¿Se puede comprobar que la llama violeta existe?

Madame Blavatsky.
Madame Blavatsky, la ideóloga de la Teosofía, intento decimonónico de Religión Mundial y preludio de todos los movimientos de Nueva Era.

En la década de 1930, en Estados Unidos de Norteamérica, una pareja de ciudadanos llamados Guy Ballard y Edna Ballard, aseguraron haber sido contactados por seres perfectos, omniscientes y eternos que ellos llamaron “maestros ascendidos”. Estos supuestos gurúes espirituales decían pertenecer a una Hermandad secreta de seres “ascendidos” que gobierna en clandestinidad el destino todo de la humanidad en este planeta. El cuento no era nuevo ni muy original. En realidad era una versión “actualizada” de lo que la ocultista y médium Madame Helena Petrovna Blavatsky había asegurado a finales del siglo XIX para darle credibilidad a su proyecto de Religión Mundial llamada Teosofía. Madame Blavatsky decía haber sido contactada por “mahatmas” (literalmente “grandes almas”), que se definían como gurúes o maestros espirituales de toda la humanidad, miembros de una organización secreta llamada Fraternidad Blanca. Los teósofos ponen en duda que los tales “maestros ascendidos” sean los mismos “mahatmas” de la Teosofía, sin embargo los maestros ascendidos de los Ballards tienen los mismos nombres y biografías de los mahatma de Blavatsky: El Morya, Koot Hoomi, Saint Germain, Serapis, y otros. Y la Fraternidad Blanca de la cual habla la Teosofía se llama, en el cuento de los Ballards, la Gran Hermandad Blanca.

Guy y Edna Ballard.
Guy y Edna Ballard, los fundadores de la Actividad YO SOY. Sobre ellos un retrato del “mahatma” Saint Germain. Los Teósofos sin embargo no reconocen que sea el mismo ser.

Los Ballards, que fundaron y dirigieron hasta la década de 1950 una secta llamada Actividad YO SOY, también aseguraron que existe una “substancia” o “fuego espiritual” llamado “llama violeta”, que presuntamente fue “entregado” (es decir, revelado y enseñado su uso) a la humanidad por la Gran Hermandad Blanca en esta era naciente de Acuario para transmutar y disolver el karma negativo de las personas. El edificio neomitológico de la Actividad YO SOY tomó forma y se convirtió en un atractivo culto de Nueva Era que tomó muchos de los dogmas y desatinos de la Teosofía y los revistió de una nueva apariencia, un nuevo enfoque, un nuevo sabor, añadiendo cosas nuevas muy atractivas, como el uso de la llama violeta. Durante décadas, todos los diversos grupos de Nueva Era que nacieron gracias a la Teosofía y que se basan en el culto de los Maestros Ascendidos, han enseñado la invocación de la llama violeta en una diversidad de rituales, contemplaciones, meditaciones, visualizaciones, incluyendo cantos rítmicos y recitación de mantras en idiomas modernos. Tales grupos, los principales, son:

  • La mencionada Actividad YO SOY (décadas de 1930 al 1950).
  • El Puente a la Libertad (iniciado en la década de 1950 por una desertora de la Actividad YO SOY).
  • Summit Lighthouse, que luego se convirtió en Iglesia Universal y Triunfante (actualmente activa), fundados y dirigidos por Mark y Elizabeth Clare Prophet.
  • Y otros movimientos surgidos en el mundo hispanohablante (por la traducción al español de los libros de los tres grupos anteriormente mencionados) como la llamada “metafísica cristiana” de Conny Méndez, que luego vio nacer a Metafísica Renovada Ray Sol, ambos grupos ya difuntos o en estado zombie.
Saint Germain irradiendo llama violeta
Saint Germain irradiando llama violeta. Todo esto es muy bonito pero… ¿es real? ¿existe? ¿Vale la pena invertir tantas horas al día invocando esta cosa invisible e intangible que nadie ha visto?

Todos ellos tienen en común, entre otras cosas, la definición de la llama violeta y sus rituales de aplicación. Por definición, la llama violeta es una substancia espiritual que debe ser invocada por el individuo y que presuntamente disuelve el karma negativo de la persona, disolviéndolo completamente. El proceso impresiona con un matiz tan irónico nuestra lógica y de una manera tan pronunciada que la llama violeta tuvo que ser definida como el fuego espiritual de la magia y de la alquimia. Ahora, no explicaremos aquí las maneras de invocar y aplicar la llama violeta. Pasaremos directamente a responder la pregunta que muy pocos se hacen y que todos deberían hacerse: ¿se puede comprobar que la llama violeta existe? Es lógico y hasta sano preguntarse si acaso hay una manera de investigar este asunto por uno mismo, que uno no tenga que caer en la fe ciega y en la mecánica del dogma infundado. Por cierto, es paradójico que todos estos grupos de Nueva Era critiquen a las religiones tradicionales por promover la fe ciega y los dogmas sin fundamentos pero caigan en lo mismo: los “mahatmas” dicen esto y aquello y hay que creerlo porque sí… los “maestros ascendidos” dicen esto y aquello y hay que creerlo porque sí.

