructuras de esas palabras:

traducción, producción, retención = (rav.sufs)

lavable, comprable, recomendable = (rav.sufa)

fácilmente, rápidamente, locamente = (rav.sufadv)

El morfema sufs es un sufijo que carga información de la categoría gramatical de substantivos. El morfema sufa es un sufijo que carga información de la categoría gramatical de adjetivos. El morfema sufadv es un sufijo que carga información de la categoría gramatical de adverbios.

Las palabras del tipo (rav.sufs) pueden usarse con artículos determinados, pero sólo parecen hacerlo con el artículo femenino: la traducción, la producción, la retención. Igual para el número plural. Esto puede significar que el sufijo sufs carga en sí información de género gramatical femenino, o no es así y fue el uso el que determinó estos protocolos. Asumiremos que esto último es lo verdadero.

la traducción = [1(partf) + (rav.sufs)]

las traducciones = [1(partf.pl) + (rav.sufs.pl)]

Las palabras tipo (rav.sufa) no reciben morfemas finales de género gramatical pero sí de número plural:

lavables = (rav.sufa.pl)

Las palabras tipo (rav.sufadv) no reciben morfemas finales ni de género ni de número.

***

Con respecto a los prefijos, tenemos tres ejemplos más o menos claros y casi sin observaciones adicionales:

deshacer = (pref.rav.finvinf)

abanderar = (pref.ras.finvinf)

reconocer = (pref.rav.finvinf)

La palabra “abanderar” podría admitir varios análisis. O bien la palabra se forma al añadir el morfema verbal de infinitivo –ar (finvinf) al substantivo “bandera” (ras), o bien la palabra contiene un sufijo sufv que se vuelve invisible (no se manifiesta formalmente) al amalgamarse con el morfema finvinf. En este último caso la estructura de la palabra sería:

abanderar = (pref.ras.sufv.finvinf)

Los otros dos ejemplos son diferentes porque en ellos la raíz es una raíz verbal (rav). La raíz allí ya contiene parte de la categoría gramatical de la palabra o su tendencia radical.

En el caso de los infijos, asumiremos que pertenecen a un subgrupo de los sufijos en nuestro catálogo de monemas del español. La razón de esto es que los infijos también derivan palabras como los sufijos. La diferencia es que los infijos alteran la forma de la palabra de una manera especial: la secuencia de emisión de los elementos se interrumpe al llegar al infijo y luego retoma la parte final de la palabra original:

Carlos > Carl-it-os

azúcar > azuqu-ít-ar

La etiqueta para los infijos será insuf:

Carlitos = (ras.insuf.finsm)

azuquítar = (ras.insuf.finam)

El resto de los sufijos no genera ninguna observación.

revelación = (rav.sufs)

recibidor = (rav.sufs)

represivo = (rav.sufa)

***

Este capítulo del libro termina con algunos ejemplos de palabras compuestas por aglutinación:

bocacalle         aguamiel         limpiabotas        sacapuntas

claroscuro       agridulce         vinagre                pelirrojo

“Bocacalle” y “aguamiel” son (sustantivo + sustantivo). “Limpiabotas” y “sacapuntas” son (verbo + substantivo). En este tipo de palabras la primera palabra pierde un fonema que pertenece al morfema de declinación del modo infinitivo: limpia(r)botas, saca(r)puntas. “Claroscuro” y “agridulce” son (adjetivo + adjetivo). Aquí también se eliden algunos fonemas: clar(o)oscuro, agri(o)dulce. “Vinagre” y “pelirrojo” son (substantivo + adjetivo). En “vinagre” se elide el fonema final de “vino” y el adjetivo “agrio” cambia de forma en el proceso: vinoagrio > vin(o)agre. En “pelirrojo” el substantivo “pelo” cambia de forma a peli- sólo para formar este tipo de palabras.

Las estructuras en código:

bocacalle, aguamiel = (ras.ras)

limpiabotas, sacapuntas = (rav.finvinf.ras.finsf.pl)

claroscuro, agridulce = (raa.raa)

vinagre, pelirrojo = (ras.raa)

A veces el uso y a veces la morfología determinan la categoría gramatical de la palabra compuesta. “Bocacalle” es substantivo femenino, pero “aguamiel” es substantivo masculino (quizás debido al error de creer que “agua” es un substantivo masculino). En estos casos no anotaremos ningún morfema final de género en la fórmula. En “limpiabotas” y “sacapuntas” parece ser el uso el que determinó el género de la palabra: son substantivos masculinos por default, a pesar de que la estructura posee el morfema final de género femenino. “Claroscuro” es un substantivo masculino mientras que “agridulce” es un adjetivo. “Vinagre” es un substantivo mientras que “pelirrojo” es un adjetivo.


Aprovecharé aquí para explicar el caso de “agua”. Se cree que es un substantivo masculino porque decimos “el agua”, y que el substantivo cambia a femenino cuando lo usamos en plural: “las aguas”. Hay un cierto número de palabras en español que siguen este proceso y todas comienzan por la vocal a. Lo que ocurre es que, cuando se estaba formando el español, los artículos masculinos y femeninos eran: elle y ella (se pronuncian el y éla). Cuando un substantivo femenino comenzaba por a (como agua, águila, arte, alma, arpa, etc), dicha vocal se confundía con la a del artículo ella (por ejemplo: ella agua). Con el tiempo el artículo femenino ella se convirtió en la al perder la e inicial y en el al perder la a final. La forma la se utilizó normalmente con todos los otros substantivos femeninos pero la forma el se utilizó con los substantivos femeninos que comienzan por a.

EVOLUCIÓN DEL ARTÍCULO FEMENINO ELLA

ANTES               AHORA

ella agua       > el agua.

ella muxer    > la mujer

Con el número plural el artículo femenino sufrió la misma transformación para todos los substantivos:

ANTES                   AHORA

ellas agua          > las aguas.

ellas muxeres   >  las mujeres.

Lo que esto implica lingüísticamente es que el artículo femenino en la actualidad tiene dos formas o realizaciones: la forma frecuente la, y la forma menos frecuente el (que es igual al artículo masculino en singular). La forma la se usa con todos los substantivos femeninos que no comienzan con a, y la forma el se usa con ciertos substantivos femeninos que comienzan por a. En este lenguaje formal eso debe verse en el código de etiquetas:

el agua = [1(partf) + (ras)]

la mujer = [1(partf) + (ras)]

las aguas = [1(partf.pl) + (ras.pl)]

las mujeres = [1(partf.pl) + (ras.pl)]

Se me ocurre que podríamos distinguir en el código la forma el del artículo femenino con la etiqueta partf2. En ese caso:

el agua = [1(partf2) + (ras)]

la mujer = [1(partf) + (ras)]

Así la descripción morfológica contenida en el código de la metalengua sería más precisa.

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