Canon Páli: ¿contiene realmente las enseñanzas del Buddha?

Es bueno hacer lo siguiente. Así es cómo se practica el Buddhismo con respecto a las escrituras y al asunto de decidir qué creer y qué no creer. Verán que la mayoría de los escépticos ni siquiera realizan el número 1 de la siguiente lista.

Esto es lo que yo hago antes de decidir si un sutta (discurso) contiene la enseñanza del Buddha (partiendo de la premisa de que es irracional suponer que ningún sutta contiene la enseñanza del Buddha, puesto que lo contrario es total y naturalmente posible):

  1. Busco varias traducciones del sutta (en español y en inglés) para compararlas y contrastarlas. En la actualidad estoy estudiando páli para poder generar mis propias traducciones en el futuro desde el original en páli.
  2. Busco otros suttas donde el Buddha u otro personaje hable del mismo tema para comparar vocabulario, contexto, explicaciones laterales, significados de los términos, etc. Las notas y comentarios de los especialistas ayuda mucho a entender qué significan los términos “técnicos” del Buddhismo y en qué contexto se utilizaron.
  3. Busco ensayos y textos escritos por bhikkhus (monjes) o bhikkhunís (monjas) que sepan sobre el tema del que trata el sutta para saber su opinión. También artículos o libros de especialistas laicos que hayan escrito sobre el tema (casi todo esto está disponible sólo en inglés, por ahora). Algunos “estudiosos” de los suttas dejan a los monjes y monjas por fuera de este análisis, lo cual no es injusto puesto que ellos practican esta Religión desde hace siglos y tienen derecho a tener una opinión, por lo menos. De hecho, si no fuera por la Sangha y su labor de preservar y transmitir el Dhamma sin alteraciones, no tendríamos nada de que hablar aquí para comenzar.
  4. Medito mucho sobre el tema para decidir por mi propio discernimiento, mi propia inteligencia, mi propia intuición, si lo que dice el sutta en cuestión puede ser efectivamente lo que el Buddha enseñó o un añadido de la tradición o una mala traducción, etc. Al contrario de lo que muchos dicen, el Buddha-Dhamma no es algo estrictamente racionalista, logicista, cientificista: la Enseñanza del Buddha es algo que va más allá de la razón (lea la cita más abajo).

Por medio de este proceso de investigación nunca me creo automáticamente algo de las escrituras buddhistas sin llevar a cabo primero estos cuatro pasos. A veces hago un quinto paso, pero no siempre: consiste en investigar sobre el mismo tema en otras escuelas del Buddhismo (el Mahayana o el Vajrayana) para ver si dicen lo mismo y cómo lo interpretan.

Se comienza con la razón pero luego se la trasciende…

Una cita del Canon Páli que estoy seguro es una verdadera enseñanza del Buddha es la siguiente:

Este Dhamma es profundo, difícil de ver, difícil de realizar, pacífico, excelente, más allá de la lógica y el razonamiento, sutil, para ser experimentado por los sabios; este Dhamma no es fácilmente expuesto por una persona codiciosa.

Este Dhamma es profundo, difícil de ver, difícil de realizar, pacífico, excelente, más allá de la lógica y el razonamiento, sutil, para ser experimentado por los sabios; este Dhamma no es fácilmente expuesto por una persona odiosa.

Este Dhamma es profundo, difícil de ver, difícil de realizar, pacífico, excelente, más allá de la lógica y el razonamiento, sutil, para ser experimentado por los sabios; este Dhamma no es fácilmente expuesto por una persona ignorante.

Majjhima Nikáya 95.

Aquí el Buddha hace una descripción bastante precisa, bastante formal y fácil de comprender, de su propia Enseñanza (Dhamma). Y dice que está “más allá de la lógica y del razonamiento”. La práctica del Dhamma comienza con la razón, con la lógica, pero luego más adelante en el Sendero se trasciende la lógica porque las verdades profundas del universo escapan al entendimiento racional de la mente no-iluminada.

El Kalama Sutta: mal entendido y mal traducido…

Un fragmento del Canon Páli que los escépticos utilizan mucho es una parte del Kalama Sutta que algunos han llamado la “Primera Declaración del Librepensamiento”. Si el Buddha realmente pronunció ese fragmento del Kalama Sutta, entonces el Buddha fue el primer librepensador de la historia universal. El lado malo del asunto es que dicho fragmento en la mayoría de los casos está mal traducido, y el error de traducción casi siempre consiste en quitarle la parte donde el Buddha dice que uno no debe creer algo sólo porque esté de acuerdo con la lógica y la razón. Esta afirmación “pro intuición” del Buddha es coherente con la cita anterior que dimos del Majjhima Nikáya.

