Astrología kámmica: cuatro meditaciones discursivas

Las meditaciones discursivas son el primer nivel de meditación que se aprende en el Theravada, Doctrina de los Ancianos, Buddhismo Original. Estas meditaciones se pueden hacer sentado, caminando o de pie. Se concentra la atención en la respiración y se dirige la mente hacia un pensamiento o idea previamente escogido. Mentalmente y muy lentamente se repiten las palabras u oraciones de la meditación durante el tiempo que dure la misma. Veinte minutos es suficiente para cada sesión de meditación.

Meditación en la mortalidad

Recomendada para aquellos que se resisten al tema de la muerte o de la brevedad de la vida. Aspectos negativos con Plutón, tránsitos de Plutón, casa 8 muy llena o con puntos kármicos, aspectos negativos desde o hacia Escorpio, también aquellos que muchos puntos en signos más soñadores como Sagitario, Piscis, Cáncer. También para aquellos que quieran incorporar ciertas cualidades no incorporados de Plutón en la carta.

Incierta es mi vida.
Cierta es mi muerte.
Con seguridad moriré.
La muerte será la terminación de mi vida.
La vida es inestable.
La muerte es segura.

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Meditación para destruir la raíz del (auto)engaño

astro2.Recomendada para aquellos que sufren adicción a las drogas, un carácter muy “soñador”, que carecen de perspicacia para evitar engaños, atrapados en sectas y cultos irracionales. Aspectos negativos con Neptuno, tránsitos de Neptuno, casa 12 muy llena o con puntos kármicos, aspectos negativos desde o hacia Piscis. También para aquellos que quieran potenciar las cualidades de responsabilidad y objetividad de Saturno y Capricornio.

Que pueda yo siempre ver las cosas tal como son.
Que pueda yo siempre ver la verdad tal como es.
Que pueda yo siempre destruir en mi mente la mentira,
el engaño, la fantasía, la ilusión, la ignorancia.
Que pueda yo siempre saber y conocer todo lo que me rodea,
para mi bienestar y el bienestar de todos los seres
que me rodean.

Meditación para la integridad y la coherencia

Una posición muy fuerte de Urano en la carta, Urano en alguno de los ángulos, tránsitos de Urano en una carta donde el mismo recibe energía de la Luna, el Sol, etc, Acuario muy lleno, aspectos negativos sobre Urano o Acuario, etc… son condiciones que introducen un poco de incoherencia en la persona (la persona no parece poner en práctica lo que predica). Ésta meditación está diseñada para “programar” la mente para contrarrestar esos efectos negativos de Urano y Acuario.

No seré un fraude.
Pondré en práctica todo lo que predico:
Integridad y coherencia.

Meditación de las 32 partes del cuerpo

image006Recomendada para aquellos que sufren de ataques de lascivia, o que son propensos a la lujuria y quieren destruir la raíz de la lujuria en sus mentes. Posiciones fuertes de Marte, Venus y Plutón en los ángulos de la carta, tránsitos de Marte y Venus, Tauro o Escorpio muy llenos o con puntos kármicos, aspectos negativos desde o hacia Tauro o Escorpio, y a veces también casa 8 muy llena.

Se deben visualizar las distintas partes del cuerpo y todo el cuerpo como un conjunto desagradable, lleno de sustancias impuras y malolientes. Esta es una meditación que los monjes y monjas en el Theravada han usado para trascender la lujuria y poder vivir en celibato sin sufrir de perversiones sexuales (o de otro tipo) debidas a la represión (con esta meditación no hay represión sino conversión).

En este cuerpo hay: pelo de la cabeza, pelo del cuerpo, uñas, dientes, piel, músculos, tendones, huesos, médula ósea, bazo, corazón, hígado, membranas, riñones, pulmones, intestino largo, intestino corto, esófago, heces, bilis, flema, linfa, sangre, sudor, grasa, lágrimas, aceite, saliva, moco, aceite de las articulaciones, orina, cerebro.

 

Para saber más sobre la astrología kámmica, lea el artículo:

> Principios de astrología kámmica.

