Paz mundial, primero en mí mismo

Paz mundial, paz mundial, se dice. ¿Qué hacer? ¿Cómo lograrlo? ¿Qué puede hacer una persona ordinaria sin ningún “poder” en la humanidad?

Primero, logra la paz en ti mismo. Perdónate por tus errores, tus defectos, tu forma de ser. El perdón te conducirá a sentir compasión hacia ti mismo. Y la compasión te conduce a la paz contigo mismo. Y si no estás en paz contigo mismo, ¿cómo aportarás paz al mundo?

Me perdono a mí mismo por ser un tonto. Me perdono a mí mismo por haber fallado tantas veces en tantas cosas. Me perdono por no ser lo que otras personas querían que yo fuese o necesitaban que yo fuese. Me perdono por decepcionarme a mí mismo a los demás. Me perdono por mis defectos y mis deficiencias. Me perdono por no haber resistido más, por no haber logrado más. Siento compasión por esta persona imperfecta y defectuosa que soy. Siento compasión por este pobre ser humano que no pudo hacer nada más grande ni lograr nada mejor. Siento compasión por esta persona porque todas las personas merecen compasión. Incluso la persona más negativa, pobre y deficiente merece que sientan compasión por ello. Por lo tanto, yo sentiré compasión por mi mismo.

Perdónate. Genera compasión hacia ti mismo. Vive en paz contigo mismo. Y entonces luego podrás perdonar a los demás y generar compasión hacia los demás y vivir en paz con los demás.

Perdono a todas las personas que me rodean. Lo perdono todo y a todos. No tiene ningún sentido el resentimiento, el odio y el desprecio. Así como me perdono a mí mismo todos los días, así perdono a las otras personas. Todos somos imperfectos, negligentes de alguna manera u otra, insatisfactorios, fuentes de insatisfacción, de angustia. Si todos somos así, entonces todos merecemos ser perdonados. Todos merecemos compasión. Siento compasión por todas las personas en este mundo. Sin importar lo que sean o cómo sean: siento compasión por todos. Incluso siento compasión por aquellos que son más negativos, más deficientes, incluso los más malvados de la humanidad: los perdono a todos y siento compasión por ellos. Lo que me hago a mí mismo, también se lo hago a los demás.

Y no hagas las cosas que destruyen la paz…

Estas son las cosas que destruyen la paz: pelear con los demás, atacar a los demás, tratar de crear obstáculos para los demás, tener hostilidad y odio y desprecio por los demás. Entonces: no pelees con nadie, no ataques a nadie, no trates de crear obstáculos a nadie, no tengas hostilidad ni odio ni desprecio hacia nadie. La hostilidad destruye la paz. La crueldad destruye la paz. La insensibilidad destruye la paz. La ira y la rabia destruyen la paz. El miedo y el odio destruyen la paz.

¿Y quién castigará a los que están mal? ¿Quién impartirá justicia? ¿Quién corregirá a los que están errados? El mal se cae por sí mismo. La persona malvada ya se está castigando ella misma con su comportamiento. Una justicia basada en la venganza y el castigo no es verdadera justicia: es venganza y castigo. Y sólo aquellos que están en paz consigo mismos pueden corregir a los demás. Así volvemos al principio de esta nota: primero logra la paz en ti mismo.

No soy quien para castigar a nadie. No soy quien para juzgar a nadie. Por tanto: no castigo a nadie, no juzgo a nadie. Si alguien comete en error se lo señalo, pero no lo castigo. Si alguien hace el mal, se lo señalo, pero no lo juzgo. Y si he de juzgar a alguien, evitaré que mi sentido de justicia se base en la venganza y el castigo. Justicia no es castigar y vengar. Justicia es algo mejor que eso. El castigo y la venganza son cosas culposas, cosas llenas de culpa. La justicia a la que aspiro es mejor que eso. Aspiro a un sentido de justicia libre de culpa.

ecuanimidad1.

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Meditación de buena voluntad y compasión para Venezuela

Venezuela necesita buena voluntad (mettá) y compasión (karuná). Todos los países lo necesitan, pero sobre todo aquellos donde el odio y la rabia llegan a niveles peligrosos. Suenan las alarmas. 

Mettá significa buena voluntad, amor impersonal e incondicional, amigabilidad universal. Karuná significa compasión, una forma profunda e impersonal de amor humano. Los seres humanos pueden irradiar esta energía, desde el cuerpo-mente. Esto no es Nueva Era. Esto es lo que hizo el Buddha durante 45 años, hace más de 2560 años. Esto es lo que hacen los Buddhas y los Arahants (santos iluminados) cuando están vivos en carne y hueso en un mundo.