En el fragmento en cuestión el Bienaventurado dice:

No creas… sólo por aceptación de acuerdo a la lógica y a la mera inferencia.

Osea, que el camino a la verdad, según el mismo Buddha, no es exclusivamente el camino de la razón y de la inferencia. Y luego dice:

…acepta como completamente verdadero sólo aquello que es alabado por los sabios y que has probado por ti mismo y que has sabido que es bueno para ti y para otros.

Osea, que uno tiene derecho a escoger un sabio (el Buddha, o un monje eminente, o una monja eminente) y creer que lo que él/ella enseña es completamente la verdad si al mismo tiempo uno lo pone a prueba y ver si satisface las otras condiciones mencionadas por Buddha. Sólo después, cuando uno alcanza la iluminación total, es cuando uno puede estar 100% seguro de todo. Mientras tanto, uno puede entregarse a la enseñanza de un maestro (para verificarlas) y eso no tiene nada de anti buddhista o de irracional. He aquí el fragmento completo que alguna vez fue llamado la “Primera Declaración del Librepensamiento”:

No creas en algo sólo porque se habla de ello.
No creas en algo sólo porque ha sido practicado por generaciones o porque se ha convertido en tradición o en parte de una cultura.
No creas en algo porque una escritura lo dice.
No creas en algo porque se suponga que un dios lo ha inspirado.
No creas en algo sólo porque un maestro te lo ordena.
No creas en algo sólo porque las autoridades dicen que es así.
No creas en el rumor, en la opinión especulativa, en la opinión pública, o en la mera aceptación de acuerdo a la lógica y a la inferencia. Ayúdate a ti mismo. Acepta como completamente verdadero sólo lo que los sabios alaban y que has probado por ti mismo y sabido que es bueno para ti y para otros.

Kalama Sutta. Anguttara Nikáya 3.65.

Entonces, no es la idea decir que la lógica y la razón no son útiles para llegar a la verdad. La idea es aclarar que el Buddha-Dhamma no es un camino exclusivamente racionalista en el que hay que excluir la intuición y la confianza en un maestro. ¿Ves ahora la maravillosa mezcla de religión y filosofía que es el Buddha-Dhamma? ¿Ves la manera genial en la que Buddha logró combinar los dos aspectos de la inteligencia humana (el cerebro racional y el cerebro mítico-religioso)? Sería una lástima despojar al Buddhismo de alguno de estos dos componentes, sobre todo porque hay demasiada evidencia en los suttas y en la tradición de que todo esto fue la intención del Buddha, el diseño del Buddha, el plan del Buddha para su Enseñanza.

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La Triple Joya o Tres Gemas, versión tibetana: Buddha (el Maestro, Dhamma (la Enseñanza), Sangha (la Comunidad de Nobles Discípulos). Esta Triple Joya es nuestro Tesoro, nuestro Refugio. Esta es la única riqueza a la que aspiramos, el único tesoro que necesitamos en la vida. Éste es el único Poder que nos protege.

> La Enseñanza Gradual del Buddha en seis etapas.

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Theravada: el Buddhismo Original, la Enseñanza Verdadera del Buddha

A medida que el Buddhismo penetra en Occidente, se van formando y desmontando prejuicios y estereotipos que los occidentales se crean ellos mismos debido a desinformación o simplemente a la presión (dentro de ellos mismos) sobre lo que ellos quieren que sea la verdad. El proceso está durando mucho tiempo, desde el siglo XIX, cuando aparecieron en Europa las primeras traducciones completas de determinadas escrituras buddhistas. Los malentendidos generados en ese momento, por el choque cultural y por la falta de información de contexto de las traducciones, fueron terribles: por ejemplo, que el Buddhismo era una religión nihilista que profesaba la no existencia del ser (¿¡!?) o que profesaba la aniquilación del ser, o que el Buddha es adorado como una especie de “Deidad Solar”… (incluso hoy hay personas que piensan que el Nibbána es no-existencia o la extinción de la vida, lo cual es una forma de destruccionismo; pero el Buddha nunca enseñó que el Nibbána fuera eso)…

