Dhammapada Ilustrado: Capítulo 5: Balavagga: Los necios

Si apenas está comenzando a aprender Buddhismo, tenga en cuenta que el Dhammapada no es lo más recomendable para leer como primera lectura. Hay que manejar el contexto de los versos (si se refiere a laicos o a renunciantes), el vocabulario, los distintos niveles de significado, etc. Si está comenzando en el estudio del Dhamma (Enseñanza del Buddha), lea primero esta nota sobre la enseñanza gradual (anupubbi-katha) del Buddha en seis etapas (abrirá en otra ventana):

Enseñanza Gradual del Buddha en seis etapas.

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Dhammapada Ilustrado:

Capítulo 5: Balavagga (Los necios)

Ilustraciones: P. Vickramanayaka.
Versión en español: Ramón Morales Castel, en base a las versiones inglesas del Ven. Thanissaro Bhikkhu, el Ven. Weragoda Sarada Maha Thero y de Buddharakkhita.

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Namo Tassa Bhagavato Arahato Sammásambuddhassa.

Homenaje al Bienaventurado, Noble y Digno, Total y Completamente Auto-Iluminado.

Dhammapada (versos del Dhamma): Palabras del Buddha.

Dhammapada Ilustrado_capítulo5.

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El Ven. Buddharakkhita traduce “samsára” como “existencia mundana” (worldly existence) y “Dhamma verdadero” como “Verdad Sublime” (Sublime Truth). En cuanto al tema principal de este capítulo, en páli bála, necios, la palabra puede traducirse también como ignorantes y tontos. En inglés casi siempre se utiliza el término fool (tonto, necio).

Nota del Ven. Bhikkhu Nandisena:

Donde dice “largo es el samsára”, el Ven. Nandisena traduce: “largo es el ciclo” y añade la siguiente nota: “La continuación ininterrumpida de los agregados de una existencia a otra”.

Comentario sobre la ilustración:

Nuevamente vemos varios planetas como representación de los muchos “mundos” en los cuales la corriente de vida renace una y otra vez, ya sea que se trate literalmente del mismo planeta en tiempos distintos, de varios planetas o como metáfora general de la vida en el samsára en el universo. En el centro la corriente de vida es el vagabundo que, anciano y cansado lleva sobre sí el peso de las existencias repetidas sin saber a dónde le dirigen. Arriba a la izquierda, para la corriente de vida que no tiene sueño, el paso del tiempo es largo y produce hastío. La persona está “despierta” o “no tiene sueño” y por eso le parece larga la noche. A la derecha, la corriente de vida indaga cuál es el camino y hacia dónde conduce. El que no conoce el camino que conduce fuera de todo esto, está perdido en samsára como este vagabundo. Es el mismo vagabundo que vemos en la ilustración del verso 1. Vea el verso 29, donde se habla también de los dormidos y de los despiertos. En los versos 44 y 45 el ilustrador usa también el recurso de los planetas como representación del mundo o del universo en general.

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Comentario sobre la ilustración:

La figura luminosa representa a la persona que tiene cierto logro en síla (conducta virtuosa) o cierto nivel de conocimiento. Esta persona se aleja de aquellos que no son ni iguales a él ni mejores que él. En el fondo vemos la representación tradicional de las personas que carecen de síla (virtud, moral): hombres jugando a los gallos y apostando dinero, hombre emborrachándose, un hombre bailando con una mujer (que probablemente no sea su esposa o es la esposa de otro hombre) y otro hombre en actividad erótica o sexual con una mujer (que probablemente no es su esposa o es la esposa de otro hombre). Así el ilustrador trata de resumir algunas de las conductas inhábiles que vemos mencionadas, por ejemplo, en los cinco preceptos.

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Comentario sobre la ilustración:

La ilustración representa muy bien la idea del verso. Arriba a la izquierda en el fondo vemos al protagonista del verso con su esposa e hijos. Es un hombre rico y exitoso en términos mundanos. La idea del verso funciona igual si en vez de decir “así el necio se preocupa” decimos “así el necio se vanagloria” o “así el necio se enorgullece”. La idea es que, ya sea preocupación u orgullo, tormento o vanagloria, en realidad no poseemos nada porque ni siquiera nos pertenecemos a nosotros mismos. Si la muerte nos puede tomar en cualquier momento (esta es la imagen principal de la ilustración: la mano de Mára, el Rey de la Muerte, llevándose a la corriente de vida) y ni siquiera nuestro cuerpo es realmente “nuestro”, entonces tampoco los hijos, la esposa y las riquezas materiales.

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Comentario sobre la ilustración:

Arriba en segundo plano vemos un necio o tonto que tiene cierto conocimiento de su ignorancia. Este hombre, por estar consciente de su propia ignorancia, recurre a un hombre sabio (un bhikkhu) para discutir sus ideas y adquirir conocimiento. Abajo, en primer plano, vemos al necio que se cree sabio. Está sentado a la mesa con un libro entre las manos predicando cosas que ni siquiera comprende realmente. Sus amigos y vecinos se apartan de él tapándose los oídos. Esto es una imagen popular que encontramos en casi todas las culturas. El ignorante que está consciente de su ignorancia, calla y escucha a aquellos que saben. El ignorante que se cree sabio habla y habla sin parar y lo que dice es todo incorrecto o desviado.

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El Ven. Bhikkhu Nandisena escribe una nota sobre la palabra Dhamma en este verso en su traducción: “Se refiere a tres cosas: (1) Textos (pariyatti), (2) práctica (patipatti) y (3) realización (pativedha).”

Comentario sobre la ilustración:

En la ilustración anterior el necio es una persona laica. En esta ilustración el necio es un bhikkhu, un monje. Esto es importante porque resalta el hecho de que cualquier persona puede ser un necio o vivir con ignorancia. El hecho de que una persona haya tomado los hábitos de monje no implica que se vuelve sabio automáticamente y sin ningún esfuerzo de su parte. En la imagen el joven bhikkhu sufre fastidio o molestia al tener que estudiar las escrituras. Vive con un monje mayor (el sabio en el verso) pero no sabe nada sobre el Dhamma. Esto es como la cuchara que, aunque entra en contacto miles de veces con la sopa, no tiene idea de su sabor. Así nosotros mismos podríamos haber estado en contacto miles de veces con una persona aparentemente común que en realidad era un sabio y no teníamos idea de ello. Sin embargo, la idea del verso no es que la necedad o la ignorancia sean una cualidad fija en la vida de una persona, un estado que nunca cambiará o que nunca puede ser cambiado. La idea del verso es que, si una persona tiende a la necedad y no hace ningún esfuerzo por cambiar su condición, seguirá siendo un necio toda su vida, aunque viva con un sabio, aunque entre en contacto miles de veces con uno o muchos sabios. El ejemplo contrario lo tenemos en el siguiente verso.