Y también este artículo sobre las diferencias entre la astrología kármica y la astrología kámmica:

> Astrología kármica: karma y kamma, dharma y dhamma, reencarnación y renacimiento…

Astrología y Theraváda

Es interesante la relación entre Buddhismo y astrología. Todo depende, por supuesto, de las tradiciones. En el Theraváda, que no es tan dogmático o tan “mente cerrada” como la gente piensa, hay posturas a favor y en contra de la astrología. Lo que pasa es que en el Theraváda no hay una autoridad superior (como un Papa, un Dalai Lama, o un Patriarca Supremo) que le diga a la gente qué pensar o qué creer. Todo se reduce a lo que las personas entienden de los suttas (discursos en el Canon Páli) y a lo que sus maestros particulares (monjes de tal o cual linaje) les dicen. Entonces los buddhistas theravadines tienen su propia opinión al respecto, sobre la astrología, sin sentir la necesidad de formar una respuesta definitiva o consensuada, sea a favor o en contra.

Generalmente prestamos atención a las opiniones de los monjes y monjas, que son nuestros maestros espirituales después de ese Gran Maestro que es el Buddha. Yo personalmente he encontrado opiniones contrarias sobre la astrología en varios monjes. Algunos piensan que la astrología funciona, e incluso la utilizan. Otros piensan que la astrología funciona pero que no es tan útil como se cree. No he encontrado un monje o monja que diga que la astrología sea totalmente un fraude o que no “funcione”, como dicen los escépticos.

He leído por ejemplo que en países como Birmania o Tailandia, países donde predomina el Theraváda, era normal encontrar monjes con conocimientos escuetos o básicos de astrología, lo suficiente como para determinar el tiempo propicio para realizar determinados eventos, como mudarse a una casa nueva, comenzar a construir un edificio o casarse. Estos monjes astrólogos utilizan la astrología no como una ocupación principal (los monjes en el Theraváda no tienen permitido trabajar ni recibir sueldos y pagos de ningún tipo) sino como un conocimiento accesorio que utilizan para beneficiar a las personas laicas o para ayudarlas a tomar decisiones. No obstante, según me he enterado, esta costumbre se ha ido perdiendo en los últimos años, así como se han ido perdiendo otras costumbres ancestrales como recitar ciertos cantos en páli, etc. Y además, parece que esta tradición de los monjes astrólogos, contrario a lo que ocurriría por ejemplo en Occidente, abundaba más bien en las áreas rurales y aldeas, más que en los grandes monasterios y templos de las ciudades y capitales.

Los monjes que provienen de Occidente o que han tenido cierta formación científica o filosófica previa parecen ser los más críticas con respecto a la astrología. El Ven. Bhikkhu Samahita es un ejemplo de esto. Ven. Samahita fue médico y profesor de medicina en Dinamarca durante varios años antes de ordenarse como monje. Sus Discursos del Dhamma son espacios donde sus seguidores le hacen preguntas sobre cualquier tipo de tema. Las respuestas de este venerable son eruditas y contienen muchas referencias a la ciencia y la filosofía, como podría ocurrir con cualquier profesional científico o técnico crecido en Occidente. Quiero traducirte ahora una de las preguntas que le hicieron al Ven. Samahita sobre la astrología y sus respuestas. En general verás que su opinión sobre la astrología es inconfundiblemente negativa, pero tampoco queda claro si, cuando utiliza la palabra horóscopos, se refiere a las cartas natales o si se refiere a esas listas fraudulentas de periódicos y revistas que la gente comúnmente llama “horóscopo”…

Ven Bhikkhu Samahita.
Ven. Bhikkhu Samahita.

Pregunta N° 115: ¿Son la astrología y los horóscopos carentes de utilidad y kámmicamente dañinos?

Ven. Samahita: Sí, yo diría que sí. ¿Por qué? Hay una conexión entre todas las cosas, pero estas conexiones pueden ser muy débiles, y así con respecto a nuestras vidas y los planetas revolucionando… No hay ningún estado en el universo que pueda estar totalmente separado de cualquier otro estado. Así que, hay conexiones. Esta este punto, todo bien. Pero las conexiones son tan débiles que interpretarlas es muy muy difícil, cerca de lo imposible. Así que, uno está sujeto a hacer predicciones en base a estas conexiones muy débiles. Y entonces viene el segundo punto que es: aquellos que interpretan las conexiones hoy, los astrólogos de hoy, son en un 99% o bien casos fraudulentos o bien son amateurs. Esto significa que hay un 99% de chance de tomar una decisión equivocada si tomas esa decisión en base a las interpretaciones erróneas de los horóscopos o de la astrología. Y eso es un aroma muy débil. Es peor que el mero azar. Entonces, yo sí diría que carecen de utilidad. Uno debería abandonar esto de leer los horóscopos y la astrología.

