El labrador: Conversación entre el Despierto y Mára el malvado

Serafín.
Serafín. (c) Ramón Morales Castel, 2014.

En Sávatti, en una ocasión el Sublime [1] estaba instruyendo, iluminando, inspirando y exaltando a los monjes con un sermón sobre el Nibbána [2]. Y los monjes, con sus mentes enfocadas, atentos e interesados en el tema, estaban escuchando el Dhamma [3].

Entonces se le ocurrió a Mára [4], el malvado: “Este recluso Gotama [5] está instruyendo, iluminando, inspirando y exaltando a los monjes con un sermón sobre el Nibbána. ¿Qué tal si ahora me acerco al recluso Gotama con el propósito de vendarle los ojos?” Y así Mára, el malvado, asumiendo la apariencia de un labrador [6], portando un poderoso arado sobre su hombro, y llevando un aguijón para los bueyes en su mano, su cabello enmarañado, su vestimenta mojada, sus pies embarrados en barro, se acercó al Sublime y le dijo:

[Mára:] ¿Has visto mis bueyes, oh recluso?

[Buddha:] ¿Pero qué tienes tú que ver, oh malvado, con bueyes? [7]

[Mára:] Mío y sólo mío, recluso, es el ojo, mías son las formas visibles, mía es la esfera de consciencia del contacto del ojo. ¿A dónde, recluso, irás a escaparte de mi? Mío y sólo mío es el oído, recluso, míos son los sonidos, mía es la esfera de consciencia del contacto del oído. ¿A dónde, recluso, irás a escaparte de mi? Mía es la nariz, recluso, míos son los olores, mía es la esfera de consciencia del contacto de la nariz. ¿A dónde, recluso, irás a escaparte de mi? Mía es la lengua, recluso, míos son los sabores, mía es la esfera de consciencia de la lengua. ¿A dónde, recluso, irás a escaparte de mi? Mío es el cuerpo, recluso, mías son las sensaciones corporales, mía es la esfera de consciencia del contacto del cuerpo. ¿A dónde, recluso, irás a escaparte de mi? Mía es la mente, recluso, míos son los objetos mentales, mía es la esfera de consciencia del contacto mental. ¿A dónde, recluso, irás a escaparte de mi? [8]

[Buddha:] Tuyo y sólo tuyo, malvado, es el ojo, tuyas son las formas visibles, y tuya es la esfera de consciencia del contacto del ojo. Pero allí, oh malvado, donde no hay ojo, donde no hay formas visibles, donde no hay esfera de consciencia del contacto del ojo, allí oh malvado, no hay acceso para ti. Tuyo y sólo tuyo es el oído, malvado, tuyos son los sonidos, tuya es la esfera de consciencia del contacto del oído. Pero allí, oh malvado, donde no hay oído, donde no hay sonidos, donde no hay esfera de consciencia del contacto del oído, allí oh malvado no hay acceso para ti. Tuya y sólo tuya es la nariz, malvado, tuyos son los olores, tuya es la esfera de consciencia del contacto de la nariz. Pero allí, oh malvado, donde no hay nariz, donde no hay olores, donde no hay esfera de consciencia del contacto de la nariz, allí oh malvado no hay acceso para ti. Tuya y sólo tuya, malvado, es la lengua, tuyos son los sabores, tuya es la esfera de consciencia del contacto de la lengua, pero allí, oh malvado, donde no hay nariz, donde no hay olores, donde no hay esfera de consciencia del contacto de la nariz, allí oh malvado no hay acceso para ti. Tuya y sólo tuya es la lengua, malvado, tuyos son los sabores, tuya es la esfera de consciencia del contacto de la lengua, pero allí, oh malvado, donde no hay lengua, donde no hay sabores, donde no hay esfera de consciencia del contacto de la lengua, allí oh malvado no hay acceso para ti. Tuyo y sólo tuyo es el cuerpo, malvado, tuyas son las sensaciones corporales, tuya es la esfera de consciencia del contacto del cuerpo, pero allí, oh malvado, donde no hay cuerpo, donde no hay sensaciones corporales, donde no hay esfera de consciencia del contacto del cuerpo, allí oh malvado no hay acceso para ti. Tuya y sólo tuya es la mente, malvado, tuyos son los objetos mentales, tuya es la esfera de consciencia del contacto mental, pero allí, oh malvado, donde no hay mente, donde no hay objetos mentales, donde no hay esfera de consciencia del contacto mental, allí oh malvado no hay acceso para ti.

[Mára:] Cosas de las cuales dicen: “esto es mío”
Y aquellas gentes que dicen: “esto es mío”… [9]
Si te importan esas cosas y gentes
No escaparás de mi, oh recluso.

[Buddha:] Aquello sobre lo cual hablan, eso no es para mi.
Las gentes que hablan así, uno de ellos yo no soy.
Así deberías saber, oh malvado,
que no verás ni siquiera el lugar a donde yo voy.

Entonces Mára el malvado pensó: “¡El Sublime me conoce! ¡El Bendito me conoce!” Y triste y lleno de pesar, Mára se desvaneció allí mismo.

