Algunos comentarios sobre la meditación de las 32 partes del cuerpo

Atención: no soy Maestro de Dhamma ni maestro de meditación. Todo lo que escribo en este blog sobre meditación son sólo comentarios y opiniones sobre mi experiencia personal con la meditación. No es una enseñanza acreditada. Puede contener equivocaciones o estar mal explicada. Si usted busca un maestro espiritual o un Maestro de Dhamma o de meditación, le sugiero buscar un bhikkhu (monje) o una bhikkhuní (monja), que en mi opinión son los únicos verdaderos maestros de Dhamma y de meditación.

Debo hacer algunos comentarios sobre esta meditación que es práctica habitual de todos los bhikkhus (monjes) y bhikkhunís (monjas) del Theraváda (Buddhismo Original o Doctrina de los Ancianos). La intención con esta meditación no es generar odio o desprecio hacia el cuerpo de uno. La intención es investigar el cuerpo tal cual como es, tanto en su exterior como en su interior, y observar el aspecto desagradable que posee el mismo. Lo explicaré en detalle porque puede generar confusiones o malentendido en los ciudadanos occidentales, acostumbrados como estamos a un bombardeo publicitario constante que nos condiciona casi a adorar el cuerpo.

El cuerpo posee aspectos agradables y desagradable. Ver las cosas tal como son significa estar consciente de los aspectos agradables y desagradables y de también de los aspectos neutros (que no generan ni agrado ni desagrado). Ahora, si sólo vemos el aspecto agradable del cuerpo, estaremos ignorando una parte de la realidad. Si sólo vemos el aspecto desagradable del cuerpo, también estaremos ignorando una parte de la realidad. La clave de la práctica buddhista o del Dhamma (Enseñanza del Buddha) es observar uno u otro aspecto dependiendo de lo que necesitemos lograr en términos de la sanidad de nuestra mente. Si por alguna razón nos enseñaron o condicionaron a maltratar nuestro cuerpo o a ser negligentes con él, entonces observar el aspecto agradable del cuerpo puede ayudarnos a valorarlo más y a cuidarlo más. Esta es la tarea mental que deben hacer las personas que han descuidado su cuerpo y ahora tienen problemas graves de salud. Deben entonces comenzar a hacer ejercicio, a comer más sano, a mirarse más en el espejo, etc. Esto es valorar y observar el cuerpo en sus aspecto agradable, en su capacidad de darnos placer emocional (por ejemplo, autoestima) y de resultar agradable también para otras personas.

Bien, en general en Occidente tenemos esa parte bien desarrollada. No estamos deficientes en ese sentido. Ahora explicaré la otra parte del asunto: el aspecto desagradable del cuerpo. ¿Por qué muchas personas no pueden estudiar medicina? Entre otras cosas, porque deben enfrentar el sentimiento natural de repulsión que causa todo lo que sale de dentro de nuestro cuerpo: la sangre, todos los fluidos, ver las carne cruda, los huesos, los tendones, el cerebro, etc. Hay personas que ni siquiera pueden ver un poco de sangre sin desmayarse. Esto es porque de manera normal y natural todo lo que esté dentro de la piel nos causa desagrado, repulsión. El Buddha descubrió que observar y concentrarse en este aspecto desagradable del cuerpo nos ayuda a destruir la tendencia a la lujuria. La lujuria nace del hecho de afincarnos en el aspecto agradable del cuerpo, sobre todo en la belleza superficial del mismo. Al volver nuestra mirada hacia dentro del cuerpo y observar todas sus partes, se cae, se destruye, se desarticula esta visión superficial, casi obsesiva, que tenemos sobre la belleza del cuerpo. Al caerse, al destruirse, al desarticularse esta visión superficial, esta obsesión (el Buddha lo llama “intoxicación, embriaguez”) con la belleza superficial del cuerpo, cortamos de raíz la lujuria que nace de esa visión.

Entonces, esa es la intención. Ver el aspecto desagradable de las distintas partes del cuerpo humano, no para odiarlo y despreciarlo, sino para obtener un beneficio de esa observación. Esta práctica es lo que le ha permitido a los monjes buddhistas (hay, por supuesto, casos fallidos, lo cual no quiere decir que la técnica no “funcione”) durante más de 2500 años poder vivir en celibato sin caer en problemas mentales como el onanismo, la pedofilia, y la adicción sexual. Si los hombres religiosos de otras religiones aprendieran y practicaran esta meditación de manera constante durante toda su vida de celibato, podrían eliminar de raíz la posibilidad de que la libido o energía sexual se desvíe, se deforme, se malogre, en formas que se consideran malsanas. Así de valiosa e importante es esta meditación para un mundo donde hay cada vez más pornografía, más pornografía infantil y todo tipo de estimulación sensorial (en televisión, internet, cine, en la calle, etc). Las personas laicas o seculares son, por supuesto, las más propensas a desarrollar trastornos sexo-mentales por el clima de excesiva liberalidad o morbosidad sexual que hay en nuestros países.

Estamos entonces “rescatando” esta tradición de los monjes theravadines no sólo para el beneficio de unos pocos sino también para que todo el que pueda beneficiarse de ella la ponga en práctica y pueda purificar, aunque sea un poco, su mente. ¿Ven cómo la religión y la tradición no es tan mala? Tiene cosas buenas que podemos tomar y promover, para nuestro beneficio y el de muchas personas.

¿Cómo se hace esta meditación?

En un artículo anterior expliqué un poco cómo se hace esta meditación. Añadiré aquí más detalles. Recuerde que en el estudio y práctica de estas cosas uno debe seguir siempre la secuencia de:

  1. pariyatti (estudio del tema, teoría). La sabiduría teórica.
  2. patipatti (práctica, ejercicio). La sabiduría práctica.
  3. pativedha (realización, logro, resultado). La sabiduría total o final.

Uno estudia primero el tema, la teoría; luego uno pone en práctica los ejercicios; y después uno llega a la realización, al logro, al resultado de la práctica. La meditación es patipatti, es un ejercicio, pero en realidad la capacidad de investigación que desarrollamos en la meditación lo abarca todo al final.

Esta meditación se puede hacer sentado o de pie. No hay realmente restricciones sobre la postura o el tiempo. Por ejemplo, uno se sienta y luego uno respira por unos minutos para que el cuerpo se calme y la respiración se vuelva rítmica. Esto dura los primeros cinco minutos, más o menos, cuando uno se sienta a meditar. Después que la respiración se ha vuelto regular y el cuerpo se quedó quieto, uno entonces comienza a hacer el ejercicio mental en sí de la meditación. Uno debe haber aprendido previamente el texto de la meditación. Recuerde que esta es una meditación “discursiva”, osea una meditación en la que entrenamos nuestra mente para que se concentre en una secuencia determinada de pensamientos. Estos pensamientos tienen forma de palabras. Es como darle una tarea a la mente: repasar en orden esta serie de pensamientos/palabras y concentrarse en cada uno de ellos durante un tiempo determinado.

Entonces, pariyatti primero, estudiar el texto de la meditación. Esto se hace antes de la meditación, fuera de la meditación, es una preparación previa a la meditación. El texto de esta meditación es el siguiente:

[En este cuerpo hay:] pelo de la cabeza, pelo del cuerpo, uñas, dientes, piel, músculos, tendones, huesos, médula ósea, bazo, corazón, hígado, membranas, riñones, pulmones, intestino largo, intestino corto, esófago, heces, bilis, flema, linfa, sangre, sudor, grasa, lágrimas, aceite, saliva, moco, aceite de las articulaciones, orina, cerebro.

Uno puede comenzar la meditación con ese primer pensamiento entre corchetes, pero con el tiempo ese pensamientos se vuelve implícito y uno ya no necesita pensarlo. Uno debe estudiar estas 32 partes del cuerpo, buscar imágenes, fotos, para ver cómo lucen y poder traerlas a la memoria durante la meditación. En los tiempos del Buddha, los bhikkhus iban a los cementerios a observar los cadáveres y así era cómo estudiaban anatomía, por decirlo de alguna manera. Observando los cadáveres, sobre todo los más “frescos”, los monjes aprendían cómo lucen los distintos órganos y fluidos del cuerpo. Ya conocemos bien algunos de esos fluidos, como la sangre, la orina, el sudor, las lágrimas, la flema, la saliva, el moco y las heces. Pero la mayoría de las personas no tienen idea de cómo se ve un bazo, o la médula ósea, o la linfa, etc.

Entonces, hay que tener una imagen mental de cada uno de los órganos y fluidos para visualizarlos, uno a uno, durante los pocos segundos que nuestra mente repase mentalmente el nombre del órgano o del fluido en cuestión durante la meditación. Cuando uno ya comenzó la meditación y uno piensa “pelo de la cabeza”, la mente debe visualizar ese objeto, debe concentrarse en él. Luego, al pasar al segundo objeto, la mente piensa “pelo del cuerpo”, visualizando el pelo de nuestro cuerpo. Uno puede visualizar cada uno de los objetos en el cuerpo de uno mismo (como si uno se estuviese viendo desde dentro de uno mismo) o también uno puede visualizarlos en frente de uno (como si hubiese una forma humana transparente, como de cristal, en frente de uno, en la cual se hace visible el órgano o fluido que estamos observando y luego eso desaparece y se hace visible el siguiente).

Como verán, hay que usar la imaginación y todos los recursos de la mente. Hay que traer a la memoria la imagen que uno tiene del objeto y fijar la mente en él durante cierto tiempo. ¿Cómo determinar el tiempo que fijamos nuestra atención en un objeto? Eso lo hacemos con la respiración.

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Seis sistemas del cuerpo humano. De izquierda a derecha: músculos, digestión, respiración, circulación de la sangre, nervios y esqueleto.

La ciencia de la respiración

Como ya estabilizamos el cuerpo y la respiración se volvió estable, rítmica, regular, durante esos primeros minutos iniciales de la meditación, la respiración debe estar ocurriendo según la siguiente secuencia de cuatro “eventos” corporales:

  1. inhalación,
  2. retención del aire,
  3. exhalación,
  4. momento sin aire.