La energía mettá protege. Protege a quien la irradia y protege a aquellos hacia quien está conscientemente dirigida. Hágalo como usted quiera: como una reflexión, como una contemplación, como una meditación, como una oración. Con música, sin música, con movimiento, sin movimiento. Sentado, de pie, caminando, recostado… Como usted quiera. Aunque la mejor manera de hacerlo es meditando, concentrado en la respiración, y permaneciendo allí varios minutos. Repetir varias veces al día es muy bueno.

En el Theraváda este es el texto, el hilo de pensamientos que usamos para irradiar mettá y karuná:

Que yo esté libre de peligro y enemistad. Que yo esté libre de sufrimiento físico y mental. Que yo esté libre de hostilidad, de adversidad, de agresión. Que pueda yo cuidarme a mí mismo, con felicidad y con sabiduría.

Uno luego sigue este patrón de pensamiento para incluir más personas en este círculo de energía, comenzando con la familia, luego los vecinos, luego la ciudad donde uno vive, y finalmente el país. Hay varias formas de hacerlo. Es como una flor que se va abriendo, abarcando más y más. Es importante no dejar a nadie fuera (porque mettá y karuná son inclusivos, no exclusivos), sentir el buen deseo, la buena voluntad hacia todos por igual. Así como lo deseo para mí mismo, así lo deseo para los demás, sin distinción de ningún tipo (y especialmente para aquellos que se consideran mis adversarios u opositores). Si se deja a alguien por fuera, entonces no es verdadero amor impersonal y verdadera compasión. Y si no podemos desear esto que es bueno a nuestros adversarios y opositores, entonces mettá y karuná estarán incompletos.

Que yo esté libre de peligro y enemistad. Que yo esté libre de sufrimiento físico y mental. Que yo esté libre de hostilidad, de adversidad, de agresión. Que pueda yo cuidarme a mí mismo, con felicidad y con sabiduría. Que mi familia esté libre de peligro y enemistad. Que mi familia esté libre de sufrimiento físico y mental. Que mi familia esté libre de hostilidad, de adversidad, de agresión. Que pueda mi familia cuidarse a mí misma, con felicidad y con sabiduría. Que mis vecinos estén libres de peligro y enemistad. Que mis vecinos estén libres de sufrimiento físico y mental. Que mis vecinos estén libres de hostilidad, de adversidad, de agresión. Que puedan mis vecinos cuidarse a mí mismos, con felicidad y con sabiduría. Que mi ciudad esté libre de peligro y enemistad. Que mi ciudad esté libre de sufrimiento físico y mental. Que mi ciudad esté libre de hostilidad, de adversidad, de agresión. Que pueda mi ciudad cuidarse a mí misma, con felicidad y con sabiduría. Que mi país esté libre de peligro y enemistad. Que mi país esté libre de sufrimiento físico y mental. Que mi país esté libre de hostilidad, de adversidad, de agresión. Que pueda mi país cuidarse a mí mismo, con felicidad y con sabiduría.

La primera línea se entiende perfectamente. La segunda línea significa cosas como:

  • sufrimiento físico = accidentes, agresiones físicas, golpes en el cuerpo, enfermedades del cuerpo.
  • sufrimiento mental = angustia, estrés, depresión, neurosis, psicosis, envidia, odio, enfermedades de la mente.

La tercera línea también se entiende sin problemas. En la cuarta línea, la parte “con felicidad y sabiduría” es importante. Significa que uno se cuida a sí mismo de manera inteligente, sin ocasionarse daños a uno mismo o a otros. La mayoría de las personas se cuidan a sí mismos de manera negligente, de manera pírrica, dañando a otros o dañándose a sí mismos en el proceso. Cuidarse con felicidad y con sabiduría es máxima eficiencia, sin “daño colateral”, sin “efectos secundarios” de ningún tipo. Uno debe desear esto para uno mismo y también para otros. Si no lo deseas exactamente así como está escrito, no serás capaz de imaginarlo. Y si no eres capas de imaginarlo, entonces no serás capas de llevarlo a cabo. Todo comienza con el buen deseo, con la buena voluntad. Si para comenzar ni siquiera lo deseas, no será nunca realidad. Uno tiene que hacer que se haga realidad.