Entonces, sí, es una excelente idea tratar de comprobar por uno mismo si las cosas que uno aprende o uno lee son verdad o no, o si funcionan o no. El problema es que la mayoría de estas doctrinas que en general llamamos Nueva Era consisten en afirmaciones que no se pueden comprobar en la práctica. El caso de la llama violeta es un buen ejemplo de algo que no se puede comprobar. Por definición la llama violeta disuelve el karma negativo de una persona, pero para saber si un karma negativo determinado ha sido disuelto o transmutado uno primero debe haber conocido ese karma en particular, uno debe saber que lo tenía en primer lugar. Es decir, uno debe conocer primero el karma negativo que uno tiene “acumulado” para luego poder saber qué parte de ese karma fue disuelto o transmutado. Es como cuando alguien te roba dinero: si no sabes cuánto dinero tenías en primer lugar, ¿cómo sabes que una cantidad de tu dinero desapareció? Puede ser que nadie te robó dinero, o incluso que te dieron más de lo que tenías. Si no sabes lo que tenías, no tienes forma de saber si te quitaron.

Y el problema es que nadie conoce su propio karma negativo acumulado. Eso sólo lo puede conocer un ser Despierto, un Buddha o un Arahant (o un Maestro Ascendido en el caso de esta “metafísica” de Nueva Era). Si yo invoco la llama violeta cuando voy a viajar en un vehículo para que no me pase nada malo en el camino, y al final del viaje no me pasó nada malo, ¿cómo sé que esto lo hizo la llama violeta (fenómeno A)? Pudo haber sido el caso que para ese viaje en particular, en ese momento en particular, yo no tenía ningún karma negativo que cosechar en lo relativo al uso de un vehículo (fenómeno B) y por eso no me ocurrió nada malo en ese viaje determinado. Y como yo no conozco mi propio karma acumulado, no tengo manera de saber por mí mismo si ocurrió el fenómeno A o el fenómeno B. No puedo entonces comprobar si la llama violeta existe o si funciona, a menos que logre yo conocer primero todo el karma negativo que tengo “por cosechar” en mi haber.

Otras afirmaciones de los llamados “maestros ascendidos” sí se pueden comprobar en la práctica. Uno lee por ejemplo los Discursos del YO SOY de Saint Germain y encuentra cosas como que uno puede “precipitar” (materializar) oro desde el aire o que uno puede tener una musculatura desarrollada con sólo desearlo y visualizarlo correctamente. Pero nunca nadie logró estas cosas desde que la Actividad YO SOY publicó ese libro. El libro fue traducido por Conny Méndez y vendido por millones en Latinoamérica y nunca nadie en Latinoamérica pudo realizar estas cosas que Saint Germain afirma en sus discursos. Ergo: son puras patrañas. El problema es que luego vienen los “maestros” en boca de un nuevo mensajero y dicen que nadie lo logró porque no aplicaron el método correcto o porque el Tribunal Kármico no lo permitió o porque eso no estaba en el plan de la Divina Presencia YO SOY, etc… Y así, con un millón de explicaciones posteriores, los supuestos mensajeros han tejido un hilo aparente de credibilidad desde un movimiento al otro. Desde la Teosofía al Movimiento YO SOY, de éste al Puente a la Libertad, de éste a la Summit Lighthouse y la Iglesia Universal y Triunfante… pasando por las traducciones de Conny Méndez que en realidad no inventó nada sino que se limitó a repetir lo que había leído en inglés. Al final ninguno de estos movimiento crece mucho (al tamaño de una religión mundial, por ejemplo) porque tienen un ciclo de vida corto en el cual las personas de una generación a otra se dan cuenta de que se trata de un fraude. Sólo unos pocos creyentes se quedan dándole un poco de vida a estos movimientos. Las religiones mundiales también contienen afirmaciones extraordinarias que no se pueden comprobar (o que se pueden comprobar en circunstancias extraordinarias de esas que ocurren una en un trillón) pero esto tiene un límite: mientras mayor es el número de afirmaciones extraordinarias que no se pueden comprobar, mayor es la probabilidad de que tal doctrina sea un fraude. Las doctrinas de Nueva Era, en comparación con las religiones tradicionales, irónicamente contienen más afirmaciones extraordinarias y esto significa que tienen más conceptos, ideas, nociones, objetos, etc, que no se pueden ni se podrán comprobar.