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El Ven. Thanissaro Bhikkhu utiliza la expresión “persona perceptiva” (perceptive person) donde he puesto “persona inteligente”. El Ven. Buddharakkhita utiliza la expresión “persona que discierne” (discerning person). Ven. Nandisena pone “sabio” en esa línea. El verso original en páli tiene el substantivo viññu, que el Ven. Weragoda Sarada traduce como “sabio” (wise), mientras que para el segundo sabio del verso tiene el substantivo pandita, lo cual Ven. Weragoda Sarada traduce como “el hombre de sabiduría madura” (the man of mature wisdom). Si traducimos el verso según la versión literal del Ven. Weragoda Sarada, tendríamos:

El sabio, aunque se asocie incluso por un momento
con el hombre de sabiduría madura,
instantáneamente la Doctrina aprende,
así como la lengua el sabor de la sopa.

Lo que entendemos de esto es que, la persona que no es necia o ignorante (bálo, en páli) ya posee cierto grado de sabiduría en sí como para ser llamado “sabio” (viññu), aunque hay otros que poseen un grado de sabiduría mucho mayor (pandita) que ella. Así como hay diversos grados de necedad o ignorancia, hay diversos grados de sabiduría o conocimiento. En sus comentarios el Ven. Weragoda Sarada explica que viññu es literalmente “aquel que posee viññana (cognición)”. Su comentario sigue así:

“Aquí viññana implica inteligencia. La cognición es uno de los cinco agregados, uno de los cuatro nutrimentos, el tercer vínculo en la originación dependiente, el quinto en una división séxtuple de los elementos. Vista como uno de los cinco grupos [agregados], está inseparablemente vinculada con los otros tres grupos mentales (sensación, percepción y formaciones) y cubre la cognición general del objeto, mientras que los otros tres contribuyen a funciones más específicas. Su carácter ético y kámmico, y su grado mayor o menos de intensidad y claridad están principalmente determinados por las formaciones mentales asociadas con ella. Precisamente como los otros grupos de existencia, la consciencia es un flujo y no constituye una substancia mental residente, ni tampoco es una entidad que transmigra o un alma. Las tres características, impermanencia, sufrimiento y no-ego, son frecuentemente aplicadas a ella en los textos.”

Comentario sobre la ilustración:

Aquí el ilustrador vuelve a mostrar una persona laica como protagonista del verso. Arriba en segundo plano el hombre laico inteligente o sabio se dirige a un monje (modelo de sabiduría madura) para recibir y estudiar el Dhamma, la Doctrina. Abajo en primer plano, el mismo hombre estudia el Dhamma y rápidamente lo aprende así como la lengua el sabor de la comida. La palabra páli súparasa no siempre se traduce como “sopa”. En los comentarios del Ven. Weragoda Sarada Maha Thero aparece a veces como “sopa”, otra vez como “comida” y otra vez como “deliciosos platos”.

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El Ven. Thanissaro Bhikkhu pone “haciendo el mal” (doing evil) donde yo pongo “sembrando mal kamma”. Ven. Buddharakkhita pone “haciendo malas acciones” (doing evil deeds). Ven. Nandisena traduce “la mala acción”. El original en páli dice: karontá pápakam kammam, literalmente: “haciendo mal kamma, haciendo mala acción”. Al principio del verso el original páli pone bálá dummedhá, que significa literalmente “necio ignorante”. Las dos palabras significan más o menos lo mismo por lo cual la expresión bála dummedhá es reiterativa: es el necio muy necio, el ignorante muy ignorante. Por razones estéticas me pareció mejor la expresión “los necios, con su débil sabiduría”, aunque esto no contiene el matiz reiterativo de la expresión original.

Comentario sobre la ilustración:

Aquí el ilustrador vuelve a los temas más universales de las acciones que constituyen mal kamma, aunque la lista es mucho más larga: el hombre se dedica y se aferra a los placeres sensuales (representados por la mujer), la bebida, los juegos de azar (el dado), el matar seres vivos (el ciervo atado, el arco y las flechas), las riquezas materiales (el cofre). Detrás de todo esto el mismo hombre estalla en una nube de fuego al cosechar el resultado de su propio kamma. La muerte se lo lleva así de este mundo. Esto es el “fruto amargo”.

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Comentario sobre la ilustración:

La ilustración es suficientemente clara. Vemos nuevamente las imágenes que icónicamente se asocian con la idea de mal kamma en los países del Theraváda. Abajo a la izquierda, un carnicero mata una vaca. Arriba a la izquierda, un hombre se dedica a la bebida, descuidando a su mujer e hijo. Arriba, un ladrón. Arriba a la derecha, un hombre con dos mujeres (que probablemente son las esposas de otros hombres). Abajo a la derecha, un hombre lleva palabras falsas a otro para engañarlo o para ponerlo en contra de otras personas. Esta es otra manera de resumir los cinco preceptos, aunque de manera incompleta por razones de espacio. En el centro el hacedor de estas acciones llora y se lamenta habiendo cosechado el resultado de las mismas.

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Comentario sobre la ilustración:

Este verso es la corrección del anterior, el ejemplo positivo. Aquí vemos un catálogo de las acciones que son buenas, aunque tampoco se representan todas las buenas acciones posibles que se mencionan en los textos. Es un cuadro bastante lleno. El protagonista de la ilustración está en el centro. Abajo en primer plano vemos que el hacedor de buen kamma es generoso, da donativos a la gente pobre, a los necesitados. A la izquierda vemos al hacedor de buen kamma bañando a una persona pobre o enferma (la idea es ayudar a aquellos que necesitan ayuda). Arriba a la izquierda el hacedor de buen kamma presenta homenaje al Maestro, el Buddha. A la derecha, regala comida a un bhikkhu. Arriba a la derecha, presenta sus respetos a un Maestro de Dhamma, un bhikkhu que predica el Dhamma. Y arriba en el centro vemos a Sakka, Rey de los devas, sentado en su trono sobre las nubes. La inclusión de esta figura se debe a que, incluso el Rey de los devas es tal debido a las buenas acciones que realizó en sus existencias anteriores cuando era un humano. La abundancia de buenas acciones (buen kamma), pueden causar el renacimiento de una corriente de vida en los cielos de los devas, incluso como Rey de los devas.

