Espiritualidad sencilla para la Era de Acuario

Gracias por leer, por prestar atención y por apreciar.

Todo esto es todavía algo mundano…

¿Que la Era de Acuario no ha llegado todavía y que todos estos movimientos que se llaman “de Nueva Era” son el último capítulo de la Era de Piscis? Así es. ¿Que todos estos movimientos tienen aún la energía de Piscis? Así es. ¿Que la Era de Acuario apenas comenzará en el año 2200 de esta Era Común? Así es. Las eras astronómicas no son períodos místicos, milagrosos en si, son simplemente períodos de tiempo, meses de un Gran Año Galáctico. Y cuando digo Gran Año Galáctico tampoco estoy hablando de algo necesariamente espiritual o esotérico.

Todo esto es todavía algo mundano. Todo esto le pertenece al “mundo” (cosmos, universo). ¿Es el mes de agosto más espiritual que el mes de julio? No, son simplemente meses. Así son las eras. Nosotros determinamos cómo será la humanidad, la sociedad, los acontecimientos, las estructuras, los contenidos y las formas. Una era es sólo una medida de tiempo X. ¡Qué difícil es educar a las personas sobre la verdad de que la astrología y los fenómenos astrales son fenómenos mundanos, fenómenos que pertenecen a lo físico, a la materia, que no son espirituales ni divinos! Igual que los planetas, el espacio, los minutos y las horas.

La Era de Acuario podría ser tan terrible y tan tumultuosa como la Era de Piscis. Que le pongamos un nombre no quiere decir que automáticamente tendremos una era de paz, conocimiento y tranquilidad asegurada. Que un sector del espacio que llamamos Acuario prometa ciertas características y potencialidades no quiere decir que ello se manifestará mágicamente, sin que nosotros hagamos nada hoy. Cada uno de los doce sectores del espacio contiene cualidades positivas y negativas. Cada signo es terrible y lamentable en sus defectos y en sus deficiencias así como es maravilloso y atractivo en sus virtudes y habilidades. Porque todo esto es aún muy mundano, es una cosa del universo, de la materia. No es espiritual. Basta leer sobre los defectos y vicios de Acuario y ponerse a pensar cómo serían unas sociedades humanos en este planeta con esas características. ¡No es nada deseable! Oh sí, estudia, investiga los defectos y vicios de Acuario y verás lo terrible, lo horrible que se podría formar en esta Tierra si dejamos “que todo siga su curso”. ¿Qué pasa cuando te cruzas de brazos, te echas en el sofá y no haces ningún esfuerzo para eliminar los malos pensamientos de tu cabeza? Los malos pensamientos crecen como mala hierba hasta que tu mente es una selva húmeda y apestosa llena de todo tipo de odios, de maldades, de rabias, de miedos y obsesiones. Esto es lo que hace la humanidad ahora: se cruza de brazos, se echa en el sofá y no hace ningún esfuerzo.

La Era de Acuario será una era de guerra electrónica, de terrorismo globalizado, de esquizofrenia y enfermedades mentales de todo tipo como epidemias, de discriminación mil veces mayor que la que existe ahora, de extremismo ideológico, político y religioso, de pobreza extrema y elitismo plutócrata como nunca se ha visto… si tú no haces nada ahora. Eso es lo que será si te cruzas de brazos, te echas en el sofá y dejas “que todo siga su curso”.

Esta espiritualidad sencilla…

Mira cómo se complican las personas con todo tipo de doctrinas y filosofías complicadas, con rituales y prácticas enrevesadas. Todo muy bonito y muy interesante, no lo niego. Pero ¿para qué tomar el camino más complicado cuando ya hay un camino sencillo y directo? Toda esta tendencia de esoterismos de todo tipo, de filosofías mágicas y esotéricas, de rituales y configuraciones cósmicas, de portales y mantras… todo esto es Era de Piscis. Todo esto pertenece a o que está terminando. Antes de todo esto y siempre ha existido una espiritualidad sencilla, una espiritualidad directa, que funciona y que no requiere de mucho aparato mental.