Samyutta Nikáya IV.2.9

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Notas

[1] El Sublime, uno de los epítetos del Buddha (el Despierto). Otros epítetos son: el Bendito, el Bienaventurado, el Maestro, Pariente del Sol, el que Bien se ha Ido, Tathágata, etc.

[2] Nibbána, extinción del fuego, fuego extinto. Símbolo y título de la meta última en el Buddhismo. Una esfera de existencia que se caracteriza por una dicha suprema y la extinción definitiva del ciclo de renacimientos y muertes. Al morir, los Buddhas y los Arahants (santos iluminados), desaparecen definitivamente en el Nibbána.

[3] Dhamma, Enseñanza del Buddha. La palabra también puede traducirse como Ley, Doctrina, Religión, Instrucción, Verdad.

[4] Mára, el Muerte, el Oscuro, Rey de la Muerte. Es un deva (ser de luz) que pretende gobernar sobre todos los planos de existencia que se extienden debajo del suyo. La intención de Mára es mantener a los seres por debajo de él encadenados a la existencia samsárica. Mára se opone al Buddha porque el Despierto enseña un método para liberarse de la existencia samsárica, lo cual no le conviene a Mára.

[5] Recluso. Otras traducciones ponen “contemplativo” o “renunciante”. El Buddha y sus monjes y monjas son monjes renunciantes que también se llaman contemplativos porque se dedican principalmente a la meditación y a ejercicios mentales que se conocen generalmente como “contemplación” de la realidad. También se les llama reclusos porque viven gran parte de su vida en un espacio cerrado y apartado del bullicio de la vida mundana. Gotama es como un apellido del Buddha. Es un nombre de familia que otros miembros varones de su familia también debían usar, por ejemplo el Ven. Ánanda, primo del Buddha, también era un Gotama. Para distinguir a este Buddha de otros a veces se le llama Buddha Gotama o Gotama Buddha.

[6] Mára es un deva poderoso y como tal puede aparecer y desaparecer en varios planos de existencia y cambiar de forma. También puede insertar pensamientos intrusos en la mente de los seres humanos y manipularlos para que lleven a cabo malas acciones. En este sutta (discurso) parece estar claro que Mára asume la apariencia de un labrador pero algunos lo interpretan de otra manera: Mára puede meterse en la mente de personas mentalmente débiles y actuar desde dentro de ellas.

[7] Debido a que el Buddha posee visión espiritual desarrollada siempre es capaz de reconocer a Mára a pesar de la apariencia que éste asuma para presentarse en el mundo.

[8] Este recuento que hace Mára abarca los cinco agregados de existencia, cada uno con sus “objetos” y la esfera de consciencia que les corresponde. Esta es una idea que aparece en otros suttas también: los cinco agregados o cúmulos de existencia (forma, sensación, percepción, intención o fabricación mental y consciencia) son el terreno donde Mára tiene poder sobre los seres. En su respuesta el Despierto reconoce que ésto es así pero menciona un lugar donde no existen estos cinco agregados y sus objetos y esferas de consciencia. Ese lugar es el Nibbána. Mára no tiene acceso al Nibbána. Los seres que se van al Nibbána quedan fuera del alcance de Mára.

[9] En estos versos queda expuesta una de las trampas psicológicas, filosóficas y espirituales más gigantescas de la existencia en samsára: aquí los seres creen que “poseen” esto o aquello cuando en realidad los cinco agregados de existencia y sus objetos y sus esferas de consciencia son sólo fenómenos que se forman por la presencia de una serie de causas. En realidad no hay un yo metafísico o entidad con carácter ontológico propio que sea dueño o poseedor de estos agregados y de estas esferas de consciencia. Esta es la doctrina de anattá (no-yo) enseñada por el Buddha. Esto queda reflejado en la respuesta en versos de Buddha a Mára.

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Sobre los 31 planos de existencia:

> Buddhismo Theraváda: Los Treinta-y-Un planos de existencia.

Sobre Mára en el Canon Páli:

  • Los diez ejércitos de Mára: Sn 3.2
  • Māra (alias Namuci, “Pariente de los negligentes”): DN 16, DN 20, DN 32, MN 26, MN 34, MN 106, SN 6.2, SN 17.3, SN 22.63, SN 35.115, SN 35.189, SN 35.199, SN 35.202, SN 35.207, SN 47.6, SN 47.7, SN 56.11, AN 4.49, AN 7.63, Dhp 7, Dhp 34, Dhp 37, Dhp 40, Dhp 46, Dhp 57, Dhp 104, Dhp 175, Dhp 274, Dhp 337, Dhp 350, Iti 38, Iti 46, Iti 57, Iti 58, Iti 59, Iti 62, Iti 68, Iti 82, Iti 93, Sn 3.2, Sn 3.12, Sn 4.9, Sn 5.10, Thag 1.25, Thag 21, Thig 6.7, Thig 13.5
  • Mára y Buddha debaten si las posesiones son una fuente de gozo o de pena: SN 4.8
  • La visita no-bienvenida de Mára al Buddha: SN 4.13
  • Mára proclama su dominio sobre el mundo de los sentidos: SN 4.19
  • Mára trata de convencer al Buddha de que abandone la vida monástica y se convierta en un Gobernante Mundial: SN 4.20
  • Mára le dice a una monja: “¿Por qué molestarse en meditar? Relájate y disfruta de los placeres de la vida”: SN 5.1
  • La respuesta de la monja Soma a la pregunta de Mára sobre si las mujeres puede lograr el Despertar: SN 5.2
  • Mára a la monja Gotami: “¿Por qué sentarse a meditar en soledad en el bosque?”: SN 5.3
  • Mára a la monja Vijaya: Deja de meditar y ponte a bailar: SN 5.4
  • Mára a la monja Uppalavanna: SN 5.5
  • Mára: “¿cuál es el problema con renacer otra vez?”: SN 5.6
  • Mára dice: “¿Por qué no simplemente te conformas con un renacimiento entre los devas?”: SN 5.7
  • La monja Sisupacala le muestra a Mára cómo seguir el sendero del Dhamma no significa seguir una filosofía fija: SN 5.8
  • Mára trata de confundir a la monja Sela con cuestiones metafísicas: SN 5.9
  • ¿Algunas vez un pensamiento profundamente especulativo y atractivo te ha sacado de la meditación?: SN 5.10