La secuencia se repite sin cesar, naturalmente. Ahora, la mayoría de las personas que no meditan no conocen el momento en que los pulmones están llenos de aire y el diafragma (músculo ubicado debajo de los pulmones, encargado de llenar y vaciar los pulmones) se detiene por unos segundos. Tampoco conocen el momento, después de la exhalación, en que los pulmones están vacíos de aire y el diafragma también se detiene, antes de volver a inhalar aire nuevamente. Pero las personas que meditan, saben que la respiración durante la meditación son estos cuatro momentos y no solamente inhalación y exhalación. Ahora, hablemos de cuánto tiempo dura cada uno de estos eventos. Esto depende de cada persona y del estado físico de cada persona. También depende de otros factores que no es necesario explicar aquí. Basta decir que en algunas personas la inhalación y la exhalación pueden durar tiempos distintos (por ejemplo, tres o cuatro segundos) o pueden durar el mismo tiempo, y también los momentos 2 y 4 pueden durar menos o más que los momentos 1 y 3. No hay una forma correcta o incorrecta respecto a esto sino que el cuerpo busca la manera más sabia de hacerlo en una sesión determinada de meditación. Con el tiempo te darás cuenta que esto varía y que es el cuerpo el que decide estos detalles.

En mi experiencia personal, en mi práctica de meditación, casi siempre los cuatro momentos duran el mismo tiempo, que generalmente es cuatro segundos. Pero, dependiendo de la pureza del aire, hay sesiones de meditación en que retención del aire puede durar muy poco (un segundo), mientras que el momento sin aire puede durar incluso más que la inhalación o la exhalación. Como dije, el cuerpo decide estos ritmos por sí mismo y uno debe adaptarse y utilizarlos para meditar. Supongamos que en un caso ideal los cuatro momentos de la respiración duren el mismo tiempo. La descripción de la respiración quedaría entonces así:

  1. inhalación [diafragma se mueve, cuatro segundos]
  2. retención del aire [diafragma quieto, cuatro segundos]
  3. exhalación [diafragma se mueve, cuatro segundos]
  4. momento sin aire [diafragma quieto, cuatro segundos]

Habiendo logrado este ritmo en la meditación, uno entonces debe repasar un objeto mental determinado en la inhalación y otro objeto mental determinado en la exhalación. Los objetos mentales repasados serán los del texto de la meditación. Si describimos la meditación por medio de la respiración, entonces quedaría así:

  1. inhalación, pensando: “pelo de la cabeza
  2. retención del aire
  3. exhalación, pensando: “pelo del cuerpo
  4. momento sin aire
  5. inhalación, pensando: “uñas
  6. retención del aire
  7. exhalación, pensando: “dientes
  8. momento sin aire
  9. inhalación, pensando: “piel
  10. retención del aire
  11. exhalación, pensando: “músculos“…
  12. etc

Esto significa que la mente se detiene en el pensamiento “pelo de la cabeza” durante cuatro segundos, luego vienen cuatro segundos en los que no ocurre ningún pensamiento en la mente. Luego durante la exhalación ocurre el pensamiento “pelo del cuerpo” durante cuatro segundos, luego durante el momento sin aire no ocurre ningún pensamiento, y así sucesivamente. Siguiendo esta secuencia de eventos corporales y mentales, uno debe completar todo el texto de la meditación. Ahora, ¿por qué no fijamos también un pensamiento/palabra durante los momentos en que el diafragma se queda quieto? Porque los pensamientos ocurrirían entonces muy rápido y la mente no tendría tiempo de investigar o analizar cada uno de estos objetos mentales que estamos analizando. Debemos darle unos segundos a la mente para que se detenga en cada uno de los objetos mentales antes de pasar al siguiente, y esos momentos en los que el diafragma se queda quieto sirven para ese propósito. (Más adelante, cuando uno está más avanzado en esta meditación, uno puede incluso repasar cada objeto mental durante la inhalación solamente, lo que le deja a la mente muchos más segundos, por ejemplo doce, para concentrarse y quedarse fija en una imagen mental.)

Los momentos de retención del aire y los momentos sin aire son muy valiosos. Uno no debe hacer la meditación con el pensamiento de tener que vaciar la mente durante esos preciosos cuatro segundo. Si uno se fija esa intención, probablemente aparezca algún pensamiento en esos momentos en que la actividad discursiva de la mente debe detenerse. La idea es que nuestra mente “se detenga” en esos momentos de quietud del diafragma, pero esto se logra por sí solo, sin que tengamos que presionar o empujar nada. En realidad la mente nunca se detiene, lo que se detiene es el pensamiento discursivo. El pensamiento discursivo es como una voz que suena dentro de la mente. Esa “voz” va a sonar durante la inhalación y durante la exhalación, pero en los momentos intermedios no sonará: la mente se quedará “sin sonido”, sin voz mental. Esa experiencia de la mente “sin voz” nos interesa, porque es este tipo de estado mental el que debemos desarrollar para pasar al siguiente nivel de la meditación…

Un comentario sobre los jhanas: el primer jhana se logra con meditaciones discursivas, con “pensamiento dirigido”, como lo llama el Buddha. Luego, en el segundo jhana los pensamientos discursivos se han detenido por completo, han quedado atrás: la meditación del segundo jhana y las siguientes, son sin “pensamientos verbales”, como esos momentos de retención del aire y sin aire en esta meditación que estamos explicando. Primero uno entrena la mente para que piense en objetos mentales durante un tiempo determinado y según una secuencia fija, como en esta meditación. Así se logra el primer jhana. Luego, de manera espontánea, los momentos sin pensamientos verbales comienzan a ocurrir más frecuentemente hasta que logramos meditar completamente sin palabras, sin pensamientos en forma de palabras. Y así se logra el segundo jhana. Por eso el Buddha dice que para el segundo jhana y los siguientes ya no hay “pensamiento dirigido”, es decir pensamiento verbal o discursivo.

No obstante, estamos explicando aquí cómo se hace la meditación y no debemos preocuparnos todavía por los jhanas. Nuestro objetivo en este caso es que la mente investigue los objetos citados en la meditación y así poder comenzar a destruir o erosionar cualquier tendencia a la lujuria que queramos eliminar. Entonces, esos dos elementos  fundamentales que el Buddha llama “pensamiento dirigido” y “evaluación” ocurren de manera programada, ordenada, durante la meditación. El pensamiento dirigido ocurre cuando nuestra mente piensa en la palabra y el objeto mental que la palabra representa (por ejemplo, “pelo de la cabeza”). La evaluación ocurre también en ese momento y además en los momentos en que se detiene el pensamiento discursivo (esos momentos de quietud del diafragma). La función de la mente que llamamos “evaluación” es la que nos va a permitir aprender algo sobre los objetos mentales que estamos repasando y observando. Por ejemplo: comenzaremos a ver con el ojo de la mente cómo el “pelo de la cabeza” es algo que está presente en millones de seres al mismo tiempo, no sólo en nosotros, veremos que es algo que parece sólido (posee cualidad sólida, es decir, no es líquido ni es gas ni es calor). Comenzaremos a darnos cuenta que algunas partes del cuerpo son más frágiles que otras, o podremos ver el flujo lento de la linfa, que se mueve más lentamente que la sangre, etc.

Con el tiempo (y recuerde que la meditación es algo que rinde frutos a muy largo plazo, después de muchos meses de práctica diaria o semanal), comenzaremos a ver el cuerpo como algo que no genera ni desagrado ni agrado. Comprenderemos que la lujuria y la repulsión son dos extremos de la misma cosa. Al trascender esos dos extremos (y eso es lo que se logra con la meditación), el cuerpo ya no será más algo que automáticamente genere atracción o enamoramiento ni tampoco nauseas o desgrado. Será simplemente “un cuerpo”, un conjunto de órganos o fluidos, una agrupación de cuatro elementos (tierra, agua, aire, calor) ocupando un espacio.

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Un monje buddhista meditando en el tema de la muerte y la impermanencia del cuerpo humano. Durante esta meditación el monje debe visualizar las distintas fases de descomposición del cuerpo humano, habiendo aprendido los detalles de estas fases observando cadáveres en descomposición en un cementerio o algún otro lugar.

Un truco… :-)

Habrá notado que esta meditación no es fácil. La lista es larga y la tarea previa no es fácil. Hay que tener en cuenta que es un entrenamiento mental para monjes y monjas. Es como hablar de un entrenamiento especial. Solo algunas personas pueden dibujar planos de edificios porque se prepararon y estudiaron para eso. Y practicaron. Esta meditación la enseñó el Buddha a sus discípulos avanzados (los monjes y monjas), no a las personas laicas. Pero como en nuestros tiempos modernos los laicos están tomando partes avanzadas del Dhamma para ponerlas en práctica sin abandonar la vida laica, se entiende que este tipo de entrenamiento especializado se enseñe ahora y las personas laicas lo pongan en práctica. Además, como dijimos, la necesidad de enseñar esta herramienta de entrenamiento es acuciante ahora, dado el estado mental y moral de nuestras sociedades.

Un truco para facilitar esta meditación es acortar la lista. Incluso muchos monjes y monjas lo hacen para poder meditar en momentos en que no se dispone de dos o tres horas para hacer esta meditación una o varias veces. Uno puede entonces aprender sólo los primeros cinco objetos de la lista: “pelo de la cabeza, pelo del cuerpo, uñas, dientes, piel”. Luego de varios meses meditando así, uno puede incorporar el siguiente objeto en la lista. Serán seis. Luego serán siete. Y así, en un lapso de uno o dos años, podrá aprenderse la meditación completa. No hay prisa. Tenemos toda la vida para practicarla. Lo importante es comenzar, aunque sea con los cinco primeros órganos de la lista. Pero recuerde que el Buddha diseñó esta meditación para hacerla completa y hay una sabiduría en ese diseño. Los primeros cinco objetos de la lista son “superficiales” y quizás no evocan ningún desagrado en el que medita. No habrá entonces ningún progreso en términos de erradicar la lujuria. Una modificación muy efectiva es escoger las partes más desagradables de la lista y meditar con eso: heces, bilis, flema, linfa, sangre, sudor, grasa, lágrimas, aceite, saliva, moco, aceite de las articulaciones, orina…

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Yendo más allá

Los que han practicado la meditación ya por un tiempo pueden ir más allá y hacerla en idioma páli. La utilidad de esto es que el idioma páli es muy compacto y con una sola palabra podemos pensar “pelo de la cabeza”. En vez de pensar “pelo de la cabeza”, pensamos: kesá. Eso significa “pelo de la cabeza” en páli. Los primeros cinco órganos de la lista son, en páli:

  • kesá (pelo de la cabeza),
  • lomá (pelo del cuerpo),
  • nakhá (uñas),
  • dantá (dientes),
  • taco (piel).