Con el tiempo, esos primeros malentendidos y prejuicios se han ido disipando. Lamentablemente han aparecido otros prejuicios de segunda y tercera generación que son incluso más peligrosos y más dañinos que aquellos malentendidos iniciales del siglo XIX. Son los prejuicios generados desde dentro de la religión, generados desde un grupo de simpatizantes hacia los otros grupos de simpatizantes. Con la popularidad del Buddhismo Tibetano y del Buddhismo Zen, por ejemplo, se ha generado un prejuicio en contra del Buddhismo Temprano o Theravada. El Mahayana del norte y nordeste de Asia, y más específicamente el Zen, se ha convertido en el buddhismo preferido por los occidentales blancos y más específicamente por los occidentales blancos que poseen cierto nivel de esnobismo: personas que quieren distinguirse del vulgo, personas que se adornan con el Zen para transmitir la idea de que son más cultos, más avanzados, más evolucionados que las “barbáricas” masas cristianas (o judías, o musulmanas, o indígenas) de América y Europa. (Había una página web de buddhismo del diamante que tenía el eslogan: “el budismo para las personas independientes”, como implicando que los que siguen otras formas de buddhismo no piensan por sí mismas o son “dependientes”…) Hay algo de racismo en todo este asunto en el sentido de que el Theravada es percibido como el Buddhismo retrógrado de los asiáticos “de color”, los asiáticos oscuros, negros, marrones, de piel morena, del sur de Asia. Aquellos seguidores del Zen que son esnobs no quieren de ninguna manera que se les vea como practicantes de una religión de “gente de color”, de las gentes más pobres del sur asiático. Quieren que se les vea como practicantes de los acomodados, ricos, materialmente exitosos y muy pálidos japoneses, coreanos y chinos norteños. Y en muchos de estos practicantes todo esto ocurre de manera inconsciente, por lo que jamás admitirán que es verdad. Hay negación, hay auto-engaño.

Hay racismo, clasismo y esnobismo en una gran parte de estos segmentos de buddhistas americanos y europeos que ven en el Zen (o en el Mahayana norteño en general) la forma más acabada y evolucionada de la Doctrina de Buddha. El problema es que desde esa combinación terrible de racismo-clasismo-esnobismo, la persona sigue encerrada en los engaños de las apariencias y de la confusión del samsára. No conciben, en el materialismo y superficialidad que rigen inconscientemente sus mentes, que sea posible que las pobres y morenas gentes del sur de Asia, esos “pata en suelo” que caminan descalzos con moscas en la cara, que apenas saben leer y escribir… no conciben que ellos puedan tener algo tan valioso como el Buddhismo Original, la Verdadera Enseñanza del Buddha… ¿Cómo es posible? ¿Cómo podría ser posible?

Parte del prejuicio en contra del Theravada dice que se trata de una versión retrógrada del Buddhismo, que es dogmática, cerrada, para mentes cerradas que se aferran a la tradición. Y sin embargo no hay otra forma de Buddhismo en la que se cite y se enseñe con más frecuencia ese hermoso fragmento de escepticismo buddhista, ese fragmento del Kalama Sutta que alguna vez alguien llamó el Primer Estatuto del Librepensamiento:

No creas en algo sólo porque se habla de ello.
No creas en algo sólo porque ha sido practicado por generaciones o porque se ha convertido en tradición o en parte de una cultura.
No creas en algo porque una escritura lo dice.
No creas en algo porque se suponga que un dios lo ha inspirado.
No creas en algo sólo porque un maestro te lo ordena.
No creas en algo sólo porque las autoridades dicen que es así.
No creas en el rumor, en la opinión especulativa, en la opinión pública, o en la mera aceptación de acuerdo a la lógica y a la inferencia. Ayúdate a ti mismo. Acepta como completamente verdadero sólo lo que los sabios alaban y que has probado por ti mismo y sabido que es bueno para ti y para otros.

Fragmento del Kalama Sutta. Anguttara Nikáya 3.65.