Libros, ensayos y otros:

  • Turning the forces of Mara to our advantage: “The Demons of Defilement” (Lee)
  • The Buddha’s Encounters With Mara (Guruge)
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Buddhismo: ¿quién o qué es Mára?

Mára el Oscuro, el Rey de la Muerte, el Terminador, el Tentador… es una figura muy relevante en los suttas (discursos) del Buddha en el Canon Páli. Sin embargo, la palabra tiene varios niveles de significado, incluso en los discursos del Buddha, y en ninguno de ellos los significados parecen ser excluyentes o contradictorios. Es decir, para Buddha la palabra representa varias cosas al mismo tiempo.

Es importante destacar que Mára como figura del mal en el pensamiento de Buddha no es equivalente a personajes similares de otras religiones: el Demonio, Satanás, Lucifer, etc. Es cierto que la tradición buddhista porta imágenes diabólicas que asemejan mucho a Mára con el demonio de los cristianos, judíos y musulmanes, pero cuando uno lee los suttas se hace evidente que Mára no es exactamente eso. Aunque también hay que reconocer que hay ciertas semejanzas entre las historias de Mára en el Canon Páli y ciertas narraciones de la Biblia, como por ejemplo cuando Mára trata de convencer al Buddha de que abandone la vida religiosa y se convierta en un Monarca Universal (SN 4.20: Rajja Sutta). O como cuando Mára le confiesa al Buddha que él (Mára) domina todo el mundo sensorial (SN 4.19: Kassaka Sutta), más o menos a la manera del “príncipe de este mundo” de los cristianos. A pesar de las semejanzas, hay que recordar que en el Buddhismo no se reconoce la figura de un Dios Creador o de un ser que sea el Bien Absoluto, y que por lo tanto no existe tampoco la figura de un ser que sea el Mal Absoluto. Aunque en los discursos del Buddha se mencione a un “Tentador” o un “Mára el Malvado”, también queda implícito que no existe en el universo ninguna personificación del mal absoluto ni del bien absoluto: los seres superiores que nos favorecen o nos oponen lo hacen simplemente por razones circunstanciales de diversa naturaleza, pero no hay en el universo una verdadera lucha épica entre el bien y el mal.

En el pensamiento de Buddha hay seres superiores que habitan en planos de existencia que para nosotros normalmente son invisibles. Todos los cuerpos de seres vivos en el universo irradian una luz, una radiación de energía, incluso nosotros. Esos seres superiores normalmente invisibles a nuestra visión, dice el Buddha, cuando se hacen visibles adquieren la apariencia de seres de luz muy brillante. Por eso el Buddha los llama de manera muy general devas: “los resplandecientes”. Ahora, hay muchas clases de devas, según Buddha. Mientras más superior sea el plano de existencia donde un deva habita, más grandes y esplendorosos son su luz y sus poderes. Aquel deva poderosísimo que se llama Gran Brahma, tiene un cuerpo gigante de luz que es como una nube resplandeciente que abarca todo un mundo según lo conocemos. Para semejante ser de luz no es ninguna dificultad viajar por el universo como un pájaro por el aire y sus días de vida se cuentan en eones de tiempo. Cuando las personas describen al Buddha en los discursos del Canon Páli, ellos dicen:

Una buena reputación de este Sublime Gotama se ha propagado así: Por esto el Sublime es un Arahant, perfectamente iluminado, dotado de visión y conducta, bien encaminado, conocedor del universo, incomparable líder de hombres capaces de ser domados, maestro de devas y humanos, iluminado, Sublime. Él, habiendo realizado por medio de su propio conocimiento directo este mundo, lo hace conocer junto con sus devas, Máras, Brahmas, este generación junto con sus ascetas y brahmanes, humanos y devas. Él expone el Dhamma que es bueno en el comienzo, bueno en el medio, bueno en el final, con significado y con palabras; revela la vida santa que es completamente pura.