Todo se pronuncia como en español, excepto la c, que se pronuncia como ch. Meditar en páli es especialmente motivador para aquellos que necesitan sentirse conectados en cierto nivel verbal o cultural con el Buddha y con el Dhamma tal cual como se ha enseñado desde hace más de 2500 años. Si acaso el Buddha no habló el idioma páli, por lo menos habló un idioma muy parecido (lo más seguro es que el páli sea un dialecto del idioma que habló el Buddha), y eso nos da un sentimiento de maravilla y de cercanía con el Maestro.

Reflexión y contemplación también son bhavana

Lo que llamamos meditación en general en realidad es una práctica que el Buddha bhavana: cultivo mental o desarrollo mental. La meditación es un ejercicio específico del cultivo mental. Hay otros ejercicios. La reflexión y la contemplación son otros ejercicios de desarrollo mental (bhavana). Cuando estamos leyendo un sutta (un discurso del Canon Páli), estamos concentrados tratando de entender las palabras, las nociones, la narración, etc, en ese momento estamos reflexionando. Esto es una forma de meditación, de cultivo mental. Cuando estamos quietos por un momento y repetimos mentalmente algo que nos gusta, eso es una contemplación. Es otra forma de cultivo mental. Si sentimos que meditar es muy difícil (me refiero al ejercicio específico de observar la respiración y ordenar la mente como lo hemos explicado más arriba), podemos apelar por la reflexión y la contemplación para el desarrollo de nuestra mente. Si sentimos que no podemos meditar porque es muy difícil, la reflexión y la contemplación serán para nosotros una forma más fácil de meditación. Es más fácil porque las podemos hacer en cualquier momento, en cualquier lugar y en cualquier forma que nos resulte cómoda.

Por ejemplo, supongamos que no puede sentarme a hacer esta meditación de las 32 partes del cuerpo. Lo que sí puedo hacer es tomar un libro e anatomía y observar cómo son los órganos, tratar de imaginar cómo están los órganos dentro del cuerpo. Puedo ver películas o documentales que muestren los órganos y fluidos del cuerpo para saber cómo lucen, cómo son. Así, sin tener que sentarme a meditar, estoy cumpliendo con la parte del estudio que mi mente necesita. Luego, en mi tiempo libre, puedo dedicarme a recordar e imaginar cómo está un órgano determinado dentro de mi cuerpo y dentro del cuerpo de otras personas y sentir la repulsión que genera la imagen de los órganos en estado “crudo”. Esto es reflexión.

Otro ejemplo. Cuando veo una persona atractiva y siento que la lujuria comienza a formarse, a agitarse, puedo entonces cerrar los ojos un momento e imaginar una cubeta llena de sangre, una cubeta llena de saliva, una cubeta llena de heces, etc. Y pensar: “Estos fluidos asquerosos también los produce ese cuerpo atractivo que acabo de ver. Ese cuerpo atractivo que acabo de ver también está lleno de todo tipo de substancias sucias, impuras…” Inmediatamente la lujuria cederá, se apagará como un fuego sobre el cual arrojamos agua. Esto es contemplación. Utilizamos la imaginación para evocar la repulsión, el desagrado que producen los fluidos sucios del cuerpo para desmontar la lujuria que estaba comenzando a surgir al ver a una persona atractiva.

Otra forma de contemplación y reflexión es simplemente pensar: “Este cuerpo no es tan limpio y hermoso como parece. Este cuerpo produce todo tipo de suciedad e impureza todos los días. Este cuerpo está lleno de órganos húmedos, igual que los animales, etc.” Y mientras pensamos esto nos imaginamos los órganos y fluidos del cuerpo. Así comienza a “desinflarse” la lujuria o el libido que está fuera de control. Esto también es una forma de cultivo mental, de bhavana, aunque estrictamente no lo llamamos meditación.

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Dhammapada Ilustrado: Capítulo 2: Appamadavagga: Vigilancia

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Este capítulo, que contiene doce versos, trata un tema muy importante en la Enseñanza del Buddha: la vigilancia (appamáda). La palabra appamáda es interesante porque se forma añadiendo el prefijo a- a la palabra pamáda, que significa negligencia. Lo que llamamos entonces vigilancia es literalmente la no-negligencia, la anti-negligencia. Es el estado mental en el cual nos esforzamos para estar plenamente conscientes de todo lo que está sucediendo dentro y fuera de nosotros: dentro, en nuestra mente, y hacia fuera de nosotros por medio de nuestro hablar y nuestro obrar, y también el de las otras personas. El Ven. Weragoda Sarada Maha Thero traduce appamádo y pamádo de una manera muy ilustrativa: sanidad mental (sanity) lo primero, insania mental (insanity) lo segundo. Sin duda alguna desde el punto de vista de un bhikkhu practicante del Dhamma la vigilancia y la negligencia pueden entenderse en esos términos. Otra manera de traducir appamáda es por medio del muy utilizado término inglés mindfulness, que podríamos traducir como consciencia, plenitud de consciencia, estar conscientes plenamente en el momento presente.

La vigilancia es la capacidad de saber lo que está ocurriendo en todo momento. Es estar alertas, atentos a la realidad. Lo contrario, la negligencia, es un estado inhábil de inconsciencia. La vigilancia quizás no jugó un papel principal en la forma cómo los seguidores laicos del Buddha ponían en práctica el Dhamma (aunque los cinco preceptos requieren una vigilancia constante por parte de nosotros), pero sí es un elemento fundamental, esencial, en la práctica diaria de los monjes y monjas.

Este capítulo del Dhammapada no se llama “versos gemelos”, pero como explicamos en el capítulo anterior, encontraremos varios versos gemelos o versos pares en el resto del Dhammapada. Así por ejemplo, los versos 21 y 22 forman una unidad, un par. Los versos 31 y 32 también parecen ser versos gemelos. En cuanto al contenido, verá usted que es frecuente la mención de la vigilancia y de la negligencia como dos estados mentales antitéticos. Los discípulos del Buddha, sean laicos o monásticos, deben ser vigilantes. Las personas descuidadas que no conocen este Dhamma en el mundo tienden a ser negligentes. El nivel máximo de vigilancia lo encontramos por supuesto en los Buddhas y los Arahants como modelos del logro a seguir. Por ello los versos de este capítulo tienen generalmente a los bhikkhus como protagonistas y los temas específicos de los jhanas (absorciones meditativas) y del Nibbána. Se hace también una contraposición entre la vida laica u hogareña (que generalmente es un nido para la negligencia) y la vida de renuncia del monje (que está especialmente diseñada para facilitar la vigilancia y lo que se logra con ella).

Dhammapada_v21.

LA VIGILANCIA Y LA DILIGENCIA SON EL CAMINO AL NIBBÁNA. LOS NEGLIGENTES ESTÁN COMO MUERTOS
21. Appamādo amatapadaṃ
pamādo maccuno padaṃ
appamattā na mīyanti
ye pamattā yathā matā. (2:1)

Versión poética basada en la versión inglesa de Ven. Khantipalo y Hermana Sussana:

Vigilancia es el sendero Sin Muerte,
negligencia el sendero a la muerte.
Aquellos que son vigilantes, no mueren,
los negligentes son como los muertos.

Traducción explicativa (Ven. Weragoda Sarada Maha Thero):

appamādo amatapadaṃ pamādo maccuno padaṃ
appamattā na mīyanti ye pamattā yathā matā

appamādo: la sanidad mental. amatapadaṃ: es el sendero a la no-muerte. pamādo: la insania mental. maccuno padaṃ: es el sendero a la muerte. appamattā: aquellos que están sanos. na mīyanti: no mueren. ye: aquellos que. pamattā: están insanos. yathā matā: (ellos son) como los muertos.


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Este verso hace referencia al Nibbána por medio de uno de sus sinónimos más usuales: el adjetivo amata, no-mortal, inmortal. De allí la palabra amatapadam, el camino o sendero de lo inmortal. Aquí y siempre que se hable del Nibbána hay que aclarar que “lo inmortal” no se refiere a vida eterna. Cuando el Buddha dice que el Nibbána es el estado inmortal o no-mortal, lo que quiere decir es que no hay muerte en él. No existe allí el proceso de nacimiento-y-muerte. Debido a que no existe un yo fijo, estable, duradero, no es posible afirmar que un yo o un ser se vuelva eterno o inmortal en el Nibbána pero tampoco se puede afirmar que no hay un yo o un ser que muere una vez ido al Nibbána. Esto puede ser muy confuso para los occidentales, ya que, generalmente influidos por la forma de pensar heredada de las religiones deístas, tendemos a entender el término “inmortal” en un sentido de vida eterna, como la vida eterna que dios promete a las almas en el cielo. Lo inmortal o lo no-mortal aquí no tiene nada que ver con esas creencias. También tendemos a creer en la existencia de un yo o ser fijo, estable, definitivo, y tal tipo de yo o de ser no existe realmente. Esto es la doctrina buddhista de anattá (no-yo, sin-ego-identidad).

En inglés se utiliza el término deathless, que resulta un poco más conveniente para comprender la idea buddhista de lo inmortal: deathless es aquello que “carece de muerte”. Esta es la idea literal que contiene el adjetivo amata y que se pierde en español al utilizar expresiones como “lo inmortal”. El Ven. Nandisena soluciona este problema de traducción al utilizar el sintagma “no muerte” en vez de “no-mortal” o “inmortal”.