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En este verso la palabra pápam aparece sola (en el verso 66 aparece como adjetivo de la palabra kamma, formando el sintagma pápakam kammam: mala acción, acción malvada). Hablamos entonces aquí de “lo malo” o “el mal”, por lo cual la traducción literal debería ser:

En tanto el mal no ha madurado,
el necio cree que es dulce como la miel.
Pero cuando el mal madura,
el necio cosecha sufrimiento.

He decidido sin embargo poner “mal kamma” para establecer la idea de que “el mal” o “lo malo” es un tipo de acción y no algo platónico o metafísico. Este parece haber sido también el criterio del Ven. Weragoda Sarada Maha Thero al traducir de la misma manera con la expresión “evil kamma” (kamma malvado). El Ven. Weragoda Sarada Maha Thero escribe sobre la palabra pápam:

pápam: acción insana (no-integra). A veces este tipo de acción se caracteriza como akusala. Akusala implica carencia de integridad. Son las voliciones kámmicas y la consciencia y concomitantes mentales asociadas a ella, que están acompañadas ya sea por la codicia o el odio o el mero engaño; y todos estos fenómenos son causas de resultados kámmicos desfavorables y contienen la semilla de destinos o renacimientos infelices.

Hay que recordar también que, aunque dukkha se traduce como sufrimiento, abarca todo un rango de estados negativos que podemos traducir como angustia, estrés, dolor, aflicción, insatisfacción.

Comentario sobre la ilustración:

La ilustración es bastante elocuente y repite varios temas gráficos que ya hemos visto en ilustraciones anteriores. Aquí el hacedor del mal es un glotón que vemos mientras la acción está teniendo lugar y después de que ha tenido lugar (en el centro de la imagen). En segundo plano vemos imágenes tradicionales del mal comportamiento típicas en la cultura buddhista: un hombre matando una res, un ladrón robando en la noche, un hombre seduciendo a una mujer (que no es su esposa o es la esposa de otro hombre), un hombre metiendo cizaña en el oído de otra persona y un bebedor. Estos cinco ejemplos representan las malas acciones proscritas en los cinco preceptos.

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He puesto “lo No-condicionado” allí donde el Ven. Thanissaro Bhikkhu y el Ven. Nandisena ponen “Dhamma”. El Ven. Buddharakkhita pone “Verdad” (Truth) en esa línea. El verso original en páli pone el compuesto sankhatadhammánam que el Ven. Weragoda Sarada traduce como “del logro de lo no-condicionado”. Ven. Nandisena pone una nota en su traducción sobre este Dhamma que dice: “Aquí Dhamma se refiere a la realización de las Cuatro Nobles Verdades.”

Comentario sobre la ilustración:

Tanto el verso como la ilustración se refieren al extremismo de los ascetas hindúes que proliferaban en los tiempos del Buddha. En aquella época, las personas que buscaban un sendero espiritual abandonaban la vida hogareña para vivir como mendigos en parques, bosques, selvas o al margen de pueblos y ciudades. Muchos de ellos creían que podían alcanzar una introspección de la verdad por medio de prácticas dolorosas que resultaban humillantes para el cuerpo. Algunas de esas prácticas ascéticas extremas consistían en comer muy poca comida al día. Incluso el Buddha practicó estos mismos ejercicios extremos varios años antes de lograr el Despertar, pero luego se dio cuenta que no lograría nada con estas formas extremas de ascetismo. Lo que el Buddha enseñó es que estas prácticas no conducen a la comprensión de la verdad y por tanto son completamente innecesarias. En la ilustración vemos un asceta que lleva la práctica a un extremo casi mortal: se alimenta sólo una vez al mes con la punta de una hoja de hierba. Esto es como tratar de escalar una montaña con las uñas. Esta persona nunca llegará a la cima de la comprensión verdadera de la realidad última (el sankhatadhamma, lo no-condicionado). Al fondo, arriba, los nobles bhikkhus, sin practicar tales austeridades extremas, vuelan directo hacia la comprensión de lo No-condicionado.

Dhammapada_v71.

Comentario sobre la ilustración:

Vemos al necio (bálo) quemándose con el fuego del resultado de sus propias acciones malas (pápam kámmam). Abajo, en las cenizas que arden, algunas de las imágenes tradicionalmente asociadas con el mal kamma: dos amantes en la infidelidad, una botella de bebida alcohólica, una espada (símbolo del asesinato), y cartas de juegos de azar…

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“Lo aprendido”: literalmente ñattam en páli. El verso hace una diferencia entre conocimiento y sabiduría. Conocimiento se refiere aquí a una habilidad que puede ser usada en beneficio o en detrimento del hacedor, mientras que la sabiduría es otra cosa. Sabiduría es un meta-conocimiento, es la habilidad de saber usar correctamente el resto de la habilidades o conocimientos aprendidos. Sobre esto el Ven. Weragoda Sarada Maha Thero escribe la siguiente nota:

ñattam: conocimiento. Este verso enfatiza que incluso el conocimiento de la persona necia traer su propia destrucción. El conocimiento necesita otros refinamientos como una capacidad para usarlo de manera que ningún daño sea hecho a uno mismo o a otros. Aunque la persona necia pueda adquirir alguna habilidad, carece de la sabiduría para usarla apropiadamente.

