Teosofía criticada: Una Nueva Religión Mundial que denigra las religiones tradicionales

Gracias a los lectores que me han dado la idea de escribir un poco más sobre por qué la Teosofía es tan criticada. Sobre las razones para aceptar esta sugerencia digo que son las mismas que he puesto para justificar mis artículos sobre el culto a los Maestros Ascendidos y la Gran Hermandad Blanca:

  • Como excreyente de estas neoreligiones y como persona que ha descubierto que esto es una gran mentira, me siento con el deber moral de por lo menos alertar a aquellos que también han caído en estos fraudes. Para que la mentira prospere sólo hace falta que los que saben la verdad se queden callados. Por eso los seguidores más fanáticos de estos cultos quieren que me quede callado e incluso que elimine mis artículos. Uno diría que tanto ellos como sus “maestros” son seres dictatoriales que quieren imponer un Credo Único, una Idea Única, y que no les gusta ni la libertad de expresión ni la libertad de pensamiento, excepto cuando les beneficia a ellos.
  • Segundo, porque toda persona que ha sido engañada, toda persona a la que se le ha mentido, tiene derecho a protestar de alguna manera contra esa mentira. Escribir y publicar estos artículos es mi manera pacífica, reflexiva, educada y civilizada de protestar contra estas neoreligiones que básicamente son un engaño. NO LO HAGO NI POR ODIO, NI POR UN DESEO DE VENGANZA, NI POR DESTRUIR ESTE CREDO QUE OTRAS PERSONAS TODAVÍA SOSTIENEN FERVIENTEMENTE. Personalmente siento (y sé) que Madame Blavatsky me mintió con lo que escribió en sus libros, y por lo tanto tengo derecho a esta reflexión, a esta protesta pacífica. Es pacífica porque nunca he escrito o dicho que estos cultos o doctrinas tengan que ser destruidos o que tengan que desaparecer. Eso sería un ataque y yo no hago eso. Ni siquiera le pido a los lectores que no lean los libros de estas sectas, todo lo contrario: lean, investiguen, compren todos los libros que puedan para que los estudien y los comparen entre sí, para que vean que lo que afirmo en mis artículos tiene una base real. Lo que yo escribo no es un ataque de ningún tipo: es una investigación razonada, razonable, una verdadera búsqueda de la verdad.
  • Y tercero, porque la mayoría de estos cultos de Nueva Era, y especialmente la Teosofía, distorsiona y tergiversa todo lo que el Buddha Gotama enseñó. Incluso ponen en boca del Buddha una serie de afirmaciones o dogmas que van directamente en contra de lo que el Buddha realmente enseñó. Esto constituye una explotación desvergonzada, lamentable, de una de las religiones y filosofías más puras y hermosas de este planeta: el Buddha-Dhamma, la Religión y Filosofía del Buddha. No es justo que la Teosofía se aproveche de la figura del Buddha, distorsionando su enseñanza, sin que por lo menos otras personas ejerzan su derecho a presentar OTRA OPINIÓN, OTRA PERSPECTIVA del asunto. Como persona que valora, aprecia y respeta la verdadera Enseñanza del Buddha, tengo derecho a exponer una defensa legítima de esa Enseñanza. Publicar estos artículos no es un ataque contra la Teosofía, es una defensa de la Enseñanza verdadera del Buddha. Esto incluso es una prerrogativa moral de cualquier budista.

Es difícil también investigar la intención de engaño oculta en la Teosofía sin tocar el tema de Madame Blavatsky, su principal creadora e impulsora. Siempre he dicho que en este blog no se critica ni se juzga a las personas (que tampoco es algo ilegítimo, simplemente es algo que no me sale bien a mi y por eso evito hacerlo): se critica y se juzgan las ideas, las filosofías, las doctrinas, los memes, etc. Sin embargo, es casi imposible hablar de la obra filosófica de Madame Blavatsky sin tocar a la persona que Madame Blavatsky fue. Porque lo primero surgió de lo segundo. La doctrina secreta, la filosofía teosófica, surgió de Madame Blavatsky. No tratamos aquí de “hablar mal” de los teósofos. Muchos de ellos son personas ilustres y cultas. Muchos de ellos contribuyeron mucho y positivamente, desde finales del siglo XIX, a las sociedades en las que vivieron. Pero sentémonos a conversar y acordemos que el bien hecho por ellos no procede de la Teosofía o de la identidad de ellos como “teósofos” que ellos sostenían: el bien hecho procede de ellos mismos, de la persona misma, no de las creencias o las etiquetas o las identificaciones ideológico-sociales.