Así debe entenderse también la segunda parte del verso. Que el Buddha diga que “los vigilantes no mueren”, no quiere decir que se vuelven inmortales, eternos. Lo que quiere decir es que, los vigilantes, habiendo alcanzado el Nibbána, se van a esa esfera de existencia (Nibbána) que es ajena al nacimiento y a la muerte. Que “los negligentes ya están como muertos” quiere decir que, incluso estando vivos en samsára, los negligentes son como zombies, como muertos vivientes: hacen todo lo que hacen sin consciencia, sin atención a la realidad, como sumidos en un sueño, como personas que duermen estando despiertas.

Nota de Buddharakkhita:

Lo Inmortal (amata): Nibbána, así llamado porque los que lo alcanzan están libres del ciclo de nacimiento y muerte repetidos.

Nota del Ven. Thanissaro Bhikkhu:

Lo Inmortal = No-atado (nibbana/nirvana), que trae liberación del ciclo de muerte y renacimiento.

Comentario sobre la ilustración

Vigilancia versus negligencia. El monje vigilante (arriba) es como el deva que aparece en su visión: un ser superior. Aunque los devas no son eternos, su larga vida en comparación con la humana es un símbolo de inmortalidad para los seres humanos (se dice que cien años de una vida humana es un día de la vida de un deva; los devas superiores viven aún más tiempo). El hombre en la parte inferior es negligente, enganchado en placeres sensuales es como si ya estuviera muerto.

 

Dhammapada_v22.

LOS SABIOS, DELEITÁNDOSE EN LA MANERA DE LOS NOBLES, SE REGOCIJAN EN LA VIGILANCIA

22. Etaṃ visesato ñatvā
appamādamhi paṇḍitā
appamāde pamodanti
ariyānaṃ gocare ratā. (2:2)

Versión poética basada en la versión inglesa de Ven. Khantipalo y Hermana Sussana:

Los sabios, entonces, reconociendo ésto
como la distinción de la vigilancia,
complacidos con las esferas de los Nobles
en la vigilancia se regocijan.

Traducción explicativa (Ven. Weragoda Sarada Maha Thero):

etaṃ visesato ñatvā appamādam hi paṇḍitā
appamāde pamodanti ariyānaṃ gocare ratā

etaṃ: esto. visesato: especialmente. ñatvā: reconociendo. appamādam hi: establecidos en atención consciente. paṇḍitā: los sabios. appamāde: en atención consciente. pamodanti: se deleitan. ariyānaṃ: de los nobles. gocare: manera de comportarse. ratā: se deleitan en.

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En este verso tenemos dos palabras en páli que veremos repetirse en el resto del Dhammapada. Se trata de la palabra panditá, los sabios, y la palabra ariyá, los nobles. Panditá es usado de manera general para referirse a cualquier persona que haya puesto en práctica el Dhamma del Buddha de manera sincera y constante. Pandito es la persona que creció en sabiduría, que adquirió cierto nivel de sabiduría, ya sea una persona laica o un monje o monja. Ariyá es un término buddhista generalmente para aquellos que se encuentran en alguno de los cuatro niveles de la iluminación:

  1. Sotápanna. El que entra en la corriente (deberá renacer máximo siete veces, como humano o como deva, más antes de lograr el Despertar total).
  2. Sakádagami. El que regresa una vez más al mundo (deberá renacer una vez más como humano antes de lograr el Despertar total).
  3. Anagami. El que no regresa al mundo (renacerá una última vez como deva en un plano superior de existencia y allí logrará el Despertar total).
  4. Arahant. El Arahant, igual al Buddha (que ya ha logrado el Despertar total y con el rompimiento de su cuerpo desaparecerá definitivamente de samsára).

 

Cualquier persona, hombre o mujer, laico o monje, de cualquier raza, de cualquier religión, de cualquier nacionalidad, que se encuentre en alguno de estos cuatro grupos, puede ser llamado justamente ariya (noble). Hay una nota del Ven. Weragoda Sarada sobre el verso 79 que se refiere al término páli ariya:

ariya: que significa “aquel que se ha sustraído completamente de la pasión”, fue originalmente un término racial. En Buddhismo este término indica la nobleza de carácter y es invariablemente aplicado a los Buddhas y Arahants.

Lo que entendemos entonces de este verso 22 es que la vigilancia es una característica común en los sabios en general (iluminados o no-iluminados) y los Nobles (sabios iluminados o despiertos).

Nota de Buddharakkhita:

Los Nobles (ariya): aquellos que han alcanzado cualquiera de las cuatro etapas del logro supramundana que conducen irreversiblemente al Nibbána.

Nota del Ven. Thanissaro Bhikkhu:

“El comportamiento de los Nobles”: Cualquiera de las cuatro etapas del Despertar, así como también a lo No-atado total hacia lo cual conducen. Las cuatro etapas son: (1) entrar-en-la-corriente, en la cual uno abandona los tres primeros grilletes mentales que lo atan a uno a la ronda del renacimiento: puntos de vista sobre el yo, duda, y aferrarse a hábitos y rutinas; (2) volver-una-vez, en la cual la pasión, la aversión y el engaño se debilitan aún más; (3) no-regreso, en la cual la pasión sensual y la irritación son abandonados; y (4) arahantado, en la cual los cinco últimos grilletes son abandonados: pasión por la forma, pasión por la no-forma, impostura, intranquilidad e ignorancia.

Comentario sobre la ilustración

Los monjes renunciantes, discípulos del Buddha, se dedican a la meditación en esta ilustración. El círculo de colores en sus mentes es símbolo de concentración profunda o jhana. La vigilancia de la que hablan los textos buddhistas es el vigilarse a uno mismo, a su propia mente, es como el “conócete a ti mismo” del filósofo griego. La vigilancia aquí es estar consciente de todo lo que ocurre en nuestra mente y nuestro cuerpo, saber por qué ocurre y cómo puede dejar de ocurrir. Este es el comportamiento de los nobles (ariya). Las personas innobles o bien carecen completamente de vigilancia o sólo la aplican sobre otros, para criticar y juzgar a los demás, en vez de aplicarla sobre ellos mismos para su propia corrección y evolución.

Dhammapada_v23.

EL MEDITADOR FIRME Y CONSTANTE GANA LA SUPREMA SEGURIDAD Y DICHA DEL NIBBÁNA

23. Te jhāyino sātatikā
niccaṃ daḷhaparakkamā
phusanti dhīrā nibbānaṃ
yogakkhemaṃ anuttaraṃ. (2:3)

Versión poética basada en la versión inglesa de Ven. Khantipalo y Hermana Sussana:

Ellos meditan con persistencia,
constantemente ellos se esfuerzan con firmeza,
los firmes alcanzan el Nibbána,
lo Supremo, lo Seguro contra las ataduras.

Traducción explicativa (Ven. Weragoda Sarada Maha Thero):

jhāyino sātatikā niccaṃ daḷhaparakkamā te dhīrā
yogakkhemaṃ anuttaraṃ nibbānaṃ phusanti

jhāyino: los meditativos. sātatikā: sin cesar en esfuerzo. niccaṃ: constantemente. daḷhaparakkamā: firmes. te dhīrā: esos individuos sabios. yogakkhemaṃ: (lo) libre de ataduras. anuttaraṃ: (lo) insuperable. nibbānaṃ: la quietud. phusanti: tocan.

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En este verso ponemos “los iluminados” en donde el original en páli dice jháyino. Ven. Weragoda Sarada traduce esta palabra como “los meditativos”, pero Thanissaro Bhikkhu la traduce como “los iluminados” y Buddharakkhita, al igual que Nandisena, la traduce como “los sabios”. Toda esta primera línea que presentamos en la imagen es un intento de traducir jháyino de una manera más o menos literal: “los iluminados, constantemente absortos en jhana“.

Los jhanas son logros meditativos en los cuales la mente experimenta un estado de absorción profundo. Son ocho jhanas divididos en dos tipos: los llamados jhanas “mundanos” (los primeros cuatro), y los llamados jhanas “supramundanos” (los últimos cuatro). Además hay un noveno jhana, que es el último. Cada uno es más difícil de lograr que el anterior: el primer jhana es el más fácil de lograr, luego el segundo, etc. Los jhanas son una manera de experimentar el sabor del Nibbána en esta vida y cuerpo humano, incluso si uno no ha logrado aún el Despertar. Se dice poéticamente que…

El primer jhana es como probar una gota de Nibbána
El segundo jhana es como una cucharada de Nibbána
El tercer jhana es como una taza de Nibbána
Y el cuarto jhana es como un cuenco de Nibbána

Los siguientes cuatro jhanas supramundanos están aún más cerca de la experiencia del Nibbána aunque no son exactamente el Nibbána. El Ven. Nandisena traduce este verso de la siguiente manera:

Meditando constantemente, siempre perseverando, los sabios tocan el Nibbána, el incomparable sosiego de las ligaduras.

Y añade una nota al pie de página:

Nibbána: esta voz, que se deja sin traducir, se refiere a la Realidad Incondicionada, Increada, cuya realización conduce a la cesación del sufrimiento.