Comentario sobre la ilustración:

Una imagen bastante gráfica. Unas manos bestiales (símbolo ya sea de Mára, el Oscuro, o de la persona que tiende tercamente al mal) retiran de una cabeza una flor de loto (símbolo de la meditación y del logro espiritual) y una rueda de ocho radios (símbolo del Dhamma, la Doctrina del Buddha). En su lugar colocan todo tipo de armas e instrumentos de crápula. Abajo un hombre estudia las escrituras buddhistas mientras otro, con los ojos vendados, aprende a utilizar la espada. A la derecha, lo cual parece ser una escena futura de estos dos mismos seres, el que estudió las escrituras se convirtió en monje (bhikkhu), mientras que el otro es muerto por las armas (como consecuencia de haber matado a otros de la misma manera). Se representan así dos caminos: el camino de la paz y del bien, en la figura del practicante del Dhamma, y el camino del asesinato y del mal, en la figura del espadachín.

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El Ven. Thanissaro Bhikkhu traduce los versos 72, 73 y 74 dentro del mismo espacio, asumiendo que los tres se refieren a la misma persona o que posiblemente fueron dichos en referencia a una misma persona. El Ven. Bhikkhu Nandisena hace igual con los versos 73 y 74. El Ven. Weragoda Sarada Maha Thero también traduce como un par estos dos versos. Puede ser que los tres mencionados versos hayan tenido como protagonista al mismo sujeto, pero también es cierto que el verso 72 es muy general (pudiendo referirse a un monje o a una persona laica, lo cual nunca sabremos con certeza), mientras que los versos 73 y 74 se refieren indudablemente a un bhikkhu o a los bhikkhus en general. Esto se infiere del contenido de los versos.

En los tiempos de Buddha ya había monjes codiciosos que se unían a la Orden (Sangha) con la intención de obtener reconocimiento público y poder mundano de algún tipo. En estos versos el Buddha corta de raíz cualquier pretensión que un monje o una monja puedan tener a este respecto: tal comportamiento es indigno de un monje buddhista y demuestra que la persona aún posee una terrible impureza mental, lo cual es normal encontrar en una persona laica pero inaceptable en un monje o monja. En la actualidad algunos monjes en los países del Theraváda pueden sin duda alguna sentirse aludidos por estos versos. También dentro del Theraváda, los monjes de la tradición del bosque van en dirección opuesta: renuncian a la vida en los grandes monasterios y en las ciudades precisamente para eliminar todo resto de codicia o sed de poder mundano que pueda quedar en ellos.

Comentario sobre la ilustración:

Aquí vemos un bhikkhu codicioso que trata de acaparar con las manos los distintos honores y reconocimientos mundanos que refiere el verso. En primer lugar, dentro de su cuenco para la comida vemos un monasterio, una lámpara, libros y otros objetos. Lo que esto significa es que, incluso con pocas posesiones, el monje puede tratar de aferrarse a los pocos objetos que cree son suyos. Abajo a la izquierda, se aferra a los honores rendidos a él por sus hermanos en la Sangha. Arriba a la izquierda, se aferra a los homenajes y regalos de la comunidad laica. Arriba a la derecha, recibe el reconocimiento de los monjes ancianos y Maestros del Dhamma (considerada la parte más madura y noble de la Sangha buddhista). Y abajo a la derecha se aferra a los honores presentados por las mejores familias de la región. Todo esto está rodeado por la sombra gris de la codicia, la avaricia y la ilusión del poder mundano.

Dhammapada_v74.

Continuación del verso anterior, asumiendo el criterio que hemos explicado en la nota del verso 73. Aquí el sujeto del verso vuelve a ser literalmente bálo, un necio. Los substantivos “deseo” y “orgullo” al final del verso provienen del páli icchá, que el Ven. Weragoda Sarada traduce como “deseo vehemente”, y máno, orgullo. El Ven. Nandisena traduce estos como “deseo” y “vanidad” respectivamente. Algunas traducciones ponen “laicos y monjes” al principio del verso. Otras ponen “laicos y renunciantes”. El original en páli no pone el término bhikkhu sino pabbajitá. La diferencia no es muy relevante en el sentido de que los monjes buddhistas son renunciantes (aunque no todos los renunciantes en el tiempo de Buddha fueron monjes de su Orden).

Nota del Ven. Weragoda Sarada Maha Thero:

Estos dos versos [73 y 74] tratan sobre varias formas del egoísmo experimentado en la vida monástica. Estas formas de egoísmo afectan grandemente a aquellos monjes y ascetas que no están muy avanzados en el progreso espiritual. En tanto no han comenzado a valorar los verdaderos valores de la vida monástica, están enamorados de los regalos brillantes, las ofrendas, el liderazgo prestigioso, etc. Estas búsquedas egotistas son actividades mezquinas de aquellos que están todavía en la base del sendero espiritual. Estos ignorantes tienden a acumular estos bienes de la vida laica que han dejado atrás. Estar rodeados de seguidores y buscar la manera de recibir regalos especiales son importantes para ellos. Se sienten heridos si perciben que son puestos a un lado. Comienzan a buscar los requisitos (regalos) de familias que no son la suya, para ampliar el círculo de sus admiradores. Estas actitudes arruinan sus logros espirituales.

Comentario sobre la ilustración:

Otra vez el bhikkhu engreído que busca la aprobación y reconocimiento tanto de los laicos como de sus hermanos monjes. El abanico en Tailandia y Birmania es el símbolo de los monjes que enseñan el Dhamma, predicándolo o dando discursos. Generalmente estos son los monjes que con el tiempo llegan a recibir muchos honores y reconocimiento por parte de la Sangha buddhista. Este monje en la ilustración está intoxicado con su propio “sueño” de ser una autoridad definitiva y de apoderarse del monasterio.

Dhammapada_v75.

Este verso parece ser una conclusión del tema tratado en los dos versos anteriores. Aquí el Buddha explica claramente que el camino noble que conduce al Nibbána es uno, y el camino de las ganancias mundanas es otro. Esto es una aclaratoria general para todo practicante del Dhamma pero especialmente para el bhikkhu (monjes) y bhikkhuní (monjas) de la Sangha buddhista, literalmente Buddhassa sávako, seguidor del Buddha. El original páli pone la palabra viveke, que he traducido con “entregarse a la soledad”. La palabra significa literalmente “desprendimiento” y “reclusión” y así ha sido traducida por Ven. Thanissaro y Ven. Buddharakkhita en sus versiones inglesas. El Ven. Nandisena lo traduce como “aislamiento”.