Por ejemplo, la práctica de visualizar luz o visualizar el cuerpo o el ser como un cuerpo de luz… esto es correcto, esto funciona. Pero ¿cómo lo están haciendo? Le añaden todo tipo de geometría sagrada, de metatrón, de flor de vida, de pirámides y cristales, de chakras y formas-pensamientos, de espirales que suben y bajan, etc. No es necesario. Simplemente visualiza tu cuerpo-mente como una masa de luz. Eso nada más. Mientras más simple y sencillo el pensamiento, más poderoso es a lo largo del tiempo de visualización.

— ¿Pero una luz de qué color?

— No importa, eso es irrelevante.

— Pero el rojo significa violencia y rabia y el verde es envidia y….

— Bien, entonces que sea una luz blanca.

— ¿Pero una luz blanca que pulsa o una luz blanca que irradia de manera continua? ¿Le puedo agregar pequeños destellos nacarados como de arco-iris?

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Todos los cuerpos vivos irradian luz…

¿Sabes que no tienes que hacer ningún esfuerzo para irradiar luz? Tu cuerpo ya irradia luz, una frecuencia de luz que es imperceptible para tus ojos pero que está allí. Estoy hablando de ciencia y de materia. Toda la materia orgánica viva irradia energía calórica. Esta energía calórica se ve como una luz con determinados aparatos (y con el ojo de la mente, si lo entrenas bien). Las personas “de Nueva Era” creen que tienen que hacer algo especial para irradiar luz y que sólo los de su grupos, lo que “poseen el conocimiento” son los que pueden irradiar luz.

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Imagen en infrarrojo de un venado. La luz infrarroja es la emanación luminosa invisible de los cuerpos que generan calor.

Todos los seres humanos irradiamos luz. Es un hecho, nos guste o no. Incluso las personas más malas, los asesinos en serie… Incluso Hitler irradiaba luz. Es imposible que un cuerpo humano vivo no irradia luz. Si incluso los animales lo hacen, más aún un ser humano. Luz aquí es energía calórica que sale de las células. La parte espiritual o mística viene entonces cuando comprendes que la mente puede ampliar y extender esa luz. La mente también irradia luz, pero es una luz fría y por eso es más difícil de detectar físicamente. La luz del cuerpo es calórica, la luz de la mente es no-calórica, porque no proviene de las células. Así es como podemos distinguirnos de una mala persona. Si soy una buena persona, si mis pensamientos y mi conducta son buenos, entonces la luz que irradia este cuerpo-mente aumenta y llega más lejos. Si comparamos la imagen de luz de Hitler con la de un santo, el primero parecerá una luciérnaga y el segundo parecerá el foco de un faro. Esta es la diferencia.

¿Te das cuenta de lo que increíble y liberador que esta verdad de que tu cuerpo-mente ya irradia luz? Pensabas que tenías que hacer algo especial para convertirte en un “ser de luz” y resulta que ya lo eres. El 50% de lo que querías lograr, ya está hecho, ya es un hecho de la vida. Y no te puede servir para discriminar porque todos los seres vivos son así como tú también. Ahora lo que te falta por hacer es concentrar y aumentar esa irradiación de luz, enfocándote en la luz mental más que en la luz calórica del cuerpo.

Eliminando ciertos prejuicios…

Pero tienes que eliminar ciertos prejuicios. Una persona “de Nueva Era” me dice que los preceptos buddhistas son rituales vacíos que no funcionan, que la espiritualidad debe ser libre, sin límites, sin cadenas… Esto es absurdo. La espiritualidad no es libertinaje. La espiritualidad es una práctica íntimamente vinculada a los principios y los valores que siempre han caracterizado al bien, a lo bueno, a la luz. No es espiritual una persona que miente y que lo hace porque “debo ser libre, no puedo tener cadenas”. O la persona que mata a otros seres vivos. O la persona que roba y acumula posesiones materiales. Estos principios y valores espirituales siempre han sido los mismos. Nunca cambian. Es más: estos principios y valores son los mismos en todos los mundos habitados en todo el universo. No son únicos de la Tierra.