Ésta es como la tarjeta de presentación del Buddha para aquellos que no sabían nada sobre él. Dice que el Buddha hace conocer este mundo (es decir, el universo) con sus devas, Máras y Brahmas… Lo que esto significa es que en el universo hay varios Brahmas y varios Máras. Las palabras se tratan aquí de un título, el nombre general de un tipo de devas. Es como decir “ministros” y “presidentes”. Dice además que son varios de cada tipo. Hay varios Brahmas y varios Máras. Entre los Brahmas, hay uno que asume el rol de líder, de “gobernante”. En nuestro “universo” el Gran Brahma es el líder entre la generación de los Brahmas. Y Mára el Oscuro es el líder entre los Máras. Según los discursos del Canon Páli, el Gran Brahma vive en el plano número 14 (contando desde el más inferior hacia arriba) llamado Mahabrahma y Mára habita en el plano 11, que es el plano de los devas que tienen poder sobre la creación de otros seres (paranimmitavasavatti deva).

Algunas personas creen que Mára es el señor del primer plano, el plano del infierno, o del plano 4, la dimensión de los asuras (demonios o titanes iracundos), pero los suttas dejan en claro que esto no es así: los Máras, siendo devas superiores y muy poderosos, no pueden habitar en dimensiones de existencia tan inferior. Haciendo una comparación: el señor o gobernante del infierno, y el del plano de los asuras, son meros peones, meros “obreros” en las manos de Mára. Mára los puede dominar a su antojo como si fuera un “pequeño” dios que tiene una porción del universo a su disposición. Lo que se desprende este conocimiento es que Mára dista mucho de parecerse a la figura del demonio judeo-cristiano (que es más bien como una deidad menor ctónica), y se parece un poco más a la figura de Luzbel, el arcángel de luz refulgente que se convirtió en Lucifer al rebelarse contra Dios.

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En esta ilustración vemos una representación típica de Mára tal cual como se ve en la tradición. Es el personaje sentado sobre el elefante con una daga en la mano.

Si tuviésemos que reconstruir la imagen de Mára según la información contenida en los suttas, tendríamos que pintar un ser de luz similar a los serafines o arcángeles de las tradiciones judeo-cristianas y musulmanas, o un ser similar a los “seres de luz” que encontramos en las sectas de Nueva Era:

Elohim de la Nueva Era.
Un Elohim (dios creador) de una secta de Nueva Era. Según los discursos del Buddha, la apariencia de Mára es más como la de un ser de este tipo.

¿Cómo es posible que un ser superior sea malo?

Si Mára es un deva superior, un ser de luz, ¿cómo es posible que sea malo? ¿Sus malas acciones (kamma oscuro) no deberían rebajarlo de nivel en la escala de los planos de existencia? Lo que se desprende de los suttas es lo siguiente. Ninguno de los devas es todopoderoso. Ninguno de ellos tiene vida eterna. Los Brahmas y los Máras han renacido como seres superiores debido a un montón de buenas acciones (kamma luminoso) realizado en un pasado remoto. Este kamma luminoso es la causa de que, en este eón, los Brahmas y los Máras sean devas poderosos que viven en planos superiores. Y al igual que todos los seres en el universo, cuando el fruto de ese kamma luminoso se agote, esas corrientes de vidas perecerán y renacerán en planos inferiores de existencia. Recuérdese que el ser no tiene forma fija, establecida. El ser cambia de forma cada vez que renace, y el ser puede renacer en cualquier plano de existencia, dependiendo del kamma hecho por esa corriente de vida. Un Gran Brahma, al final de su larga vida (que puede durar millones de años terrestres), puede morir y renacer luego en un plano inferior, incluso como un ser humano. A la inversa, un ser humano puede sembrar una gran cantidad de kamma luminoso que le permita renacer en un futuro como un Brahma. Cuando un Gran Brahma fallece, otro Brahma lo sustituye.

El mismo proceso le ocurre a los Máras. Un Mára, cuando llega al final de su vida, morirá y podría renacer incluso como un ser humano. Y un ser humano puede acumular kamma luminoso suficiente para renacer luego como un Mára. En una porción del universo, los Máras escogen entre sí a su líder quien es el ser particular que el Buddha llamó Mára el Oscuro, Rey de Muerte, el Terminador, etc. El Buddha dijo que los Máras se complacen con manipular la creación de los seres que están por debajo de ellos. Los Máras, y especialmente Mára el Oscuro (el líder de todos ellos), son seres que tienen poder sobre los pensamientos y las mentes de incontables seres vivos que habitan en los planos inferiores (del plano 11 hasta el 1). Pero para mantenerse en su larga vida y poder, los Máras no hacen daño directamente a los seres que manipulan y controlan. Los Máras utilizan imágenes y fantasías sugerentes para empujar a los seres a hacer determinado tipo de acciones. Pero son los seres los que toman la decisión de llevar a cabo esas acciones y por eso los Máras no cosechan el resultado de esas acciones. Los Máras son manipuladores expertos de la mente: utilizan sutilmente la ley del kamma a su favor, nunca poniendo su propia mano para hacer daño. Siempre consiguen convencer a otro ser para haga el daño por ellos.

