Falacias de la Teosofía

Gracias a los lectores que directa o indirectamente me indican sobre qué escribir. En la medida de lo posible trataré de seguir la demanda de temas del momento. (Por eso recientemente escribí sobre los cinco agregados de existencia en este artículo después de haber escrito éste.) Otro de los temas que tienen mucha demanda ahora es el tema de la Teosofía, específicamente sus falacias y Madame Blavatsky. En los artículos que escribí en 2009 sobre el culto fraudulento de los Maestros Ascendidos, toqué brevemente el tema de la Teosofía y la Señora Blavatsky pero reconozco que en aquel momento no tenía yo mucho dominio acerca de la Teosofía. Así que en estas pasadas semanas he estado haciendo mi tarea para volver a escribir (esta vez con más propiedad y conocimiento) sobre esos temas: he estado leyendo Isis sin velo y la Doctrina Secreta (los dos libros que principalmente sustenta el edificio ideológico de la Teosofía) y también las Cartas de los Mahatmas a A. P. Sinnett. Los he estado leyendo en su versión original en inglés para evitar cualquier inconveniente con traducciones defectuosas al español que puedan estar circulando. También he estado leyendo artículos y ensayos sobre la Sociedad Teosófica, sus otros dos fundadores (el señor Henry Olcott y William Quan Judge) y sobre la Señora Blavatsky también, para entender mucho mejor, en la medida de lo posible, todo el asunto. Por ahora escribiré aquí solo algunas notas que iré ampliando en siguientes artículos. Quiero ir despacio y con cuidado, con el propósito de armar una serie de artículos (como los del 2009 sobre los Maestros Ascendidos) pero mejor documentados, mejor argumentados y con mayor consecuencia.

Antes de seguir, creo que la primera idea debe ser esta: escribir estos textos o artículos no es una cuestión de odio o de desprecio hacia la Teosofía, sus autores o sus seguidores. Incluso si mi conclusión final es que la Señora Blavatsky es una farsante total, no hay aquí, de ninguna manera, un sentimiento de odio o de desprecio hacia la persona o personas involucradas. No es mi intención acabar con la Teosofía ni tengo en absoluto alguna pretensión de “des-convertir” a los creyentes. Estos artículos son para una minoría que duda y que investiga, una minoría que sigue buscando la verdad y que en el fondo sospecha de la Teosofía, o que simplemente quiere tener una visión alternativa del asunto. No pienso que los teósofos convencidos y los seguidores o creyentes menos convencidos sean “inferiores” por causa de sus ideas o creencias: en última instancia no somos lo que pensamos ni lo que creemos, y todo esto puede cambiar. Siempre todo está cambiando. Pienso que al hacer y publicar esta investigación estoy realizando uno de los propósitos de la Teosofía: buscar un conocimiento científico, racional, de la verdad, contrastando la información y llegando a mi propia conclusión. Porque una de las cosas que la Sociedad Teosófica siempre publicitó sobre sí misma fue la necesidad y la capacidad de trascender dogmas y creencias ciegas. En ese sentido, todo el corpus teórico de la Sociedad Teosófica (comenzando por los tres libros mencionados arriba), debe ser examinado, contrastado, criticado, investigado, porque así es como procede la mente racional en la búsqueda científica de la verdad: no es justo entonces que se nos acuse de “demonios”, o de personas “manipuladas por entidades oscuras” etc, sólo porque estamos dudando sabiamente, no creyendo ciegamente lo que se nos presenta. Si no hacemos esto, si no dudamos e investigamos por nosotros mismos formando nuestra propia opinión y criterio, entonces la Teosofía es un dogma más, un conjunto de afirmaciones “intocables”, “sagradas”, que no pueden criticarse o examinarse y que deben ser aceptadas ciegamente. Si los Mahatmas existen y son tan sabios como dijeron ser, entonces ellos estarían de acuerdo con esto, de lo contrario serían figuras despóticas, tiranos que desean ser obedecidos ciegamente y que sólo quieren ovejas sumisas y sin cerebro. Este es el mismo argumento que otorga derecho a cualquier mortal sobre esta Tierra de criticar y examinar este tipo de asuntos, como ya lo expresé con relación al tema de los supuestos Maestros Ascendidos (que por cierto “nacieron” con los escritos de la Blavatskaya).