En el Theravada usted puede escoger al maestro con el cual sienta que va a aprender algo. Si un bhikkhu o bhikkhuní comienza a enseñarle cosas raras, o de una manera en que usted se sienta incómodo, puede abandonarlo en cualquier momento. En el Buddhismo Zen y en otras formas de Buddhismo la obediencia absoluta del discípulo al maestro es algo que no puede romperse. Eso para mi no suena a evolución. En el Theravada si un monje lo golpea a usted, usted puede dejar a ese monje y si alguien le pregunta por qué lo hizo, usted puede responder: “Ese monje me golpeó. La violencia y el maltrato no son parte de la Enseñanza de Buddha. Por lo tanto ese monje es un mal monje.” En el Buddhismo Zen los discípulos deben soportar todo tipo de maltratos y burlas por parte de sus maestros. En el Theravada, si un monje interpreta el asunto de los cielos y los infiernos de manera literal y usted no quiere hacerlo, el monje le dirá que esa es su decisión, que su labor como monje es estudiar y transmitir las escrituras tal cual como él las recibió (y tiene razón, porque si cada generación sucesiva interpretase y filtrase las escrituras según sus propios criterios, no quedaría nada original que estudiar e investigar; y éste es el problema de origen de las formas más tardías de Buddhismo). Pero el practicante laico puede tomar libremente de manera literal lo que quiera, y si algo no le parece bien en el Canon Pali, no hay nadie que pueda obligarlo a aceptar eso como una verdad absoluta e irrefutable. En el Buddhismo Zen no he visto lo mismo. En el Buddhismo Tibetano existe una autoridad superior, el Dalai-Lama, que dicta puntos de dogma y doctrina (por ejemplo: tal culto es inapropiado, tal pasaje debe interpretarse de tal manera, tal grupo de seguidores debe abandonar tal doctrina u opinión, etc). En el Theravada cada país tiene su Sangha (Comunidad de Monjes y Monjas) y sus monjes superiores que administran la Sangha local pero no existe un Monje Supremo (como un Papa o un Dalai Lama) que pueda imponer dogmas o doctrinas.

En fin, podría seguir dando más ejemplos de cómo las formas aparentemente más evolucionadas de Buddhismo tienen prácticas bastante retrógradas y dogmáticas, mientras que el Theravada, con 2500 años de práctica y tradición, sigue siendo la forma más tolerante y abierta de Buddhismo, donde los monjes no imponen enseñanzas ni enseñan por medio de golpes y burlas, sino por medio de respeto, encarnando la amabilidad inherente a la Doctrina del Buddha. Lo que espero con el paso del tiempo es que esos prejuicios, y la desinformación que las personas sufren en América y Europa, por causa de defectos terribles como el racismo, el clasismo y el esnobismo, ya sea consciente o inconscientemente, se vayan disipando y cada vez más occidentales puedan acercarse a la Enseñanza Original, a la Enseñanza Verdadera. No tiene nada de malo decirlo. Si los buddhistas tibetanos, los del camino del diamante, los del zen, los del Mahayana en general lo dicen, entonces no tiene nada de malo que nosotros también lo digamos de nuestro Buddhismo: es el Buddhismo Original, la Enseñanza Verdadera. No lo digo con fanatismo ni con celo. Lo digo como algo que he descubierto por mí mismo y que creo es la verdad. Si creo que esto es la verdad, ¿por qué callarlo? Si nos quedamos callados, miles de seres seguirán en la ignorancia y en las prácticas erróneas, creyendo que tienen lo mejor, creyendo que tienen lo más puro.

En otras formas de Buddhismo hablan de Verdad Absoluta, en el Theravada tenemos un sutta (el Canki Sutta) donde el Buddha enseña que no debemos hablar de verdad absoluta: sólo podemos decir “este es mi credo, esta es mi fe, esta es mi convicción”. Si decimos que nuestra creencia es la única verdad y que todo lo demás es falso, no estaremos protegiendo la verdad, y el Buddha dice que, como sus discípulos, debemos ser protectores de la verdad.

> Buddhismo: ¿la verdad absoluta?

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Pieza de arte del siglo II de la Era Común encontrada en Gandhara (actual Pakistán) que muestra la veneración de la Triple Joya (o Tres Gemas): Buddha, Dhamma y Sangha. La pieza pertenece ahora al Museo Etnológico de Berlín.

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Lee también mi lista de Referencias del Canon Pali para que verifiques por ti mismo de dónde provienen las afirmaciones que hago en este blog acerca del Buddha-Dhamma (abrirá en otra ventana):

> Referencias del Canon Pali.