Comentario sobre la ilustración:

Dos caminos, dos estilos de vida. A la izquierda la vida laica, pero sobre todo la vida de la persona laica que no cumple los preceptos y no se restringe de ninguna manera. Vemos allí todo lo que hemos visto en otras ilustraciones sobre los placeres y excesos de la vida laica: bebidas alcohólicas, placer sexual, bailes y música, juegos de azar… El bhikkhu, persona que ha renunciado a todo esto (y por ello se le llama renunciante), lo aparta con su mano. A la derecha el noble bhikkhu se dedica a la meditación y al logro del Nibbána (simbolizados por la flor y el halo de luz). En su aura su propia figura se cubre los ojos, los oídos y la boca como metáfora de las restricciones que el monje buddhista se impone para superar la adicción de los sentidos.

Dhammapada Ilustrado. Índice.

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Dhammapada Ilustrado: Capítulo 4: Pupphavagga: Flores

Arriba en la cabecera encontrará una página con el índice de los capítulos publicados (abrirá en otra ventana):

> Dhammapada Ilustrado.

Si apenas está comenzando a aprender Buddhismo, tenga en cuenta que el Dhammapada no es lo más recomendable para leer como primera lectura. Hay que manejar el contexto de los versos (si se refiere a laicos o a renunciantes), el vocabulario, los distintos niveles de significado, etc. Si está comenzando en el estudio del Dhamma (Enseñanza del Buddha), lea primero esta nota sobre la enseñanza gradual (anupubbi-katha) del Buddha en seis etapas (abrirá en otra ventana):

> Enseñanza Gradual del Buddha en seis etapas.

Abajo al final hay libros sobre Buddhismo para leer o descargar.

Dhammapada Ilustrado: Capítulo 4: Pupphavagga: Flores

Ilustraciones: P. Vickramanayaka.
Versión en español: Ramón Morales Castel, en base a las versiones inglesas del Ven. Thanissaro Bhikkhu, el Ven. Weragoda Sarada Maha Thero y de Buddharakkhita.

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Namo Tassa Bhagavato Arahato Sammásambuddhassa.

Homenaje al Bienaventurado, Noble y Digno, Total y Completamente Auto-Iluminado.

Dhammapada (versos del Dhamma): Palabras del Buddha.

Dhammapada Ilustrado_capítulo4.

Dhammapada_v44.

Nota del Ven. Thanissaro Bhikkhu:

“Dichos del Dhamma”: Esta es una traducción para el término dhammapada. Examinar bien los bien enseñados versos del Dhamma significa seleccionar la máxima apropiada para aplicarla a una situación particular, en la misma manera en que un florista escoge la flor correcta de un cúmulo de flores disponibles (ver verso 53), para colocarla en un lugar particular del arreglo.

Comentario sobre la ilustración del verso 44

Aquí vemos otra vez un contemplativo, un hombre dedicado a la meditación, un renunciante (por el color de su túnica). Las flores que le rodean son mundos, significando el pensamiento buddhista de que la vida en el universo existe en varios mundos  (ya sea a nivel “horizontal”, en el sentido de planetas, ya sea a nivel “vertical”, en el sentido de varios planos de existencia o dimensiones). En la parte superior está el experto florista que menciona el verso.

En estas ilustraciones vemos varias clases de personas: Un hombre vestido de amarillo o azafrán pero que no se ha rasurado el pelo y afeitado la barba es un asceta, un hombre contemplativo. Este tipo de persona renuncia a la vida en familia y a las posesiones materiales para dedicarse a ejercicios espirituales de ascesis, incluida la meditación, pero no pertenece formalmente a la Sangha Buddhista (Orden de Monjes y Monjas, discípulos del Buddha). Un hombre vestido de la misma manera pero con la cabeza rapada y la barba afeitada es un renunciante, un bhikkhu (monje), uno que pertenece a la Orden de Monjes y Monjas del Buddha. Un hombre vestido de blanco, con el cabello largo y barba es una persona laica que temporalmente se dedica a ciertos ejercicios ascéticos o a la meditación como un periodo pasajero de purificación o “expiación” de malas acciones pasadas. En algunos países del Theravada las monjas buddhistas se visten de blanco, no de azafrán como los monjes.

Dhammapada_v45.

Nota del Ven. Thanissaro Bhikkhu:

“El aprendiz en el camino”: Una persona que ha alcanzado cualquiera de los tres primeros estadios de los cuatro que conducen al Despertar (ver nota del verso 22).

Nota de Buddharakkhita:

El aprendiz en el camino (sekha): uno que ha logrado cualquiera de los tres primeros estadios del logro supramundano: uno que entra en la corriente, el que vuelve una vez, y el que no retorna.

Mi nota:

Uno que entra en la corriente debe renacer siete veces más antes de lograr el Nibbána final y definitivo. Uno que vuelve una vez es la persona que debe renacer una vez más en el mundo humano. Y uno que no retorna es el ser que, al morir en esta vida, no vuelve nunca más a renacer como humano.

Comentario sobre la ilustración del verso 45

Una continuación de la ilustración anterior. El mismo contemplativo renunciante, examinando las flores-mundos (esta tierra con su reino de Yama y los distintos reinos de los devas). El aprendiz en el camino buddhista debe ser como el experto florista que conoce muy bien su labor y se dedica a ella con entusiasmo.

Dhammapada_v46.

Comentario sobre la ilustración del verso 46

Aquí vemos a Mára en la forma del esqueleto arrojando flechas a un bhikkhu para tratar de distraerlo de su voto de renuncia (a los placeres mundanos). Las flechas de Mára generalmente asumen la forma de una hermosa mujer, que siempre ha sido la principal tentación de los hombres renunciantes. Pero todo el mundo de Mára, la hermosa mujer, el propio cuerpo del bhikkhu es un espejismo, es como espuma. Sabiendo esto el monje se mantiene firme en su trabajo espiritual simbolizado por la flor de loto nimbada.

Dhammapada_v47.

Comentario sobre la ilustración del verso 47

Un hombre toma a una mujer como fuente de placer sensual. Al mismo tiempo dirige la mirada hacia otra y hacia otra. Con sus sentidos se dedica a recoger placeres sensuales como si fueran flores. A esta persona la muerte se lo lleva como la inundación que vemos en la parte inferior de la ilustración.

Dhammapada_v48.