Los preceptos buddhistas resumen esos principios y valores, no como algo personal que el Buddha Gotama inventó para esta humanidad o para una era en específico. Todos los Buddhas en todos los mundos enseñan siempre los mismos preceptos, los mismos principios y valores. Descubrirás, con el ojo de la mente, que no existe y nunca ha existido un Buddha, en algún mundo en algún lugar del universo, que haya enseñado que robar o mentir era una acción correcta, noble, elogiable, virtuosa, aceptable, deseable. Nunca. Por eso los Buddhas dicen que el Dhamma (la Norma, la Enseñanza) es inmortal, intemporal, atemporal, es ajena al tiempo. El Dhamma no es algo propio de una era o de una humanidad en específico. Es una Norma y una Enseñanza realmente cósmica, universal. Se manifiesta y se descubre exactamente de la misma manera y con los mismos contenidos en cualquier parte del universo en cualquier tiempo o era.

¿Y por qué estoy tocando este tema? Porque para conservar la luz de la mente, para concentrar y aumentar el brillo de la mente, hay que seguir los valores y principios que están en sintonía con la luz. Y los preceptos que enseñan los Buddhas son el resumen, son la lista de acciones que uno debe hacer para practicar y perfeccionar esos valores y principios. El brillo de la luz de una persona que cumple los preceptos (aunque no haga ninguna de esas meditaciones con chakras y con cristales, pirámides y mantras) es mil veces mayor que el brillo de la luz de una persona que hace todas esas meditaciones y rituales pero que no cumple los preceptos. No se trata de cumplir o no cumplir. Se trata de hacer y no hacer. No puedes “ser libre”, según esa idea vaga y nebulosa de ciertos grupos de Nueva Era, y robar y mentir y matar seres vivos y consumir drogas y al mismo tiempo hacer que tu irradiación de luz se concentre y aumente. No me creas. Ponlo en práctica. Ojalá pudieses verlo con el ojo de tu propia mente para que entiendas por ti mismo la razón de lo que estoy diciendo.

Elimina tus prejuicios sobre la religión. Que si la Nueva Era es libertad y una espiritualidad desvinculada de la religión… Que si la religión es algo gastado y viejo que no funciona… Bueno, eso puede ser cierto para ciertas religiones. Pero el Dhamma como religión no es algo gastado que no funciona. Eso te lo prometo. La religión y la espiritualidad no tienen por qué estar separados, ir en direcciones contrarias. Los preceptos o reglas de entrenamiento no son rituales vacíos. Los preceptos y reglas de entrenamiento es la manifestación física y tangible de los principios y valores espirituales que provienen de la luz. ¿Quieres ser sólo palabras y blablabla y nada de acción, nada de realidad, nada de hechos? Los preceptos y reglas de entrenamiento son acción, son realidad, son hechos. Habla todo lo que quieras. Filosofa todo lo que quieras. Sé libre todo lo que quieras. Pero los hechos son los hechos y la luz no puede ser engañada, burlada, confundida, manipulada. Si tus acciones no concuerdan con los valores y principios, tu luz no será mayor que la de un animal.

Valores y principios inmortales que emanan de la luz…

Mettá. Tradicionalmente traducido como amigabilidad y generosidad amorosa, yo prefiero traducirlo como benevolencia o buena voluntad. Este principio significa que somos amigos de todos los seres en el universo, sean visibles o invisibles, sean físicos o mentales, sea que estén en nuestro plano de existencia o en planos inferiores o en planos superiores. Mettá significa que no somos enemigos de nadie, que no tenemos enemistad ni hostilidad contra nadie en el universo. Esto es ABSOLUTO Y SIN EXCEPCIONES. Es benevolencia (literalmente “buen-voluntad”) porque le deseamos el bien a los otros seres. Nuestra voluntad, nuestras intenciones, nuestros deseos nunca son dañinos, hostiles, enemistosos, contra ningún ser en el universo. Nunca le deseamos el mal ni tenemos mala voluntad contra nadie.