¿Son los horóscopos perjudiciales aquí y ahora? Sí, yo también diría que sí. Sólo imagina que si eres rey o un oficial del gobierno y comienzas a tomar decisiones basado en los horóscopos y los astrólogos, entonces serías criticado por ello. Igual ocurriría con profesionales tales como doctores, abogados, jueces, otros tipos de profesiones, o los economistas por ejemplo, los banqueros, también serían muy criticados. E inmediatamente serían sacados de su negocio, de su ocupación, porque el público no acepta un porcentaje tan grande de error (en las interpretaciones) en aquellos que hacen su trabajo basándose en los horóscopos o la astrología. Entonces, es perjudicial aquí y ahora, definitivamente sí. Estos profesionales que toman sus decisiones basados en los horóscopos y en la astrología, no son respetados, y las personas buscarían alejarse de ellos, personas sensatas basadas en decisiones racionales.

¿Son perjudiciales kámmicamente para el futuro de uno mismo? Sí, yo diría que sí. Porque si confías en los horóscopos, y en la así llamada ciencia de la Luna y el Sol, etc, entonces comienzas a dejar de examinar las cosas. Cuando dejas de examinar las cosas, uno se vuelve ignorante. Y entonces habrá una tendencia habitual a ignorar, y así la ignorancia crece. Entonces, hablando kámmicamente, esto lo hace a uno más estúpido en el futuro. Y también está la cuestión de que, si uno se basa en los horóscopos, entonces esto nos llevará a la inacción, porque la gente dirá: “ah, esto es mi destino, es mi horóscopo. No podré hacerlo mejor porque, cualquiera que sea mi destino, ya está definido en las estrellas, entonces no puedo hacerlo ni peor ni mejor”. Y esto lleva a la inacción. Cuando uno no trata de mejorarse a uno mismo, uno tampoco trata de mejorar el mundo, porque ya está todo determinado por las estrellas. Y esto es un punto de vista incorrecto, porque la realidad no es así. Las conexiones (astrológicas) no son tan fuertes. Son extremadamente débiles. […] Y uno no está protegido contra la ruina financiera o los accidentes de tráfico por esa clase de “mal destino”. Entonces, yo diría, en todo respecto, hablando kámmicamente, en el aquí y ahora, y en el futuro, la astrología y los horóscopos son perjudiciales, no ventajosos. No sólo son neutros: son desventajosos.

(Del video Dhamma on Air #36: The 31 Levels of Existence, en YouTube).

Hay varios puntos de mucha utilidad aquí, independientemente de la opinión personal y negativa del Venerable Samahita sobre la astrología. Primero: ¿son las conexiones astrales realmente tan débiles o acaso hay otro fenómeno que explica esa aparente “debilidad” en las conexiones? Por una parte, sí creo que las conexiones astrales son ciertamente débiles, pero yo creo que los porcentajes de error en la interpretación de esas conexiones no se debe tanto a su debilidad sino más bien a que la astrología, como cualquier otra ciencia, no está acabada, no es un conocimiento acabado, agotado, lleno, completamente desarrollado. Ninguna ciencia lo es. Todas las ciencias tienen corpus de explicación teórica inacabados, no llenos, no completos. En otras palabras: siempre, en todas las ciencias, quedan preguntas por responder y teorías por proponer y poner a prueba. Que los astrólogos fallen en sus predicciones, suponiendo que sean excelentes en el conocimiento astrológico, puede deberse a que la teoría astrológica no está completa y por lo tanto no puede ser infalible a la hora de predecir o pronosticar. La otra cuestión es que el individuo puede “negociar” las influencias astrales y hay cierto nivel de “libre albedrío” que pone una barrera de imposibilidad ante el astrólogo a la hora de “predecir” qué es lo que cierta persona va a experimentar durante tal o cual evento astral.

Y así vamos a lo segundo: si esta dificultad es real y razonable en el astrólogo expertísimo, excelente en ciencia y arte, más aún lo es para ese 99% que es fraudulento o amateur. Yo por supuesto reduciría un poco ese 99% o lo dividiría en varios segmentos. Porque mucho de lo que llamamos fraude en realidad entra en la categoría de errores de los amateurs por lo mismo que he mencionado más arriba. Y todo esto nos lleva a algo que los astrólogos profesionales han venido discutiendo desde hace varias décadas (por ejemplo en ese excelente libro de Stephen Arroyo, Cosmos la conexión perdida, y para nada en libros confusos y tendenciosos como el de John Frawley, La verdadera astrología): que en la medida en que los astrólogos sean más profesionales en lo que hacen, la astrología será más útil para la gente en general, y no habría opiniones tan categóricas como que la astrología carece de utilidad.