Nota del Ven. Thanissaro Bhikkhu:

De acuerdo con el Comentario al Dhammapada, el Terminador es la muerte. De acuerdo con otro comentario antiguo, el Terminador es Mára.

Comentario sobre la ilustración del verso 48

Otra versión del hombre atrapado en las ataduras del mundo, recogiendo flores de placer… Aquí el hombre trata de aferrarse a sus amantes, a su carruaje, a la bebida y la comida, a sus cofres de dinero… pero todo esto es como una fantasmagoría. No es definitivo, no es tan real como parece. La garra del Terminador (Mára), lo mantiene así atrapado.

Dhammapada_v49.

Nota de Buddharakkhita:

El “sabio en la aldea” es el monje buddhista que recibe su comida al ir silenciosamente de puerta en puerta con su cuenco de mendigo, aceptando lo que sea que le ofrezcan.

Comentario sobre la ilustración del verso 49

Una ilustración (y verso) que instruye sobre cómo debe ser el comportamiento de los bhikkhus y bhikkhunís: los monjes y monjas necesitan salir todos los días por la mañana a mendigar su comida en las aldeas y pueblos. Ellos deben ser como la abeja que no daña la flor: deben mendigar su comida y marcharse, sin pretensiones de ningún tipo, sin causar daño o alteraciones de ningún tipo. Sólo dan su ayuda o se consejo cuando se les pide.

Dhammapada_v50.

Comentario sobre la ilustración del verso 50

Una de las ilustraciones más hermosas y perfectas del señor Vickramanayaka. Aquí vemos una familia laica en la que cada uno de sus miembros se dedica a sus tareas sin criticar o interferir en las tareas de los otros: la mujer se dedica a cocinar la comida para la familia, el padre se dedica a enseñarle las escrituras (la manera más frecuente en que los niños aprenden a leer y escribir en los países del Theravada) al hijo. Afuera de la choza parece haber una querella en la comunidad, pero esta familia no participa en ello.

Dhammapada_v51.

Comentario sobre la ilustración del verso 51

Esta ilustración parece referirse a la historia de los Comentarios (un texto escrito en el siglo V de la Era Común y adjuntado al Dhammapada para explicar el contexto supuesto de cada uno de los versos). Se trata de la historia del asceta Chattapáni, que no era un monje buddhista pero sí seguía las Enseñanzas del Bienaventurado. (Por el cabello y la barba sabemos que el hombre en la ilustración es un asceta renunciante como los monjes buddhistas pero no uno de ellos.) En la historia el rey Pasenadi pide a Chattapáni que enseñe el Dhamma a las personas de la corte, pero el asceta responde que él no puede cumplir las funciones de un monje puesto que no es uno de ellos. La ilustración parece mostrar dos actitudes totalmente opuestas: a la derecha están las personas laicas, que pueden hablar muy bien, pronunciar muchas palabras sabias sin ponerlas nunca en práctica; al contrario, en primer plano el asceta Chattapáni pone las palabras de sabiduría en práctica sin decir nada.

Dhammapada_v52.

Comentario sobre la ilustración del verso 52

Esta ilustración continúa el tema de la anterior y también parece reflejar la historia de los Comentarios. La historia del Comentario es la misma para ambos versos 51 y 52. Después de que el asceta Chattapáni respondiera al rey Pasenadi que una persona laica debe enseñar el Dhamma, usurpando así las funciones de los monjes, el rey manda a llamar al Buddha para que enseñe el Dhamma. El Buddha, estando ocupado en ese momento, envió a su discípulo más cercano, el Ven. Ánanda. En la ilustración vemos un monje enseñando el Dhamma (el abanico es el símbolo de los monjes que enseñan el Dhamma en los países del Theravada) a un grupo de personas laicas. Aquí las palabras bien dichas, palabras de sabiduría, no son sólo palabras: están encarnadas en la persona misma del Venerable Bhikkhu, quien las pone en práctica todo el tiempo, todos los días de su vida, y por eso las personas laicas le rinden homenaje y respeto.

Dhammapada_v53.

Nota del Ven. Thanissaro Bhikkhu:

La última línea del original en pali aquí puede leerse de dos maneras: “incluso así, muchas cosas hábiles podrían ser hechas por uno nacido y mortal” y también “incluso así, muchas cosas hábiles deberían hacerse con lo que es nacido y mortal.” La primera lectura toma la oración “jatena maccena”, nacido y mortal, como siendo análoga al florista implícito en la imagen. La segunda lectura la toma como como análoga al cúmulo de flores explícitamente mencionados. En este sentido, “lo que es nacido y es mortal” significaría el cuerpo de uno, su riqueza y sus talentos.

Comentario sobre la ilustración del verso 53

Aquí vemos otra vez el tema del experto florista, pero está vez las flores son aquí una metáfora de buenas acciones (kamma bueno, kamma luminoso). En un primer plano la imagen de Buddha (o un Venerable Bhikkhu) muestra ejemplos, en burbujas de luz, de lo que significa buenas acciones: dar comida a los más pobres (arriba a la izquierda), venerar y rendir homenaje al Maestro (izquierda, más abajo), enseñar el Dhamma a la comunidad laica (izquierda, abajo), alertar o reprender a la persona atrapada en algún vicio dañino (derecha, abajo) con el fin de ayudarla a liberarse del mismo, y rechazar las riquezas materiales en forma de dinero o joyas.

Dhammapada_v54.

Nota del Ven. Thanissaro Bhikkhu:

Tagara = un arbusto que, en forma de polvo, es usado como perfume. Anguttara Nikáya 3.78 explica cómo el aroma de la persona virtuosa va en contra del viento y llega hasta los devas diciendo que aquellos humanos y seres celestiales que conocen el buen carácter de una persona virtuosa harán conocer su buen nombre en todas las direcciones.

Nota de Buddharakkhita:

Tagara: un polvo fragante obtenido de una especie particular de arbusto.

Comentario sobre la ilustración del verso 54

Una hermosa ilustración donde vemos al Bienaventurado acompañado de bhikkhus perfectos, reunidos en ejercicios de meditación. La fragancia de estos seres virtuosos asciende hasta el cielo, el reino de los devas. Estos observan y rinden homenaje a los virtuosos monjes. La luna llena es símbolo de la iluminación total alcanzada por el Buddha y por los Arahants (santos iluminados).

