Cómo conocer realmente a una persona, según Buddha

Algunas personas creen estar iluminadas sin realmente estarlo. La mente no iluminada siempre tiende a engañarse a sí misma, incluso sobre su propia condición de falta de conocimiento. ¿Y cómo podemos saber si otra persona está iluminada? En un discurso del Udana Nikaya, un grupo de ascetas pasan caminando delante del Buddha. El rey Pasenadi le pregunta al Bienaventurado si esos ascetas son arahants (iluminados, santos). El Maestro le responde lo siguiente:

Su Majestad, como un hombre laico que disfruta de los placeres sensuales, que vive atestado con esposa e hijos, que usa telas Kási y madera de sándalo, usando guirnaldas, esencias y cremas, manipulando oro y plata, es difícil para Vos saber si estos hombres son arahants o si están en el camino del Arahantado.

Es viviendo juntos que la virtud de una persona puede ser conocida, y entonces sólo después de un largo período, no un corto período; por alguien que presta atención, no por alguien que no presta atención; por alguien que sabe discernir, no por alguien que no sabe discernir.

Es a través del intercambio con una persona que su pureza puede ser conocida, y entonces sólo después de un largo período, no un corto período; por alguien que presta atención, no por alguien que no presta atención; por alguien que sabe discernir, no por alguien que no sabe discernir.

Es a través de la adversidad que la resistencia de una persona puede ser conocida, y entonces sólo después de un largo período, no un corto período; por alguien que presta atención, no por alguien que no presta atención; por alguien que sabe discernir, no por alguien que no sabe discernir.

Es a través del debate que el discernimiento de una persona puede ser conocido, y entonces sólo después de un largo período, no un corto período; por alguien que presta atención, no por alguien que no presta atención; por alguien que sabe discernir, no por alguien que no sabe discernir.

Udana Nikaya 6.2.

Con esta respuesta, el rey Pasenadi infiere que el Buddha está negando que tales hombres sean arahants. Y entonces el monarca le confiesa al Buddha que, efectivamente, esos ascetas no pueden ser arahants porque en realidad son hombres ordinarios, espías pagados por él mismo para obtener información en otros reinos y países.

¡Y cuánta verdad hay en las palabras del Maestro! Tantos farsantes que hay hoy en el mundo. ¿Y por qué logran engañarnos? Porque no vivimos con ellos. No pasamos tiempo con ellos, en convivencia, y por tanto no podemos observar con discernimiento, a través del intercambio con ellos, si realmente poseen las virtudes o no, si realmente han trascendido las contaminaciones mentales, las pasiones, las raíces del mal, etc. No vemos cómo reaccionan ante pequeños retos de la vida cotidiana, esos momentos en los que la gente demuestra que posee paciencia, valor, compasión, comprensión, ecuanimidad, veracidad, honestidad, humildad, modestia, mansedumbre… todas estas hermosas virtudes que componen el estado iluminado, que son inherentes al estado iluminado. La Internet y los libros se prestan para engañarnos de esta manera porque no vemos al autor en su entorno inmediato, en su vida real, cotidiana. No sabemos cómo realmente es.

Hay un ejemplo perfecto de esto. Cierto “gurú”, nacido en la India, ya fallecido, muy popular en todo el mundo occidental. Sus discursos, sus libros, todos sus “productos” se venden a buen precio en muchas partes. Hay incluso gente muy inteligente que reproduce sus citas y lo mencionan como un ejemplo de lucidez, de virtud, de iluminación. Este “gurú” dijo haber alcanzado la iluminación a edad temprana. También dijo que era un Buddha viviente. Eso fue hace muchos años. Este “gurú” se mudó a EE.UU y allí se vio envuelto en todo tipo de escándalos. Sexo, drogas, armas de fuego, ataques terroristas perpetrados por sus seguidores. Él amó el capitalismo, aceptando todos sus excesos y vicios. Su “ashram” poseyó toda la historia de una secta destructiva, con todo lo que eso implica. Muchos estudian y siguen a ese falso gurú porque no conocen su historia personal. No vivieron con él. No han podido darse cuenta de que ese hombre, que decía ser un iluminado, fue en realidad un tonto engañado de la vida, manipulado por sus propios “discípulos”, utilizado para los más horribles crímenes. Engañado de sí mismo, porque creyó ser algo que realmente no era. Cuando uno estudia su biografía, uno se da cuenta de que no es ningún maestro, ningún iluminado, ningún Buddha viviente.

History Of Buddhism

Muchos olvidan que el Bendito Buddha fue ante todo un monje. Los Buddhas, los Arahants, los Iluminados, son monjes renunciantes. Son personas que renuncian a la vida mundana, a las posesiones materiales, al sexo, el alcohol, las drogas, los placeres de la carne. Así es y así ha sido siempre. Un hombre que te diga que es un iluminado, un Buddha viviente, pero sigue viviendo como un hombre ordinario, lleno de posesiones materiales, rodeado de lujos, disfrutando de los placeres de la comida, del sexo, de las drogas… no es realmente un iluminado, mucho menos un Buddha viviente. Esta es otra manera de saber quién es un arahant, un iluminado. El estilo de vida lo dice todo.

El fragmento citado arriba es mi versión en castellano de la versión inglesa publicada en Access to Insight, que fue traducido del pali por Thanissaro Bhikkhu (abrirá en otra ventana):

> Patisalla Sutta en Access to Insight.

Otra versión en inglés está disponible en SuttaCentral (abrirá en otra ventana):

> The Discourse about those with knotted hair.

Lee también mi lista de Referencias del Canon Pali para que verifiques por ti mismo de dónde provienen las afirmaciones que hago en este blog acerca del Buddha-Dhamma (abrirá en otra ventana):

> Referencias del Canon Pali.

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Buddhismo Theravada para principiantes en una sola página (abrirá en otra ventana):

> Buddhismo Theravada para principiantes.

Libros sobre Buddhismo y meditación para leer en línea o descargar en PDF:

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