Hombre, no es tu culpa (es la testosterona)

Esto es para y sobre los hombres, pero a las mujeres también les sería muy útil esta explicación. Las mujeres en general no entienden por qué los hombres piensan tanto en sexo. Eso es porque ellas no tienen la presión interna que la testosterona pone en movimiento sobre el cerebro. De hecho, la mayoría de los hombres tampoco lo entienden porque han asumido que son como son y que todo esto es natural.

Sí, en realidad todo esto es natural. Lo que quiero decir es que, si uno entiende cómo funciona el cuerpo humano, la culpa que sienten algunos hombres se disipa. Porque llegas a entender que tu cerebro de hombre simplemente está respondiendo a una señal química que está en la sangre, y que esa señal química la pone la testosterona, y que tu propio cuerpo produce testosterona porque así está “programado” en el ADN. Y mientras seas XY, esto será así y no se podrá cambiar. Es como un “círculo vicioso”, si se me permite usar esa expresión aquí:

  • El hecho de ser XY hace que tu cuerpo produzca testosterona.
  • Y la testosterona causa una presión interna sobre el cerebro, el cual reacciona con pensamientos sobre sexo.
  • Y luego tus propios pensamientos pueden activar todo el ciclo de producción de testosterona, ya sea para aumentar o para disminuir la producción de la hormona.

Testosterona-cicloEl cuerpo del hombre está produciendo pequeñas cantidades de testosterona todo el tiempo. Estas cantidades se consumen durante el día con la actividad física y el metabolismo normal del cuerpo. Durante la noche, como el cuerpo está inactivo, la testosterona se acumula en la sangre y por eso al final de la madrugada el hombre se pone muy “cachondo”. Los altos niveles de testosterona en la sangre antes del amanecer hacen que el hombre tenga erecciones involuntarias y sueños eróticos. No hay ninguna fuerza espiritual malvada o viciosa aquí, no hay ningún demonio, ningún espíritu causando esto. Es sólo pura química y naturaleza. Básicamente la naturaleza quiere que los hombres seamos máquinas de sexo, inyectadoras vivientes de semen, y la única manera de asegurar ese propósito es por medio de nuestras glándulas y nuestras hormonas.

Yo pienso que las mujeres especialmente, aunque también los hombres en general, deben entender que esto es cuestión de pura química y fisiología. No es, como la mayoría de las mujeres piensan, que el hombre escoge pensar en sexto todo el tiempo. La mayoría de las veces no es una elección. Es el cuerpo y su sistema hormonal el que le “ordena” al cerebro pensar en sexo y el cerebro simplemente obedece. Es como cuando las personas que sufren de depresión se deprimen: los que no sufren de depresión creen que la persona deprimida decidió deprimirse, como si hubiera sido una elección consciente, y no es así. El cerebro simplemente obedece a la presencia o ausencia de ciertas substancias y la persona no puede hacer nada más que quedarse sometida a estos mecanismos químicos.

Así como no es justo decirle a una persona deprimida que haga un esfuerzo y decida no deprimirse (como si eso estuviese dentro del gobierno de su pura voluntad), así tampoco es justo creer que los hombres simplemente pueden dejar de pensar en sexo, teniendo los niveles normales o altos de testosterona en la sangre. Y esto es especialmente útil para los hombres que quieren controlarse, ya sea para mantenerse monógamos o para tomar un voto de celibato. Y por eso es que estoy hablando aquí de culpa. Los hombres que quieren ser fieles a su pareja pero no pueden porque la pulsión interna de los pensamientos eróticos/sexuales los empujan a ser infieles o promiscuos, frecuentemente sienten algo de culpa, consciente o inconscientemente. No estoy diciendo que deban sucumbir a la pulsión y rendirse a la presión interna de la testosterona: estoy diciendo que, al comprender que todo esto es mera cuestión de química y un asunto del cuerpo, se extermina el sentimiento de culpa, y al exterminar el sentimiento de culpa, con la paz mental que eso trae, el hombre puede pensar mejor sus opciones y tomar un camino más racional, más lógico, más en sintonía con la realidad. Quizás la solución de un hombre en particular sea pasar más tiempo con su pareja, o negociar una relación abierta donde él pueda desahogarse con una segunda pareja. O quizás comprenda que no puede tener una pareja estable y comprometerse. O quizás decida buscar maneras de reducir sus niveles de testosterona, lo cual es la opción menos contemplada por los hombres en todo el mundo.