Lo que viene después en la respuesta del Ven. Samahita es consecuencia o efecto de lo que ya he dicho. Si los astrólogos fueran más asertivos la astrología no supondría un perjuicio para la reputación o el renombre de las personas que recurren a ella, por no hablar de la reputación o renombre del astrólogo en sí. Pero hay algo interesante aquí también: el Ven. Samahita no dice que la astrología sea perjudicial kámmicamente en sí, es decir, la práctica astrológica, suponiendo que no se haga para engañar a otros o para engañarse uno mismo, no es perjudicial en sí. Lo que es perjudicial es el hecho del engaño. Pero cualquier cosa que se haga en base al proceso del engaño es perjudicial, incluso el hecho mismo de ser monje o hacer lo que sea como ocupación. La astrología en sí, el quehacer astrológico en sí, no crea kamma malo u oscuro (y por eso es que también hay monjes astrólogos y buddhistas astrólogos y buddhistas no-astrólogos que basan sus decisiones en la astrología).

En el tercer párrafo de la respuesta del Ven. Samahita hay una idea que me gusta mucho y me parece muy válida, y muchos astrólogos profesionales y conscientes lo han dicho también: la astrología se convierte en peligro cuando se usa como una muleta para dejar de examinar las cosas, como dice el venerable. “Cuando dejas de examinar las cosas, uno se vuelve ignorante. Y entonces habrá una tendencia habitual a ignorar, y así la ignorancia crece.” Y esto le ocurre incluso a los astrólogos que se meten la teoría astrológica en la cabeza como algo que hay que memorizar y nunca poner a prueba. Algo que nunca me ha gustado del quehacer del astrólogo moderno es la comodidad que se asume con el cliente “inercial”, automático, que quiere acudir al astrólogo sólo para que el astrólogo le diga qué hacer o cómo vivir. Este es el tipo de cliente que se vuelve ignorante porque deja de examinar su propia vida, su propia psique. ¿Es un fastidio o un dolor de cabeza (para ambos el cliente y el astrólogo) que el astrólogo quiera siempre enseñarle algo de astrología al cliente para que él mismo entienda su constitución astral y tome decisiones conscientes? Puede ser. Pero es la única manera en que los usuarios de la astrología no se vuelvan ignorantes sobre las cosas, sobre su propia vida y su constitución astral. Hay que despertar una sed de conocimiento en el cliente, una costumbre de auto-observación, incluso darle “tareas para el hogar”, que el cliente se observe a sí mismo y sus cosas y que anote qué ocurre durante tal tránsito o qué ocurrió durante tal período en su vida. Que observe sus sueños y los movimientos internos de su propia psique, porque en esos movimientos internos se refleja la energía astral que trata de salir, de manifestarse, de tomar forma. Que observe a las personas a su alrededor, porque gran parte de la influencia astral no se manifiesta en nosotros sino en los que nos rodean, como algo que los posee momentáneamente.

¿Y qué dijo nuestro Gran Maestro sobre la astrología? Hay un sutta donde el Buddha dice que los monjes no deben trabajar como astrólogos, entre otras cosas. En este sutta se da una larga lista de quehaceres que los discípulos monásticos del Buddha no deben hacer: leer las palmas de las manos, hacer adivinación con entrañas de animales o con signos en el cielo, astrología, lectura de los rasgos del rostro, y un largo et cetera. Este sutta es explotado por aquellos que promueven un tipo de buddhismo anti-astrología, y anti muchas cosas. Pasan por alto que el Buddha prohibió estas cosas por la razón predeterminada y simple de que los monjes y monjas no deben trabajar de nada, no deben percibir sueldos, salarios o pagos por ninguna razón. Un monje no debe trabajar como médico o arquitecto o físico experimental igual que no debe hacerlo como astrólogo, quiromántico o arúspice. Y los monjes astrólogos que usan la astrología en algunos lugares del Theraváda lo hacen sin cobrar nada por ello. Técnicamente no están rompiendo ninguna regla monástica, porque no están percibiendo dinero por ello.