¿Y entonces el problema no tiene solución? Bueno, eso depende del marco conceptual en el cual uno viva o en el cual uno crea. Yo creo que con el Despertar o iluminación, como se le define en el buddhismo, la persona puede llegar a adquirir un conocimiento directo e infalible sobre todos estos engaños y fantasías. En mi opinión, adquirir una sabiduría trascendental y profunda (según el método que está registrado en el Canon Páli) es la única manera de saber estas cosas, que si la llama violeta existe o no, o la Presencia YO SOY, o los Maestros Ascendidos, o el Tribunal Kármico, etc. Alguien podrá decir que estoy cayendo en lo mismo o que estoy sustituyendo un engaño (el engaño de la Nueva Era) por otro engaño del mismo tipo (el engaño de la religión), sin embargo esto sólo es así si uno acepta la premisa de que toda religión es falsa, lo cual yo no hago. En mi situación presente, esta es la solución que mejor me funciona.

Mientras tanto seguimos investigando aquí y explicando las diferencias entre lo que el Buddha Gotama realmente enseñó y lo que estos movimientos de Nueva Era enseñan, que es una versión bastante distorsionada, bastante artificial, de cosas tomadas de las religiones tradicionales. Con la herramienta de la astrología hemos descubierto que todos estos movimientos que se hacen llamar Nueva Era en realidad son el último capítulo de la Era de Piscis, que terminará realmente más o menos en el año 2200 de la Era Común. No estamos todavía en llamada Era de Acuario y por eso todos estos movimientos poseen todas las características de las religiones y sectas piscianas: el dogmatismo, el elitismo, los complejos de superioridad en sus seguidores, la hipercrítica al pasado mientras que al mismo lo tiempo lo explotan y lo distorsionan, incluso el fanatismo y el extremismo, rasgos negativos piscianos, los vemos en casi todas las sectas de Nuera Era.

Si te interesa este fascinante tema, te invito a leer varios artículos en los cuales voy separando el grano de la paja, como dice la gente. Abrirán en otra ventana:

> La llama violeta transmutadora desde el punto de vista astrológico.

El Buddha Gotama enseñó con toda claridad de expresión que no existe ninguna chispa divina, ningún alma inmortal o espíritu divino, ni en los humanos ni en los devas, y sin embargo las sectas de Nueva Era, incluyendo la Teosofía, dicen que el Buddha enseñó esa “verdad”. Pero eso no es cierto, y no puede serlo simplemente porque habría que cambiar todo lo demás que el Buddha enseñó para que pudiera tener sentido en su conjunto:

> Anatta: ninguna chispa divina, espíritu divino, mónada espiritual, soplo de dios, etc…

En esas sectas explotan la imagen del Buddha, así como explotan la imagen de Jesucristo, de Kungfu-tse, de Lao-tse, de la Virgen María, de todos los santos y seres nobles que ha parido esta humanidad. La Teosofía, por ejemplo, ha distorsionado completamente el entendimiento de la realidad espiritual al difundir su noción de plano astral y de planos de existencia, que no tiene nada que ver con lo que enseñó el Buddha:

> Viajes astrales y planos de existencia.

He aquí un artículo donde comienzo a explorar las falacias de la Teosofía. Allí expongo consideraciones iniciales que iré desarrollando en otros artículos:

> Falacias de la Teosofía.

Y, para terminar aquí, este artículo donde explico las diferencias entre lo que los grupos de Nueva Era dicen que es el Despertar (la famosa iluminación de la que tanto hablan) y lo que realmente enseñó el Buddha:

> El verdadero Despertar.

Ese último artículo es importantísimo porque verán allí las inmensas diferencias entre lo que los buddhistas llaman Despertar y lo que la Nueva Era llama “ascensión”, que suponen que es lo mismo. Resulta que no sólo han entendido muy mal lo que significa el Despertar y el Nibbána, sino que incluso enseñan cosas totalmente contrarias a lo que el Despertar y el Nibbána son. Las sectas del culto a los Maestros Ascendidos dicen que el Buddha Gotama es el Señor del Mundo, algo así como el Presidente de la Gran Hermandad Blanca, la Cabeza, la máxima autoridad espiritual en el planeta Tierra, sin embargo muy pocos de ellos parecen haber estudiado lo que el Buddha Gotama realmente enseñó. Sus “mensajeros” y sus libros envenenados con sus prejuicios anti tradición y anti religión tradicional los predispone a despreciar y desechar todo lo que está en las escrituras antiguas o a interpretarlo de maneras totalmente irracionales. Nosotros quisiéramos que no fuera así. Si los movimientos de Nueva Era, comenzando por la Teosofía, son tan avanzados y tan de vanguardia como se jactan de ser, no deberían cargar con estos prejuicios y estos desprecios que en realidad son mecanismos mentales bastante básicos, bastante retrógrados.

maestros ascendidos
Una de las versiones más recientes de la imagen de los Maestros Ascendidos. A la extrema derecha está el mahatma Saint Germain y a la extrema izquierda el mahatma Morya. El caballero en el centro se supone que es el Señor Buddha, Jefe y Cabeza de toda la Gran Hermandad Blanca. No se entiende sin embargo por qué los otros Maestros Ascendidos conservan la raza del último cuerpo que tuvieron mientras que el Buddha Gotama aparece aquí misteriosamente como un individuo de raza caucásica.
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