Fíjate que renunciar a la testosterona suena como a renunciar a la propia hombría, y en cierto sentido es cierto. Pero para algunos hombres esta es la única opción, por ejemplo para los que toman un voto de celibato (como los monjes cristianos y los buddhistas), o para los que sufren alguna parafilia o adicción al sexo a los que deben ponerles límites. En Wikipedia hay una sección muy interesante sobre cómo aumentan y cómo disminuyen los niveles de testosterona por causas ambientales o genotípicas:

  • La pérdida de status o dominancia en los hombres puede resultar en la disminución en los niveles de testosterona.
  • La motivación de poder implícito predice un incremento en la liberación de testosterona en los hombres.
  • El envejecimiento reduce la liberación de testosterona.
  • El hipogonadismo.
  • Los movimientos oculares rápidos (MOR) durante el sueño incrementan los niveles de testosterona nocturnos.
  • El entrenamiento resistido incrementa los niveles de testosterona,​ sin embargo, en hombres de edad, ese incremento puede ser evitado al ingerir proteínas.
  • La deficiencia de zinc disminuye los niveles de testosterona,​ pero la sobre suplementación de este no tiene efectos en los niveles de testosterona.
  • Regaliz. Los ingredientes activos en la raíz de regaliz, la glicirricina, ha sido vinculada a una pequeña, clínicamente insignificante, disminución en los niveles de testosterona. En contraste, un estudio más reciente encontró que la administración de regaliz produce una disminución substancial en los niveles de testosterona en una muestra pequeña y exclusivamente femenina.
  • Antiandrógenos naturales o artificiales incluyendo el té de mentha spicata reducen los niveles de testosterona.

testosterona.Ya había leído en otras partes algunos de estos puntos. El primer punto parece algo un poco esotérico, difícil de comprender y sin embargo es algo que le ocurre a muchos hombres en el mundo. Por ejemplo, si un hombre es rechazado para una promoción en su trabajo y este hombre interpreta eso como una pérdida de su poder en ese grupo social (la oficina, el trabajo, la empresa), esto causa disminución en la producción de testosterona. Es uno de los muchos ejemplos de cómo la mente, el pensamiento (cómo interpretamos y sentimos la realidad) afecta directamente la química de nuestro cuerpo. Otro ejemplo de ese primer punto es el de ciertos hombres que son sometidos por sus mujeres en el matrimonio. Eso es una pérdida de status y de dominancia del hombre, especialmente en las culturas patriarcales o con contenidos machistas. Lo contrario de estos ejemplos es la substancia del siguiente punto en esa lista: cuando el hombre aumenta su imagen de dominancia y de poder en un grupo social o relación social, eso incrementa la producción de testosterona, como si esa fuera la manera del cuerpo XY de secundar los pensamientos o auto-imagen de poder en el hombre que ha aumentado, adquirido o fortalecido esa auto-imagen.

Que el envejecimiento esté asociado a la reducción de la producción de testosterona en el hombre explica porqué es más fácil para hombres de cierta edad comprometerse con un voto de celibato (o una relación monógama), mientras que esto es más difícil para los hombres jóvenes. En la cultura buddhista siempre se ha alabado como un esfuerzo extraordinario que un hombre rico, joven y atractivo, el príncipe Siddhattha Gautama, tomase el voto de celibato en sus 29 años de edad y lo cumpliera por el resto de su vida, precisamente porque eso es lo más difícil de realizar. Se requiere un control extraordinario de la mente sobre el cuerpo, en un hombre sano, para vencer la presión interna que la testosterona ejerce sobre el cerebro.

Sin embargo, estamos conscientes que la implementación de ciertas costumbres o el consumo de ciertos alimentos para reducir la testosterona en el hombre puede tener efectos negativos sobre su vida y su personalidad. Los hombres consciente o inconscientemente lo sabemos y por eso esa opción es la menos contemplada. Parece increíble pero la testosterona tiene efectos poderosos sobre la personalidad y sobre cómo la persona XY se auto-gobierna y se auto-afirma. Hay una sensación de poder que invade el torrente sanguíneo cuando la testosterona está haciendo su trabajo. Y el hombre que pierde esa sensación de poder se vuelve sumiso, pasivo, complaciente, transigente, incluso cae en la abulia y la indiferencia. ¿Cómo hacerlo? ¿Habrá alguna manera? ¿Esta batalla del hombre que quiere ser libre de las cadenas de la testosterona, es una batalla perdida de antemano?

Mientras encontramos respuestas a las preguntas más difíciles, lo único que nos queda, hombres del mundo, es entender que también nosotros somos “víctimas” de la naturaleza y de la química del cuerpo en este tema. Que así como la mujer tiene sus propias hormonas y substancias químicas que la hacen comportarse de tal o de cual manera sin que ella entienda por qué lo hace, así nosotros también. Que no tiene sentido sentir culpa por un mecanismo ciego, impersonal, natural, al que estamos encadenados desde el momento mismo de la concepción. Que todo esto son cosas del cuerpo y nada más. Que, como enseñó el Buddha, nada de esto es “mío”, no hay un “yo” o un “ser” en todo esto, que en realidad esto no es lo que “yo soy”. Que el mundo no se va a acabar si algunos hombres renuncian al sexo, y que la mente puede controlar y trascender todo esto. Que somos esclavos de la naturaleza sólo si nosotros dejamos que así sea.

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