Nota del Ven. Weragoda Sarada Maha Thero:

appamáda: esta es una expresión encontrada en numerosos contextos en las Enseñanzas del Buddha. Incluso la encontramos en sus últimas palabras. El significado exacto de appamáda es “sanidad mental”, ausencia de locura, que de acuerdo con el Buddhismo no es un estado normal (puthujjana) sino un estado supernormal (ariya). El Buddha quiso significar por medio de este término un estado de alerta constante y una consciencia aguda del proceso de la experiencia. A los practicantes [del Dhamma] se les sugería estar constantemente conscientes de la experiencia interna para evitar el enganchamiento con la existencia (bhava). Por lo tanto, este estado de alerta es un estado mental constante de los practicantes avanzados y del Despierto.
amata: Nibbána, la meta última de los buddhistas. Como este término positivo lo indica, Nibbána no es aniquilamiento o un estado de la nada como algunos tienden a creer. Es el estado permanente, inmortal, supramundano que no puede ser expresado en términos mundanos.
na míyanti: que no muere. Esto no debería entenderse con el significado de que uno es inmortal. Ningún ser es inmortal, ni siquiera los Buddhas o Arahants. La idea implícita aquí es que los vigilantes, que alcanzan Nibbána, no vuelven a renacer, y por tanto no mueren. Los negligentes son vistos como muertos porque no tienen la intención de hacer el bien, y por eso están sujetos a los nacimientos y muertes sucesivos.
Nibbána (ni + vána): literalmente significa alejamiento del deseo vehemente. Es un estado supramundano que puede ser alcanzado en esta misma vida. También es explicado como la extinción de las pasiones, pero no un estado de la nada. Es un estado eterno de dicha y alivio que resulta de la completa erradicación de las pasiones.

Nota del Ven. Thanissaro Bhikkhu:

Anguttara Nikaya 4.10 da una lista de cuatro yugos: el yugo de la sensualidad, el yugo del devenir, el yugo de las opiniones, y el yugo de la ignorancia. Para ganar el descanso de los tres primeros yugos, uno debe discernir, como realmente es en el presente, el origen, la ida, la atracción, los impedimentos y el escape de esos yugos. Uno entonces no se debe obsesionar con la pasión, el deleite, la atracción, la infatuación, la sed, la fiebre, la fascinación, deseo vehemente con respecto a esos yugos. Para ganar el descanso del yugo de la ignorancia, uno debe discernir, como realmente es en el presente, el origen, la ida, la atracción, los impedimentos y el escape de los seis medios sensoriales. Uno entonces no estará obsesionado con el no-conocimiento.

Comentario sobre la ilustración

Esta ilustración es parecida a la anterior pero en ésta el símbolo de la concentración profunda (jhana) es un capullo de flor de loto. El primer contacto con el Nibbána ocurre en los estados de jhana, lo cuales se dice que son una versión “en miniatura” del Nibbána final y definitivo.

Dhammapada_v24.

SIENDO CONSCIENTE Y ESFORZADO, PURO, RESTRINGIDO Y CORRECTO, EL HOMBRE AVANZA HACIA LA FAMA Y LA PROSPERIDAD

24. Uṭṭhānavato satīmato
sucikammassa nisammakārino
saññatassa ca dhammajīvino
appamattassa yaso´bhivaḍḍhati. (2:4)

Versión poética basada en la versión inglesa de Ven. Khantipalo y Hermana Sussana:

Asiduo y consciente,
haciendo kamma puro, considerado,
restringido, viviendo vigilante según el Dhamma,
de uno tal se disemina el renombre.

Traducción explicativa (Ven. Weragoda Sarada Maha Thero):

uṭṭhānavato satīmato sucikammassa nisammakārino
saññatassa ca dhammajīvino appamattassa yaso abhivaḍḍhati

uṭṭhānavato: firme. satīmato: atento. sucikammassa: puro en acción y en comportamiento. nisammakārino: cuidadoso en todas las actividades. saññatassa: bien restringido. ca: y. dhammajīvino: llevando una vida correcta. appamattassa: de la persona consciente. yaso: la gloria. abhivaḍḍhati: se incrementa grandemente.

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En este verso tenemos una noción de “gloria” según el pensamiento búddhico. No se trata de gloria mundana o vanagloria sino de la gloria espiritual que alcanzan los Nobles y los Despiertos. El verso da una lista de las cualidades personales que permiten lograr ese tipo de gloria espiritual: firmeza, atención, acción pura y comportamiento puro, cuidado en todas las actividades, bien restringido, llevando una vida virtuosa de acuerdo con el Dhamma, vigilancia o consciencia…

Nota del Ven. Weragoda Sarada Maha Thero:

utthánavato: un individuo que está alerta y es energético, que no posee letargo. Continúa en el sendero de la búsqueda de la verdad sin vacilar y con una firme resistencia.

Comentario sobre la ilustración

Aquí un hombre laico, consciente del Dhamma, practicando el Dhamma (la versión para laicos), se levanta temprano con energía, se dedica al trabajo con esfuerzo y entusiasmo. Debido a su esfuerzo puede mantener a su familia correctamente, pero siempre sin olvidar la práctica del Dhamma, la Religión de Buddha, simbolizada en el fondo de la ilustración por una stupa (arriba a la derecha). Contrariamente al prejuicio que existe en Occidente sobre la Enseñanza Buddhista, el Buddha no enseñó a las personas laicas a dejar de trabajar y mantener a sus familias. El mensaje buddhista de renuncia de la vida familiar siempre ha estado dirigido sólo a una pequeña parte de la población. Para las personas laicas el Buddha enseñó una versión resumida del Dhamma en cinco puntos graduales de enseñanza: generosidad, conducta virtuosa, el cielo, las desventajas de los placeres sensuales y la renuncia. Cuando la persona laica llegaba al último tema (renuncia), podía decidir si continuaba con su vida laica o si tomaba el voto de convertirse en monje o monja.

Dhammapada_v25.

ESFORZADO, DILIGENTE, RESTRINGIDO, QUE CADA HOMBRE SABIO SE HAGA PARA SÍ MISMO UNA ISLA INEXPUGNABLE

25. Uṭṭhānen´appamādena
saññamena damena ca
dīpaṃ kayirātha medhāvī
yaṃ ogho nābhikīrati. (2:5)

Versión poética basada en la versión inglesa de Ven. Khantipalo y Hermana Sussana:

Por medio de la energía y de la vigilancia,
por medio del domarse y del auto-control,
el que es sabio debería hacerse una isla
que ninguna inundación pueda arrasar.

Traducción explicativa (Ven. Weragoda Sarada Maha Thero):

uṭṭhānena appamādena saññamena damena ca
medhāvī dīpaṃ kayirātha yaṃ ogho na abhikīrati

uṭṭhānena: (dotado) con firmeza. appamādena: con atención consciente. saññamena: con restricción. damena: con control de los sentidos. ca: y. medhāvī: la persona sabia. dīpaṃ: una isla. kayirātha: construye. yaṃ: la cual. ogho: las inundaciones. na abhikīrati: no sobrepasarán.

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Nota del Ven. Weragoda Sarada Maha Thero:

medháví: los sabios son personas en las cuales la perspicacia correcta está presente.
dípam: una isla situada en un nivel superior no puede ser inundada aunque las partes bajas que la rodean sí pueden ser inundadas. Semejante isla se convierte en un refugio para todos. En la misma manera el hombre sabio que desarrolla la perspicacia debe convertirse él mismo en esa isla al lograr el estado de Arahant para que él mismo no se ahogue en las cuatro corrientes de los deseos sensuales (káma), creencia falsas (ditthi), deseo vehemente por la existencia (bhava) e ignorancia (avijja).

Comentario sobre la ilustración

Aquí el monje diligente, meditativo, se ubica en la isla que la inundación no puede sumergir. En segundo plano un hombre trabajo sobre el suelo con instrumentos de campesino: lo que esto quiere decir es que, la meditación es para el monje su trabajo, su labor, su obra. Así como un campesino debe levantarse temprano y trabajar la tierra con esfuerzo, energía y dedicación, así el monje lo hace con su meditación y concentración. Así es cómo se construye la isla que menciona el verso.

Dhammapada_v26.

MIENTRAS LOS IGNORANTES SON NEGLIGENTES, LOS SABIOS GUARDAN LA VIGILANCIA COMO UN TESORO VALIOSO

26. Pamādamanuyuñjanti
bālā dummedhino janā
appamādañca medhāvī
dhanaṃ seṭṭhaṃ´va rakkhati. (2:6)

Versión poética basada en la versión inglesa de Ven. Khantipalo y Hermana Sussana:

Gentes tontas de poco entendimiento,
en la negligencia son indulgentes,
el que es sabio guarda la vigilancia
como si fuera la mayor riqueza.

Traducción explicativa (Ven. Weragoda Sarada Maha Thero):

bālā dummedhino janā pamādam anuyuñjanti
medhāvī ca appamādam seṭṭhaṃ dhanaṃ iva rakkhati

bālā: aquellos inconscientes de los verdaderos valores. dummedhino janā: personas tontas. pamādam anuyuñjanti: entregarse a la inconsciencia. medhāvī ca: en tanto para los sabios. appamādam: la atención consciente. seṭṭhaṃ dhanaṃ iva: como un gran tesoro. rakkhati: aprecian.

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El Ven. Nandisena traduce este verso de la siguiente manera:

Las gentes necias sin inteligencia se entregan a la negligencia, pero el sabio guarda la vigilancia como un precioso tesoro.

Nota del Ven. Weragoda Sarada Maha Thero:

bálá: esta es una caracterización que ocurre en muchas partes de la enseñanza del Buddha. La persona a la que se refiere esta expresión generalmente es una persona ignorante o un individuo tonto. Pero no significa que esa persona no es experta en artes y manualidades. Lo que se quiere decir es que la persona referida no está suficientemente alerta a la realidad, no es capaz de entender la verdadera naturaleza de las cosas. El comportamiento de tal individuo es, a veces, considerado como infantil o inmaduro, en términos de evolución espiritual. Se entrega a la excesiva auto-indulgencia y la búsqueda de placeres sensuales. No se esfuerza en volverse correcto, virtuoso, o llevar una vida de buena conducta. No sabe lo que es beneficioso para él para este mundo y para el siguiente. En jerga psicológica moderna: “una persona emocionalmente inmadura”.
pamádam anuyuñjanti: el término “pamáda” significa “insania básica” que todas las personas no-iluminadas sufren. Se deja llevar por las emociones y la pérdida de la consciencia de la realidad. Es falta de control emocional. Es la misma cosa que inmadurez emocional. También se podría llamar “neurosis”. La traducimos aquí como “inconsciencia” [mindlessness o unmindfulness] como opuesto a consciencia [mindfulness].
settham dhanam iva: la expresión tiene que ver con los conscientes. Ellos protegen su atención consciente así como alguien protegería un gran tesoro. Aquellas personas que se entregan a lo sensual, que piensan en términos de riqueza material como un medio de disfrutar de placeres mundanos. Por tanto, para ellos la riqueza mundana es el único tesoro que importa. En los antiguos comentarios, los tesoros mundanos son enumerados en siete tipos. Son oro, plata, perlas, gemas, lapislázuli, conchas de nácar y la gema shila. Pero para los buscadores de la verdad los tesoros son la atención consciente [mindulness] y la firmeza. Esto asegura los medios para obtener los Frutos más elevados de la Realización Espiritual.