Ahora… ¿Por qué me resulta tan difícil escribir sobre Teosofía? Hay principalmente dos razones:

  • Por una parte la Teosofía es una doctrina tan extensa y tan complicada, que hace falta mucho tiempo y dedicación para comentarla. Considerando sólo los tres libros arriba mencionados, la cantidad de textos que deberían ser producidos para examinar y contrastar esos libros sería igual o mayor que la cantidad total de páginas de los mismos. Hablamos entonces de miles de páginas. (Pero con algo debemos comenzar, ¿verdad?)
  • Por otra parte los teósofos y sus defensores siempre han sido expertos evadiendo las críticas, los errores, las incoherencias, las evidencias de fraude, etc. A menudo ocurre que las personas inteligentes tienen una habilidad increíble para defender sus creencias, y enganchados en esa necesidad psicológica de defender lo que decidieron aceptar como la verdad, se les pasa de largo la verdad verdadera, la verdad real. Por eso cualquier persona que quiera investigar críticamente la Teosofía en el presente, tendrá que repetir y examinar otra vez todo los que otros críticos e investigadores ya publicaron desde los comienzos mismos de la Sociedad Teosófica en el siglo XIX. Esta repetición y reiteración de la información hace que la investigación sea aún más complicada.

Debemos añadir una dificultad más a la hora de investigar críticamente la Teosofía: es un credo, una fe, y como tal contiene muchas afirmaciones que no pueden ser probadas, investigadas científicamente. Los supuestos Mahatmas en sus cartas a A. P. Sinnett dicen muchas veces cosas como: “el hecho de que…” y luego añaden algo completamente metafísico, algo que no puede ser investigado por los cinco sentidos que poseemos. Por ejemplo (parafraseando): “el hecho de que tal ser aparezca en el devachán…” Estas son afirmaciones que no se pueden investigar y para nosotros no son hechos, son sólo opiniones, afirmaciones, aseveraciones de seres que no presentan ninguna prueba de nada. Es como cuando en el buddhismo alguien dice: “tal persona murió y renació como el perro del vecino…” ¿Cómo se comprueba eso? ¿Cómo se demuestra? Son afirmaciones imposibles de comprobar o demostrar. Lo que ocurre entonces es que la Teosofía sólo puede ser investigada críticamente, de manera científica y racional, en dos senderos:

  • Sólo investigando y comprobando lo que puede ser investigado y comprobado, por ejemplo, las afirmaciones en cuestiones de física, biología, geología, historia, hechas por los Mahatmas y la Señora Blavatsky. Las cuestiones espirituales o metafísicas (por ejemplo, que los seres humanos no vuelven a reencarnar como animales o seres inferiores sino que siguen renaciendo como humanos, o la existencia del devachán y de los Dhyan Chohanes) que no pueden ser comprobadas de ninguna manera racional o científica, habrá que relegarlas al terreno del gusto personal, de la religión y de la mera opinión (por eso sigo afirmando que la Teosofía es una religión, un dogma, debido a la gran cantidad de afirmaciones metafísicas que contiene).
  • Examinando las vidas y personalidades de aquellos que dieron vida al Movimiento Teosófico. Los teósofos siempre fueron muy hábiles para descartar las críticas personales hechas contra la Señora Blavatsky y los otros autores de la Sociedad Teosófica acusando de falacia ad hominem a los que eran críticos contra la Teosofía. Ciertamente los argumentos ad hominem existen y son inoportunos para una investigación seria, pero muchas de las críticas hechas a la persona son válidas en la manera en que explican motivos y causas probables de las decisiones tomadas por la persona. Así, que la Señora Blavatsky haya sido experta inventando historias desde muy temprana edad, y que se hayan comprobado varias de sus mentiras deliberadas hechas en su edad adulta, puede servir para explicar por qué y para qué inventó a los Mahatmas. Los defectos personales muchas veces no demuestran directamente nada en sí, pero sí explican el trasfondo psicológico que motivó a la persona a hacer y decir tal o cual cosa. En este sentido el análisis de la persona no necesariamente constituye una falacia ad hominem o, dicho de otro modo, puede constituir un argumento ad hominem útil, válido, necesario, porque las producciones literarias de un autor están indisolublemente ligadas a su mundo interno, su psique, su personalidad y su biografía personal.

A mi particularmente me resulta difícil recurrir al examen de la biografía y de la persona, porque prefiero guiarme por el aforismo que dice: “las mentes débiles critican a la persona; las mentes fuertes critican a las ideas”. Sin embargo, como ya expliqué más arriba, la dificultad de investigar críticamente la Teosofía y el hecho de que sea una religión, un dogma nacido de una persona, hace imposible el error de dejar a un lado a esa persona como si su creación intelectual hubiera nacido de la nada.