Hay además otras interpretaciones de ese sutta en cuestión. El Buddha dice allí que los “renunciantes” (es decir, los monjes y contemplativos en la antigua India) no deben utilizar la astrología para engañar a las personas laicas. Y aquí algunos dicen que la palabra clave es engañar, que la intención del Buddha en ese discurso es dar una lista de cosas con las cuales los monjes no deben engañar a los laicos para apropiarse de su dinero. De lo que se desprende que, si un monje tiene conocimientos de astrología y supone que su “teoría” astrológica funciona y es correcta, entonces no está engañando a nadie al ponerla en práctica. Y si cumple esta condición y la condición de no cobrar por ello, entonces no está rompiendo ningún precepto o regla monástica. Y esta es la otra razón por la cual durante siglos ha habido una tradición de monjes astrólogos, no sólo en el Theraváda sino también en el Vajrayana por ejemplo.

No hay, sin embargo, un sólo sutta (hasta donde mi conocimiento alcanza) donde el Buddha afirme categóricamente que la astrología en sí sea un fraude, o que no “funcione”, que las conexiones astrológicas no existan o que no se puedan interpretar. Y sí hay fragmentos donde se menciona la influencia favorable o desfavorable de los planetas, lo cual hace pensar que los que fijaron el Canon Páli (y posiblemente el mismo Buddha) sí creían que hay una influencia astral de los signos y planetas. Hay un fragmento, el Abhaya Paritta (Protección Libre de Peligro), que es un canto en páli que los monjes recitan para protegerse de fuerzas invisibles. Dice así:

Cualesquiera portentos desafortunados y señales dañinas,
y cualesquiera cantos angustiantes de pájaros,
planetas malvados, pesadillas perturbadoras:
Que sean destruidos por el poder del Buddha (el Despierto).

Cualesquiera portentos desafortunados y señales dañinas,
y cualesquiera cantos angustiantes de pájaros,
planetas malvados, pesadillas perturbadoras:
Que sean destruidos por el poder del Dhamma (la Enseñanza).

Cualesquiera portentos desafortunados y señales dañinas,
y cualesquiera cantos angustiantes de pájaros,
planetas malvados, pesadillas perturbadoras:
Que sean destruidos por el poder de la Sangha (la Comunidad).

En este caso, la expresión “planetas malvados” o “planetas malos” se refiere a la influencia astral perjudicial de los planetas astrológicos y constituye una afirmación directa de la creencia en la existencia de la influencia astral. Este pasaje proviene de fragmentos del Canon Páli y se puede considerar que constituye parte del andamiaje filosófico o teórico del Buddhismo en su conjunto. Otros fragmentos como el Maha-samaya Sutta hacen pensar que la influencia positiva o negativa de los astros y estrellas pueda deberse incluso a los “habitantes celestiales” (devas, los “resplandecientes”) de ciertas regiones y astros del cielo. En el mencionado sutta el Buddha menciona por sus nombres una gran diversidad de devas que se hacían visibles en su presencia:

Vendu y Sahali,
Asama y los gemelos Yama,
los devas que dependen de la luna,
que rodean la luna, han venido.
Los devas que dependen del sol,
que rodean al sol, han venido.
Los devas que rodean las estrellas zodiacales
y los espíritus de las nubes han venido.
Sakka, líder de los Vasus, el dador ancestral, ha venido.
Estas huestes diez veces décuplas, todas de matiz variado,
poderosos, refulgentes,
glamorosos, prestigiosos,
regocijados, se han acercado
a esta reunión de monjes en el bosque.

¿Podría ser ésta la clave para explicar la influencia astral? ¿Podría ser la influencia astral la obra de seres conscientes que habitan ciertas regiones del espacio, así como nosotros, aquí confinados a la Tierra, podríamos ser también la causa de la influencia astral de la Tierra sobre el resto del sistema solar? Podría ser. En fin, es un tema que da para escribir volúmenes. Lo que a mí me queda de todo esto, y que me gustaría transmitir a otros, es que no hay un rechazo categórico contra la astrología en las escrituras buddhistas, y que a medida que avanzamos en el conocimiento de las cosas, precisamente por no dejar de examinarlas, como nos recuerda el Ven. Samahita, los grandes hitos de piedra, aparentemente inamovibles, del escepticismo radical se hacen añicos. Y que si la astrología se perderá o no en la inundación de la infamia, en la marea de la negligencia y la conflagración de la calumnia, será esencialmente por causa de los mismos astrólogos y no por la palabra del escéptico.