Recuerde que hay comportamientos que dañan la mettá y la karuná, comportamientos que borran todo esto, que lo ensucian, que lo malogran. Uno debe evitar esos comportamientos dañinos. Uno debe renunciar a la rabia, al odio, al desprecio, al menosprecio… Estos estados mentales son la antítesis de mettá y karuná. Uno renuncia a ellos en todo momento en que surgen y uno acompaña esto con los cinco preceptos, que son conducta virtuosa (síla):

  1. Sigo el precepto de no tomar la vida de otros seres sintientes. Abandono todo daño, todo perjuicio a otros seres sintientes. Vivo con compasión y con tolerancia hacia los seres vivos que me rodean.
  2. Sigo el precepto de no tomar lo que no me han dado. Sin robar, sin defraudar, sin engañar para apropiarme de lo que no me pertenece, sin envidia, vivo con generosidad y desprendimiento material, compartiendo lo que tengo con aquellos que lo necesitan.
  3. Sigo el precepto de no hablar falsamente, evitar la charla vana, el chisme, la cizaña y la discusión iracunda. Siendo siempre honesto y diciendo siempre la verdad, hablo pacíficamente, evito toda falsedad en la palabra.
  4. Sigo el precepto de evitar toda conducta sexual impropia. Respetando los compromisos y lazos de otras personas, evito relaciones con la persona casada, con la persona comprometida, con la pareja de otra persona, con menores de edad, con personas discapacitadas que están bajo mi cuidado o bajo el cuidado de otros.
  5. Sigo el precepto de evitar substancias intoxicantes que nublen mi mente y produzcan negligencia. Siempre atento, siempre vigilante, me vigilo y me observo a mi mismo constantemente. Soy yo mismo quien más daño puedo hacerme por medio de la negligencia. Soy yo mismo quien más beneficio puedo hacerme por medio de la auto-vigilancia.

niño y serpiente.

Los que irradian mettá y karuná en todo momento estarán protegidos de cualquier peligro, pero los que irradian mettá y karuná y además cumplen los cinco preceptos, estarán más protegidos aún. Esto es lo que funciona. Esto es lo que protege. Esto es lo que funciona mejor que toda brujería, que todo hechizo, que todo deseo controlado o descontrolado. Esto protege más que el poder mundano y el dinero. Esto protege más que las rejas, los escudos, las puertas cerradas, los medicamentos, las armas y los policías. Esto protege más que la valentía y el coraje. Los que cumplen los preceptos de verdad caminan sin miedo, sin temor. No encuentran peligro donde sea que vayan y viven en la inmaculada felicidad de aquellos que tienen un comportamiento noble, una conducta similar a los Nobles. Pruébelo y compruébelo por usted mismo. Yo personalmente conozco esta ausencia de miedo y esta inmaculada felicidad, y por eso es que difundo todo esto.

Soy un amigo y un ayudante de todos. Siento simpatía por todos los seres vivos. Desarrollo una mente llena de buena voluntad [mettá]. ¡Siempre me deleito en ser inofensivo! Suavizo mi mente, la lleno de gozo y la hago inamovible e inalterable. Desarrollo estos estados mentales divinos que no son cultivados por las personas ordinarias.

Theragáthá (648-9)

 

Soy un amigo de los seres que no tienen pie, por eso los seres que no tienen pie no me hacen daño. Soy un amigo de los bípedos, por eso los bípedos no me hacen daño. Soy un amigo de los cuadrúpedos, por eso los cuadrúpedos no me hacen daño. Soy un amigo de los seres que tienen muchos pies, por eso los seres que tienen muchos pies no me hacen daño.

Anguttara Nikáya, II 72.

Me protejo a mi mismo.

Más sobre la meditación mettá:

> Meditación metta.

Sobre los cinco preceptos:

> La necesidad de corregir y construir.

Las reglas del debate (y el remedio para la persona odiosa)

Amigos, desde que comencé a publicar artículos de opinión en este blog, quise que el mismo fuera un espacio tranquilo, pacífico, donde puedo dar mi punto de vista, mi opinión sobre algunas cosas, sin tener que caer en las agotadoras discusiones iracundas que tanto les gustan a algunas personas. A mí no me gustan esas discusiones, y por eso hay sólo un tipo de debate que me permito: el debate civilizado.

Hay personas que confunden el significado civilizado de la palabra debatir con el otro significado (el significado de lucha, de pelea). Para mí los dos significados están bien diferenciados y no son intercambiables. El debate civilizado, el único que conozco en este caso, tiene reglas universales que son básicas. Reglas sin las cuales una persona educada, civilizada, no se permite ni siquiera abrir la boca para responder.