Karuná. Significa compasión, pero lamentablemente esa palabra tiene en nuestro idioma un matiz de lástima, de cierta condescendencia por encima del hombro. La compasión que es karuná es una forma de amor universal. No sólo es lástima, es la necesidad de involucrarse activamente en el bienestar de los otros seres en el universo. La lástima es un sentimiento triste, pasivo. La compasión de karuná es un sentimiento amoroso, cálido, activo. La persona que posee karuná no sólo ve y se lamenta del mal ajeno: ella se pone en movimiento y cambia lo que sea necesario cambiar, en ella misma y en su entorno, para que los otros seres puedan tener bienestar y menos sufrimiento. Esta compasión es un deseo activo y no es algo indiferente. Como mettá, karuná también es absoluta y sin excepciones, por eso a veces se la traduce como amor universal.

Ahimsa. Significa literalmente no-daño, no-golpe, no-herida, y se traduce como inofensividad o no-violencia. Tiene que ver con la benevolencia y con la compasión al mismo tiempo. Ahimsa es lo que caracteriza nuestro comportamiento, nuestras acciones, cuando tenemos benevolencia y compasión: somos incapaces de golpear a otros, de dañar a otros, de herir a otros, ni siquiera con el pensamiento. La inofensividad es el principio de la paz, de la convivencia pacífica y del respeto a la vida. Cuando las personas carecen de ahimsa son capaces de matar y torturar a otros seres vivos, e incluso lo disfrutan. La inofensividad se manifiesta en nuestras palabras, nuestras acciones y nuestros pensamientos, y también es algo absoluto y sin excepciones. No somos capaces de dañar ni siquiera a aquellos que nos hacen daño y nos odian.

Appamáda. Significa vigilancia o prestar mucha atención a todo lo que ocurre. Es el antónimo de pamáda, que es negligencia, descuido. Por eso appamáda es literalmente no-negligencia, no-descuido. ¿Por qué este principio es fundamental en una lista de principios espirituales que emanan de la luz? Porque para que los seres puedan desarrollar las otras cualidades espirituales (mettá, karuná, ahimsa) es necesario que se observen atentamente a sí mismos, que vigilen sus pensamientos, sus palabras, sus acciones. Si no lo hacen, si son negligentes y descuidados, entonces faltarán o traicionarán los otros principios espirituales. Se podría decir que la vigilancia es lo que conduce al desarrollo y perfeccionamiento de las otras cualidades. Si no estás consciente de lo que le haces a otros seres en el universo, ¿cómo podrás evitar hacerles daño? ¿Cómo podrás ayudarlos a que tengan bienestar y menos sufrimiento? No es posible. En la práctica, la benevolencia, la compasión y la inofensividad sólo son posibles en los seres que poseen vigilancia de sí mismos. Los seres negligentes, descuidados, inatentos, inconscientes de sí mismos, están haciendo daño a otros seres, están albergando malos deseos, mala voluntad contra otros seres.

Ahora mira cómo estos valores y principios toman forma en las cinco reglas de entrenamiento:

  • Seguiré la regla de entrenamiento de no tomar la vida de otros seres sintientes (no matar ni torturar: mamíferos, reptiles, anfibios, aves, peces, insectos). Renunciaré a todo acto de violencia, tortura y daño hacia otros seres vivos. Viviré lleno de benevolencia y compasión hacia todos los seres vivos.
  • Seguiré la regla de entrenamiento de no tomar lo que no me han dado. No robaré ni cometeré fraude para apoderarme de lo que no me pertenece. Seré generoso y desprendido de las cosas materiales, compartiendo todo lo que tengo, sin acaparar ni acumular.
  • Seguiré la regla de entrenamiento de no hablar falsamente, evitar la charla vana, el chisme y la discusión iracunda. Seré honesto y diré siempre la verdad, no inventaré falsas noticias ni venderé información como un espía.
  • Seguiré la regla de entrenamiento de evitar toda conducta sexual impropia. Respetaré el matrimonio o compromiso que hay entre otras personas. No tendré relaciones con personas menores de edad, ni con personas discapacitadas o enfermas.
  • Seguiré la regla de entrenamiento de evitar substancias intoxicantes que nublen mi mente y produzcan negligencia. Viviré siempre atento y vigilante a todo lo que pienso, digo y hago. No dejaré de vigilarme y observarme a mí mismo para no hacerme daño y no hacer daño a otras personas.