La maldad de los Máras es un tipo de maldad tan sutil que apenas podemos distinguirla de una simple acción inocente. Es como cuando una persona te va llenando la cabeza de ciertas ideas, ideas indirectas, nunca explícitas, y esas ideas al final te llevan a tomar la decisión de hacer algo que no te conviene. Al final de todo tú fuiste el que llevó a cabo el kamma oscuro, y por lo tanto serás tú mismo quien coseche la consecuencia de ese kamma. La persona insidiosa, manipuladora, pone ciertas ideas en tu mente, pero ninguna de esas ideas contiene explícitamente la orden de “haz esto o aquello”. Al final, cuando tú cometes la mala acción, esa persona queda completamente inocente en todo el asunto, porque ella nunca te dijo explícitamente que hicieras esto o aquello y ella nunca lo hizo ella misma. Así es cómo Mára manipula a los seres para mantenerlos encerrados en samsára sin que por ello él tenga que cosechar las consecuencias de todo ese kamma oscuro sembrado por otros seres. Es como si todo este sistema solar fuera un video juego para Mára: el hace que las piezas se muevan, que millones y millones de seres hagan esto o aquello, pero nunca lo hace él mismo ni tampoco da la orden para que lo hagan. Es una forma de esclavitud mental tan sutil que los seres por debajo del plano 14 no se dan cuenta de que está ocurriendo. Y así es cómo Mára se mantiene en su plano de existencia sin precipitar su caída.

La lógica de esta información se descubre también en ciertas pistas de las narraciones en los suttas. Cuando el Buddha se sentó a meditar antes de lograr el Despertar, el famoso ataque de Mára no fue un ataque literal. Aquí el Buddha estaba hablando en lenguaje poético, metafórico. Cuando Mára le envía al futuro Buddha sus hijas para tentarlo, esto en realidad ocurrió en la mente de Gotama: las “hijas” de Mára en realidad son pensamientos, impulsos, pulsiones que aparecen en la mente del meditador porque Mára las pone allí. No se trata de que Mára físicamente se presentó ante el Buddha para lanzarle flechas y cuchillos. Así es cómo la tradición narra visualmente el episodio, pero los suttas contiene las claves para entender correctamente el asunto.

Otra de las claves que indican que Mára no puede hacer directamente un acto de maldad contra una persona (porque sembraría kamma oscuro y eso no le conviene) la encontramos en las narraciones donde aparece una persona “poseída” por Mára y entonces el Buddha lo descubre. Todos los episodios en el Canon Páli que contienen anécdotas de este tipo, algunas de las cuales el Buddha es el protagonista y en otras es alguno de los monjes o monjas, terminan de la misma manera: el Buddha o el monje o monja se da cuenta de que Mára está manipulando a un ser humano y con este conocimiento Mára queda derrotado. Es decir: basta con reconocer conscientemente la insidiosa presencia de Mára en la mente de algún otro ser vivo (sea un humano, un animal, un fantasma, un demonio, o incluso un deva) para que éste pierda su poder y tenga que retirarse.

Mára como personificación del mal en el universo

Todo lo anterior tiene que ver con el significado de la palabra Mára en tanto se trata de un ser individual con consciencia propia. Aparte de este significado, Mára representa la mecánica de esclavitud y muerte que reina en el samsára. Con este significado Mára es más bien una forma de vida samsárica en la cual nosotros los humanos estamos atrapados, junto con todos los seres vivos en el universo puesto que el samsára lo abarca todo, todos los 31 planos de existencia.

Cuando el Buddha habla de Mára con este sentido, está hablando más bien de un principio filosófico, una etiqueta que sirve para caracterizar lo doloroso y decepcionante que es la vida en samsára. Sorprende por ejemplo que el Buddha afirme que los cinco cúmulos de existencia son Mára o que pertenecen a Mára. En este caso lo que el Buddha quiere decir es que, el tipo de existencia que tenemos y los “cuerpos” o “substancias” en los que vivimos, son partes de un mecanismo universal de esclavitud y de muerte para el cual la palabra Mára sirve como etiqueta. Debido a que Mára también significa muerte, cuando el Buddha dice que los cinco agregados son “un estado de Mára” es como si estuviese diciendo que son un estado de muerte, caracterizado por la muerte. Por ejemplo:

Mára como un estado efímero, doloroso y de no-yo

En Savatthi, estando sentado, el Venerable Radha preguntó al Bienaventurado: Venerable señor, la gente dice: “Mára, Mára”… ¿Qué es este Mára el Malvado?

Radha, la forma, la sensación, la percepción, la construcción mental y la consciencia, es Mára, es un estado de Mára, es impermanente, es de una naturaleza impermanente, es sufrimiento, es de una naturaleza de sufrimiento, es no-yo, es de una naturaleza impersonal, es un estado de destrucción, es un estado de desvanecimiento, es un estado inestable, está siempre en un estado de cesación momentánea, desvaneciéndose justo allí… Radha, ¡deberías por tanto eliminar todo deseo, toda lujuria y toda atracción! Deberías abandonar todo deseo y lujuria por lo que sea que sea un estado de Mára, por lo que sea impermanente, por lo que sea meramente una apariencia impermanente, por lo que sea sufrimiento, por lo que sea de una naturaleza dolorosa, por lo que sea no-yo, por lo que sea de una naturaleza sin dueño, por lo que sea de un estado de destrucción, por lo sea que se encuentre en un estado de desvanecimiento, por lo que sea que esté en un estado de surgimiento, por lo que sea que esté en un estado de cesación… ¿Y qué, Radha, está en un estado de cesación? La forma está en un estado de cesación. La sensación… La percepción… Las construcciones mentales y la consciencia están también en un estado continuo de cesación… Entendiendo esto, Radha, ¡el bien instruido Noble Discípulo experimenta desagrado por la forma, desagrado por la sensación, desagrado por la percepción, desagrado por las construcciones mentales y desagrado por la consciencia misma! ¡Experimentando desagrado, se vuelve desilusionado! A través de la desilusión su mente se libera. Cuando está liberado, instantáneamente sabe: “Esta mente está liberada”. Y entiende: “El renacimiento se ha extinguido, esta Noble Vida está completa, hecho está lo que debería estar hecho, ya no hay otro estado de ser después de este…”