Hay tres cosas que no es posible ocultar por mucho tiempo:
el sol, la luna, y la verdad.

Buddha

Si la influencia astral existe, si acaso esto es verdad, en algún momento será demostrado sin duda alguna. Porque la verdad no permanece oculta por tiempo infinito.

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Publicado originalmente aquí.

Principios de astrología kámmica

Sólo unas notas, como borrador, para desarrollar después. Para sentar las bases de una astrología kámmica (del páli kamma, acción intencional), una astrología hermanada con la Doctrina del Buddha, diferente de la ya conocida astrología kármica (del sánscrito karma, astrología que se alimenta filosóficamente del vedismo/brahmanismo).

PRINCIPIOS DE ASTROLOGÍA KÁMMICA (borrador)

Los planetas, las estrellas y los signos son aspectos físicos del espacio, son elementos materiales del universo, no son realidades espirituales más allá de este plano. Son realidades mundanas, físicas, del sistema solar. La astrología es la descripción del mecanismo del sistema solar, pero todo esto es físico, mundano en el sentido de que pertenece a los asuntos del “mundo”, del universo en este plano y en este espacio reducido del nuestro sistema solar. En ese sentido, los astros como tal no deben ser venerados o adorados. Los astros y los signos representan arquetipos de la psique humana: no son modelos de conducta últimos o finales o perfectos. Cada signo y cada planeta y cada estrella tiene aspectos de luz y de oscuridad, de bien y de mal. No representan ni un bien absoluto ni un mal absoluto. La astrología kámmica pondrá siempre a un lado el idealismo que la astrología platónica-aristotélica y la astrología cristiana y esotérica han puesto sobre los astros y los signos. El enfoque de la astrología kámmica será siempre que los astros y los signos son cosas imperfectas, incompletas, no-acabadas, no-confiables, no son modelos maestros del mundo de las ideas sino piezas de un macromecanismo físico-psíquico que es mundano, imperfecto y no-maestro.

Toda la carta natal es producto del kamma de la persona. Todo lo que la persona es al momento de la concepción y del nacimiento es un evento kámmico, una consecuencia del kamma acumulado de vidas pasadas. La configuración del sistema solar al momento del nacimiento funciona como herramienta del kamma individual y como patrón de posibilidades y potencialidades tanto en seres renacidos como en entidades no-renacidas (las partes de Dasein que no son humanas-individuales, es decir: objetos, máquinas, edificios, empresas, asociaciones y naciones). En este sentido, en el caso de los seres humanos, la carta astral es un mapa de potencialidades sembradas en el pasado, no es un modelo divino de conducta o de forma de ser. La carta natal es algo accidental, incidental, no-planificado. La astrología kámmica dejará de asumir cualquier idealismo que la astrología platónica-aristotélica y la astrología cristiana y esotérica hayan puesto sobre la carta astral u horóscopo. El enfoque de la astrología kámmica ha de ser siempre que la carta astral u horóscopo, si bien puede describir en gran medida la fisiología del ser, en un lapso de tiempo determinado, no es de ninguna manera el designio o voluntad de un espíritu divino o de un ser sobrenatural (sea angélico, diabólico y dios supremo) sino simplemente el producto del kamma del individuo.

La astrología kámmica debe dar preferencia a la descripción más que a la predicción. Nos interesa más entender el mecanismo del sistema solar como herramienta descriptiva de la persona y de las entidades en el mundo (Dasein) que como herramienta para predecir el futuro. Nos interesa la descripción de la persona porque allí yace el conocimiento que permite el cambio y la evolución. Las predicciones sólo fijan la mente en posibles eventos futuros en detrimento del autoanálisis y de la posibilidad de evolución de la persona. Por ello la astrología kámmica debe dar preferencia al análisis del pasado y del presente y no dedicarse a pronosticar el futuro o hacer predicciones. Los pronósticos pueden derivarse como parte del estudio del movimiento de los astros en el presente pero no han de ser la finalidad principal o fundamental de esta astrología.