Dhammapada_v55.

Comentario sobre la ilustración del verso 55

Una ilustración parecida a la anterior. En esta vemos también al Buddha rodeado de bhikkhus perfectos en estado meditativo. De la fragancia de tal estado virtuoso se forma arriba la Rueda del Dhamma, la Rueda de Ocho Radios, símbolo universal de la Enseñanza del Buddha.

Dhammapada_v56.

Comentario sobre la ilustración del verso 56

Otra hermosa y perfectamente elaborada ilustración que muestra un grupo de bhikkhus, todos maestros del Dhamma (tienen abanicos), reunidos en una mesa en la que se encuentran las escrituras buddhistas, el Tipitaka, como se ha escrito tradicionalmente durante 2500 años: en hojas de palma atadas en forma de fardos rectangulares. A la derecha hay un manojo de incienso, pero la fragancia de los venerables bhikkhus es la que asciende hasta el cielo, lugar de residencia de los resplandecientes (los devas). Nótese que los devas tienen cuerpos de luz y cabezas nimbadas, símbolos de virtud y dones perfectos adquiridos.

Dhammapada_v57.

Nota del Ven. Thanissaro Bhikkhu:

“Conocimiento correcto”: el conocimiento del completo Despertar.

Comentario sobre la ilustración del verso 57

El cadáver de un bhikkhu yace en el suelo, pero su esencia vital vuela libre hacia el Nibbána. En primer plano Mára se lamenta porque no ha logrado encadenar a este bhikkhu. La tierra es aquí como un laberinto de caminos que Mára domina a la perfección. Pero la persona que se libera del samsára no deja huellas en el suelo (metafóricamente) y por eso Mára no puede perseguirla. En otro verso se compara a la persona totalmente liberada con un pájaro que al volar no deja huellas en el cielo.

Dhammapada_v58.

Comentario sobre la ilustración del verso 58

Al parecer en los tiempos de Buddha las personas en los pueblos arrojaban su basura a un lado del camino. Es frecuente encontrar referencias a estas “pilas de desperdicios” a un lado del camino en los suttas (discursos). En esta ilustración, una de las más hermosas, vemos una flor de loto levantándose en medio de un montón de basura. Esta flor representa al bhikkhu, discípulo perfecto del Buddha, quien a su vez fue el Primer Bhikkhu Perfecto que se elevó como una flor de loto por sobre los desperdicios de la existencia mundana.

Dhammapada_v59.

Comentario sobre la ilustración del verso 59

Esta ilustración completa el sentido de la anterior, ya que este verso termina la idea del anterior. Aquí la pila de desperdicios es ahora la masa de personas ordinarias, personas atrapadas en el mundo, ciegas (sin sabiduría). En esta masa de gente pueden detallarse las distintas actividades insanas, malas, oscuras, típicas de la existencia en samsára: personas peleando, guerras, robos, saqueos, asesinatos, fiestas licenciosas, excesos de todo tipo (en comida, bebida, juegos, sexo), carnicería de animales… Por sobre ellas se eleva el bhikkhu perfecto que es modelo y ejemplo de la vida santa enseñada por el Buddha. El discípulo del Despierto (Buddha) ha renunciado a todo eso, ha trascendido toda esa masa de actividad insana.

> Dhammapada Ilustrado: Capítulo 1: Yamakavagga: Versos Gemelos.

> Dhammapada Ilustrado: Capítulo 2: Appamadavagga: Vigilancia.

> Dhammapada Ilustrado: Capítulo 3: Cittavagga: La mente.

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Dhammapada Ilustrado: Capítulo 3: Cittavagga: La mente

Arriba en la cabecera encontrará una página con el índice de los capítulos publicados (abrirá en otra ventana):

> Dhammapada Ilustrado.

Si apenas está comenzando a aprender Buddhismo, tenga en cuenta que el Dhammapada no es lo más recomendable para leer como primera lectura. Hay que manejar el contexto de los versos (si se refiere a laicos o a renunciantes), el vocabulario, los distintos niveles de significado, etc. Si está comenzando en el estudio del Dhamma (Enseñanza del Buddha), lea primero esta nota sobre la enseñanza gradual (anupubbi-katha) del Buddha en seis etapas (abrirá en otra ventana):

> Enseñanza Gradual del Buddha en seis etapas.

Abajo al final hay libros sobre Buddhismo para leer o descargar.

Dhammapada Ilustrado: Capítulo 3: Cittavagga: La mente

Ilustraciones: P. Vickramanayaka.
Versión en español: Ramón Morales Castel, en base a las versiones inglesas del Ven. Thanissaro Bhikkhu, el Ven. Weragoda Sarada Maha Thero y de Buddharakkhita.

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Namo Tassa Bhagavato Arahato Sammásambuddhassa.

Homenaje al Bienaventurado, Noble y Digno, Total y Completamente Auto-Iluminado.

Dhammapada (versos del Dhamma): Palabras del Buddha.

Dhammapada Ilustrado_capítulo3.

Dhammapada_v33.

Comentario sobre la ilustración del verso 33

Vemos el flechero que endereza la flecha mencionado en el verso. En segundo plano una mano rechaza las cosas que, según Buddha, una persona laica debe rechazar o moderar en su vida: las bebidas alcohólicas, el aferramiento a las fiestas y diversiones, la matanza de animales.

Dhammapada_v34.

Comentario sobre la ilustración del verso 34

Un bhikkhu medita tranquilamente. El pez que es sacado del agua se agita, como la mente que trata de escapar del agarre de Mára. El monje toca la tierra con la punta de los dedos como hizo Buddha cuando estaba logrando el Despertar. Es un gesto de tomar a la tierra como testigo de lo que uno logra durante la meditación.

Dhammapada_v35.

Comentario sobre la ilustración del verso 35

Un buen bhikkhu está absorto en meditación. El loto de luz y el aura de colores simbolizan el estado de jhana (concentración profunda), e incluso el logro del Nibbána. En segundo plano, un hombre laico recibe por todos lados lo que Mára le ofrece: placeres sensuales, juegos de azar, alcohol… Sabemos que la referencia es sobre Mára porque las manos tienen garras y un aspecto peludo. Así esta ilustración se remite a la anterior, donde se menciona a Mára.

Dhammapada_v36.