La primera regla del debate civilizado, inteligente, es que las personas sean educadas, que se dirijan entre sí con educación, con respeto, con tolerancia. Una persona maleducada, vulgar, grosera viene a mi blog y me escribe comentarios ofensivos, insultantes y luego me dice que no quiero debatir porque no publico sus comentarios. En primer lugar, haya intención de debate o no de mi parte, yo NO PUBLICO comentarios que sean ofensivos, insultantes, ni hacia mí, ni hacia mis ideas, ni hacia las ideas de otras personas. Si lo hiciera, entonces las personas pacíficas, inteligentes, civilizadas, que vienen aquí a aprender algo, perderían el interés y no volvieran más. Mi interés es que personas que incluso difieren de mis ideas, de mis creencias, de mis inclinaciones, puedan venir aquí y sentirse cómodas, en un espacio pacífico, tranquilo, donde un tercero no se burla de ellas ni las ofende directa o indirectamente. Si alguien se siente ofendido por mi argumentos respecto a un tema en específico, eso es otra cosa, es algo que no podemos evitar en el intercambio de ideas. Por ejemplo, mis artículos sobre la Nueva Era resultan ofensivos para los creyentes en esas cosas (aunque tales artículos no contienen ofensas ni insultos), pero la impresión de ofensa está en ellos, no es una intención de mi parte, y en ese sentido estoy libre de culpa. Eso es una cosa y otra muy distinta es el insulto explícito, directo, evidente, cosa que usted no encontrará en ninguna parte en este blog.

En segundo lugar, habiendo intención de debate de mi parte, MENOS AÚN publicaré comentarios ofensivos, insultantes, hacia mí o hacia mis ideas. Porque la primera regla del debate es que ambas partes sean educadas, respetuosas, tolerantes entre sí, y si usted viene a escribir un comentario insultante, ofensivo, usted ya NO CALIFICA para debatir conmigo. Con su actitud arrogante, pedante, altanera, de insultar y ofender, usted mismo se descalificó para siquiera iniciar un debate conmigo, sobre el tema que sea. La persona arrogante, pedante, altanera, que inicia sus “debates” con insultos y con ofensas, no es bienvenida en este blog y sus comentarios no serán publicados. Hay otros blogs que son más adecuados para ese tipo de persona.

Fíjense en lo siguiente, apreciados lectores inteligentes: una persona que se acerca a ustedes con insultos y ofensas no está realmente interesada en el debate. No se engañen con eso. Esa persona lo que quiere es pisotear y destruir las opiniones que ella detesta y a las personas que sostienen esas opiniones. (Tales personas están actuando desde el odio, desde el desprecio, desde la aversión, y por eso sus argumentos suelen ser irracionales, falaces, o simplemente incoherentes. Sólo la persona que ha trascendido la raíz del odio en su propia mente puede puede concentrarse lo suficientemente bien como para dar argumentos verdaderamente racionales, verdaderamente lógicos, verdaderamente coherentes.) Cuando una persona se acerca a mí y ya en su primera línea tiene una burla, una ofensa, un insulto, está claro para mí que esa persona no tiene ninguna intención de debatir, ninguna intención de intercambiar opiniones. En su mente ella tiene la razón absoluta y sólo se acerca a los demás para “corregirlos” y “enseñarles” su supuesta verdad absoluta. Uno no pierde tiempo y energía hablando con personas así. Las personas que son así merecen simplemente ser ignoradas y ya.

En tercer lugar, este no es un blog para las masas, para los grandes números de personas.  Y en ese sentido nunca he publicado comentarios con groserías y vulgaridades, aunque el comentario contenga mucha verdad y sea muy interesante en otros aspectos. (Si ni siquiera uno de mis textos contiene groserías y vulgaridades, ¿por qué habría de haberlos en la sección de comentarios?) Una persona maleducada, grosera, vulgar, ordinaria, básica, me escribe comentarios con groserías y luego me exige que publique sus comentarios. Ese vocabulario no es bienvenido en este blog y ese tipo de comentarios no serán publicados. Porque este es un blog para todo público (en el sentido de edad) y para unos pocos lectores que viven en los cinco continentes, y con eso en mente me he esforzado en mantenerlo limpio de un registro bajo del lenguaje. No es necesario que su comentario sea rebuscado, afectado o elitista para que sea publicado. Puede ser un comentario simple e incluso con errores ortográficos (eso no nos molesta), pero sin groserías y vulgaridades. Hay otros blogs que son más adecuados para eso.