Fuente: Los Dichos Agrupados del Buddha. Samyutta Nikáya 23:24-34 III 199

También hay fragmentos donde los dos niveles de significado de la palabra Mára se encuentran juntos, como si el Buddha estuviese hablando tanto de este deva que llamamos Mára como de la mecánica samsárica misma. Como dijimos más arriba, en estos casos no parece haber contradicciones o exclusiones entre los distintos significados de la palabra Mára. Aquí parece igualmente que estamos hablando de un ser con intenciones y conspiraciones propias como igualmente de las distintas trampas o lugares oscuros de la mente las cuales, si nos enganchamos a ellas, nos mantendrán atrapados en el ciclo de renacimientos sin fin…

El Buddha una vez habló directamente a Namucí, también llamado Mára el Malvado:

“El placer sensual es tu primer ejército, descontento es tu segundo ejército, mientras hambre y sed es tu tercer ejército. El cuarto es deseo vehemente, el quinto es letargo y flojera, miedo es el sexto, duda es el séptimo, hipocresía y terquedad es el octavo. Ganancia, renombre, honor, y cualquier fama falsamente recibida, es tu noveno ejército, tú Kanha, el de mente oscurecida. Aquel que no es un héroe no puede conquistar estos ejércitos, pero habiéndolos derrotado, uno gana una gran felicidad. Habiendo traído mi mente a un control total, bien establecida en una consciencia continua, vagaré a través de los reinos, entrenando muchos discípulos, quienes alertas y bien motivados, a pesar de tus tentaciones, ¡irán a donde, habiendo ido, uno no puede lamentarse!”

Dándose cuenta de tu derrota, Mára, el Malvado, respondió:

“Por siete largos años he seguido al Bendito, paso a paso, sin tener si quiera una sola oportunidad contra entre perfectamente Iluminado, quien está completamente despierto. Como un cuervo que vuela en círculos sobre una piedra amarilla, que parece un montículo de grasa, pensando: Quizás puedo encontrar algo suave y dulce allí… Pero, habiendo atacado la roca, sin obtener nada, se va tristemente decepcionado, así y exactamente así tendré que marcharme.”

Decepcionado, la flauta del demonio cayó de su axila y sobrecogido por la frustración, desapareció allí mismo…

Fuente: Sutta-Nipāta versos 436-449, editado.

Sobre los 31 planos de existencia:

> Buddhismo Theraváda: Los Treinta-y-Un planos de existencia.

Sobre Mára en el Canon Páli:

  • Los diez ejércitos de Mára: Sn 3.2
  • Māra (alias Namuci, “Pariente de los negligentes”): DN 16, DN 20, DN 32, MN 26, MN 34, MN 106, SN 6.2, SN 17.3, SN 22.63, SN 35.115, SN 35.189, SN 35.199, SN 35.202, SN 35.207, SN 47.6, SN 47.7, SN 56.11, AN 4.49, AN 7.63, Dhp 7, Dhp 34, Dhp 37, Dhp 40, Dhp 46, Dhp 57, Dhp 104, Dhp 175, Dhp 274, Dhp 337, Dhp 350, Iti 38, Iti 46, Iti 57, Iti 58, Iti 59, Iti 62, Iti 68, Iti 82, Iti 93, Sn 3.2, Sn 3.12, Sn 4.9, Sn 5.10, Thag 1.25, Thag 21, Thig 6.7, Thig 13.5
  • Mára y Buddha debaten si las posesiones son una fuente de gozo o de pena: SN 4.8

  • La visita no-bienvenida de Mára al Buddha: SN 4.13

  • Mára proclama su dominio sobre el mundo de los sentidos: SN 4.19

  • Mára trata de convencer al Buddha de que abandone la vida monástica y se convierta en un Gobernante Mundial: SN 4.20

  • Mára le dice a una monja: “¿Por qué molestarse en meditar? Relájate y disfruta de los placeres de la vida”: SN 5.1
  • La respuesta de la monja Soma a la pregunta de Mára sobre si las mujeres puede lograr el Despertar: SN 5.2
  • Mára a la monja Gotami: “¿Por qué sentarse a meditar en soledad en el bosque?”: SN 5.3
  • Mára a la monja Vijaya: Deja de meditar y ponte a bailar: SN 5.4
  • Mára a la monja Uppalavanna: SN 5.5
  • Mára: “¿cuál es el problema con renacer otra vez?”: SN 5.6
  • Mára dice: “¿Por qué no simplemente te conformas con un renacimiento entre los devas?”: SN 5.7
  • La monja Sisupacala le muestra a Mára cómo seguir el sendero del Dhamma no significa seguir una filosofía fija: SN 5.8
  • Mára trata de confundir a la monja Sela con cuestiones metafísicas: SN 5.9
  • ¿Algunas vez un pensamiento profundamente especulativo y atractivo te ha sacado de la meditación?: SN 5.10