Comentario sobre la ilustración

Otra imagen de la negligencia versus la vigilancia. En primer plano el hombre negligente, enganchado en bailes, música y fiestas (arriba); enganchado en juegos de azar (centro, peleas de gallos), y apegado a sus riquezas, posesiones y a los placeres sensuales (abajo, la bebida, la bolsa del dinero, la mujer). Arriba a la derecha el monje da la espalda a todo lo anterior. Sentado al pie de un árbol, viendo fijamente una calavera, se dedica a meditar sobre la muerte y también se dedica a la meditación caminada. Esta vigilancia, este estado de ser consciente, es su único tesoro, su única riqueza.

Dhammapada_v27.

NO TE DELEITES EN LA SENSUALIDAD O LA NEGLIGENCIA. DILIGENTEMENTE CONTEMPLATIVO, UNO GANA UNA DICHA INMENSA

27. Mā pamādamanuyuñjetha
mā kāmaratisanthavaṃ
appamatto hi jhāyanto
pappoti vipulaṃ sukhaṃ. (2:7)

Versión poética basada en la versión inglesa de Ven. Khantipalo y Hermana Sussana:

¡No te entregues a la negligencia!
¡No te acerques a los gozos sexuales!
Los vigilantes y contemplativos
alcanzan una dicha abundante.

Traducción explicativa (Ven. Weragoda Sarada Maha Thero):

pamādam mā anuyuñjetha kāmaratisanthavaṃ
mā (anuyuñjetha) appamatto hi jhāyanto vipulaṃ sukhaṃ pappoti

pamādam: negligencia. : no. anuyuñjetha: ser indulgente con. kāmaratisanthavaṃ: placeres sensuales. : evita. appamatto hi: la persona consciente. jhāyanto: enganchada en meditación. vipulaṃ sukhaṃ: alta dicha. pappoti: alcanza.

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La “persona vigilante” es lo que Buddharakkhita traduce como “meditativo”. Esta versión sigue la traducción de Thanissaro Bhikku quien ha optado por traducir literalmente jháyanto como “absorto en jhana“.

Nota del Ven. Weragoda Sarada Maha Thero:

kámarati santhavam: la expresión implica indulgencia en placeres sensuales. El verso subraya el hecho de que tal indulgencia conduce a la relajación de la atención consciente y el debilitamiento del entusiasmo en la búsqueda de la verdad. La implicación aquí es que uno no debería entregarse al aferramiento, cualquier sea su naturaleza. Por tanto, el énfasis principal está en la necesidad de evitar tanhá, que es traducido literalmente como “sed”. Es esta “sed”, deseo, avaricia, deseo vehemente, manifestándose de varias maneras, lo que permite el surgimiento de todos los tipos de sufrimiento y de la continuidad del ser (bhava). Pero no debe entenderse como la primera causa, porque no hay una primera causa posible, de acuerdo al Buddhismo, porque todo debe tener una causa. Entonces la “sed” no es la primera o la única condición para el surgimiento del dolor. Pero sí es una condición esencial para el surgimiento del dolor. El término “sed” incluye no sólo el deseo por, y el aferramiento a, los placeres sensuales, riqueza y poder, sino también el deseo por, y el aferramiento a, ideas, puntos de vista, opiniones, teorías, concepciones y creencias. De acuerdo con el análisis del Buddha, todos los problemas y luchas en el mundo, desde pequeñas querellas personales en la familia hasta las guerras entre naciones y países, surgen a partir de esta “sed”, desde este punto de vista, todos los problemas económicos, políticos y sociales están enraizados en esta “sed” egoísta. Los grandes hombres de estado que tratan de resolver las disputas internacionales y hablan de la guerra y de la paz sólo en términos económicos y políticos tocan las superficialidades del problema y nunca van profundo hacia la raíz real del problema. Como el Buddha dijo a Rattapála: “El mundo carece y anhela, y está esclavizado a la sed”.
Kámarati también puede ser descrito como el impulso sensual. En lenguaje moderno puede ser llamado “la pulsión impulsiva”. El Buddha dijo: “¿Cuál, oh monjes, es el origen del sufrimiento? Es ese deseo vehemente que da surgimiento a un renacimiento nuevo cada vez y, atado al placer y a la lujuria, ahora aquí, ahora allá, encuentra un deleite siempre fresco”. La pulsión sensual está acompañada por el impulso por la existencia o el impulso por la no-existencia. De esta pulsión o deseo vehemente por la existencia se ha dicho: “Un primer comienzo de esta deseo vehemente por la existencia no puede ser percibido, oh monjes, antes del cual no existió y después del cual vino a ser. Pero se puede percibir que el deseo vehemente por la existencia tiene su condición específica. Yo digo, oh monjes, que también el deseo vehemente por la existencia tiene sus condiciones que lo alimentan y sin las cuales no llega a ser. ¿Y cuál es? Ignorancia, uno debe responder. Deseo vehemente por la existencia e ignorancia son llamados las causas sobresalientes que conducen a los destinos (cursos de existencia) felices e infelices.” Kámachanda significa deseos sensuales o aferramiento a objetos sensoriales placenteros tales como forma, sonido, olor, sabor y contacto. Esto también es visto como uno de los grilletes que lo atan a uno al Samsára. Una persona promedio está forzada a ser tentada por estos objetos atractivos de los sentidos. La ausencia de auto-control resulta en el surgimiento inevitable de las pasiones. Este obstáculo es inhibido por medio de la unidireccionalidad (de la mente), que es una de las cinco características de los jhánas. Es atenuado al lograr Sakadágámi y es completamente erradicado al lograr Anágámi. Forma sutiles de aferramiento tales como rúparága y arúparága (aferramiento a Reinos de la Forma y Reinos sin Forma) son erradicados sólo al lograr el Arahantado. Las siguientes seis condiciones tienden a la erradicación de los deseos sensoriales: (i) percibir lo asqueroso del objeto, (ii) meditación constante en lo desagradable, (iii) restricción sensorial, (iv) moderación en la comida, (v) buena amistad, y (vi) charla beneficiosa.
má pamádam anuyuñjetha: esto es una amonestación para aquellos que buscan la verdad. Si quieren tener éxito en la búsqueda de su objetivo, no deben nunca relajar su atención consciente. No deben engancharse en actividades que más probablemente les traerá mundaneidad y que enfatizarán los placeres mundanos. El ignorar la atención consciente es un obstáculo para la meditación apropiada.

Comentario sobre la ilustración

Esta ilustración continúa el relato de la anterior. Aquí el monje parece estar advirtiendo a las personas laicas sobre los peligros de la vida mundana, pero las personas laicas no parecen querer abandonar sus apegos (las fiestas, la bebida, los juegos, el dinero, la familia como posesión). Aquí hay que aclarar otra vez que el mensaje de la Religión del Buddha no es que todas las personas laicas renuncien a la vida familiar y se vuelvan monjes. No obstante, hay una alternativa más sana de vivir la vida laica, sin apegos a las cosas materiales y a los placeres sensuales. Esta alternativa más simple, más desapegada, es el mensaje buddhista para las personas laicas que no deciden convertirse en renunciantes.

Dhammapada_v28.

LOS SABIOS Y DIGNOS, SIN LAMENTOS Y DILIGENTES, ASCIENDEN ALTO PARA VER A LAS GENTES QUE SE LAMENTAN ABAJO

28. Pamādaṃ appamādena
yadā nudati paṇḍito
paññāpāsādamāruyha
asoko sokiniṃ pajaṃ
pabbataṭṭho´va bhūmaṭṭhe
dhīro bāle avekkhati. (2:28)

Versión poética basada en la versión inglesa de Ven. Khantipalo y Hermana Sussana:

Cuando uno que es sabio ahuyenta
la negligencia por medio de la vigilancia,
habiendo ascendido a la torre de la sabiduría
con firmeza, uno observa a los necios,
sin lamentos observa a las gentes que se lamentan,
como un montañista hace con los que están abajo.

Traducción explicativa (Ven. Weragoda Sarada Maha Thero):

paṇḍito yadā appamādena pamādaṃ nudati dhīro
paññāpāsādam āruyha asoko sokiniṃ pajaṃ
pabbataṭṭho bhūmaṭṭhe iva bāle avekkhati

paṇḍito: el individuo sabio. yadā: cuando. appamādena: a través de la atención consciente. pamādaṃ: la pereza. nudati: disipa. dhīro: la persona sabia. paññāpāsādam: la torre de la sabiduría. āruyha: ascendiendo. asoko: sin tristeza. sokiniṃ: las tristes. pajaṃ: masas [de gente]. pabbataṭṭho iva: como un hombre en la cima de una montaña. bhūmaṭṭhe: aquellos en la base. bāle: los ignorantes. avekkhati: observa.

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El Ven. Nandisena utiliza una expresión más poética que “torre de la sabiduría”:

Cuando el sabio expulsa la negligencia por medio de la vigilancia, ascendiendo a la mansión de la sabiduría, observa sin pesar a la humanidad apesadumbrada; el sabio observa a los necios como quien parado en una montaña [observa] a los que están abajo.

Thanissaro Bhikkhu lo traduce así: “alta torre del discernimiento”, y traduce dhíro como “el hombre iluminado”.