Y en último lugar, tocando el asunto de exigirle a otro que debata un tema: el debate civilizado, educado, pacífico, no es una obligación, no es una imposición. Es algo que se hace voluntariamente. La persona civilizada, educada, tiene derecho a decidir si participa en un debate o no. Eso no la hace “mente cerrada”, ni obstinada, o lo que sea que al iracundo se le ocurra decir. Siempre pongo como ejemplo al Buddha Gotama: muchas veces se le acercaron para debatir y muchas veces guardó silencio, ya sea porque no era el momento para hacerlo, ya sea porque las personas presentes no eran las más adecuadas para el intercambio de ideas, ya sea porque vio la raíz del odio, del desprecio, en aquellos que se le acercaban, y para evitar enfrentamientos innecesarios, improductivos, a veces es más sabio callar y esperar un poco. Por eso el debate civilizado es un derecho voluntario, libre, y no una imposición.

PD: El año pasado eliminé algunas entradas y con ellas desaparecieron algunos comentarios de los lectores. Les pido disculpas por eso. Fue un “daño colateral” sin ninguna mala intención de mi parte.

Man shouting with chalk speech bubble

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Yo soy buddhista. Yo cumplo con el tercer precepto de conducta virtuosa:

Acepto el precepto de no hablar falsamente, evitar la charla vana y frívola, el chisme y la cizaña, y la DISCUSIÓN IRACUNDA.

DEBATE NO ES IGUAL A DISCUSIÓN IRACUNDA.

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SOLUCIONES PARA LA PERSONA QUE ESTÁ DOMINADA POR LA RAÍZ DEL ODIO

El Buddha habló de tres raíces de enfermedad en el ser humano, tres raíces que crean estados mentales insanos. También las llamamos las tres raíces del mal. Son:

  1. La raíz de la codicia (avaricia, apego, deseo vehemente, lujuria).
  2. La raíz del odio (desprecio, aversión, animadversión).
  3. La raíz de la ignorancia (no-conocimiento, ilusión, fantasía, engaño).

Usted debe analizarse a sí mismo para descubrir cuándo en un momento determinado una de las raíces está motivando sus pensamientos, sus palabras y sus acciones. Debe vigilarse a sí mismo constantemente. Así como vigilamos constantemente a otras personas para descubrir todas sus mínimas fallas y defectos, así debemos vigilarnos a nosotros mismos para descubrir todas nuestras fallas y defectos. Muchas veces dos raíces funcionan al mismo tiempo, y muchas veces las tres están activas al mismo tiempo. En el caso de la persona que no se conoce a sí misma, la persona que no se ha analizado, que no se vigila constantemente, vemos que la raíz de la ignorancia está presente. La persona está convencida que es educada pero en realidad es un patán. Esa persona no se conoce a sí misma: tiene ignorancia de sí mismo, vive en ignorancia, en fantasía sobre su forma de ser. Hay personas que son odiosas, despreciativas, todo el tiempo están llenas de menosprecia, y al mismo tiempo creen que son amorosas, apreciativas, consideradas. En ese caso la raíz del odio está presente y también la raíz de la ignorancia.

Entonces, primero la vigilancia, el análisis de uno mismo hace que uno se dé cuenta de lo que uno es, de cómo uno ha venido comportándose en general. Así uno da el primer paso para destruir la raíz de la ignorancia (la tercera raíz). Luego la persona adquiere conocimiento y se da cuenta de que en realidad ha sido una persona odiosa, despreciativa, iracunda, agresiva (la segunda raíz). Ahora puede entonces tomar medidas para comenzar a destruir la segunda raíz del mal, para poder dejar de ser una persona iracunda, odiosa, despreciativa, mala.

La segunda raíz del mal se destruye con aquello es opuesto al odio: el amor benevolente (metta en pali) y la compasión (karuna en pali). La persona odiosa, iracunda, despreciativa, para poder curarse debe dedicarse al cultivo del amor benevolente (también llamado buena voluntad y generosidad amorosa) y de la compasión en ella misma. ¿Cómo se hace eso? La persona debe obligarse a albergar pensamiento y sentimientos de buena voluntad hacia todos los seres sintientes. La persona debe obligarse a llenarse de buenos deseos hacia todos los seres sintientes. Para ello tenemos por ejemplo la meditación metta, que sirve para que la persona aprenda a irradiar metta y karuna para ella misma y para los demás seres. Con el tiempo, la raíz del odio se va debilitando y la persona no debe bajar la guardia para no recaer en el viejo hábito de entregarse al desprecio.