La astrología kámmica se alimenta, en el aspecto filosófico, de la Doctrina del Buddha tal como está registrada en el Canon Páli. Esto implica que reconocemos las tres características universales (aniccá, dukkhá, anattá) en los objetos y elementos de la astrología (signos, planetas, estrellas) así como en los sujetos de la misma (personas, cosas y entidades sociales). Esto significa que los signos y los planetas no son eternos y no son perfectos, al igual que el ser humano tampoco lo es. Los signos y los planetas son más o menos estables en comparación con la corta vida de un ser humano, pero no han sido siempre iguales. Esto es la teoría de que los signos y los planetas astrológicos también evolucionan con el paso del tiempo, si bien lo hacen en períodos muy extensos de tiempo (miles y millones de años). Los signos y los planetas no son perfectos y en ese sentido no pueden ser fuente de satisfacción o un modelo de perfección humana. La satisfacción o perfección que puedan manifestar es sólo relativa y el ser humano no debe apegarse a ella. El ser humano puede tomar como modelo las virtudes que pueda encontrar en el significado de los signos y los planetas pero debe entender que la perfección o satisfacción de tales virtudes puede ser sólo relativa, limitada. En cuanto al aspecto anattá (no-yo, sin-ego-identidad), la astrología kámmica ha de seguir estrictamente la no-creencia en la existencia de un yo metafísico, alma inmortal, espíritu divino o mónada permanente en el ser humano o en cualquier otro tipo de ser. Las corrientes de vida pueden renacer y tener muchas vidas o existencias pero siempre han carecido y siempre carecerán de alguna substancia eterna o indestructible que sea portadora de un ego-identidad individual.

La astrología kámmica debe ser una astrología más científica que sus predecesoras. La observación estadística debe ser fundamental. Como ciencia, la astrología debe entenderse como un sistema de conocimiento no-completo, no-acabado (igual que el resto de las ciencias; sólo las artes son conocimientos completos, acabados). Sin embargo, en su aspecto de arte (la teoría astrológica y la interpretación), la astrología kámmica también deberá entenderse como un sistema de conocimiento en evolución, puesto que los datos del aspecto científico irán alimentando y modificando los datos del aspecto artístico de esta astrología. La astrología kámmica se sustentará en principio en la astrología occidental moderna basada en el zodíaco tropical, puesto que hacer a un lado los planetas trans-saturninos y seguir usando un horóscopo cuadrado son anacronismos claramente anti-científicos. A futuro la astrología kámmica deberá desarrollarse en un estudio de los movimientos de los planetas del sistema solar tal como se dan en la realidad (heliocéntricos y representados a escala), lo cual implica la creación de una nueva forma de representación bidimensional, o incluso tridimensional (una nueva carta astral y horóscopo) que sea más coherente con la realidad física del sistema solar.

La astrología kámmica debe mantenerse desvinculada de las tradiciones espiritistas, espiritualistas y esotéricas a las que las anteriores astrologías se han visto vinculadas siempre. Brujería, espiritismo, esoterismo, alquimia, teosofía, cábala, etc, no han de ser practicadas como accesorios o complementos de la astrología kámmica, la cual debe mantenerse limpia de tales ideologías o tradiciones. Sólo hay dos cosas que deben entenderse contenidas en la astrología kámmica: un suelo de astrología moderna occidental (de zodíaco tropical) y la Doctrina del Buddha. Se podrá incluir, sin embargo, como accesorio o complemento la filosofía del daoísmo (o alguna parte de ella), considerando las relaciones semánticas o prácticas que ésta tiene con el Buddhismo de los Ancianos.

Continuará…

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Publicado originalmente en Astrólogos del Mundo:

> Principios de astrología kámmica.

Esto tiene relación con otro artículo que escribí. El siguiente.

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Afirmaciones y doctrinas incómodas

¿Y cómo decirle al cliente que la carta natal, que la “constitución astral” de la persona no es la construcción de un plan divino, de una inteligencia superior gobernante (llámese Dios, el Uno, el Yo Superior, Yo soy, Brahma, YHWH, etc) sino solamente la manifestación de su propio kamma (karma) pasado? ¿Cómo decirle que efectivamente hay una correlación entre la carta astral y la estructura de la psique pero que esa constitución astral no es divina, no es de procedencia divina sino totalmente mundana, una cosa del mundo, una cosa material y de la energía material? ¿Cómo lograr la des-deificación de la carta natal, cómo hacer que deje de ser un fetiche espiritualista o espiritista o metafísico? ¿Cómo hacerle entender al cliente que no hay nada “divino” en ella y que por lo tanto sus detalles y configuraciones no son un mandato, un plan preestablecido?