Comentario sobre la ilustración del verso 36

Esta ilustración es parecida a la anterior pero aquí vemos un renunciante de otro tipo, un contemplativo (quizás una persona laica que se dedica a la meditación por una temporada). En segundo plano está la misma persona laica con su mente llena de flamas y chispas de fuego, símbolos de la mente agitada, fuera de control.

Dhammapada_v37.

Nota del Ven. Thanissaro Bhikkhu:

“Yaciendo en una cueva”: De acuerdo con el Comentario al Dhammapada, “cueva” aquí significa el corazón físico, así como también los cuatro grandes elementos — tierra (solidez), agua (liquidez), fuego (calor), y viento (movimiento) — que constituyen el cuerpo. Samyutta Nikáya 4.2 también compara el cuerpo con una cueva.

Comentario sobre la ilustración del verso 37

Un bhikkhu camina libremente al haber roto la cadena que lo vinculaba a Mára, representado por el esqueleto. Detrás del bhikkhu hay una imagen-sombra que intenta representar cómo la mente (en la forma de espectros blancos flotantes) puede viajar a través del espacio pero sigue atada al corazón de la persona: en algunos comentarios se dice que la expresión “yaciendo en una cueva” se refiere al corazón físico o simplemente al cuerpo. Sin embargo, la persona que practica el Dhamma y la meditación se encarga de restringir la mente para que la misma no se acostumbre a vagar por todas partes sin razón o sin propósito.

Dhammapada_v38.

Comentario sobre la ilustración del verso 38

Una persona laica en un cruce de caminos, no sabe cuál tomar. En su mente está ciego (es ignorante, carece de conocimiento), y por eso es indeciso. Por causa de su ignorancia e indecisión, Su corazón se inclina hacia el cuchillo (la violencia) mientras rechaza las escrituras buddhistas (el Tipitaka).

Dhammapada_v39.

Nota del Ven. Thanissaro Bhikkhu:

De acuerdo con el Comentario al Dhammapada, “mente libre de pasión” significa una mente en la cual la lluvia de la pasión no penetra (ver versos 13 y 14); “discernimiento imperturbable” significa una mente no atacada por la rabia. “Más allá del mérito y el mal”: El arahant está más allá del mérito y el mal en el sentido que él o ella no tiene ninguna de las impurezas mentales — pasión, aversión, o ilusión — que le llevarían a cometer malas acciones, y ninguno de los apegos que causarían que sus acciones produjeran fruto kámmico de algún tipo, bueno o malo.

Nota de Buddharakkhita:

Se dice que el arahant está más allá tanto del mérito como del demérito porque, como ha abandonado todas las impurezas, ya no puede llevar a cabo acciones malvadas; y ya no tiene más ataduras, sus acciones virtuosas ya no producen fruto kámmico.

Comentario sobre la ilustración del verso 39

Una hermosa ilustración que muestra un bhikkhu meditando al pie de un árbol. Leones, tigres, elefantes y osos conviven con él y no se sienten amenazados. El bhikkhu tampoco tiene miedo porque está libre de pasión, está despierto. Así han vivido los monjes y monjas buddhistas meditando en los bosques y selvas del sur de Asia durante 2500 años, sin dañar a los animales y sin ser dañados por ellos.

Dhammapada_v40.

Nota del Ven. Thanissaro Bhikkhu:

“Sin yacer en ello, sin quedarse en calma”: dos significados de la palabra anivesano.

Comentario sobre la ilustración del verso 40

Una ilustración muy compacta que muestra los distintos elementos que se mencionan en el verso. Un monje medita sentado sabiendo que el cuerpo es como una vasija de barro, impermanente, vacío de toda sustancia indestructible, frágil. Su energía meditativa forma una especie de aura que se proyecta como un brazo con un arma que ataca a Mára (representado como un esqueleto). Alrededor se ve el muro almenado de una ciudad y arriba a la derecha el loto de luz, muy brillante, simbolizando el logro luminoso de los jhanas y del Nibbána.

Dhammapada_v41.

Comentario sobre la ilustración del verso 41

Un hombre estudia un libro al mediodía. A las 6 de la tarde ya está muerto sobre el suelo como un tronco seco. Así es la vida: en un momento puede llegar la muerte. Cada momento que pasa, cada hora, cada minuto, es un mundo en sí mismo. Por eso hay varias “tierras” o mundos en la transición de las 12 a las 6 pm en la ilustración.

Dhammapada_v42.

Nota del Ven. Thanissaro Bhikkhu:

Anguttara Nikáya 7.60 ilustra este punto con siete maneras en las que una persona se hace daño a sí misma cuando está rabiosa, trayendo resultados que un enemigo desearía para ella: Ella se vuelve fea, duerme mal, confunde ganancia con pérdida y pérdida con ganancia, pierde su riquezas, pierde su reputación, pierde sus amigos, y actúa de una manera en que — después de la muerte — reaparece en un mal destino.

Comentario sobre la ilustración del verso 42

En segundo plano dos hombres pelean como enemigos. En primer plano uno de ellos es llevado a un infierno por causa de sus propias acciones, su propio kamma. Por causa de la propia mente mal dirigida de uno mismo, de las propias malas acciones de uno mismo, uno renace en lugares de mucho sufrimiento. La moraleja de la ilustración es que un enemigo no tiene poder para enviarte a un lugar de sufrimiento en la siguiente vida mientras que uno mismo, por causa de la propia mente mal dirigida, sí puede hacerlo.

Dhammapada_v43.

Comentario sobre la ilustración del verso 43

Esta ilustración es un tanto críptica. No parece tener relación con la historia contenida en los Comentarios: una historia sobre un hombre que cambió de sexo al sentirse atraído por el monje Mahákaccáyana. La ilustración parece más bien referirse a cómo nuestra propia mente y nuestras propias acciones son las que nos otorgan esa guirnalda de flores que recibiremos como un don en el futuro o como una siguiente existencia feliz.

> Dhammapada Ilustrado: Capítulo 1: Yamakavagga: Versos Gemelos.

> Dhammapada Ilustrado: Capítulo 2: Appamadavagga: Vigilancia.

> Dhammapada Ilustrado: Capítulo 4: Pupphavagga: Flores.

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Estrategia Noble.       En las palabras del Buddha.       Dhammapada.

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