Libros, ensayos y otros:

  • Turning the forces of Mara to our advantage: “The Demons of Defilement” (Lee)
  • The Buddha’s Encounters With Mara (Guruge)

Fortalecer la mente para no ser instrumentos del kamma y de Mára el Oscuro

La importancia de fortalecer la mente por medio de la meditación y de los Cinco Preceptos no es simplemente una cuestión de religión. Es parte de la enseñanza fundamental de los Buddhas y los Arahants:

Abstenerse del mal.
Hacer el bien.
Purificar la mente.
Esta es la enseñanza
……….del Tathágata.

Algunos dicen: “No quiero tomar los preceptos. Eso es religión y para mi el Buddhismo no es religión, es filosofía… Por lo tanto, yo no necesito los preceptos”. Los Cinco Preceptos fueron ideados por el Maestro no sólo para que la persona se purifique y se proteja a sí misma: fueron ideados por el Maestro para que la persona no se convierta en instrumento del kamma negativo de otras personas. ¿Sabes que: para que el vipaka* negativo (el fruto) del kamma negativo de una persona se manifieste en su mundo, alguien tiene que servir de instrumento, de ejecutor de ese kamma? Por ejemplo, alguien en el pasado maltrató injustamente a una persona. La persona que cometió el maltrato sembró un kamma obscuro que en el futuro deberá manifestarse. Esa persona luego estará en una posición en la cual recibirá un maltrato como el que ella cometió en el pasado contra otra persona. Eso significa que, en el futuro alguien más deberá maltratarla injustamente así como ella lo hizo en el pasado. Para que eso ocurra, el vipaka obscuro “busca” una persona o ser que se preste como instrumento para ese maltrato. Puede ser cualquier persona en esa vida: su padre, su madre, un hermano o hermana, su pareja, un compañero de trabajo, el presidente de la nación, un rey, un maestro de escuela, etc. Quien sea, no importa. Alguien deberá hacer ese trabajo sucio.

Ahora, ¿quiénes hacen el trabajo sucio de manifestar los frutos malos del kamma malo de otras personas? Ese trabajo sucio obviamente lo hacen las personas que tienen maldad y malicia en sus mentes, pero también lo hacen las personas negligentes, las personas que viven en la ignorancia y que están inconscientes de las cosas que hacen, dicen y piensan. Por eso, una parte fundamental de la filosofía búddhica es estar siempre conscientes de lo que pensamos, decimos y hacemos. Siempre conscientes, siempre atentos, siempre alertas, vigilándonos a nosotros mismos. Así como vigilamos a los demás para encontrar sus fallas y defectos más mínimos y más grandes, así debemos vigilarnos a nosotros mismos. Ese es el sentido de la palabra vigilancia que tanto aparece en el Dhammapada. Es la cualidad contraria a la negligencia. Por un lado, para evitar todo lo que nos contamina y nos aprisiona debemos vigilarnos a notros mismos, pero por otra lado, para que no seamos nosotros el instrumento, el ejecutor del kamma oscuro de otros seres también debemos vigilarnos a nosotros mismos y suprimir la mala voluntad que surgen, la malicia que surgen a cada momento. ¿Cómo los suprimimos? Por medio del compromiso voluntario y consciente que hacemos para cumplir con los Cinco Preceptos.

Y estar conscientes, estar conscientes todo el tiempo de lo que pensamos, decimos y hacemos. Las tres puertas por las que creamos kamma nuevo cada segundo. La primera parte de este estar consciente es SABIDURÍA, la segunda parte es COMPASIÓN. Y ambos, sabiduría y compasión, son los pilares fundamentales de la Filosofía de Buddha, de la Doctrina de Buddha y de la Religión de Buddha. Si te interesa el Buddhismo como filosofía, ten en cuenta que estos dos pilares, sabiduría y compasión, forman el Buddhismo como tal, forman el Dhamma, incluso si eres una persona laica que no está interesada en la religión. No los puedes separar. No se puede decir que el Buddha enseñó solamente sabiduría y que no enseñó compasión. No se puede decir que enseñó solamente compasión y no sabiduría. El Buddha enseñó las dos cosas juntas.

Fortalecer la mente implica desarrollar la habilidad de estar siempre conscientes de nuestros actos, de nuestros pensamientos, de nuestras palabras. Y como ya dijimos, los Cinco Preceptos fueron enseñados por el Maestro como un seguro, como una barrera para impedir que el fruto obscuro de otras personas se manifieste a través de nosotros. Son reglas de entrenamiento para no crear nuevo kamma oscuro, pero también son reglas de entrenamiento para que yo no sea el que ejecute el kamma oscuro de las personas con las que entro en contacto. Es un seguro tanto para mí, para mi presente y mi futuro, como para las personas que me rodean.