Ahora, avancemos un poco. Yo opino que la principal falacia de la Teosofía, la que más daño le causa al Movimiento Teosófico y a sus seguidores, es el hecho de que no hay ninguna evidencia de que exista una enseñanza común subyacente a todas las religiones de este mundo, no hay una doctrina común que haya dado origen a las grandes religiones mundiales. Esto se puede demostrar de varias maneras, por una parte analizando los textos sagrados originales de las religiones mundiales, incluyendo los textos de “enseñanzas secretas” de esas religiones (aunque el Theraváda no posee tales enseñanzas “secretas”), y por otra parte viendo la cronología de la aparición y formación de estas religiones. Las fechas y los contenidos no cuadran. ¿Qué se puede demostrar aquí? O por lo menos, ¿qué podemos sospechar? Podemos ver por ejemplo que la Señora Blavatsky sentía una simpatía inicial hacia el budismo tibetano debido a ciertos contactos en su niñez. Cuando creció y viajó por el mundo, entró en contacto con las otras formas vivas de budismo, incluyendo el Buddhismo del Sur o Theraváda (en Sri Lanka y Birmania). Pero, aunque la Blavatskaya y Olcott causaron sensación en Sri Lanka y tomaron los cinco preceptos, se ve que no sintieron la misma simpatía hacia el Buddhismo del Sur que sentían por el Buddhismo del Norte. Esta falta de simpatía se debe a que el Theraváda contiene doctrinas lacónicas que anulan la creencia en una Fuente Divina Universal y negaciones tajantes sobre la existencia de un alma inmortal o espíritu divino. Blavatsky y Olcott querían creer en tales entidades metafísicas y el Buddhismo del Sur no ayudaba a creer en ellas. Esto explica porqué los supuestos Mahatmas siempre tratan los temas del Buddhismo del Norte, siempre comentando las doctrinas y el esoterismo del budismo tibetano, y casi nunca las doctrinas del Buddhismo del Sur. Eso es Madame Blavatsky reflejando su preferencia por el Buddhismo del Norte a través de la máscara de los Mahatmas.

Eso es sólo un pequeño ejemplo de cómo el budismo se aparta radicalmente de la posibilidad de que haya una doctrina común subyacente en el fondo de las religiones mundiales. El Buddha negó la existencia de un Ser Supremo o de una Fuente Divina, y la existencia de almas inmortales o espíritus divinos. Y la única manera de hacer parecer que el Buddha realmente enseñó tales cosas es falseando las escrituras budistas y torciendo el significado de los términos en sánscrito y en páli, lo cual la Señora Blavatsky hizo, lo cual se puede demostrar ahora con las traducciones y estudios filológicos recientes de las escrituras buddhistas, tanto en sánscrito como en páli. Esto también explica porqué los buddhistas del sur de Asia en general no aceptaron la Teosofía, la cual fue siempre más popular entre los creyentes hinduístas, del vedismo y del brahmanismo. Blavatsky incluso llegó a afirmar que el Buddha había certificado o validado las doctrinas de los brahmanes, y esto es precisamente lo contrario de lo que el Buddha hizo, de acuerdo con lo que leemos en el Canon Páli.

No existe un trasfondo común filosófico o ideológico-religioso detrás de las religiones mundiales y esto es ya un hecho comprobado en la actualidad. La Teosofía se ha quedado en el pasado a este respecto, pero necesita hacerlo para que todo el edificio ideológico creado por la Señora Blavatsky pueda sostenerse. Algunas religiones afirman la existencia de una entidad suprema, omnipotente, omnisciente, poseedora de un ego-identidad. El daoísmo y el buddhismo no poseen esta característica ideológica. Algunas religiones afirman la existencia de substancias perfectas inmutables, el buddhismo niega la existencia de tales susbtancias. Lo que la Sociedad Teosófica hizo al buddhismo fue una oportunista explotación de algunos de sus conceptos, de algunas de sus tradiciones, y de la figura misma del Buddha. Esto explotación oportunista, parásita podríamos decir, de las religiones tradiciones, continúa en los movimientos de Nueva Era actuales, los cuales nacieron todos, o casi todos, directa o indirectamente de la Teosofía.