Nota del Ven. Weragoda Sarada Maha Thero:

sokinim pajam: esto establece una característica de las masas ordinarias — los hombres y mujeres mundanos. Todos ellos son descritos como “apesadumbrados”. Pesar, sufrimiento, es una condición ineludible de la vida ordinaria. Sólo los hombres de sabiduría más avanzados se pueden elevar por sobre esta condición de la vida. Tristeza o sufrimiento, ha sido descrito por el Buddha como una verdad universal. El nacimiento es sufrimiento, envejecimiento es sufrimiento, la enfermedad es sufrimiento, la muerte es sufrimiento, estar unido a lo desagradable es sufrimiento, no obtener lo que uno desea es sufrimiento. En resumen, los cinco agregados de apego son sufrimiento. El Buddha no niega la felicidad en la vida cuando dice que hay sufrimiento. Al contrario, él admite diferentes formas de felicidad, ambas material y espiritual, para las personas laicas como para los monjes. En la Enseñanza del Buddha hay una lista de felicidades tales como la felicidad de la vida familiar y la felicidad de la vida de un recluso [un monje], la felicidad de los placeres sensuales y la felicidad de la renuncia, la felicidad del apego y la felicidad del desapego, felicidad física y felicidad mental, etc. Pero todo esto es´ta incluido en el sufrimiento. Incluso los más puros estados espirituales de trance obtenidos por la práctica de la meditación más elevada están incluidos en el sufrimiento.

La concepción del sufrimiento puede ser vista desde tres aspectos: (i) sufrimiento como sufrimiento ordinario, (ii) sufrimiento como producido por el cambio y (iii) sufrimiento como estados condicionados. Todos los tipos de sufrimiento en la vida como el nacimiento, la vejez, la enfermedad, la muerte, la asociación con personas y condiciones desagradables, la separación de personas queridas y condiciones agradables, no obtener lo que uno desea, la pena, la lamentación, el estrés — todas estas formas de sufrimiento físico y mental, que son universalmente aceptadas como sufrimiento o dolor, son incluidas en el sufrimiento como sufrimiento ordinario. Un sentimiento feliz, una condición feliz en la vida, no son permanentes, no duran para siempre. Tarde o temprano cambian. Cuando cambian producen dolor, sufrimiento, infelicidad. Esta vicisitud se incluye en el sufrimiento como sufrimiento producido por el cambio. Es fácil entender las dos formas de sufrimiento mencionadas arriba. Nadie diría lo contrario. Este aspecto de la Primera Noble Verdad es más popularmente conocido porque es fácil de entender. Es una experiencia común en nuestras vidas diarias. Pero la tercera forma de sufrimiento como estados condicionados es el aspecto filosófico más importante de la Primera Noble Verdad, y requiere alguna explicación analítica sobre lo que consideramos como un “ser”, como un “individuo” o un “yo”. Lo que llamamos un “ser”, o un “individuo” o “yo”, de acuerdo a la filosofía buddhista, es sólo una combinación de fuerzas o energías mentales y físicas siempre cambiantes que puede ser divididos en cinco grupos o agregados.

dhíro bále avekkhati: el Arahant sin penas mira compasivamente con su Ojo Divino sobre las gentes ignorantes que, estando sujetas a repetidos nacimientos, no están libres del dolor. Cuando una persona que comprende desecha la negligencia por medio de la vigilancia, ella, libre de dolor, asciende al palacio de la sabiduría y observa a las personas llenas de dolor como un sabio montañista observa a los seres ignorantes en la base de la montaña.

Comentario sobre la ilustración

Aquí vemos al bhikkhu como ejemplo de la persona que ha renunciado completamente a los apegos y ataduras del mundo. Se convierte en el iluminado en la cima de la montaña que menciona el Buddha en el verso. Abajo la multitud de personas, atrapadas en los apegos y peligros de la vida mundana, sufren y se lamentan. Esta imagen de la base es icónica del samsára: una especie de océano lleno de cadáveres en putrefacción, batallas, guerras, inundaciones, desastres de todo tipo, y a la derecha los infiernos en los que renacen aquellos que siembran kamma malo. El sabio, la persona vigilante de sí misma, restringida, contenida en sí misma, está por encima de todo esto.

Dhammapada_v29.

DILIGENTE Y DESPIERTO, EL SABIO GANA AL NEGLIGENTE, COMO UN CABALLO VELOZ A UNO DÉBIL

29. Appamatto pamattesu
suttesu bahujāgaro
abalassaṃ´va sīghasso
hitvā yāti sumedhaso. (2:9)

Versión poética basada en la versión inglesa de Ven. Khantipalo y Hermana Sussana:

Entre los negligentes, vigilante,
entre los somnolientos, totalmente despierto.
Como un rápido caballo sobrepasa a un jaco
así uno de buena sabiduría gana.

Traducción explicativa (Ven. Weragoda Sarada Maha Thero):

pamattesu appamatto suttesu bahujāgaro
sumedhaso sīghasso abalassaṃ iva hitvā yāti

pamattesu: en medio de los inconscientes. appamatto: el consciente. suttesu: en medio de aquellos que están dormidos. bahujāgaro: el totalmente despierto. sumedhaso: el puro de sabiduría profunda. sīghasso: un rápido caballo. abalassaṃ iva: como un caballo débil. hitvā: dejando atrás. yāti: se mueve firme hacia adelante.

_________________________________

Nota del Ven. Weragoda Sarada Maha Thero:

hitvá yáti: deja atrás, vence, domina. Estas son las ideas centrales de este verso. El concepto encerrado en este verso es que aquellos que están alertas y conscientes dominan a otros que son letárgicos y descuidados. Para enfatizar esta noción varias analogías son mostradas. La persona sin sueño está completamente despierta mientras que otros están gastando su tiempo dormidos. El caballo discapacitado es dominado por el de patas ágiles. De esta manera la persona alerta domina a esos otros que son negligentes y vacilantes en espíritu. De esta manera los sabios muy fácilmente dominan a los individuos tontos, menos inteligentes, que no son sus iguales. Entre los buscadores de la verdad aquellos que son firmes en su búsqueda dominan a otros en los logros espirituales. Ellos también desechan el mundo laboral.

Comentario sobre la ilustración

Imagen literal de los negligentes, totalmente dormidos: una familia laica, un hombre aferrado a la bebida y un anciano abrazando sus cofres y bolsas de dinero. Hay aquí una relación directa entre la negligencia típica de la vida laica y el materialismo, el apego a las cosas materiales. Arriba el discípulo del Buddha avanza ligero y pacífico ente nubes, como el corcel que menciona el Buddha en el verso.

Dhammapada_v30.

LA VIGILANCIA CONVIRTIÓ A MAGHA EN EL REY DE LOS DEVAS. LA VIGILANCIA ES SIEMPRE ALABADA

30. Appamādena Maghavā
devānaṃ seṭṭhataṃ gato
appamādaṃ pasaṃsanti
pamādo garahito sadā. (2:10)

Versión poética basada en la versión inglesa de Ven. Khantipalo y Hermana Sussana:

La vigilancia es siempre alabada,
la negligencia es siempre culposa.
Por medio de la vigilancia Magha se convirtió
en gobernante de los dioses.

Traducción explicativa (Ven. Weragoda Sarada Maha Thero):

Maghavā appamādena devānaṃ seṭṭhataṃ gato
appamādaṃ pasaṃsanti pamādo sadā garahito

Maghavā: Magha (Mánavaka). appamādena: a través de la atención consciente. devānaṃ: de los dioses. seṭṭhataṃ: el liderazgo. gato: alcanzó. appamādaṃ: la atención consciente. pasaṃsanti: los sabios alaban. pamādo: la pereza. sadā: siempre. garahito: es condenada.

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En este verso preferimos traducir literalmente la expresión devánam (de los devas), que se refiere a los seres de luz resplandeciente que habitan en planos superiores de existencia. La palabra deva muchas veces se ha traducido como “dios” o “deidad”, lo cual genera mucha confusión en las personas nacidas en el contexto de las religiones deístas (cristianismo, judaísmo, Islam, etc). En el pensamiento de Buddha los devas son seres perecederos, transitorios e incluso imperfectos, como todos los demás seres en el universo. No corresponden por tanto a una definición de seres supremos inmortales y perfectos. Incluso Sakka o Indra, el deva protagonista de este verso, no es de ninguna manera un dios supremo, inmortal y perfecto. De hecho el verso en sí apunta diametralmente a un tema fundamental en la Religión del Buddha: el tema del renacimiento. Lo que el verso dice indirectamente es que Sakka o Indra fue en una vida anterior un ser humano (Magha) que, por virtud de sus acciones y actitud, renació como rey de los devas.

En otras traducciones de este verso aparece el nombre Indra en lugar de Maghavá. En la versión del Ven. Nandisena se usa sin embargo el nombre Maghavá con una nota a pie de página que indica que es sinónimo de Sakka. Otra nota del Ven. Nandisena para este mismo verso sobre la palabra devas:

“Esta voz, que se deja sin traducir, se refiere a los seres que habitan los seis planos de existencia superiores a los humanos. A veces se puede traducir como divinidades, deidades o dioses.”

Nota del Ven. Weragoda Sarada Maha Thero:

pamádo garahito sadá: aquellos que se quedan atrás son condenados porque los letárgicos no pueden lograr sus metas, mundanas o espirituales. La falta de consciencia por supuesto siempre es censurada, despreciada por los nobles. ¿Por qué? Porque es la condición-raíz de todas las calamidades. Toda calamidad está, sea adversidad humana o nacimiento en un estado de sufrimiento, en verdad, basada en la falta de atención consciente.

Maghavá: Maghavá es sinónimo de Sakka, rey de los dioses. El Maghamánavaka Játaka cuenta lo siguiente: en un remoto pasado, una persona de espíritu muy social, quien invirtió toda su vida en trabajos de caridad con la cooperación de sus amigos, nació luego como Sakka como resultado de sus buenas acciones.

Devá: literalmente, los brillantes, son un tipo de ser con cuerpos físicos sutiles invisibles para el ojo humano. Viven en los planos celestiales. También son deidades vinculadas con la tierra.