¿Cómo hacerle entender que el hecho de nacer con el Sol en tal signo es un accidente en el sentido de que no es la acción de una divinidad, ni de un yo superior? ¿Cómo hacerle entender que son sus propias acciones intencionales (kamma) en el pasado lo que han hecho que este ser renazca en tal momento, con el Sol y la Luna y los planetas en tales y cuales signos? ¿Cómo decirle que es mentira que escogemos el momento en que vamos a nacer? ¿Cómo explicarle que ese momento es un suceso más, entre muchos, dictaminados por nuestro propio kamma pasado? ¿Cómo hacerle entender que, sí, efectivamente la carta natal dice mucho, describe mucho, pero que lo que tenemos allí no es un destino, no es un plan, no es el efecto de un comportamiento inteligente, conscientemente edificado, sino sola y únicamente el efecto de nuestro comportamiento en existencias anteriores? ¿Cómo decirle que sólo unos pocos seres humanos (muy pocos, uno entre varios millones) han sembrado suficiente mérito como para poder determinar previamente dónde renacerán y en qué condiciones renacerán, y que sólo de esos pocos seres humanos podemos afirmar que han “escogido” donde nacer y cuándo nacer?

¿Cómo decirle que sus acoplamientos y su eje nodal tiene mucho más de “consecuencia ciega” que de “consecuencia planificada, conscientemente dirigida”? ¿Cómo decirle que no tiene que habitar constantemente en su casa 2 o en casa 6 o en la 10, sólo porque su stelium principal de planetas está allí en su carta natal? ¿Cómo hacerle entender que uno puede en parte renunciar a algo de esto, que uno se puede rebelar contra una parte de esto, que los planetas y los signos no son dioses que hay que obedecer o seguir ciegamente? ¿Cómo hacerle ver que todo esto es un asunto mundano, una cuestión del mundo, un asunto de mundanidad y de la vida en el mundo? ¿Cómo decirle que la maravilla, el sentido de maravilla que se siente por la carta natal no solamente es producto de que ella en sí sea algo precioso (en parte lo es) sino también por el hecho de que la persona no está consciente de que esto ocurre una y otra vez, existencia tras existencia? ¿Cómo hacerle ver que mientras crea que el ser vive una sola vez, la carta natal se convierte en un objeto preciado, precioso, demasiado valioso, pero que cuando el ser se da cuenta de que estamos aquí renaciendo miles y miles de veces sin parar, entonces la carta natal pierde parte de su brillo, parte de su magia, se vuelve algo menos impresionante?

¿Cómo llamar a la astrología que sostenga estas ideas? La astrología kármica que existe en el presente en realidad es una mezcla conveniente de teosofía, hinduísmo y doctrinas de Nueva Era. No posee prácticamente ninguna de las ideas anteriores. Yo la llamaría astrología kámmica (del páli kamma) para distinguirla de la otra, y porque estas ideas están sustentadas en las doctrinas contenidas en el Canon Páli. Creo que no ha existido nunca una astrología de este tipo. No ha existido un astrólogo que le explique al cliente las ideas mencionadas arriba, básicamente porque el cliente moderno quiere soluciones rápidas, quiere afirmaciones que den esperanza y consuelo (aunque esas afirmaciones estén basadas en fantasías). Es un cliente que no quiere que le den “tarea para la casa”. Es un cliente que quiere que el astrólogo haga la tarea por él. Es un cliente que busca seguridad perpetua y ese sentido de maravilla divina que otorga la fantasía de creer que la constitución astral es un diseño divino y un portento de destino celestialmente planificado. Es un cliente que quiere dilucidar y construir su identidad psicológica basándose en la carta natal, mientras que este tipo de astrólogo quiere decirle que toda identidad es pasajera, transitoria, perecedera, impermanente, esencialmente insustancial en el sentido de que no posee nada eternamente definido y estable. Tampoco divino. Es un cliente que busca con desesperación, o con candidez, o con ingenuidad, las pruebas de un yo metafísico, portador de una identidad espiritual perfecta, y este astrólogo es uno que le dice que no existe ningún yo metafísico, que no somos portadores de una identidad espiritualmente perfecta y que nunca lo seremos. Que esta identidad mundana (incluida la identidad astral) es una cosa como la espuma: sin solidez, sin estabilidad permanente, sin indestructibilidad, sin sustancia propia. Una cosa que se hace y se deshace, una y otra vez, casi sin que todo esto tenga algún sentido trascendente.

Publicado originalmente aquí.

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Más sobre las diferencias entre una astrología kármica y una astrología kámmica:

> Astrología kármica: karma y kamma, dharma y dhamma, reencarnación y renacimiento…