Cinco preceptos.Es imposible poseer benevolencia, compasión, inofensividad y vigilancia sin poner en práctica esta forma de ser, este código de conducta, esta Norma, estas reglas de entrenamiento. Es imposible poner en práctica estos principios y conductas y que tu luz no aumente y se concentre. Esto funciona. Esto es infalible. Esto siempre ha funcionado. No lo llames religión si no quieres, pero no digas que es una práctica vacía. Observa a las personas y date cuenta de cómo aquellos que poseen las cualidades contrarias (mala voluntad, odio, agresividad y negligencia) detestan y se burlan de estas reglas de entrenamiento. Mira como las desechan. Llenos de confusión y de impurezas mentales no son capaces de apreciar lo que es realmente luminoso, bueno, virtuoso, noble, especial, superior.

Volviendo al tema de la luz…

Lo anterior es la práctica sencilla, simple (pero difícil para muchos), de conservar y proteger la luz a cada momento, todos los días. Sin incienso, sin música, sin luces de colores, sin altares ni pirámides ni cristales de cuarzo, sin visualización ni meditación ni invocación a poderes superiores… Ahora volvamos al tema de la meditación sencilla. Algo tan simple como llenar tu mente de un pensamiento de benevolencia, un deseo de bienestar hacia los seres que te rodean, es suficiente para que esta luz crezca y se extienda. Un pensamiento simple como “que estos seres estén bien y sanos”. Y mientras te concentrar y repites mentalmente este pensamiento, visualizas tu luz irradiando hacia afuera, en todas las direcciones del espacio, y envolviendo a los seres que te rodean. Lo haces por etapas: primero los seres que viven en la misma casa o edificio que tu, luego lo extiendes a todos los seres que viven en tu cuadra, luego a todos los seres que viven en tu ciudad. Esto es bueno y suficiente, pero si quieres seguir, extiendes la emanación de luz hacia todos los seres del país donde vives, luego hacia todos los seres del continente, y luego hacia todos los seres del planeta.

Pero recuerda que mientras más extiendas la emanación de luz, más se “diluye” en el espacio. Es decir, si la mantienes concentrada en tu casa, por ejemplo, el efecto real sobre esos seres será intenso. La intensidad del efecto se va reduciendo a medida que amplías el radio de la emanación. Es igual que un foco de luz eléctrica: con una bombilla casera puedes iluminar una habitación pero no toda una ciudad. Irradiar la luz con benevolencia hacia todo el planeta tiene la intensidad menor porque estás tratando de abarcar un espacio muy grande. Cuando yo hago esta práctica, comenzando por mí mismo como foco central, generalmente llevo la irradiación de luz-benevolencia hasta los límites de mi ciudad y me detengo allí. Luego otro día, cuando quiero dedicarme a los seres que están dentro de los límites de mi país, dedico una sesión específica para todo ese espacio, y así puedo compensar un poco la gran cantidad de espacio que quiero cubrir con benevolencia. Hay muchas maneras de hacerlo y todas pueden ser correctas. Sólo es cuestión de buscar la que mejor nos funcione pero manteniéndolo simple. La mente es algo muy poderoso. Mientras más complicas la práctica con todo tipo de figuras y geometrías y cosas que entran y salen, etc, más se dispersa la energía mental y se pierde el efecto de la práctica. Mientras más simple la práctica, la visualización, más poderoso será el efecto.

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