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Dhammapada.       Con cada respiración.       Cómo meditar.

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Buddhismo, ¿la verdad absoluta?

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He aquí una anécdota que explica la diferencia entre tener una fe y creer que una fe determinada es la verdad absoluta. La cita es mi traducción de un comentario (p 1604) del libro Treasury of Truth – The Illustrated Dhammapada, compilado por el Ven. Weragoda Sarada Thero. En realidad se trata de una paráfrasis del Canki Sutta* (Majjhima Nikáya 95) hecha por el Ven. Weragoda para su libro.

La ortodoxia brahmánica intolerantemente insistió en que se creyese y aceptase su tradición y autoridad como la única incuestionable verdad. Una vez un grupo de bien cultivados brahmanes fueron a ver al Buda y sostuvieron una larga discusión con él. Uno del grupo, un joven brahmán de diez-y-seis años llamado Kapathika, considerado por todos ellos como alguien con una mente excepcionalmente brillante, hizo la siguiente pregunta al Buda: “Venerable Gotama, existen las escrituras sagradas ancestrales de los brahmanes transmitidas por una tradición oral ininterrumpida. Con relación a ellas los brahmanes llegan a la conclusión absoluta: `Sólo esto es Verdad, y todo lo demás es falso´. Ahora, ¿qué dice el Buda sobre esto?”

El Buddha preguntó: “Entre los brahmanes ¿hay siquiera uno que afirme que él personalmente sabe y conoce que `Sólo esto es Verdad, y todo lo demás es falso´?”

El joven fue honesto y dijo, “No”.

“Entonces, ¿hay siquiera un maestro, o un maestro de maestros de brahmanes hasta la séptima generación en el pasado, o incluso uno de los autores originales de esas escrituras, que afirme que él conoce y ve `Sólo esto es Verdad, y todo lo demás es falso´?”

“No”.

“Entonces es como una línea de hombres ciegos, cada uno agarrándose del anterior; el primero no ve, el de en medio tampoco ve, el último tampoco ve. Así, me parece a mí que el estado de los brahmanes es como ése de una línea de hombres ciegos”.

Entonces el Buddha dio un consejo de extrema importancia al grupo de brahmanes: “No es propio de un hombre sabio, que mantiene o protege una verdad, llegar a la conclusión: `Sólo esto es verdad y todo lo demás es falso´”.

Los jóvenes brahmanes pidieron que explicase aquello de mantener o proteger la verdad. El Buddha dijo: “Un hombre tiene una fe. Si él dice `Ésta es mi fe´, hasta allí él mantiene una verdad. Pero por ello no puede proceder a la conclusión absoluta `Sólo esto es verdad y todo lo demás es falso´. En otras palabras, un hombre puede creer lo que él quiera y él puede decir `Creo en esto´. Hasta allí él respeta la verdad. Pero por causa de su creencia o fe, él no debería decir que sólo lo que él cree es la verdad y que todo lo demás es falso”.

El consejo de Buddha es además muy refinado. Muestra el pensamiento, a mi parecer avanzado para la época, e incluso para hoy, de que los hombres religiosos son protectores o sostenedores de una verdad y que como tales no deben asumir que su verdad es la verdad absoluta sino decir simplemente “Creo en esto” o “Esta es mi fe”. Buddha reconoce así la subjetividad del pensamiento humano y la relatividad de las verdades religiosas. Una creencia o fe no es una verdad absoluta, es una verdad personal que alguien decide respetar, mantener, proteger. Cuando asumes que tu fe o creencia personal es la verdad absoluta y que todo lo demás es falso, entonces faltas el respeto a la verdad, dejas de protegerla. La ultrajas.

Si esto se comprendiera masivamente en el mundo las personas dejarían de atacarse y de matarse entre sí por cuestiones religiosas: ningún creyente llegaría a pensar que su religión debe dominar toda la Tierra porque es la verdad absoluta. Tendría que decir simplemente “esta es mi fe, esta es mi convicción”, y dejar que el resto de las personas tengan la suya propia.