Los Cinco Preceptos:

Acepto la regla de entrenamiento de no tomar la vida de otros seres vivos.

Acepto la regla de entrenamiento de no tomar lo que no se me ha dado.

Acepto la regla de entrenamiento de no hablar falsamente, de evitar la charla vana, el chisme, la cizaña y la discusión rabiosa.

Acepto la regla de entrenamiento de evitar toda conducta sexual impropia.

Acepto la regla de entrenamiento de evitar substancias tóxicas que nublen mi mente y me conduzcan a la negligencia.

¿Te diste cuenta que el último precepto trata precisamente sobre el tema de la negligencia, del no estar conscientes de lo que hacemos? Así de importante es este estar conscientes todo el tiempo, esta vigilancia de uno mismo. Cuando eres negligente, ignorante de ti mismo y de lo que ocurre en tu mente, le haces todo tipo de daños a los seres que te rodean, igual que un borracho o un drogadicto que no tienen control sobre si mismos. Por eso también los Buddhas y los Arahants están Despiertos en contraposición a los hombres ordinarios que continúan dormidos (esto es: negligentes, ignorantes, insensibles).

La negligencia y la ignorancia también permiten que Mára, el Oscuro, te pueda manipular a su antojo. Mára es una potencia invisible que reina sobre el imperio de los sentidos y de los placeres sensuales. Míralo como un espíritu gigante que se mueve sobre nosotros, moviéndonos como pequeñas fichas en un tablero. El interés de este espíritu es mantener al ser humano atado a la vida mundana, atado a la ignorancia, a la ronda de renacimientos. Se complace en introducir todo tipo de pensamientos insidiosos en nuestras mentes. Su placer es observar cómo millones de seres humanos se mueven a su indicación como marionetas perfectamente dispuestas y obedientes. A Mára le complace ver al ser humano hacerse esclavo del sexo, de la comida, de la bebida, de la ira, del odio, del letargo, de la indiferencia, de la ignorancia. No le tengas miedo: Mára no puede tocarte él mismo, no puede hacerte daño directamente. Si lo hiciera, perdería su poder. Para mantenerte bajo su dominio le basta manipular tu mente o la mente de las personas que te rodean.

Esta es la otra razón por la cual es tan importante fortalecer nuestra mente. Al hacerlo, Mára pierde poder sobre nosotros. El conocimiento destruye a Mára, le quita poder. Y hay una relación imposible de romper entre conocimiento y fortalecimiento de la mente. Al igual que el kamma obscuro de otras personas, Mára quiere utilizarnos como instrumentos para dañar y esclavizar a otros seres también. Y para poder hacerlo necesita que seamos ignorantes, que no tengamos conocimiento de lo que ocurre. He aquí un punto más sobre la importancia de la meditación y del estudio del Dhamma, ni siquiera como religión sino como parte esencial de la Filosofía del Buddha. Esta es la verdad filológica que se desprende del Canon Pali. Imposible negarlo.

Incluso si no quieres meditar y estudiar el Dhamma, incluso si te limitas sólo mecánicamente a cumplir los Cinco Preceptos, le quitarías a Mára un espacio muy grande de acción en tu mente. No obstante, hay que ir más allá de los preceptos. Hay que meditar frecuentemente. La meditación es el ejercicio que prepara la mente para hacerla más fuerte, para que la vigilancia de uno mismo sea imperturbable, impenetrable. La meditación prepara a la persona para que pueda evitar nuevas contaminaciones y deshacerse de las contaminaciones que vienen de otras existencias. Desde todo punto de vista, la meditación es necesaria para el fortalecimiento de la mente. Los preceptos cumplidos mecánicamente pueden detener la posibilidad de hacer cierta cantidad de daño a otros seres vivos, pero si tu mente sigue siendo salvaje, sin control, sin entrenamiento, Mára tendrá siempre por donde agarrarte.

Algunos buddhistas creen que este tema de Mára es algo accesorio, algo que la tradición añadió después a la Enseñanza Original del Budda. No es así. La instrucción sobre Mára y sus artimañas es parte del pensamiento del Buddha, parte de su filosofía de vida. Es algo que forma parte importante del Dhamma como filosofía y como religión. Si no el Maestro no hubiera mencionado tantas veces, como ha quedado evidenciado en el Canon:

Vosotros mismos tenéis que esforzaros.
El Tathágata sólo indica el camino.
El que entra en el Sendero y cultiva la meditación
Se libera de las garras de Mára.

Dhammapada 276.

History Of Buddhism

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* El kamma es la semilla, el vipaka es el fruto, la cosecha. Lo que uno siembra es el kamma (acción intencionada). Lo que uno cosecha o recoge es el vipaka (el fruto del kamma).

  • Del kamma malo u obscuro, uno cosecha un fruto malo u obscuro.
  • Del kamma bueno o luminoso, uno cosecha un fruto bueno o luminoso.
  • Del kamma malo y bueno, obscuro y luminoso al mismo tiempo, uno cosecha un fruto que es igualmente malo y bueno, obscuro y luminoso.
  • Con el cuarto tipo de kamma, que trasciende los tres anteriores, uno detiene la ronda de renacimientos en samsara.

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