Sin embargo, como dijimos, la “doctrina secreta”, la filosofía teosófica, surgió de Madame Blavatsky, y nos tenemos que preguntar ¿quién era y cómo era Madame Blavatsky? Cuando adherimos a una causa investigamos a su creador, su líder o su impulsor, y si vemos que esa persona no concuerda con nuestros valores, entonces abandonamos esa causa. Esto es normal, es lógico, es natural. Si Jesucristo hubiese sido un sinvergüenza hipócrita, libertino, crápula total, estamos seguros que muy pocos lo tendrían como maestro y como guía. Y con el Buddha, igual. No obstante resulta altamente perturbador que una persona tan poco espiritual como la Blavatskaya sea tenida como una verdadera “maestra” o “mensajera” de una doctrina que pretendió ser una Religión Mundial. Si la fuente está sucia, si la fuente está contaminada, entonces la doctrina, la filosofía que procede de esa fuente no es confiable. Helena Petrovna Blavatsky no era una persona espiritual, y esto es obvio en su biografía y en su personalidad.

Madame Blavatsky.No es espiritual una persona que trata mal o otros, respondiendo groseramente, insultando y volviéndose iracunda cuando la contradicen. Estos son rasgos de una persona déspota, dictatorial, muy retrasada espiritualmente. No es espiritual una persona que sufre de alcoholismo y que se entrega a su enfermedad sin ningún remordimiento de consciencia. Estas adicciones a estupefacientes e intoxicantes son características de personas espiritualmente subdesarrolladas. No es espiritual una persona que miente sobre su vida, sus viajes y su historia personal. La falta de honestidad y la mentira deliberada son totalmente contrarias a la espiritualidad desarrollada. Y no parece ser muy espiritual una mujer que solía vestirse con inmensos vestidos negros cubiertos de encaje y que llevaba de la mano, con una cadena de oro, a un inmenso perro negro para impresionar e infundir temor en las personas. He descrito aquí a Madame Blavatsky, la creadora de la Teosofía.

Helena Petrovna Blavatsky sabía muy bien todo esto, y por eso inventó a los “mahatmas”. Para poder entregar al mundo su proyecto de Nueva Religión Mundial, no podía publicarlo como su creación. La doctrina filosófica de una persona espiritualmente subdesarrollada como ella sería categóricamente rechazada en todo el mundo, y por eso fue necesario inventar a estos “sabios”, estos seres cuasi divinos (los “mahatmas”) que viven en las sombras y que pondrían en la palestra pública la creación de Blavatsky como si fuera de ellos. Así el engaño de Madame Blavatsky es una mentira dentro de otra mentira, como las famosas muñecas rusas. Pero la primera mentira (su doctrina en si de ella) es una creencia, su creencia de ella. La segunda mentira (el cuento de los “mahatmas”) es sólo un medio para lograr un fin: la propagación de su creencia y ganarse el convencimiento del público. Y básicamente este ha sido el mecanismo de casi todas las sectas de Nueva Era: hay una primera mentira, una narrativa, un relato que contiene creencias, verdades ficticias, y hay una segunda mentira, que es la mentira de los “mensajeros”, de los “canalizadores”, de los “puentes” y “médiums” que reciben el mensaje. Ambas mentiras se refuerzan una a la otra y no pueden sostenerse individualmente. Cuando descubres la falsedad de la primera, la segunda cae; y cuando descubres la falsedad de la segunda, la primera cae. Y cuando ambas mentiras caen, llegas a un CONOCIMIENTO y sigues buscando la verdad en otras partes, en otras voces, en otros libros.

Uno de los rasgos que caracterizan a la Teosofía como religión es el encono y la ferocidad con la cual sus seguidores reacciones a cualquier crítica que se haga a su doctrina (su religión, aunque ellos niegan que sea tal) a su creadora. Este fanatismo es típico de los líderes de las secta de Nueva Era y de muchos de sus seguidores. Y no se dan cuenta que al actuar así no se están diferenciando mucho de aquellos líderes y creyentes exaltados que ellos mismos critican en las religiones tradicionales. Pero si acaso los “mahatmas” existen, ellos deben entender que no puede existir en la Tierra una imposición masiva, planetaria, de una única idea, de una ideología única. Tal imposición sería nociva e iría en contra de la libertad de culto y de pensamiento, que es uno de los pilares fundamentales de la democracia y la libertad de pensamiento que debe haber en el mundo. En ese sentido, no debería ser un “crimen” o un “atrevimiento” cuestionar la Teosofía o a la persona que le dio vida.

Si hacemos una lista de las cosas que vemos mal en la Teosofía, yo diría que la primera es la siguiente: la Teosofía propone una nueva interpretación de la historia universal y del papel del ser humano en la naturaleza; el problema es que esa interpretación, esa narrativa, denigra las religiones tradicionales al mismo tiempo que se aprovecha de ellas y las distorsiona.