Nota de Buddharakkhita:

Indra: el gobernante de los dioses en la mitología antigua de la India.

Comentario sobre la ilustración

Esta ilustración muestra la historia contenida en los Comentarios (un texto del siglo V de la Era Común que explica el contexto de los versos del Dhammapada). Magha, dice el Comentario, fue un brahmán muy conocido por su buena voluntad y su disposición a ayudar a todas las personas de su región, una persona muy “política”, de mucho compromiso social, como diríamos hoy. En la ilustración vemos a Maghavá realizando algún trabajo comunitario mientras los otros hombres del pueblo se dedican a conversar y descansar. La leyenda dice que Maghavá renació después en los cielos como Sakka o Indra (arriba a la derecha, en la burbuja), el rey de los devas, como consecuencia de su dedicación, esfuerzo y buena voluntad durante su existencia humana. La moraleja es que las personas que hacen mucho mérito en su vida como humanos (que siembran mucho kamma bueno o brillante), tienen la oportunidad de renacer como seres de luz (devas) en planos superiores de existencia, incluso como líderes o reyes de los devas.

Dhammapada_v31.

COMO UN FUEGO CONSUMIDOR, EL MONJE VIGILANTE SE MUEVE HACIA ADELANTE, DESTRUYENDO TODAS LAS ATADURAS GRANDES Y PEQUEÑAS

31. Appamādarato bhikkhu
pamāde bhayadassi vā
saññojanaṃ aṇuṃ thūlaṃ
ḍahaṃ aggī va gacchati. (2:11)

Versión poética basada en la versión inglesa de Ven. Khantipalo y Hermana Sussana:

El bhikkhu que gusta de la vigilancia,
que ve el miedo en la negligencia,
avanza como un incendio
quemando grilletes grandes y pequeños.

Traducción explicativa (Ven. Weragoda Sarada Maha Thero):

appamādarato pamāde bhayadassi vā bhikkhu aṇuṃ
thūlaṃ saññojanaṃ aggī iva ḍahaṃ gacchati

appamādarato: teniendo deleite en la atención consciente. pamāde: en la inconsciencia. bhayadassi : viendo miedo. bhikkhu: el monje. aṇuṃ thūlaṃ: grande y pequeño. saññojanaṃ: los lazos. aggī iva: como un fuego. ḍahaṃ: consume (quema). gacchati: se abre camino (Nibbána).

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Bhikkhu es un término pali para los monjes en el Buddhismo. Significa mendicante, persona que sale a mendigar su comida. El femenino es bhikkhuní. El Ven. Nandisena pone una nota sobre la palabra bhikkhu en su versión en español:

“Esta voz, que se deja sin traducir, se refiere a uno de los miembros de la Orden Monástica (Sangha) creada por el Buddha.”

Nota del Ven. Weragoda Sarada Maha Thero:

saññojanam: grilletes. Hay diez grilletes atando a los seres a la rueda de la existencia, a decir: (i) creencia en la personalidad, (ii) incertidumbre o mente dividida, (iii) disciplina alienada, (iv) pasión sensual, (v) odio, (vi) pasión por la forma, (vii) pasión por lo que no tiene forma, (viii) juicios, (ix) ansiedad, (x) inconsciencia. Los primeros cinco de estos son llamados “grilletes inferiores”, en la medida en que encadenan al mundo sensual. Los otros cinco son llamados “grilletes superiores”, y son los que atan a los mundos superiores, es decir, al mundo con formas y el mundo sin formas. El que está libre de los grilletes (i) al (iii) es un Sotápanna, uno-que-Entra-en-la-Corriente, alguien que ha entrado en la corriente al Nibbána, por decirlo de alguna manera. La persona que, además de estos tres grilletes, ha dominado (iv) y (v) en sus formas más groseras es llamado un Sakádágami, uno-que-vuelve-una-vez (a este mundo sensual). La persona que está completamente libre de (i) al (v) es un Anágámi, o uno-que-no-vuelve (al mundo sensual). El que está libre de los diez grilletes es llamado un Arahat, un Santo perfecto.

pamáde bhayadassi vá: él ve el estar inconsciente como algo que conduce al miedo. El miedo visto aquí tiene que ver con el ciclo recurrente de la existencia. La persona está consciente de que, si relaja su esfuerzo de mejorar en este progreso espiritual, enfrentará interminablemente nuevos nacimientos y muertes. Por tanto esta persona considera la inconsciencia o inatención como la causa-raíz de todos estos sufrimientos. Esta es la razón de que ella veo miedo en la carencia de atención consciente.

appamáda rato: deleitándose en la atención consciente. El buscador de la verdad puede lograr el éxito en su búsqueda si él lo hace con felicidad. Si su deleite en lo no-mortal cesa, él no podrá continuar en su sendero hacia Nibbána. Por tanto el monje, buscador de la verdad, es descrito como un individuo que se deleita en el estado alerta de la mente.

Bhikkhu: Un discípulo del Buddha completamente ordenado es llamado un Bhikkhu. “Monje mendicante” puede ser sugerido como el equivalente más cercano a bhikkhu. No es un sacerdote en tanto no es un mediador entre Dios y el hombre. No tiene votos de por vida pero sí está comprometido con sus reglas que él acepta voluntariamente. Lleva una vida de pobreza voluntaria y celibato. Si es incapaz de vivir la Vida Santa, puede renunciar al hábito en cualquier momento.

 

Comentario sobre la ilustración

Un bhikkhu dedicado a la meditación ha logrado cierto nivel de concentración mental intensa (representada por la flor en la burbuja superior). Así, su diligencia y vigilancia mental es como un fuego que quema cualquier cosa impura a su alrededor. Las impurezas, contaminaciones y ataduras están representados por los personajes oscuros, por las serpientes y por el esqueleto (muerte) que rodean al bhikkhu.

Dhammapada_v32.

EL MONJE QUE SE DELEITA EN LA VIGILANCIA NUNCA FALLA EN GANAR LO NO-MORTAL

32. Appamādarato bhikkhu
pamāde bhayadassi vā
abhabbo parihānāya
nibbānasse´va santike. (2:12)

Versión poética basada en la versión inglesa de Ven. Khantipalo y Hermana Sussana:

El bhikkhu que gusta de la vigilancia,
que ve el miedo en la negligencia,
nunca se alejará,
cerca está él del Nibbána.

Traducción explicativa (Ven. Weragoda Sarada Maha Thero):

appamādarato pamāde bhayadassi vā bhikkhu
abhabbo parihānāya nibbānassa santike eva

appamādarato: teniendo deleite en la atención consciente. pamāde: en la pereza. bhayadassi : viendo miedo. bhikkhu: el monje. abhabbo parihānāya: incapaz de regresarse. nibbānassa: del Nibbána. santike eva: está en verdad en la cercanía.

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Nota del Ven. Weragoda Sarada Maha Thero:

Nibbána: respecto al Nibbána el Buddha dice: “Oh monjes, existe lo no-nacido, no-crecido y no-condicionado. De no haber lo no-nacido, no-crecido y no-condicionado, no habría escape de lo nacido, lo crecido y condicionado, así que sí hay un escape de lo nacido, crecido y condicionado.” “Aquí los cuatro elementos de la solidez, la liquidez, el calor y el movimiento no tienen lugar; las nociones de longitud y extensión, lo sutil y lo grueso, bien y mal, nombre y forma, están todos destruidos; ni este mundo ni el otro, no venir, no ir ni quedarse, ni muerte ni nacimiento, ni tampoco objetos sensoriales se encuentran aquí.” Debido a que el Nibbána es explicado así en términos negativos, hay muchos que han tenido la idea equivocada de que se trata de algo negativo, y que expreso auto-aniquilación. El Nibbána no es, definitivamente, la aniquilación del ser, porque no hay un ser que aniquilar. Si acaso, es la aniquilación del proceso mismo de ser, del continuo condicional en samsára, con la ilusión o engaño de la permanencia y la identidad, con un escalofriante ego de yo y mío.

abhabbo parihánáya: no capaz de sufrir caída. Un monje que está alerta no es capaz de caer, ya sea de los procesos contemplativos de samatha y vipassaná o de los senderos y frutos, eso es, que no cae de aquello que ha sido alcanzado, y que alcanzará aquello que no ha sido todavía alcanzado.

Comentario sobre la ilustración

Una hermosa ilustración en la cual vemos a un bhikkhu diligente ascendiendo en su camino al Nibbána, representado por una flor de loto dorada y resplandeciente en la cima de una montaña. A un costado de la montaña las calaveras simbolizan la vida negligente donde la muerte es lo que manda. Grupos de personas negligentes se dedican a actividades mundanas en la base de esta montaña. El bhikkhu que avanza decididamente ya no es capaz de mirar atrás, de retroceder a la base de la montaña.

Bibliografía:

Acharya Buddharakkhita. The Dhammapada, The Buddha’s Path of Wisdom.
(c)1985 Buddhist Publication Society.
Versión digital de:
Access to Insight (Legacy Edition), 30 November 2013, http://www.accesstoinsight.org/tipitaka/kn/dhp/dhp.intro.budd.html .

Bhikkhu Nandisena. Dhammapada, Enseñanzas del Buddha.
(c)2012 Bhikkhu Nandisena (Ángel Óscar Valentinuzzi)
ISBN: 978-84-615-6742-3
Versión digital de: http://www.buddhismohispano.org

Marco Antonio Montava Belda. Diccionario Páli-Español.
(c) AEBT 2009.

Thanissaro Bhikkhu. The Dhammapada, A Translation.
(c)1997 Thanissaro Bhikkhu. Creative Commons Attribution-NonCommercial 4.0 International License.
Versión digital de:
Access to Insight (Legacy Edition), 30 November 2013, http://www.accesstoinsight.org/tipitaka/kn/dhp/dhp.intro.than.html .

Weragoda Sarada Maha Thero. Treasury of Truth, Illustrated Dhammapada.
Ilustraciones: Sr. P. Wickramanayaka.
ISBN: 981-00-4938-2
Versión digital de: Buddha Dharma Education Association Inc.