En resumen, estos son algunos de los puntos que he encontrado en esta fase inicial de mi investigación y que trataré de explicar y publicar más adelante in extenso:

  • Se puede demostrar que la Señora Blavatsky y el Coronel Henry Olcott escribieron ellos mismos las cartas de los “mahatmas”, en forma y en contenido. La definición del proceso de “precipitación” (materialización supernatural de objetos físicos como cartas) que los “mahatmas” aportan en sus cartas es incoherente y contradictoria. A veces las cartas aparecían ya escritas totalmente, según ellos, otras veces debían ser escritas por un “canal”. Por lo menos una de las firmas del maestro Koot Hoomi es idéntica a la caligrafía de Blavatsky, mientras que la caligrafía de Morya es desordenada e irregular como cuando alguien trata de fingir una caligrafía que no es la suya. (Incluso William Quan Judge escribió una de estas supuestas cartas de Morya, imitando la caligrafía fingida por Blavatsky.)
  • Se puede demostrar que los “mahatmas” no poseían conocimientos científicos verdaderos sobre la materia y el universo. En las cartas de los “mahatmas” hay errores científicos, evidencia de que el autor de las cartas no poseía ningún conocimiento especial o avanzado.
  • Se puede demostrar que la Señora Blavatsky no poseía traducciones de calidad del Canon Páli y que eso explica sus errores de traducción e interpretación de términos páli en Isis sin velo, la Doctrina secreta y las Cartas de los Mahatmas.
  • Se puede demostrar que la Señora Blavatsky sufrió algún trastorno de personalidad debido a sus experiencias personales: sufría de obesidad mórbida (125 kilos cuando falleció), alcoholismo, adicción al tabaco, y nunca tuvo relaciones sexuales debido a un accidente que sufrió cuando era joven. Todo esto fue moldeando una personalidad histérica, conflictiva y mitómana, que se ve reflejada en sus cartas y en las cartas de los “mahatmas”.
  • Se puede demostrar que los “mahatmas” se pusieron en contacto con A. P. Sinnett y el señor Hume con la única intención de difundir la Teosofía y no porque estos hombres tuvieses capacidades para ser “chelas” o “semi-chelas”, como dice K.H. Sinnet era editor y columnista de un periódico y Hume era Secretario de un gobierno local de las Compañía de India Oriental. Los “mahatmas” se dirigieron a estos dos hombres por puro interés y no porque ellos mismos quisieran ser “chelas” de los “mahatmas”, como sugiere la interpretación actual de los teósofos.
  • No existe ninguna evidencia de que haya una doctrina común subyacente en el fondo de las grandes religiones mundiales. Incluso el Buddhismo, explotado oportunistamente por la Señora Blavatsky para crear su doctrina, contradice radicalmente los principios de religiones como el judaísmo, el cristianismo y el Islam. No hay manera racional, por tanto, de vincular ideológicamente el Buddhismo con las otras tres grandes religiones mundiales.

Sólo con los primeros cuatro puntos de esta breve lista es suficiente para tumbar toda la credibilidad de la Sociedad Teosófica y de toda la Teosofía.

Cartas de los Mahatmas1.
Ejemplares de la caligrafía de Koot Hoomi (K.H.) arriba, y de Morya (M) abajo. Koot Hoomi solía escribir con tinta azul y con su propia mano (según afirmaciones en Cartas de los Mahatmas a A. P. Sinnet). Morya solía escribir con tinta roja, y también con su propia mano, según su propia declaración. Estas cartas no eran entonces “precipitadas”, aunque eso se afirma en las mismas cartas. Cualquier persona que escriba de manera natural con la caligrafía superior y que intente desarrollar una caligrafía diferente, probablemente escriba de manera irregular y desordenada como en la caligrafía de M. Una misma persona pudo haber escrito estas dos cartas. K.H. además aseguró en una de las cartas iniciales que M estaba todavía adaptándose a escribir con su propia mano y que por eso su caligrafía era muy irregular. ¿Un adepto que prácticamente podía desafiar la muerte y que poseía poderes como telepatía y telequinesis, entre otros, no podía escribir de una manera más legible? Morya además firmó algunas de sus cartas con tres puntos formando un triángulo, igual que Madame Blavatsky firmaba las suyas. O la Blavatskaya sufría trastorno de personalidad mútliple, o sin darse cuenta olvidó que había usado los tres puntos como firma para sí misma y para las cartas de Morya. A mi me parece que el fraude es demasiado evidente.  
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