Este rasgo de la Teosofía es una característica típica de muchos grupos de Nueva Era. Casi todos los grupos posteriores de Nueva Era que nacieron a partir de la Teosofía adquirieron o desarrollaron esta característica, tanto así que lo que llamamos Nueva Era se podría definir de manera general con ese rasgo: nos dicen que la historia universal no es realmente como pensamos que es y que el papel del ser humano no es tampoco como las religiones tradicionales lo dicen. En este proceso de reinterpretar la historia universal y darle un nuevo sentido al papel del ser humano en el mundo, la Teosofía y la Nueva Era en general utilizan recursos ideológicos de las religiones tradicionales establecidas al mismo tiempo que las denigran o las colocan en un nivel inferior de veracidad. Es un proceso de “explotación” que critica severamente las religiones mundiales tradicionales al mismo tiempo que toma de ellas conceptos, ideas, símbolos, definiciones y tradiciones que la Teosofía incorpora en su corpus teórico de una manera más o menos distorsionada. Poniéndolo en términos biológicos: la Teosofía es como la planta parásita que se alimenta del árbol al mismo tiempo que lo daña y lo va matando lentamente. En la Sociedad Teosófica se afirma que las religiones tradicionales poseen un “núcleo” de verdad pero que esa verdad está velada o mal interpretada o mal transmitida. Y entonces viene la Teosofía a “corregir” ese supuesto error humano, trayendo una Doctrina Secreta que posee el conocimiento último, final y absoluto sobre la verdad del ser humano y del mundo.

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El eslógan de la Sociedad Teosófica y de la Teosofía en general es “no hay religión más elevada que la verdad”… Sin embargo, la Teosofía opera como una religión mundial basada en dogmas y en conocimientos secretos revelados. El eslógan teosófico busca posicionar la Teosofía por encima de las religiones mundiales pero sus miembros no parecen comprender que la definición de la “verdad” teosófica sigue los mismos procedimientos que en las religiones tradicionales. La fuente de la doctrina es misteriosa y no puede se comprobada de ninguna manera.

En realidad no hay ningún problema con que alguien produzca una nueva interpretación de la historia universal o del papel del ser humano en la naturaleza. Eso necesariamente se hace y se debe hacer, en favor de la evolución de nuestra propia comprensión del mundo y de la realidad. El problema es que esto se haga a costa y en detrimento de otras doctrinas e ideologías. Lo que la Teosofía hace (y en general todas las sectas de Nueva Era) es aprovechar y al mismo tiempo dañar lo anterior, lo que ya está establecido. Tampoco es un problema que alguien critique las religiones tradicionales: eso también se puede hacer y se debe hacer. Si hablamos de libertad de pensamiento y de libertad de expresión, entonces tampoco debe ser un “crimen” o un “atrevimiento” cuestionar la veracidad de las religiones tradicionales.

El problema aquí con la Teosofía es que su crítica o su cuestionamiento de lo tradicional está basado en una “nueva” doctrina que contiene tantas afirmaciones extraordinarias y tantos elementos metafísicos que bien puede calificarse de nueva religión. Madame Blavatsky quiso crear una religión universal y para ello recurrió al recurso de la “verdad revelada”, sólo que en su caso la “revelación” no procede de dios o de un profeta sino de seres superhumanos llamados “mahatmas”. Así, aunque la Teosofía critique y denigre las religiones tradicionales con sus pátinas de ignorancia secular que cubre un supuesto núcleo de verdad, actúa ella misma como una religión revelada donde hay una verdad absoluta incuestionable entregada por seres divinos o semidivinos. Madame Blacatsky es, por supuesto, la “profeta” de esta nueva religión universal. Y que sus seguidores reaccionen de manera tan amarga a las críticas habla mucho de cómo han aceptado la doctrina de Madame Blavatsky como una nueva verdad absoluta e incuestionable que no debe ser criticada.

Podríamos decir que la aparición de la Teosofía era un paso previsible y necesario en la evolución mental y religiosa del ser humano en la Tierra. Enfrentados y divididos con tantos credos, era lógico que a alguien se le ocurriera crear una religión universal para unir a todos los seres humanos en una gran fraternidad. Seguramente esa es la buena intención detrás del comportamiento de Madame Blavatsky. Yo por supuesto que no creo que estemos ante una persona absolutamente mala que quiso ver a la humanidad hundida en falsas verdades. Y seguramente ella creyó sin duda alguna que al poner en marcha su proyecta le estaba haciendo un gran bien la humanidad.

Ese intento de unir a la humanidad en un solo credo o fraternidad de hecho no es exclusivo de la Teosofía, pero la Teosofía lo hizo de la manera más efectiva y masiva durante unas pocas décadas, como podía hacerlo. Afortunadamente (casi siempre) lo que está basado en la mentira y en el engaño no prospera a largo plazo, y por eso la Teosofía comenzó a decrecer en número de seguidores a partir de la segunda mitad del siglo XX, y no hay realmente perspectivas alentadoras de crecimiento para la Teosofía en el siglo XXI. Parece que mientras más corre el tiempo, y mientras los conocimientos científicos más recientes hacen un contraste mayor contra las extravagantes afirmaciones de los “mahatmas”, la Teosofía va perdiendo gradualmente su glamour y su brillo inicial.

Estas primeras ideas sobre una crítica racional a la Teosofía nos servirá para continuar más adelante con otros puntos a tratar. Con frecuencia volveremos a los mismos puntos ya tratados porque todo está relacionado en la coherencia interna que posee la doctrina de Madame Blavatsky.

Esta artículo de alguna manera es una continuación de éste otro (abrirá en otra ventana):

> Falacias de la Teosofía.

Y también tiene relación de tema con esta página:

> Maestros Ascendidos.

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