Esto también tiene que ver con el tema de los cuatro Estados Sublimes o Moradas Celestiales (Brahmavihara), los cuales son evidencia de la ausencia absoluta de la segunda raíz del mal. Si la persona quiere ser un noble, un ariya, debe ser un experto en permanecer mentalmente en los cuatro Estados Sublimes. La persona que ha destruido completamente la raíz del odio en su mente sólo es capaz de pensar, hablar y actuar en consonancia con el amor benevolente (metta), la compasión (karuna), y el aprecio empático (mudita). Y como la raíz del odio es también la que permite surgir la rabia, la ira, en la persona iracunda, la ecuanimidad (upekkha) sólo es posible en aquellos nobles pacíficos que han destruido completamente la raíz del odio. Así es cómo sabemos que una persona no es realmente un noble, un ariya; así es cómo sabemos que una persona es común, ordinaria, básica, innoble, porque todavía vive dominada por la raíz de la ignorancia y del odio.

Entonces, veamos cómo el Buddha describe las cuatro Moradas Celestiales, que son las que caracterizan a la persona que ha destruido la segunda raíz del mal:

Ahora, Kalamas, alguien que es discípulo de los Nobles –así vacío de codicia, vacío de mala voluntad, sin autoengaño, alerta, y resuelto– se ocupa en impregnar la primera dirección [el este] así como la segunda dirección, la tercera y la cuarta, con una consciencia imbuida de buena voluntad [metta]. Así él continúa impregnando arriba, abajo, y todo alrededor, todas partes y de todas las maneras la totalidad del cosmos con una consciencia imbuida de buena voluntad: abundante, expansiva, inconmensurable, libre de hostilidad, libre de mala voluntad.

Alguien que es discípulo de los Nobles –así vacío de codicia, vacío de mala voluntad, sin autoengaño, alerta, y resuelto– se ocupa en impregnar la primera dirección [el este] así como la segunda dirección, la tercera y la cuarta, con una consciencia imbuida de compasión [karuna]. Así él continúa impregnando arriba, abajo, y todo alrededor, todas partes y de todas las maneras la totalidad del cosmos con una consciencia imbuida de compasión: abundante, expansiva, inconmensurable, libre de hostilidad, libre de mala voluntad.

Alguien que es discípulo de los Nobles –así vacío de codicia, vacío de mala voluntad, sin autoengaño, alerta, y resuelto– se ocupa en impregnar la primera dirección [el este] así como la segunda dirección, la tercera y la cuarta, con una consciencia imbuida de aprecio [mudita]. Así él continúa impregnando arriba, abajo, y todo alrededor, todas partes y de todas las maneras la totalidad del cosmos con una consciencia imbuida de aprecio: abundante, expansiva, inconmensurable, libre de hostilidad, libre de mala voluntad.

Alguien que es discípulo de los Nobles –así vacío de codicia, vacío de mala voluntad, sin autoengaño, alerta, y resuelto– se ocupa en impregnar la primera dirección [el este] así como la segunda dirección, la tercera y la cuarta, con una consciencia imbuida de ecuanimidad [upekkha]. Así él continúa impregnando arriba, abajo, y todo alrededor, todas partes y de todas las maneras la totalidad del cosmos con una consciencia imbuida de ecuanimidad: abundante, expansiva, inconmensurable, libre de hostilidad, libre de mala voluntad.

Angutta Nikaya 3.65

La persona iracunda, despreciativa, odiosa, que se quiere corregir, debe estudiar y poner en práctica todos estos métodos para que pueda destruir la raíz del odio. No escribo esto como alguien que no lo puso a prueba, como alguien que no comprobó por sí mismo. Escribo esto con la autoridad de quien lo estudió, lo puso a prueba y vio que sí funciona, que sí es un método efectivo. Y aunque todavía no soy un ariya, un noble, he logrado por algunos momentos, durante la meditación, estos Estados Sublimes. Conozco su sabor, conozco la luz y la virtud que hay en ellos. No son sólo palabras y teoría.

medita1.
Medita. La meditación es un entrenamiento mental y espiritual para eliminar las tres raíces del mal.

> Meditación.

> Meditación para irradiar metta.

> Las Cuatro Moradas Celestiales (Brahmaviharas).