También está la cuestión de la experiencia personal. El comentario de Buddha arranca por el hecho de que los brahmanes hablan de una verdad teórica, escritural. Pero la verdad de Buddha es una verdad experiencial. Es algo que vivió y experimentó durante años con su mente y su cuerpo. No fue algo que alguien le transmitió por tradición oral y que él simplemente tuvo que memorizar y repetir. El buddhismo es experiencial. Uno mismo debe poner a prueba los procedimientos de Buddha con el fin de vivir la verdad de la que él hablaba. El escéptico que no se ha puesto a meditar durante seis años como lo hizo Buddha no tiene derecho a juzgar si el Dhamma de Buddha es verdadero o falso o si funciona o no funciona. Sólo los que la han puesto a prueba correctamente pueden juzgarla.

¿Y qué pasa con lo que el Buddha dice en el Kalama Sutta?

Todo lo anterior debe complementarse con lo que el Buddha enseñó en el Kalama Sutta. Generalmente los escépticos a ultranza o los racionalistas extremos explotan un fragmento del Kalama Sutta (llamado informalmente el Primer Estatuto del Librepensamiento) para afirmar que el Dhamma es una filosofía exclusivamente racionalista, lógica, científica, etc. Olvidan que en ese mismo fragmento el Buddha también dice:

No creas… sólo por aceptación de acuerdo a la lógica y a la mera inferencia.

Es decir que el camino a la verdad, según el mismo Buddha, no es exclusivamente el camino de la razón y de la inferencia. Y luego dice:

…acepta como completamente verdadero sólo aquello que es alabado por los sabios y que has probado por ti mismo y que has sabido que es bueno para ti y para otros.

Osea, que uno tiene derecho a escoger un sabio (el Buddha, o un monje eminente, o una monja eminente) y creer que lo que él/ella enseña es completamente la verdad si al mismo tiempo uno ya lo ha probado y satisfecho las otras condiciones. Sólo después, cuando uno alcanza la iluminación total, es cuando uno puede estar 100% seguro de todo en la vida. Mientras tanto, uno puede entregarse a la enseñanza de un maestro (para verificarla) y eso no tiene nada de anti buddhista. Esto es especialmente importante para los racionalistas que dicen que la fe (o confianza o convicción, como sea que quieras traducir el término páli saddhá) no tiene lugar en la Enseñanza del Buddha. Sí lo tiene, y uno muy importante. Y no por ello somos ignorantes, creyentes ciegos, supersticiosos, etc. En el ser humano siempre hay confianza o fe o convicción en lo que otra persona dice o enseña, sean nuestros científicos, nuestros filósofos, nuestros políticos, nuestros líderes religiosos. No hay nadie que no crea absolutamente en nadie más en este mundo. Ese no es el problema. El problema es: ¿en quién depositamos nuestra confianza, fe, convicción, y por cuáles razones lo hacemos? Ese es el problema.

El fragmento del Kalama Sutta que llamamos el Primer Estatuto del Librepensador es el siguiente:

 

No creas en algo sólo porque se habla de ello.
No creas en algo sólo porque ha sido practicado por generaciones o porque se ha convertido en tradición o en parte de una cultura.
No creas en algo porque una escritura lo dice.
No creas en algo porque se suponga que un dios lo ha inspirado.
No creas en algo sólo porque un maestro te lo ordena.
No creas en algo sólo porque las autoridades dicen que es así.
No creas en el rumor, en la opinión especulativa, en la opinión pública, o en la mera aceptación de acuerdo a la lógica y a la inferencia. Ayúdate a ti mismo. Acepta como completamente verdadero sólo lo que los sabios alaban y que has probado por ti mismo y sabido que es bueno para ti y para otros.

Kalama Sutta. Anguttara Nikáya 3.65.

 

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* En el Canki Sutta (Majjhima Nikáya 95), en una discusión con un joven brahmín pretencioso el Buddha le dice:

Algunas cosas no están bien ponderadas, y sin embargo son genuinas, reales e indiscutibles. En estos casos no es propio de una persona con conocimiento, que protege la verdad, llegar a la conclusión definitiva: “Sólo esto es verdad; todo lo demás es falso”.

El luego el Buddha explica:

Si una persona tiene convicción [fe], su afirmación “esta es mi convicción [fe]” protege la verdad. Pero él aún no llega a la conclusión definitiva de que “sólo esto es verdad; todo lo demás carece de valor”. Hasta este punto, Bharadvaja, hay una protección de la verdad. Hasta este punto uno protege la verdad. Yo describo esto como la protección de la verdad. Pero no es todavía un despertar hacia la verdad.

Y así sigue el sutta.

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